Cap. 36: "Llamado"
Red Village estaba ahora sólo a unos cuantos días de navegación; después de aquel incidente con los mal hablados no habían tenido más retrasos ni contratiempos, y si todo seguía bien, pronto podrían bajar de nuevo a tierra, aunque sólo fuese por un momento. Habían terminado recién el desayuno y se disponían a volver a sus labores, cuando el grito del pelicano que traía el periódico los puso alertas. Volando sobre el barco, trazo dos círculos en el aire, para luego descender y posarse sobre uno de los barandales. One Piece se acerco hasta él, y depositando unas monedas en el bolsillo del ave, cogió luego uno de los periódicos que este traía. Una vez hecho esto, el pelicano abrió sus alas y batiéndolas con fuerza, alzo nuevamente el vuelo. Silver se quedo mirándole alejarse un momento, cuando de pronto, un gritito de sorpresa de su amiga lo saco de su ensimismamiento. Volviendo en sí, miró en la dirección en que esta estaba y al hacerlo, vio que todos los demás se acercaban ya hasta donde ella estaba. Silver también fue hasta allí. Al acercarse, vio que el rostro de One Piece se tornaba en una mueca de dolor y preocupación, mientras Mijok quien ya estaba a su lado, movía la cabeza negando. As, Miguel, el profesor, Roca, Reyes e incluso Mulder estaban expectantes. Abriéndose paso entre ellos Silver pregunto:
--¿Qué
sucede?—
--El periódico, dicen que Rentarou es un vende
islas—Le dijo aceleradamente One Piece
--Ese maldito perro de la
marina, debí haberme encargado de él cuando Rentarou volvió con
nosotros—Decía enojado Mijok—El sí que es un maldito
traidor—
Sin entender a que se refería, Silver cogió el periódico y miró; al hacerlo pudo ver que quien levantaba semejante acusación era un sujeto conocido para él y el resto de los que estuvieron en Punto Ciego. Vistiendo ahora una chaqueta de capitán estaba allí Fletcher, el antiguo subordinado de Rentarou.
--"Luego
de una incesante investigación el capitán de navío Fletcher ha
podido descubrir datos irrefutables que ligan al pirata infiltrado en
la marina, con la venta y traición contra la isla de Red Village,
lugar del que este mismo provenía."—Leyó Silver en voz
alta, luego continuo—"El excelente trabajo de el capitán
Fletcher y la exhaustiva búsqueda realizada por uno de sus
subordinados, han rendido al fin frutos y hoy nos permita agregar más
cargos contra tan buscado pirata. Con esto se comprueba que siempre
estuvo en su naturaleza el traicionar a todos quienes le rodeaban y
que su único fin al ingresar a la marina, fue probarse a sí mismo y
al mundo de cuanto era capaz"—
Silver dejo de leer, que
era todo lo que estaba viendo, se referían a Rentarou como si fuese
un ser desalmado, con todo lo que decían de él allí, parecía ser
más malo que el mismísimo Barbarossa. Todo lo que mencionaban, no
calzaba para nada con el muchacho al que tiempo atrás habían
recogido, aquel que temeroso se ocultaba bajo la mesa de la
biblioteca del Caledonia, o menos se parecía al muchacho aquel que
leía sobre las bestias divinas de Arabasta y al que One Piece tanto
estimaba y protegía. El capitán cerro el periódico y lo dejo caer,
definitivamente nada de esto era cierto, al tocar el suelo cayeron de
su interior nuevos afiches de búsqueda y pudo ver allí que otra vez
aparecían en la prensa las fotografías de su banda y que a la vieja
y juvenil imagen de Dkantun, se unía ahora un nuevo afiche, donde se
podía leer el nuevo nombre de su amigo acompañado de una fotografía
reciente, donde aparecía orgulloso vistiendo el uniforme blanco.
Silver se agacho y recogiéndolo, pudo ver que en ese cartel, se leía
una pena que no había visto nunca antes: "Ejecución inmediata".
One Piece también lo leyó y al hacerlo miro sorprendida a su
capitán. No podía ser cierto.
--Así que el
capitancito…hic…de blanco era un traidorcillo...hic…--Dijo
Reyes
Tomándolo de la camisa As lo miró con furia y le
dijo:
--Cuida tus palabras borracho. Nuestro amigo jamás haría
algo así—
--Pero…hic…No te pongas así conmigo
muchachito…hic…Yo sólo repito lo que leo. Por lo demás…burppp…
¿No es cierto eso de que dejo a la marina por volver con
ustedes?—
As lo dejo, tenía razón al plantearlo de esa manera. Para ellos no era un traidor, porque siempre le habían considerado parte de la tripulación, a pesar del hecho de que llevase aquella chaqueta blanca y que un tiempo hubiese servido a los de blanco. Sin embargo, si se pensaba fríamente, para el resto del mundo no era más que un traidor, que había faltado a la confianza del gobierno mundial, para irse con una banda de viles piratas.
--¿Qué vamos a hacer capitán?—Pregunto al fin Mijok
Silver aún guardaba silencio, estaba sumido en sus ideas. Ahora que lo pensaba, jamás le había preguntado a Rentarou porque había dejado su isla, y las razones que tenia para descontrolarse cuando se mencionaba a esta. No era un hecho que hubiese preocupado mucho a Silver, porque él tampoco le había contado toda su historia a sus amigos, por lo mismo, no exigía ni esperaba que el resto le contase sobre su pasado, en definitiva era algo que no le importaba mucho, sin embargo ahora…
--Silver,
¿Qué demonios vamos a hacer ahora?—Volvía a preguntar Mijok
--Lo
mismo que teníamos planeado antes—Respondió tranquilamente
Silver
--Pero Silver, como puedes estar tan tranquilo—Le reclamo
One Piece—No has leído ya lo que dicen de Rentarou—
Silver la miro detenidamente y dijo:
--¿Y qué hay con eso?—
--Pero
lo tratan de un vende islas, de un traidor de la peor calaña—
--Y
tú One Piece ¿Qué piensas de él?—
--Yo…--Dijo y titubeo—Yo
creo ciegamente en él, así como creo en ti y en el resto de mis
nakamas. Y sé en mi corazón que mí querido Rentarou jamás sería
capaz de hacer algo así—
--Pues entonces, ya tienes la
respuesta. Por eso estoy tan tranquilo. Porque si tu corazón dice
que no puede ser cierto, entonces para mí tampoco lo es. Es así de
simple—Dijo Silver poniendo una mano sobre el hombro de su
amiga
--Eso, no podemos…hic…desconfiar de un amigo…hic…No
señor—Decía Reyes
--Viejo cínico—le decía As algo
enojado
--Pero no deberíamos buscarle con mayor razón
ahora—Volvió a decir One Piece
--No creo que sea necesario el
desesperarse, además está con él, Eratia y Seastone…--
Al terminar de mencionar a su amiga Silver sintió un gran peso en el pecho, luego una especie de calor. Contrariado busco entre sus ropas y encontró allí el colgante con forma de león que Seastone le devolviese el día en que se había unido a su tripulación. Este vibraba como impulsado por una extraña fuerza y emanaba de el a su vez una gran energía. Mentalmente repitió el nombre de su amiga y cerrando los ojos se concentro en ella. ¿Por qué aquella pieza de metal reaccionaba como si estuviese hecha del mismo material que las esferas de su amiga? ¿Por qué parecía reaccionar a una extraña fuerza externa? ¿Por qué Silver se sentía tan intranquilo ahora? Seastone; volvió a decir en su mente, y sintió como si cayese en un vacio y profundo pozo. Podía ver, más no había luz en aquel lugar donde estaba ahora, y sentía una y otra vez como si un montón de fuerzas opuestas lo golpeasen. De nuevo vio una escena antigua y familiar, esa donde una pequeña niña lloraba, mientras sostenía en su mano una extraña esfera, y se oyó de nuevo a si mismo hablando y repitiendo esa antigua promesa:"Yo te protegeré". Volvió a gritar su nombre entre las sombras y sintió como si el pecho se le oprimiera, un fuerte zumbido podía oírse solamente y a cada segundo era más y más ensordecedor. Vio nuevos recuerdos, una playa soleada, un enfrentamiento contra una mujer que usaba unas esferas para luchar. Grito de nuevo, y algo pareció cambiar, una débil luz apareció ante él. Y otra imagen vino entonces, Seastone de pie ante él, devolviéndole su colgante con la cabeza del león y diciéndole:"Ahora es mi turno de protegerte, acepto navegar con ustedes". La luz se hizo un poco más grande y pudo oír su voz llamándole: Silver yo…Se debilitaba, y ya no podía encontrarle. De pronto un resplandor lo inundo todo y entonces…
--¡¡Silver!! ¡¡Silver!! Despierta—
Estaba de pie en el mismo lugar que antes, sosteniéndolo de los brazos estaba One Piece, que no paraba de llamarlo. El peso había desaparecido y el colgante ya no vibraba más. ¿Qué había sucedido?
--No sabía que ahora
acostumbrabas a dormir con los ojos abiertos—Le dijo Mijok
--Seguro
es Silver…hic…Quien se está tomando todo el ron…hic…Del
barco. ¡Aprovechado! Hic—Dijo Reyes
--¿Qué te ha sucedido
Silver?—Pregunto One Piece
--Nada, absolutamente nada. Perdón
por preocuparlos de nuevo—Se disculpo el capitán
--Pero que ha
sido eso, has llamado tres veces en voz alta a Seastone y luego te
has quedado allí de pie y con la mirada perdida—Le dijo As
--Nada,
no es nada—Volvió a decir. Ya era suficiente con lo que decían de
Rentarou, no quería preocuparles también, con lo que había visto
hace un momento, o había creído ver—Bueno, voy a la biblioteca a
revisar algunas cosas, Mijok, quedas a cargo—
--A sus puestos
bribones—rugió Mijok—Debemos darnos prisa si queremos encontrar
antes que esos marines a Rentarou—
Todos corrieron a sus
lugares, este era uno de esos momentos, en que Mijok demostraba
porque era el segundo de abordo, un excelente capitán extra.
Silver
entro en la biblioteca y se dejo caer en uno de los sillones que
había junto a la gran mesa. Sobre esta estaba el trozo de pergamino
que obtuviesen en punto ciego, y a su lado, una serie de hojas con
cálculos y escrituras. Apoyando los codos en sus rodillas y
cubriéndose el rostro con ambas manos Silver dejo escapar un suspiro
y dijo: se nos está acabando el
tiempo.
En algún lugar del océano una fuerza extraña despertaba, ya había llamado muchas veces antes, preparando el camino para su regreso, muchos habían respondido a su llamado y otros tantos caminaban también a su encuentro. ¿Cuál de ellos sería el elegido? ¿Cuál de aquellos el destinado a poseer su poder y controlar el destino? Rugió con fuerza y el mar se levanto, desde el cielo oscuro las nubes le respondieron con relámpagos y una tormenta nació…
