- ¡Sam cuidado! – gritó su padre desesperado al ver al enorme muchacho de piel oscura, levantando el cuchillo para ponerle fin a la vida de su hijo.

La adrenalina corrió por el cuerpo del Winchester mayor y sin dudarlo un segundo disparó directamente a la cabeza del joven, cuyo cuerpo sin vida cayó a los pies de Sam.

- Hijo ¿estás bien? – preguntó mientras se cercioraba de que su cuerpo no estuviese herido.

- Sí, eso creo. Pero mi hombro… - entonces se detuvo y sus ojos asustados encontraron los de su padre – Papá, este era el último de los chicos, ahora el demonio vendrá por mí y no quiero tener que hacer de lo que dice.

- Tranquilo, Sammy. Vamos a arreglar ese hombro, pero tenemos que irnos de aquí cuanto antes. Todo va a estar bien, no dejaré que se acerque a ti.

Sintiéndose un poco más tranquilo por la presencia de su padre, recostó su cuerpo dolorido en el asiento trasero del impala, recordando que al menos en algún lugar, Dean estaba vivo y estaba bien. Aquel pensamiento siempre le daba la fuerza para continuar, porque a pesar de todo lo que había dicho, aun una parte de él tenía la esperanza de acabar pronto con el demonio y volver a su lado.

ooOoo

- ¿Estás seguro de que no nos hemos perdido? – preguntó Dean a su padre adoptivo, mirando impaciente por la ventanilla del coche.

Habían conducido toda la noche en busca del motel donde Sam se había hospedado aquel día que recibió su llamada y teniendo en cuenta los asesinatos, con suerte aún encontrarían allí a los Winchester. Pero ahora conducían cerca de un condominio abandonado, cuya apariencia hacía que todos los vellos en el cuerpo de Dean se pusieran de punta.

- Estamos cerca – respondió Bobby, mirando los alrededores con desconfianza. Entonces un ruido extraño salió del motor y de pronto el auto se detuvo.

- ¿Qué sucede?

- No tengo idea.

El mayor de los Singer bajó del auto para revisar el motor, pero al instante en que lo hizo, un fuerte olor a azufre mezclado con un olor rancio llegó hasta sus fosas nasales. Estuvo a punto de decirle a Dean que bajara del coche y huyera, pero antes de que pudiese siquiera abrir su boca, una voz masculina demasiado ronca habló tras su espalda.

- Bobby Singer – saludó – y su pequeño niño, Dean. Tardaron más de lo que pensé. Incluso creí que se habían perdido, pero han llegado justo a tiempo para la diversión.

Los ojos de ambos Singer se abrieron con sorpresa y horror, no por las palabras de aquel muchacho sino por su apariencia grotesca; claramente el cuerpo que hablaba con tanta naturalidad frente a ellos, había muerto hacía unas 24 horas, quizás más. Ya las aves de rapiña habían comenzado a devorar su cuerpo en descomposición y lo peor era que su rostro todavía podía ser fácilmente reconocido a pesar del par de ojos anormalmente amarillos que resaltaban en él.

- ¿Jake? – dijo Dean en un débil susurro, luchando contra las inminentes nauseas.

- Veo que conoces al chico – dijo el demonio – ahora que recuerdo, iban a la misma escuela ¿no?

- ¿Por qué…?

- Yo no hice nada, fue Sammy quien lo mató. Lo que le hace el ganador del juego y el nuevo anticristo. Yo de ustedes me apresuraría a cazarlo antes de que se vuelva demasiado peligroso.

Dean se tensó ante la mera mención de Sammy, al menos tenía la certeza de que estaba vivo y luchando. El demonio se equivocaba de todos modos, Sam era demasiado fuerte y jamás estaría dispuesto a participar de ninguna misión que aquel demonio de ojos amarillos le hubiera designado.

- ¿Qué quieres de nosotros? - Preguntó Bobby, poniéndose instintivamente en frente de Dean.

- Sé que piensan que Sam jamás se entregará a mí voluntariamente… y tienen razón. Por eso quiero destruir todo aquello por lo que está luchando; sus amigos, su novio, su padre y su padre sustituto. De sus amigos ya me he hecho cargo, ahora sólo faltan ustedes. Pero no se preocupen, tal vez puedan volver de vuelta al reino de los vivos si Sammy coopera lo suficiente.

Dean frunció el ceño, intentando descifrar de qué rayos estaba hablando, pero pronto comprendió; el demonio pretendía matarlos a todos y manipular a Sam, haciéndole creer que podría traerlos de vuelta a la vida si obedecía a sus órdenes y no podía permitir que eso ocurriera, pero cuando eres el objetivo de un demonio, simplemente no hay escapatoria… ya eres hombre muerto.

- Ni siquiera así se entregaría a ti. Sam es el chico más fuerte qué he conocido y sabe distinguir perfectamente el bien del mal – le defendió Bobby – estoy seguro de que nunca obedecería a un demonio.

Azazel dejó escapar una risa, profunda y aterradora – creo que sobreestiman al muchacho. No imaginan lo que sería capaz de hacer por quienes ama. Y tú, Dean, eres su punto más débil.

El demonio en el cuerpo de Jake, se quedó mirando al más joven de una manera que despertó todos los sentidos de alerta de Bobby.

- ¡Corre, Dean! – gritó Bobby mientras se abalanzaba sobre el demonio, portando como única arma un cuchillo que llevaba siempre oculto en su pantalón, aunque sabía que nada podría hacer para dañar al demonio dentro del cuerpo ya muerto, pero su prioridad era proteger a Dean. Ese era su único trabajo en la vida.

Pero antes de que Bobby pudiera tocarlo, el demonio le mandó a volar con un movimiento de su muñeca, haciéndole aterrizar dolorosamente contra el sucio asfalto Y haciendo caso omiso de los gritos y súplicas de dejar a su chico fuera de esto se acercó a Dean con una mirada que oscilaba entre la diversión y la amenaza. Al ver el demonio tan cerca, Dean metió su mano en su abrigo, sacando de allí el frasco con agua bendita que había logrado tomar del auto en el momento que el demonio apareció y volcó su contenido en el rostro de Jake. Pero nada ocurrió. Habría pensado que el joven no estaba en realidad poseído si no fuera por sus ojos amarillos y su cuerpo en evidente en descomposición.

- Buen intento, pero algo tan débil no funcionará contra mí.

El frasco cayó al suelo, derramando todo su contenido, mientras las grandes manos de Jake, comenzaron a golpear el cuerpo de Dean, una y otra vez, sin que este pudiera defenderse. Quería luchar, pero el demonio era demasiado fuerte en comparación con su joven cuerpo sin experiencia en la caza. La última vez había sido capaz de enviar de vuelta al infierno al demonio que poseía el cuerpo de Jess y jamás habría pensado que sería capaz de hacerlo, pero por Sam sería capaz de cualquier cosa, el solo pensar en él le daba la fuerza que necesitaba… pero no esta vez. Esta vez era demasiado fuerte. Podría morir por Sam, una y mil veces, pero vivir por él era demasiado difícil. Sólo esperaba que Sam no le odiara por rendirse, por no ser lo suficientemente fuerte para luchar y sólo esperaba que a diferencia suya, Sam jamás se rindiera ante el demonio.

Sintió sus propios huesos crujir bajo los puños de Jake, si sobrevivía tendría más de una costilla rota y su nariz probablemente también lo estaría, por no hablar de la terrible hinchazón que tendría en ambos ojos. Ya cada vez se hacía más difícil respirar y ver y sabía que no aguantaría mucho más. Entonces vio la hoja de un machete atravesar el corazón de Jake, quien sorprendido detuvo sus golpes, pero esa expresión de sorpresa pronto cambió por una de burla y lentamente se dio la vuelta para encontrarse con Bobby, su atacante, tras su espalda. El cazador comenzó a retroceder, sin saber cuál sería su siguiente movimiento y vio como el demonio cortaba la punta del machete que sobresalía de su pecho. No tuvo tiempo de esquivar el siguiente ataque y la punta del que había sido su machete se clavó directamente en su corazón.

- ¡NO! – gritó Dean con desesperación, al ver el cuerpo de Bobby caer al suelo.

La adrenalina que corría por su cuerpo le hizo posible levantarse y correr para abrazar el cuerpo moribundo de su padre. El demonio mientras tanto, veía la escena con una sonrisa satisfecha marcada en su rostro.

- ¡Bobby! – llamó Dean desesperadamente.

El mayor aún vivía, pero apenas. Sus ojos estaban levemente abiertos, mirando el rostro de su hijo, el niño que había adoptado y se había convertido justo en lo que quería que fuese… incluso mejor. Aunque siempre tuvo miedo de que Dean saliera de casa y peor aún, que fuese a la escuela de cazadores, estaba realmente orgulloso de todo lo que había logrado allí. Y no hizo falta decirlo, con sólo ver sus ojos, Dean ya lo sabía.

- ¡Papá, por favor! – Dean suplicó y Bobby sólo pudo sonreír, sintiendo una inmensa alegría al escucharle llamarlo "papá" porque no importaba la sangre que corriera por su venas, Dean siempre sería su hijo y él sería su padre y el haber dado la vida por el chico era prueba suficiente.

El cazador logró levantar su mano, para secar con delicadeza las lágrimas del rostro de su hijo, había tanto que quería decir pero sólo le quedaba esperar que Dean pudiese ver todos sus sentimientos reflejados en sus ojos, ya que las palabras no saldrían, ya no le quedaba la fuerza para hablar y con una última sonrisa exhaló su último aliento.

Dean apenas era consciente de que gritaba y sacudía el cuerpo de su segundo padre muerto. Había luchado tanto para hacerse fuerte y poder proteger a los que amaba, había tenido la esperanza de lograrlo y no tener que ver morir de nuevo a sus seres queridos, pero había sido en vano; su madre, su padre y sus hermanos habían muerto protegiéndole hacía más de ocho años y ahora Bobby acababa de dar la vida por él… Quizá pronto Sam seguiría su ejemplo…

Sam… él aún estaba bien, aún vivía y podría convertirse en la única luz que le mostrara el camino para seguir adelante, pero él ahora no estaba allí y nunca lo estaría de nuevo. Le juró que no regresaría y que no quería saber nada de él, estaba solo y siempre lo estaría... Pero no importaba, ya nada importaba.

- De hecho esto es algo personal, Dean, no sólo lo hago por Sammy; me quitaste a mi hija, la que poseía el cuerpo de la preciosa Jess y ahora yo te estoy quitando a tu amado Papi.

Pero Dean ya no estaba escuchando. Su cabeza permanecía recostada en el regazo de Bobby y sus ojos verdes miraban al vacío, sin ni siquiera parpadear. Su cuerpo estaba vivo, pero su alma ya no estaba allí, ahora yacía rota en algún rincón de su mente.

El demonio se inclinó a su lado y acarició su mejilla, esperando ver alguna reacción por parte del muchacho, pero esta no llegó - No voy a matarte, Dean ¿sabes por qué? porque esto es mucho peor que la muerte. Voy a dejarte a merced de tu propia mente y veré cuanto tiempo podrás sobrevivir. A Sammy por supuesto le encantará saber cómo has terminado.

ooOoo

Ambos Winchester habían encontrado un lugar seguro donde hospedarse mientras las heridas de Sam sanaban por completo. Llenaron la habitación con sal, plata, agua bendita y pusieron trampas por todos lados, esperando a que el demonio hiciera su aparición para así atraparle. Pero habían pasado seis meses desde el ataque de Jake y el demonio aún no iba a buscarle.

Extrañamente también habían pasado seis meses desde que había recibido el último mensaje de Dean y se preguntaba si el chico al fin se había olvidado de él. Tal vez habría decidido que no valía la pena luchar y sufrir por un amor que jamás podría tener y fue en busca de otro hombre con el qué pasar sus días. Quizás había ido a buscar a Benny de nuevo y aunque Sam le había dicho que era eso lo que quería, no podía evitar sentir dolor.

- ¿Sucede algo, Sammy? – preguntó su padre desde el otro lado del sofá, donde habían estado viendo una vieja película.

- Nada, sólo estoy cansado de esperar a que el demonio aparezca. Siento que no puedo vivir mi vida de esta manera.

- Tu vida te fue arrebatada hace mucho tiempo, Sam – las palabras salieron de los labios de John antes de que pudiese darse cuenta – lo siento Sam, no quería decir eso.

- Tienes razón. A veces quisiera simplemente acabar con todo ¿sabes? Morir y simplemente dejar que el resto del mundo se pudra.

- Esa no es la solución, Sam y lo sabes. Te estarías rindiendo después de todo lo que hemos luchado.

- ¿Pero qué pasa si la sangre de demonio termina por convertirme en lo que Ansem, Max y Jake se convirtieron?

- Eso jamás pasará contigo, hijo, hay demasiada bondad dentro de ti.

- Si así fuera, el demonio no tendría tantas expectativas puestas en mí.

- Sam, no puedes simplemente morir. Si lo haces ¿Quién volverá junto a Dean una vez que acabemos con el demonio? – dijo en un intento por motivar a su hijo, pero pareció causar el efecto contrario.

- Dudo que él siga esperándome. De todos modos, papá. Promete que me matarás si alguna vez llego a ser una amenaza, si alguna vez intento hacerte daño, dispárame ¿de acuerdo?

John pareció dudarlo un minuto antes de responder – lo prometo. Pero prométeme que no vas a rendirte, vas a luchar contra él hasta el final.

- Lo prometo – dijo con una débil sonrisa que jamás llegó a sus ojos – Es tarde, me voy a la cama. Buenas noches, papá.

Apagaron las luces para intentar dormir un poco de lo que quedaba de la noche y para evitar tocar aquellos temas tan deprimentes. Últimamente las horas favoritas de Sam eran cuando dormía, ya que sólo en sueños podía ver a Dean, tocarlo, sentirlo y besarlo como si estuviese allí y esas cortas horas de sueño eran las únicas en las que podía sentirse seguro y olvidarse de todo el dolor que estaba atravesando. Pero no esa noche, esa noche fue diferente ya que en medio de sus sueños aparecieron un par de ojos amarillos.

- Hola, Sammy – saludó el demonio con su habitual sonrisa – cuanto tiempo.

Sam maldijo e intentó con todas sus fuerzas despertar de aquella pesadilla, pero fue en vano, lo único que provocó fue una fuerte carcajada del demonio.

- Esto no es una pesadilla, Sam. esto es la realidad – dijo como si hubiese leído sus pensamientos – en realidad estoy dentro de tu mente.

- ¿Qué haces aquí?

- ¿Pensaste que no volvería por ti? Déjame decirte que estoy muy orgulloso, desde el principio sabía que serías tú quien ganaría el juego; con o sin poderes siempre has sido más listo y más fuerte que los demás chicos.

- Tal vez haya ganado, pero eso no quiere decir que seguiré tus órdenes.

- Por ahora. Aun es un poco pronto para llevar a cabo mi plan. Aun eres sólo un niño y necesito que crezcas y te hagas más fuerte, simplemente no pensé que el juego terminara tan pronto. Eran todos unos chicos tan impacientes.

Sam se preguntó entonces para qué habría ido a buscarle tan pronto ¿acaso pensaba robarlo y entrenarlo en el infierno hasta que estuviera listo?

- Sabes que no puedo llevarte al infierno, al menos no ahora. Estoy en tus sueños pero eso no quiere decir que esté físicamente en la habitación, así que no puedo robarte…he venido para negociar. Te ofreceré lo que más deseas a cambio de hacerte dócil y sumiso contra mí.

- Sabes que nada de lo que me ofrezcas funcionará conmigo.

- Eso es lo que crees – dijo Azazel con una sonrisa - ¿Qué hay de Bobby y tu querido Dean?

Sam frunció el ceño, preguntándose qué querría decir, pero de pronto ya no estaban en la sucia habitación de motel y en su lugar estaban de pie, de día, en frente del mismo condominio abandonado donde habían asesinado a Jake seis meses atrás, pero lo peor y más aterrador era la imagen que se reproducía en frente suyo: El cadáver de Jake, claramente poseído por Azazel, golpeaba una y otra vez el cuerpo de Dean, mientras que el chico era incapaz de defenderse. De pronto vio como Bobby se acercó sigilosamente, atravesando a Jake con su machete. El joven dejó de golpear a Dean, lo cual claramente había sido el objetivo de Bobby, pero Sam comenzó a entrar en pánico cuando vio cómo Azazel arrancaba la punta del machete que atravesaba el pecho de Jake y se disponía a clavarla justo en el pecho de Bobby.

- ¡No! – gritó Sam, haciendo ademán de detenerlo.

- No puedes detenerlo, Sam, lo que estás viendo ya sucedió hace mucho. esto es sólo una proyección.

Sam maldijo en voz muy alta al no poder detener al demonio cuando apuñaló a Bobby en el corazón con la punta de su propio machete. Vio impotente como Dean corría hacia su padre y gritaba con desesperación, abrazaba y sacudía su cuerpo, pero no pudo evitar que muriera entre sus brazos.

Quería abrazar a Dean, consolarlo y decirle que todo estaría bien, que él estaría allí para él, pero pronto los gritos del chico cesaron y sus ojos se quedaron viendo al vacío, justo como el cadáver de Bobby.

- No – Sam murmuro con desesperación - ¿qué le hiciste? ¿por qué no se mueve?

- No lo asesiné, si es lo que estás pensando. Pero él está atrapado dentro de su mente lo cual es mucho peor. Por supuesto, yo no he tenido que hacer nada, simplemente la muerte de su padre adoptivo fue demasiado para soportar.

Las lágrimas comenzaron a brotar abundantemente de los pequeños ojos de Sam - Esto no tenía por qué pasar, por eso había accedido a dejar a Dean. Pensaba que ambos Singer estarían a salvo si permanecían lejos de él. Nunca pensó que sería al contrario.

- ¿Qué pasa, Sam? ¿en serio pensaste que no irían hasta el mismo infierno para buscarte? incluso pensaste que se habían olvidado de ti ¿acaso no los conoces? Dean te ama tanto que da asco y todo este tiempo tú estuviste imaginándolo al lado de otro hombre mientras él movía cielo y tierra para buscarte. Siempre te ha costado tanto confiar ¿no?

Los ojos de Sam se llenaron de ira, mientras con un grito lleno de furia se abalanzó sobre el demonio como un animal salvaje, pero no pudo ni siquiera tocarlo, pues pasó a través de este como si fuera un espejismo.

- Te recuerdo que no estoy aquí físicamente. No puedes hacerme daño. De todos modos no tienes por qué angustiarte, Sammy, como he dicho antes, pienso devolvértelos, pero sólo si cooperas lo suficiente.

Sam le regaló su mejor mirada de odio y respondió – No voy a hacerlo.

- ¿Estás seguro? Podrías regresar con Dean, pero lo que encontrarías sería sólo una cáscara vacía. Él Dean que conoces está atrapado dentro de su propia mente y está sufriendo, Sam ¿en serio serías tan egoísta para dejarlo así?

- Yo lo traeré de vuelta.

- Me encargaré de que no sea así. Además si dices que no, lo buscaré y mataré a también a tu padre, piénsalo, Sam, es lo único que te queda, sin él estarías perdido.

- Papá te patearía el culo con los ojos vendados.

Azazel dejó escapar una horrible carcajada – No lo creo, Sammy, recuerda que Papá aun es humano, no es tan invencible como piensas… No tengo mucho tiempo, así que necesito una respuesta inmediata.

Sam pensó en rendirse y obedecer a lo que fuese que Azazel tuviera preparado para él, de esta manera, Dean, Bobby y John probablemente estarían a salvo ¿pero estarían satisfechos con la elección de Sam?... por supuesto que no; estarían decepcionados y probablemente se sentirían culpables por ello, además ¿cuántos más morirían si Sam accedía? ¿A cuántos tendría que torturar? Quizá el mundo entero se vendría bajo y ninguno de ellos podría ser feliz. Lo que había ocurrido había sido peor que terrible, ni siquiera sabía cómo podía pensar racionalmente después de ver el cadáver de Bobby y a Dean en estado catatónico, pero sólo sabía que les esperaría a todos algo mucho peor si accedía.

- No lo haré – respondió decidido – No importa lo que hagas, no lo haré.

- Sabes que no voy a rendirme tan fácilmente, Sam, acabaré poco a poco con todo lo que quieres y volveré en un par de años para ver cuánto has cambiado de opinión

Dicho esto el demonio desapareció y Sam despertó con un sobresalto. No pudo evitar estallar de nuevo en llanto, siendo invadido por fuertes sollozos. John, que estaba en la cama contigua, despertó confundido, preguntándose por qué razón ahora su hijo despertaba llorando en la mitad de la noche y no sólo lloraba como si lo hubiera perdido todo, estaba también hiperventilando.

- ¡Sam! - exclamó mientras corría a su lado – Respira, hijo, despacio. Vamos has lo que yo.

Sam comenzó a imitar la respiración de su padre hasta estabilizarse, sin embargo las lágrimas no dejaban de caer de sus ojos ya hinchados.

- ¿Vas a decirme qué te pasa? – preguntó John, acariciando suavemente el cabello de su hijo.

- Se han ido, Papá – se las arregló para pronunciar en medio del llanto y los pequeños sonidos de hipo que interrumpían cada palabra.

- ¿Qué quieres decir? ¿tuviste una pesadilla?

- ¡No! ¡era real, el demonio estaba en mi cabeza!

- Sam, tienes que calmarte o de lo contrario no podré creer lo que dices.

Sam respiró lenta y pausadamente antes de hablar, para demostrarle a su padre que no había perdido la cabeza… no aun – me visitó en un sueño – dijo un poco más tranquilo – Dios, papá. Está muerto, Bobby murió hace seis meses mientras él y Dean iban a buscarnos en Detroit. El demonio los mató.

Los ojos de John se ensancharon con la sorpresa y también el miedo - ¿estás seguro, Sam? ¿Estás seguro de que no ha sido una pesadilla?

- Quisiera que fuera así, pero estoy seguro de que no era una pesadilla.

- Santo Dios, no puede ser – apenas murmuró. Estaba tan conmocionado como Sam ante la noticia, pero no podía romperse en frente de su hijo, sabía que lo necesitaba más que nunca. Entonces pensó en ese par de ojos verdes que solían mirarlo con admiración y a pesar de todo lo que había pasado entre ellos no pudo evitar preocuparse por el destino de Dean Singer - ¿Qué hay de Dean? ¿está bien?

Las lágrimas brotaron con más fuerza y un sollozo escapó de los labios de Sam – No, Papá. Ha vuelto al estado catatónico en que estaba cuando era niño. Está atrapado dentro de su mente y está sufriendo… y está solo, Papá.

- ¿Qué más te dijo el demonio?

- Quería devolverme a Bobby y a Dean a cambio de mi obediencia. Ahora que me he negado irá tras de ti, papá, te matará y vendrá a buscarme cuando sea mayor.

- Eso no pasará, porque vamos a destruirlo antes de que suceda… hijo, estoy orgulloso de que te hayas negado, sé que no fue una decisión fácil pero ha sido lo correcto.

- ¿Pero qué pasará entonces con Dean? no podemos dejarlo así, ni siquiera sabemos dónde está.

- Debe estar aún en algún hospital o centro de reposo en Detroit, llamaré a alguien para que vaya a buscarlo.

- Sé de alguien que podría cuidar bien de él.

Sam odiaba admitirlo, pero ahora mismo no podía cuidar de Dean y necesitaba de alguien de quien tuviera la certeza que le cuidaría tan bien como él mismo, alguien que le amara casi tanto como él y Bobby lo habían hecho y que jamás se desharía de él por su condición.

- Llama a Benny Lafitte.

Gracias por leer! ya sólo quedan un par de capítulos para el final :)