Disclaimer: Los Personajes aquí mencionados pertenecen a E.L. James, solo algunos son producto de mi imaginación

¡Feliz Lectura!

CAPITULO XXXVII: NAVIDAD

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Anteriormente:

—Bien Ana, aquí tienes un panfleto sobre lo que debes y no debes hacer durante el embarazo y esta es la prescripción de las medicinas prenatales, quiero que hagas una cita para verte en dos semanas, para esa fecha tendrás ocho semanas de gestación y revisaremos los resultados de estos exámenes que te realizarás, luego de eso las consultas serán cada cuatro semanas.

—Muy bien doctor.

—Bueno, Felicidades nuevamente Sres. Grey y felicidades Grace

Siempre pensé que todo lo que tocará sería contaminado por las sombras que me han jodido toda la vida, pero ahora sé que no podía estar más errado, tengo la esposa más hermosa y amorosa del mundo y para terminar de colocar la cereza al pastel un bebé en camino, creo que después de tanto de tanto drama la vida comienza a sonreírme.

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Víspera de navidad, para muchos esta es una de las fechas más hermosas y felices del año, para mí solo era un día más en el calendario. Cuando era niño solía ayudar a mis padres y hermanos a decorar el árbol, Elliot o Mia se turnaban cada año para colocar la estrella en el tope, yo nunca me atreví a ofrecerme para el trabajo, el solo hecho de imaginar que mi padre se acercaría y me tocaría me hacía entrar en pánico, lo cual es un poco absurdo porque sé que jamás me lastimaría.

Este año, por primera vez en mi vida estoy disfrutando el día de víspera de navidad, Ana, Mia y mi madre decoran el árbol animadamente mientras hablan de sus embarazos, desde que descubrimos que estamos esperando un hijo mis padres no han parado de consentir a Ana al igual que lo hacen con mi hermana, mi hijo y sobrino serán los bebes más consentidos. De vez en cuando miro a Mia pasar su mano por el inexistente vientre de Ana y mi amada esposa hace lo mismo por el pequeño bulto de 14 semanas de mi hermana, lo que me hace caer en cuenta de que serán contemporáneos.

—Sr. Grey, ya está lista la comida

—Gracias Gail, ya puedes irte a descansar y decorar con Sophie, es en serio, no quiero verte por aquí hasta mañana a la hora del brunch, recuerda que vienes en calidad de invitada y no tienes por qué cocinar

—Está bien Señor, hasta mañana— dice dando media vuelta y yéndose, todos pasamos al comedor y a pesar que la comida luce exquisita no me dan ganas de comerla.

—¿Qué tienes Christian? No es natural en ti dejar de comer

—Es sólo que… no me provoca madre, me produce náuseas— mi madre suelta una sonora carcajada

—Va a ser muy interesante ver como sobrevives con los malestares del embarazo

—Pero es Ana quien está embarazada, no yo.

—Sí, pero todo indica que serás tú quien los padecerá— todos ríen a mis expensas.

—En el refrigerador hay un poco de lasagna si te apetece— dice Ana mientras yo asiento rápidamente, se levanta para ir por mi comida y decido acompañarla.

—No te sientas mal Christian, no creo que sea cierto lo que dice tu madre, Mia tuvo nauseas matutinas hasta hace unos días.

—Sí, pero recuerda que también dijo que todos los embarazos no son iguales— luego de calentar la lasagna regresamos al comedor y continuamos charlando amenamente.

—¿Tus padres vendrán Ana?

—Mmm… solo mi padre— dice Ana —el esposo de mi madre tiene varios eventos sociales y ella prefirió dichos eventos a pasar las navidades con nosotros.

—¿Sabe lo de tu embarazo?— pregunta mi padre, ella solo niega en silencio mientras sus ojos se llenan de lágrimas

—Iba a darle la sorpresa mañana…—dice cortando las palabras

—No te preocupes mi niña, disfruta las festividades.

Un par después nuestra parece el set de una revista de decoraciones navideñas, no hay un lugar donde falte un adorno, Ana y yo miramos una película en la sala de entretenimientos acompañados por Bonnie quien tiene su cabeza en mi regazo

—¿Hay espacio para mí?— La voz de Ray suena desde la puerta de la sala

—¡Papá!— exclama Ana quien se levanta del sofá de un brinco y corre hasta donde se encuentra

—Hey, hey, cuidado, no querrás resbalarte y que algo malo les suceda a ti y a mi nieto

—puede ser una niña ¿sabes?

—Mmm… en ese caso creo que compraré otro cachorro y comenzaré a entrenarlo, también enseñaré a Christian a usar armas de fuego, digo, para cuando aparezca algún novio

—Mi hija no tendrá novio hasta los treinta— digo muy decidido, ningún jodido pelele vendrá a poner sus sucias garras sobre mi hija, eso si que no.

—Mejor esperemos que nazca, crezca y cuando llegue el momento decidiremos qué hacer

—¿Qué tal el viaje Ray?

—Sin novedad, por cierto hijo gracias por enviar el helicóptero por mí, me ahorraste dos tediosas horas de carretera.

—Siempre a la orden Ray— ¡otro punto para Christian!

Ray se nos unió en la sala a ver películas y como es natural Bonnie me abandonó para irse con él, a mitad de la segunda película siento el peso de Ana sobre mi hombro, por lo que me despido de Ray, la cargo cuidadosamente y la llevo hasta nuestra habitación donde la meto bajo las sábanas y tomo mi lugar a su lado.

—¡Levantate Chritian! ¡levantate!

—¿Qué pasa?

—¡Es navidad!

—¡Oh si! Feliz Navidad nena— digo colocándome sobre ella y besándola, a los segundos siento que Ana se remueve debajo de mi

—¿Qué sucede?

—La naturaleza llama— riéndome la dejo que se levante y vaya al baño a hacer su rutina matutina, cuando regresa va directo hacia el closet para emerger minutos después con una caja de regalo

—Feliz Navidad nene— dice entregándome la caja

—Pensé que los regalos eran para después del brunch— ella solamente se encoje de hombros.

—Bien, en ese caso…— abro la gaveta de mi mesa de noche y extraigo su obsequio —Feliz navidad nena— la beso apasionadamente hasta que nuestros pulmones claman por oxigeno

—Ábrelo

—No, no Sr. Grey, usted primero— emocionado rasgo el papel y lo primero que me encuentro es un sobre de manila algo grueso, lo abro y puedo ver que es un manuscrito, lo detallo y mi sorpresa es abismal cuando veo que la autora es Anastasia R. Grey

—¿Esto es…? ¿Tu lo…?— no soy capaz de formular ninguna pregunta coherente

—Sí, yo lo escribí, es una historia de misterio pero también tiene cierta comedia, Angie fue mi editora.

—Wow nena, estoy sin palabras

—Quiero que seas el primero el leerlo antes que vaya a impresión. La promoción comienza después de año nuevo, la preventa comienza a finales del mes de enero y el lanzamiento será en febrero, aún no hemos discutido la fecha.

—Estoy muy orgulloso de ti nena

—Aún hay más, sigue revisando— vuelvo a ver en la caja y encuentro un libro llamado "que esperar cuando estás esperando" suelto una carcajada, que bien me conoce mi esposa, ya ordené algunos libros acerca del embarazo, también hay un portarretrato con la primera ecografía de nuestro bebé y ¿un par de esposas acolchadas? La miro un poco desconcertado y ella está roja como un tomate

—Es que… pues…

—sabes que puedes hablarme sin rodeos

—Es que tengo mucha curiosidad de experimentar más que las nalgadas, de verdad cuando lo haces es muy sensual.

—Está bien nena— da un pequeño grito y guindándose de mi cuello me agradece por acceder a involucrarla a esa parte de mi vida

—Tu turno

—Wow, gracias Christian están bellísimos— son unos pequeños pendientes tipo flor con un diamante en el centro y pequeños zafiros alrededor simulando los pétalos y un brazalete platino con un símbolo de infinito en zafiros y diamantes

—Son realmente hermosos, combinan con mi collar— dice tocando la A que siempre lleva en el cuello

—Vamos por algo de comer, no creo que aguante hasta la hora del brunch

—Muy bien, vayamos a alimentar a nuestro bebe.

Ana se coloca un albornoz sobre el pijama y yo me coloco una camiseta, bajamos a la cocina a preparar algo ligero, Ana se decide por yogurt con granola mientras yo opto por ensalada de fruta. Una vez terminamos vamos hasta nuestra habitación para ducharnos y cambiarnos de ropa.

Media hora después vamos a la sala para colocar los presentes debajo del árbol y encontramos a Ray entrando con una gran caja.

—Feliz navidad chicos

—Feliz Navidad — respondemos a unísono

—¿Qué es eso?

—Ah, Ah, Annie, lo sabrás cuando sea el momento de abrir los regalos— acomodamos los presentes bajo el árbol cuando suena el timbre de la entrada

—Yo voy— dice Ana, momentos después mis padres y abuelos hacen entrada cargando una enorme cantidad de regalos

—Feliz Navidad— dicen todos

—¡Vaya! Son muchos regalos los que traen

—Es la primera navidad de mis bisnietos, por supuesto que había que traer muchos regalos

—Abuela, aún no nacen

—No seas aguafiestas Christian— Suena el timbre una vez más y me ofrezco para abrir la puerta, no quiero que Ana esté caminando mucho, al llegar veo una torre de regalos y tras ella está Debbie.

—Hola Debbie, Feliz navidad, permíteme ayudarte

—Muchas gracias Christian, feliz navidad a ti también— En ese momento Elliot, Kate, Ethan y Mia bajan de sus respectivos vehículos, Debbie se queda esperándolos mientras yo regreso a la sala con los obsequios.

—Feliz navidad Señor Grey— dice la hermosa Sophie entregándome un sobre

—Gracias Sophie ¿quieres que lo abra de una vez?— ella solamente asiente sonrojada, al abrirlo saco un dibujo al fondo está nuestra casa Bonnie, Ana y yo.

—Gracias, está realmente hermoso— digo dándole un peso en su coronilla— las damas se internaron en la cocina para preparar el brunch mientras nosotros nos quedamos conversando en la sala

—¿Y bien Christian? ¿Cómo te sientes?— pregunta Ethan

—Es indescriptible, al principio me asusté, luego me emocioné pero el momento en el que vi la pantalla de la máquina de ecografía y vi que ese pequeño punto es mi bebe, sentí un inmenso amor que no me cabe en el pecho

—Espera el momento en el que puedas oír el latido de su corazón, hombre es fantástico— dice emocionado

—Solamente aguarden hasta que tengan que salir en mitad de la madrugada porque tiene algún antojo o cuando quieran descansar y no puedan porque ellas tienen las hormonas alborotadas.

—¿En serio?— dice Elliot —bueno, no creo que Ana y Christian tengan problemas con eso, esos dan como conejos— antes que pueda decir algo mi padre le da un zape por la cabeza

—Elliot, no seas grosero

—Es la verdad— dice bajito

—¿Y tú? ¿No planeas tener hijos?— pregunta Ray a Elliot

—Pues Kate y yo llegamos al acuerdo de que esperaremos al menos un año antes de tener un bebe, y para estar seguros usaré protección cuando alguno de los dos tenga resfriado— todos ríen ante el comentario pero es verdad de haberlo sabido habría usado protección y no estuviese viviendo este feliz momento.

Pasamos al comedor donde todos cabemos tranquilamente, ¡ja! Y Ana pegó el grito al cielo cuando vio que la mesa del comedor era para dieciséis personas, sobre ella habían diversos tipos de comida, huevos revueltos, omelettes, tocino, tostadas francesas, fruta picada, yogurt y granola, pancakes, entre otros, pienso que es demasiada comida pero se que solo Ana, Mia y Elliot podrán con la mitad, las primeras dos debido al embarazo y el último por ser un glotón. El tiempo pasa entre conversaciones y risas, luego mi padre, abuelo y Ray se ofrecen para recoger la mesa

—Vamos Elliot colabora— dice mi abuelo

—Yo no me ofrecí

—Si serás— dice mi padre dándole un manotazo por el hombro —levántate y ayuda

—Okey, okey, cero violencia, más amor y menos guerra.

Cuando terminamos de recoger y colocar todo en el lava vajillas nos movimos a la sala para comenzar con la apertura de regalos

—Muy bien comencemos— dice mi madre —Estos son de parte de Carrick y mi persona, para Elliot y Kate, Mia e Ethan, Christian y Ana, papá y mamá

—Wow, ma, gracias— dice Elliot al ver el regalo el cual consiste en una semana todo incluido en Hawaii. Mia e Ethan se quedan un poco desconcertados al ver un juego de llaves.

—No pretenderán cargar a mi nieto en ese vehículo deportivo que manejan, su regalo apto para bebes está estacionado en el garaje de su departamento

—Gracias mamá y papá— dice Mia levantándose para abrazarlos al igual que Ethan, Ana y yo abrimos el nuestro, para Ana Vauchers para tratamientos de Spa y para mi pases para la temporada de playoffs de los Mariners, obviamente es algo que haré con Elliot

—Gracias— dice Ana —se le lo disfrutaras y lo necesitarás sobre todo cuando tu embarazo esté llegando al final

Durante la siguiente hora seguimos abriendo regalos, mi madre, hermana, abuela, cuasi cuñada y esposa pasaron el rato entre aaawww y ooohhh cuando destapaban algún regalo para los bebés, todas las cosas para el bebe de Mia eran azul y para nuestro bebé eran más colores neutros, excepto el regalo que le dio mi hermana, un body color rosa con un texto que dice "tengo la mejor tía del mundo" escrito en dorado y un tutu con los colores del arco iris, según ella está segura que será una niña. Al final Ray toma la enorme caja y la coloca delante de nosotros, al abrirla Ana no podía contener las lágrimas al ver que era un mecedor en forma de caballito

—Gracias papá— dice sollozando

—Espero que me permitan hacer los muebles para mis nietos porque el bebé de Mia también será como un nieto para mi

—Por supuesto— dice Mia conmovida ante el gesto mientras Ana solo asentía. En ese momento se escucha el timbre de la entrada y Gail sale rápidamente a abrir la puerta.

—Señor Grey llegó esto para usted

—Extraño, ¿qué empresa de envíos trabaja el día de hoy?

—No lo sé solo me dijeron que estaba estipulado que fuera entregado el día de hoy en esta dirección. Pero tiene su nombre en este pequeño sobre

Tomo la caja de manos Gail, abro el sobre y está escrito en letras impresas "felicidades por Bebe Grey" abro la caja y dentro se encuentra otra de menor tamaño forrada con papel de regalo, no sé por qué pero tengo un mal presentimiento, cuidadosamente retiro el papel mientras todos me miran expectantes,

—No puede ser— digo apenas audible

—Bro ¿Qué pasa? Te has puesto pálido, como si hubieses visto un fantasma

—Boo boo

—¿Boo boo?— en ese momento escucho voces a mi alrededor pero todas son ininteligibles, a mi mente llegan vagos recuerdos, un pastel de chocolate, globos, el osito boo boo y luego él, el maldito chulo lanzando todo al piso y golpeándola, de repente todo se vuelve negro.

Despierto desorientado, tengo un fuerte dolor de cabeza

—Hijo, ¿Cómo te sientes?— pregunta mi madre visiblemente preocupada

—Bro, ¿Qué paso? ¿Por qué entraste en pánico?— miro alrededor buscando a Ana y la veo sentada en el sofá al lado de Ray con el osito en sus manos, rápidamente me incorporo le arrebato el muñeco de las manos, corro a la cocina y lo echo en el triturador de alimentos

—Christian ¿qué haces?— pregunta Ana

—Ese oso era mío, me lo dio la pu… mi madre biológica

—¿Por qué lo has destruido?

—No quiero nada relacionado a esa mujer cerca de nosotros o de nuestro hijo.

Luego de este nefasto episodio todos decidieron retirarse a sus casas.

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Paso las manos una y otra vez por la tela de mi jean mientras mi pierna rebota sin parar, Ana coloca su mano en mi rodilla haciéndome detener el movimiento

—¿Podrías dejar la ansiedad? Me estas poniendo nerviosa

—Es que quiero que todo esté bien

—Y lo estará, así que cálmate

—¿Anastasia Grey?

—Soy yo

—Ya puede pasar al consultorio— informa la enfermera

—Sería justicia— digo en un murmullo lo suficientemente alto para que Ana lo escuche

—Hola Anastasia, bienvenida de nuevo, por favor ve a cambiarte, te esperaremos en la sala— ella hace lo que le indica la doctora y minutos más tardes sale con una horrible bata de hospital

—Muy bien, veamos cuanto ha crecido tu bebé— la doctora vuelve a realizarle a Ana una ecografía transvaginal, mueve un botón y congela la imagen. Es sorprendente ver lo que ha cambiado en cuestión de días, el punto que vimos hace dos semanas ahora está más cerca de parecerse a un humano, tiene una gran cabeza y pequeños muñones por brazos y piernas

—Veamoss…— dice la Dra. Greene, nuevamente toca un botón en la máquina y un sonido inunda la sala —eso, mis estimados Sres. Grey es el corazoncito de su bebé, tiene un latido muy fuerte— Ana se lleva las manos a la boca y sus ojos se llenan de lágrimas al igual que los míos, inmediatamente saco mi móvil y grabo el sonido más hermoso que he escuchado en toda mi vida. Al finalizar la doctora nos da un par de fotografías una de las cuales la usaré para reemplazar la que está sobre mi escritorio.

—Nos vemos en cuatro semanas Anastasia, que tengan feliz año nuevo

—Igualmente— decimos a la vez. Salimos del consultorio y no vemos a Sawyer en el pasillo, es extraño.

—¿qué sucede?

—Sawyer, no está

—Seguro ha de estar esperándonos en la entrada del hospital— dice Ana encogiéndose de hombros, entramos al elevador y de repente este se detiene

—Christian— dice Ana asustada

—Tranquila nena, puede ser una falla eléctrica ya verás como en un instante el elevador retoma su funcionamiento— un par de minutos después seguimos atascados y mi nena está muy nerviosa

—¡Ayuda!— comienzo a golpear la puerta del ascensor, de repente comienza a entrar humo por la rejilla de ventilación

—¡Auxilio! Continuo gritando y golpeando la puerta pero poco a poco voy perdiendo la consciencia.