Capítulo 37. Shania Twain.
Sonrió al ver a Alex agachada frente a Taco, explicándole como si se tratase de un humano más, las razones por las que iban a salir de casa y de quiénes debía defender el terreno. Sobre todo del recepcionista pervertido, como ella lo bautizó. Y era cierto que era un tanto baboso con las dos.
—Pero tus mamás te quieren mucho. Vamos a volver aquí contigo, solo vamos a pasárnoslo bien porque tenemos edad de marcha y pasión —Taco le contestó con un fuerte ladrido, que resonó en toda la casa—. Uf… Así nadie entrará. Muy bien, chico —le acarició detrás de las orejas.
—Vamos, mi amor.
—Me muero de hambre mamita —protestó, incorporándose y quedando frente a ella.
—¿Cuándo no te mueres tú de hambre, Woods? —le puso bien el cuello de su abrigo, sonriéndole cuando Alexa aprovechó para besarla fugazmente.
—¿Dónde te apetece ir?
—¿No querías probar las hamburguesas que viste en el bar del karaoke?
—¡Sí! Y te voy a cantar una canción de amor, ¿vale?
—Vale.
Rodeó su cuello acariciando su nariz con la suya y disfrutando de cómo los brazos de Alexa rodeaban su cintura. Después se besaron un buen rato, disfrutando de lo bien que se adaptaban sus labios a los otros. Estaban mejor que nunca otra vez, decidieron no volver a hablar sobre el embarazo hasta que las dos se sintiesen de nuevo con fuerza para intentarlo de nuevo. A pesar de eso aún lo tenían en mente, porque tan solo habían pasado dos semanas en total desde aquella segunda prueba fallida.
Lo bueno de estar en ese pueblo, pero no ser fechas navideñas, es que no estaba demasiado concurrido todo. Había gente de más para pasar el fin de semana, sí, pero sabía que en las vacaciones navideñas las calles se llenaban, sobre todo con familias con niños. Aceptó la mano de Alexa mientras caminaban y se sonrieron cuando entrelazaron sus dedos, preguntando en voz alta si habían dejado agua y comida para que Taco cenase tranquilo. Aunque sabía que el pobre entraba en depresión cada vez que salían de casa, y que no comería hasta que estuviesen allí de nuevo.
Se sentaron en una mesa, frente a frente, y Alexa no tardó en estirar el brazo sobre la mesa para acariciar el suyo mientras miraban la carta del sitio y decidían qué comer.
—Venga, mami, un día es un día —le animó Alex a comer lo que le apeteciera.
—Pero las hamburguesas son enormes, no sé si voy a poder comerme una entera —repasó los distintos tipos de hamburguesa a ver si había alguna con no demasiadas cosas.
—Mira, pídete la que se llama "sexy bocado", como tú.
—No seas tonta —miró lo que llevaba y suspiró, sonriéndole a Alexa—. Si no me va a caber en la boca.
—Qué suerte tienes de que sea lesbiana y no haga chistes con eso —le tuvo que dar una patada debajo de la mesa como advertencia y Alexa soltó una carcajada—. ¿Te gusta lo que lleva? Puedo comerme yo lo que dejes —le dio la opción mientras se levantaba.
—Sí, pídemela. Ya sabes que puedo conseguir comérmela si me lo propongo.
—Eso es… que quiero que estas caderas sigan en su sitio —se inclinó, acariciándole el costado con una mano y bajando hasta ellas, antes de robarle un beso y dirigirse a la barra a pedir.
Se dedicó a mirar la decoración del bar y le gustaron bastante los cuadros de referentes musicales, dando un sentido a que hubiese un karaoke allí, aún estaba apagado. Estaba segura de que Alexa acabaría animándola a subir con ella a cantar algo, cuando llevase una copa o dos.
Comenzaron a comer entre temas banales, como cuándo tendrían libre la siguiente semana para pedir cita en el veterinario y que vacunasen a Taco, pero de repente su novia sacó un tema que le hizo sonreír.
—¿Sabes? Siempre he pensado que nuestra historia es increíble, pero… —vio aquella sonrisa de pilla y se preparó para lo siguiente—. ¿Alguna vez has imaginado cómo habría sido si nos hubiésemos conocido las dos en la universidad?
—Nos conocimos en la universidad —contestó divertida.
—Tonta —rio suavemente y le dio la mano de nuevo por encima de la mesa—. Si hubiésemos sido compañeras de clase. ¿Te habrías resistido a mí si hubiésemos tenido las dos unos… veinte o veintiún años?
Se quedó pensativa, intentando volver a esa época y la forma de pensar que tenía. Obviamente no se había fijado en ninguna chica y estaba muy pendiente de las fiestas en la universidad y de estudiar para conseguir buenas notas y hacerse hueco en la facultad.
—Me habría hecho la dura. Aunque supongo que está claro que las chicas me gustan. O al menos tú —confesó—. Y Luna —añadió para hacerle rabiar.
—Dios, que te acostaste con Luna… —mordió su hamburguesa, quedándose pensativa mirando hacia un lado del local, y de repente sonrió.
—Deja de imaginártelo —le dijo, dándole un golpecito en el brazo y la chica sonrió más.
—Supongo que mandarías tú, ¿no? Luna no es muy dominante —comentó—. Ya me estoy imaginando lo bien que se lo debe estar pasando O.
—¿No estábamos hablando de nosotras? ¿Cómo has acabado pensando en Luna y Octavia en situaciones íntimas?
Alexa volvió a reír y entrelazó los dedos con los suyos. ¿Cómo habría sido su historia si se hubiesen conocido de esa forma? En esa realidad había puesto millones de veces la excusa de que eran profesora y alumna, pero si hubiesen sido compañeras de clase ¿qué habría dicho? ¿Que no le gustaban las chicas? Para decirle una y otra vez que no. Lo que sí que tenía claro era que una vez se dejase, habría sido imposible no caer ante sus encantos y más si la miraba también de esa forma. La Raven de veinte años se habría dejado querer por Alexa seguramente.
—Creo que al principio estarías harta de lo pesada que soy, porque serías una Raven veinteañera y me volverías loca, como la madurita de treinta.
—¿Y habría acabado besándote yo?
—En alguna fiesta, las dos borrachas. Te habría acompañado a casa y me habrías besado para que me callase —se rieron las dos—. Probablemente me empujarías tras un buen morreo y me dirías que me fuera. A pesar de haber sido tú la que me besaste.
—¿Y luego? —se interesó por la teoría de Alexa.
—Me enamoraría de ti —confesó y sintió que su corazón bombeaba más fuerte dentro de su pecho, porque el pensar que incluso en otra realidad Alexa se enamoraría de ella era increíble.
—Y yo me enamoraría de ti.
—Porque soy irresistible —alardeó y tuvo que reír, mirando fijamente aquellos ojos verdes.
—Porque eres increíble.
—Porque follo muy bien.
—Porque tienes los ojos preciosos —Alexa sonrió y se estiró aún más en la mesa para acariciar su brazo al completo.
—Porque hago que te corras muy bien.
—Porque me cuidas como nadie lo ha hecho nunca.
—Porque te pongo muy cachonda con americana.
—Idiota —rio de nuevo y no pudo dejar de hacerlo mientras Alexa se levantaba y la besaba en los labios.
—Ahora vengo, mi amor —ella asintió y dejó que se fuese, terminándose de comer la cena.
Tuvo que mirar hacia atrás nada más escuchó aquel "Let's go!" y la melodía de fondo. Vio a Alexa con el micrófono sujeto en la base y bailando al ritmo de la canción. No tenía de nunca ninguna vergüenza, y sonrió ampliamente cuando empezó a cantarla, recordando cuando la escuchó aquel día tras esas palabras que le dedicó "Esto va para ti, profesora, por hacer las clases tan interesantes".
Don't wantcha for the weekend, don't wantcha for a night
I'm only interested if I can have you for life, yeah
Uh, I know I sound serious; and baby, I am
You're a fine piece of real estate, and I'm gonna get me some land
Oh, yeah
So, don't try to run, honey; love can be fun
There's no need to be alone when you find that someone
I'm gonna getcha while I gotcha in sight
I'm gonna getcha if it takes all night
You can betcha by the time I say "go, " you'll never say "no"
I'm gonna getcha; it's a matter of fact
I'm gonna getcha, don'tcha worry 'bout that
You can bet your bottom dollar, in time you're gonna be mine
Just like I should - I'll getcha good
Yeah,
I've already planned it
Here's how it's gonna be
I'm gonna love you, and you're gonna fall in love with me
Yeah
So, don't try to run, honey; love can be fun
There's no need to be alone when you find that someone
I'm gonna getcha while I gotcha in sight
I'm gonna getcha if it takes all night
You can betcha by the time I say "go, " you'll never say "no"
I'm gonna getcha; it's a matter of fact
I'm gonna getcha, don'tcha worry 'bout that
You can bet your bottom dollar, in time you're gonna be mine
Just like I should - I'll getcha good
Uh, uh
Yeah, I'm gonna getcha, baby
I'm gonna knock on wood
I'm gonna getcha somehow, honey
Yeah, I'm gonna make it good
Yeah, yeah, yeah, yeah
Oh I'm gonna getcha
I'm gonna getcha really good
But you can betcha oh I'm gonna getcha
Just like I should I'll getcha good
Oh I'm gonna getcha good
Una vez terminó de deleitar al público con sus bailes y su voz, bajó del escenario dando un salto con los brazos alzados, dando las gracias mientras pasaba por entre las mesas hasta llegar a la suya. Una vez estuvo frente a ella, se levantó y tiró de su camisa para besarla firmemente. Nadie las miraba ya porque otra persona había subido al escenario a cantar otra canción, así que cuando Alexa rodeó su cintura y profundizó el beso, dejó que lo hiciese.
—Llegas a besarme cuando terminé de cantar, y me caigo muerta. Lo juro.
—Lo sé, no hace falta que lo jures —le sonrió, colocándole bien el cuello de su camisa, y le acarició la mejilla tras hacerlo—. No estabas preparada para mí esa noche.
—Pero en el mundo paralelo donde nos conocemos con veinte años las dos, te habría cantado y habrías caído a mis pies.
—Supongo que esa seguridad es porque en esa otra realidad cantas mejor que en esta.
—Sí, justamente por eso —sonrió ampliamente, divertida por la broma. Después volvió a besarla, pegándola a la pared del establecimiento, y ella intentó controlar esas manos para no dar un espectáculo allí: una cosa era que no estuviesen pendientes de ellas, pero otra muy distinta es que si Alex empezaba a tocarla de ese modo no fuesen a hacer que lo estuvieran.
—Mi amor —la llamó, cortando el beso, y le gustó la forma en la que Alexa la miró.
—Dime, princesa —susurró.
—Me apetece comer algo de postre.
—¿Es una sugerencia sexual? Porque vale.
—No, es que he visto que hacen brownies caseros y quiero uno.
—Oh… Entiendo —tuvo que reír ante su derrota, pero le dio un fugaz beso y consiguió que fuese a por su postre.
La siguió con la mirada y se mordió el labio, porque iba a hacerlo, a pesar de que le daba un poco de vergüenza hacerlo ella sola. La otra vez tuvo el respaldo de Carmen y Laura, la hermana de su amiga que estaba de visita, y no fue ella la que dijo de salir a cantar eso de "Does your mother know?", le contó a Carmen la historia más o menos y le pareció divertido salir a cantarla.
Esa vez iba a elegir otra canción, estaba claro, y debido a que parecía que a su chica también le gustaba Shania Twain, ¿qué mejor canción para cantarle en el karaoke de un bar de Prescott? Una vez estuvo tras el micro y eligió la canción, vio que Alexa volvía a la mesa con dos brownies preparados para ella, cuando empezó a cantar la reconoció y se giró hacia ella, sentándose en su sitio sonriente.
Looks like we made it
Look how far we've come my baby
We mighta took the long way
We knew we'd get there someday
They said "I bet they'll never make it"
But just look at us holding on
We're still together still going strong
You're still the one I run to
The one that I belong to
You're still the one I want for life
You're still the one I love
The only one I dream of
You're still the one I kiss good night
Ain't nothin' better
We beat the odds together
I'm glad we didn't listen
Look at what we would be missin'
They said "I bet they'll never make it"
But just look at us holdin' on
We're still together still goin' strong
You're still the one I run to
The one that I belong to
You're still the one I want for life
You're still the one I love
The only one I dream of
You're still the one I kiss good night
—I'm so glad we made it. Look how far we've come my baby —admitía que le tembló un poco la voz, porque quizás la canción la sintió mucho y es que el camino que había recorrido con Alexa había sido perfecto. Y aún le quedaba mucho por recorrer a su lado.
X X X
Cuando salieron del bar se lo encontraron todo cubierto de nieve, y se sonrieron antes de que ella se acercase a abrazar a su novia, mirándola fijamente a los ojos.
—No sabía que eras tan ñoña —fue lo primero que le dijo, besándola para que no le dijese nada—. Me ha encantado —confesó, acariciando su nariz con la suya y observando sus ojos de cerca.
—Te iba a cantar "That Don't Impress Me Much", pero es que en realidad me impresionas.
—Oh, oh, oh… —cantó los coros y la hizo sonreír—. ¿También te mantengo caliente en mitad de la noche?
—Sobre todo porque me mantienes caliente durante toda la noche —resaltó el "toda" con ese tono de voz que ponía y su cuerpo entero tembló.
La besó para quitarse un poco las ganas antes de continuar con su paseo hasta la casa donde se alojaban, y cuando se quedó satisfecha entrelazó sus dedos para caminar así juntas.
—Así que Shania Twain forma parte de nuestra banda sonora, ¿eh?
—Así es —se besaron de nuevo.
—Me la puedes cantar en nuestra otra realidad.
—Me parece bien —aceptó—. ¿Y esa noche es la que dices que nos besaríamos?
—Probablemente, no tiene que ser igual a lo que ha pasado en nuestra historia. En esa realidad hay cosas que cambian.
—Como por ejemplo que nos besemos tras cantar en el karaoke.
—Así es.
—¿Qué más cambiaría?
—Lexa y yo no seríamos gemelas. Demasiada casualidad, ¿no? —tuvo que reír, porque sería muy raro que no tuviese una gemela. Quizás porque estaba acostumbrada a que la tuviera—. ¿Te acostarías conmigo esa noche? —preguntó.
—Esa noche no. Sería demasiada casualidad que te saliese bien a la primera conmigo. Además, esto es una hipótesis, podrían cambiar muchas cosas. Tanto de nosotras mismas como de nuestro alrededor, no solo que Lexa y tú no fueseis gemelas.
—Pero, fuera como fuese, acabarías enamorada de mí —no fue una pregunta, así que simplemente asintió—. Genial. Una vez más, Alexa se gana a la chica sexy.
—Eso es relativo, Woods, la que se gana a la chica sexy soy yo.
Le gustaba cuando Raven le decía que era sexy, así que sonrió como respuesta.
Cruzaron la puerta exterior que las llevaría hasta la casa donde Taco las esperaría paciente, pero ella tenía otra idea en mente: abrazó a Raven por la espalda y comenzó a besarle el cuello, agradeciendo internamente que girase levemente la cabeza y le dejase espacio para besarla a su antojo.
Lo único malo de estar centradas en ese beso fue que Raven perdió el equilibrio cuando Taco se lanzó hacia ellas y acabaron las dos en el suelo: ella sentada con Raven encima, ambas riéndose.
—Qué bruto eres, pequeñín.
Las dos se encargaron de darle caricias antes de que el animal se despidiese de ellas y se metiese en la cocina, escuchándose rápidamente que estaba comiendo. No dejó que Raven se levantase y giró su cabeza para atrapar sus labios en esa postura, dejándola en el suelo tumbada en cuestión de segundos y acomodándose sobre su cuerpo.
—¿Sabes? Mañana por la mañana voy a ir a traerte el mejor desayuno del mundo y nos lo comeremos en la cama. Delicioso.
—Me parece bien. ¿Ya sabes qué vas a traer? —ella lo afirmó con un murmullo.
—Para ti un café con una tarta que vi en la cafetería de aquí al lado con una pinta deliciosa.
—¿Y para ti?
—Un té con tortilla, huevo frito, salchichas, panceta, tortitas y tarta para finalizar. No puedo quedarme sin probarla.
—¿En serio? —la mujer se rio y ella asintió—. No dejas de comer, cariño.
—Lo quemo siempre por la noche, tranquila.
—¿Ahora quieres quemarlo? —le preguntó Raven, arqueando las caderas para que la sintiese contra su abdomen.
Contestó levantándose y ayudándola a hacer lo mismo, sujetando sus manos. Se quitaron las dos el abrigo, después la cogió en brazos, disfrutando de lo bien que estaban sus piernas rodeando su cintura, y se besaron con ganas mientras las dirigía a la habitación. Una vez cruzó el marco de la puerta, la cerró con su propio peso, dejando la espalda unos segundos apoyada sobre la madera: no es que Raven pesase, pero últimamente tenía menos resistencia. Tendría que volver al gimnasio.
—Alexa —suspiró la mujer que tenía cogida en brazos y ella le contestó con un murmullo para que hablase, pasando de besar sus labios a hacerlo por su mejilla, su mandíbula y llegar con facilidad a su cuello—. Quiero probar algo.
—¿El qué? —preguntó, avanzando hacia la cama.
—He traído un vibrador.
—¿Desde cuándo vas sola a comprar a sex shops?
—Desde que quiero disfrutar más contigo.
Unió sus labios una vez más mientras la tumbaba en el colchón con ella encima y Raven no tardó en estar sobre ella, sentada en su abdomen. Entonces se levantó y empezó a subir su vestido por sus piernas hasta quitárselo por la cabeza, quedándose en sujetador y con esas medias más gruesas acorde con el tiempo invernal, sujetas por unos ligueros discretos para que no se notasen demasiado con el vestido que había llevado. Suspiró a la vez que deslizaba las manos por sus costados y sus caderas: adoraba esas curvas. Raven se agachó de nuevo y sus labios se encontraron, regalándose suaves caricias mientras se acariciaban mutuamente y suspiraban en la boca de la otra.
—Te quiero, mi amor —le dijo Raven en español y ella se estremeció antes de contestarle lo mismo de igual manera.
La latina comenzó a desabrocharle la camisa botón a botón mientras bajaba repartiendo besos por la piel que descubría. Se mordió el labio mientras disfrutaba de aquellos labios recorriéndola completamente, y se dedicó a acariciar su pelo, que lo mantuvo algo más corto que antes, pero ya se podía denominar "melena larga". Gimió cuando le retiró el sujetador y atrapó su pezón con la boca, lamiéndolo de forma insistente, y estaba tremendamente sensible: sería el frío.
—Estás temblando —susurró Raven a milímetros de sus labios y ella simplemente tiró de su nuca para besarla de nuevo.
Su novia se incorporó y la desnudó completamente antes de instarla a que se colase bajo las mantas, mientras se terminaba de quitar la ropa ella misma también. Disfrutó de las vistas mientras se metía también debajo de ellas y se colocaba sobre su cuerpo desnudo, esa vez piel con piel. Deslizó las manos por su espalda antes de gemir en su boca cuando la besó y comenzó a mover sus caderas de forma firme contra su intimidad, otorgándole aquel placer que era muy suyo.
Porque desde que se perdió por primera vez en aquella mujer todos sus movimientos, besos y caricias eran únicas. Nunca habría encontrado eso con otra persona, lo tenía muy claro. Porque eso de que podían tocarte el alma era muy cierto, pero pocas lo conseguían.
Ella había encontrado la suya hacía mucho tiempo.
X X X
Llevaba despierta un buen rato, porque Alexa había salido pronto de allí suponía que para ir a por el desayuno, pero estaba tardando. Quizás era el día en el que todo el mundo decidía no hacer el desayuno e iba a pedirlo. Inspiró con fuerza antes de destaparse, porque hacía mucho frío y estaba completamente desnuda. Sonrió porque la noche anterior consiguió su objetivo, aunque le costó bastante encontrar el punto, pero Alexa la guio bastante bien hasta que dio con él. Sintió un escalofrío y de repente dejó de hacer tanto frío a su alrededor cuando recordó el rostro de su novia gimiendo eso de "ahí, justo ahí, Rave".
—Dios —susurró antes de entrar en el baño y abrir la ducha con el agua caliente.
Sabía que si le dejaba mandar un rato y hacerle lo que quisiera estaría más excitada y no le costaría encontrar zonas más hinchadas. Al menos fue bien preparada con los distintos juguetes, aunque solo utilizó el vibrador durante más tiempo como acompañamiento de su lengua y sus dedos.
Salió de la ducha y fue hacia la cama con el albornoz puesto, encontrándose a Alexa allí sentada, muy seria. Le extrañó que estuviese así, porque ni había levantado la mirada.
—¿Estás bien, mi amor? —le preguntó a la vez que retiraba algunos mechones de su rostro y los colocaba tras su oreja, ganándose una mirada verde con un brillo que no supo identificar.
—Rave… —murmuró y ella frunció el ceño. ¿Por qué estaba de repente tan nerviosa?
—¿Ha pasado algo? —la verdad era que se asustó un poco, porque pocas veces había visto a Alexa así.
—No te asustes —la frenó y sujetó su mano, pudiendo notar que temblaba levemente—. He estado pensando.
Le venía muy mal que fuese tan lento hablando, porque el estar seria, nerviosa y "he estado pensando", todo junto era un poco aterrador. Esperó tan solo tres segundos a que hablase, y cuando vio que no lo hizo, porque quizás seguía pensando lo que fuera, Alexa habló.
—Mi regla suele ser irregular —dijo mordiéndose el labio—, y me ha venido super bien no tenerla para este fin de semana, pero, a pesar de la irregularidad, creo que ya me debería haber bajado.
La sonrisa que se le escapó a su novia hizo que su corazón empezase a bombear con fuerza en su pecho. ¿Estaba insinuando…?
—Alex… —susurró y entonces vio una prueba de embarazo a su lado.
—No me la he hecho aún —adelantó—, pero… voy a hacerlo ahora y quería que…
La besó de forma intensa, porque se estaba muriendo al verla así, y porque la vena materna se le había despertado de nuevo con aquella insinuación. Se le había retrasado la regla a Alexa y ya comenzaba a sentir los nervios mientras la acompañaba al baño para que se hiciese la prueba. Ambas estaban completamente nerviosas, a pesar de que la anterior había sido negativa. Y realmente lo pensaba e intentaba no ilusionarse demasiado, pero es que Alexa estaba demasiado expectante y le estaba contagiando todas sus emociones. Incluso estaban las dos ya con los ojos algo lagrimosos. ¿Y si sentía algo realmente? ¿Y si esa vez era diferente a hacía unos seis meses aproximadamente?
Volvieron a la cama y Alexa y ella comenzaron a desayunar, intentando no hacer caso a la prueba, pero mirándola de reojo cada dos por tres.
—Llevo algunos días notando algo, Raven, no lo quise decir por si acaso era alguna cosa rara mía. Pero es que lo de la regla tiene que significar algo, ¿no? Es que puede ser que…
—Mírala —le mandó, apartando la bandeja para colocarse frente a ella y dejando que sus rodillas se tocasen, porque ya había pasado el tiempo necesario para poder comprobarlo.
Lo puso bocabajo entre sus manos y su novia la llamó suavemente. La miró, directamente a esos ojos verdes, y Alexa la besó. Ella sujetó sus mejillas y le devolvió el gesto, porque las dos estaban increíblemente nerviosas en ese momento y era una buena forma de calmarse, aunque fuese un poco.
—¿Lista?
—Cariño, salga lo que salga, vamos a ser felices, ¿vale?
—Ya soy feliz, Rave —le contestó lo mismo que la última vez.
No pudo evitar volver a besarla intensamente, y dejó la mano en su nuca mientras miraba hacia la prueba y Alexa iniciaba la cuenta atrás antes de girarla entre sus manos.
X X X
Hola, queridas y queridos lectores de Nuestro momento.
Lo sé, lo sé. Soy lo peor, PERO tan solo vais a tener que esperar hasta mañana para ver si esta vez sí o no. ¿Quién sabe?
Bueno, yo lo sé, y Ralexa también lo saben ya.
De verdad que no sabéis la depresión en la que entras cuando acabas un fic, espero que juntas podamos afrontar este "duelo".
Ha sido un viaje indescriptible el escribir esta historia de la profesora Reyes y la alumna/profesora Woods. Su historia de amor salió sola, fluía mientras escribía, y creo que eso es lo que la hace tan especial para mí. Espero haber conseguido que lo fuese también para vosotras (mayoría mujeres, lo siento).
Muchas gracias por cada comentario, voto y lectura entre las sombras.
Nos leemos mañana con el epílogo, que espero que os emocione tanto como a esta tortuga.
PD: Las canciones son las siguientes, por si queréis la traducción, escucharlas o cantarlas en el karaoke.
Shania Twain - I'm gonna getcha good!
Shania Twain - You're still the one.
