Hola! Muchos se estarán preguntando ¿qué esta haciendo por acá si el fic ya terminó? y otros sabrán perfectamente que hago aquí. Pues bien, después de muchísima presión he decidido ampliar un poco Amor y Odio. Confieso que no tenía la más mínima intención de hacerlo, que cuando pensé la historia en un comienzo tenía un final y precisamente el final que leyeron en el capitulo anterior. A pesar de que me escribían mucho para que continuara (lo cual me daba mucha alegría) pensaba que ya no había más para éste fic, pero después de ver Sinsajo parte 1, una pequeña chispa encendió en mi cerebro. Tardé mucho en crear la idea, y he cambiado de parecer no sé cuantas veces y aun tengo dudas de algunas cosas, pero estoy segura que con el paso de los capítulos lo voy a ir moldeando mejor.
No van a ser muchos capítulos como la primera parte, es solo ampliar un poco la historia y aunque los voy a hacer sufrir un poquito confíen en mi. Es por eso que decidí continuarlo aquí mismo, no abrir otro archivo como Amor y Odio segunda parte. ESTO LO HAGO UNICAMENTE POR LAS PERSONAS QUE TANTO ME INSISTIERON EN QUE LO HICIERA. Además, éste fic tiene más de 300 alerts y también lo hacía por ellos, para que estuvieran al tanto de la continuación.
Pues bien, como les decía la idea vino después de ver Sinsajo parte 1, específicamente la parte en dónde Finnick habla ante las cámaras de lo que les pasa a los vencedores de los juegos (algo que es de suma importancia en la historia de éste fic si lo recuerdan) y además de la escena eliminada de Peeta con Snow, en dónde la nieta de éste quiere conocer a Peeta. Hice algunos cambios, sobretodo en la edad y que ella es la única nieta de Snow (lo cual no estoy segura si es o no la única nieta).
He publicado avances en facebook en la página Por las que queremos una segunda parte de Amor y Odio, ahí estaré publicando cualquier cosa que tenga a la mano.
Bueno, ya escribí mucho, solo me queda decir que recuerden un poco la historia del fic, sino a volver a leer (como lo hice yo) para poder entender de qué se trata.
Sin más, solo me resta decir que me da gusto volver a saludarlos y que los personajes son solo de Suzanne Collins.
Peeta tenía la mirada pérdida parado junto a la ventana. Estaba en el mejor hotel del capitolio, en la mejor suite y con la mejor vista. Volteó al escucharla moverse en la cama para volver a quedarse dormida. Dio un gran suspiro de alivio y se dispuso a volver a vestirse.
Una vez que estaba listo, se detuvo junto a la cama para verla dormir. Había sido muy difícil, más difícil que las últimas veces, pero lo había conseguido. Johanna y Annie le habían ayudado de nuevo. No supo que le habían dado sus amigas en ésta ocasión, pero logró dormirla antes de tiempo. Cada vez era más difícil, tal vez por lo joven que era. No era lo mismo como cuando recién había sido un vencedor, que lo buscaban mujeres mayores a quienes podía engañar fácilmente.
Ahora ella tenía 18 años y después de los últimos juegos, simplemente no se la pudo quitar de encima, recibiendo un tan olvidado "llamado" del capitolio. No lo podía creer, simplemente no era posible después de seis años de haber sido el vencedor de los juegos del hambre.
Habían regresado las pesadillas y su frustración; pero ahora con Katniss, la culpabilidad de haber estado con otra mujer. Aunque no había pasado nada entre ellos (gracias a las bebidas de Annie y Johanna) pero eso no impidió besos y caricias que ella le pedía. Ella… nada más y nada menos, que la nieta de Snow.
Salió de la suite y se fue a su lugar en el capitolio, el único lugar donde podría sentir algo de tranquilidad: el piso 12 del centro de entrenamiento. Gale veía la televisión con una copa de vino en la mano, pero sin poner mucha atención a lo que se estaba transmitiendo.
En cuanto escuchó el sonido del elevador de inmediato se levantó dejando la copa casi llena en la mesa.
-Tardaste.
-Fue más difícil que las otras ocasiones – dijo Peeta quitándose su saco y aventándolo en la sala.
-Johanna me dijo que consiguió algo mejor.
-Sí, pero…
-¿Lo hicieron? – preguntó Gale preocupado.
-No – soltó Peeta con alivio sentándose en el sillón – pero no sé por cuánto tiempo más tengo que soportar esto.
-Está obsesionada contigo – Gale se sentó a un lado de él y le dio su copa de vino – no creo que se le pase pronto. Es una chiquilla malcriada que ha tenido todo en la vida… y ahora te quiere a ti.
-Hablaré de nuevo con Marvel para ver si…
-Ya lo intentó, pero ella solo te quiere a ti.
-¿Qué voy a hacer? – Dijo Peeta recargándose completamente en el sillón – no puedo hacerle esto a Katniss.
-Lo que puedes hacer, ya lo estás haciendo.
-¿Tú crees que sospeche algo?
-No lo sé ¿te ha dicho algo?
-No, gracias a ti y a Haymitch que siempre me acompañan cada vez que ella me llama... ¿hasta cuándo, maldita sea?
-Tal vez en los próximos juegos sea un vencedor y no una vencedora, como éste año, y así se encapriche con el nuevo vencedor, como sucede siempre.
-Ojala. Vamos a dormir, estoy muy cansado – dijo Peeta dándole un trago al vino.
-Finnick estuvo aquí – le dijo Gale sin intención de irse a dormir, sino hablar con Peeta.
-¿Finnick está en el capitolio?
-Por lo mismo que tu – Peeta chasqueó la lengua – debemos hacer algo, Peeta.
-No quiero problemas.
-Pero si sigues así, vas a tener problemas con Katniss. Peeta, tu matrimonio corre peligro, como el mío con Madge, cada vez que venimos al capitolio.
-Hace mucho que no te llaman a ti.
-Tal como te pasaba a ti. No podemos estarnos cubriendo entre nosotros, debemos hacer algo.
-¿Sabes que podríamos iniciar una guerra?
-No se trata de eso, es solo quitar a Snow del poder. Él es el que nos vende.
Gale se levantó y empezó a caminar de un lado a otro frente a Peeta, quien solo se tallaba los ojos cansado.
-Plutarch Heavensbee, él sabe toda la verdad acerca de los vencedores.
-¿Y eso en qué nos ayuda? – preguntó Peeta.
-Se quiere lanzar como candidato a la presidencia el próximo año. Recuerda que después de los juegos empiezan las elecciones.
-Pasará lo mismo, Snow volverá a ganar.
-Pero si los vencedores apoyamos a Plutarch, tal vez…
-¿Sabes en el problema que estaríamos si apoyáramos a Plutarch y Snow volvería a ganar?
Gale respiró profundo y se dejó caer en el sillón de nuevo.
-Estaríamos muertos.
-No, nosotros no, los seres que más amamos.
A la mañana siguiente, Peeta y Gale regresaron al distrito 12. Peeta no quería tener problemas como el presidente Snow, quería llevar la fiesta en paz con él como lo había hecho desde que había salido vencedor en los juegos. Pero todo complicó desde los últimos juegos, en donde había regresado al capitolio como mentor como cada año y Erika, la nieta de Snow, se encaprichó con él. Pensó que era algo pasajero, que solo duraría mientras se llevarían a cabo los juegos. Para su mala suerte, no fue un hombre el vencedor, si no una chica del distrito 4, así que una vez que regresó al distrito 12, Erika lo siguió buscando. Intentó sobrellevar la situación con la ayuda de Gale, Haymitch, Finnick, Annie y Johanna, pero cada vez era más frecuente que esa niña lo quería con ella.
Al llegar a la aldea de los vencedores, Peeta se despidió de Gale y entró a su casa.
-Papi.
-Oh, de nuevo, Josh – Peeta levantó a su hijo quien estaba lleno de pintura en la cara y aun llevaba una brocha en la mano. Era idéntico a él, excepto por el color de ojos, esos se los había heredado a su hija Rue, quien era idéntica a Katniss.
-Hola, mi amor, pensé que llegarían más tarde – lo saludó Katniss dándole un beso, y observó a su hijo en brazos de Peeta- lo siento, me descuidé un poco y para cuando fui a buscarlo estaba en tu habitación tomando todas tus pinturas.
-Le encanta estar ahí.
-Ya ha arruinado unos cuadros.
-No hay problema ¿Y Rue?
-¿Dónde crees?
-De nuevo en el bosque con Haymitch.
-¿Cómo te fue? – le preguntó Katniss caminando hacia la cocina.
-Bien.
-Hablé con Annie, me dijo que la junta que tuvieron acerca de impulsar pequeñas empresas en los distritos estuvo de lo más aburrida.
-Sí – le dijo Peeta sintiéndose mal porque su amiga tuvo que mentirle a Katniss.
-Me comentó que después de los próximos juegos, es la elección para un nuevo presidente.
-Sí – le contestó Peeta quitándole la pintura de la cara a su hijo.
-¿Sabías que como último año de un presidente puede hacer lo que él quiera en los juegos del hambre?
-Sí, algo sabía, pero Snow nunca lo ha hecho. Será porque sabe perfectamente que ese no es su último año.
-Yo no lo sabía ¿es como el vallasaje de los veinticinco?
-Más o menos, solo que el vallasaje está escrito desde que iniciaron los juegos, y lo que puede hacer un presidente en su último año es modificar la arena o cambiar algunas reglas solo por ese año, cosas así sin importancia. Es como cumplir un capricho del presidente por ser su último año.
-¿Tú crees que vaya a ganar de nuevo Snow?
-No lo sé, pero es lo más probable.
-Annie me habló de Plutarch Heavensbee.
-Annie como siempre hablando de más.
-Peeta, yo sé lo que les pasa a los vencedores. Annie dice que la chica de su distrito, la nueva vencedora, la está pasando realmente mal –Peeta respiró profundo, él también estaba en la misma situación, de nuevo – me comentó que Plutarch…
-Katniss, no quiero hablar del capitolio. Iré a buscar a Rue.
Timbraron en la puerta y Katniss abrió los ojos asustada. Peeta se dio cuenta de su reacción, pero sin decirle nada, se dirigió a la puerta aun con su hijo en brazos.
-Peeta.
-¿Qué haces tú aquí?
-Hola, Chris – saludó Katniss por detrás del hombro de su esposo. Peeta volteó a verla muy serio – en seguida te traigo las ardillas.
-Tu hijo es idéntico a ti – le dijo Chris a Peeta una vez que se quedaron solos – solo que tiene los ojos de Katniss.
-¿A qué viniste?
-Bueno… me encontré a Katniss hoy en la mañana y me dijo que tenía unas ardillas, que pasara por ellas.
-Aquí están, Chris – llegó Katniss entregándole tres ardillas.
-Como siempre, directo al ojo, papá siempre te ha admirado por eso.
-Gracias – le sonrió Katniss pero Peeta seguía muy serio.
-Bueno, debo irme. Muchas gracias, Katniss.
-Adiós, Chris – se despidió Katniss.
Peeta cerró la puerta y bajó a su hijo al piso.
-Anda, Josh, ve a jugar – le dijo a su hijo.
Ambos vieron como su hijo se fue corriendo de nuevo hacia el cuarto de pintura de Peeta, ese que durante mucho tiempo era privado, ahora todos entraban ahí y siempre estaba la puerta abierta.
Una vez que el pequeño Josh entró a la habitación, Peeta vio a Katniss y puso las manos en la cintura.
-¿Qué carajos fue eso?
-Peeta, tú papá lo corrió de la panadería y lo poco que gana en la mina no le alcanza.
-Porque se lo gasta en alcohol ¡Es un borracho, Katniss!
-Pero es tu hermano. Mi amor, está solo.
-Esta solo porque él se lo buscó ¿Desde cuándo lo estas ayudando?
-Solo le doy de comer de vez en cuando.
-Además que tengo que enviarle dinero a su hijo al distrito 11 ¡tengo que darle de comer a él!
-Le dolió mucho que su esposa lo abandonara y se llevara a su hijo a otro distrito.
-Pues eso tuvo que haberlo pensado antes de ponerse las borracheras que se pone.
-Entró a un programa de rehabilitación – Peeta alzó una ceja – bueno… eso fue después de que tu padre lo corriera de la panadería.
-¿Qué habrá hecho para que mi padre lo haya corrido?
-No lo sé.
-No lo quiero volver a ver aquí – la apuntó con el índice -¿Quedo claro?
-¿Qué harías tu si Prim estuviera en problemas? – Peeta bufó y caminó hacia la cocina – contéstame –Katniss lo siguió- ¿la dejarías desamparada?
-Esto es diferente. Cuando su esposa lo dejó me pediste que la ayudara, a ella y a su hijo, y es lo que hago ¿no? Los ayudé a irse al distrito 11 y que estuvieran en un lugar seguro, además les envío dinero.
-Pero él quedó solo.
-¡Por Dios, Katniss!
Peeta salió molesto de su casa directo hacia el bosque donde acostumbraba Haymitch cuidar a su ahijada cada vez que ella quería ir al bosque. Era solo un par de metros después de la alambrada, Haymitch no le gustaba mucho el bosque, solo lo hacía porque Rue se lo pedía.
-¡Papi!
-Hola, princesa – le dio un beso Peeta a su hija.
-Mira lo que he cazado – le enseñó un conejo – y he puesto unas trampas que me enseñó Gale.
-Excelente.
-No debes hacer mucho ruido, papá, he visto una ardilla por allá – le dijo Rue caminando muy despacio hacia un árbol.
-¿Qué tal te fue? – le preguntó Haymitch con cara de aburrimiento, sentando en el piso recargado en un árbol.
Peeta no le contestó, solo se dejó caer a un lado de él.
-¿De nuevo la nieta de Snow? – Peeta asintió – esa niña sí que le pegó duro el amor por ti.
-¿Quieres callarte? No estoy de humor para nada.
-¿Qué pasó?
-Discutí con Katniss – Haymitch se enderezó viéndolo preocupado – no, no sospecha nada de lo que pasa en el capitolio. Discutimos porque está ayudando al imbécil de mi hermano.
-Ah – se relajó Haymitch.
-¿Tu lo sabías?
-Solo le da de comer de vez en cuando – Peeta resopló negando con la cabeza – como si no conocieras a tu esposa. Ayudó a tu madre antes de morir ¿Cómo crees que no iba a ayudar a tu hermano al verlo así? – Volteó a verlo – tu hermano da lástima, está peor que yo.
-Tú ya no eres un borracho.
-No, por tu culpa y la de Katniss. A buena hora se les ocurrió tener hijos.
-Chris tuvo un hijo, y ni eso hizo que dejara el alcohol. No entiendo como Katniss lo está ayudando.
-Katniss jamás ha ido a los juegos – Peeta volteó a ver a Haymitch frunciendo el ceño – apuesto que si tu no hubieras ido, el que estaría ayudando a tu hermano serias tu. Lo juegos te cambiaron, y aunque Katniss ha logrado rescatar al Peeta que había dentro, aun sigues teniendo las secuelas de los juegos.
-¿Me estás diciendo que estás de acuerdo en que Katniss ayude al borracho de mi hermano?
-Te estoy diciendo que dejes que Katniss haga lo que le nazca hacer. Ella es así, no intentes cambiarla a tu manera… a la manera en que te cambió los juegos del hambre.
Por la noche, Katniss visitó a Madge. Planeaban hacer la receta de un postre que les había mandado Effie, pero como en el distrito 12 no había todos los ingredientes, Madge le había pedido a Gale que le surtiera todo en su viaje al capitolio.
-Tanta comida que hay en el capitolio – decía Madge revisando la receta. Katniss no le contesto, solo siguió abriendo las bolsas que había traído Gale -¿Qué te pasa?
-Peeta no está de acuerdo en que ayude a su hermano Chris.
-¿No me dijiste que le enviaba dinero a la que era su esposa?
-Sí, lo hizo únicamente por el niño. Aunque no tiene mucha relación con él, es su sobrino.
-¿Y tu estas ayudando a Chris?
-Solo le doy comida.
Katniss dejó todo en la mesa y se sentó pensativa.
-Peeta ha estado algo extraño últimamente.
-¿Por qué? – le preguntó Madge.
-Se enoja con más facilidad, lo encuentro ausente a veces. Cuando me besa… baja la mirada, como si estuviera apenado por algo.
-Primero, es Peeta ¿recuerdas como era de enojón cuando lo conocimos? Cambio mucho después de que se casó contigo y tú le hiciste cositas para que se pusiera de buenas.
-Madge.
-Pero no pienses que cambio completamente. Gale aun tiene pesadillas. Estuvieron en los juegos del hambre, Katniss, eso ni tu ni yo sabemos lo que se siente.
-Sí, tienes razón.
-Segundo- continuó Madge – ¿lo encuentras ausente a veces? ¡Tiene mucho trabajo! El almacén de las teselas fue un éxito en todo Panem. Todos los distritos tienen un almacén como el de nosotros y Peeta fue el pionero en eso ¿Acaso no se implementó en el capitolio el plan de pequeñas empresas en los distritos gracias a Peeta? ¿No tiene que ir a cada rato al capitolio desde que terminaron los últimos juegos por eso? La gente de todo Panem lo conoce y le agradece cada vez que viaja a sus distritos porque les ha dado trabajo y teselas mucho mejores – Katniss asintió – y tercero ¿apenado por besarte? ¡Por favor! Tenemos que aventarle agua fría para que te suelte. Gracias a Cinna y a los métodos anticonceptivos del capitolio, que si no, la aldea de los vencedores estuviera llena de niños gracias a ustedes.
-Que exagerada.
-Estas así porque se enojó por lo de su hermano, y eso ya lo sabías de antemano.
-Sí, sabía que se molestaría, pero no tanto. Ni siquiera cuando le dije que ayudara a la esposa de su hermano se puso así. Solo negó con la cabeza y acepto enviarles dinero, solo eso, pero ahora se puso a gritar y se fue enojado al bosque.
-Hola ¿Qué hacen? – llegó Gale.
-El postre que nos recomendó Effie.
-¿Para eso me pediste todo esto? ¿Para un postre de Effie? – Le preguntó Gale a su esposa – mejor te hubiera traído el postre ya hecho.
-Queremos aprender hacerlo.
-¿A ti que te pasa? –volteó Gale a ver a su mejor amiga.
-Discutió con Peeta – Gale frunció el ceño preocupado – porque le da de comer a Chris, el hermano borracho de Peeta.
-Ah – se relajó Gale – si sabes que eso le molesta a Peeta ¿para qué lo haces?
-¿Ahora es mi culpa? ¿Ayudar al hermano del hombre que amo es algo malo? Peeta me dio dinero cuando Prim estaba muy enferma, y apenas lo conocía.
-¿Por qué no le preguntaste primero a Peeta si estaba de acuerdo en que hicieras eso?
-Porque…
-Porque sabías que se iba a negar – le dijo Gale - ¿ya ves?
-Siempre te pones de parte de Peeta – Gale puso los ojos en blanco.
-Ya déjala, amor, está preocupada – dijo Madge – dice que Peeta le gritó hoy.
Gale se recargó en la silla y cruzó los brazos observando a Katniss.
-Bueno, solo levantó la voz – dijo Katniss en voz baja.
-Eres una dramática – le dijo Gale levantándose – Madge, tengo hambre ¿tardarás mucho con ese postre?
-Enseguida preparo la cena.
-Y por favor, no quiero nada de comida del capitolio – dijo apuntando los ingredientes sobre la mesa, antes de salir de la cocina.
-En eso se parecen. Peeta también no quiere nada del capitolio.
Cuando Katniss regresó a su casa, sus hijos la estaban esperando para irse a dormir. Peeta se había encargado de bañarlos y darles de cenar. Ella los acostó a cada uno en sus respectivas camas dándoles el beso de las buenas noches.
Al llegar a su habitación, Peeta salía recién bañado, con una toalla en la cintura. Recordó la primera noche que lo vio así, fue en su noche de bodas y esa noche no había pasado absolutamente nada entre ellos. Lo abrazó por la espalda y le dio un beso en el cuello mojado.
-No fue mi intención que te enojaras tanto.
-No se merece que lo ayudes, solo eso.
-Bueno, no hablemos de tu hermano – le dio otro beso – te extrañé.
Peeta cerró los ojos recordando que la noche anterior, Erika, la nieta de Snow, le dijo exactamente lo mismo. Respiró hondo, y tal como le había aconsejado Finnick años atrás, tenía que concentrarse.
-Yo también te extrañé.
-Odio que tengas que ir a esas reuniones en el capitolio.
-Tengo que asesorar a los demás vencedores y alcaldes de los distritos acerca del almacén de las teselas – mintió, sintiéndose mal por eso – Haymitch y Gale me están ayudando. Espero que esto termine pronto.
-Yo también – le dijo Katniss poniéndose frente a él y quitándole la toalla de la cintura – te amo, enojón – lo besó.
-Yo también te amo.
Peeta la llevó a la cama y empezó a quitarle la ropa. Verla acostada y con una sonrisa en la cara mientras él la desvestía, lo hizo el hombre más feliz en ese momento. Nada se comparaba con estar con ella, era lo único que quería hacer por el resto de su vida: estar con Katniss y con sus hijos… y ninguna niña caprichosa iba a quitarle eso. Nadie.
Una de las cosas que más disfrutaban era la hora de la comida, estaban sentados los cuatro comiendo entre pláticas y risas.
-Papi, mi padrino se subió a un árbol en el bosque – platicaba Rue – se veía tan chistoso.
-¿Haymitch se subió a un árbol?
-Sí, es que yo me subí primero y creo que se asustó. Quiso subirse por mí.
Peeta y Katniss se rieron de solo imaginarse a Haymitch subirse a un árbol.
-Pero no pudo – continuó Rue - se cayó y dijo unas malas palabras.
Sonó el teléfono y Peeta se levantó a contestar, mientras Katniss hablaba con su hija de que no le volviera a hacer eso a Haymitch.
-Sí, diga – contestó Peeta.
-Te fuiste y me dejaste sola.
-¿Erika? – Preguntó asustado Peeta - ¿Por qué me llamas a mi casa?
-Porque estoy harta de que me dejes sola. Te dije muy claramente que quería despertar en tus brazos.
-Sabes perfectamente que ningún vencedor puede pasar toda la noche con alguien – decía Peeta en un susurro viendo hacia donde estaba Katniss con sus hijos.
-¡No me importa! Te quiero conmigo.
-Estoy casado, Erika.
-Pero eres un vencedor de los juegos, por lo tanto, debes de obedecer las órdenes del capitolio. Te quiero aquí conmigo esta noche.
-No puedo.
-Está bien, hablaré con mi abuelo.
-No creo que le guste mucho la idea de que su nieta este pagando por un vencedor.
-Mi abuelo hace todo lo que yo le pido. Soy su única nieta.
Peeta guardó silencio. Era cierto, Johanna, Annie y Finnick la conocían mejor que él, y cuando ellos supieron lo que Erika quería, se preocuparon, y le contaron todos los antojos y caprichos que su abuelo le concedía.
-Así que tú dices, o vienes esta noche y te quedas conmigo, o mi abuelo sabrá que no estás cumpliendo con tu trabajo.
-Erika, no puedo, acabo de llegar.
Sin más, ella colgó dejándolo preocupado.
-¿Quién es, amor?
-Finnick, pero se cortó la llamada.
Durante todo el día, Peeta trató de pensar en otra cosa que no fuera Erika. Se fue al almacén de las teselas y a la panadería de su padre. Ya por la noche, regresó lleno de harina. Si no era pintando, era horneando pan para distraerse mejor. Encontró a sus hijos jugando afuera de la casa en un columpio que Cinna les había regalado.
-Papi, hay un señor en la casa.
Peeta se preocupó y entró a su casa rápidamente.
-Oh, amor, por fin llegaste – le dijo Katniss – te han venido a buscar del capitolio.
-¿Qué pasa? – preguntó Peeta a unos agentes exclusivos del presidente.
-El presidente Snow requiere de su presencia en el capitolio mañana a primera hora.
-Pero acaba de llegar.
-Lo siento, señora Mellark, es asunto del presidente.
-De acuerdo –dijo Peeta- nos iremos enseguida, solo me daré un baño.
Peeta subió las escaleras y Katniss lo siguió preocupada.
-¿Otra vez, Peeta?
-Katniss, lo has escuchado, debo irme.
-¿Cuántos días?
-No lo sé – le contestó preocupado.
Estaba sumamente nervioso, desde que había sido vencedor de los juegos no había estado en el despacho privado de Snow. Había asistido a su mansión infinidad de veces para eventos de todo tipo, pero no a su despacho. Sabía que se trataba de Erika, pero lo que no sabía era que le iba a decir.
-Adelante – lo hicieron pasar unos guardias.
Peeta caminó hacía el despacho encontrándose con el presidente Snow sentado en un sillón esperándolo con una sonrisa.
-Pasa, Peeta, buenos días.
-Buenos días, señor Presidente.
-Siéntate ¿ya has desayunado?
-Sí, gracias.
-Mucho trabajo ¿verdad? Has tenido todo un éxito con lo del almacén de las teselas. Te felicito, siempre fuiste una muy buena imagen como vencedor de los juegos y todo Panem te adora.
-Gracias.
-Pero en esta ocasión, no quiero hablar de trabajo. Ayer estuvo conmigo mi nieta Erika – Snow se le quedó viendo severamente – jamás la había visto tan desconsolada, no paraba de llorar la pobrecita.
-Lo siento mucho, señor presidente, pero como usted sabe, yo estoy casado.
-Peeta… a veces en éste mundo, lo quiéranos o no, nos convertimos en símbolos. Por ejemplo, yo soy un símbolo de poder, y tú eres un símbolo de deseo. Mi nieta te quiere a ti, y como tú comprenderás, yo siempre le he dado todo… porque tengo el poder.
-Señor, usted siempre nos ha dicho que debemos dar una buena imagen como vencedor. Yo estoy casado y tengo dos hijos.
-Lo sé, pero mi nieta te quiere a ti, aun sabiendo eso. Por ahora, a ella no le interesa si estas casado o no.
-Pero señor, todos aquí saben que yo estoy casado.
-Esto se mantendrá en secreto hasta que mi nieta quiera.
-¿Me está pidiendo ser, que cosa señor? ¿El amante de su nieta?
-Has entendido todo, excepto una cosa… no te lo estoy pidiendo.
¿Que les pareció? Peeta esta en problemas!
Intentaré subir un capítulo por semana, claro siempre y cuándo ustedes esten de acuerdo.
Otra cosa, en todo éste tiempo que estuve "fuera", me avisaron (lo cual agradezco) que Amor y Odio fue publicado en otras páginas. POR FAVOR, no lo hagan, yo solo publico mis fics en ésta página de fanfiction, si tienen la intención de hacerlo, escriban y yo estaré al pendiente de las publicaciones que hagan. No es por ser mala onda, pero leía los comentarios que le hacían a la "escritora" y realmente no se me hace justo. Estoy dejando de hacer cosas (como sabrán tengo dos hijos) para escribir y que otra persona reciba palabras de aliento, felicitaciones, motivaciones para que continúe siendo que lo único que hizo fue copy-paste, pues como que no es onda. No estoy en contra de que se publique en otras páginas, porque yo no lo voy a hacer, pero quiero estar al pendiente, es lo menos que merezco.
Sin más los dejo que hoy me voy a desvelar escribiendo el tercer capítulo.
Saludos.
