Es tarde y espero sentada en el recibidor, moviéndome nerviosamente, al señor J. Hyde de la empresa independiente de teatro de Seattle. Esta es mi segunda entrevista hoy y por la que estoy más ansiosa. Mi primera entrevista estuvo bien, pero no es la que más me agrada.
El lugar está casi vacío. Estoy sentada en uno de los dos sofás de cuero verde oscuro, no muy distinto al sofá que tiene Quinn en su sala de juegos, acaricio el cuero suavemente y me pregunto ociosamente que haría Quinn en ese sofá… Mi mente divaga mientras pienso en las posibilidades… no, no debo pensar en eso ahora. Me sonrojo ante mis divagaciones y pensamientos inapropiados. La recepcionista es una joven mujer afroamericana, con grandes aros plateados y el cabello largo y alisado. Tiene un cierto aspecto bohemio, la clase de mujer con la que podría ser amigable. Cada cierto tiempo levanta su mirada hacia mí, lejos de su computadora y sonríe, transmitiéndome seguridad. Devuelvo tentativamente la sonrisa.
Mi vuelo está reservado, mi madre está en el séptimo cielo por la visita, ya he empacado y San ha accedido a llevarme al aeropuerto. Quinn me ha ordenado llevarme el Blackberry y el Mac. Pongo los ojos en blanco ante el recuerdo de su tiranía, pero me doy cuenta ahora de que simplemente es su forma de ser. Le gusta tener el control sobre todo, incluyéndome. Aun así, es tan impredecible y desconcertantemente agradable. Puede ser tierna, simpática, incluso dulce, y cuando lo es, es tan inesperado y sorpresivo. Mi rubia insistió en acompañarme hoy todo el camino hasta mi automóvil, que estaba en el garaje. Dios, solo me voy por unos días, y ella está actuando como si me fuera por semanas.
-¿Rachel Berry?- una mujer con cabello largo y estilo renacentista, parada junto al escritorio de recepción, me distrae de mis pensamientos. Tiene el mismo estilo bohemio y liviano de la recepcionista. Podría estar en sus treinta, tal vez en sus cuarenta. Es tan difícil adivinar la edad en mujeres mayores.
-Si- Respondo, parándome con dificultad.
Me da una sonrisa educada, sus fríos ojos escudriñanandome. Estoy usando uno de los vestidos de San, estilo delantal, sobre una blusa blanca y mis tacones negros. Ideal para entrevistas, creo. Mi cabello está recogido en una cola de caballo y por una vez, mis mechones se están comportando… ella me extiende la mano.
-Hola, Rachel, mi nombre es Elizabeth Morgan. Estoy a cargo de Recursos Humanos aquí en AIPS.
-Un gusto- estrecho su mano. Se ve muy casual para ser la encargada de Recursos Humanos.
-Por favor, sígueme.
Pasamos a través de unas puertas dobles detrás del área de recepción hacia una oficina grande y amplia, decorada brillantemente y de allí pasamos a una pequeña sala de reuniones. Las paredes son de un verde pálido, decorado con fotos de portadas de libros. A la cabeza de la mesa de conferencias de madera, se sienta un hombre con el cabello pelirrojo y atado en una cola de caballo. Unos aros pequeños y plateados brillan en sus orejas. Viste una camisa azul palido, sin corbata y pantalones grises de lana. Mientras me acerco a él, se pone de pie y me mira con insondables ojos azul oscuro.
-Rachel Berry. Soy Jack Hyde, uno de los principales encargados en AIPS y estoy encantado de conocerte.
Estrechamos nuestras manos y su oscura expresión es ilegible, aunque suficientemente agradable, creo.
-¿Has viajado desde lejos?- pregunta plácidamente.
-No, me he mudado recientemente a la zona de Pike Steet Market.
-Oh, no es para nada lejos, entonces. Por favor, toma asiento.
Me siento y Elizabeth lo hace junto a él.
Los miro a ambos, recordando la lección de la técnica de Santana López para entrevistas exitosas: "Manten el contacto visual, Rachel"
Jack Hyde hace preguntas agudas, inteligentes, pero no me dejo sobrepasar: me mantengo a su nivel y cuando discutimos mis lecturas preferenciales y mis libros favoritos, creo que tengo el control. Jack, por su parte, parece simplemente disfrutar de la literatura Americana escrita después de 1950. Nada más. Ningún clásico: ni siquiera Henry James o Upton Sinclair o Fitzgerald. Elizabeth no dice nada, sólo asiente ocasionalmente y toma notas. Jack, pese a tener tendencia a discutir, es encantador a su manera y mi alarma inicial se disipa mientras más hablamos.
-¿Y dónde te ves dentro de cinco años? –Pregunta
Con Quinn Fabray, el pensamiento viene involuntariamente a mi cabeza. Mi mente errante me hace fruncir el ceño.
-ummm, en una obra de teatro, o editando alguna obra, no estoy segura. Estoy abierta a oportunidades.
Él sonríe.
-Muy bien, Rachel. No tengo más preguntas. ¿Tú?- dirige su pregunta hacia mí.
-¿Cuándo le gustaría que comenzará a trabajar?- pregunto
-Lo antes posible- responde rápidamente Elizabeth-. ¿Cuándo podrías empezar tú?
-Estoy disponible desde la semana próxima.
- Es bueno saberlo- dice Jack.
-Si eso es todo lo que tienen para decir. –Elizabeth nos mira a ambos-. Creo que eso concluye la entrevista.- sonríe amablemente.
-Ha sido un placer conocerte, Rachel- Dice Jack suavemente mientras toma mi mano. La aprieta gentilmente, así que lo miro mientras le digo adiós.
Me siento inquieta mientras camino hacia mi automóvil, aunque no estoy segura por qué. Creo que la entrevista estuvo bien, pero es tan difícil saberlo. Las entrevistas parecen situaciones tan artificiales, todos con su mejor comportamiento, tratando desesperadamente de esconderse detrás de una fachada profesional. ¿La mía habrá funcionado? Deberé esperar para descubrirlo.
Me subo a mi Audi A3 y me dirijo de vuelta a mi apartamento, aunque me tomo mi tiempo. Estoy en el último vuelo con una escala en Atlanta y no sale hasta las 10:25 de esta noche, por lo que tengo mucho tiempo.
Santa está desempacando cajas en la cocina cuando regreso.
-¿Cómo te fue?- pregunta, excitada. Sólo Santana puede verse bien en una camisa demasiado grande, jeans desgastados y un pañuelo azul oscuro en la cabeza.
-Bien, gracias San, No estoy segura de que este traje fuera lo suficientemente moderno para la entrevista.
-¿Oh?
-Bohemio y chic hubiera sido lo ideal.
San alza una ceja.
-Tú y tu bohemio chic.- Inclina su cabeza a un lado… ¡Ag! ¿Por qué todo el mundo me recuera a mi cincuenta sombras favorita? -. En realidad, Rach, tú eres una de las pocas personas que realmente podrían hacer que ese estilo funcionara.
Sonrío.
-Realmente me gustó, creo que podría encajar ahí. El hombre que me entrevisto era inquietante, sin embargo- Me callo… Mierda. Estoy hablando con la alama López aquí. ¡Cállate, Rachel!
-Ummjumm, ¿Inquietante? – El radar López para tópicos interesantes e informativos entra en acción, algo que sólo aparece en momentos inoportunos y embarazosos, lo que me recuerda…
-Hablando de eso, ¿Podrías por favor dejar de intentar molestar a Quinn? Tu comentario sobre Finn en la cena ayer estuvo fuera de los límites. Es una tipa celosa. Eso no hizo ningún bien, sabes.
-Mira, si no fuera hermana de Britt, hubiera dicho cosas mucho peores. Es una enferma del control. No sé como la soportas. Estaba tratando de ponerla celosa, ayudarla un poco con sus problemas de compromiso.- Levanta sus manos en forma defensiva-. Pero si no quieres que interfiera, no lo haré- Dice rápidamente ante mi ceño fruncido.
-Bien. La vida con Quinn es lo suficientemente complicada, confía en mí.
Dios, sueno como ella.
-Rach- hace una pausa mirándome fijamente-. Estás bien ¿Cierto? ¿No estás corriendo hacia tu madre para escapar?
Me sonrojo.
-No, San. Fuiste tú la que me dijo que necesitaba un descanso.
Ella acorta la distancia ente nosotras y toma mis manos, algo muy poco Santana.
Oh, no… amenaza de lágrimas.
-Tú sólo estás, no lo sé… diferente. Espero que estés bien y puedes hablarme sobre cualquier problema que estés teniendo con la señora Bolsas de dinero. Y trataré de no enfadarla, aunque francamente, es casi imposible no hacerla enfadar. Mira, Rachel, si algo anda mal debes decírmelo, no te juzgaré. Trataré de entender.
Pestañeo para evitar las lágrimas.
-Oh, San.- La abrazo-. Creo que realmente me he enamorado de ella.
-Rachel, cualquiera puede ver eso. Y ella está enamorada de ti. Está loca por ti. No te quita los ojos de encima.
Me río sin convicción.
-¿De verdad lo piensas?
-¿No te lo ha dicho?
-No con tantas palabras.
-¿Se lo has dicho tú?
-No con tantas palabras.- Me encojo de hombros, disculpándome.
-¡Rachel Berry! Alguien tiene que hacer el primer movimiento, de lo contrario, nunca llegarán a ninguna parte.
¿Qué? ¿Decirle cómo me siento?
-Es que simplemente tengo miedo de espantarla.
-Y, ¿cómo sabes que ella no está sintiendo lo mismo?
-¿Quinn asustada? No puedo imaginarla estando asustada por nada.- Pero mientras digo las palabras, la imagino como una pequeña niña. Quizás el miedo fue lo único que conoció entonces. La tristeza envuelve y aprieta mi corazón ante el pensamiento.
San me mira fijamente con los labios apretados y los ojos entornados, muy parecía a mi subconsciente… todo lo que necesita son gafas de media luna.
-Ustedes dos necesitan sentarse y hablarse la una a la otra.
-No hemos estado hablando mucho últimamente.- Me sonrojo. Otras cosas. Comunicación no verbal y eso está bien. Bueno, mucho más que bien.
Ella sonríe.
-¡Eso sería tener sexo! Si eso va bien, entonces, es la mitad de la batalla, rachel.
Me doy cuenta de que, mientras esté lejos, voy a tener que repasar todas nuestras conversaciones otra vez y ver si puedo escoger las señales de advertencia. Quinn es todo un misterio.
Te extrañé también… más de lo que imaginas…
Me has seducido por completo…
Niego con la cabeza. No quiero pensar en eso ahora. Estoy cargando la BlackBerry, por lo que no la he tenido conmigo en toda la tarde. Me acerco con cautela y me decepciona que no haya correos. Enciendo la vil máquina y no hay mensajes ahí tampoco. Es la misma dirección de correo, Rachel. Mi subconsciente pone sus ojos en blanco y, por primera vez, entiendo por qué Quinn quiere azotarme cuando lo hago.
Está bien. Le escribiré un correo.
De: Rachel Berry
Asunto: Entrevista
Fecha: 30 Mayo 2012 18:49
Para: Quinn Fabray.
Querida Quinn:
Mis entrevistas estuvieron bien hoy.
Pienso que podría estar interesada.
¿Cómo estuvo su día?
Rachel.
Me siento y miro fijamente la pantalla. Las respuestas de Quinn usualmente son instantáneas. Espero… y espero y finalmente, oigo el bienvenido sonido de mi bandeja de entrada.
De: Quinn Fabray
Asunto: Mi día
Fecha: 30 Mayo 2012 19:03
Para: Rachel Berry.
Querida señorita Berry:
Todo acerca de tu me interesa, eres la mujer más fantástica que conozco.
Me alegra que tus entrevistas fueran bien.
Mi día estuvo más allá de todas las expectativas. Mi tarde, en comparación, fue aburrida.
Quinn Fabray
Gerente general, Fabray enterprises Holdings Inc.
De: Rachel Berry
Asunto: Buena mañana
Fecha: 30 Mayo 2012 19:05
Para: Quinn Fabray
Querida Fabray:
La mañana fue ejemplar para mí también, a pesar de que estuviste rareando conmigo después del impecable sexo de escritorio. No creas que no lo noté.
Gracias por el desayuno. O gracias a la señora Jones.
Quisiera hacerte algunas preguntas sobre ella, sin que rarees conmigo otra vez.
Rachel.
Mi dedo se cierne sobre el botón de enviar y me recuerdo que estaré en el otro lado del continente mañana a esta misma hora.
De: Quinn Fabray.
Asunto: ¿Editorial y tú?
Fecha: 30 Mayo 2012 19:10
Para: Rachel Berry
Rachel:
"Rareando" no es un verbo y no debería ser usado por alguien que quiere entrar en el negocio del espectáculo. ¿Impecable? ¿Comparado con qué? ¿Decir plegarias? Y, ¿qué necesitas preguntarme acerca de la señora Jones? Estoy intrigada.
Quinn Fabray
Gerente general, Fabray enterprises Holdings Inc.
De: Rachel Berry
Asunto: Tu y la señora Jones
Fecha: 30 Mayo 2012 19:17
Para: Quinn Fabray
Querida Fabray:
El lenguaje evoluciona y se mueve. Es un objeto orgánico. No se ha quedado atascado en una torre de marfil, adornado con costosas obras de arte, con vistas a la mayor parte de Seattle y con un helipuerto pegado al techo.
Impecable: comparada con las otras veces que estuvimos… ¿Cuál es tu palabra?... oh, si… follando. Actualmente, follar contigo ha sido muy impecable, punto, en mi humilde opinión… pero como sabe, mi experiencia es muy limitada.
¿La señora Jones es una ex sumisa tuya?
Rachel.
Mi dedo se cierne una vez más sobre el botón de enviar y lo presiono.
De: Quinn Fabray
Asunto: Lenguaje. ¡Vigila tu boca!
Fecha: 30 de Mayo 2012 19:22
Para: Rachel Berry.
Rachel:
La señora Jones es una empleada valiosa. Nunca he tenido cualquier relación con ella aparte de la profesional. No empleo a nadie con quien he tenido relaciones sexuales. Estoy impresionada de que pudieras pensar eso. La única persona con la que podría hacer una excepción a esa regla, eres tú… porque eres una joven mujer brillante, con interesantes habilidades de negociación. Aunque si sigues utilizando ese lenguaje, voy a tener que reconsiderar el traerte aquí. Me alegro de que tengas experiencia limitada. Tu experiencia seguirá siendo limitada; solo a mí.
Tomaré lo de impecable como un cumplido; aunque contigo, nunca estoy segura si eso es a lo que te refieres o si tu sentido de la ironía está llevándose lo mejor de ti; como de costumbre.
Quinn Fabray
Gerente general, Fabray enterprises Holdings Inc.
De: Rache Berry
Asunto: Ni por todo el té de China.
Fecha: 30 Mayo 2012 19:27
Para: Quinn Fabray.
Querida señora Fabray.
Pienso que ya he expresado mi reserva de trabajar para su compañía. Mi visión sobre esto no ha cambiado, no está cambiando y no cambiará, nunca. Debo dejarla ahora, pues San ha regresado con la comida. Mi sentido de la ironía y yo te deseamos buenas noches.
Me comunicaré contigo cuando esté en Georgia.
Rachel.
De: Quinn Fabray
Asunto: ¿Incluso té Twinings English Breackfast?
Fecha: 30 Mayo 2012 19:29
Para: Rachel Berry
Buenas noches, Rachel.
Espero que tú y tu sentido de la ironía tengan un buen vuelo.
Quinn Fabray
Gerente general, Fabray enterprises Holdings Inc.
San y yo estacionamos fuera del área de embarque de Sea-Tac. Inclinándose hacia adelante, me abraza.
-Disfruta Barbados, San. Ten unas maravillosas fiestas.
-Te veré cuando regrese. No dejes que la vieja bolsas de dinero te amargue la vida.
-No lo haré.
Nos abrazamos de nuevo y entonces, estoy sola me dirijo hacia el y hago fila, esperando con mi e1quipaje de mano. No me molesté en hacer una maleta. Sólo una práctica mochila que papa me regaló en mi último cumpleaños.
-¿Su boleto, por favor?- El aburrido joven detrás del mostrador extiende su mano sin mirarme.
Reflejando su aburrimiento, extiendo mi boleto y mi licencia de conducir como identificación. Estoy deseando un asiento junto a la ventana si es posible.
-Está bien, señorita Berry. Ha sido ascendida a primera clase.
-¿Qué?
-Señora, si es tan amable, puede pasar a la sala de primera clase y esperar su vuelo ahí.- Parece haber despertado y me mira radiante, como si fuera el Hada de Navidad y el conejo de Paascua, todo en uno.
-Seguro hay un error.
-No, no- Verifica la pantalla de su computador otra vez-. Rachel Berry; primera clase.- Y me da una sonrisa afectada.
Ugh. Entrecierro los ojos. Me pasa el boleto y me dirijo al salón de primera clase, murmurando bajo mi aliento. Maldita se Quinn Fabray interfiriendo, obsesiva y controladora, simplemente no puede dejar las cosas como están.
Lamento muchisimo la tardanza, pero mis vacaciones han acabado, tanto en el trabajo como en la universidad. planeo subir el proximo capitulo la proxima semana si no se presenta nada raro.
DISFUTEN.
