¡Hola! ¿qué tal les va? ¿mucho tiempo, no? Uf, mil disculpas por la demora, pero este capítulo demoró en ver la luz, no por la idea sino por los detalles; cada vez que lo editaba salían miles de ideas nuevas, y de hecho, desvió mi idea principal con respecto al rumbo del fic :O…así que este episodio también resultó ser una sorpresa para mí. En fin no los hago esperar más.

ACLARACIÓN: Ni Bleach ni sus personajes me pertenecen, son de propiedad de Kubo Tite.

¡Disfruten!

CAPITULO 36

La voz de Isshin se fue apagando poco a poco a mediada que iba terminando el relato, dejándole una sensación de fatalidad; expresar lo que había pasado con palabras hicieron que terminara de comprender a lo que se enfrentaban realmente; la posible pérdida de la empresa de apoyo, la salida de su actriz principal, el dolor de su hijo, una nueva reestructuración de papeles, la falta de entusiasmo, la incertidumbre del elenco y el miedo a perder el teatro, ¡por todos los cielos!: estaban en problemas.

-¿qué piensas hacer director?-preguntó la actriz bajando su rostro, lista para cualquier respuesta.

-sinceramente…-Isshin suspiró desde lo más hondo de sus pulmones-no lo sé.

-es importante tomar decisiones…-Ukkitake se levantó de su puesto y se acercó al amplio ventanal de la oficina-no podemos quedarnos de brazos cruzados.

-lo sé, lo sé…

-la decisión que tomemos no podrá ser demasiado drástica; estamos contra el tiempo-acotó el rubio- Yoruichi-la miró de frente- ¿contamos contigo?

Ella simplemente sonrió.

-puedo ser tu refuerzo como actriz, director…-guardó silencio por unos segundos- y, Kisuke, acelera la puesta en escena, tu cabeza ya trama algo ¿verdad?

-no estamos en condiciones…

-Ukitakke-Yorouichi se levantó y se acercó a la puerta-no estamos en condiciones de pensar en que es más seguro o no,

-si, pero, los riegos pueden llevarnos a desaparecer…

-no pensemos en fatalidades-replicó Yorouichi-Además, Tarde o temprano Kisuke propondría algo, solo esperaba el momento preciso, no es así Kisuke-le devolvió el sombrero, él lo tomó con su mano izquierda, empujándolo hacia abajo y sonrió con calculada seguridad.

-Por supuesto, te esparaba a ti-respondió

-siempre tan halagador.

- no quería ser impertinente -se levantó de hombros y se dirigió a Isshin-, pero tiene razón, debemos impactar director, debemos sorprender y agradar, nada de lo que se haya visto antes en el teatro de esta ciudad, de este país de este mundo, déjamelo en mis manos, tengo alguna idea de lo que deseo que haremos.

-Pero…Urahara, no podemos arriesgarnos esto puede que sea nefasto y nos deje aun peor, esto…

-Ukkitake-lo llamó Isshin-no podemos pensar en lo que puede resultar si no lo intentamos.

-Director-afirmó el rubio.

-Tendremos que arriesgarnos. Sorprendeme Urahara, hay que dejarlos alusinados, hay que encantar al público y enamorarlo otra vez…-las palabras iban fluyendo por su boca como un mar de nuevos anhelos e ilusiones, haciéndose pasa sin importar cuan difícil fuera la situación , su corazón rojo de la pasión por el escenario y el amor al teatro que tanto amaba lo hacían creer que nada estaba perdido, estaban presionados, sí, los habían puesto contra la pared, sí, los habían despojado de su protagonista de su obra, sí, sin embargo, bajar los brazos no eran una opción, por el contrario, debía ser fuerte y cobrar fuerzas de esa misma debilidad, esto era espectáculo entretención y realidad revueltos en un espejo llamado teatro- porque…-dijo sintiendo como su alma le soplaba cada letra de aliento-… pese a todo, el show debe continuar.

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La velocidad del automóvil no le importaba, ni lo suave que era viajar así, ni lo cómodo, no le importaba que la tarde fuera helada y ella estuviera protegida, no le importaba que pronto llegaría al lugar que había abandonado y que le había otorgado, un tiempo atrás, seguridad, a su hermana y una pisca de esperanzas. Solo la certeza que había hecho lo correcto la consolaba, no podía dejar que el teatro se fuera a la quiebra, si bien la perdían a ella, no era eso el fin de las obras que pudieran montar, no podría jamás destruir aquello. Era lo más maravilloso que había hecho en su vida y le había entregado tanto, tanto, tanto…hasta la voz de su conciencia se quebraba con solo recordarlo. Y ahora era dolor lo que debía soportar, un dolor en lo más hondo de su pecho, un dolor inagotable y sin descanso. Ya nada importaba, ya nada de lo que pudiera ocurrir sería tan importante como su sentimientos vividos durante aquella estadía en el teatro de Kurakara y el descubrimiento de que había amado y que la habían amado, la habían protegido y que él, precisamente él, le pidió pasar junto a él el resto de sus días, todo parecían haber formado parte de un sueño. Ahora solo quedaban en el recuerdo que atesoraría hasta el final de sus días, un recuerdo que se volvía tan lejano, pero que a pesar de todo, no podía arrepentirse de su decisión. Sabía a lo que se enfrentarían en el teatro; deudas, garantías, créditos, continuidad, desempleo. No podía dejar que eso pasara y tampoco podría despojar a Ichigo del trabajo de toda su vida, aunque ella no lograra llegara al final, deseaba con todas sus fuerzas que él lo hiciera y llegara a la cima del teatro…aunque no estuviera allí para alentarlo, acompañarlo, enfrentarlo, vencerlo y amarlo con libertad. No era justo, la vida le había arrebatado todo y ahora volvía hacerlo, pero ¿quién dijo que la vida lo era?

El suspiro la despertó a la realidad, el auto se había detenido con suavidad, sin embargo, el sudor frío que le avisaba que había comenzado lo verdaderamente irrevocable, la asaltó con violencia. Respiró hondo y se pidió calma, estaba haciendo lo correcto. La reja negra y reforzada se empezó abrir despacio, al hacerlo por completo se presentó el perfecto ante jardín del lugar que su mente se negaban a recordar. Los arboles eran oscuros y uniformados, parecía que había una misma cantidad de hojas en cada arbusto, ninguno más frondoso ni más ralo que el otro, simplemente perfectos. Los años habían pasado, pero la frialdad estaba impregnada en cada signo de vida de aquel verde infinito, la misma que había quedado después de la muerte de su hermana. Era doloroso volver donde habían vivido buenos momentos, pero que no la volvería a encontrar jamás paz y felicidad, porque cada rastro de ella y su infinita bondad habían desaparecido por ese sueño eterno, incluso, el que se llevó toda luz que alguna vez hubo en aquel hombre a su lado: Byakuya.

El automóvil se detuvo y la puerta se abrió, con la misma estricta actitud servicial de aquella mansión, rígida y perfecta, mismas características que los rostros implacables de sus empleados. Rukia bajó sin decir una palabra, caminó por la acera y atravesó las enormes puertas de roble. Los empleados saludaron fríamente y sus pasos fueron seguidos por su hermano y el sujeto quien los acompañaban.

-debes cambiarte-Byakuya sobrepasó el camino de Rukia y se paró en el centro de la sala- la ceremonia comenzará en veinte minutos-sin mirarla ni dudar de su obediencia, se marchó por el pasillo-no tardes.

Rukia no emitió protestas, ni preguntas, la mansión funcionaba de la obediencia, las normas y la rectitud, esa misma razón era que se ocultó cualquier rastro de su pasado y el de su hermana como si no existiera, y por las mismas razones que ella prefería callar y acatar, sin rechistar. La morena, tan rígida como antes se giró y comenzó a subir las escaleras, pero se detuve a media marcha.

-¿qué quieres?-preguntó con su mano encarcelada entre las frías de Kaien

-no vas a decir nada-Kaien la sujetó con fuerza.

Rukia no quería verlo, quería estar sola de una vez por todas y él se lo estaba impidiendo.

-no. Si me disculpas…

-no-la empujó con más violencia ansioso de alguna reacción, Kaien sentía la frialdad de esa criatura que antes lo consideraba, por lo menos un compañero. No podía concebirlo, no podía creer que no la hiciera sentir más que rechazo y desagrado-Rukia, acéptalo, no haya nada que…

-no siento nada, y he dicho todo lo que tenía que decir, ya no hay más-miró la mano que la sujeta y la volvió hacia él-suéltame. La repugnancia que sentía era aún peor que aquella vez en su apartamento, no concebía tenerlo cerca, invadía su espacio, su tiempo, su vida, sus sueños, ¿también quería su alma?, era inconcebible.

-seré tu esposo, debes,, ni por asomo pensar que…

-¿obedecerte?-interrumpió-¿sonreírte?, ¿amarte?-espetó con desprecio- Vete olvidando de eso.

-Rukia, si haces las cosas más fáciles será mejor para mí tanto como para ti.

-¿fácil? ya nada será fácil. No romperé mi compromiso, pero que te quede claro, no lo hago por mi apellido, ni su empresa, ni por mí, lo hago por lo que amo. Voy ha estar allí, no lo dudes, cumpliré con lo que me han demandado, contra mi voluntad, sí, pero lo haré.

-no te hagas la indiferente-sonrió con malicia-un amorío, no se comparara a nuestro matrimonio.

-de muchas formas, no se comparara-se zafó y lo miró-ahora debo cambiarme, si me disculpas.

-¡Rukia, espera aquí ahora, como mi fu…!-se sobresaltó.

-¿tu futura esposa?, eso jamás te dará derecho sobre mis pensamientos, sentimientos ni emociones. Entiéndelo bien Kaien, voy a casarme porque eso significa que el teatro estará a salvo y los que lo componen también, permiso.

La desesperación lo invadió con una violencia que ni el mismo conocía y la cólera lo inundó de una rabia incontenible, producto de ello, la adrenalina se deslizó en sus venas y su cuerpo se llenó de energía lo cual se tradujo en una absoluta locura; sus brazos se movieron con velocidad y tomó a Rukia por los hombros, la giró y clavó sus labios en los de ella.

Rukia sintió el contacto férreo sobre su piel, su mente se puso en blanco y la oscuridad invadió su mirada, lo que enfrió cada rincón de su ser.

-suéltame, Kaien-ordenó como un robot recién armado-no me hagas perder más tiempo.

La muchacha lo empujó levemente y se giró para seguir por las escaleras, sin apresurarse, sin girar nuevamente y sin respirar hasta el final de los escalones. En la puerta de su habitación la esperaba una criada que se presentó y la dirigió hasta el armario donde le mostró los atuendos pulcramente seleccionados para su regreso, la mujer la ayudó con el elegido para la presentación en sociedad del compromiso. La criada la vistió, la maquilló y la alagó hasta el cansancio, pero en Rukia no había pisca de emoción ni sentimiento, como si su alma la hubiera abandonado, el brillo en sus pupilas desapareció tan radicalmente como su felicidad. Su cabeza solo podía reproducir un pensamiento que hacía que soportara y lo inevitable "Una pesadilla, solo es una pesadilla, cuando despierte, todo habrá terminado y volveré junto a él", sin embargo, no se acababa por más que sus dedos apretaran la piel del dorso de su mano y el dolor la empujara a las lágrimas, las horas le respondían cruelmente que esa, ahora, era su realidad.

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Kaien bajó los escalones y llegó al centro de la sala, tomó su mentón y reconoció su derrota, había perdido esa primera batalla. Rukia no era fácil, ni dócil, ni menos lo obedecería a él, sin embrago, sería su esposa, y hasta ahora, era lo que más le sorprendía. Lo despreciaba, pero se sacrificaría. Era estúpido, era lo más estúpido que había oído ¡lo repugnaba y se casarían! No cabía en su cabeza que pudiera hacer aquello, casarse, ¡mártir!... Por lo que amaba. ¿Amaba? ¡Por Dios! ¿qué era el amor? una ilusión que no llevaba a ningún sitio, pero si ella lo creía así, no iba ser él quién le abriera los ojos, después de todo él conseguiría por esa tonta concepción lo que quería, pese a que no sería fácil convencerla de que lo aceptara. Estaba obsesionado con ella, no supo hace cuánto ni cómo había pasado, pero una noche, de un abrir y cerrar de ojos, quería impregnarse de ella, sentirla y tenerla cerca de él a cómo diera lugar. El arrebato en su apartamento lo había hecho reflexionar sobre aquello, pero la pelea con Ichigo había llevado su obsesión un peldaño más arriba; lo había transformado en un desafío personal, una necesidad, una urgencia. Conseguirlo no solo lo satisfaría a él, también haría que ganara la partida al hijo de perra que lo había golpeado, el problema era el cómo lograrlo; no tenía oportunidad alguna con ella, ni ninguna posibilidad de darle una paliza a él, ni de contratar a alguien para que lo hiciera. Entonces, cuando sentía que las posibilidades no se presentaban, llegó él; un hombre de ojos oscuros y cabello castaño, con aire de actor de cine, quien se acercó a él tras su salida del hospital y le ofreció un trato. El hombre se encargaría de que él obtuviera a la chica, si a cambio Kaien le daba toda la información del teatro: deudas, taquilla y los secretos de la dirigencia de los Kurosaki: Lo hizo, y con gran eficiencia, a causa de ello sería el esposo de la heredera Kuchiki.

No estaba mal, pensaba Kaien, por el contrario, era el mejor trato que nadie nunca le hubiera ofrecido, y sus frutos eran espectaculares: sería el esposo de la heredera Kuchiki, quien tendría la obligación de atender sus deberes, y él estaba seguro de obtener sus placeres, sin contar con la vida de comodidades que tendrían. Lo apostó todo. No obstante, algo no lograba convencerlo ¿había ganado realmente? no obtendría el amor, ni el respeto, él se había vendido por un deseo, y se ganaría el desprecio de Rukia ¿podía sentirse el vencedor?, claramente algo había ganado, pero algo, más allá de su entendimiento, se había roto y por ende perdido ¿había hecho lo correcto?, le molestaba, y mucho, pero no por eso dejaría que las cosas pasaran, lo hecho, hecho estaba, no había marcha atrás, Rukia sería su esposa y eso era lo que importaba, nada más.

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El edificio pareció crecer ante sus ojos, era oscuro, tétrico y vacío. Ichigo subió como autómata cada escalón que lo separaba de la puerta del apartamento, el mismo que había compartido junto a ella. Abrió la puerta y la oscuridad invadió cada rincón de su alma, ni la tenue luz de la semi-claridad de la luna logró separarlo de sus pensamientos.

El bolso se deslizó por sus manos como si nada pudiera sostenerlo, sin fuerzas, sin ganas, sin ánimo de hacer más que desaparecer. Miró el suelo opaco, son sus ojos que no veían más que la nada, con una opresión en su pecho más fría que el mismo hielo.

-¡Levanta tu bolso y déjalo en el cuarto! ¡No creas que andaré detrás de tus cosas!

-Rukia-murmuró-Rukia...

-No Ichigo, no, no puedes…- Ichigo había abandonado su bolso en el suelo y lo sustituyó por el suerpo de la morena, besaba su cuello intentando convencerla de borrar su frente arrugado por se pequeño enfado-no, Ichi...go, no…

La férrea determinación de él hizo que terminaran abalanzándose por un laberinto profundo de besos y pasión, olvidando por completo el cansancio, el estrés y el mismo bolso.

Ichigo miró sus manos y las apretó con fuerza, volvía a evocar el recuerdo de su piel, de su voz, su temperamento, su sonrisa, sus ojos, durante todo el día no había podido hacer nada más que eso, rememorar cada momento que pasaron juntos. Sin poder resistirlo más tomó el jarro de la mesa y lo tiró contra la pared, el estruendo en el espacio sonó vacío y sin vida; no había respuestas, ningún reproche, ningún castigo ni palabras de preocupación por ella, ella, precisamente ella, porque ella no estaba.

-¡¿y ahora?! ¡Ahora! ¡Maldición, Rukia! ¡Dime algo!-la respiración se hacía cada vez más superficial, más desesperada y forzada-¿por qué mierda te fuiste? Rukia, ¡Rukia!, ¡RUKIA!…

Las fuerzas lo abandonaron y la resistencia de sacar los sentimientos terminó, ellos lo embargaron con brutal intensidad, llegando con eso la devastadora soledad, el desarme de su fortaleza, culminando su ira y desatando su llanto triste y profundo, un eco que surgió desde lo más profundo de su alma humana. ¿Cómo pudo dejarlo?, dejando inconclusa su vida, sus vidas. Estaba prometida, ¡era su prometida!, no de un estúpido y retorcido acuerdo de una empresa que dominaba la mitad de la nación, pero se había marchado porque él y el teatro, ambos parte de esa mitad de la nación.

-¡maldición, maldición, maldición, maldición., maldición…! ¡Dime! ¡¿Qué hago?! ¡dime qué puedo hacer para traerte! ¡Dime cómo hago para que vuelvas!… vuelvas…a mí.

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La puerta de entrada por más golpecitos que daba en ella no recibía ninguna respuesta, por eso, sin pensarlo más, Rangiku Matsumoto sacó la llave de su bolso y abrió la puerta. Abrirla fue todo un desafió; parecía estancada o de un peso descomunal, sin embargo, logro hacer que avanzara y entró. Al ingresar el peso, que más bien era un cuerpo, uno devastado y deprimido, la miró con cara de pocos amigos.

-vete-rugió dándose la vuelta.

-¡oh, Dios!-emitió la recién llegada con un suspiro.

-¿qué quieres?-dijo con desgano y los ojos hinchados.

Matsumoto lo tomó por el brazo para que se levantara.

-¿qué haces aquí?-rugió.

-por si no te das cuenta, ayudarte.

-no la necesito.

-claro que sí- lo tomó con firmeza e hizo que se apoyara en la pared.

-no estoy de ánimos para visitas-dijo con la cabeza inclinada hacia arriba-ya lo hiciste, déjame solo

-no puedo hacer eso-Matsumoto dejó el bolso en el sofá y se cruzó de brazos-Rukia me hizo prometer que viniera.

-ella no está.

-lo sé

-ella se fue, y no pude hacer que eso cambiara. No hay anda que tú puedas hacer.

-sí-La rubia se sentó en el sofá y cruzó sus piernas cubiertas por las transparencia de unas medias-Hay algo que se puede hacer. Las opciones eran pocas: Tatsuki, Renji o yo, y pensé que lo más sensato era que fuera yo-la chica sonrió a sus espaldas-Con Rukia somos amigas, en las buenas y en las malas, aunque me ocultó bastante bien las buenas, debería estar enojada por eso, prefirió mantener la lealtad hacia ti, que apenas te conocía, que a mí. Te ama ¿lo sabes?

-…mh

-si es así, tendrás que entenderla y aceptarla-la rubia se giró en el sofá y dirigió su mirada a él, directa e implacable-te contaré cosas que ella no quisiera que supieras, pero que lo haré por ella.

Ichigo abrió sus ojos como platos, sin generar ni un sonido, entre incrédulo, dolido y desconcertado.

-¿qué quieres decir?-replicó el peli-naranjo

-puedo apostar que nunca quiso hablar de su pasado.

-…-ichigo se alejó de la pared y se acercó poco a poco embargado por una curiosidad y ansiedad sorprendente-¿qué es?

-el pasado de Rukia, el de ella y su hermana, y la acogida de la Familia más poderosas del país-Rangiku lo desafió-va será nada de fácil, pero voy ayudarte a traerla de vuelta ¿estás listo?, Ichigo Kurosaki.

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5.30 am

-Hermano, hermano, ¡hermano!-Karin golpeaba la puerta impaciente.

-Karin, calma-Toushiro le tomó el hombro.

-no puedo-respondió agitada-no puedo. Shiro, qué si hace algo, una locura, qué si…no, no, no quiero ni pensarlo. Hermano, hermano, ¡hermano!

-Ichigo no va hacer nada de…-Toushiro le tomó el brazo, se sentía angustiado e impotente, algo que no podía manejar.

-¡él es capaz! y de mucho más, créeme, y ahora…ahora no puede…-insistió en la puerta hasta que la puerta se abrió-Ichini…

La cara de Ichigo hablaba de impaciencia e irritación.

-¡¿qué?!-dijo indignado al mismo tiempo que les dirigía una helada mirada.

-Ichini…yo...

-Karin estaba preocupada-interrumpió sin pensar el peli-blanco.

-Shiro…

-son más de las 5 de la mañana y no tenía noticias de ti, su preocupación no es injustificada-se plantó frente al de cabellera naranja.

-Ichini...

-estoy ocupado ahora-Ichigo les dio la espalda y se internó en el cuarto.

-Papá, Yuzu…todos, no sabían…-Karin y Toushiro lo siguieron.

-no tengo tiempo ahora, Karin-entró en la habitación y tomó las prendas sobre la cama.

-¡¿qué dices?! Pero ¡¿qué haces?! ¡No estas pensado! Ichigo ¡el teatro!

Una maleta con toda la ropa desborda por el apartamento hablan claramente de una decisión irrevocable.

-¿qué estás pensando hacer hermano?

-¡no te metas en lo que no te importa, Karin!

-si le importa-dijo con voz firme Hitsugaya.

Ichigo lo observó, atendió su intensa mirada, se enfrentaba a él, ese hombre, ese patán que se llevaba a su hermana y ahora pretendía meter la cuchara donde no le importaba.

-que no les importe, no les incumbe-respondió con frialdad.

-pero si lo hacen.

Ichigo llegó al límite de su paciencia, su irritación y frustración que se liberaron por sus venas como un rio lleno de tormentos. Con fuerza se abalanzó sobre Hitsugaya y le tomó las solapas levantándolo por lo menos diez centímetros sobre el suelo.

-que no lo ¡hagan!

-Ichini

-hacer esto no va hacer que la preocupaciones se vayan de ninguno de nosotros.

-entonces se largan de aquí y se preocupen en sus casas.

-no hasta que le des una respuesta a tu hermana, entiéndelo, estás preocupando a tu familia y nada de lo les prohíbas la disminuirá-las mejillas de Toushiro se pusieron rojas y la respiración se le agotaba.

-hermano, por favor-la preocupación se transformó en ira y la ira en miedo-¡suéltalo!-el grito alertó a la conciencia de Ichigo y sus ojos vieron en el reflejo de los de Hitsugaya, la persona sin escrúpulos que reconoció como sí mismo. La sorpresa lo aturdió y soltó al chico.

-Shiro-Karin se arrodilló dónde estaba Toushiro y le acarició la mejilla-no puedes evitar que no pensemos en ti, Ichigo, pero no te da derecho a hacer esto.

-esto no…-Ichigo cubrió su rostro con las manos-yo…

-el teatro está en crisis y nosotros estamos preocupados por ti, por lo que puedas hacer.

-Lo siento, Karin.

-no lo sientas, solo reflexiona un poco más tus actos.

-ya lo decidí.

-¿qué?

-me voy, debo hacerlo.

-pero ¿dónde?-Karin se sobresaltó- Ichigo, esto no es posible es irracional y estúpido.

-lamento lo que he hecho aquí, pero nada de lo que digas hará que cambie de parecer.

-¿Nos vamos?-la voz desde el living sorprendió a los recién llegados-Ichigo ¿estás listo?

-¡voy!-contestó.

-¡no puedes irte ahora! no puedes marcharte ahora; el teatro, la obra, Rukia.

-¿Ichigo?-llegó la rubia-hola Karin, Toushiro, me alegra verlos, pero nos tenemos que ir.

-¡Ichini!-se indignó la morena.

-No me he olvidado de Rukia, y especialmente por ello, me voy.

-¿qué vas hacer?

Ichigo ignoró su mirada, sus palabras y los pensamientos de culpa que se asomaban a su conciencia.

-Ya no hay tiempo. Cuida bien de Yuzu y de papá…-sonrió un poco melancólico-dile que me perdonen, pero debo avanzar-luego le brindó una mirada a Toushiro, miró sus ojos y admiró lo que vio en ellos, había decisión y poder, quien estaba equivocado era él y lo reconoció así agachando la cabeza en señal de humildad y reverencia, luego lo miró y le pidió un último favor-Cuídala.

-¿nos vamos? ¡Saliendo rumbo al aeropuerto!-Rangiku se enfiló y cerró cada puerta y cada rincón de aquel apartamento, encerrando en esas paredes el rastro de una vida que no volvería.

Ichigo vio cada vuelta de llave como una etapa dulce y amarga en su vida, no había un recompensa sin pagar un alto precio, y con Rukia lo estaban haciendo, y el precio parecía ser ese dolor y la separación eterna. Cuando creía que llegaba a un puerto donde establecer, de pronto se derrumbaba, ¿acaso no había paz para ellos? Lo más impresionante era que no podía culparla ni obligarla a que volviera, había demasiado en juego; el teatro era su sueño y su vida, no podía arrancarla para que destruyera algo que, para ella, valía más que su vida. Pese a todos los argumentos que le había dado Rangiku de que no estaba huyendo, sino buscando un rumbo más rápido y llevadero para recuperarla, no pudo evitar sentir que huía, huía de sus recuerdos de su angustia casi insostenible, del teatro, de la pasión de ese escenario que era de su familia, el mismo en el que había actuado su madre, y el mismo que su padre había recuperado, solo porque en la magia de las tablas estaba el encanto de esa hechicera de ojos violetas.

Empezar de cero.

-Adiós-dijo justo antes que el convertible rojo se perdiera por las calles solitarias.

Una nueva vida en la cual solo había un solo camino, triunfar o triunfar, no había más opciones, ni futuro, solo ganar.

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¿Qué tal? Espero que lo hayan disfrutado y cualquier comentario estaré feliz de leer.

RINCÓN DE LOS REVIEWS:

AS Carabajal: ¡amo tu entusiasmo! Uf, lo terrible de esos acuerdos es que aún existen y los matrimonios por conveniencia también u.u. El destino se interpone irremediablemente entre ellos dos, pero si hay amor es posible salvarlo ¿no crees? Yuro tendrá su carta para nosotros y no nos decepcionará…jejej. Orihime y Ulquiorra se separaron, pero tal vez esta separación refuerce sus sentimientos ¿no?

Videl Kurosaki: Kaien ve sus conveniencias, y en este capítulo se expone su participación en todo el asunto que lo envolvía a él en el acuerdo. Espero que te haya causado alto impacto …xD… Yuro nos dará más sorpresas junto a nuestro inventor favorito, así que solo queda esperar …jejej.

HOTARU SATURN BLACK: ¡por fin la continuación! Hay algunas explicaciones y algo de las novedades que nos prepara el teatro que tendrá que dar un giro más radical que el esperado con respecto a las obras que prepara…jejej. Las nuevas incorporaciones le darán frescor al elenco y a los proyectos jejej.

Koral Kurosaki: uf, demoró pero llegó el nuevo capítulo. Yoru tiene cartas bajo la manga que pretende dárselas a su director y él tendrá que tener la habilidad de realizarlas, aunque el escenario se nos está volviendo de cabeza con Ichigo ¿no crees?

Dark-Kuchiki17: ¡wow! El drama, el drama, el drama, sin él ¿qué pasaría con las historias de amor? Jejej…pero las reconciliaciones y las dificultades hacen que los lazos se hagan más fuertes, ahora el problema es que el escenario se volvió boca arriba, la decisión de Ichigo fue sorpresiva y muy rápida, ¿Qué le habrá dicho Rangiku? Jejej, ¿quién sabe?...jejej.

Myskymyheart: demoré, y lo siento, pero llegué :D…en fin todo sigue su curso y por lo menos a Hitsugaya y Karin los dejaré tranquilos por un tiempo, tal vez solo haré algunas intervenciones en pos a su futuro. Creo que Ulqui y Hime necesitan estar separados para que puedan sopesar sus sentimientos e Ichigo, bueno, él tendrá que hacer algo ¿qué le habrá dicho Rangiku?, eso ni yo lo sé…jejej.

shiso eien haku: ¡wow! Un poco de flashback con eso, y en esa escena gritaba drama en mi cabeza jejej. Lo importante aquí es cómo van hacer para superar esas dificultades y lograr estar una vez más juntos, jejej.

Tihonofuyumi: me alegro mucho que te haya gustado y espero que este capítulo también te deje un poquitín intrigada …jejej.

Muchas gracias a todos por sus comentarios, por seguirnos y por dejarnos en favoritos, también agradezco a los seguidores anónimos que leen capítulo a capítulo esta historia. Sus palabras son muy importantes para el proyecto de este fic y se los agradezco de todo corazón. Se cuidan y espero leerlos pronto.

Nos estamos leyendo.

Claw-13