Midnightblue1
Total Eclipse of the Heart
Act II
Born To Die
La atmósfera del pequeño astro se hizo densa hasta el punto en que parecía imposible para Sailor Moon seguir respirando. Una fuerza invisible oprimía su cuerpo contra la superficie de la estrella, como si gravedad ahí se hubiese triplicado.
Sin embargo, a pesar del gran dolor físico que sentía, no era ni siquiera comparable con el grave dolor que sentía en su pecho. Le daba la impresión de que una mano invisible trataba de arrancar algo arraigado en el interior de su cuerpo. Su Fragmento del Cosmos había perdido el fulgor que lo caracterizaba, pasando a ser únicamente un lindo adorno en su rasgado traje de Sailor Scout.
Pero sobretodo, Sailor Moon luchaba por ignorar la sensación de que su Fragmento era el causante de aquel intenso dolor que sentía. '¡Es como si quisiera abandonarme y reunirse con el resto de los Fragmentos…!', pensó apesadumbrada rodeando el Cristal con ambas manos, como si intentase retenerlo.
Sus ojos escanearon el cielo tratando de vislumbrar la silueta de su enemiga, pero un gran espectáculo de luces y explosiones – originadas de la repentina reunión de tres de los cuatro Fragmentos del Cristal Supremo – se lo impedía. Su corazón se sentía más y más oprimido a medida que una intensa sensación de miedo la invadía con cada segundo que pasaba; la creciente energía maligna de Sailor Chaos la asfixiaba.
"¡Sailor Moon!"
La voz de la representación del Caos retumbó en todo el espacio.
"¿Te rendirás ahora y me entregarás tu Fragmento o me harás arrebatártelo?"
Sailor Moon luchó por incorporarse a pesar del dolor que inundaba su cuerpo. Arriba de ella, el cielo comenzaba a calmarse, permitiéndole identificar al fin a Chaos. '¡No me daré por vencida, no me daré por vencida!', se repetía en silencio una y otra vez, aunque poco convencida.
"No importa lo que decidas…" Murmuró Chaos con una risilla diabólica. "De cualquier manera, este lugar será tu tumba."
La sangre de la rubia se heló al escuchar aquello. Chaos acumuló energía entre sus manos e inició un frenético ataque desde el cielo. Aunque logró esquivar los ataques iniciales, el cuerpo de la chica se encontraba vacío de energía. Ahora que no tenía el poder del Fragmento de su lado, aquello ya no podía considerarse una batalla, sino una masacre.
Una explosión cercana arrojó a Sailor Moon por los aires. Un segundo ataque la impactó a medio vuelo, regresándola con violencia a la tierra. La chica se levantó con enorme dificultad y trató de alejarse lo más posible de aquel sitio.
"¡Quién habría pensado que la heredera del Milenio de Plata, la gran guerrera de la Luna, la que protegió al universo tantas veces, era tan buena huyendo!" Chaos estalló en una carcajada.
Sailor Moon trató de contener las lágrimas que amenazaban con brotar ante la indignación de aquella burla. La chica se secó los ojos con el revés de la mano y se detuvo. Sabiendo que no tenía escapatoria, decidió no perder la pelea como una cobarde, por respeto a la memoria de sus amigos.
A pesar de la distancia, la heroína vio un destello en los ojos de su enemiga complementado con una sonrisa. La punta de su dedo índice adquirió un brillo oscuro a medida que lo alzaba por encima de su cabeza. Al encontrarse apuntando al cielo, el destello abandonó su dedo y se elevó hasta el infinito.
Sailor Moon sujetó con ambas manos su cetro, preparándose para lo que seguramente sería un ataque devastador. Como sospechó, aquel resplandor se convirtió en una masa de energía que abarcaba todo hasta donde sus ojos podían ver.
La energía comenzó a descender a gran velocidad, la presión ejercida por ella amenazando con aplastar a la rubia. "¡Por favor, Cristal de Plata, ayúdame a proteger a mis seres queridos!" Imploró al Cristal en forma de flor de loto.
El cetro bañó en una luz blanquecina el área alrededor de la chica, protegiéndola del ataque. El suelo bajo ella comenzó a hundirse a medida que el gran peso de la energía caía sobre ella. Sus rodillas luchaban por mantenerla en pie, pero pronto cedieron ante la presión.
Sailor Moon se postró de rodillas, aún soportando el gran peso encima de ella. Su cetro brillaba intensamente aunque, igual que ella, parecía estar perdiendo energía rápidamente. Repentinamente, un sonido aterrador la hizo voltear hacia la punta de su arma.
Una grieta había aparecido en la punta y se extendía velozmente hacia el otro extremo. Sailor Moon apretó sus manos alrededor de la grieta, tratando inútilmente de mantener el cetro unido. Sin embargo, en instantes aparecieron más grietas. Finalmente, con un ruido seco, el cetro sucumbió ante el poder del Caos, partiéndose en decenas de pedazos. La energía que hasta ahora protegía a la Princesa de la Luna se desvaneció, dejándola indefensa ante el descomunal ataque de Sailor Chaos.
Sailor Moon abrió los ojos con dificultad. Su energía restante era apenas suficiente para mantener sus párpados abiertos. Sentía cómo aquel líquido vital escapaba de su cuerpo a través de múltiples heridas. No obstante, a pesar del gran daño recibido, todo dolor había desaparecido.
'Estoy muriendo…', pensó sin experimentar ningún tipo de emoción ante aquella revelación. 'Al final no pude darles el futuro que merecían…', se lamentó concentrándose en respirar, acción que a cada instante se hacía más difícil.
El ataque de Chaos había creado una hendidura bastante profunda en la superficie de la estrella. El cristal que protegía al núcleo del astro se había fragmentado por completo. Las Semillas Estelares se concentraban en varios puntos, impacientes por liberarse y volar a los confines del universo para volver a nacer.
Flotando a cientos de metros de la superficie, Sailor Chaos observaba con gran deleite cómo la vida se escapaba del cuerpo de su némesis. Sailor Moon le dedicó una última mirada antes de cerrar los ojos para siempre.
Chaos observó la escena por unos instantes. El vestigio de una sonrisa victoriosa comenzó a dibujarse en su afilado rostro. Sus pupilas adquirieron un brillo siniestro a medida que los segundos pasaban. Después, tomando aire, hizo la declaración que había estado esperando hacer desde hacía tiempo.
"¡Está muerta!" Proclamó con una risotada. "¡Al fin el Universo es mío!"
La niña se removió con pesadez, como si estuviese despertando de un sueño muy profundo. Observó a su alrededor pero le era imposible distinguir nada; una completa oscuridad la envolvía. Sin pensarlo rompió en llanto.
Escuchó un par de pasos corriendo en algún lugar cercano. Las pisadas se acercaron rápidamente hasta detenerse. Instantes después el crujir de una puerta la hizo voltear.
La puerta se abrió lo suficiente para permitir el acceso a una mujer, la luz del pasillo iluminando el interior de aquella alcoba. Apenas entró a la habitación, la puerta se cerró una vez más, dejándolas completamente a oscuras de nuevo.
Repentinamente una pequeña flama plateada surgió de una de las palmas de la recién llegada. A ella se unieron unas cuantas flamas más, esparciéndose mágicamente alrededor de la enorme cama en la que se encontraba la niña, iluminando todo a su alrededor.
"¿Qué ocurre?" Preguntó la mujer de cabello plateado sentándose en una orilla de la cama.
"¡Mamá, tuve otra pesadilla!" Confesó la niña rubia acercándose a su madre aún sin dejar de llorar. "¡Había un gran monstruo que quería comerme!"
La Reina Serenity la acercó a su regazo y la abrazó con delicadeza hasta que dejó de llorar. "Tranquila, no ha sido más que un mal sueño." Le susurró meciéndose ligeramente, esperando ayudar a su hija a dormir de nuevo. "Vuelve a dormir, Serenity."
"¿Pero qué haré si el monstruo aparece otra vez?" Preguntó la niña amenazando con volver a llorar.
"Serenity, todos nosotros tenemos una estrella en nuestro interior." Respondió la Reina del Milenio de Plata frotando con la mano la cabeza de su hija.
"¿Una estrella?"
"La luz y la oscuridad siempre están juntas, una al lado de la otra." Explicó la mujer con dulzura. "Si demuestras aunque sea un poco de miedo, la oscuridad estará lista para atacar y devorar a la luz."
La niña la observó intrigada y confundida a la vez. Frecuentemente las historias de su madre tenían ese efecto sobre ella.
"Serenity, la estrella dentro de ti debe resplandecer en todo momento para alejar a la oscuridad. Ése es tu más importante deber como la futura soberana de este reino. Recuérdalo."
"Pero y si el monstruo vuelve a perseguirme…"
La Reina Serenity la acomodó entre las almohadas y prosiguió a arroparla. "En ese caso te enseñaré una oración para alejar a la oscuridad para siempre." La mujer se acostó a su lado y pasó una y otra vez sus largos dedos a lo largo de la cabellera de su hija, logrando tranquilizarla.
"Mi madre me la enseñó alguna vez y a ella su madre antes. Es una oración que ha estado en nuestra familia desde la Creación del Universo. Algún día será tu deber transmitírsela a tu hija."
La niña observó los labios de su madre moverse por unos instantes más, pero el sueño logró vencerla antes de oír el final de aquella historia. La Reina la contempló por varios minutos después de que la niña regresó a la tierra de los sueños.
"Algún día, Serenity, tendrás que usar esta oración para proteger lo que para ti es más preciado." Susurró alejando con sutileza el pelo del rostro de su hija. Aunque su tono era amoroso, en su mirada normalmente cálida flotaba una sombra de consternación. "Mientras tu estrella brille gracias a tu bondad y amor, tu deseo se hará realidad. No habrá oscuridad que pueda opacar tu resplandor."
'¿Qué fue eso?', se preguntó sintiéndose extrañamente ligera, sin que ninguna sensación física la aquejara.
Aunque había parecido tan sólo un recuerdo de alguna época muy lejana, en su alma aún sentía la calidez de aquellas manos. Sailor Moon se concentró en las palabras de la Reina del Milenio de Plata.
'Si tan sólo pudiera hacer algo…', se lamentó aceptando que jamás volvería a abrir los ojos, mucho menos a moverse.
'Mientras tu estrella brille gracias a tu bondad y amor, tu deseo se hará realidad. No habrá oscuridad que pueda opacar tu resplandor.'
'Mientras mi estrella brille…'
"¡Serena!"
Al escuchar aquellas voces llamando su nombre, la oscuridad en su mente se disipó. En cambio, una colina floreciente de vida tomó lugar. El cielo era de un extraño color dorado y las flores y plantas que ahí reverdecían eran completamente ajenas a cualquier cosa que hubiera visto en su vida.
"¡Serena!"
Serena se apresuró a montar aquella pequeña colina, deseosa de ver a las personas que aclamaban su presencia. Al llegar a la cima, vio con gran alegría a las tres poseedoras de aquellas voces.
"¡Chicas!" Exclamó temiendo por un instante que su corazón reventara de tanta alegría. "¡¿Qué hacen todas ustedes aquí?!"
"Siempre hemos estado contigo, Serena." Respondió Ami tomando su mano entre las suyas.
"Desde el inicio de los tiempos, siempre hemos luchado juntas." Agregó Lita acercándose para abrazarla.
"Esta vez no es diferente." Completó Mina con una sonrisa.
"Chicas, yo…" Serena se debatía entre decir o no lo que había ocurrido en el campo de batalla.
"Princesa, cada muerte lleva consigo una nueva esperanza de vida."
Detrás de ella, aparecieron cuatro jóvenes mujeres.
"Confiamos en que el futuro que merecemos llegará un día."
"¿Hotaru, Setsuna?" Serena reconoció a las dos chicas frente a ella.
"Y nosotras estaremos contigo hasta que eso suceda." Aseguró Michiru con una ligera inclinación de la cabeza.
"No hemos perdido la esperanza, Cabeza de Bombón."
"Haruka…" Serena sintió como las lágrimas comenzaban a formarse en sus ojos.
"Serena, nunca estarás sola."
Los brazos de su mejor amiga la rodearon por la espalda.
"¡Rei, eres tú…!"
Rei se apartó y se unió a las seis mujeres detrás de ella. Las miradas de todas ellas expresaban todos los deseos y esperanzas que no habían puesto en palabras. Serena cayó de rodillas, sintiendo como la gran alegría y tristeza que en esos momentos la invadían eran imposibles de contener por más tiempo.
"Serena."
La chica dejó de llorar y volteó detrás suyo, completamente sorprendida al escuchar aquellas voces.
"¡Rini, Darien!"
La chica se levantó de un salto y corrió a abrazarlos. Los recién llegados la abrazaron a la vez, permitiendo que se desahogara en sus brazos.
"Creemos en ti, Serena." Le susurró Rini frotándole la espalda.
"¡Rini, Darien, lo siento tanto!" Exclamó Serena, aferrándose a ellos con todas sus fuerzas.
"Serena, no tengas miedo." Murmuró Darien en su oído. "Tú eres la estrella más brillante en el universo."
Su prometido se inclinó aún más hasta que sus labios estuvieron a milímetros de su oreja. "Escucha con atención, Serena…"
Tan pronto como le susurró aquellas palabras, todo se desvaneció en completa oscuridad una vez más.
'¡Esas palabras de nuevo…!', pensó sorprendida al darse cuenta que la Reina del Milenio de Plata y ahora Darien se las habían confiado.
Después de aquel reencuentro tan emotivo, en su corazón comenzó a florecer una luz de esperanza.
'¡No estoy sola!', dijo para sí misma, '¡Todos ellos están conmigo!'
Por unos instantes nada ocurrió. Después, un destello lejano en medio de toda aquella oscuridad llamó su atención. El destello comenzó a acercarse más y más haciéndola creer que aquel brillo tan intenso la dejaría ciega para siempre.
Con la cercanía de aquel resplandor, un sentimiento de amor la inundó por completo. Entre sus manos se formó el Cristal de Plata, la energía de éste reparando su alma y cuerpo a toda velocidad.
Sintiendo como su alma entera vibraba de energía se animó a repetir las palabras que le habían sido encomendadas. Sin embargo, al intentar hacerlo, fue como si estuviesen en un idioma extraño para ella. Por más que intentó pronunciarlas, su lengua parecía totalmente incompetente para lograrlo.
Sailor Chaos se acercó al cuerpo inerte de Sailor Moon, lista para arrancarle su Fragmento del Cosmos y así al fin adueñarse del Cristal Supremo. Cuando sus dedos estuvieron por hacer contacto con él, el Fragmento comenzó a emitir un resplandor intermitente, semejante a un corazón latiendo.
"¿Qué demonios ocurre?" Murmuró retrocediendo por un instante.
Después de unos segundos de observar el comportamiento errático del Fragmento, Chaos se decidió a tomarlo. Al hacer contacto con él, el cristal emitió una energía cegadora que la arrojó varios metros por el aire. Chaos se recuperó en pleno vuelo y cayó de pie varios metros lejos del cuerpo de Sailor Moon.
"¡¿Acaso sigues con vida?!" Demandó furiosa.
De inmediato, sus manos comenzaron a recolectar energía, dispuesta a no perder aquella batalla ahora que había experimentado por un momento el júbilo por la victoria. Bajo ella, la superficie de Sagitario Zero comenzó a temblar primero ligeramente y después con fuerza creciente.
El terremoto quebró más el suelo acristalado de la estrella creando pequeñas grietas por las que las Semillas Estelares intentaban escapar.
"¡No lo permitiré!" Exclamó llena de ira. "¡Esta vez el universo será mío y no habrá nada que me lo impida!"
Sailor Chaos acumuló energía y la arrojó sin piedad en dirección de Sailor Moon, creando una enorme explosión en donde se había impactado. Chaos comenzó a reír una vez más, segura de que esta vez todo había terminado.
"¡Alto!"
"¡¿Qué?!" Exclamó Chaos en completo estado de shock al escuchar aquella voz.
El humo creado por la explosión comenzó a disiparse lentamente. Detrás de la cortina de humo, la representación del Caos delineó la silueta de la heroína.
"Te has dedicado a sembrar miedo en el alma de las personas. Has intentado acabar con la esperanza y los sueños de todos los seres vivos." Acusó Sailor Moon detrás de la cortina de humo. "¡No permitiré que contamines un solo corazón más!"
"¡¿Crees que puedes darme órdenes ahora que poseo tres de los Fragmentos del Cosmos?!" Reclamó Chaos furiosa. "¡¿Quién crees que eres?!" De sus manos escaparon dos potentes rayos de energía destructiva.
"¡Soy una Sailor Scout que lucha por el amor y la justicia!" Respondió la rubia con gran determinación. "¡Soy Sailor Moon y te castigaré… en el nombre de la Luna!" (1)
Sin perder el tiempo, Sailor Moon esquivó los ataques de Chaos y, con un gran salto, emprendió el vuelo buscando distancia entre ellas. En sus manos apareció su cetro renovado, el cual emitió un rayo de energía que hizo retroceder a Chaos.
"¡Aunque sigas con vida, tu poder es insignificante ahora que poseo los tres Fragmentos!" Declaró Chaos burlona, aunque debajo de aquel tono de voz se escondía gran frustración.
Chaos arremetió con un ataque propio, el cual fue esquivado rápidamente por la otra. La rubia cambiaba constantemente de posiciones, escuchando detrás suyo el sonido de las explosiones generadas por los constantes ataque de su enemiga.
Sailor Moon desprendió uno de los broches en forma de pluma de su pelo y lo arrojó hacia Sailor Chaos. El broche se encajó en la muñeca de su enemiga, haciéndola que perdiera el control sobre el ataque.
'¡Es mi oportunidad!', pensó plantando su cetro con firmeza en el suelo y liberando una gran cantidad de energía.
Chaos gruñó como un animal salvaje ante la osadía de su contraparte. Con su palma de frente al ataque, creó una barrera de energía para protegerse. La energía expelida por Sailor Moon chocó contra la barrera y se disipó tras unos breves instantes.
Chaos rió de manera arrogante al ver que el fútil intento de Sailor Moon no había tenido ningún resultado. Estuvo a punto de exclamar algo cuando una sensación punzante en su mejilla llamó su atención. Llevó su mano hacia ella y después examinó minuciosamente lo que habían tocado sus dedos.
'¡¿Sangre?!', se preguntó sorprendida al no poderse explicar cómo un ataque tan insignificante había podido herirla. Su análisis interno fue interrumpido por un segundo ataque de Sailor Moon, el cual logró derribarla.
Sailor Moon saltó en el aire, sus alas elevándola hasta ser tan solo un diminuto punto en el cielo. Al concentrar toda su energía en el cristal que refulgía en su pecho, el Fragmento del Cosmos iluminó todo a su alrededor.
Sailor Chaos se levantó con dificultad, únicamente para sentir un terrible dolor en todo su cuerpo, como si la hubiesen arrojado al núcleo incandescente de una estrella. El sufrimiento aumentaba a medida que la luz emitida por el Fragmento de la heroína se adelgazaba, concentrándose exclusivamente en Chaos. De repente, la zona en donde estaba parada explotó con ella en el centro.
Sailor Moon sonrió al sentir que toda la energía del Caos había desaparecido. En silencio agradeció a todas sus amigas por aquella gran victoria.
"¡Maldita Sailor Moon…!"
La sonrisa se borró del rostro de la chica al escuchar la voz de su enemiga, recargada de odio.
Una silueta comenzó a elevarse de entre los escombros de aquel estallido. Decena tras decena de rayos de energía salieron expelidos de su cuerpo. Su piel se tornó grisácea y se oscurecía más a cada segundo. Sus pupilas adquirieron un brillo rojizo y sus dientes y uñas se afilaron amenazadoramente.
"¡Maldita Sailor Moon…!" Repitió su enemiga. Su poder destructivo incrementaba a cada instante. "¡Te odio!"
De su boca descargó un torrente de energía a gran velocidad, el cual Sailor Moon esquivó apenas. A aquel ataque, se sumaron dos rayos de energía más, uno por cada mano. La chica maniobró entre ellos buscando una oportunidad para atacar, sin embargo las embestidas de Sailor Chaos la acorralaban más y más.
Una de sus alas fue impactada por las descargas de energía de Chaos, haciéndola caer al suelo estrepitosamente. La chica se levantó justo en el momento en el que otro rayo de energía estaba por impactarla. Con ayuda de su cetro, repelió el ataque, pero otro más venía en camino.
Sin poder huir sin arriesgarse a ser gravemente herida en el proceso, Sailor Moon trató de repeler el siguiente ataque, al cual se sumaron dos más. Sus pies comenzaron a resbalar en la superficie cristalina del planeta; su fuerza, a pesar de haberse incrementado, parecía no ser suficiente para detener a Chaos.
La energía emitida por el cetro fue devorada por el ataque de Chaos. La chica fue impactada de lleno por él, aventándola hacia atrás en medio de una gran explosión. Su cuerpo rodó a lo largo de la superficie hasta detenerse. Antes de reponerse, Chaos apareció detrás de ella, alzándola por el cuello de su traje.
"¡El momento de la destrucción total se acerca!" Le susurró con gran odio antes de descargar más energía en su espalda.
La chica voló por los aires ante el ataque. Antes de poder recuperarse, Chaos apareció de nuevo frente a ella. "¡Toda la vida en el Caldero Galáctico perecerá!"
De inmediato, un nuevo ataque la golpeó, estrellándola contra el suelo de Sagitario Zero. Las grietas creadas por aquella batalla se agrandaron, permitiendo el paso de algunas de las Semillas Estelares a la superficie.
Sailor Chaos observó esto sin preocuparse. En unos instantes, todo habría concluido. "Mi deseo es la completa aniquilación de la vida… la oscuridad absoluta en el universo." Se dijo, acumulando toda la energía de la que era capaz. "Ya nadie podrá oponerse a mi deseo."
La rubia abrió los ojos débilmente, viendo cómo la masa de energía aumentaba a cada momento. Cerca de ella detectó un puñado de Semillas Estelares, todas ellas poseían un brillo distintivo, diferente al de los otros millones de Semillas Estelares.
"Amigas…" Murmuró Sailor Moon con una sonrisa cansada. "Tenían razón… siempre estuvieron conmigo…"
Las Semillas Estelares de las Protectoras del Sistema Solar resonaron con su Fragmento hasta que comenzaron a quebrarse, deshaciéndose de la coraza de cristal que protegía sus Fragmentos del Cosmos (2). Pronto las capas que contenían la energía del Cosmos desaparecieron.
"¡Hasta nunca, Sailor Moon!"
Sailor Chaos descargó toda la energía acumulada y se elevó aún más en el aire, lista para contemplar el gran espectáculo que estaba por ocurrir.
Una a una, la energía característica de cada una de las Sailor Scouts fu absorbida por la fracción del Cristal del Cosmos de Sailor Moon. Cerca de ella, más Semillas Estelares aparecieron, todas ellas pertenecientes a la defensora de alguna estrella a lo largo de todo el universo.
La chica perdió el aliento al sentir toda aquella fuerza dentro de ella. Sus ojos se cerraron, tratando de contener la cantidad de memorias y emociones que estaban siendo vertidos en ella. Al hacerlo, tuvo una visión de la gran explosión que formó al universo hacía cientos de miles de años. En el centro de aquel estallido cósmico, la figura de la Guardiana del Cosmos.
Mientras observaba cómo se creaba el universo desde el inicio al tiempo actual, la chica fue espectadora de todas las batallas ocurridas desde el inicio de los tiempos. Todas ellas creadas por la ambición al poder y el miedo a no tenerlo.
En ese instante, Sailor Moon tuvo una revelación. En el centro del universo creado en su mente, la Guardiana del Cosmos le sonrió, como si validase lo que acababa de pensar. Sailor Moon le sonrió de vuelta, sabiendo lo que debía hacer para acabar con aquella batalla y asegurar la paz hasta el final de los tiempos.
La chica abrió los ojos una vez más. En su pecho, el Fragmento del Cosmos experimentaba una transformación: adquirió un tono dorado y de su centro ahora surgían ocho puntas. De manera similar, en su frente, en el lugar donde debía estar la luna creciente, se formó la imagen de una estrella de ocho puntas, idéntica al cristal que sostenía en su pecho.
"Este es el nacimiento de un nuevo poder…" Murmuró al sentir como todo su cuerpo era invadido por una fuerza desconocida. En su corazón podía sentir la presencia de todas sus amigas, así como del resto de las Sailor encargadas de proteger sus respectivas galaxias.
Su traje, completamente destrozado por aquella batalla, desapareció rápidamente, siendo reemplazado por un nuevo traje completamente blanco y sin guantes. En la parte frontal de la falda tenía nueves rayas, una de distinto color; cada uno de ellos representativo de una de las Guardianas del Sistema Solar. En el lugar donde debían estar sus alas ahora colgaba una capa blanca.
El pelo de la heroína comenzó a decolorarse gradualmente hasta adquirir un tono grisáceo con ligeros reflejos purpúreos. Finalmente, su cetro también sufrió modificaciones, finalizando así la nueva transformación (3).
Sailor Moon se levantó con energía renovada, lista para hacer frente a aquel ataque. La punta de su nuevo cetro se iluminó y emitió un rayo liliáceo, el cual atravesó con facilidad el ataque de Sailor Chaos y lo disolvió al instante.
"¡No importa cuántas veces te recuperes, no me derrotarás esta vez!" Declaró furiosa Chaos lanzando varios rayos de energía en su dirección.
Sailor Moon saltó hacia el cielo en el momento en que el primer ataque tocó tierra. Con gran agilidad esquivó los ataques restantes hasta posarse a unos metros de ella.
Chaos retrocedió rápidamente y liberó un torrente de energía en contra de la heroína. Sailor Moon apuntó su cetro hacia el frente, la gema en la punta de éste refulgió intensamente antes de absorber el ataque de la maligna. Con un movimiento suave, la energía devorada fue devuelta con creces en contra de su enemiga, impactándola con dureza.
El cuerpo de Chaos se estrelló contra la superficie de Sagitario Zero, generando aún más salidas para los billones de Semillas Estelares que continuaban atrapadas en su núcleo.
"No te lo permitiré… no te lo permitiré…" Murmuró Chaos levantándose adolorida. Un aura oscura la cubrió por completo, extendiéndose decenas de metros a su alrededor. "¡No te lo permitiré!"
El aura comenzó a girar como un remolino arrastrando consigo a los miles de Semillas Estelares que habían logrado liberarse. El torbellino de energía se alzó y se dirigió sin demora hacia Sailor Moon. Alrededor de la chica se formó un campo de energía que mantuvo al margen el despiadado ataque de Chaos.
"¡¿Por cuánto tiempo más podrás hacerme frente?!" Exclamó de manera arrogante la personificación del Caos.
Sailor Moon trató de responder pero toda su fuerza se encontraba en resistir el ataque de la enemiga. Su cuerpo comenzaba a debilitarse a medida que los instantes pasaban.
'¡No me daré por vencida!', se dijo completamente resuelta, '¡Todas ellas confían en mí!', Dentro de ella resonaban las palabras de ánimo y aliento de las cientos de guardianas de alguna estrella en el universo.
"¡Ríndete, Sailor Moon!" Ordenó Sailor Chaos aumentando la potencia del ataque. "¡Entrégame tu Fragmento del Cosmos!"
"¡Jamás!" Exclamó Sailor Moon sintiendo como su cuerpo estaba a punto de ceder.
'¡Recuerda nuestro deseo!'
Las voces en su corazón clamaron al unísono. Sailor Moon asintió en silencio reconociendo la esperanza que latía en cada una de esas personas.
"¡Esta es la misión de una Sailor Scout; es nuestro deseo!" Exclamó sintiendo que su cuerpo ardía con la energía de mil soles. "¡Nuestros deseos son siempre el mismo. No importa lo que nos depare el futuro… proteger a nuestros seres queridos será siempre lo más importante!"
En su mente volvió a ver el rostro de la Guardiana del Cosmos, quien le sonreía desde el Caldero Galáctico imaginario. Sailor Moon vio sus labios moverse y, aunque no emitieron ningún sonido, en su corazón se formaron de nuevo aquellas mágicas palabras que no había podido pronunciar con anterioridad. Esta vez, sin embargo, estaba segura de que la situación era diferente.
"¡Lambda Power!" (4)
Un resplandor cegador surgió del cristal en su pecho. Las Semillas Estelares atrapadas en el torbellino de energía maligna refulgieron de tal manera que casi igualaban el brillo emitido por la fracción del Cosmos de Sailor Moon.
El núcleo de Sagitario Zero brilló de igual manera bajo los pies de Sailor Chaos. Una enorme grieta surcó a lo largo de toda la superficie de la estrella. En un instante, el planeta de cristal estalló en cientos de miles de fragmentos cristalinos más diminutos que un grano de arena, dejando libres a las Semillas Estelares restantes.
Todas las Semillas Estelares se arremolinaron en torno a Sailor Moon. El brillo colectivo de todos aquellos cristales menguó la intensidad del ataque de Chaos. Cada Semilla Estelar purificando la energía maligna a su alrededor.
Una a una, las Semillas Estelares comenzaron a fragmentarse hasta liberar la pequeña porción de energía del Cristal del Cosmos que guardaban con tanto recelo en su interior. Toda esta energía fue absorbida de inmediato por el Fragmento de Sailor Moon.
Sailor Chaos retrocedió verdaderamente temerosa por aquel nuevo desplante de poder de su contrincante. Aunque le costara aceptarlo, sabía que no tendría oportunidad alguna de derrotarla en aquellas condiciones. Con su orgullo herido, Sailor Chaos se dio la media vuelta y se preparó para huir a toda velocidad de ahí. No obstante, su cuerpo se encontraba paralizado.
"Es momento de regresar a casa." Escuchó detrás de ella.
Chaos volteó a ver a Sailor Moon, cuyo halo de luz blanca se extendía hasta donde sus ojos alcanzaban a ver, y bajó la mirada. Su Fragmento del Cosmos brilló como si hubiera reaccionad ante aquellas palabras.
Su cristal resplandeció primero de un tono azul zafiro y después de un rojo carmesí. Inmediatamente, los Fragmentos que tanto trabajo le habían costado obtener fueron liberados. Como con el resto de las Semillas Estelares, los Fragmentos pertenecientes a Sailor Galaxia y Sailor Kakyuu se convirtieron en energía, la cual fue rápidamente absorbida por el Fragmento de Sailor Moon.
"Ven." Le sonrió Sailor Moon extendiéndole una mano.
Sailor Chaos trató de retraerse pero una fuerza invisible se lo impedía. "¿También tú quieres regresar?" Susurró al Fragmento del Cosmos en su pecho, el cual brilló a manera de respuesta. La mujer se hizo un ovillo, temerosa de la persona frente a ella.
"¿Hay un futuro en el que no habrá más guerra?" Preguntó escéptica. "¿Hay un futuro para mí contigo?"
"El amor es nuestro destino." Respondió con una mirada tranquilizadora, ambos brazos extendidos hacia ella.
"Cada estrella que nace debe morir." Murmuró Chaos poniéndose de pie lentamente. "Mientras tu poder y el mío existan no terminarán las guerras. Nuestro único destino es la muerte."
"Terminaré esta guerra para siempre." Murmuró Sailor Moon sin perder la sonrisa. "Les daré a todos la paz y felicidad que tanto anhelan, es mi deseo como Sailor Scout."
Sailor Chaos la miró a los ojos por unos instantes. La voz de la Guardiana del Cosmos resonó en los corazones de ambas.
'Grandes poderes implican grandes sacrificios…'
Las pupilas de Chaos se dilataron al comprender lo que estaba por ocurrir. "Lo perderás todo." Murmuró acercándose a Sailor Moon hasta encontrarse al alcance de sus brazos.
"Te equivocas." Sonrió Sailor Moon. "Lo ganaré todo."
"Sailor Moon…" Murmuró Sailor Chaos, "¿Estás segura que el futuro que conoces realmente llegará algún día?"
La antigua rubia le dedicó una sonrisa misteriosa, la cual fue correspondida por la de su eterna contrincante. Dedicándose una última mirada en la cual intercambiaron todo lo que querían decirse, ambas chicas se abrazaron. Sailor Chaos se desvaneció en los brazos de la heroína a medida que su Fragmento era absorbido.
El Fragmento del Cosmos refulgió de tal manera que no hubo ni una sola sombra en el universo. El cristal volvió a transformarse hasta adoptar la forma completa del Cristal del Cosmos ahora que Sailor Moon era la única persona en el infinito.
El Cristal Supremo se posó en la punta del cetro de Sailor Moon. Con un grácil movimiento emitió una onda de energía liliácea que se extendió hasta los confines del espacio. Toda la destrucción causada por aquella batalla quedó en el olvido, dejando en cambio los hogares y paisajes que había visto en las memorias de cada una de las Semillas Estelares que había absorbido.
Cuando la inmensa labor de reparación concluyó, el Cristal del Cosmos se separó del cetro de Sailor Moon. La chica lo contempló entre sus manos por unos instantes, viendo en cada destello del cristal un rostro nuevo.
Con una gran sonrisa, Sailor Moon lo alzó por encima de su cabeza. "¡Por favor Cristal del Cosmos, cumple mi deseo!" Exclamó con lágrimas en los ojos. "¡Ayúdame a proteger a mis seres queridos!"
El Cristal del Cosmos brilló intermitentemente por unos segundos. El brillo comenzó a hacerse más y más intenso. Repentinamente, el cristal perdió su resplandor para después refulgir hasta crear una explosión sin precedentes.
Cuando los rastros de aquella explosión se disiparon, lo único que quedaba en aquel lugar era la reconstruida estrella de Sagitario Zero.
El muchacho se removió en la cama. Sus músculos se encontraban adoloridos, como si hubiese dormido por mil años. Después de varios minutos estirándose entre bostezos, al fin fue capaz de levantarse.
Al hacerlo, como ya era costumbre, tomó el marco que se encontraba sobre su mesa de noche. Aquella fotografía de él y las dos personas que más amaba en el mundo siempre le daba la fuerza necesaria para iniciar un nuevo día.
Sin embargo, aquella ocasión, algo le llamó la atención. Sus ojos se desorbitaron al reparar en el gran detalle – o mejor dicho, los dos grandes detalles que hacían falta en aquella foto. El marco se resbaló de sus manos, el cristal que protegía la imagen haciéndose añicos con la caída.
"No… no… no…" Murmuró el joven adulto hundiendo el rostro entre las manos, sus ojos desbordándose en lágrimas amargas ante la pérdida de su amada.
Repentinamente sintió una calidez ajena a él pero extremadamente familiar en lo más profundo de su ser. El chico se apretó con fuerza el pecho, tratando en vano de tocar con sus dedos aquella presencia dentro de él. A pesar de no lograrlo, el saber que aquella energía existía aún dentro de él lograba reconfortarlo.
'Era la única forma.'
Escuchó dentro de él mientras la sensación desaparecía. Cuando por fin sintió que se encontraba solo de nuevo, el muchacho prorrumpió en llanto.
FIN
(1) No me pude contener, necesitaba ponerlo aunque sea una vez… Y ahora todos vayan a YouTube y escuchen la canción de Ai no Senshi (la original, no el cover).
(2) Recuerdenque adentro de la Semilla Estelar había un cristal circular que era el que realmente almacenaba la energía del Cristal del Cosmos y… bueno, si tienen más dudas, en el capítulo de Requiem Parte 2 explique mucho de eso y estoy casi seguro que en el de Going History también.
(3) ¡Señoras y señores, con ustedes… Sailor Cosmos! Aunque me seguiré refiriendo a Sailor Cosmos como Sailor Moon.
(4) Es el poder oficial de Sailor Cosmos. Se supone que tiene el poder de dar vida a todo el universo y únicamente puede ser usado cuando todos los Cristales Sailor se combinan con el Cristal del Cosmos.
Estoy berreando con el final… ¡lo tenía planeado desde antes de salir del vientre de mi madre! Nunca pensé que llegaría este día y ya me llegó la nostalgia y la madre, así que… ¿Quieren un epílogo?
