La historia de Jill Sutcliff: Capitulo 36: Ese demonio... ebrio

Desperté por la mañana algo mareada, jamás en mi vida había dormido en un barco, y no me parecía agradable en absoluto. Me levante para vestirme, y vi que Ronald no estaba en su cama, pero estaba destendida y además había una nota en ella.

-"Te espero esta noche en el bar después de la cena... no olvides llevar al Mayordomo contigo"- leí en voz alta- Que demonios está tramando?- me pregunte vistiéndome, estaba pensando en llevar los vestidos con madame Frances, aunque era obvio que una vez que subiera, no volvería a escapar de ahí.

De cualquier manera subí, aunque al verme con mi ropa de siempre... no le agrado mucho que digamos.

- Lady Sutcliff- me dijo el marques saludándome- llega justo a tiempo para el desayuno

- Eh?!- exclame

- Nos acompañaras no es así?- me pregunto Edward

- Por este momento te dejare estar con esas ropas desaliñadas- me dijo la marquesa- El desayuno nos será servido en nuestra cubierta privada de descanso, nadie nos molestara ahí, así que no tengo que preocuparme por tus ropas hasta el almuerzo

- "dijo cubierta privada?"- pensé para mis adentros- Es...está bien... supongo que los acompañare un rato- les respondí con algo de resignación

Las criadas trajeron el desayuno hasta la pequeña habitación con ventanas en la parte más alta, toda la luz de la mañana podía pasar a través de ellas, pero gracias a sus muros altos aseguraba privacidad en ese pequeño saloncito.

-Luces pensativa- me dijo Ciel mirándome

- Que curioso que lo notaras chibi-kun

- Acaso ocurre algo en segunda clase... o será que te impacta que tengamos una cubierta privada

- Necesito que me prestes a tu mayordomo- le dije en voz baja

- A Sebastian?

- Lo necesito esta noche

- No intentaras hacerle algo o si?- me pregunto con una sonrisa burlona

- Por supuesto que no mocoso!- le reclame

- Esta bien, lo dejare a tu cuidado esta noche

- Eh.. hontou?- Ciel me miro cara de no entenderme- De verdad?

- Ya te lo dije, lo hare, esta noche estará a tu cuidado

Una vez terminado el desayuno, Ciel le dio sus nuevas órdenes a Sebastian, el cual solo respondió haciendo una reverencia con la cabeza.

Esa noche, después de escapar de las garras de madame Frances, baje a la cubierta de segunda clase acompañada de Sebastian.

- Y por que deseaba que la acompañara my lady?- me pregunto

- No sé qué demonios este tramando Ronald- dije entrando a la habitación para quitarme un nuevo vestido que madame Frances se había encargado de ponerme antes del almuerzo.

- Desea ayuda my Lady?- me insinuó Sebastian

- Quédate esperando en el pasillo!- le dije cerrando la puerta del camarote, pero tratando de quitarme el corsee... hice un nudo con las cintas que no podía deshacer yo sola.- Esto solo me pasa a mi- me queje tomando una sabana y entreabriendo la puerta del camarote- Oye, demonio

- Parece que está teniendo problemas lady Sutcliff- me dijo sacando una cinta negra para vendarse los ojos

- Solo deshazte del nudo y vuelve a salir- le dije sonrojada en tono de molestia

Sebastian deshizo a ciegas en intrincado nudo que había hecho, después se retiro nuevamente al pasillo. Termine de desvestirme, me puse mi ropa de siempre, blusa negra ceñida al cuerpo, y camisa blanca de vestir sobre ella, y pantalones cortos, y un collar que mi hermano me había regalado, según el era una baratija del mundo humano, con un intrincado símbolo de la música, para mi, era la cosa más valiosa que poseía, además, que el "intrincado símbolo" que el decía, era simplemente la clave de sol en la música.

Salí del camarote y me dirigí en dirección al bar, seguida por Sebastian, cuando llegue, vi a Ronald en una mesa, rodeado de las mismas chicas del día anterior, me saludo y nos hizo señas en ademan de que nos acercáramos.

- No hay que quedarse aquí de pie Lady Sutcliff- dijo Sebastian empujándome ligeramente

- No desconfías de estar rodeado por dos shinigamis

- Confío plenamente en lady Sutcliff- me respondió con su sonrisa picara

Nos aproximamos a Ronald, el cual nos acerco dos vasos con cerveza obscura

- Creí que no vendrían- nos dijo alegre dándole un trago a su tarro

- Di de una vez lo que quieres Ronald- le dije

- Deberían de distraerse un poco- dijo poniendo cara de cachorro suplicante- O no opinas lo mismo mayordomo

- Las reuniones en este lugar son muy ruidosas no cree?- le respondió Sebastian

- Tal vez, pero son divertidas... Vamos que esperan... por lo menos un trago... por el trabajo- nos dijo bebiéndose todo lo que le quedaba en el tarro de un solo trago

- Por el trabajo- murmuro Sebastian bebiéndose todo el vaso de un trago, sin detenerse a tomar aire siquiera

Todos a nuestro alrededor exclamaron, incluso Ronald se veía sorprendido, después de todo, eran vasos grandes, además la espuma de la cerveza es molesta el momento de beberla, Sebastian en cambio, se había sorbido todo el vaso, sin derramar ni una sola gota y sin hacer espuma en absoluto.

- A pesar de ser segunda clase, es una cerveza muy fina lo que aquí tienen

- Los de primera solo beben vino y brandy- respondió Ronald- así que aquí disfrutamos mucho de esto que los ricos desprecian

- No sabía que un mayordomo de una familia rica supiera beber de esa forma- le dijo una de las chicas sentándose al lado de Sebastian

- Oe Oe...- le reclamo Ronald- No deberías de acercarte tanto a él- agrego indicándole con el rostro que yo también estaba ahí

- Que rayos quieres...!- le reclame

- Acaso piensas quedarte atrás?- me pregunto- Vamos Jilly-chan... aunque sea este trago y ya

Detestaba que Ronald me llamara así, pero después de todo, el jamás me diría que era lo que realmente quería hasta que no me bebiera esa cerveza.

- Deberías de beberla ya... si dejas que se caliente sabrá horrible- me insistió

- Esta bien!- le dije con resignación tomando el vaso y bebiéndolo también de un solo trago y dejando de golpe el vaso sobre la mesa

- Ves... te dije que no era tan malo- argumento Ronald dándole de tragos a su tarro

- Estas loco?.. fue asqueroso... no pienso hacerlo de nuevo- le reclame

- Tal parece que Lady Sutcliff no desprecia tanto el alcohol como dice- dijo Sebastian poniendo una mirada picara y apoyándose en su muñeca izquierda, tal como Ciel suele hacerlo.

- Deja de imitar al Chibi mocoso- le dije- No beberé nada mas, a menos que tu bebas por ración doble todo lo que yo y Ronald tomemos - le dije en broma

- Lo hare- respondió seriamente

- Que?... estas jugando no es así?... como podrías beber el doble de lo que Ronald y yo pudiéramos beber?

- Como mayordomo de la casa Phantomhive... que sería de mi si no pudiera responder a un reto tan simple como este

- No hay nadie que pueda derrotarme- dijo Ronald- Ni siquiera alguien de tu naturaleza- agrego tronando los dedos, de inmediato un chico le arrimo tres vasos grandes de cerveza de barril- Además, deberé advertirte que no soy tan intolerante al alcohol como Jill

- No beberás en tu tarro Ronny?- le pregunto una chica

- Quiero dejar calentar a este novato, saben que es imposible que uno de primera soporte mucho el alcohol de la cerveza

- En que me metí- susurre para mí misma quejándome, sabía perfectamente que no toleraba más de dos vasos de cerveza

Tomamos cada uno un vaso, lo mire con desagrado, pero Ronald y Sebastian parecían muy concentrados en su reto, de un momento a otro ambos se bebieron el contenido entero de un solo trago, y yo en cambio, solo le había dado un trago leve, y estaba asqueada.

- Oe... trae un vaso mas- le dijo Ronald al chico

- Que sean 4, después de todo, dije que bebería el doble de lo que el joven Ronald bebiera, y aun me queda pendiente un vaso mas.

La gente comenzó arremolinarse alrededor, era una competencia absurda, pero sabía que Ronald solo lo hacía para molestar a Sebastian. Simplemente deje de beber, no iba a formar parte de su ridícula competencia demonio-shinigami. No demore en perder la cuenta de cuánto llevaban, comencé a preguntarme si el licor del barco seria suficiente para este estúpido jueguecito.

- Es normal que alguien beba tanto sin enfermarse?- pregunto una chica

- Esto no es nada para mí- se regocijo Ronald

- Pero, ese hombre, de verdad es un mayordomo de primera clase?- pregunto otro sujeto- Que clase de persona es?

- Watashi wa akuma de shitsuji desu kara- respondió Sebastian, era claro que nadie en ese lugar le entendería, por mi parte, entendía bastante bien lo que había intentado decir, y los dos sentidos en los que lo decía.

Paso algo de tiempo, y muchos vasos iban y venían de esa mesa, la música no dejaba de sonar, y la gente bailando y divirtiéndose, se detenía de vez en cuando para ver como seguían esos dos.

-Soy yo o el barco se está bamboleando- susurro Ronald de pronto, nadie pudo escucharlo sobre el ruido que reinaba en ese salón, nadie excepto yo

Sabía lo que significaba, Ronald estaba ebrio de verdad, o al menos comenzaba a hacerle efecto el alcohol. Sebastian peor su parte permanecía tranquilo, aunque con los ojos cerrados.

- Que ocurre?- le pregunte

- Definitivamente el barco se bambolea- susurro

- Ehh?!- exclame- No será que tu también...?

- También que my lady?- me pregunto poniendo una cara de cachorro suplicante

Me quede sorprendida, jamás había visto tal expresión de Sebastian, podría llegar a decir que incluso el era capaz de lucir... tierno.

- Te sientes bien?- le pregunte

- Claro que si my lady- me respondió sonriendo

- Seguro?- insistí- Lo suficiente como para mezclarte en el simple baile de estos humanos- le susurre bromeando

- Por supuesto- me respondió poniéndose de pie y llevándome al centro del salón donde estaban los músicos

- Espera que haces?- le reclame toda roja

- Lo que my lady me pidió- respondió tranquilamente

- No sabes distinguir una broma?... no puedes hacer esto Sebastian, estas mintiendo no es así, también bromeas?

- Yo no miento my lady- me respondió avanzando nuevamente

- OEE Jill!- me llamo Ronald dándonos alcance con una chica- Te apuesto a que no puedes bailar mejor que yo- agrego tomando la delantera

- No me hagas quedar en ridículo entendiste demonio?- le dije a Sebastian si perder de vista a Ronald

- Yes my Lady- agrego con una sonrisa divertida

Todo se cerró en mi mete de inmediato, para mí era solo una competencia entre ese torpe de Ronald y yo, tenía ventaja, Sebastian era un demonio y yo una shinigami, en cambio la pareja de Ronald era humana. Tenía que sacar ventaja de esta situación.

No fue sencillo, no parecía que Ronald estuviera ebrio, y tampoco Sebastian. El tiempo pareció ir más despacio, escuchaba levemente las exclamaciones de lo humanos ahí presentes.

Era muy de madrugada, las personas habían comenzado a marcharse de ahí. Ronald continuaba charlando con unas chicas. Y yo comenzaba a sentirme cansada, a decir verdad, era de las shinigamis que más tiempo de sueño necesitaba, a comparación de Ronald, Will o incluso que Grell, el cual tomaba sus siestas de belleza, pero aun así, yo dormía mas que ellos.

- Parece que Lady Sutcliff está agotada- me dijo Sebastian de pronto

- porque lo estoy- respondí- Es hora de marcharnos de aquí- dije levantándome

- Nee Jill- me llamo Ronald

- Ahora que quieres?!- le reclame dándome la vuelta para voltear a verlo

- A tu salud y la de tu novio- me dijo alzando su tarro en señal de brindis

Estuve a punto de matarlo en ese momento, pero Sebastian puso ambas manos sobre mis hombros para detenerme.

- Es hora de marcharse my lady- me susurro al oído

Simplemente me di la vuelta y avance apresuradamente a través de los largos y estrechos pasillos blancos del Campania, mi pasos resonaban haciendo eco a lo largo del pasillo, a diferencia de los pasillos de primera clase los cuales tenían una alfombra que ahogaban el ruido.

- Tengo que llevarte de nuevo con Ciel- le dije a Sebastian sin voltear a verlo

- El barco se bambolea demasiado- murmuro

- Estas bromeando? Ni siquiera se mueve - le dije volteando a verlo, me percate de que se había llevado una mano al rostro- Te sientes bien?- le pregunte aproximándome a él al ver que se había recargado en la pared.- Oye, Demonio!- le dije sacudiéndolo al ver que no me miraba- Sebastian! Oye, Sebastian!- lo llame, pero el solo cayo recargado en mi hombro- Esto no es bueno- me dije a mi misma.- Por que me pasa esto a mi?

No tenia muchas opciones, Sebastian no estaba en condiciones de regresar a la cubierta de primera clase, lo ayude a levantarse, no me resulto difícil, después de todo, tenía mucha más fuerza que mi hermano, y Sebastian era muy ligero, o al menos a mi me lo parecía. Abrí la puerta el camarote, y recosté a Sebastian en mi cama. Al menos podía dormir en la cama de Ronald, dudaba que fuera a volver en un buen rato.

-Deberías de descansar un poco- le dije ayudándolo a quitarse el saco y el chaleco- Es extraño ver a un demonio en un estado tan vulnerable como estas ahora

- Es por eso que confío en Lady Sutcliff... jamás me atacarías por la espalda

- Cállate y descansa! le dije sentándome en la cama de Ronald, de verdad estaba agradecida de que las habitaciones de segunda clase fueran solamente para dos personas, y no de 4 como eran las de tercera.

- Su habitación es pequeña comparada con la del joven amo- me dijo recostándose en la almohada

- Perdóname por no querer llamar la atención- le reclame

- Me temo que esta noche ha llamado mucho la atención- me dijo tranquilamente, después cerró los ojos

- Ciel me va matar si llega a verte en ese estado- murmure recostándome en la cama de Ronald. No demore mucho en quedarme profundamente dormida.