Capítulo 37 Interrupción
- Ming-Ming creo que no estoy lista…- le susurraba Alana a la artista que ahora la halaba del brazo hacia el escenario, trataba de disimular su congoja frente a las miradas de asombro de sus compañeros, Ray, Mariah, Lee, Daichi, Tala, Brooklyn… y los que recién llegaban como Robert, Garland, Bryan, Spencer... ¡Se sentía tan apenada que decidió agachar la mirada y no forcejear contra Ming-Ming!.
Ming- Ming había conseguido llevarse a la sonrojada chica que no sabía que hacer una vez en la plataforma. Las otras muchachas que formaban la banda de Ming-Ming acomodaban los instrumentos, una de ellas sonrió a Alana mientras le colocaba el pedestal del micrófono. "Supongo que no tengo otra opción que hacer lo que Ming-Ming me pida…" pensaba Alana mientras suspiraba profundamente.
- No entiendo que le pasa a esa Ming-Ming llevándose a Alana de esa manera… ¿qué pretende? ¡No sé como Alana puede ser tan tonta! – eran las palabras que Roxie dejaba salir en señal de cuanto le irritaba Ming-Ming. – "Ya es bastante con que acapares a Hiro… "– pensaba.
- Esta noche será algo especial. – motivaba Ming-Ming con su vocecita un poco infantil que llamaba la atención de Kenny- Necesitaremos un poco de música que nos inspire… pero lo haremos de la manera clásica.
Ming- Ming volteó y guiñó un ojo a Alana, luego le hizo una seña a sus músicos y empezó a interpretar una canción romántica que amenizaba el ambiente poco a poco. Alana pronto reconoció la melodía, eran las canciones que ella y Ming-Ming junto con otras chicas practicaban en la academia de música en la que estuvo gran parte de su niñez; así que se unió a los coros.
- Hace tiempo que no veía a Ming-Ming. – dijo por lo bajo Kenny, sin dejar de ser escuchado por Tyson.
- ¡Hey Ming-Ming! ¡Aquí está tu fan número uno! – Bromeó Tyson palmeando la espalda del Jefe.
- ¡Esa Ming-Ming es una atrevida! Apuesto que Alana no quería ir con ella…
- Calma ya, Roxie, te has mortificado bastante con Ming-Ming el día de hoy ¿no crees?- le dijo Hilary.
Roxie refunfuñó un poco, los demás en la mesa, que eran los miembros de la BBA la miraron extrañados. El señor Dickenson y Judy, después de saludar a los luchadores de BEGA que se encontraban dispersos en otras de las mesas, se acercaron a la mesa de la BBA.
- Me sorprende que ninguno haya comido algo aún, en especial tu Tyson. – dijo el señor Dickenson.
- ¡Me muero por probar uno de esos bocadillos pero el Jefe no nos deja!
- ¿Es cierto eso Kenny?
- Sí señor Dickenson.- dijo algo avergonzado. – ¿Por qué no llama a alguno de los de BEGA para que los pruebe primero?
- ¡Qué escéptico eres! – dijo Judy trayendo una bandeja con deliciosos bocadillos salados. – Ya probé uno y no he muerto.
Tyson se atrevió a tomar uno de los bocadillos y se lo echó a la boca de una sola vez. Mientras masticaba, los demás lo observaban expectantes. Era divertido que a pesar de bromear tanto con el tema del envenenamiento Tyson se mostrara cuidadoso al ingerir aquel pequeño bocado. Cuando finalmente tragó, levantó su dedo pulgar a sus compañeros, quienes comenzaron a reír y se abalanzaron a las bandejas a probar su comida favorita. Aunque la chica de vestido negro con lazo plateado amarrado a la cintura, Roxie, no quería levantarse de su asiento; tenía su semblante amargado y los brazos cruzados en tanto observaba de lejos a Hiro saludando a los otros chicos de BEGA y charlando trivialmente con ellos.
La música en realidad era bastante agradable y se acoplaba perfectamente a la tonalidad de la noche. Hilary había estado conversando animosamente con los demás chicos de la BBA, de repente notó la cara de aburrimiento de Roxie. Así que decidió acercar una silla al lado de ella para hacerle compañía.
- ¡Vamos anímate! ¿Por qué te importa tanto lo que Hiro haga con Ming-Ming?
- No me importa. – dijo de inmediato. - Es un odioso, no me gustó cómo nos trató y que nos cambiara por esa pesada…
- No has dejado de vigilar sus movimientos en toda la noche. Sabes, estuve pensando y creo que tampoco actuamos bien esta tarde…
- ¡¿Qué dices?! No veo nada de malo, él fue el culpable.
Hilary la miró retadoramente.
- Sabes a lo que me refiero, creo que Hiro no fue malo con nosotras. Y en realidad te comportaste bastante tonta… casi que pude pensar que estabas…
- ¡Celosa! – levantó su voz histérica. Los demás en las otras mesas, que charlaban amenamente y de vez en cuando ponían atención a la música se asombraron con la exclamación. Roxie cubrió su boca apenas se dio cuenta de ello. – Perdón… - dijo luego quedito.
Hilary rió un poco.
- ¿Te gusta Hiro, Roxie?- le preguntó acercándosele al oído.
Roxie fingió una carcajada.
- Eres graciosa… - Luego buscó cambiar de tema. - ¿Ya notaste como mira Brooklyn a Alana? – le susurró a Hilary señalándole despistadamente el lugar donde se encontraba el chico, quien en efecto, miraba melancólicamente desde una de las mesas a Alana mientras entonaba las canciones.
- Oh… vaya… aún debe sentir algo especial hacia ella… - Hilary hizo el comentario de manera empática. Luego su tono de voz de volvió más ansioso hacia Roxie, a quién tomó por los hombros.- ¡Dime algo Roxie!
- ¿Qué?
- Alana, es decir… ¿Alana está interesada en alguien que… no sea Brooklyn? – tartamudeo un poco.
- Pues… no… no sé. – dijo algo confundida y rascando su cabeza. Luego volteó rápidamente examinando alrededor. Tras la pregunta de Hilary, Roxie recordó el abrazo de Kai y Alana.- Aunque puede que… ¡Por cierto!, no vino él ¿verdad?-
- ¿No vino quién? – Hilary no comprendió a Roxie que se hablaba a sí misma en voz alta.
- No… no vino… - decía mientras movía su cabeza de un lado a otro.- Pensé que tal vez se aparecería acá.
- ¡¿Quién?! – preguntó un poco desesperada.
- El presumido de Hiwatari… - dijo mientras aún se extendía a mirar hacia la entrada.
- Ah… pensabas en… él. – La voz de Hilary se apagó un poco. Roxie era un tanto distraída y atarantada, pero bastante sagaz, así como celosa; así que le intrigó la mirada a medio lado de Hilary.
- ¿Qué? Aaah… ¡no me digas que a ti te agrada….! – antes de que pudiera terminar la oración, Hilary le tapó la boca.
- ¡Shhhhh!
- ¿Entonces sí? – le preguntó curiosa una vez que la otra chica la soltó.
- Sólo trato de que ya no sea así…
- O sea que ¿sí?
- Por favor no le digas a nadie más. He llegado a concluir que no es en realidad la persona correcta para mí, pero…
- ¡No puedes evitar sentir que aún lo quieres sólo para ti!
- ¡Exacto! – dijo inclinándose hacia adelante. – Vaya, pareces comprenderme…
- Jejeje – Roxie rió divertidamente, luego la miró severamente. – ¿qué te atrae de Kai?
- Pues… quizás es que… yo… vaya, jamás me lo había preguntado… es lindo y pues… creo que su seriedad contrasta bastante con migo y me parece bastante interesante.
De repente notaron que Ming-Ming dejó de cantar para hacer una invitación a la pista de baile. Luego la chica de cabello turquesa dejó el micrófono de lado, haciendo que Alana se hiciera cargo de la balada siguiente. Ming-Ming se dirigió a la mesa de la BBA, donde acababa de llegar Hiro con su elegante traje de ocasión. Ante la sorpresa e ira de Roxie, Ming-Ming tomó de la mano a Hiro y lo llevó a la pista para empezar a bailar lentamente según le ritmo de la canción.
- ¿Me permite esta canción, señora?- extendió Max su mano a Judy, quien lo miró enternecida y accedió.
- ¡Oh Ray mira! – le dijo Mariah tomándolo del brazo. - ¡Sácame a bailar también!
Ray tenía la mirada un poco perdida, estaba muy pensativo, lo cual Mariah no tardó en notar.
- Ray… - dijo ahora con un tono menos emocionado. – sólo quiero que nos despreocupemos al menos por esta noche.
El chico meditó por unos segundos las palabras de Mariah. Luego la miró con una sonrisa.
- Tienes razón, ¿me concedes esta pieza?
- ¡Por supuesto!
- Y dime Brooklyn, ¿piensas dejar ir así no más a tu chica?
- Cállate, Spencer, ella yo no es mi chica. – le dijo seriamente mientras bebía un poco de ponche y evitaba mirar a Alana.
- No me digas que la cambiaste por otra.
- Idiota. - Brooklyn se levantó de la mesa colocando su vaso fuertemente. Luego se dirigió a uno de los balcones del salón.
Tala rió un poco después de escuchar la conversación de aquellos dos. Luego, sin mirar a Spencer, le dijo en tono burlón con sus brazos cruzados:
- Se ve que tú no sabes tener sensibilidad para estas cosas.
- Con permiso, muchachos. Hay algo que tengo que hacer… - Ryan se levantó de la mesa.
Ryan divisó a Mariam quien estaba de pie rebanando un pastel en una de las mesas. La chica se llevó una gran sorpresa cuando alguien la tomó por detrás del brazo
- ¡Quién te crees que eres, baboso!- le dijo enojada soltándose del chico.
- Perdone mi atrevimiento, bella dama. – Ryan le tomó la mano e intentó besársela. Mariam, sin dejar de mostrar su orgullo, retiró su mano del chico y lo miró enojada.
- En tus SU-E-ÑOS. – le enfatizó.
El pobre chico no supo que responderle, ya que ella dio media vuelta y lo dejó solo. Mientras Tyson, Er y Kenny reían de lo patético que se había visto Ryan; Roxie tomó del brazo a Kenny.
- ¡Sácame a bailar!- le exigió.
- Jajaja… ¡sí que tienes sentido del humor! No sé hacer eso.
- ¡Pues no me importa! – Roxie se llevó al apenado Kenny por obligación.
Con mucha torpeza, la nueva pareja se unía a la pista de baile. Roxie no dejaba de ver a Hiro y Ming-Ming, quienes mientras bailaban conversaban amenamente. Esto último hacia a Roxie hervir sus celos. Alana miraba la escena desde el escenario mientras seguía cantando, le extrañaba que Roxie estuviera bailando, no era algo que a su amiga le gustara hacer, o al menos eso era lo que Roxie le decía. En tanto que Tyson devoraba la comida, el señor Dickenson invitó a Hilary a bailar también. Julia y su hermano, invitados también, se decidieron a unirse al baile.
Mariam llegó a la mesa con Tala, Spencer, Bryan y su hermano Joseph. Éstos la empezaron a molestar por el recién incidente con Ryan.
- Deja de hacerte la imposible y dale una oportunidad… - le decía con sarcasmo Tala.
- Lo haré cuando tú te atrevas a invitar a Mathilda, ¿o tienes miedo de que te rechace?- lo desafió.
- Fiuu… hermano… te acaban de poner contra la pared.- le dijo Bryan mientras mordía un papita tostada.
Tala pensó por un instante en las palabras de Mariam, volteó y miró a Mathilda, quien estaba sentada junto a Miguel y Garland unas cuantas mesas lejos de él poniendo atención a la música y charlando de vez en cuando. Tala pareció tragar grueso.
- No caeré en tu trampa, Mariam.
- Miedoso.
- Engreída.
En la pista de baile, Roxie movía grotescamente a Kenny para acercarse de forma disimulada a Hiro, solo que casi no lograba hacer notar que era un acercamiento casual. Cuando estuvo lo más cerca posible se interpuso entre la pareja empujando a Ming-Ming.
- Cambio de pareja… - dijo con un cantadito en su voz. Kenny y Ming-Ming se miraron el uno al otro.
- ¿Roxie qué se supone que haces?
- Bailo contigo, eso hago.
- La única razón por la que no te dejo botada es porque no quiero arruinar la noche… sería una vergüenza para la BBA.
A Ming-Ming no le quedó de otra que tomar a Kenny y seguir bailando con él para disimular aquel estrepitoso cambio. El Jefe, por supuesto, estaba totalmente paralizado, no sabía que decir, tartamudeaba, no conectaba las ideas, saludaba a Ming-Ming, le decía un chiste tonto, luego reía y le preguntaba por su familia… Alana no comprendió por qué hizo tal movimiento tan extraño al cambiar de pareja. No quería desconcentrarse pero le parecía tan extraña la actitud de su amiga que no podía evitar perder el tiempo de la canción que interpretaba. Ryan, que se había sentado resignado, comenzaba a notar los pequeños errores de Alana en la canción.
- Señorita Ming- Ming… yo… yo… no sé bailar… discúlpeme. – le dijo después de haberla pisado varias veces.
- Aysh… ya lo noté… solo muévete despacio de un lado a otro…
- Te lo diré sólo una vez, Hiro.- le decía Roxie mientras continuaban bailando. – Esa tonta artistucha no es para ti, así que no me agrada que andes con ella. ¿lo entendiste?
Hiro soltó una risotada.
- No te pongas celosa, pensaba sacarte a bailar para que dejaras de ser tan resentida. ¡Aahh! – gritó apagadamente luego de que la chica lo pisara a propósito, aunque pretendió no haberlo hecho así. – Tú no sabes bailar esto ¿cierto?
- ¡No! Y no me interesa saberlo.
- Entonces ¿para qué lo estás haciendo?
A pesar de ser tan testaruda y desenfadada, Roxie se sentía nerviosa por estar en medio de la pista de baile con Hiro. El joven entrenador lucía muy pulcro y olía a colonia de hombre fina, lo cual Roxie no podía obviar.
- Sabes, no eres más que una niñita. – continuaba Hiro tratando de intimidarla de manera muy sutil, le comenzaba a divertir la actitud infantil de Roxie.- Me escuchaste, Roxane Kale, eres una niña celosa.
Roxie había estado casi atontada viendo el varonil semblante de su entrenador.
- Pero dime, ¿qué tanto te disgusta de Ming-Ming? Puede que sea un poco coqueta y extrovertida pero en realidad es una buena chica, y además es bonita.
Luego de que Hiro dijera eso, Roxie reacción.
- ¡No es tan bonita! Es más cualquiera puede ser más linda que ella…
Alana, quien seguía observando a Roxie desde el escenario, comenzó a recordar una conversación que tuvo con Roxie cuando ésta conoció por primera vez a Hiro. Ellas habían estado esperando en el centro de entrenamiento, cuando Hiro se acercaba con algunas maletas deportivas en la mano.
- ¿Y ese?- le preguntó Roxie- me parece haberlo visto en otra ocasión.
- Sí, es Hiro Granger, el fue entrenador de BEGA también.
- ¡¿Será nuestro entrenador?! – le preguntó con asombro.
Alana asintió con su cabeza.
- Así es, ¿no te parece genial? El ha sido el único que ha logrado hacer entrenar a Brooklyn, y considerando lo selectivo que resulta Brooklyn, será un privilegio que nos entrene.
- Wow… ¡Tendremos un apuesto muchacho como nuestro entrenador! – brincó Roxie de alegría.
Alana sonrió al recordar esa escena. "Es cierto, Roxie siempre pensó que Hiro era un hombre con mucha personalidad."
- Te confesaré algo, Hiro. –Roxie miró a Hiro firmemente. – Sí, ¡me llegaste a gustar! ¡Pero ahora no me interesas sino como un amigo, y como mi amigo no dejaré que salgas con una cualquiera!- Roxie casi que gritó la última oración soltándose de la mano de Hiro.
Hiro, bastante aludido y sorprendido de escuchar tal afirmación, le tapó la boca con su mano rápidamente, pero ya era un poco tarde, los demás la habían escuchado y voltearon a mirar un tanto confundidos. Alana abrió un poco los ojos al mirar a Hiro forcejeando para que Roxie no dijera nada más. Kenny, quien pensaba estar en un sueño, despertó al escucharla.
De repente, antes de que alguien pudiera comentar sobre las palabras reveladoras de Roxie, un alboroto de voces se escuchó por el pasillo de entrada. Un chico con gabardina negra ingresó con prisa, seguido de guardias que lo intentaban detener. Alana, al mirar quien había llegado tan abruptamente, se quedó callada, la música siguió entrecortada también pero ella no pudo retomar la melodía. Las chicas de la banda de Ming-Ming miraban a Alana tratando de ayudarla a seguir el canto.
Los invitados voltearon a ver a Kai, el chico al cual los guardas tomaban de los brazos. Hiro dejó a Roxie y se dirigió a Kai. Los beyluchadores comenzaron a murmurar entre sí.
- ¡Suéltenlo! Es Kai Hiwatari, miembro de la BBA.- intervino Alvin acercándose seguido de Hiro.
Los guardas comenzaron a retirarse desconfiadamente. Kai los miró desafiante después que lo soltaron. Judy, Dickenson, Max, Hilary y Tyson se fueron tras de Hiro.
- Kai, ¿qué ocurre? – preguntó Hiro inquieto.
- Brooklyn… ¿dónde está?- preguntó decidido.
Hiro miró a todos lados. Los otros beyluchadores se comenzaron a levantar lentamente para ver que ocurría, no lograron escuchar lo que Kai recién había dicho.
- ¡Vamos, la celebración continúa, nada extraordinario ha sucedido! – levantó la voz Alvin tratando de que los demás volvieran a sus lugares.
Ryan, quien notó la ansiedad en el rostro de su ex capitán y entrenador sabía que algo se traía entre manos, así que para ayudar a que el alboroto no se hiciera más grande se dirigió al escenario.
- Creo que es hora de intervenir- dijo Ryan tomando una de las guitarras de la tarima. Luego le pidió el micrófono a Alana, quien estaba boquiabierta. – Alana, permíteme, puedes bajar.
La chica lo miró confundida, luego reaccionó y bajó inmediatamente de las gradas de la tarima sosteniendo las faltas de su vestido púrpura. Ryan comenzó a interpretar una melodía alternativa que hizo que algunos de los presentes se desentendieran de lo que sucedía en la entrada.
- Y bien… esta va para la chica que no quiso bailar con migo… - Ryan atrajo la atención de los que no se habían percatado del todo de lo que ocurría.
Disimuladamente, Tala se acercó a Kai. Robert, Garland, Bryan, Spencer y los Tiger X miraban de lejos lo que ocurria.
- ¡Mira Ray es Kai! - le dijo Mariah casi en un susurro.
- Si... que extraño... pretende que no te importa. - le dijo mientras miraba de reojo.
Kai, al mirar a Tala que venía, se adelantó y lo tomó de su traje.
- Dime donde está Brooklyn.
- Si me sueltas te llevaré donde él.
Kai lo soltó luego de mirarlo severamente.
- Kai. – Judy intervino. El chico la miró. – Es… es bueno verte pero… ¿qué haces?
No la dejó hablar más. Kai se dirigió hacia donde Tala caminaba. Aunque Ryan trataba de llamar la atención de los presentes con su canción, la curiosidad de saber a qué había venido Kai hizo que poco a poco se levantaran a seguirlo.
