¡Hola!

Llegamos al final de la historia. Espero que les guste el epilogo. Sé que a no todos les gusto el capítulo final, y sé que a otros no les gusto que dejara la historia tan inconclusa.

Entiendan que Megan y Will tenían ocho años (10 en el cap final) eran muy pequeños para tener una relación amorosa. Divido mi historia para que salto en el tiempo no sea tan abrupto, también para darme unas "vacaciones" y dedicarme a planear el verdadero final, también para dedicarme en escribir mi otra historia.

Les prometo que regresare el 24 de diciembre con un pequeño regalo de navidad.

Espero que disfruten el epilogo.

O.O.O

Ocho años después

— ¡Tarde! — gruñó al mismo tiempo que yo me llevaba a la boca una de las galletas con chispas de chocolate que mi papá Alec y yo habíamos hecho esta tarde.

—Debe de estar con Will — mi papá- mamá le dijo a mi padre Magnus, el cual estaba caminando de un lado a otro enfurruñado — Él no dejara que le pase nada malo — tomo un trago de su chocolate caliente — Tu nunca dejaste que nada malo me pasara.

Magnus se detuvo en seco y observo horrorizado a mi papá.

— ¿Qué quieres decir con eso?

—Que nadie permite que le hagan daño a la persona que ama. Will ama a Megan así que no dejara que nada le pase — le explicó.

— ¡Megan está muy pequeña para pensar en el amor! — no pude contener una carcajada.

—Tiene 18 años — lo apunte con mi galleta — Ya es hora que deje de ir a molestar al abuelo y… ¡Ups! — sin querer delate a mi hermana. Mis padres me observaron horrorizados.

—Voy por mi equipo — papá– mamá dejo de lado su chocolate y galletas para correr a ponerse su traje de combate.

— ¡Porque no lo dijiste antes! —gruño mi padre.

—Porque siempre hace lo mismo en su tiempo libre — ya deberían de estar acostumbrados. Megan se inventa una misión y se va junto con Will y Lucie a molestar a mi abuelo Asmodeo — Ya deberías de estar acostumbrado, ella ama el mundo de los demonios — me encogí de hombros — Adora buscar peleas en el mundo subterráneo.

Hace tres años mi hermana descubrió por accidente la entrada al mundo de los subterráneos. Duró tres días y tres noches desaparecida. Tres días que mis padres no durmieron por estarla buscando hasta debajo de las piedras; ya al cuarto día mis padres buscaban su cadáver. Mi abuelo la trajo de regreso. Esa fue la primera vez que lo vi.

A diferencia de mi hermana, mi abuelo me produjo mucho miedo; para Megan mi abuelo era un demonio muy tierno que le contaba historias fantásticas y le traía demonios menores para que "jugara". Mis padres le han advertido que Asmodeo es uno de los demonios más peligrosos pero ella no hace caso. Will y Lucie comparten conmigo el miedo hacia mi abuelo pero ellos jamás le dirán a Megan lo mucho que odian ir a visitarlo. Ellos la acompañan porque temen que le pase algo, aunque también lo hacen porque se dejan engatusar con los demonios que mi abuelo les lleva para que "jueguen".

—Es peligroso.

—Eso ya lo sé — le di otra mordida a mi galleta — Pero su segundo nombre es peligro… Aunque, deberías reconocer que desde que ella viaja al mundo subterráneos hay menos ataques de demonios en NY.

En realidad habían dejado de atacar Nueva York por dos razones. Una: Si subían les patearían el trasero el trío de cazadores de sombras más temerario de toda la historia (El trío de Megan). Y dos: Casi todos los demonios de la zona se habían hecho amigos de Megan y "nunca" le harían daño.

—Eso no me importa. Prefiero que destruyan la ciudad a que Megan este allá.

—Sabes que si destruyen la ciudad Megan tendrá que pelear. Y no solo ella, papá y yo también tendríamos que pelear.

—Tú eres muy joven para ir a misiones tan peligrosas.

—En caso de emergencia todos los cazadores de sombras con runas pueden ayudar — Me levante la manga del suéter para que pudiera ver mejor mis runas — Vez. Yo también puedo pelear. Quiero ir con ustedes…

—Pelearas sobre mi cadáver — dijo mi papá-mamá mientras se colgaba su carcaj lleno de flechas en la espalda — Te quedaras en casa con Willy.

¡Genial! Me quedaría con el otro idiota que babeaba por mi hermana.

O.O.O

Era una de esas frías noches de otoño que tanto me gustaban. Saltábamos de un edificio a otro mientras hacíamos volteretas mientras matábamos el tiempo, ya era tarde pero era aún muy temprano para que mis padres se empezaran a preocupar. Adoraba molestarlos. En realidad, nunca había sido nuestro plan saltar de edificio en edificio pero nos serbia como entrenamiento.

Nuestro plan original era ir a molestar a mi abuelo Asmodeo. Adoraba sus historias sobre el inicio de la humanidad y el paso caótico del tiempo; también me gustaba hacerle compañía, yo era la única persona que no le temía a su ira o a sus poderes, lo considero un ser que solo necesita un poco de compañía y eso lo hago. Mis padres no comprendían porque yo su "ángel" querría estar con uno de los demonios más peligrosos. Odiaba que ellos pensaran que seguía teniendo ocho años y debía evitarles problemas. Adoraba el peligro, las peleas, mis tardes entre subterráneos y las clases de magia con mi abuelo.

Hace mucho que me canse de ser la niña perfecta que no rompe ni un plato.

—Deberíamos volver a casa — me susurro Will al oído. Su cálido aliento hizo que se me erizara la piel — Magnus y Alec deben de estar empezando a preocuparse.

—No te preocupes — dijo Lucie antes de saltar hasta el edificio en el que nos encontrábamos — Mis tíos deben seguir creyendo que estamos en un misión a las afueras de la ciudad — me giño uno de sus hermosos ojos verdes. Por eso la adoraba, era mi cómplice, mi prima, mi mejor amiga, mi parabatai.

—Si te quieres ir eres libre de hacerlo — me cruce de brazos — Lucie y yo no te necesitamos.

Will rió estruendosamente. Me revolvió el cabello mientras decía:

—Tú siempre me necesitas. Yo soy para ti mucho más que mi hermana — su hermoso rostro de ángel se acercó al mío. No pude evitar sonrojarme.

—Cuanta seguridad tienes — susurre. Will era mi única debilidad, sus palabras me estremecían y su cercanía me hacía algo torpe — Lastima que para mí solo eres mi primo — lo aparte de mi cuerpo.

Corrí para coger impulso y saltar lejos de él. Necesitaba disimular mis mejillas enrojecidas por culpa del sensual Will. Sé que no debía, que era algo asqueroso pero mi corazón y mis pensamientos eran suyos.

— ¡Megan! — Me llamó mi primo, el chico que hacía que mi corazón latiera a mil por hora. Me voltee para ver como saltaba del edificio — Eres una gatita miedosa.

—Eso ya lo sé — dije lo más bajito que pude.

Will se me había declarado este año. Obviamente lo rechace.

No lo rechace porque no lo quisiera (lo amo) pero mis padres, corrección, nuestros padres formarían un escándalo y tratarían de alejarnos; supongo que mi papá Magnus me mandaría a España, desde hace mucho mi papá quiere que aprenda español. Si trataran de alejarme de Will no sé qué haría. No creo ser capaz de vivir en un mundo sin Will y Lucie, ok, me acabo de pasar de melodramática.

—Deberías dejar de alejarme — acomodo detrás de mí oreja uno de mis largos mechones de cabello — No, cuando estamos solos.

—Lucie está con nosotros — mis mejillas se volvieron mucho más rojas.

—Ella lo sabe — mi parabatai era la única persona que sabía de la confesión de Will — Si se lo pedimos puede darnos espacio.

— ¡Will, Megan aléjense! — gritó Lucie. Estábamos volteándonos para verla cuando fuimos derribados por algo. Mejor dicho, alguien.

—Hola William y… Subterránea — mis ojos se abrieron como platos al ver la persona que nos había derribado y nos mantenía bocarriba en el helado suelo — ¿Me extrañaron? — su sonrisa burlona hizo que soltara una carcajada. Imogen seguía siendo el mismo grano en las posaderas que recordaba y odiaba — ¿De qué te ríes? — me fulminó con aquellos ojos tan parecidos y la vez tan diferente de los de Lucie.

—De nada en concreto — justo cuando termine de hablar Lucie derribo a su hermana gemela.

Lucie no tuvo tiempo de darle otro golpe, Imogen era mucho más ágil y rápida de lo que recordaba. Will y yo nos estábamos levantando cuando Imogen tiró al piso a su hermana. No tardo mucho para que nosotros volviésemos a estar en el piso.

—Ahora ¿Quieres reírte? — me mordí el labio inferior. En estos momentos me cuestionaba si debía o no utilizar magia para noquearla ¿Will y Lucie se molestarían si dejaba inconsciente a su hermana?

Gracias al Ángel no debí utilizar magia ya que mi papito derribo a Imogen de una patada.

Al entrar a la casa un balde de agua fría calló sobre mí. En momentos como estos quería matar a mi hermano.

— ¡Axel! — gruñí

— ¿Cómo está el abuelo? ¿Está muy caliente el infierno?

O.O.O

¿Les gusto?

Quiero agradecerles por leer mi historia, por tomarse un tiempo cada semana para leer mi fic, gracias por acompañarme por más de un año, por sus reviews, por entender cuando no pude montar cap a tiempo y por muchas otras cosas más. Sé que no los conozco en persona pero les he cogido cariño, son los mejores lectores que una persona podría desear.

No les puedo decir un hasta siempre, sino un hasta pronto. Volveré entre febrero y marzo con la segunda parte. Espero que pasen por mi otra historia o por mi página de Facebook pero si no lo hacen los seguiré queriendo.

¡Hasta la proxima!