Los personajes y su fondo pertenecen a Stephenie Meyer, la protagonista y parte de la trama es de mi creación.


Capítulo 37: Un Capítulo Nuevo

Fui a la casa de los Cullen aprovechando que Carlisle estaba trabajando, quería hablar con todos los miembros de la familia. Quería alejar a Alex de mi vida para siempre, tenía la mala espina de que si tomaba acciones legales contra él, Alex seguiría apareciendo en algún lado y pasaría lo de hace unos días.

–Hola cariño. –me saludó Esme de forma maternal como siempre. – ¿No tuviste miedo al coger tu auto otra vez? –preguntó al ver mi auto negro a mis espaldas.

–Sí, pero esto es una emergencia. Necesito hablar con ustedes. –le dije sincera. El rostro de Esme era serio y me dejó pasar a la casa.

Vi como aparecían en la sala todos los miembros de la familia, todos me saludaba con el mismo cariño de siempre. Todos nos sentamos en los muebles, a mi lado derecho estaba Jasper y a mi izquierdo Renesmee.

–Necesito que me hagan un favor y requiero que no le digan a Carlisle. –les dije a todos.

–¿Qué es Angie? –preguntó Rosalie.

–Alex…

–Discúlpame por lo que hice Angie. –se mostraba avergonzado y preocupado por mi reacción. –Estábamos drogados…

–Eras mi amigo, pensaba que me respetabas aunque sea por eso…

–Estoy enamorado de ti Angie, no puedo evitarlo. –se quejó.

–¿Enamorado? –solté un bufido. –Si en realidad estuvieras enamorado de mí no tuvieras esa confusión mental que tienes siempre. –me quejé.

–Recuerda que éramos unos niños cuando pasó aquello.

–Recuerdas cuando te dije para ser una pareja oficial y me dijiste "ser novios no tiene término". O cuando te decía que fueras a mi casa, siempre rechazabas ir allá. –le recalqué. –Tú lo que querías de mí era un simple juego, yo quería de ti era que me quisieras como TÚ novia. No como una cosa al cual está pegada a ti cuando tú quieras. –quejándome.

–Eso fue antes Angel. Ya no soy así…

–Sigues siendo de esa manera Alex. –le interrumpí. –Si no siguieras haciendo lo mismo, no me trataras indiferente cuando te da la gana o te aprovecharas de mí durante la fiesta de Navidad. –todavía no era capaz de decir aquella palabra en voz alta.

–Por favor, quiero volver contigo. –pidió. –Quiero empezar de cero contigo…

–No has escuchado lo que dicen por ahí ¿verdad? –le pregunté molesta. –Ya tengo novio Alex.

Vi como el rostro de Alex dejaba de ser triste y arrepentido, pasando a uno de furia.

–¿Novio? ¡¿Novio?! –preguntó molesto. –Debes estar bromeando.

–No lo estoy haciendo. –dije inmediatamente. –Si no tienes más nada que decirme, quiero que te vayas Alex Moore antes de que…

–¡Tú eres mía y de nadie más! –gritó molesto.

Vi cómo se abalanzaba hacia mí de manera rápida, yo de pensamiento rápido y cabeza fría aproveché la fuerza que usaba yéndome a un lado para hacerle una llave en uno de sus brazos y estrellarlo contra una pared. El resultado de mi hazaña hizo que le partiera la nariz, pero Alex seguía luchando para soltarse y él al tener mucho más fuerza que yo se pudo zafar.

Sentí como mi cara ardía debido a que me dio una cachetada, pero soporté aquello y empecé a golpearlo como pude, como también hizo el intento por hacer lo mismo y vaya que lo logró.

Apenas supe lo que había sucedido, pero ahora Alex estaba en el suelo boca abajo, sostenía uno de sus brazos con la mayor fuerza que tenía y yo estaba sentada al nivel de su cintura. Él luchaba por soltarse pero yo se lo impedía y cada vez que lo intentaba apretaba más la llave en su brazo; hasta que llegó un momento que entre el apretón, mi gritos de auxilio y sus movimientos que apreté más de la cuenta el brazo, escuchando un leve sonido en su brazo y gritos de dolor por parte de Alex.

–…después de esto alguien me auxilio, sosteniendo entre varios chicos a Alex mientras llamaban a la policía. Cuando llegó, lo esposaron y me preguntaron si quería acciones legales en su contra y dije que si, por agresión. –conté mientras todos me miraban atónitos. –Como la justicia a veces es tan injusta, necesito un gran favor de ustedes contra él. –pedí. –Sé que todos aquí, a excepción de Bella, Jacob y Renesmee, tienen más experiencia que cien humanos juntos. Así que necesito que lo desaparezcan de mi vida, no lo quiero encontrar más nunca por mi camino. Conociéndolo va a buscarme en algún momento o el destino hará encontrarnos en algún momento si sigo en California. Así que dejo en sus manos lo que quieran hacer con él, no me importa si lo tienen que asesinar, pero no lo quiero en mi camino. Eso es lo único que pido.

–Haremos todo lo posible. –respondió Jasper mientras me abrazaba y me daba un beso en mi pelo.

–Sé que su filosofía no es matar humanos, pero en realidad no me importa si lo llegan asesinar –dije sincera. –. Así que dejo en mis manos esto a ustedes, especialmente Rosalie y Jasper.

–¿Por qué tienes tanto odio dentro de ti? –preguntó Edward.

–Porque ya estoy cansada de que las personas me hagan daño. –le contesté.

–No todos son así Angie. Debes perdonar los que te hicieron daño. –comentó Esme.

–Esme, a pesar de todo lo que sucedió entre nosotras hace unos años, he notado que eres una persona muy buena y perdonas con facilidad. Eso me gusta. –le admití. –Pero yo no soy así, a mí me cuesta un mundo perdonar a las personas que me hicieron lo que me hicieron. Yo solo soy compasiva cuando veo a la persona delante de mí es muy buena, por eso te perdoné por lo que hiciste. –ella me miró con sorpresa. –Me ayudaste en mi recuperación y en mis estudios, eso te lo agradezco mucho y espero que la bondad y el cariño que me tienes no cambie Esme.

–Me sorprende esta faceta de ti Angie. –admitió con sorpresa Emmett.

–Creo que los eventos recientes me han cambiado duramente. –le dediqué una pequeña sonrisa.

–Yo creo que Carlisle debería saber esto. –comentó Alice.

–No, yo me encargaré de eso. Si no quieren hacerlo, no lo hagan y ya. –les dije a todos. –Pero creo que ustedes soportaran la furia de Carlisle al saber que un acosador me sigue y estuvo a punto de violarme otra vez.

–Yo apoyo a Angie. –dijo Rosalie con firmeza. –Puedo hacerlo yo sola.

–No puedes decidir quien vive o muere Angie. No eres un Dios. –se quejó Bella.

–Yo no dije que quería asesinarlo, solo quiero no encontrármelo más en mi camino. –le respondí. –Ahora si quieren asesinarlo… ya es asunto de ustedes. –encogí los hombros. –No quiero que lo hagan ahora, este es un momento para las Navidades y ser felices. –algunos asintieron. –No quiero que se entere ni Carlisle, ni mi familia. –todos volvieron asentir.


–¿Papá está bien? –le pregunté a Carlisle al ver que salía de la habitación de mi papá.

–Lo usual cada vez que viene el invierno, tiene bronquitis. –contestó de forma calmada. –Creo que la edad le está afectando su resistencia al frío.

–Cada invierno es peor, ya estoy pensando en obligarlo a volver a California. –admití preocupada.

–Creo que es lo mejor para su salud Amore. –me aconsejó.

–Voy a ver si necesita algo. –le dije antes de entrar a su habitación.

Papá estaba acostado, con una cobija que lo tapaba hasta su cuello. Estaba viendo una película o una serie en la televisión.

–Papi ¿Necesitas algo? –le pregunté mientras caminaba hasta su cama.

–Prepárame chocolate caliente mi princesa. –pidió papá. –¿Dónde están tus hermanos?

–Fueron a Seattle a comprar unas cosas para Navidad que no pueden conseguir aquí o en Port Angeles. –le informé. –Estoy cuidando a los niños.

–Está bien.

–Ya te hago el chocolate.

Salí de la habitación y al llegar a la sala veo la escena más enternecedora. Carlisle estaba armando un castillo de bloques junto con Max y mientras lo armaba, cargaba a Aaron. Me quedé mirando la escena y pensé sobre Carlisle y niños.

No podría tener bebés con él en caso de que yo quisiera…

Bebés rubios de ojos marrones…

Bebés rubios de ojos marrones con un biberón…

Bebés rubios de ojos marrones con un biberón lleno de sangre…

Me dio cierto miedo la escena por el hecho de que me puede pasar como a Bella cuando trajo a Renesmee a este mundo.

Podría morir en el intento si traía al mundo a ese tipo de bebé… y Carlisle podría odiar a ese bebé por haberme matado…

Carlisle al darse cuenta de mi presencia detuvo lo que estaba haciendo y me miró con una sonrisa.

–Te ves tierno así. –le dije sin filtro. –Pareces un padre.

Carlisle me miró con cierta sorpresa ante mi comentario. No le presté atención a su mirada y me fui a la cocina hacer chocolate a todos (menos Carlisle por supuesto). Minutos después apareció en la cocina, rodeándome con sus brazos en mi cintura.

–Eso huele asqueroso. –comentó.

–Para mí huele delicioso. –cogí una cucharilla con un poco de chocolate caliente en ella y se la llevé cerca de su boca. –¿Quieres? –pregunté con una sonrisa. Él lo que hizo fue mirarme serio. –Disculpa, no puedo evitarlo. –dije aguantando la risa.

–En estos días me va a dar una indigestión por comer mucha comida humana. –me susurró al oído.

–No creo que te dé… –luego reformulé mi respuesta. –Ahora que lo pienso, puede que si… puede que te vomites delante de todos.

–Tu sinceridad no ayuda. –quejándose.

–No puedo evitar eso tampoco. –después que dije esto le di un leve beso en los labios.

–¿Acaso me viste cómo si fuera padre de esos niños? –preguntó. –¿Cómo si tus sobrinos fueran tus hijos? – no dejé que tal revelación me afectara y empecé en una respuesta adecuada.

–¿Lees mentes ahora? –pregunté en tono de broma.

–No, pero sé cómo piensas.

–¿Y si te digo que sí? –escuché un suspiro cansino de su parte antes de hablar.

–Angie… No podemos tener bebés…

–Si pueden…–le corregí.

–Pero no pienso ponerte en riesgo Angie. –respondió alterado. –No quiero hacerte daño ni en el acto y ni en el embarazo. Si llegas a salir embarazada de mí, no creo que tengas la misma voluntad de Bella y no quiero perderte.

Me giré hacia él y en su mirada mostraba miedo, mucho miedo. Acuné su rostro y lo miré fijamente a los ojos.

–No pude evitar pensarlo. Imaginé teniendo un bebé rubio de ojos marrones, era hermoso en un principio, pero luego pensé en eso, de que podría morir si traigo un vampiro hibrido a este mundo. –vi como Carlisle contrajo su cara de dolor. –Con respecto al acto, yo sé que tú no me harás daño y lo he visto en varias sesiones que hemos tenido. –ya para este momento su cara de dolor ya no estaba, sino una de lujuria. Sus ojos oscuros lo delataban. –Confío en ti.

Finalmente me acerqué a él a besarlo. Mis manos pasaron a su cabello, metiendo mis dedos en su sedoso cabello rubio y Carlisle me rodeo la cintura para acercarme más a él. Sus manos poco a poco bajaron a mi trasero, haciendo que gimiera de la excitación y luego de manera rápida me cargo, haciendo que soltara un pequeño grito y riera.

–Eres muy pequeña. –dijo en tono de broma mientras me sentaba en una encimera de la cocina.

–Me amas así.

Al momento de besarlo de nuevo, un nuevo sonido me distrajo. Al girarme al girarme donde se producía aquel sonido, resulta que la cacerola del chocolate se estaba rebosando.

–Mierda, mierda, mierda…–me bajé rápido de la encimera y apagué la cocina. Cogí una cucharilla y removí con cuidado el chocolate. Una vez bajó el líquido, vi que era tanto lo que se había derramado que solo había chocolate para dos personas y alrededor había un desastre de chocolate. –Mierda. –dije frustrada por el desastre que tenía que recoger ahora. Miré a Carlisle algo molesta. –Me vas ayudar a recoger esto y no quiero quejas de que te da asco.

–No he dicho nada. –decía mientras tenía las manos alzadas en rendición.


–Me tienes que enseñar cómo le pateaste el trasero a ese chico. –comentó Emmett sin dejar de ver la pantalla del televisor.

–Cómo te voy a enseñar si es casi imposible empujarlos o hacerles llaves a ustedes. –respondí mientras hacía un movimiento con los controles del Playstation 3.

–Voy a dejar moverme. –respondió.

–Claro que no lo harás…–hice otro movimiento. –No dejarás que una chica pequeña te venza.

Ambos estábamos jugando Need For Speed: Most Wanted y lo estaba venciendo. Por ahora…

Y lo vencí.

–¡SÍ! –me paré en el mueble y empecé a bailar de la emoción. –Ajá… Ajá…

–Que seas buena con los juegos de autos no quiere decir que lo seas también en la vida real. –dijo molesto. Parecía un niño berrinchudo.

–Creo que Angie te destronó en los juegos de autos. –comentó Jasper.

–¡Claro que no! –se quejó Emmett. –Tiene que ganarme en diez carreras más.

–¿Que más carreras Emmett? Llevamos jugando como unas quince y yo usando distintos autos. –le indiqué.

–Igual no es suficiente. –dijo cruzando sus brazos.

Suspiré mientras veía a Emmett haciendo sus berrinches. Miré a Jasper y le lancé en control, sus rápidos reflejos lo agarraron de inmediato.

–Juega tú Jasper. Quebré el orgullo de alguien por aquí. –Jasper rio mientras yo me bajaba del mueble. Escuché como Emmett gruñía por lo bajo y yo aguantaba la risa.

Decidí hacer una pequeña visita a un doctor que estaba en la biblioteca estudiando. Al abrir la puerta, lo vi a él sentado de manera elegante en la silla de escritorio leyendo y tenía audífonos puestos. Me acerqué a él y le quité uno de los audífonos de su oreja.

–¿Qué escuchas? –le pregunté mientras ponía el audífono en mi oreja. Reconocí de inmediato la melodía apenas la escuché, era Elvenpath de Nightwish. Este no era el tipo de música que escuchaba Carlisle. –Este no es tu tipo de música. –le pregunté mirándolo extraño.

–Quería escuchar porque te gustaba ese grupo, sus letras son hermosas y fantásticas, ni se diga de la cantante. –comentó maravillado.

–Me gusta el grupo porque mezclan la música clásica con el rock, y sabes muy bien que me gustan esos dos géneros. –expliqué. –Una banda que me gusta igual que Nightwish es Epica, su cantante tiene una voz igual de hermosa.

–Lo tomaré en cuenta.

–Mis favoritas de Nightwish son Moondance, The Pharaoh Sails to Orion y The Siren.

–Las escucharé. –Sin poder evitarlo, me senté en su regazo y lo abracé al nivel de sus hombros y cuello, empecé a besarlo por su cuello. Carlisle soltó una pequeña queja. –Tengo que actualizarme con los estudios médicos… –susurró.

–Puedes leerlos mientras estoy durmiendo. –jalé, con mucho cuidado con mis dientes, el lóbulo de su oreja, haciendo que Carlisle soltara un profundo gruñido.

Me alejé un poco de él por unos momentos para ver su rostro; sus ojos estaban negros y me miraban de manera lasciva. Carlisle acunó una de mis mejillas y se acercó a…

–¡Búsquense un hotel! –gritó Emmett desde el piso inferior.

Su grito me hizo saltar del susto y levantarme del regazo de Carlisle.

–Emmett. –se quejó Carlisle y luego se escuchó un leve golpe seguido de una queja.

–Mejor te dejo estudiando. –cuando iba a irme de la habitación, Carlisle jaló mi mano y volvió a sentarme en su regazo, haciendo que soltara un leve grito y luego una risa por lo que hizo.

–Quédate conmigo. –dijo Carlisle.

–Siempre. –me acerqué y le di un beso corto. –Pero me tienes que dar un libro o poner en altavoz esas canciones, sino me dormiré con ese libro tuyo aburrido.

Carlisle rio, conectó su reproductor de música a sus parlantes portátiles y colocó canciones de mi banda favorita.


¡Hola chicas!

Aquí les dejo un nuevo capítulo de Light in the Darkness.

Como pudieron leer, Angie está volviendo a rehacer su vida con los Cullen. ¿Qué creen que le harán los Jasper y Rosalie a Alex? ¿Lo matarán?

El siguiente capítulo va a ser muy gracioso y muy lindo.

Dejen sus comentarios chicas, estos me ayudan a seguir con la historia.

¡Nos vemos!