- Quisiera preguntarles algo. - dijo Magnus, vio a cada uno de los muchachos mientras seguía hablando. - Quiero saber si son capaces... - observó a Alec. - Capaces de quitarle la vida a sujetos, y hasta de posiblemente perder las suyas allá.

Ninguno soltó nada.

- Quiero estar seguro de que cuento con cada uno de ustedes para esto. - esta vez fue Jace quien habló, el grupo se giró hacia atrás, el rubio acababa de entrar al galpón. Llevaba puesta su chaqueta negra puesta.- Disculpen la tardanza, no podía irme sin esto.

- ¿Fuiste a casa por tu chaqueta? - dijo Isabelle, frunciendo el ceño. - ¿Acaso te vio alguien?

- ¿Por quién me tomas Izzy? - bromeó el rubio, sonriendo de medio lado. - Obvio que no.

La pelinegra suspiró, aliviada.

- Bien ¿pueden hacerlo? - reiteró Magnus.

La atención volvió al tema principal.

- Yo lo haré. - dijo Aline, decidida. - No dejaré que Sebastian siga viviendo mientras yo esté aquí.

Magnus asintió, volvió su mirada al resto.

- Yo... - murmuró Simon, sus manos estaban sudando frío, respiró hondo. - Yo rescataré a Clary.

Jace rió.

- Entonces haz la fila, porque yo seré quién vaya por ella. - retó el rubio, Simon frunció el ceño, mientras que Jace le devolvía el gesto con na sonrisa.

Magnus rió.

- Clary es mi amiga. - exclamó Isabelle, todos la vieron de distinta forma. - ¿Qué? claro que lo es, yo puedo tener amigos.

Alec y Jace rieron.

- Sí, claro que somos amigos. - murmuró Alec, mirando al suelo, volvió su rostro hacia Magnus, percatándose de que su mirada estaba posada en él. - ¿Qué?

- Solo faltas tú. - respondió Magnus.

Alec bufó.

- ¿Acaso no es obvio?


- Alec ¿estás bien? - preguntó Isabelle por la radio.

El pelinegro esperaba paciente en el tejado del edificio, se le habían acabado ya las flechas, tenía que usar el arma que le había dado Magnus. No se sentía tan confiado con eso que por el arco, pero no tenía opción.

- Sí, ¿no hay nadie saliendo aún del lugar? - dijo Alec.

- Aún no. - respondió la chica. - Aline ¿cómo estás?

La chica tomaba un respiro, tras una columna en los alrededores.

- Descanso lo más que puedo. - respondió ella, retomando el aliento. - Espero que esto termine antes de que las balas se me agoten.

- Esperemos que así sea... - dijo Alec. El muchacho respiró hondo. - Magnus...


"Bien Jace... todo tranquilo... todo está bien..." pensó el rubio, mientras abría la puerta con sumo cuidado, la habitación era iluminada nada más por los rayos del sol que viajaban a través de diversos hoyos en la pared. "Demasiado tranquilo la verdad..." Entró a la habitación lentamente.

- Que bueno tenerte aquí.

Jace giró hacia donde provino la voz, levantó la pistola y apuntó. Sebastian sonrió y levantó los brazos.

- Tranquilo amigo - bromeó él, risueño.

- ¿Dónde está Clary?

- Yo que tú no estaría tan preocupado por ella, sino por tu querido amigo Magnus Bane.

- ¿Qué le hiciste a Magnus? - preguntó Jace, frunciendo el ceño, aún sin mover ni un solo músculo.

Sebastian rió.

- Pues se lo merecía.

- Maldito...

- Oh no no no - dijo Sebastian, sin bajar los brazos, volvió a sonreír maliciosamente. - Esto va a ser más triste para mí que para ti.

- ¿Qué?

- Querida, ¿puedes pasar?

Unos pasos comenzaron a oírse, una sombra se hizo tras Sebastian, acto seguido cerraron la puerta. Jace logró distinguir el rostro de la tercera persona gracias a la poca claridad del lugar.

- ¡Clary! - exclamó el muchacho, dio un paso al frente y Sebastian rodeó el hombro de la chica con su brazo. - ¡Suéltala, no la toques!

Sebastian rió.

- ¿Acaso ves que ella se resiste o le disguste?

Jace miró a la pelirroja, su rostro no mostraba ningún signo emocional.

- Clary... - murmuró. Se volvió hacia el chico, furioso. - ¡Qué le hiciste!

- Oh nada grave, simplemente la mejoré.

Jace frunció el ceño.

- ¿A qué te refieres con mejorar?

Sebastian volvió a reír.

- Que ella misma te lo muestre. - dijo.

Clary salió como un relámpago contra Jace, tomándolo de sorpresa, su puño fue directo al rostro de este y él apenas y tuvo tiempo para cubrirse.

- Clary, ¿qué haces? - exclamó el chico, deteniendo cada uno de los golpes que recibía por parte de la chica. - ¿Clary?

- Ella no te va a responder - dijo Sebastian.

- ¡Qué le hiciste! - gritó mirando a Sebastian, Clary le pateó en el estómago y este se echó para atrás doblándose del dolor. - Joder...

Sebastian soltó una carcajada.

- Ay que bueno... - murmuró Jonathan. - Que pena que será la última vez que me divierta contigo.


- ¿No te parece que está muy calmado? - le preguntó Simon a Isabelle, mientras ambos esperaban.

Izzy asintió.

- ¿Crees que les haya pasado algo?

La chica guardó silencio un segundo.

- Cruza los dedos a que no.


"Maldición" pensó el rubio, mientras seguía esquivando y reteniendo los golpes de la pelirroja.

- ¡Clary mírame, soy Jace! Para de golpearme. - dijo el chico, tomó el brazo de la chica, hizo que esta le mirara a los ojos. - ¿Clary?

La aludida miraba fijamente a Jace, sin verlo realmente, es como si su mirada estuviese a kilómetros de distancia de ahí.

- ¿Qué le haz hecho? - vociferó Jace.

Sebastian rió, Clary se soltó del agarre del muchacho y volvió a atacarlo.

- Digamos que es muy voluble la muchacha. - se limitó a responder. - Bueno, esto se está poniendo algo aburrido, vamos a subir el nivel un poco.

Jonathan abrió la puerta, se oyeron un par de pasos y volvió a cerrar, Jace apenas y tuvo tiempo para divisar al nuevo integrante del grupo, antes de que pudiese girarse a verlo, ya lo tenía encima.

Jace tomó de los hombros al sujeto y lo lanzó lejos, el tipo se golpeó contra la pared, antes de que Clary volviera a atacarlo vio de quién se trataba.


- Tengo un mal presentimiento muchachos. - anunció Isabelle, luego de un rato. No había más actividad afuera, ¿acaso Sebastian ya sabía que ellos estaban aquí? Y si fuese así, ¿por qué no salía nadie?

- Sí, yo igual. - segundó Aline, mirando hacia la puerta del edificio. - Es muy extraño que no vengan más sujetos, dudo que se haya quedado sin personas.

- Entraré. - dijo Alec.

- ¿Tú solo? ¡Estás loco! - le regañó su hermana.

- Ustedes no se pueden mover de donde están, necesitamos que alguien esté afuera para pedir rescate cuando sea la hora. - contradijo Alec.

- Yo iré contigo. - esta vez fue Aline quien habló.

- No, tú eres la más experimentada de los tres, sé que si llega a pasar algo sacarás a los demás de apuros. - se negó el pelinegro. - Yo iré, cualquier cosa les aviso.

- Joder Alec. - se quejó Isabelle.

Alec rió.

- Tengo que ir por mis amigos. - se excusó el muchacho.

- También son nuestros amigos. - habló por fin Simon, a todos les vino de sorpresa esa respuesta, Simon se oía molesto.- Es cierto, ellos también son mis amigos, no puedo quedarme aquí sin hacer nada, no pensando que algo les pueda pasar.

- Por eso mismo deben quedarse donde están, son nuestra única salvación. - refutó el mayor.

- Alec tiene razón. - dijo Aline.

Isabelle bufó.

- Bien, si en media hora no sé nada de nadie yo misma iré por ustedes y le patearé las bolas a ese imbécil. - se resignó la pelinegra.

- Vale, vale, estaré devuelta en diez. - rió el chico y entró por la ventana. Alec miró a los lados, alerta con el arma lista para cualquier cosa, todo estaba demasiado calmado, tanto que le erizaba la piel de los nervios. - Esto está muy tranquilo.

- Estaré atenta. - dijo Aline.- Tú solo dime si tengo que entrar o no.

El chico respiró hondo y caminó por el pasillo.

- No hay rastros de nadie por aquí. - anunció el muchacho, mientras seguía caminando. - No escucho voces ni pasos... no, ya va.

Los demás esperaron, ansiosos, se hizo un minuto de silencio, el minuto más largo de todas sus vidas.

- Oí algo, viene de abajo. - dijo Alec, Isabelle escuchaba sintiéndose impotente, quería salir del lugar y llegar hasta su hermano, tenía que sacar a los muchachos de ahí. - Encontré una puerta, da a unas escaleras que van a piso de abajo, puede que llegue a donde se encuentre Jace... Escucho voces, están peleando.

- Iré a ayudar. - dijo Aline.


Jonathan se volvió hacia la puerta.

- Parece que tenemos visitas. - informó Sebastian, claramente entretenido.

Jace estaba retenido, le tenían agarrado de ambos brazos mientras que Clary le arrojaba golpes y patadas a diestra y siniestra sin rencor. El muchacho intentó zafarse las veces que pudo, que ya estaba muy agotado.

- Que bien, justo cuando pensaba que no podía ponerse mejor. - dijo Jonathan, risueño.

- ¡Mierda suéltame! - gritó Alec al otro lado de la puerta.

"Joder Alec" pensó Jace.

- Para un momento Clarissa.- ordenó Sebastian, la chica acató de inmediato. - Haz que pase.

Alec venía sostenido junto con un gran sujeto, el muchacho se zarandeaba con fuerza, pero le era imposible salirse de sus manos.

- Que bueno, que bueno. - dijo Sebastian, divertido. - Justo lo que yo necesitaba para reírme aún más.

Alec miró con odio al muchacho, luego su atención viajó hacia donde estaba su hermano, se alegró un montón.

- ¡Chicos! - exclamó, aliviado, vio a Clary y a Jace, y por último vio a Magnus. - Que bueno.

Jonathan rió.

- ¿De qué te ríes imbécil? No ves que te ganamos por mayoría.

- Alec... - murmuró Jace.

El pelinegro escudriñó en la oscuridad, vio que Magnus tenía sostenido a Jace y el semblante de Clary era extraño.

- ¿Muchachos?

- Pobre iluso. - dijo Sebastian, y rió, miró a Magnus. - Ve por él.

Bane soltó a Jace y salió disparado hacia donde estaba Alexander, lo tomó del cuello de su camisa y lo jaló hasta estrellarlo contra la pared, el pelinegro chocó, aún intentando pensar en lo que acababa de ocurrir.

- ¿Magnus? - el tipo le golpeó y Alec recibió de lleno el impacto. - Magnus ¿qué pasa?

- No te va a escuchar Alec - dijo Jace, Alec le miró, confundido. - Sebastian les hizo algo.

- Es imposible. - Alec rió. - Está siguiéndole el juego.

- ¿Ah sí? ¿Eso crees? - cuestionó Sebastian, soltó una carcajada. - Magnus ponte ahora es en serio, vamos a ver si tu novio capta el mensaje.

Bane se lanzó de nuevo hacia Alec, el chico apenas y lo pudo esquivar, Magnus siguió arremetiendo contra él cada vez más rápido.

Jace tomó aire, miró a Clary, quien se encontraba quieta, le echó un vistazo a Sebastian, estaba entretenido con Magnus y Alec, esta era su única oportunidad.

- Clary - la llamó en un susurró, la muchacha no hizo ni un mínimo movimiento. - Clary sé que estás ahí, sé que me estás escuchando. - nada. - Joder Clary, soy Jace, vuelve en ti Clary.

Magnus pateó a Alec, haciendo que este cayera al suelo, el chico se dobló en sí, Sebastian rió alto y fuerte.

- Clary tú eres más fuerte que esto, sé que estás en algún lugar de ahí. - siguió el muchacho.

- Hey. - el rubio se volvió, Jonathan le miraba enseriado. - Clary, querida, también hazte notar.

La pelirroja asintió y atacó a Jace, el rubio sostuvo su puño.

- Clary escúchame - gritó Jace, intentando retenerla un poco más.

Jonathan chistó, molesto.

- Dale una mano. - ordenó Sebastian al sujeto que trajo a Alec, el hombre asintió y fue hacia Jace, el rubio se hizo a un lado y le atacó también.

Mientras que Jace intentaba luchar contra Clary y ese hombre, Alec volvía a ponerse de pie, retomando el aire.

- Magnus. - masculló el chico, miró al otro, este volvió a intentar golpearle, Alec lo esquivó y le golpeó a cambio. - ¡Joder ya me cansé! ¿Quieres pelear conmigo? ¡Bien!

Alec le devolvió cada uno de los golpes a Magnus, cada vez más intenso que el anterior.

- ¡Ohh ahora sí me gusta! - victoreó Sebastian, aplaudiendo. - Que buenas son estás peleas de pareja, mucho más divertido que la novela de las cinco.

Alec se puso a la defensiva, esquivo con rapidez los golpes de Magnus, en el momento preciso vio la oportunidad y le pateó en la entrepierna, logrando que Magnus se doblara del dolor, con las palmas de sus manos obligó a Magnus a tener los hombros abajo usando todo el peso de su cuerpo y rápidamente llevó al chico hacia abajo al momento en que levantaba su rodilla hasta su mentón. Dejándolo inconsciente.

Dejó el cuerpo de Magnus a un lado con cuidado y fue junto con Jace, detuvo el golpe de parte de Clary, tomándola del brazo, y la lanzó al otro extremo del lugar, haciendo que ella impactara contra al pared.

- ¡Oye! - Jace golpeó a Alec.

- ¿Qué coño te pasa? - exclamó su hermano, mientras él esquivaba el ataque del sujeto.

- Con que tú jodas a tu novio no te da el derecho de hacer lo mismo con la mía. - le regañó el rubio.

Alec puso los ojos en blanco.

- Es eso o que te muelan aquí. - masculló Alec, mientras arremetía contra el sujeto con la ayuda de Jace, ambos lograron librarse del tipo en poco tiempo.

Retomaron el aliento.

Jonathan les aplaudió.

- Muy bien muchachos. - dijo al fin, ambos hermanos le miraban con rabia. - Pero me temo que ya es hora, nunca es bueno dejar a los héroes vivos mucho tiempo, luego pueden solucionar la situación y salir victoriosos, y eso no me vendría bien a mí.

Jace soltó una carcajada.

- Creo que es demasiado tarde para ti Jonathan. - anunció Jace, sacó su arma y apuntó. - Ríndete de una vez.

Sebastian negó con la cabeza.

- Quienes deberían rendirse aquí con ustedes.

Alec bufó.

- ¿Qué no vez? - preguntó el pelinegro. - Somos dos contra uno, un solo disparo y estás frito.

- Entonces hazlo. - dijo simplemente el muchacho.

Jace frunció el ceño. Alec le miró.

- Jace, ¿qué esperas?

Sebastian sonrió.


- Sé dónde está tu padre.

- ¿En serio?

Sebastian asintió.

- ¡Entonces dime!

- Aún no, si te digo, te irás y eso no me convendría ¿no crees?


- ¿Jace?

La mano del rubio temblaba.

- ¿Estás seguro que quieres hacerlo? - cuestionó Jonathan, risueño. - ¿No quieres saber dónde está él?

- Jace...

- Demasiado tarde Lightwood. - anunció Sebastian, un par de pasos de oían bajar. El chico sonrió con maldad. Voces de hombres se hicieron escuchar y en un abrir y cerrar de ojos, habían como diez sujetos armados, Alec gruñó y le arrebató el arma a Jace, disparó repetidas veces, sin fallar ni una sola vez, pero el número seguía siendo mayor, recibió un disparo en el brazo izquierdo.

Sebastian salió de la habitación.

En el momento en que el rubio subía las escaleras se topó con Aline.

- ¡Tú! - la chica le apuntó, pero Jonathan fue más ágil, golpeándola en la boca del estómago, dejándola sin aire en el suelo, él huyó. Aline recobró el aire y pensó en seguirlo, luego oyó un grito por parte de Alec. - Joder.

Aline se lanzó escaleras abajo y arremetió contra todos los sujetos que se les ponían al frente, disparó y esquivo sus ataques. Una vez que ya no quedó ni uno, vio en el suelo a Alec y a Jace tendidos en el suelo.

- ¡No! - sollozó la muchacha, yendo hacia ellos, tomó a ambos en sus brazos y lloró. - Chicos...

- Estamos bien... - masculló Alec, mientras sostenía su brazo que estaba sangrando, golpeó su pecho con el puño libre. - Chaleco antibalas, recuerda.

Jace asintió.

- Nada que una pastilla no solucione.

Aline rió.

- Idiotas. - dijo ella, sonriente, los abrazó. - ¡Jonathan huye!

- No lo hará. - negó Jace, poniéndose de pie.

- ¿Y los demás? - preguntó la chica.

Alec miró a Magnus quien estaba tendido en el suelo y luego a Clary un poco más lejos. La chica revisó a ambos.

Suspiró aliviada.

- Es un milagro que no hayan recibido ningún disparo.

Alec asintió.

- ¡Jace! - le llamó, notando que su hermano tomaba una de las pistolas en el suelo. - No vas a poder alcanzarlo.

El rubio rió.

- ¿Por quién me tomas Alexander? - cuestionó, sonriendo con confianza, su semblante se tornó serio. - Cuida a Clary por mí.

Dicho eso, salió del lugar.


Nota de la autora: ¡BUEEEENOO! Me gustó un montón este capítulo, me sentí con unas super ganas de seguir, pero no quiero que esto termine muy pronto, ya quiero ver hasta dónde va a llegar esto, estoy en verdad emocionada y espero que ustedes también sientan lo mismo que yo, ¡quiero saber qué les pareció! nos leemos luego :3