Capítulo 35
Revelaciones que duelen
No soy el sol que quema, pero caliento
No sé de poesías, pero enternezco
De pronto un poco tosco, pero acaricio
Y quererte a ti así, ese es mi vicio (Busca por dentro/Grupo Niche)
Cuando llego corriendo a la enfermería con la escoba aun sujeta en la mano izquierda y bastante agitada a causa de la velocidad, lo primero que noto fue que Lynette no se encontraba sola; su hermano ya estaba ahí, sentado sobre la cama de su castaña amiga y sonriéndole dulcemente, no pudo dejar de notar el gesto de preocupación en sus ojos ni pasar por alto el hecho de que Lynette tenía vendas que le cubrían todo el tórax.
Louis De Monfort se encontraba un poco más alejado, en una silla a lado de la cabecera de la cama de su amiga, ubicado de una forma en la que Lynette no podía observar su rostro, el cual no dejaba entrever nada del porte encantador que Heka había observado anteriormente. Sus ojos color miel transmitían algo muy parecido al odio mientras observaba a Dominique en ese momento, tenía el entrecejo fruncido en un gesto claro de enojo, los brazos cruzados a la altura del pecho y los labios fruncidos en una señal de fastidio, arrugaba la nariz como si algo sumamente desagradable se encontrara frente a él.
Heka frenó en seco y se dirigió a paso normal hacia la cama que ocupaba su amiga, vio un ligero gesto de dolor reflejarse en su rostro mientras dirigía unas palabras a Dominique.
-Olvídalo Dom, enserio, créeme fue mejor esto
-Nada de mejor Lynn, ¿no te das cuenta de lo lastimada que estas acaso?- inquirió desesperado el rubio-. Escuchaste a madame, pasaras al menos tres días en la enfermería, necesitaras de mucha más poción crece-huesos y eso sin contar que el tejido del pulmón no se regenerará tan pronto ni con magia.
-¿Qué tienes?- pregunto Heka transmitiendo preocupación en sus ojos grises al acercarse a donde estaban ellos. Lynette trato de dirigirle una sonrisa tranquilizadora.
-No te preocupes Heka, no es nada, solo…
-¿No es nada?- casi grito Dominique-. ¿Desde cuándo tener las costillas rotas y un pulmón perforado no es nada? ¿Tú te das cuenta de que, de no ser por la magia no la estarías contando?
-¿Y tú no te das cuenta de que de no ser por tu culpa ella ni siquiera estaría aquí?- espeto Louis, quien se había levantado y ahora se encontraba del lado opuesto de la cama del que se hallaban los hermanos Malfoy.
Heka levanto una ceja como queriéndole advertir al francés que tuviera cuidado con quien se metía. Lynette simplemente se quedo con la boca abierta, del tiempo que tenía de conocer al chico nunca lo había visto tan alterado
-¿Pero qué jodidos te pasa a ti?- le girito aún mas furioso Dominique.
El rubio estaba más que consciente de que era 'por su culpa' que su mejor amiga se encontraba en la enfermería en ese estado pero no iba a dejar que un muñequito de pacotilla se lo echara en cara, sobre todo uno que había entrado a la vida de Lynette apenas unos dos meses atrás.
Además ¿Qué sabía Louis De Monfort? Si Dominique hubiera dado lo que fuera por estar en el lugar de Lynette. Fue consciente de que su hermana murmuraba un hechizo para que nadie fuera de ellos escuchara lo que estaba pasando, internamente se lo agradeció enormemente porque lo último que le faltaba era que la enfermera fuera a sacarlo de ahí.
-¿Qué Malfoy?- espeto burlón el francés-. ¿Te molesta que te echen las verdades en cara?
-Te equivocas Monfort- Dominique dijo el apellido del chico escupiendo un odio que normalmente solo tenía reservado para Black-. Lo que me crispa es el hecho de que dejes que cruce, aunque sea por un segundo, por tu vacía cabeza la estupidez de que no soy consciente de lo que trajo a Lynn a la enfermería, y aun más, que tengas la idiotez de pensar que no me importa.
La mandíbula de la castaña, que había caído al suelo al darse cuenta de la actitud de Louis, fue cerrándose lentamente y la chica pareció salir del ensimismamiento en que había caído, noto a Heka inmóvil a su lado y se pregunto por qué no hacía algo para impedir la discusión pero... al observarla más fijamente fue consciente de que el brillo en los ojos que tenía era muy parecido al que se podía ver en los ojos de Dominique; definitivamente Louis había caído de la gracia de la princesa Malfoy al enfrentarse así a su hermano. Era más que obvio que Heka no movería un solo musculo y dejaría que Dominique llevara a término el asunto.
Lynette suspiro. En realidad y aunque no lo pareciera era una decisión bastante… ehm… difícil para ella. Tenía que parar esa discusión, si, pero ¿Cómo? Y, sobre todo… ¿exactamente a quien se dirigiría? Suspiro de nuevo y, al final, tras meditarlo cuidadosamente por unos segundos; los cuales Dominique y Louis aprovecharon para seguirse gritando barbaridad y media de cosas decidió que hacer.
-Dom…- llamo lo mas suavemente que la molestia por la escena que estaban montando le permitía. El rubio la volteo a ver de inmediato pasando olímpicamente del último paquete de barbaridades que le había espetado Louis.
-¿Si? ¿Qué ocurre Lynn? ¿Te sientes mal?- en un abrir y cerrar de ojos se encontraba junto a ella y con una de sus manos sobre su frente como queriendo ver si tenía fiebre.
-Sí, un poco- contesto tratando de sonar más afectada de lo que su tono de voz transmitía- ¿Podrías por favor ir en busca de la enfermera y pedirle que me dé más poción contra el dolor?
Heka alzó la ceja intrigada, pero Dominique pareció no notarlo de tan concentrado que estaba en la castaña.. Louis parecía noqueado y lanzo una mirada envenenada al heredero Malfoy.
-Por supuesto- contesto enseguida Dominique y sin hacer caso de nada mas a su alrededor salió de inmediato en búsqueda de la enfermera.
-Louis- llamo con voz más audible Lynette en el momento que Dominique hubo desaparecido de su campo de vista, este hecho no paso desapercibido para ninguna de las dos personas que se encontraban todavía con ella.
-¿Oui, chére?- pregunto con la voz dulce que lo caracterizaba al dirigirse a la castaña, misma que a Heka se le estaba antojando como tan solo una manera de hacerse el chico lindo.
-Apreció realmente que hayas venido hasta aquí solo para verme Louis- dijo dirigiéndole una dulce sonrisa-. Agradezco aún mas que me hayas acompañado a la enfermería y que tomarás mi mano en los momentos que el dolor era insoportable. Pero… significaría mucho para mí, y realmente te lo agradecería, el que no le hagas reclamos a Dominique ¿vale? Nada de esto es su culpa, él es mi mejor amigo ¿sabes? Y créeme cuando te digo que Dom hubiera hecho exactamente lo que yo hice por él sin dudarlo un segundo de haber estado uno en el lugar del otro. Por favor Louis no se la pongas más difícil ¿sí?
-Nunca te negaría nada que te hiciera sentir mejor chére- contesto el francés-. Te pido una disculpa por la forma en que he tratado a tú amigo- una sonrisa arrebatadora que estuvo a punto de hacer desfallecer a la chica apareció en su rostro-. Me he alterado al verte en ese estado, perdona Lynn, pero el hecho de saberte lastimada hace que deje de pensar con claridad. Casi siento el alma salírseme del cuerpo cuando vi que esa bludger te pegaba; pero tienes razón, no he debido hablarle de esa manera a Malfoy. Me disculpare con él, te lo prometo chére.
Terminando el discurso Louis tuvo uno de esos gestos habituales que se permitía con la castaña; se acerco hacia ella, la tomo de la mano y deposito un beso en su frente. Lynette le sonrío cálidamente, haciéndole ver que todo estaba más que solucionado.
Heka, por otra parte, tenía una expresión adusta en el rostro y por su mente definitivamente no pasaba ningún sentimiento agradable respecto al francesito ese.
Sin embargo antes de que pudiera añadir algo, un ruido proveniente del otro extremo distrajo su atención. Lo único que alcanzó a ver en medio del tumulto fue una cabellera castaña que aterrizaba en medio de varios frascos de pociones. Sin darse cuenta soltó un gemido inaudible.
Xxx
Cuando llego a la enfermería, corriendo y tomada de la mano de Altaír, Rocío ya se encontraba ahí inclinada hacia su primo y con una mirada de tristeza que dejaba adivinar cuan mal la estaba pasando la chica ante la imagen que se presentaba ante ella. Y no era para menos, esa era la segunda vez en menos de un mes que veía a su amigo de esa manera… inconsciente
-Chío…- susurro Sheccid acercándose a ella y abrazándola mientras Altaír observaba a Joshua-. No te pongas así Chío, todo estará bien
-No puede pasarle nada Sheccid, carajo, ¿Por qué tenía que caerse?
-Cálmate Chío por favor, no te hará bien ponerte así y a Josh no le gustaría. No te preocupes, todo estará bien
-Los Weasley somos un hueso duro de roer- dijo Altaír en un intento de ayudar, aunque ella misma se encontraba bastante alterada al ver a su primo tan pálido-. Joshua se pondrá bien, todo esto ha pasado por su terquedad de jugar el partido pero no creo que el ataque del idiota de Anderson deje secuelas, enserio.
-Eso espero- contestó Rocío mientras observaba con un gesto de preocupación a Joshua-. El es todo lo que me queda, ahora que mi mamá murió… estoy sola y todo lo que tengo es a Josh- explico mientras una lagrima rodaba por su mejilla.
-¡Pero qué tonterías dices!- exclamo Sheccid-. Tú no estás sola, no pienses eso ni por un segundo, que también nos tienes a nosotros, no somos ni tú mamá ni Josh pero te queremos mucho y eso lo sabes. Además a mi primo no va pasarle nada, si hace falta de eso me encargo yo- afirmo categóricamente la pelirroja.
-¿Y los demás?- pregunto por cambiar de tema Rocío
-James se ha quedado guardando las pelotas junto con los chicos- explico Sheccid-. Aunque si me lo preguntas a mi más bien Efrán se ha quedado calmando a James y Elám que definitivamente solo querían salir a patearle el trasero a Anderson- añadió gruñendo de rabia, ella también quería hacer eso y no iba a negarlo pero ese no era el momento.
-Y mi tío Ron está hablando con la enfermera para ver si es necesario llevarlo a San Mungo o si lo dejan aquí. Está exagerando, ya parece tía Herm ¿no crees, She?- pregunto volteándose hacia su prima la rubia
-Si- concedió la chica-. Y hablando de eso, lo que se me hace extraño es que tía Herm aún no se haya aparecido por aquí- Altaír se alzo de hombros.
-Quizás tiene mucho trabajo en el Ministerio, ya vendrá después.
-Ahí viene su tío- informó Rocío señalando hacia la salida de la cámara de la enfermera por donde un muy mojado Ron (a causa de la nieve que cayera durante el partido) salía en ese momento y se dirigía hacia ellas.
-¿Cómo esta?
-¿Qué te ha dicho la enfermera tío?
-¿Se pondrá bien señor Weasley?
Las chicas acribillaron al pelirrojo padre de Josh desde el momento que se les acerco, a Sheccid incluso se le había olvidado un poco que Lynette se encontraba ahí… bueno, no precisamente olvidado pero al echar una ojeada hacia el extremo de la enfermería donde se hallaba había comprobado que Heka Malfoy se hallaba ahí y no tenía ni las mas puñeteras ganas de encontrarse a menos de, mínimo cinco metros de distancia, de la princesa de hielo. Además en ese momento se encontraba realmente preocupada por Joshua… ese terco.
-Tranquilas chicas, todo está bien, no se preocupen-. Dijo Ron mientras abrazaba a Altaír que se veía realmente afectada y le ponía una mano en el hombro a Rocío consciente de cómo la estaría pasando la amiga de su hijo-. La enfermera ha dicho que se mareo demasiado por el esfuerzo físico y su cuerpo necesita reponerse por eso le ha dado una poción que lo mantendrá inconsciente por unas dos o tres horas para dar tiempo de que su organismo se re-estabilice. Al aparecer Joshua tenía órdenes de no jugar, las cuales obviamente no cumplió y…
-Ese idiota…- murmuró Sheccid. Ron sonrío ante el gesto de su sobrina y dijo.
-Mejor no opines pequeña que hubieras hecho lo mismo y lo sabes. Merlín, si todos ustedes son unos revoltosos, la única que nos ha salido medio decente eres tu Al- dejo caer Ron mientras le revolvía el pelo a su sobrina, esta le regalo una sonrisa marca veela, incluso Sheccid rió con la tomada de pelo; hacía semanas que no recordaba ver a Ron de ese humor.
-Vale, vale, es verdad- admitió la pelirroja-. Pero todos le hemos preguntado mínimo cien veces si estaba seguro de sentirse bien y el nos ha dicho que si
-A estas alturas ya deberían conocerlo- intervino Rocío-. James no ha debido dejarle jugar, tuvo que haberle ordenado no intervenir en el partido- completo molesta la chica.
-No ha sido culpa de James, Rocío- explico Ron dirigiéndose calmadamente a la chica-. Joshua necesitaba jugar, ahora debemos alegrarnos de que esto no ha pasado a mayores. Los chicos deben estar por llegar y he conseguido que Joshua no se quede solo con la condición de que solo estén dos personas a la vez acompañándolo ¿entendido?- las chicas asintieron-. Bien, ahora me voy a avisarle a su tía lo que ha pasado. Cuídenlo
Terminando de decir eso dio un abrazo a las tres chicas, un beso en la frente a sus sobrinas y se dirigió a la salida de la enfermería no sin antes dirigir una mirada preocupada hacia su único hijo que yacía en la cama totalmente inmóvil y con el rostro un poco lívido.
-Bueno, al menos eso resuelve el misterio de por qué tía Herm no está aquí- comento alzándose de hombros la pelirroja
-¿Y Anyrel? Pensé que estaría aquí- pregunto Altaír
-Se ha ido hace un rato con Dhamar, ya saben como es, se ha hecho a la que no le interesa nada-. Contesto Rocío con un gesto que dejaba ver claramente que desaprobaba el comportamiento de su amiga
-Pero si hemos visto como salió corriendo para hacer que lo sacaran del juego ¿Cómo puede fingir desinterés ahora?- pregunto Altaír algo molesta mientras tomaba asiento junto a la cama de Joshua
-Porque ella es así- contesto Rocío alzando los hombros-. Piensa que Josh la engaño y no dará su brazo a torcer-. Sheccid negó con la cabeza, estaba por decir algo cuando James, Efrán y Elám se pusieron junto a ellas.
-¿Cómo esta?- pregunto sin saludar a nadie antes de ello James-. ¿Por qué ha quedado inconsciente? ¡Voy a matar a Anderson!- exclamo el pelinegro golpeando una de sus manos con su puño
-Cálmate James, no te alteres- pidió Altaír-. No queremos que nos saquen de aquí ¿cierto?
-Ella tiene razón- concedió Elám-. Yo también quiero golpear a alguien pero en este momento lo mejor será calmarnos.
-¿Qué han dicho de su estado?- esta vez quien pregunto fue Efrán-. No pensé que la caída fuera tan fuerte como para estar inconsciente, vi que Anyrel la paraba y…
-¿Dónde está ella?- inquirió James
-Se fue- contesto Sheccid-. Y no, la caída no ha sido tan fuerte, no está inconsciente por causa de ello. La enfermera le ha dado una poción para dejarlo así porque dice que su cuerpo tiene que reponer energías, Joshua tenía órdenes de ella de no jugar hoy por no estar en condición. Lo mejor será que no entrene el próximo mes como mínimo James- término diciendo a su hermano la chica mientras le daba una mirada que dejaba ver gran determinación en ella.
-De acuerdo…- cedió suspirando el moreno y sorprendiendo a todos los que se encontraban presentes-. Si ha de reponerse le prohibiré los entrenamientos entonces de ser necesario.
-¿Hablas enserio?- pregunto sorprendida Altaír, expresando lo que todos ahí pensaban, ni Sheccid se esperaba que cediera tan pronto
-Por supuesto- respondió el chico-. Su salud esta primero… aunque me va a odiar, ya lo estoy oyendo-. James se froto los ojos con los dedos realmente cansado
-Ya buscaremos como apañárnoslas- dijo Efrán sonriendo-. Además hará más falta el próximo año ¿se dan cuenta de que por vez primera el equipo tendrá gente nueva?
-Extrañare decir tu nombre Efrán… ya no podre hacer la presentación como "el dúo de golpeadores perfectos"- Elám y Efrán sonrieron y en ese momento Sheccid se dio cuenta de que su novio tenía un pequeño rasguño en la mejilla además de una mancha considerable en la túnica
-¿Qué te ha pasado?- pregunto la pelirroja acercándose a él. Elám sonrió nervioso.
-Me he caído de la escoba- todos voltearon a verlo sorprendido, todos con excepción de Efrán.
-¿Estás bien?- pregunto preocupada tomándolo por ambas mejillas-. ¿Cuándo ha sido Elám, ya te han revisado?
-Estoy bien nena, no te preocupes- le contesto tomando sus manos-. Paso mientras todos celebraban que cogiste la snitch, Ferdinand se había dirigido a los aros, y como Josh no estaba he intentado coger la quaffle pero hemos chocado y perdí el equilibrio-. Sheccid abrió los ojos y Elám le dirigió una sonrisa tranquilizadora-. Pero no te preocupes, que estoy bien, realmente no he llegado a tocar el suelo, me han cogido al vuelo.
Efrán se removió un poco incomodo. Sheccid, por su parte se había lanzado a los brazos de Elám mientras le plantaba un beso para después abrazarlo fuertemente, le alegraba que no se hubiera hecho daño.
-Me alegra que no te haya pasado nada, ya tenemos suficiente con Josh herido, no necesitábamos que le hicieras compañía
-Eso es verdad- apoyo Efrán
-Pero…- titubeo la pelirroja mientras ponía una mano sobre sus labios y pensaba-. Has dicho que sucedió mientras cogía la snitch ¿no? Entonces… ¿Quién te ha cogido al vuelo?
-¿Eso realmente importa, She? Lo importante es que el pequeño está bien- intervino Efrán tratando de que su primo no tuviera que contestar a esa pregunta. Elám le había contado lo que paso y no pensaba que la chica se lo tomara muy bien que digamos.
-Quiero saber para agradecerle- afirmo la chica sonriendo-. Así que si has sido tú vete preparando a recibir un buen regalo… te daré una gran dotación de tus dulces favoritos de Zonko y…
-Él no ha podido ser- dijo Rocío-. Recuerdo que lo vi celebrando junto a los demás ¿Qué no ha sido el primero en abrazarte para felicitarte?
-¡Tienes razón!- concedió la chica-. Lo había pasado por alto
-Entonces no pudo ser nadie del equipo porque todos estaban celebrando, Elám era el más cercano a los aros pero los demás se hallaban próximos a ti antes de que cogieras la snitch- razono Altaír
-¿Te ha cogido un Slytherin, tio?- pregunto entre horrorizado, ante la perspectiva de deberle algo a uno de "esos", y sorprendido, por lo que implicaría, James a su cuñado
-¿Ha sido eso?- pregunto Sheccid
-Si…- se vio forzado a admitir el chico
-¿Quién ha sido?- pregunto de nuevo mientras entornaba los ojos y fijando la mirada en el rasguño de la cara
-Heka Malfoy…- respondió en un murmullo apenas audible Elám.
La pelirroja apretó los puños mientras dirigía una mirada nada amistosa hacia la rubia platino que se encontraba al otro extremo de la habitación y que esta al estar concentrada en lo que ocurría a su alrededor obviamente no noto.
-¿Estas de broma?- casi grito James, las chicas se habían quedado con la boca ligeramente abierta, el pelinegro iba a seguir hablando pero Efrán le indico con un gesto que guardara silencio y este, tras echar una mirada a su hermana, cerro lo boca.
-Así que la princesita Malfoy es la que te ha cogido…
-Sheccid…- comenzó nervioso el chico al notar la clara actitud de molestia que tenía su novia-. Yo no lo he pedido ¿vale? Tú estaba lejos y…
-¿Entonces yo me tengo la culpa por estar lejos, no?
-Yo nunca dije eso, yo…
-Pues para la próxima que quieras caer en sus brazos me avisas y me alejo de nuevo… sin problemas Elám, enserio
-No seas infantil- rebatió alzando la voz el chico, los demás se veían nerviosos, no los habían visto pelear nunca-. Yo quería que fueras tú pero ¿Qué crees? ¡Estabas más ocupada siendo abrazada por todos…!
-¡Carajo! Había cogido la snitch, no perdía mí tiempo, no estaba pendiente de lo que hacías…-. Sheccid se dio cuenta de lo mal que había sonado lo que dijo pero era ya tarde para repararlo
-¡Perfecto! ¿Ves? Tú misma lo acabas de admitir, no estabas pendiente de mí, ninguno de ustedes en realidad, ¿te molesta que me hayan evitado la visita a la enfermería, entonces? Quizás me querías inconsciente un rato para seguir secreteando con tu amiguito Malfoy, ya que de él sí que estabas pendiente en el partido
-¡Le estaba preguntando por Lynette, idiota!
-¿Y no pudiste esperar hasta después del partido? Pensé que cuando jugabas "toda tu atención se centraba en buscar la snitch"- dejo caer dolido Elám
-¡Claro! Siempre suelo dejar la preocupación por la gente que me importa para después- rebatió sarcásticamente
-Tienes razón, nunca lo haces… solo cuando se trata de mí
Una última mirada furiosa atravesó el rostro de la pelirroja antes de responder a eso último, se acercó dos pasos hacia su novio y con la voz más tranquila pero evidentemente cargada de molestia le dijo:
-Piensa lo que se te venga en gana… me voy y no te molestes en seguirme.
Paso a su lado y, mientras un sollozo lo bastante audible para que Elám se diera cuenta de que había hecho mal al decir eso se escuchaba, el chico sintió un par de manos empujándolo y haciendo que perdiera el equilibrio para ir a aterrizar sobre el gabinete de pociones que se encontraba a lado de la cama de Joshua.
-Ahora quizás si tenga tiempo para estar sin ti, dado que al parecer eso es lo que piensas que quiero… idiota
Sheccid había volteado a verlo mientras se encontraba en el suelo en medio de un regadío de frascos de pociones, unos cortes se asomaban en los brazos de Elám, y sangraba levemente a causa de ellos. En los ojos de la pelirroja se habían acumulado unas cuantas lágrimas, pero la chica se negaba a dejarlas salir delante de él, dio la media vuelta y echo a correr.
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Las sombras de la oscura noche se reflejaban en el helado piso de piedra, la luna refulgía hermosa por la ventana; era luna llena, inmensa y brillante, un espectáculo realmente digno de ver, el frío viento del invierno soplaba con fuerza haciendo que se escucharán murmullos del ruido de la batalla que se libraba entre las ráfagas y las ramas de los árboles.
Dentro del castillo Hogwarts, en la enfermería, un chico pelirrojo dormía plácidamente ajeno al ruido, al frío y a la luna; faltaba poco para la media noche y, el chico en particular había tenido un mal día, un día muy pesado si a eso vamos. Y gran parte de la tarde de igual manera se la había pasado inquieto, sensaciones revueltas y agitadas habían estado presentes en él.
Un ligero movimiento… un pequeño ruido que no se comparaba al vendaval que se escuchaba afuera y que hacía eco en las paredes del castillo al fin logro hacer que poco a poco fuera recuperando la conciencia… curioso por ubicar la fuente.
De repente lo identifico y puso todos sus sentidos en alerta, seguramente escuchaba mal…
Un sollozo, si, era un ligero sollozo, emitido con el menor ruido posible pero que el alcanzaba a escuchar de manera perfectamente audible; abrió los ojos y se fue acostumbrando poco a poco a la negrura hasta que logró ubicar la fuente del ruido.
A pesar de la oscuridad logro ubicar una melena castaña y unos preciosos ojos marrón, los cuales se encontraban brillantes por las lagrimas que caían por sus mejillas… al reconocer a la persona abrió la boca totalmente sorprendido. Nunca en toda su vida había esperado ver algo así.
-M… M… mamá- tartamudeo el chico sin poder creer lo que sus ojos estaban viendo.
La figura soltó un respingo, se irguió inmediatamente y con el dorso de la mano limpio las lagrimas rebeldes que resbalaban por sus mejillas, pero Joshua había logrado percatarse de ello y el ver sus ojos hinchados y rojos, seguramente por tanto llorar, no ayudaban a que ignorara la situación.
-Mamá… ¿Qué ocurre?- pregunto con el matiz de preocupación cargado en la voz.
En sus casi diecisiete años de vida nunca, ni una sola vez, había visto a su madre derramar una sola lágrima; ellos siempre habían sido felices, nunca antes habían aparecido motivos que la hicieran llorar, incluso por más cosas que él le hubiera gritado durante sus discusiones Hermione nunca había perdido la compostura porque bien que sabía que era solo uno de los arranques de su hijo, nada más. Hizo el amago de levantarse.
-No, Josh, no- dijo rápidamente la castaña mientras colocaba una mano en el pecho de su hijo-. No debes hacer movimientos bruscos, esos mareos no son buenos ¿sabes? Por una vez, por favor, no pelees conmigo y hazme caso
Joshua asintió silenciosamente y se volvió a acomodar en la cama sin dejar de observar un solo instante el rostro de su madre, el aura radiante que recordaba la acompañaba desde siempre ya no se encontraba presente; no, en ese momento y dándose un tiempo para observarla realmente pudo descubrir que las ojeras surcaban su rostro, que este se veía bastante demacrado y que, en general, presentaba un aire de cansancio que era por lo mucho visible.
No pudo seguir pasando por alto esos detalles y, por primera vez desde que comenzó a temer que algo ocurría, realmente fue consciente de que algo grande y malo se avecinaba a su vida… se estremeció de temor.
-Pero que conste que solo porque no tengo fuerzas para hacerlo ¿eh? Tampoco te vayas acostumbrado- dijo Joshua con su característico toque pícaro. Algo muy parecido a una sonrisa apareció en el rostro de Hermione.
-Perdóname, no he podido venir a verte antes por que el Ministerio rebosaba de trabajo pero desde el momento en que tú padre me aviso no he dejado de pensar en ti ni un solo segundo hijo.
Joshua no dejo pasar ese "en que tú padre me aviso". Ya antes se había percatado que tanto uno como otro se referían a ellos como "tú padre" o "tú madre" pero no le había concedido mayor importancia al asunto, ahora comenzaba a preguntarse a que se debía ese repentino trato frio de su parte.
-Está bien, mamá, no importa; los chicos no me han dejado solo un segundo y papá también estuvo conmigo tanto como le fue posible.
Hermione se mordió el labio como hacia siempre que se encontraba nerviosa, asustada o pensando. A pesar de no ser tan cercanos como con su padre Joshua la conocía bien y ese gesto encendió una alarma en su cabeza.
-¿Por qué jugaste Joshua?- hubiera preferido que le dijera algo tipo:
"¿Qué diablos hacías montado en una escoba si sabías que el golpe dejo estragos cabeza hueca?".
Hubiera dado lo que sea por no escuchar esa pregunta tranquila porque, cuando algo que normalmente la hubiera hecho gritar no lograba sacarla de sus cabales quería decir que cosas más graves rondaban su mente. Y la sensación en la boca del estomago no ayudaba en nada.
-No podía dejarlos mal mamá- contesto suspirando-. Nunca hemos dejado de jugar juntos desde que todos estamos en el equipo, un sustituto hubiera venido a desequilibrarlo todo. No podía hacerles eso a James y a los chicos.
-¿Y esto Joshua? ¿Esto si podías hacérselos?- el pelirrojo frunció el ceño. Hermione se sentó más cerca de él, le puso una mano en el rostro y con voz calmada le hablo-. Josh… ellos hubieran preferido mil veces perder ese partido que haber tenido que presenciar como caías. ¿Tienes idea de lo que pasa en la cabeza de alguien al presenciar como una persona a la que ama está a punto de sufrir daño? Es un sentimiento muy fuerte e impactante, hijo, la clase de sentimientos que deja huellas en el alma… esas huellas no son fáciles de borrar cielo.
Algo le decía a Joshua Weasley que la conversación ya no tenía tanto que ver con él y su caída, dicho sea de paso de ella no recordaba gran cosa, aún no le quedaba claro como era que no tenía vendajes alrededor de todo su cuerpo o cómo fue que no necesito poción crece-huesos.
-¿Por qué no nos dejamos de rodeos y me dices que es lo que pasa? Ya no soy un niño, mamá
Hermione finalmente dejo ver una sonrisa autentica dibujada en sus labios. No, no tenía duda alguna de que la persona que tenía frente a ella no era un niño, desde hacía tiempo se había dado cuenta de eso, tenía mucho rato que Joshua había dejado de necesitar de su guía y la había mandado a la banca como una simple espectadora pero para ella él siempre sería su niño porque sin importar cuánto creciera Joshua siempre sería la pequeña persona que había pasado nueve meses de su vida dentro de su cuerpo. Metió una mano en el bolsillo de la túnica, tanteo buscando un objeto y cuando al fin lo encontró lo puso delante del rostro de su hijo.
-Creo firmemente que ya no puedo dejar pasar un día más sin darte esto-. Joshua alargo las manos y su madre deposito en ellas un collar que era la réplica exacta del que le regalara él a Anyrel años atrás-. La última vez que estuve aquí contigo te dije que te lo habíamos dado por una razón y esa era, precisamente, que te librara de visitar la enfermería tan a menudo. Así que quiero verlo siempre en tu cuello, hijo, no me hagas volver aquí tan pronto por el amor de Merlín.
-De acuerdo- dijo seriamente Joshua-, yo te prometo no quitarme nunca el collar pero a cambio de una sola cosa
-¿Qué?- pregunto la castaña con resignación sabiendo muy bien hacia donde podía conducir esa pregunta
-Dime, de una vez por todas, mamá ¿Qué diablos es lo que sucede? Tú y papá han estado actuando muy raros y quiero saber a qué se debe, quiero que dejen de esconderme cosas ¡Quiero saber que está pasando!
Hermione suspiro audiblemente, se puso de pie y se dirigió a la ventana más cercana, se quedo parada contemplando la luna mientras una de sus manos jugaba nerviosa con el cordón de la túnica y la otra caía colgada inerte. Llevaba meses evitando esa conversación, evitando tenerla, no queriendo pensar en lo que pasaría, en lo que diría. ¡NO! Definitivamente no quería tenerle pero… en el fondo sabía que no podían seguirle mintiendo.
Harry, como siempre, había tenido razón; ellos debieron de haberle dicho lo que ocurría a su hijo desde un principio. Lentamente camino de nuevo hacia la cama, sería mejor así después de todo, para Ron sería irrealizable lo que ella estaba a punto de hacer; además viendo las ventajas de la situación al menos por una vez sería ella quien sostuviera una plática sería con su hijo y no su padre. Y, librar a Ron de este momento, era lo menos que ella podía hacer. Se los debía.
Camino de regreso hacia la cama lentamente, muy lentamente. De repente se sentía de nuevo como esa niñita asustada que a los once años se había encerrado a llorar durante gran parte del día en el baño de chicas. Estaba por enfrentar la prueba más grande de su vida y hubiera dado lo que fuera por no tener que hacerlo. Gustosa cambiaría cientos de batallas contra mortífagos con tal de evitar ese momento y de no pronunciar las palabras que quemaban en su garganta. Con tal de no darle ese peso a él.
Pero ya no podía seguir engañándose… nada se desvanecería por arte de magia. No cerraría los ojos y al abrirlos las cosas serían diferentes. No, eso no iba a pasar y Joshua tenía razón, el ya no era un niño y tenía todo el derecho a saber lo que ocurría. Era lo mejor, más aún conociendo la imaginación de su hijo y lo que debía estar pasando por su cabeza; además, Ron lo necesitaba, más de lo que estaba dispuesto a admitir que necesitaba de alguien a su lado en ese momento.
Por fin se vio de nuevo ante su hijo, le observaba maravillada al ver el chico en el que se había convertido. Joshua estaba estático y a la expectativa, miles de cosas debían de estar pasando por su cabeza.
-Mamá, vamos, dilo. Ya sé que no es bueno, de serlo no tardarías tanto en responder ¿sabes? He heredado tu capacidad de deducción, lo que sea dilo, por favor.
-Lo sé cielo, lo sé. Eres lo mejor que pudimos haber hecho. Todo en ti está perfectamente bien equilibrado.
-Pensé que había muchas cosas en mí que no te gustaban, y que por temor a que te saliera alguien peor que yo no me habías dado hermanitos- medio reclamo el chico frunciendo el entrecejo
-Tenía miedo de que errarás el camino Joshua, pero ahora sé que eso no pasará. Y no podría estar más orgullosa de ti
El chico se quedo de piedra, no había pensado ser merecedor de esas palabras en la boca de su madre y, el saber que ella se sentía orgulloso de él lo llenaba muchísimo. Hermione le dio un cálido abrazo y él lo correspondió, se quedaron así por unos minutos y al separarse ella volvió a hablarle.
-Antes de que te diga que es lo que ocurre ¿me dejas darte un consejo?-. Joshua asintió-. No te rindas, hijo, nunca te rindas si de verdad crees que has encontrado ya el amor… esa chica es perfecta para ti- le dijo guiñándole un ojo-. No podría pedir a nadie mejor, se mas testarudo que ella Joshua, no te será difícil dado que lo traes en los genes pequeño.
-Gracias mamá, te prometo que seguiré tu consejo-. Su madre le paso la mano cariñosamente por la cara-. Siempre tomo en cuenta todo lo que dices aunque lo niegue- completo con una sonrisa traviesa que no tenía nada que envidar a las de Ron. De golpe se puso serio de nuevo-. Ahora ya, deja de darle vueltas y dime q ocurre.
Hermione suspiro tristemente y de nueva cuenta una lágrima rebelde rodo por su mejilla; esta vez no hizo nada por detenerla, sabía que no serviría de nada, no con lo que diría a continuación.
-Joshua, yo… yo… estoy muriendo, hijo.
Todo daba vueltas, era peor que cualquier mareo experimentado hasta ese instante.
No… se dijo así mismo, eso no podía ser cierto tenía que ser sin duda una puñetera broma.
Y su madre había escogido el peor tema para jugársela, si lo que quería era enseñarle que las bromas eran malas ya estaba listo, lección aprendida. Volteo a verla, ansioso por que ella le gritara "te la he jugado, caíste", pero eso no paso.
Hermione se limitaba a seguir derramando lágrimas y a observar sin realmente ver la cabecera de la cama. No notaba como su hijo le pedía suplicante con la mirada que desmintiera lo que acababa de decir.
-No…- alcanzó a murmurar al fin-. No es verdad, ¡Tú no puedes estar muriendo! ¡NO PUEDES DEJARNOS!- el grito saco al fin de su ensimismamiento a Hermione.
