hola a todas, ya estoy aqui de nuevo, he actualizado ya con esta tres de mis historias espero sirva como disculpa por el retraso, esta es de las contis mas largas de hoy, espero os guste, y sobre todo espero os sorprenda, ya me diréis.

como siempre agradeceros: begobeni por ser incondicional con la historia y analizar tanto a emma, me gusta ver la historia esta llegando, evazqueen no vas desencaminada con respecto a Zelena XD, Kykyo me alegro que te gustase el cap anterior espero este también sea de tu agrado, 15marday me alegra que te guste ese toque de humor de emma, lovegirl me alegra hacer reir jaja pero cuidado con los dias de dentista jaja, tasiakrood me alegro que este cuajando tan bien el toque de humor que pongo de vez en cuando.


"Mirate, tu vida se basa en dejar pasar los días. Nada te motiva ni te llena, te abandonas a la rutina y a tus horas bien medidas. Te has convertido en la persona gris que te prometiste no ser. Atrás quedaron los tiempos de vino y rosas, qué excusa me darás esta vez. Te has perdido, te has abandonado a la seguridad de tu silencio, has perdido la voz y lo que es peor, tu sonrisa. No te gusta tu vida, detestas tu trabajo. Haz algo, hazlo ya o no saldremos de esta carcel sin rejas." Me recriminaba yo frente al espejo de mis verdades, al que no permito que nadie mire. Y como si un dios aparentemente ausente escuchara mis plegarias no verbalizadas, apareciste tú, soplo de aire renovado, huracán de palabras que me obliga a pensar rápido, juego sin reglas a las que atenerme, reto constante a mis sentidos, sutil estilete que rasga mis silencios devolviendo sentido a mi voz, sibilina diversión que provoca sonrisas inconscientes. No hay sentido del tiempo, ni metas a las que llegar, no se etiqueta lo que uno no sabe dónde colocar, es simplemente dejarse llevar. Un instante, una palabra o una persona, pueden marcar el cambio que debes aceptar en tu vida, simplemente para recodar a quién dejaste al otro lado del espejo. por Begobeni


Capítulo 35


En el mundo cada día ocurren fenómenos, estos desde un punto de vista puramente sentimental, son una serie de sucesos que se escapan a nuestro control, aquellos pequeños detalles que nos demuestran nuestra imposibilidad de planificación. Un día creemos tener todo controlado, pero conforme pasan los meses y con ellos las estaciones, vemos que no solo las hojas caen de los arboles sino que nosotros las acompañamos en esa caída. Nos encontramos en un movimiento continuo esperando encontrar una fuerza externa que pare nuestro camino, queremos que la primera ley de newton se cumpla. Una parte nuestra anhela ver su reflejo en el espejo y notar un cambio, uno solo, uno que signifique que hemos comenzado una nueva vida.

Ese mismo deseo de cambio lo hallamos en la misma proporción en la que nos autoimponemos un límite, que nos impida complicarnos nuestra existencia, preferimos seguir en nuestra zona de confort, en ese pequeño lugar en donde somos amos y señores, el sitio en el cual nuestra voz es la ley.

Organizamos nuestro día, hasta que algo cambia, un insignificante momento hace que se dispare todas nuestras alarmas, no somos conscientes de nada, hasta que de un instante a otro, algo nos falta o alguien.

-¿ahora por qué estas con esa cara de perro rabioso?- preguntaba la mujer de ojos verdes.

-no tengo cara de eso que dices, Zelena concéntrate, por fin dan el alta a Henry eso es lo importante-respondía la mujer de cabello oscuro con cierta mueca que su hermana detecto.

-por favor hermanita que nos conocemos, mama esta con Henry así que suéltalo- agregaba su hermana dándole un pequeño codazo para presionarla. – no me digas que estas así porque hoy Emma no te ha llamado…- "en el clavo" pensó su hermana al ver la expresión de la mujer de ojos chocolate.

-¡por supuesto que no!, ni que tuviera ninguna obligación- suspiraba Regina ante la palabra obligación, para luego ponerse a caminar de un lugar a otro, esperando el alta de su hijo que estaba con su abuela, manteniendo una charla con el médico, "a saber con qué lo estará amenazado" medito la mujer mientras seguía con su caminar sin sentido.

-sabes que cuando te enojas te pareces todita a mama…- comentaba con tono acusatorio.

-ya déjame, no me pasa nada... y deja de mirarme así…-murmuraba la morena.

El móvil de su hermana sonó, ganándose un murmullo ofuscado de la morena que seguía con sus andares.

-¿Qué paso querida?- contestaba Zelena –oh Emma, hoy has estado desaparecida-decía en voz relativamente alta que enseguida llamo la atención de su hermana - ¿te paso a Regina?- esta pregunta solo logro que la morena se impacientara y pidiera el teléfono con señas. -¿es que ya no disfrutas de mi compañía?- seguía charlando mientras su hermana la robo el móvil con una velocidad inhumana.

-¿qué?- preguntaba la morena que había empezado a caminar ahora con la intención de huir de las quejas de su hermana, que la acusaba histérica.

-tu siempre tan encantadora…-suspiraba con ironía- veo que me has extrañado – decía la rubia muy orgullosa de su misma.

-¡por supuesto que no!, además hoy ni si quiera he sabido nada de ti, he estado preocupada… hasta llame a tu madre, que por cierto no sabía que había sido de ti. Todo el maldito día de hoy no has dado señales de vida, además ¡hoy sale tu sobrino del hospital y claro tu desapareces!...- la morena seguía reprochando sin darse cuenta de ello.

-pero si le dije a Zelena que se me iba la batería del móvil y que tenía que hablar con Gold…- decía Emma que estaba justo detrás de la mujer de cabello negro.

Regina miro automáticamente a su hermana, quien se empezó a reír sin disimulo ante su maldad.

-¿deberías darte la vuelta no crees?- pregunto la rubia que se había pegado a la espalda de Regina.

La morena se volteo con el móvil aun en la oreja para recibir con una sonrisa que no pudo controlar a su cuñada, cuando se percató de ello, apago la llamada, guardando el móvil en el bolso que llevaba colgado en su brazo izquierdo.

-así que…has venido…-trataba de buscar palabras ante su comportamiento, ahora fue consciente de ello, cosa que la golpeo como un maremoto.

-que suspicaz-dijo con una sonrisa satisfecha Emma – veo que dar sermones te fascina- dijo sin apartar la mirada de los ojos chocolate.

-vale…me pase…-trataba de disculpar su actitud.

-no te preocupes, a ti te lo permito-dijo Emma que le guiño un ojo en complicidad, para luego acercarse para darle un beso en la mejilla como saludo- buenos días señora Mills, te ves radiante en ese vestido azul- la adulo al separarse del cachete de Regina que había adquirido un tono de piel más rosa de lo habitual, algo que solo pudo notar su hermana.

-yo siempre me veo radiante- dijo con egocentrismo la morena.- ¿y tu porque vas vestida así?- pregunto mientras la miraba detenidamente. – es la primera vez que te veo con un vestido, es más pensaba que ni tenías en tu armario…- criticaba sin pizca de remordimientos.

-pues ya ves, hoy se me antojo ponerme algo ligerito… hace calor… es blanco-esto solo consiguió que la morena levantara una ceja ante las escusas de Emma. – Vale, me han pedido una cita ¿contenta?- bufo la rubia al verse pillada.

-tita Emms- gritaba Henry que finalmente la había visto, dejo a su abuela y al doctor hablando o más bien discutiendo, se lanzó a abrazar a la rubia quien lo levanto.

-mi superhéroe ¿ya estás preparado para salir de esta falta de color?-preguntaba la rubia mientras abrazaba a su sobrino que estaba colgado de su cuello.

-¡sí!, la abuela me quiere ir a comprar un videojuego… quiere consentirme-esto último lo dijo muy bajito como si fuera un secreto.- pero yo le dije que hoy no podía ser porque hoy vamos a ver tu y yo la peli de marvel ¿a qué si?-

-eso ni se pregunta, ya compre las entrada, y no cualquieras, en 3D, vamos a sentir hasta el martillo de Thor.-comentaba la rubia que había sido liberada de los brazos del niño quien ahora la estaba mirando fijamente.

-tita Emms ¿desde cuándo usas esa indumentaria?-preguntaba el muchacho que la veía desde todos los ángulos.

-¿indumentarias? ¿Regina que le enseñas al crio?-rio la rubia ante el vocabulario de su sobrino que proseguía con su inspección.

-pues un buen vocabulario, no palabrotas como tú- decía Regina cruzándose de brazos.

Zelena estaba viendo toda la interacción de aquellos tres, ella también se había sorprendido con la aparición de la rubia con ese vestido blanco, le quedaba muy bien, era la primera vez que la veía así, podía notar como Regina tenía una mirada cargada de algo que no podía catalogar "¿celos tal vez?" se planteaba mientras caminaba hacia su madre para quitársela al médico de encima, que estaba rojo como un tomate.

-bueno ¿qué nos vamos o no?- pregunto la rubia no solo al niño sino a Regina que se quedó mirándola sin comprender- si tú también te vienes-respondió al pensamiento de la morena.

-¿Qué te hace creer que voy a aceptar compartir con usted una tarde de cine?- pregunto colocándose su cabello de una forma muy femenina.

-oh después de todo lo que me dijiste por la vía telefónica, ¿osas rechazarme?- pregunto la rubia con tono burlón que logro las quejas de Regina.

-¿Qué fue lo que te dijo Emms?- pregunto el niño alternando la mirada entre ambas mujeres.

Emma se preparaba para decir alguna barbarie por lo que Regina la interrumpió.

-¿Cuándo nos vamos?-pregunto con una mirada cargada de amenaza hacia la otra mujer.

-ya, vamos chico, hay que salir corriendo antes que tu abuela se separe de ese doctor-dijo posando las manos en los hombros del niño para guiarlo a la salida, no sin antes agarrar la mano de Regina para juntarla a ellos.

Ya habían llegado a la sala del cine, preparados con las gafas se habían sentado en la parte de arriba, pues según Regina era la mejor zona para ver completamente la pantalla y no darte torticolis en el intento.

-sigo sin entender porque no nos ponemos a la mitad…-refunfuñaba Emma, que acabo a la izquierda de la morena, está quedo en el medio de su hijo de la rubia.

-no te quejes tanto que al menos a ti no te toco el centro-protestaba la morena.

-¿y ahora que tiene de malo el lugar?- preguntaba Emma sin entender.

-sencillo que ahora me robaran mis palomitas y mi refresco… como si lo viera…-se quejaba la morena, mientras su hijo asentía a su hipótesis.

Las luces se apagaron y la película comenzó, mientras la morena trataba de prestar atención a la trama cosa que no lograba, "¿una cita?" era lo que pasaba por su cabeza desde que pregunto a Emma por ese vestido "de infarto, no creo que sea bueno que este tan interesada…" Regina agarraba palomitas como si con ellas pudiera distraerse de sus pensamientos "lo peor ¿desde cuándo le gusta alguien?, ¿no somos amigas?, ¿Cómo es que no me lo conto?" un suspiro salió inevitablemente, mientras su mano chochaba con la de Emma que efectivamente no había podido evitar robarle palomitas, "lo sabía" pensó dándole un manotazo a la rubia, quien se acercó a su oído para susurrarle algo.

-no sabía que a oscuras tuvieras peor carácter-dijo con una sonrisa en su rostro mientras volvía a robar palomitas

La morena siguió mirando la película hasta que no pudo aguantar más y acabo por acercarse a Emma

-¿se puede saber quién es tu cita? Y sobre todo ¿no me cuentas nada? , ¿No que somos amigas?- preguntaba con rabia.

La rubia abrió sus ojos al ver a como se había puesto Regina.

-no es nada importante, por eso no te lo conté.-dijo la rubia encogiéndose de hombros.

-¿y si no es importante porque estas así vestida?-preguntaba la morena en un susurro, que por suerte era disimulado por las partes de humor del films.

-¿no es evidente Regina?- lanzaba la rubia otra pregunta.

-pues no veo que es tan evidente señorita Swan…-se quejaba la morena que había sorbido un poco de refresco debido a la sequedad de su boca.

-sencillo señora Mills, aparte de tener una cita, también te iba a traer a ti y a Henry al cine, así que no podía venir como acostumbro, cuando tú siempre vas tan espectacular…- decía la rubia que sorbía su refresco sin tanto pudor como Regina.

-ahora me perdí ¿entonces te has vestido así por la cita o por nosotros?- cuestionaba la morena.

-joder Regina ¿no puedo arreglarme sin que eso sea un holocausto?, y es por ambas, aunque más por lo del cine.- confeso finalmente la rubia.

-mientes ¿por que más por lo del cine?-preguntaba muy cerca de la rubia.

Henry ya estaba buscando las palomitas de su madre, que se las acerco para poder seguir con lo que sea que estuviera hablando con Emma.

-Regina, no sea insistente, ¿qué tiene de malo que quiera arreglarme?, ¿no tengo derecho o qué?-preguntaba la rubia que estaba frente al rostro de Regina, aun en la oscuridad del cine, podía ver las facciones de la mujer que tenía en frente junto a su respiración.

-no cambies de tema- zanjaba la morena- si tanto te gusta esa cita, me lo podías haber contado, no entiendo si somos amigas porque me entero la ulti…-

Los labios de Emma callaron por completo a la mujer, fue muy rápido, pero lo suficientemente impactante para dejar sin habla a Regina que sentía su corazón cabalgar como un loco, "¿Emma Swan me ha besado?".

-y ahora ve la maldita película.-soltó finalmente Emma dejando aún más sorprendida a la morena.

En menos de unos minutos, ocurre lo imprevisto, un impulso, un simple acto que cambia todo nuestro mundo, que nos hace plantearnos una respuesta que jamás creíamos tener la oportunidad de pronunciar.

Decisiones, una palabra repleta de mundos paralelos, ya que dependiendo de un sí o un no, nuestra vida se transforma en otra, y esa divergencia de caminos nos llega como una bala directa al corazón.

Volvemos a vivir, dejamos de planear para ser quienes somos, para sentir de verdad, sin pensar si está bien o está mal, y es entonces cuando vemos esa fuerza que esperábamos de la misma que también huíamos, ella nos para en seco y nos dice, "ahora te toca a ti".

Un simple beso puede marcar un cambio de estado, dejamos de ser sólidos para transfórmanos en líquido, uno capaz de deshacerse de nuestros propios prejuicios, nos convertirnos en agua para poder luchar contra años de opresión.


Continuara…


¿os ha gustado? ¿que has parecido este giro?