Disclaimer: la franquicia Mega Man es propiedad de Capcom. Asimismo, los personajes presentados pertenecen a sus respectivos creadores. Esta historia es escrita sin fines lucrativos, sólo para entretener.
Mega Man - The Super Fighting Robot
por BERSERKER Z MAJIN
Capítulo 035
Algo por qué luchar
Los ataques de la Wily Machine ahora eran el doble de rápidos, demostrando así la desesperación del megalómano por acabar con el defensor del pueblo.
—¡Dr. Wily, pare con esto! —suplicaba Mega Man, quien apenas podía esquivar las arremetidas del necio científico.
—¡Eso! ¡Ruega que me detenga! —se jactaba éste, echando a andar nuevamente la máquina contra el chico—. ¡Suplica como lo hacen los humanos de allá afuera!
Una embestida frontal de la Wily Machine empujó al chico contra una de las paredes de la habitación.
—Experimenta lo mismo que yo cuando esta ciudad acabó con mis aspiraciones.
El bombardero azul se hizo a un lado, pero el disparo del cañón de energía golpeó una de sus piernas. La bota de esta quedó chamuscada, muestra del daño recibido. Rock no podía mantenerse en pie.
—Soy yo ahora quien da las órdenes —alardeó el calvo, activando el intercomunicador de su panel de control—. ¡Ejército de Guts Men, acaben con los Robot Masters!
—¡NOOO! —El castaño, en un intento desesperado, comenzó a disparar contra el parabrisas de la cabina, quebrándolo por fin.
—¡Agh! —El Dr. Wily se protegió de los restos de cristal con sus brazos mientras estos bañaban el interior de la cabina—. ¿Crees que eso acabará conmigo? ¡Vamos! ¡Intenta dispararme, robot!
La última palabra fue dicha con toda alevosía, casi como recordándole a Rock que su sistema se regía por las leyes de la robótica. Si intentaba dañar al viejo loco, aún si éste se lo merecía, su sistema se bloquearía como medida de seguridad.
—¡Vamos, robot! ¿Qué estás esperando? —animaba el ex colega del Dr. Right, listo para recibir cualquier ataque que sabía jamás llegaría—. ¡Acábame de una vez y salva a tus preciados humanos estúpidos!
«En verdad está completamente loco —reconoció el androide de ojos azules, con pavor de sólo imaginarse cumpliendo con lo que le pedía—. Y si yo hiciera lo que me pide, no sería diferente de él».
Para Rock, se suponía que Mega Man debía ser el símbolo de la paz, uno que usara el poder que le fue conferido para recordarle a las personas el valor de las buenas acciones. Entonces, realizar un acto de agresión para terminar un conflicto le haría indigno de llevar tal título.
«Pero mis amigos… —Rock observó de reojo la pantalla, viendo a los dos androides rodeados por el ejército de robots del Dr. Wily. Estos combatían junto a un grupo de humanos: bomberos, policías; ahora las personas corrientes también arriesgaban su vida para detener las ambiciones del loco doctor—. Si no hago algo, ellos…».
Una bala de energía a los pies del DRN lo sacó de sus cavilaciones.
—¿No vas a hacer nada? ¿No tienes nada por qué pelear? —cuestionó el megalómano de bata blanca, retomando el control del armatoste—. ¡Pues entonces te daré una muerte acorde con la destrucción de esta ciudad!
«Ya no puedo hacer nada —pensaba Mega Man, molesto consigo mismo al no poder mover sus piernas. Agachó la cabeza, a punto de aceptar su derrota—. Después de todo yo no era el indicado. No pude vencer al Dr. Wily».
—Los enemigos que parecen invencibles suelen confiarse demasiado, y quedan expuestos a un ataque —recordó las palabras de Elec Man, así como la data perdida en sus recuerdos de la batalla contra el Yellow Devil.
Habían estado combatiendo incesantemente a aquel demonio, casi hasta el amanecer. El androide de la máscara se había mostrado fatigado ante el cíclope, y éste había ido a por él para darle fin.
—¡Es cuando el enemigo viene a reclamar la victoria que baja más la guardia! —recordó nuevamente. Entonces sus remembranzas saltaron al momento crucial de aquella batalla—. ¡Ahora!
Como un fantasma Mega Man veía, en lugar de la Wily Machine, al Yellow Devil, tan difícilmente de enfrentar. Se debía tener una precisión quirúrgica para vencerle, y de eso se aseguraba la computadora interna de su sistema de aprendizaje, que hacía los cálculos necesarios en fracciones de segundo, muestra del gran trabajo del Dr. Thomas Right.
—¡Lo tengo! —Mega Man adoptó pose de batalla, adquiriendo los colores gris y blanco de la herramienta activada—. ¡Rolling Cutter…
—¡Esto se acabó! —El científico disparó su cañón de la muerte sin miramientos.
—…, en línea!
Mega Man se alzó saltando sobre la nube de humo que generó el impacto del disparo. Al mismo tiempo que arrojaba la cuchilla, seguía evocando el enfrentamiento contra el gigante amarillo. Cut Man había lanzado su tijera, la cual quedó incrustada en el ojo del robot.
—¡Ja, fallaste! —se burló el Dr. Wily, pero en ese momento la tijera regresó y se incrustó en el cañón de la Wily Machine—. ¡Ah!
—¡Thunder Beam —Mega Man posó tal como lo hacía Elec Man para lanzar su técnica de alto voltaje—, en línea!
El héroe de Megalópolis recordaba haber lanzado el tri-rayo contra el orbe oscuro del cíclope. La sobrecarga predicha por Elec Man causó un apagón forzado en el Yellow Devil, y ahora el mismo principio funcionaba igual en la Wily Machine.
—¡Agh! ¡NO! —El científico intentaba recuperar el control de sus aparatos, pero las descargas eléctricas le hacían imposible acercarse—. ¡Mi control maestro!
—¿Ah? —Al escuchar eso último Mega Man se sorprendió.
Para cerciorarse de lo dicho por el científico, observó la pantalla en la que se proyectaba la ciudad. Efectivamente, la falla de aquel control anexado a la máquina hizo que éste perdiera su influencia en los robots bajo su mando.
—¡Waaah! —La Wily Machine se estrelló contra la puerta de la habitación, con el Dr. Wily cayendo de la cabina por el impacto—. ¡Nooo! ¡Mi plan! ¡Mis sueños y ambiciones!
El megalómano subía nuevamente a la máquina, en un intento desesperado por usar cualquier sistema aún funcional para no dejarse atrapar. Una explosión en la cabina lo hizo caer de bruces nuevamente, sorprendiéndose al ver al causante. Mega Man le miraba con recelo, blandiendo su Mega Buster humeante en la dirección donde se había suscitado el estallido.
—Éste es el fin, Dr. Wily —sentenció Mega Man, acercándose al susodicho.
—P-Por favor… —intentaba él, arrastrándose de espaldas por el suelo al ver la mirada severa del chico—. ¡Por favor, no! —chillaba él, pegándose a la máquina. Era como si Mega Man fuera una pared de espinas avanzando hacia él—. ¡Por favor, no! ¡LO SIENTO!
Mega Man apuntó su cañón hacia el Dr. Wily. Éste cerró los ojos esperando su destino, pero luego de un instante un sonido mecánico hizo que volviera a abrirlos.
—¿Se encuentra bien? —preguntó el androide, con su mano devuelta a su forma original, y extendiéndola al calvo.
El Dr. Wily se quedó mudo, pasmado ante el gesto.
—¿Q-Qué pretendes? —le cuestionó con desconfianza.
—Ya no hay por qué luchar —respondió simplemente el chico.
—¿Có-Cómo qué no? —bramó el humano, con una pizca de molestia—. ¿Qué acaso no reconoces mi esfuerzo? ¡Destruí casi toda la ciudad, por no hablar de que amenacé al resto del mundo!
—Y acabo de detenerlo —concluyó el chico, suspirando—. Por favor, no se resista más. Estoy seguro de que el Dr. Right…
—¿Right qué? ¡Ese papanatas será el primero en venir por mi cabeza!
—El Dr. Right no es así, y estoy seguro de que intercederá para que no lo juzguen con tanta severidad —defendió el chico, frunciendo ligeramente el ceño. Esto asustó un poco al megalómano.
—¿Y cómo lo sabes?
—Porqué él me creó. —Mega Man acercó nuevamente su mano al declarado megalómano, quien le veía con recelo todavía—. Por favor, Dr. Wily. Venga conmigo.
Sin manera de escapar, lo mejor era darse por vencido. Después de todo, las cosas no resultaron favorables para él a final de cuentas. Pero antes de dar una respuesta a la proposición de Mega Man, algo les interrumpió.
Concluirá…
