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Aclaración. Los personajes son de la aclamada Naoko Takeuchi. La historia es de mi inspiración y sin fines de lucro.
Recordatorio: el pesado del príncipe Terius es creación mía.
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36. Confianza
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Fighter y Terius se quedaron congelados, cual estatuas.
–No quería que lo supiera, no aun– pensó ella apretando los puños, sabía la desventaja que ahora tendría.
Una ceja del pelirrojo príncipe saltaba con nerviosismo, cuando la conoció se había sentido atraído por la Sailor, era su favorita, pero el saber que Seiya era ella, era una muy mala broma, gritos y explosiones se escucharon, haciendo a ambos reaccionar.
–Quédese aquí majestad– dijo Fighter secamente y salió corriendo de la sala.
Cuando arribo a la escena de la batalla, Venus y Maker luchaban contra los demonios arácnidos, Healer estaba siendo envuelta en un capullo, Fighter se apresuro hacia ella, y lanzo su laser contra el arácnido, la ayudo a salir del capullo.
– ¡Estúpida!
Maker estaba cerca, se sorprendió, jamás Fighter había insultado a sus compañeras, pero Healer lo comprendió, la actitud de su líder había cambiado gradualmente, desde que Serena besará a Yaten.
Diamante miró desde lejos aquella batalla, por un momento deseo intervenir, pero no se podía dar ese lujo, tenía que escabullirse hacia Rubeus para salvar a su hermano, aparte deseaba tomar de vuelta el cristal arcoíris, que había sacado a escondidas de Némesis, sin saberlo el padre de Motoki, esas dos cosas eran su prioridad, sonrió para sí cuando vio que las Sailors ponían en su lugar a aquellos demonios y desapareció tras Rubeus.
Cuando terminó la batalla, Seiya tuvo que dejar en un taxi a Serena, para que regresará sola a su casa, pues Mina también se había alejado lentamente de ella. Ahora tenía que encarar al príncipe de Kinmoku.
–Taiki, Yaten, déjenme solo con su majestad.
Los aludidos se tensionaron un poco, siempre habían hecho equipo para todo, el que Seiya los apartara, no les agrado, pero se marcharon, el príncipe y Seiya se quedaron en el aeropuerto, caminaron cerca de las pistas de aterrizaje, el cabello de ambos se agitaba con violencia.
–Vaya, vaya, que inesperado descubrimiento– dijo Terius acariciando su mentón–, como kinmukiano que eres, me debes lealtad, pero siendo una Sailor Star Light, el asunto es más interesante, me convierto en tu máxima prioridad, incluso por encima de tus más grandes sueños, prácticamente soy tu deidad.
Seiya metió las manos en sus bolsillos, una nave aterrizo en ese momento, una nueva ráfaga de viento agito su azabache coleta y la roja cabellera de su príncipe.
–Pero usted debe recordar, que ese lugar aún le corresponde a su madre, la reina, usted no porta todavía el emblema real en su frente, aún no es mi deidad.
Terius soltó un gruñido, eso era cierto, pero tampoco tenía prisa por tener la flor de fuego tatuada en su frente, porque eso solo sucedería cuando su madre muriera.
–Bueno, como mi protector que eres– Terius clavo cada palabra en el corazón de Seiya– debes estar pendiente de mí, dado que han comenzado a atacar a la Tierra, deberás quedarte a mi lado, pero como "tú y yo no nos llevamos bien", necesito que adoptes una forma más agradable, supongo que entiendes a lo que me refiero– esas últimas palabras fueron lanzadas con malicia– ¿vas a negar el hecho de que puedo salir lastimado? ¿Acataras mis deseos?
No, eso no le podía estar pasando a Seiya, había entendido perfecto, Terius deseaba que su forma femenina se volviera su guardaespaldas.
– ¡Demonios!– gruño en su interior Fighter.
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Taiki iba manejando, Yaten estaba a su lado, molesto por la actitud de Seiya.
–Hola señor Gruñón– le susurro Healer en su mente.
–Mira quién habla, Miss Simpatía.
–No te pongas pesado, he prometido no inmiscuirme en tus asuntos.
Yaten había hecho pacto con Healer desde que la escuchara en su cabeza por primera vez, un pacto de silencio, realmente era molesto para ambos conocer hasta el más oscuro sentimiento uno del otro.
Taiki detuvo el coche, habían llegado a un semáforo en rojo.
–Deberías relajarte– canturreo Healer en su mente.
– ¿Cómo podría? Si Seiya está cada vez más insoportable.
–Tú más que nadie debe entenderlo, no es agradable el compartir a la persona que amas, ¿o ya olvidaste como es estar bajo la sombra de Fighter?, a mi no me engañas– puntualizo Healer en sus pensamientos– se que llevas la cuenta de las veces en las que Fighter me eclipso, siempre fue la favorita de los hombres que nos gustaban, por ejemplo Kaname.
Yaten susurro unas palabrotas.
–¿Sucede algo?– pregunto Taiki mientras arrancaba el coche– te pido que te concentres, vamos a viajar hasta el otro extremo de la Tierra, para buscar más cristales, el tiempo avanza y no hemos obtenido ningún resultado.
–No pasa nada– contesto Yaten secamente.
–¡Ah! y se me olvidaba el reproche más importante– recrimino Healer– ¿Por qué te has alejado de Mina? ¿Acaso ahora te gusta Serena? No nos metas en problemas por favor, Mina me agrada–Healer guardo silencio unos segundos y continuo –, yo sé lo que te pasa.
Yaten se tensiono.
–En cierta forma estas contento de haber besado a su novia, fue como una revancha, por las cuestiones del pasado, en las que Fighter fue la preferida...
–Cállate, estas exagerando, solo ocurrió dos veces, además nunca fui una chica fácil.
–Define fácil, porque el acostarte con...
–¡Es suficiente!–grito Yaten.
– ¿Qué te sucede?– pregunto Taiki de reojo.
–Una pequeña pelea en mi cabeza.
–No te preocupes, ya te acostumbraras.
–Lo dudo.
Una risilla estallo en la mente de Yaten. Él simplemente gruño.
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Mina había recibido una llamada, Ami dejo su lectura al escuchar de quien se trataba, ambas se encontraban en la casa de la peli azul.
–Estoy muy ocupada Serena– dijo Mina secamente.
Ami hojeo sin mucho interés su libro.
–Claro, nos vemos después, ¡hasta pronto!
Ami cerró el libro, una mirada mezclada de comprensión y tristeza se unió a la de Mina.
– ¿Hasta cuándo seguirás dándole negativas?...Mina yo te entiendo, pero ella no tiene la culpa, tuvo que hacerlo.
Mina se había sentido muy mal: el beso entre su amigovio y su amiga, las luchas cada vez más seguidas, la ausencia de su familia, el peso de ser una Sailor, el cambio de Yaten a partir de ese beso y un secreto, que finalmente tuvo que confiar a Ami, porque solo así se entendería su mar de emociones, pero ¿Por qué decírselo precisamente a Ami?
–No te hagas Ami, tú me entiendes, ¿Cómo te sentiste al enterarte que ella había besado a Taiki?
El corazón de mercurio se desboco de golpe, ella misma tenía aún sentimientos encontrados al respecto, pero luchaba por ser racional.
–No es lo mismo.
Mina alzo ambos brazos al techo.
– ¡Lo mío fue peor!, y si crees que hago mal, ¿Por qué no vas tú misma a hacerle compañía?
Las mejillas de Ami se pintaron de vergüenza.
–Yo…estoy muy ocupada estudiando, además ella tiene a Seiya.
–Aja– Mina entrecerró los ojos– quien anda más tiempo sobre escenarios y en batallas, prácticamente no se ven.
–Pero ya regreso, ¿no? Ahora no estará sola, además tiene a sus tíos y a su primo.
La mención de Motoki tenso a Mina.
– ¡Que rayos!– cerro ambos puños– se supone que yo tengo a Yaten, nuestra relación ya es más profunda, porque nosotros hemos tenido…
– ¿Qué tienes?
La pregunta de Ami corto de tajo sus pensamientos.
–Nada– su risita nerviosa inundo la habitación– mejor estudiemos.
Ami la miro extrañada, pero no quiso seguir con la plática, los estudios eran su arma evasiva.
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Serena abrió lentamente la cortina, afuera estaban reporteros, algunos más escondidos que otros, deseaban saber todo acerca de S.K., el cantante de moda.
– ¿No se cansan?
Desde que se había descubierto, más bien desde que el chismoso de Terius había hecho pública la identidad de Seiya, Serena no había podido andar libremente sin que esos reporteros la persiguieran, y ella había optado por esconderse lo más posible, tenia temor de que se dieran cuenta lo atolondrada que era, no deseaba apenar a su novio. Cuando vio llegar a Lita su rostro se ilumino, pues con el encierro no había podido divertirse como siempre, y con el reciente alejamiento de Mina, Ami y Rei, se sentía muy sola.
– ¡Me alegra de que pudieras venir!
Lita le sonrió tímidamente, traía una bolsa llena de ingredientes, las clases de cocina de Serena continuaban.
–Espero que seas más cuidadosa Serena y no vuelvas a confundir la sal con el azúcar.
– ¡Te prometo que lo hare mejor!
Se encontraban solas en la casa, comenzaron a preparar un pastel, el iphone de Serena anuncio una llamada, rápidamente se limpio las manos en su delantal.
– ¡Seiya! ¿Cómo estás?
Lita siguió batiendo la mezcla.
– ¿Tan ocupado?– Serena hizo un puchero– bueno, comprendo– suspiro ampliamente– yo también te amo.
Y colgó.
– ¿Por qué esa cara tan triste?
–Es que había invitado a Seiya para que probara nuestro pastel, pero no podrá venir.
–No te preocupes, yo te enseñare como lo puedes conservar fresco por varios días, para cuando lo puedas ver.
–No puedo esperar más, mañana intentare escabullirme por entre todos esos reporteros y lo voy a buscar, sirve de que visito a Mina, también tiene mucho que no veo a Ami, incluso Rei ya no viene a probar mis postres, ¿será porque se enfermo con el último?– se pregunto Serena rascando su barbilla.
Lita se sintió triste, como si no fuera amiga de Serena.
–Estaría muy deprimida si no fuera por ti– dijo Serena tomando ambas manos de Lita, sorprendiéndola– ¡estoy tan contenta de conocerte, me has iluminado estos días!
Lita se ruborizo levemente.
– ¿En verdad?
– ¡Claro! Eres muy agradable, la verdad no sé como ese chico te dejo…
Los ojos de la castaña se cristalizaron.
–Perdón, perdón– dijo Serena muy apenada– soy una tonta.
–No es tu culpa.
–Se me estaba olvidando.
Serena salió corriendo de la cocina y regreso rápidamente, le entrego una diminuta cajita a Lita.
–Es un pequeño detalle, la otra vez queme tus guantes para agarrar cosas calientes, no encontré unos iguales, ah y claro que los repondré– Lita abrió la cajita, eran una par de aretes uno era un tenedor y el otro una cuchara–, pero mientras espero esto sea de tu agrado, podrían ser un amuleto, cuando ingreses a esa escuela de gastronomía.
– ¡Muchas gracias!
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Rei se encontraba dando vueltas en su habitación.
–No puede ser las pesadillas se han vuelto más recurrentes, ¿Por qué?, creí que al luchar con ahincó al lado de mis amigas había demostrado mi fidelidad, ¿Por qué yo voy a ser una traidora?, pero ahora el asunto se ha vuelto más preocupante.
Comenzó a recordar su ultima pesadilla, Sailor Mars atacaba a Sailor Moon, el fuego de Marte perseguía fieramente a la guerrera de la Luna, ambas luchaban en un bosque, pronto las llamas comenzaron a tomar las vidas de los arboles, de pronto Mars cayó a los pies de Sailor Moon, derrotada, pero antes de recibir el golpe final, una figura apareció en las espaldas de Sailor Moon, aprisionándola por el cuello.
–No estás sola– dijo una voz fría, era un sombra, no pudo reconocer quien era.
Rei volvió a la realidad de su habitación, miro su reflejo en el espejo.
–Al parecer no seré la única traidora– dijo lastimosamente para sí– La única forma de resolver esto, es alejándome, mientras encuentro una solución, esto será hasta que desaparezcan esas pesadillas, lo que más me duele es mantener distancia con el príncipe Endimión– unas lagrimas escurrieron en sus mejillas–, pero las excusas para no verles se están volviendo escasas.
Alguien toco a su puerta, la abrió era Rubeus, pero no lo reconoció, el había tomado la información, que hacía tiempo el devorador había robado*, como una mejor estrategia que los ataques, pues hasta entonces no había conseguido que Sailor Moon apareciera, era un plan nuevo, y desesperado, pues su tiempo ya se estaba acabando.
-¿Qué desea?
-Buenas tardes señorita, estoy promocionando una joya, de hecho es casi un amuleto.
Rubeus le mostro un par de pendientes, de cristal oscuro.
-Lo siento, yo…
Rubeus comenzó a llorar.
-¡Por favor! Cómpreme unos, son baratos, tengo una familia que alimentar.
-La verdad no soy de muchas joyas.
-Puede usarlas en todo momento, son a prueba de agua, y son geniales para el mal de amores.
Mal de amores, ella sabía lo que era eso, y por eso los acepto.
-Pero póngaselos, verá que a su corazón le hará bien.
Y lo hizo, ante la escondida y siniestra alegría de Rubeus.
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Cuando el mayordomo de su casa le aviso que tenía una visita, nunca se imagino que fuera Motoki.
– ¿Qué haces aquí?– fue la pregunta que lanzo Mina desde las escaleras de su mansión.
–Se me olvido una cosa, de aquella vez cuando me quede a dormir, ¿puedo ir a esa habitación?
–Claro.
Motoki subió las escaleras y paso de largo a Mina, ella instintivamente comenzó a seguirlo.
– ¿Crees que pueda robarme algo?
– ¡Por supuesto que no!– exclamo Mina.
–Entonces no es necesario que vengas conmigo.
Motoki retomo el camino al segundo piso, al cabo de unos minutos regreso con una gorra negra puesta.
–Gracias– dijo secamente a la rubia, nuevamente pasando de largo.
Abrió la puerta para salir, y se percato de que Mina lo había seguido hasta la salida, un impulso, que Motoki no supo explicarse, lo obligo a tomar a Mina por los hombros, necesitaba saber con urgencia algo.
– ¿Qué tan seria es tu relación con Yaten?
Mina se sorprendió, pero igual contesto sin pensarlo.
–Es…es… ¡que te importa!
Exploto apartándose de él, Motoki sonrió.
–Entiendo.
Mina hizo una rabieta con los ojos cerrados, ¿Qué sabía él?
– ¿A qué te refieres?– pregunto molesta, pero Motoki ya se había ido.
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Serena no había podido evadir a los reporteros, y por lo mismo no había visto a su novio, Lita le recomendó que podría afrontar a la prensa, a lo mejor la dejaban en paz después de eso, la chica de odangos pensó seriamente esas palabras, aunque poco a poco ella misma se había hecho una idea de la lejanía de su novio.
–No me ha reclamado nada, pero…– pensó tristemente mientras metía unas galletas al horno con ayuda de Lita para no quemarse– pero a lo mejor y lo entiendo, está molesto porque he besado a otro de sus hermanos, soy una pésima, pésima novia.
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Seiya estaba más que molesto, ser el niñero de Terius no le hacía gracia, el acompañarlo de compras o en sus paseos no era algo que tuviera prioridad, sin embargo lo había hecho, solo para darle gusto, esperando que olvidara la tontería de que se convirtiera en mujer, Terius había pedido que los cuatro se cambiaran de lugar, para no tener que importunar a Mina, todos estuvieron de acuerdo que ya habían abusado demasiado de su hospitalidad, finalmente un día todos los kinmokianos se encontraban en casa.
–Paz interior, paz interior– repetía Taiki en su mente, en la intimidad de su cuarto, meditaba en perfecta flor de loto.
Afuera Seiya discutía otra vez con Terius, Yaten muy inteligente se había encerrado con llave, de pronto Seiya entro seguido de Terius a su cuarto, Taiki procuro no prestarles atención, como si fueran niños haciendo un berrinche.
–…interior, paz…
Zas, el golpe de una chamarra le dio directo en la nuca. Un silencio de ultratumba se produjo en esa habitación, Seiya y Terius lo miraron, petrificados, nunca lo habían afectado en su peleas, ver a Taiki tan serio era de temer.
–Es mi chamarra– dijo Seiya tímidamente, el príncipe había querido ponérsela y por supuesto él no había accedido a prestársela.
Taiki se levanto y se la dio sin problemas, aunque tenía un tic nervioso en una de sus cejas, se alivio de que pudiera hablar por fin abiertamente con Terius, a petición de Seiya el príncipe estaba informado de la búsqueda de los cristales, incluso sabía que había sido la mismísima Sailor Moon la que les había encargado esa misión.
–Todo tiene un límite– dijo Taiki secamente.
–Que bueno que lo mencionas– contesto Seiya apretujando la chamarra en sus manos– ¡yo estoy harto de su real bajeza!
–Mide tus palabras Kou– amenazo Terius.
–Créeme que el esfuerzo que hago es sobre humano– contesto Seiya– ya no sé que es más molesto, usted o las metidas de pata de Yaten.
Como si fuera invocado por arte de magia, Yaten se apareció en el umbral de la puerta.
– ¡De que hablas!– exclamo Yaten furioso.
– ¡De que a pesar de que las batallas han sido fáciles, te la pasas cometiendo errores!
Seiya y Yaten se miraron desafiantes, a punto de lanzarse uno contra el otro, pero increíblemente no fue Taiki el que calmo los ánimos.
–Los errores los han cometido como equipo– dijo Terius con propiedad– he notado que han perdido la confianza entre ustedes.
Terius tomo asiento en la cama, al lado de Taiki, los tres hermanos de repente parecieron ver a otra persona, y no al arrogante príncipe Terius.
–No está mal que yo pelee con Kou, pero el que ustedes hayan dejado de estar unidos, eso sí que es un error, es como si el Caos estuviera en medio de ustedes.
Yaten se cruzo de brazos y Seiya relajo sus hombros.
–Desconozco el motivo de porque se han peleado, y si quieren no me lo digan, pero deben hablarlo.
–Yo pensé que estaba olvidado "aquello"– declaro Taiki a Seiya– pero veo que afloro de nuevo, a causa de que paso lo mismo con Yaten.
Enserio que Terius hacia un esfuerzo por no pedir que le develaran su secreto, por un instante deseo ser el príncipe maduro y sabio que les hacía falta.
–Mis hermanos besaron a mi novia…
No era la declaración de un adolescente, más bien de un guerrero frustrado, de no haber evitado aquello. Pero Terius no se alegro ni se burlo, comprendió que el decirlo había sido un gran esfuerzo para Seiya.
–…porque Serena es la luz de la esperanza.
Los ojos de Terius brillaron, él sabía que había significado la luz de la esperanza para la princesa Kakkyu.
–Entonces debemos cuidarla– dijo Terius tajante– y si no lo vas a hacer tú– se dirigió exclusivamente a Seiya– yo lo hare, por lo pronto, se que ella está encerrada por ser la novia del cantante S.K.
– ¡Usted fue quien…!– iba a reclamar Seiya pero Terius lo silencio.
–Para poder cuidar de ella– se levanto de la cama como si fuera su trono – deben estar unidos, y lo primero que deben hacer es un ejercicio de confianza, quiero que los tres se tomen de las manos y hagan un círculo alrededor de mí.
Los hermanos obedecieron.
–Cierren los ojos.
De pronto escucharon como una espada era desenvainada, se tensionaron.
–No vayan a abrirlos, la confianza empieza con el interés, no van a confiar en algo que no les importa, solo lo preguntare una vez, tengo una espada apuntada a uno de ustedes, y lo voy a herir, ustedes no pueden ver a quien estoy señalando con el filo, cuando termine la pregunta deberán contestar en silencio– los tres arrugaron la frente, a pesar de que solo uno de ellos iba a ser herido, si que les importaba– ¿me permitirás herir a tu hermano, estás de acuerdo?
Se escucho como la espada rasgaba el aire, sin pensarlo los tres se lanzaron al centro, con los ojos cerrados, para detener al príncipe, no querían que la más simple herida marcara su hermano, no si lo podían evitar, los tres abrieron los ojos, el príncipe tenía la espada apuntando hacia el techo, realmente no pensaba herir a nadie, sin embargo se habían preocupado, el cariño que se profesaban no había cambiado, se sintieron unos tontos, se miraron tiernamente, como cuando eran niños.
–Comencemos desde cero– dijo Seiya determinado.
No tenía que hablarlo, sabían de sobra, su única conexión era Serena Tsukino, en vez de hacerla su luz de esperanza la habían convertido en su oscuridad, pero eso ya había acabado, cada uno dijo eso firmemente en sus corazones.
Todo volvería a la normalidad.
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Pero la tregua duro muy poco, por lo menos la concerniente al príncipe Terius y Seiya, este último no había visto a Serena, y ahora como explicarle que ahora a quien trataría era a su yo femenino.
Taiki, Yaten y Terius aguardaban en la sala.
– ¿Te estás retocando el maquillaje?– pregunto Yaten socarronamente, Terius le siguió la broma.
–Deberías agradecerme por la idea, a tu novia le gustará viajar a la Luna, y si es acompañada de una amiga que mejor.
Terius había organizado un paseo a la Luna, para que Serena pudiera andar a sus anchas, suponiendo que allá no la perseguirían los reporteros.
Taiki estaba concentrado en su computadora, pero cuando escucho unos tacones, alzo la vista lentamente, vio unas botas negras, tan largas como las que vestía cuando era Fighter, le seguían unos shorts de mezclilla, y una blusa sencilla de color rojo, llevaba el cabello suelto, pero ante todo: esas mejillas encendidas de vergüenza, por mostrarse de esa manera, ser Fighter era una cosa, pero ser ella sin poderes, solo una chica, era otro asunto.
–Que bien te ves– dijo Yaten divertido– "Shiho".
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. Comentario.
Gracias por sus comentarios: rogue85 (si esa era la idea una pizquita inesperada), Tatily (uy, seguro habrá más de esos besos, ay no sé, ya veré, ya veré, ¡imagínate que Haruka estuviera viva! Seguro estaría formada para uno jajaja), Jacquie Doll(Si se besaron, ¡que suertuda es!), y mención honorifica, condecoración de la estrella de plata a Blackbomberwoman, quien se tomo un poco de su muy poco tiempo libre, pues se que es una chica muy ocupada, gracias por comentar tantos capis.
El nombre femenino de Seiya lo pensé mucho tiempo, y finalmente me decidí por el nombre de su seiyuu japonesa: "Shiho Niiyama", es como un tributo para ella, pues ya se encuentra en un mejor lugar u.u
*El devorador es mencionado en el capítulo 11.
La historia de "Taiyou", prometo actualizarla pronto, ¡aunque estalle mi cabeza por la concentración excesiva!
"Pintando un destino" tardara un poco más, pero tambien prometo que la continuare, tengo el capítulo final terminado, solo me falta el camino para llegar a esa conclusión XD
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Ed.6-Sep-2015
