Capítulo 36
La gota que colma el vaso
La estancia en el condado de Blaine se prolongó durante dos semanas más, alargando de esta forma sus "vacaciones" y disfrutando del tiempo libre entre todas y en compañía. Aunque no lo pareciera, Blaine era un condado bastante turístico, que atraía mucho la atención de senderistas, ciclistas, surfistas y cualquier otro fan de los deportes extremos.
Debido a esto Paleto Bay también estaba bastante preparado, poseyendo una de las playas más espaciosas del condado, además de North Point, una pequeña península que salía hacia el norte y albergaba un recorrido de fitness, junto con más kilómetros de playa, por lo que el relax y el tiempo libre estaban a la orden del día.
Lo que más aprovechaban era sobre todo la playa y el sol, el sur de San Andreas destacaba por ser cálido y bastante soleado durante gran parte del año, por lo que tanto Rarity como Twilight y Pinkie lo aprovecharon para tostarse un poco al sol.
-Oh, querida, ojalá la vida fuera tan simple…
-Ya ves, pero no vamos a tener esa suerte…
-Nos merecemos este descanso, eso desde luego… ¿qué tal está tu hermana, Pinkie?
-Oh, pues muy bien, más tranquila, la verdad es que esta semana estando con ella está siendo estupenda, echaba de menos estar con ella…
-¿No se ha venido? Puede unirse si quiere…-sugirió en ese momento Twilight.
-Se lo dije, pero no quiso, no quería ser una molestia.
-No es ninguna molestia, vale que no tenemos los mismos gustos, pero eso no significa que la vayamos a ignorar así sin más…
-Por supuesto, querida, siempre es bueno estar en compañía, dila que se venga, tráela tu misma si es preciso.
-¡Es una buena idea! ¡Así puedo aprovechar para ir a comprar más hielo y algunas bebidas, nos estamos quedando sin!-comentó en ese momento la chica, mirando una nevera portátil.
-Bien, ve entonces, te esperamos.
-¡Vale, vuelvo en un periquete!
Pinkie se puso una camiseta y unas sandalias y se dirigió de vuelta al pueblo por un camino de tierra que bordeaba el acceso a la playa. Una vez solas se quedaron calladas, dejando que el sol de San Andreas las tostara la piel; en un momento dado Rarity inquirió.
-Querida ¿puedo preguntarte algo?
-Sí, dime.
La chica se reincorporó, alzando sus gafas de sol y mirando a Twilight, la cual giró la cabeza, mirándola atentamente.
-Verás, he estado pensando en algo desde el golpe… no lo digo en plan mal, aunque me llama la atención el hecho de que has llegado a defender a Sunset en un par de ocasiones ¿por qué lo haces? Es algo que no alcanzo a comprender…
Twilight supo enseguida a qué se refería, mirando a la arena de la playa con gesto taciturno hasta que finalmente murmuró.
-Tranquila, no me molesta, entiendo por qué lo dices. Digamos que hay una razón, no es que la defienda ni justifique sus acciones, es sólo que comprendo un poco mejor por qué lo hace.
Ante eso Rarity se extrañó, sin saber muy bien a qué se refería, a lo que Twilight suspiró y comenzó a relatar lo que ocurrió aquel día de visita al Kortz Center. Una vez que supo todos los detalles la chica se pronunció al respecto.
-Bueno, en parte puedo entender que haya tenido una vida dura, pero aun así eso no justifica toda su actitud para con nosotras. Debe haber algo más…
-Sí, pero si la hay ya ahí no sé nada. Aun así me sabe mal por ella, es decir, yo he tenido una muy buena vida, en cambio ella…
-Mira, querida, yo que tú no le daría más vueltas, es bastante loable por tu parte que trates de acercarte a ella e intentar entenderla, pero aun así es algo que realmente no te concierne tanto…
-Ya, pero es que si lo piensas es una víctima, una víctima de esta injusta y dura vida, algo que ahora sí que alcanzo a comprender un poco porque ya he estado ahí y sigo estando ahí. O sea, hemos bombardeado una ciudad, hemos robado a una empresa de seguridad privada, a una base militar, y desmantelada por la vía ilícita una secta. ¿Entiendes lo que quiero decir?
Ante eso Rarity se quedó callada, rumiando las palabras de su amiga hasta que finalmente se pronunció.
-Sí, lo entiendo perfectamente,
-Pues es precisamente por eso. Vale que Sunset no es la mejor persona del mundo, pero es una persona al fin y al cabo, y como tal ha sufrido mucho. Yo solo… quiero ayudarla.
Rarity no pudo evitar esbozar una media sonrisa, comentando de seguido.
-Eres una buena chica, Twilight.
La aludida no pudo evitar sonrojarse ligeramente ante esa afirmación, sonriendo de igual forma, En ese justo momento llegó Pinkie acompañada de su hermana, la cual ayudaba a su hermana a llevarlo todo.
-¡Ya estamos aquí! ¡Traemos cositas para picar!
-Hala, no era necesario que te molestaras tanto, querida…
-¡No es molestia, mi hermana ha hecho gran parte de estas cosas, es muy buena cocinando! ¿Verdad, Maudie?
-Es una afición que tengo, me relaja-murmuró la aludida, con tono neutro.
Con la nueva incorporación se animó un poco más el ambiente, disfrutando de un agradable día de playa.
Por su parte Rainbow aprovechó el tiempo a su manera, participando en carreras marítimas y terrestres con quads y lanchas rápidas que siempre se organizaban a lo largo y ancho de todo el condado, así como algunos saltos BASE desde el monte Josiah o el monte Chiliad. También sacó a relucir su espíritu competitivo con Applejack, retándola a hacer todo el recorrido de fitness de North Point en menos de diez minutos.
-Soy completamente capaz, te recuerdo que he nacido y crecido en este condado, no deberías confiarte tanto…
-¡Que te lo crees tú! Puede que sea de ciudad, pero eso no me ha impedido estar en forma, demuéstrame de lo que eres capaz.
-Será un placer…
El recorrido consistía en un total de nueve estaciones de madera repartidas a lo largo de todo el circuito, estableciendo una serie de repeticiones para hacerlo aún más desafiante. Tanto Rainbow como Applejack se emplearon a fondo, con las demás de testigos.
-¡Vamos, Dashie, tú puedes, ánimo!-exclamó Pinkie, mientras la aludida hacía la prueba de la escalerilla horizontal.
-¡Venga, Applejack, ya es tuyo, aún puedes alcanzarla!-hizo lo propio Twilight.
Ambas chicas se esforzaron al máximo, apañándoselas para terminar más o menos al mismo tiempo, lo que dejó un tanto ofuscada a Rainbow.
-¡Oh, venga ya, si te sacaba varios segundos de diferencia!
-Pues ya ves, dulzura, hasta yo puedo remontar lo suficiente…
-¡Es ridículo!
-Vamos, vamos, Dashie, no pasa nada, simplemente estáis al mismo nivel, eso es todo.
Ante eso la granjera esbozó una sonrisita condescendiente a la chica, la cual gruñó por lo bajo.
-Eso habría que verlo… pero bueno, te lo concedo.
-Uauh, increíble, Rainbow Dash concediéndome algo… ¿qué te has tomado hoy para desayunar, Rainbow?
La aludida tan solo respondió con una rápida y adusta peineta, a lo que la granjera tan solo se rió condescendientemente. Ahora que se había dejado claro que no siempre se ganaba, el resto del día fue más tranquilo y pausado, disfrutando de las olas y la brisa marina.
Por otro lado Fluttershy y Applejack prefirieron algo más calmado, y dado que la primera estaba acostumbrada a largas caminatas por bosques y montañas se llevó con ella a Applejack, la cual también estaba acostumbrada, lo que ayudó a que se conocieran un poco mejor.
-Dijiste que no siempre viviste aquí ¿no?
-No, de joven vivía en Los Santos, pero luego me vine a vivir aquí. No tiene nada que ver, hay tanta paz y tranquilidad, no como en esa horrible ciudad…
-Sí, entiendo lo que dices, dulzura, a mí tampoco me hace nada de gracia esa ciudad de silicona y pretenciosos, pero es lo que hay. Si de mí dependiera no volvería a poner un pie en ese lugar…
-Ojalá pudiera volver atrás en el tiempo y evitar todo lo que hice… me pesa tanto, no hay un solo día en el que me arrepienta, y aun así… ahí sigo. Soy una persona horrible…
-No, no digas eso, dulzura, tan solo han sido un cumulo de circunstancias que te han obligado a actuar mal, pero eso no significa que seas mala persona…
-¿Y cómo estás tan segura? Mis actos no dicen lo mismo…
-Pero no son actos que hayas decidido tú misma sin más, te obligaron. Tú no eres mala persona, dulzura, simplemente te rodeaste de malas personas.
Ante eso la chica bajó la cabeza con gesto compungido, sin poder evitar llegar a soltar unas lágrimas. Applejack la abrazó sorpresivamente y la tímida chica se dejó hacer, sintiéndose un poco mejor.
-Gracias, Applejack…
-Oh, no es nada, dulzura…
Y es que, después de todo ese tiempo trabajando juntas, las seis habían conseguido estrechar unos fuertes lazos aún a pesar de sus marcadas diferencias, convirtiéndose en muy buenas amigas, haciendo que las circunstancias que compartían no fueran tan duras en comparación. Y ya sólo por eso ese tiempo de descanso las sentó mejor que nunca. Mientras tanto, San Andreas brillaba bajo la radiante luz del sol.
-Bueno, chicas, pues tened un buen viaje, si hay algo, lo que sea, llamadme y me persono allí.
-Jo, se me ha hecho corto todo este tiempo aquí en Blaine, me hubiera gustado pasar algo más de tiempo contigo, Maudie…
-No te preocupes, siempre podemos quedar allí.
-Bof, autobús, el viaje va a ser insufrible…
-No te quejes tanto, Rainbow, es lo más directo, además, probablemente no sea tan propenso a un control exhaustivo.
-Ya…
Y es que, tras unas tres semanas de hermetismo y con los accesos a la misma completamente cerrados, la ciudad de Los Santos volvía estar abierta al resto del estado y del país, y eso tan solo significaba que era hora de volver.
Dado que había dos líneas de autobús que iban y venían de la ciudad, decidieron volver todas juntas a través de este medio, que era el más inmediato y directo de todos. Tanto Applejack como Maud se encontraban allí con ellas para despedirlas y desearlas un buen viaje, en la única parada de autobús del pueblo, al lado de la iglesia.
-Esperemos que no haya mucho tráfico a la hora de entrar en la ciudad…
-Probablemente haya un poco, después de todo han levantado controles de paso en los principales puntos de acceso, según he oído en la radio-comentó Twilight.
La espera no fue demasiado larga, al cabo de unos dos cuartos de hora el autobús de la línea 27B hizo acto de aparición y las chicas comenzaron a abordarlo, Pinkie fue la última en subir tras dar un fuerte abrazo a su hermana.
-Cuídate mucho, Maudie.
-Tú también, Pinkie, por favor, ten cuidado.
-Descuida, ya sabes que siempre lo tengo.
En cuanto entró en el autobús, el conductor anunció mientras cambiaba el cartel.
-Línea 301a, dirección Los Santos.
Tras eso se puso en marcha, atravesando el resto del pueblo y poniendo rumbo hacia Los Santos saliendo por el norte.
El viaje de vuelta les llevó por toda la zona norte del estado, atravesando el túnel de Braddock Pass, un estrecho paso de montaña entre el monte Chiliad y el monte Gordo, para luego encarar la autopista de Señora en dirección sur. Estuvieron hablando durante casi todo el trayecto para evitar pensar que volvían al mismo lugar que bombardearon semanas atrás.
-Bueno… ¿y ahora qué?
-Ahora pues tocará esperar y pasar más o menos desapercibidas, supongo que Sunset se pondrá en contacto conmigo, a ver qué me dice…-supuso Twilight.
-Bueno, mientras no nos vuelva a pedir que volvamos a bombardear nada, por mi bien-comentó Rarity.
-Ya ves, menudo rollo…-murmuró Rainbow.
-No me apetece volver a las andadas, si os soy sincera…-añadió Pinkie.
La única que no dijo nada fue Fluttershy, que permaneció callada durante casi todo el trayecto sin decir nada; Rarity notó esto y estuvo hablando un rato con ella.
-¿Estás bien, querida?
-Sí… bueno, no… no lo sé. Volver a esa ciudad es lo último que quiero hacer, y aun así… Ojalá pudiera elegir.
-Entiendo por qué lo dices, cariño, pero no dejes que te desanime, seguro que todo esto se resolverá pronto…
-Ojalá…
Tras casi dos horas de viaje el autobús palió el resto de kilómetros y entró en la ciudad a la altura de Textile City, donde se encontraba la estación de autobuses; nada más entrar notaron enseguida que la ciudad se encontraba en pleno proceso de recuperación del ataque, el cartel de Vinewood fue lo primero que llegaron a ver, el cual se encontraba medio cubierto de andamios, reparando las letras destruidas.
Al llegar al primer cruce tuvieron que parar, ya que había montado un control policial que, por suerte, se centraba más en los vehículos particulares que en los de servicios, por lo que no duró demasiado tiempo.
Finalmente pasaron el control y el autobús se dirigió directamente a la estación, parando allí y bajándose todas en el proceso.
-Pues hala, bienvenidas a Los Santos… otra vez-murmuró Twilight, resignada.
-Qué alegría, qué alboroto…
-¡Otro perrito piloto!-añadió Pinkie.
Todo el mundo soltó un respingo, siendo Rarity la primera en hablar inmediatamente después.
-Pinkie, querida, sabes lo que hay que decir en el momento oportuno…
-Ya ves…-añadió Rainbow.
-¡Por supuesto, después de todo nunca está de más una pequeña risa! ¿No crees?-inquirió ella, guiñando un ojo.
A partir de ahí cada una regresó a su casa por sus propios medios, Twilight y Rarity decidieron coger un taxi, Pinkie llamó al señor Cake para que la fuera a buscar, Rainbow decidió coger otro autobús para que la acercara a la playa de Del Perro y Fluttershy optó por ir andando, ya que sólo era cruzar el río por uno de los tantos puentes cercanos que lo salvaban, llevándola directamente a La Mesa. Mientras tanto, Los Santos se iba recuperando poco a poco.
El autobús paró justo al lado de la hilera de casas en primera línea de playa y Rainbow se bajó de él, llevando consigo las pocas cosas que había llegado a usar durante su estancia en el condado de Blaine. Nada más llegar se dirigió a ver cómo estaban su Ángel y su F620, los cuales se encontraban aparcados el uno junto al otro en el parking contiguo a la hilera de casas. El deportivo coupé estaba algo sucio, notándose enseguida cierta falta de uso, en contrapunto con la moto, la cual estaba más limpia y reluciente.
-Bof, te tengo que llevar al lavadero…-murmuró la chica por lo bajo, pasando un dedo por la carrocería.
No pudo evitar suspirar, pensando en el detalle en sí. Últimamente había descuidado bastante a su coche, y eso la molestaba un poco, aunque no lo suficiente. La visión de la moto la recordaba el porqué, haciéndola flaquear enseguida y dirigiéndose a su casa sin pensarlo mucho más.
Cogió las llaves del buzón y abrió la puerta con ellas, nada más poner un pie en el recibidor Thunderlane apareció de improviso, dirigiéndose a ella.
-¡Rainbow, has vuelto!
-Hey, hola Thunder…
Sin embargo no la dio tiempo a terminar nada, puesto que el chico hizo algo que no se esperaba que hiciera: darle un súbito abrazo, lo que hizo que su corazón saltara repentinamente.
-¡Menos mal, por fin te veo! ¿Cómo no me avisas que volvías hoy?
-Sorpresa y todo eso… quítate de encima, anda-murmuró ella, tratando de ocultar su sonrojo como buenamente podía.
-Tan simpática como siempre… lo echaba de menos.
-Ya ves, es lo que soy… y no digas tonterías, anda…
-¿Tonterías? Para nada, realmente echaba de menos tu socarronería y mala baba, la casa no es lo mismo sin ti…
Ante eso la chica rodó los ojos, murmurando de seguido.
-Déjalo ya, anda…
Antes de que el chico dijera nada más, ella aprovechó para dirigirse a su habitación y dejar allí sus cosas, sin embargo el chico la siguió, comentando de seguido.
-Aún no me has dicho lo que pasó entre Boyd y tú…
Eso hizo reaccionar a Rainbow, la cual murmuró rápidamente.
-No quiero hablar de eso.
-Entonces algo realmente pasó… ¿qué fue?
-Ya te he dicho que no quiero hablarlo.
-¿Por qué? Si no me cuentas nada no podré ayudarte…
-No puedes ayudarme, es igual, déjalo, en serio.
-Rainbow…
-¡Te he dicho que no!-gritó entonces la aludida.
Por un instante se miraron fijamente, diciéndoselo todo en nada, pero entonces el móvil de la chica comenzó a sonar, cortando el momento.
-Lárgate, anda, tengo que contestar.
El chico no dijo más y se retiró, lo que le permitió a Rainbow hablar más tranquilamente.
-¿Sí?
-Dash, soy Al, tenemos que hablar, pásate por la casa club lo antes posible-anunció la seria voz de Al Carter al otro lado.
-Ah, bien, ahora voy.
Terminó entonces de colocar todas sus cosas, cogiendo su chaqueta de cuero de los Lost, las llaves de la moto y dirigiéndose para allá a no más tardar.
Aunque la ciudad volvía a estar abierta aún seguía habiendo presencia federal y militar en determinados lugares, sobre todo públicos, lo que seguía dando a la ciudad un aire más recto y estricto, haciendo que muchos de los maleantes y cacos de la ciudad se lo pensaran dos veces antes de actuar otra vez. Por su parte Rainbow se imaginó que casi ninguna banda de la ciudad habría podido hacer negocios por su cuenta debido a esto, reduciendo significativamente la criminalidad en toda la ciudad. Y eso mismo lo notó enseguida en cuanto llegó a la casa club.
Y es que casi todo el mundo se encontraba allí mismo, el lugar estaba a rebosar, el garaje se encontraba lleno de motos y el bar estaba atestado de moteros que iban y venían. La chica se dirigió directamente al despacho de Al, llamando a la puerta antes de entrar.
-Adelante.
Rainbow entró rápidamente y vio que junto a Al se encontraba también Angus, al cual saludó.
-Hola, Angus.
-Hola, Rainbow.
-Bueno, pues ya estamos aquí…-murmuró Al.
-Sí, tú me dirás…
-Siéntate.
La chica se sentó un tanto reticente, mirando a Al con una adusta expresión; el aludido la miró de arriba abajo durante unos breves segundos hasta que finalmente habló.
-Bueno, dados los recientes acontecimientos, y teniendo en cuenta que durante estas tres semanas hemos sido incapaces de hacer nada con nuestros negocios, creo que ha llegado el momento de poner las cartas sobre la mesa.
-¿En qué sentido?
-En el sentido amplio de la palabra. Angus y yo hemos estado hablando largo y tendido desde lo que pasó, y después de limar unas cuantas asperezas, hemos llegado a la conclusión de que necesitamos un nuevo plan de acción. Sin embargo creemos que los Ballas se han pasado de listos…
-No me digas…
-… déjame terminar. No podemos permitir que nos tomen por el pito del sereno nunca más. Tenemos que volver a hacernos respetar, y los Ballas tienen que ser el primer punto de partida. Sin embargo no podemos hacer esto así sin más, esos negros son demasiado poderosos como para enfrentarnos a ellos en una confrontación directa.
-Obviamente, he estado un par de veces en Davis y está hasta arriba de Ballas, atacarles sería un suicidio.
-Precisamente, y dado que tú has estado cerca de ellos, creemos que podrías ser de gran ayuda en todo esto. ¿Qué crees que podríamos hacer en esta situación?
Ante esa pregunta la chica se quedó pensativa, sopesando posibilidades. Así a bote pronto no se la ocurría nada que pudiera servir para evitar una confrontación abierta y directa, sin embargo recordó en ese momento cierto detalle que llegó a saber un tiempo atrás.
-Ahora mismo no se me ocurre nada, dadme un tiempo para pensarlo y ya si eso os digo algo.
-Bien, después de todo no podremos hacer gran cosa con tantos policías y federales juntos en casi toda la ciudad. Mantennos informados.
Tras esa rápida y un tanto abrupta conversación, Rainbow se puso en movimiento enseguida, cogiendo su moto y dirigiéndose a un lugar en concreto no muy lejos de allí. Lo poco que sabía acerca de los Ballas y su historia fue gracias a cierta persona que hacía tiempo que no veía. En su momento no le dio mayor importancia, sin embargo ahora la extrañaba de cierta forma el hecho en sí, por lo que decidió ir a realizar algunas averiguaciones.
En cuanto llegó a Mirror Park se dirigió a la zona de la urbanización y estuvo buscando una casa mirando los buzones hasta encontrarla. Nada más llegar aparcó la moto junto a la acera, acercándose hasta la puerta y llamando al timbre. Nada más abrir la puerta una cara conocida se mostró un tanto sorprendida de verla allí.
-¡Hombre, Dash, cuanto tiempo! ¿Qué haces aquí?
-Tenemos que hablar…
Esa misma tarde las últimas luces del día comenzaban a desaparecer, al tiempo que una noche cerrada se echaba sobre Los Santos, particularmente sobre el barrio de La Mesa. Fluttershy caminaba por sus calles, volviendo del diner de la señora Casey, con la que había estado hablando y cenando. Sin embargo se sentía cansada, el volver a la ciudad la había sentado particularmente mal, y en esos momentos lo único que quería hacer era echarse en la cama de ese mugriento almacén y no volver a despertar jamás, sin embargo hasta ella sabía que lo haría después de todo, siempre lo hacía. Siempre volvía a despertar.
Giró a la izquierda en el siguiente cruce, pasando al lado de un teléfono público, sin embargo al hacerlo éste comenzó a sonar. La chica se paró, mirando al susodicho con el ceño fruncido. No parecía ser ninguna llamada casual al uso, no había nadie más en esa calle excepto ella, y muy pocos coches pasaban por allí a esas horas de la noche. Con algo de reticencia se acercó al teléfono mientras seguía sonando, mirándolo fijamente y dudando en si cogerlo o no. Finalmente alzó el brazo lentamente, descolgando de seguido y llevándoselo a la oreja.
-¿Sí?
-Buenas noches, señorita Fluttershy ¿se acuerda de mí? Nos conocimos hace unas tres semanas, su amiga la señorita Belle nos presentó…
La chica supo al instante de quien se trataba. Lester Crest, ese procurador del que no se fiaba ni por asomo.
-¿Qué quiere? Ya le dije que no me interesaba trabajar con usted…
-Lo sé, sin embargo creo que hay una oportunidad de negocio en ciernes que nos podría venir bien a todos, y he pensado en usted para ello.
-PPero ya le he dicho que…
-Lo sé, lo sé, usted tan solo escúcheme y después ya elije.
-Está bien, sin embargo pierde el tiempo.
Frente a eso Lester la ignoró y comenzó a explicarse.
-Bueno, la cuento, tras el revuelo de las explosiones muchas empresas de todo tipo fuera del estado se han movilizado para revitalizar y ayudar a la reconstrucción de la ciudad, y entre ellas destaca una en concreto que me pone literalmente enfermo, ya que es una de las pocas que no lo está haciendo de forma altruista, si no cobrando a través de terceros. Se trata de una empresa que se dedica a la compraventa de bienes manufacturados y responde al nombre de Cloudsdale ¿la suena?
Ese nombre hizo reaccionar a la chica, quedándose helada y mascullando por lo bajo.
-Clou… ¿Cloudsdale?
-Sí, la he estado investigando a fondo y resulta que comenzó aquí en Los Santos, al principio se dedicaba a la manufacturación de colchones y derivados, tenía un almacén en La Mesa, concretamente en Supply Street, pero fue abandonado tras la reubicación de la empresa, trasladándose a Seattle. Se decía que el dueño explotaba a sus trabajadores, pagándoles cantidades irrisorias de dinero y manteniéndoles en unas condiciones laborales penosas, sin embargo no se pudo llegar a demostrar nada, y el susodicho huyó de la ciudad antes de que se llegara a tramitar una denuncia formal. Una vez allí se las apañó para limpiar su nombre, ya que se decía que obtenía el dinero a través de trabajos de dudosa reputación, y consiguió sacar adelante la empresa cambiando la especialización del trabajo por la compraventa de bienes manufacturados, consiguiendo amasar una gran fortuna. Sin embargo poca gente sabe que en realidad el tipo es un negrero de cuidado, ya que utiliza mano de obra barata, por no decir gratuita, en sus filiales en países tercermundistas, además de untar a políticos y empresarios varios para cubrir su culo y asegurar el capital con varios acuerdos de competencia desleal con empresas matrices. Ese hombre es escoria y no se merece lo que tiene.
Para entonces Fluttershy estaba atónita, ya que se encontraba describiendo una parte de su vida que no había hecho más que atormentarla desde que volvió a esa ciudad. Por su parte Lester continuó.
-Ahora va a volver aquí para, según él, asegurar la pronta recuperación de la ciudad que la vio crecer mediante acuerdos e inversiones varias, pero personalmente no paso por el aro, ese desgraciado ha venido aquí por algo más, y seguramente no sea para nada bueno. Creo que es el momento se asestarle un buen golpe ayudando a su vez a otra empresa rival suya que actualmente se encuentra en la estacada, literalmente hablando, acabo de comprar casi todas sus acciones en el mercado a precio de saldo, ya sólo queda asestar el golpe de gracia. ¿Qué me dice, señorita Fluttershy? Piense que sin ese bastardo multitud de personas en África y Asia estarán inmensamente agradecidas…
Por su parte la chica apenas pudo responder, ya que se encontraba demasiado chocada por al aluvión de información recibida, sin embargo en un momento dado logró pronunciar algunas palabras.
-Dígame una cosa… ¿cómo se llama ese hombre?
-Ah, sí, el tipo responde al nombre de Cumulus Brise… ¿por qué quiere saberlo?
Sin embargo la chica no contestó. Estaba demasiado ocupada esbozando una mirada atónita, con los ojos fuera de sus orbitas y con su mente llena de sentimientos que chocaban unos contra otros. Demasiadas sensaciones, demasiado dolor, demasiados recuerdos. En un momento dado volvió en sí y murmuró con tono serio.
-Lo haré.
-¿De veras? Vaya, me alegra oír eso, señorita Fluttershy, en ese caso podremos movernos ya, cuanto antes lo hagamos, mejor. El tipo se encuentra alojado en el hotel Von Crastenburg de Rockford Hills, mañana por la mañana se espera que vaya a salir para verse con varios empresarios de la ciudad, hágalo de la mejor forma posible, se lo dejo a su criterio.
-Bien.
-Gracias por aceptar, señorita Fluttershy, no me esperaba que lo fuera a hacer tan rápidamente.
A eso la chica no dijo nada, despidiéndose secamente de él y retomando su camino. Subió la calle en la que estaba, Supply Street, hasta el almacén donde se alojaba; abrió la puerta con la pequeña llave oxidada y se metió en él con celeridad. Encima de la puerta, en un desgastado y apenas visible cartel, se podía entrever el nombre de Cloudsdale grabado en letras grandes sobre un fondo blanco y azul.
-Entonces… ¿qué podemos hacer? ¿Qué opciones me quedan? Esos condenados federales están estrechando el cerco sobre mí, es cuestión de tiempo que muevan ficha. Maldita sea, no debimos haber irrumpido de esa forma en la NOOSE…
-Ciertamente, fue un error que ahora es irreparable, pero no se altere, señor, algo se podrá hacer…
-Por eso mismo te he llamado, eres de mis topos más eficaces, hiciste un trabajo espléndido en Florida, pero ahora esto es más importante. Necesito de tu pericia…
-Déjeme pensar un momento…
El silencio posterior era tan denso que se podía cortar con un cuchillo. Nunca en toda su vida se había llegado a encontrar en una situación así. Su presencia en la costa oeste peligraba por momentos, y todo lo que habían conseguido hasta ahora colgaba de la cuerda floja sobre un precipicio sin fin. Necesitaba una salida, no quería retirarse, no así.
-Se me está ocurriendo algo. Le encargó todo esto a su mujer de mejor confianza, esa tal Shimmer…
-Así es.
-Sé que la ha sido muy útil durante todos estos años, pero tal y como yo lo veo, y evaluando la situación fríamente, la única solución posible es echar toda la culpa a ella.
-¿Qué? ¿Así sin más? Pero ¿qué me puede asegurar eso?
-Piénselo, si lo hace parecer que todo esto fue idea suya desviará la atención de los federales, los confundirá, puesto que seguramente no se esperarán algo así de usted. Probablemente tengan buenas referencias de usted, y esperarán que haga justamente lo que ellos creen que hará. Haga justamente lo contrario, y los confundirá.
-Vale, pero ¿qué gano vendiéndola así sin más? ¿La entrego directamente a los federales? Eso no funcionaría, sería demasiado evidente…
-Entonces no lo haga directamente.
-¿Cómo lo hago entonces?
-Piense ¿Quiénes más podrían estar interesados en ella aparte de usted?
Por un momento el hombre se quedó pensativo, repasando mentalmente todo lo que sabía acerca de ella, hasta que en un momento dado lo comprendió, esbozando una cruel sonrisa y murmurando de seguido.
-Oh, ya veo… es usted frío, señor mío…
-Oh, me halaga, aunque no tanto como usted. Su sombra le precede, después de todo.
-Sí… mi sombra perdurará, como el más duro cristal. Lo siento, Sunset Shimmer, pero esto es por el bien de la negra y oscura sombra.
Vale, antes de nada, quiero comentar un par de cosas. Decir tiene que esta historia está encarando su recta final, y este capítulo es un paso previo a esa línea final. Pero antes quiero cerrar las subtramas pendientes, y eso lo haré en el capítulo siguiente, que necesitará de cierta previsión, por lo que tardaré un tiempo en escribirlo, ya que debo tener un cuidado tremendo hilvanando bien todo lo que quiero contar. En ese sentido puede que este capitulo se sienta algo deshilvanado, sobre todo en su parte final, pero no os preocupéis que lo dejaré todo atado y bien atado, pero no con esta historia en concreto, sino con Crónicas de Liberty City, la cual me servirá de catalizador para explicar lo que pasará en esta a continuación. En un principio pensaba escribir las de Liberty City después de éstas, pero ahora me he dado cuenta que he hecho bien en empezar antes a escribir las de Liberty, puesto que me ayudará inmensamente a la consecución de la parte final de esta historia. Al final resultará que estarán más conectadas de lo que en un principio pensé que lo estarían. Hay que ver cómo cambian las cosas...
Pero bueno, en cuanto a esta historia en concreto se refiere como veis empiezo a concretar mucho para ir cerrando lo que hay que cerrar para así encarar la recta final sin pesos extras. Se pondrá muy interesante y bastante trepidante, por lo que estad muy atentos a cada detalle que se de. Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
