Hola mis queridas seguidoras, tengan ustedes ¡otro capi de nuestra historia!¡hurra!

Si, si, si, se que es un poco corto, pero es un puente necesario para la acción que resta ¡les tengo una sorpresa!

Gracias a todas las que han llegado hasta aquí, que me han apoyado hasta el final, les agradezco mucho de verdad.

¡Déjenme saber su parecer!¡con un formidable REVIEW!

Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo, les regalo mas historias de nuestro príncipe.

La revelación de Lizzy.

Cristal se levantó del trono - ¡eges tu!¡tu estabas muegta! Lizzy rió –como se ve, que un par de hechizos bien logrados lograron engañarlos y me creyeron muerta, así como debió ser. Rió con malignidad pura –todo de acuerdo a mi plan. Lunita y Darlet la apuntaron a un tiempo con sus báculos.

¡espegen! Quiego sabeg como sobgevivió la golfa. Lizzy rió.

-querida Cristal, a diferencia de ti, que te dedicabas a vender libros, otras, teníamos oficios mas interesantes, en el momento en el que vi la daga de Phanton, dirigirse hacia mi, hice un hechizo espejo, que permitió crear un yo falso, mientras el real, invisible se colocaba justo detrás, con eso, creyeron que yo, había muerto, pero en realidad escapé, yo fui la que le reveló al gran sabio la maldición, yo fui quien lo convenció de ir y apostar por el rencoroso de tu bastardo, engañándolo para que creyera que la neo reina Serena había sido, no dudaría y mataría ¡a la maldita que de no haber sido yo tan hábil!¡lo hubiera despertado! Darlet enfocó sus poderes.

- ¡eres una arpía! Exclamó enfurecida, Lizzy rió –si querida, pero la arpía que acabará con todo, ya no tienen cristal obscuro, el ha muerto con su portador ¡némesis es mío! Robaré el cristal de la derrotada y humillada neo reina ¡y seré la gobernante de todo! Lunita se adelantó.

-no contaste con nosotras bruja. Lizzy las miró –las sailors del pasado, no pueden hacer nada…tu eres ¿tu eres el conejo? Preguntó aturdida, la niña ahora joven asintió.

-fallaste Lizzy, no contaste que mi padre se enamoró de mi madre y pretendió capturarla, lo hizo ciertamente, pero nunca pudiste proveer ¡que mi madre se enamorara de mi padre! Lizzy dio un paso hacia atrás.

- ¡eso es imposible!¡la neo reina no pudo!¡ella no! Serena se adelantó –si, yo si. Dijo.

-aunque mi madre en el Milenio de Plata de la Luna, selló mis recuerdos, estos volvieron a mi, cuando lo vi a el, cuando me raptó, si, nos enamoramos y el futuro cambió, Lunita es la hija de Diamante ¡por lo tanto!¡el cristal obscuro sigue existiendo! Lizzy retrocedió.

- ¡maldición! Exclamó enfurecida, Darlet rió –los cálculos te salieron mal querida, el cristal obscuro sigue existiendo. Lizzy sonrió.

-no importa, eso se puede arreglar. Trozos de cristal aparecieron de la nada atrapando a Lunita.

- ¡mamáaaaaaa! Gritó la niña joven - ¡Lunita! Gritó el equipo de sailors.

- ¡rayo sónico lunar! Lanzó Serena - ¡aros de fuego de marte!¡enciéndanse! Amy continuó:

- ¡fulgor del agua de mercurio! Lita siguió - ¡centella relampagueante de Júpiter! Mina finalizó.

- ¡rayo creciente de venus! Lizzy rió.

-es inútil, en 12 horas, mataré a la niña, habré drenado los poderes que pretendía substraerle a la neo reina, ambos cristales me pertenecerán y la pequeña morirá ¡junto a todas ustedes! ¡Jajajajajaja! Exclamó desapareciendo triunfante.

- ¡Seeeereeeeenaaaaa! Gritó Serena desesperada, cayó de rodillas golpeando el suelo.

- ¿Qué vamos a hacer? Preguntó Amy –el cristal de plata no tiene suficiente poder. Dijo Rey.

-es imposible. Dijo Lita –todo está perdido. Agregó Mina.

-el cristal de plata, crece tanto crezca el dueño. Dijo Darlet –es verdad que es menos fuerte que el del futuro, pero no le quita su poder en tu tiempo, debes hacer algo arriesgado, quizás, sea imposible. Serena se colocó de pie.

-haré lo que sea, lo que sea para salvarlos a todos. Darlet asintió.

-debemos regresar a mis sobrinos. Todas las sailors se quedaron de piedra.

-Diamante es el portador del cristal obscuro, Zafiro y Rini podrían ayudarlo a utilizarlo, solo contamos con 12 horas, debemos ser rápidas. Serena asintió.

-desde luego, pero…yo…podría. Amy la frenó.

-podrías morir. Dijo –si, la verdad no me interesa vivir si Díam no está. Replicó Serena.

-debemos hacerlo. Dijo Rey - ¿de verdad quieres hacerlo Serena? Preguntó Lita, la rubia asintió decidida.

-no se hable mas. Dijo Cristal.

-vamos al templo de Nix, yo les puedo ayudag. Todas las sailors asintieron y salieron corriendo hacia el templo principal.

Al llegar, dispusieron todo inmediatamente en el gran altar donde estaba la estatua de Nix con los brazos sosteniendo la luna invertida, Serena la miró, dibujó la luna invertida sobre su pecho.

-ojalá quieras ayudarme Nix. Susurró la joven, miró a las chicas, Mina traía un vestido de Black Lady, Amy traía unos guantes de Zafiro y Rey, el broche del cristal obscuro, que le habían quitado al cadáver de Diamante antes de cremarlo como demandaban las costumbres nemesianas, Serena miró a la reina Cristal y a Darlet, quienes llevaban 3 velas, una vela plateada, una vela azul y una vela rosa.

- ¿Por qué las velas? Preguntó Lita, Cristal sonrió –su mayog atgibuto cogpogal. Respondió, miró el cuchillo ceremonial, Darlet apareció 3 camas, 3 cuencos llenos de sopa y 3 tinajas de agua caliente y perfumada.

-bien, es hora de comenzar. Dijo la sailor de la luna negra mirando al resto de las sailors y a su reina.

En un castillo aparecido, en el medio del mar, Lunita estaba tratando de salir de su prisión, Lizzy la miraba divertida.

-no podrás escapar pequeño conejo, aunque tengas el ímpetu de tu padre para intentarlo, no lo lograrás, vamos a comenzar. La reina chasqueó los dedos y el cristal negro, emitió un rayo morado que envolvió a la niña, Lunita comenzó a gritar, en una vasija se comenzó a ver poco a poco una energía rosada con toques de negro, Lizzy sonrió.

-primero la nemesiana, en esto tardaremos 4 horas mi niña, luego la lunense, cuando termine contigo, serás tan humana como cualquier habitante de la tierra, dile bon voiage a tus poderes princesita, y luego ¡te despedirás de tu vida! Exclamó Lizzy triunfante mientras Lunita, era víctima de un dolor atroz.