Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?


Forks Ink: tatuajes y perforaciones.

Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" Inkbella. OoC. TH. AU. Bella&Edward


Capítulo 32: Con una pequeña ayuda de mis amigos


With a little help from my friends – The Beatles


Renesmee y yo entramos a casa en silencio, su menudo cuerpo seguía pegado junto a mi costado, mi brazo izquierdo estaba por sobre sus hombros, atrayéndola cerca de mí. No quería soltarla, joder, ella se veía tan frágil. Caminamos hacia la sala de estar y le ayudé a sentarse en el sofá de dos cuerpos, cuando estuvo sentada me enderecé en mi lugar y suspiré llena de frustración, desordenando mi cabello en el proceso. Con mis brazos en forma de jarra le di una leve mirada a Renesmee que estaba cabizbaja sin hacer un mínimo movimiento, sonido, algo. Me puse en cunclillas frente a ella y tomé sus manos, las cuales descansaban temblorosamente sobre su regazo, entre las mías y le di un suave apretón para que me mirara. Ella claramente no lo hizo, volví a suspirar y, sin soltar sus manos, alcé mi derecha para tomar su barbilla y obligarla a observarme.

Joder.

Yo de verdad que iba a matar al hijo de puta que la haya dejado así.

Ness, nena, Edward y los niños están arriba, subiré un momento a hablar con ellos, ¿sí? —Nessie asintió levemente, volviendo a bajar su cabeza— Cuando vuelva quiero que me digas todo, ¿está bien? —volvió a asentir muy débilmente a mis palabras. Suspiré y me puse de pie, dejándola en la sala de estar mientras iba por ayuda.

Cuando llegué al piso superior me encontré con Minino y lo niños todavía en la nueva habitación de Floyd, Edward me dio una significativa mirada y yo solo atiné a encogerme de hombros.

—¿Quién era? —preguntó curioso, frunciendo el ceño luego de inspeccionar mi rostro— ¿Por qué estás pálida?

—Ya te cuento… —carraspeé para llamar la atención de mis renacuajos, cuando tuve ambos pares de ojos enfocados en mí, les hice un ademán con mi mano para que se acercaran. Cuando los tuve cerca me agaché a su altura y sonreí— Niños, mami y papi deben tener una pequeña charla fuera del cuarto, ¿me prometen quedarse aquí sin hacer tanto alboroto por un rato? —ambos angelitos asintieron repetidas veces con sus cabezas— ¡Genial!, los amo —besé sus mejillas y los dejé ir, ellos rápidamente se acercaron a un baúl donde se encontraban las figuras de acción de Floyd y se enfrascaron en su mundo. Le hice un gesto con la barbilla a Minino para que me siguiera fuera, salimos de la habitación cerrando la puerta tras nosotros.

Me crucé de brazos una vez estuvimos solos en el pasillo y miré a Edward que se encontraba de pie frente a mí.

¿Cómo carajos le decía que Renesmee estaba en nuestra sala de estar luciendo para la mierda?

—¿Qué está pasando?

Minino, era Renesmee —él alzó una ceja en mi dirección, instándome a seguir—. Joder, Minino, a-abrí la puta puerta y de pie ahí estaba Renesmee luciendo… Ella… joder, joder, joder —mordí mi labio inferior con nerviosismo y temor—. Ella está en la sala abajo, ella luce como los mil demonios, como si alguien le hubiera hecho algo, ¿me entiendes, Minino?, ¿entiendes lo que te quiero decir? —los ojos de Edward se abrieron con temor— Yo no quiero que los niños la vean así, ella está demasiado vulnerable, sé que no lo aguantaría, ¿crees que podríamos llamar a tus padres para que vengan por ellos y así encargarnos de esto? Yo la traeré a nuestra habitación, diablos, ¡no sé!, ¡algo tenemos que hacer!

—Ve por ella, yo me encargo de los niños —asentí a sus palabras y di media vuelta en el pasillo, estaba por avanzar cuando Edward volvió a hablar—. E Isabella, por favor, no saques conclusiones antes de escuchar su versión. Es lo mejor que podemos hacer en estos casos —nuevamente asentí. Volvimos a entrar a la habitación de Floyd, mis niños jugaban alegremente sin enterarse de la mierda que estaba pasando, así era mejor, ellos no tenían porque saber de los horrores de este puto mundo—¿Niños? —llamó Minino, tomando su atención— Abu Esme llamó y me dijo que aún le quedaban de esas ricas galletas de Navidad que había preparado, ¿quién quiere ir donde los abuelos a comer un poco? —ambos mocosos alzaron sus manitas al aire gritando "¡Yo!" alegremente.

Sonreí con tristeza observando a mis renacuajos.

Qué fácil es ser niño, sin preocupaciones alguna.

—Vengan, denle un beso a mamá, ella tiene que ir a hacer algunas cosas de grande, ¿sí? —Floyd tenía el ceño fruncido mientras se acercaba a mi— ¿Qué pasó, enano?

—¿Qué cosas tienes que ir a hacer, mami?

Cosas de grandes —volví a decir rodando mis ojos, mi renacuajo me copió el gesto y dejó un beso en mi mejilla.

—Ya sé, que abudido —reí mientras mi pequeña Weasley también dejaba un beso en mi otra mejilla.

—Pórtense bien donde los abuelos, los amo —salí de la habitación tranquilamente, una vez estuve afuera corrí escalera abajo para llegar junto a mi hermanita lo más rápido posible, ella seguía sentada donde la dejé, como una jodida estatua, no se había movido ningún centímetro desde que desaparecí escalera arriba. Llegué junto a ella y tomé sus manos nuevamente, ayudándola a ponerse de pie.

Nessie, vamos a mi cuarto, ¿sí? Carlisle y Esme vendrán por los niños, Minino se está haciendo cargo de ellos ahora así que no te verán así —un suspiro de alivio abandonó su endeble cuerpo—, pero debemos subir ahora, llegarán pronto.

Asintió una vez más y a mi ya me estaba sacando de quicio el no escuchar su voz.

A estas alturas, hasta la escucharía cantar.

La ayudé a subir la escalera con cuidado, ya que los raspones que tenía en las piernas debían dolerle porque soltaba pequeños siseos debes en cuando. Finalmente llegamos a la planta superior y al que ahora era mi cuarto en conjunto con Minino. Entramos en silencio, la ayudé a acomodarse sobre la cama y me acerqué al buró de Edward donde guardaba uno de esos maletines de primeros auxilios, siempre alerta por si le pasaba algo a los niños en un descuido, ese era mi gatito. Me senté a lo indio en la alfombra, frente a Ness, y comencé a atender sus heridas. Primero la ayudé a quitarse lo que le quedaba de medias, al tener sus piernas desnudas frente a mi ahora pude ver claramente que aparte de los raspones en sus rodillas tenía uno que otro rasguño de lo que parecían ser ramitas de árboles. Como si ella hubiera corrido a diestra y siniestra por medio del puto bosque escapando de algo. Sin decir más comencé a atender sus heridas, echando un poco de agua oxigenada en un algodón para limpiar de cualquier residuo y después desinfectar con alcohol.

Estuvimos un largo rato en silencio.

Lo único que se escuchaba a ratos eran pequeños siseos de Renesmee cuando pasaba el algodón por sobre sus heridas para desinfectar ya que le escocia. Después de un rato pude escuchar a lo lejos como se cerraba la puerta de entrada y unos pasos apurados subir la escalera. La cabeza de Renesmee dio un brinco y sus ojos se abrieron de par en par con terror. Detuve lo que estaba haciendo ante su reacción, y después entendí el por qué. Claro, ella definitivamente no quería que Edward la viera así. Pero mi hombre era un dulce caballero y no entraría a la habitación sin llamar antes.

Cosa que hizo, exactamente.

¿Isabella?, ¿Renesmee?, ¿está bien si entro?

—¡Un segundo, Minino! —me puse de pie y busqué por la habitación alguna manta para cubrir a Renesmee. La encontré sobre una silla que se encontraba empotrada en la esquina, se la entregué a Ness y la ayudé a cubrir parcialmente sus piernas, luego tomé uno de mis hoodies y la hice ponérselo, quitando las ramitas y hojas que seguían en su desprolijo moño, poniéndole el gorro del polerón para fines prácticos— ¡Ya puedes pasar!

Minino entró luciendo completamente preocupado.

—Mamá y papá ya vinieron por los niños —comunicó. Asentí a sus palabras, volviendo a mi lugar sentada frente a Ness. Edward se acercó a nosotras y tomó asiento junto a mí, observando las heridas en las piernas de mi hermanita con el ceño fruncido—. Renesmee, cariño, ¿puedes decirnos que fue lo que te ocurrió? —Nessie comenzó a jugar con sus manos que estaban sobre su regazo nuevamente— Sabes que soy doctor, ¿no? Puedes confiar en mí, pequeña, te ayudaré en esto —Minino tomó mi mano y le dio un suave apretón—, te ayudaremos en esto, ¿sí?

—Yo… Y-Yo estaba con N-Nahuel…

Ajá, sabemos eso corazón, se fueron desde aquí, ¿recuerdas? —Edward le volvió a dar un apretón a mi mano, casi diciéndome "cierra la puta boca, impaciente de mierda" pero en palabras de Minino, claro— Si, lo siento, continúa, por favor.

Renesmee tomó una gran bocanada de aire y la expulsó lentamente.

Volvió a hablar con voz temblorosa.

—N-Nahuel y yo estábamos en nuestra cita —asentí a sus palabras—, él me llevó a Port Ángeles, ¿s-sabes? A un restaurante muy bonito que hay ahí —Renesmee sonrió levemente y luego su rostro se contrajo en una mueca—. Cuando salimos del lugar, nos dimos cuenta de que su motocicleta no se encontraba donde la había estacionado…

Fruncí el ceño.

Esto se estaba tornando jodidamente raro.

—¿Qué pasó luego, pequeña? —Minino la alentó a seguir ya que Renesmee se había quedado en silencio nuevamente.

—La buscamos por todos lados, pero no estaba en ningún lugar. Nahuel estaba tan triste —Renesmee suspiró y se cubrió el rostro con ambas manos—. Si tan solo yo no hubiera…

—Si tan solo tu no hubieras, ¿qué? —pregunté con impaciencia, esperando la historia completa.

—C-Cuando estábamos buscando su motocicleta, a lo lejos vi a una chica que se me hacía demasiado familiar para ser verdad —Renesmee nos observó a ambos con indignación— ¡B-Bree estaba ahí, Bella! Bree estaba ahí montada en la motocicleta de un tipo —dijo despectivamente— que lucía como alguien que venía recién saliendo de la penitenciaría… —un escalofrío recorrió su cuerpo— Y-Yo… Yo…

—Nena, me estás alterando, dinos qué te pasó, joder, ¡Bree me importa una mierda!

—Isabella, por favor… —Edward alzó sus cejas haciéndome callar, se giró a mirar a Ness nuevamente— Continúa.

A mi me iba a dar un jodido paro cardiaco si ella no llegaba pronto al meollo del asunto.

¡Yo solo necesitaba saber si alguien le había hecho daño!

¡A la mierda la motocicleta de Nau!

¡A la mierda Bree!

¡A la mierda todo!

A mi me importaba ella, ella era la que lucía como la mierda, ella era mi hermanita, por todo lo santo.

Y así se enfrascó en una historia contando como ella había dejado a Nahuel a la deriva para encarar a su mejor amiga que se estaba yendo por el mal camino juntándose con ese fracasado, cuando se dio cuenta que en realidad era un grupo de fracasados. Y no cualquier grupo, era el jodido grupo de Lobo, los Wolfpack. Renesmee nos contaba con lujo y detalle como el hijo de puta de Jacob estaba intentando ligar con ella nuevamente sin dejarla en paz. Enserio, joder, yo iba a acabar con ese cabrón. Lentamente. Le dije una y mil veces que nada de tocar a mi hermanita, si me entero que él fue el responsable del estado de Renesmee le juro al mismismo cabrón de ella arriba que lo hago mierda…

¡Juro por todo lo que tengo que acabaré con ese mal nacido!

—… Entonces llegó Nahuel —Renesmee tomó la manta entre sus manos nerviosamente—, él es un bobo, ¡él era solo uno!, ¿cómo pudo siquiera pensar en discutir con esos trogloditas?, ¡ese tipo de personas no entiende con palabras! —Nessie me dio una mirada de soslayo—, sin ofender, hermana.

—Me ofende el hecho de que me estés encasillando en "ese tipo de personas", pero todo bien, prosigue nena.

—¡Ellos se agarraron a golpes! —chilló, cubriendo su rostro una vez más— ¡Y eso no fue lo peor!, ¡ellos habían hurtado la motocicleta de Nahuel! —abrí mis ojos de par en par por su confesión— ¡Bree, con ese tipo bueno para nada, estaban ocupándola como si estuviera bien! No les pertenecía, Nahuel me habló sobre cuanto tuvo que ahorrar para obtenerla, ¿sabes que él trabaja para la señora Cullen en su almacén cuando puede?, ¿sabes que tiene dos hermanos pequeños a los cuales adora?, ¡su mamá es un espanto, su padre no existe y él es el que se hace cargo! —las manos de Nessie se empuñaron, la nena estaba tan jodidamente ardida que sus nudillos llegaban a verse blancos— ¡Bree y ese tipo no tenían el derecho de quitarle algo tan preciado para él! ¿Y sabes qué me dijo la tonta de Bree cuando intenté hacerla entrar en razón?

—¿Qué fue lo que Bree te dijo, enana?

Su rostro mostraba una indignación enorme.

—¡Ella me dijo…! —Renesmee resopló e imitó la voz de su amiga pobremente—: "relájate Renesmee, solo la tomamos prestada un rato. Diviértete un poco, ¿sí?" ¿Puedes creerlo?, ¡ella hizo sufrir a alguien deliberadamente por estar intentando ser una chica mala —un resoplido para nada señoritesco abandonó los labios de mi hermanita— porque se estaba divirtiendo!

—Hey, Nessie, mírame —sus ojos cargados de rabia se posaron en mi—. Entiendo, entiendo todo lo que ocurrió, ¿está bien? Pero, por favor, ¿podrías decirme por qué luces así? No tienes una jodida idea de todas las cosas que me he imaginado en este último momento del por qué mi hermanita luce como si alguien la hubiera forzado a hacer algo que no quería.

Los ojos de Renesmee se abrieron con horror y se abnegaron en lágrimas.

Oh, joder.

¿Es que si le había pasado algo?

Cerré mis ojos y esperé lo peor.

—¿Renesmee?, ¿cariño? —Edward estaba tan jodidamente asustado como yo por la reacción de mi hermanita— Alguien… ¿Alguien te hizo daño? —su voz salió un poco más brusca al mencionar esa última palabra.

.

Fue un susurro tan pequeño que joder y ojalá haya escuchado mal.

—Renesmee, bebé, por favor no juegues conmigo… —mierda, yo podía llorar en cualquier momento.

—A-Alguien me hizo daño, p-pero no de la manera en la que ustedes creen… —ella soltó una bocanada de aire— ¡Bree es mi mejor amiga, yo la quiero, pero no así!, ¡rompió mi corazón, Bella, esa no es mi Bree!

¡Carajo, Renesmee! —grité, poniéndome de pie en un salto.

Maldita cría.

Ella no podía asustarme de esa manera, simplemente no.

Creo que nunca había estado tan aliviada en mi vida, no me había dado cuenta de lo jodidamente tensa que estaba hasta que escuché de sus propios labios decir que mis conclusiones eran erróneas, solté un maldito suspiro que duró una eternidad mientras dejaba caer mis hombros, relajándome por completo. Minino junto a mi también suspiró aliviado ante las palabras de Ness. Dios, nos había dado un susto de mierda. De todas maneras, alguien había hecho algo para que ella estuviera así.

—Siento tanto que Bree esté siendo una idiota contigo —no pude guardar más la sonrisa llena de alivio que quería posarse en mis labios— Perdón por sonreír, es solo que, diablos, estoy tan malditamente feliz de escuchar eso, pequeña, ¡tan jodidamente feliz! —tomé sus manos entre las mías y dejé un beso en ellas, lo que causó un pequeño sonrojo de su parte— Entonces, ¿por qué luces así?

—¡Ese amigo tuyo! —gruñó, mirándome con un poquitito de odio— ¡Ese maldito amigo tuyo!

—¿Estás hablando de Lobo? —asintió con rabia contenida.

—¡Él hizo que volviera a Forks montada en su motocicleta! —chilló alzando sus brazos al aire— Él no iba a dejar a Nahuel en paz si yo no obedecía sus ordenes, ¡él hizo que Nahuel manejara desvalido desde Port Angeles solo para humillarlo! —mi hermanita respiraba fuertemente, su pecho subía y bajaba con rapidez— C-Cuando llegamos a Forks se lo llevó, Bella, ¡él se llevó a Nahuel vaya a saber Dios dónde y me dejó tirada ahí! —las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas— ¡Sus amigos se reían al ver a Nahuel así de golpeado!, ¡Bree se reía del pobre Nahuel, hermana!

Ese maldito cabrón de Jacob.

¡Joder!

¡Esto ya era demasiado!

¡Estábamos en plena víspera de Navidad y él había arruinado la primera cita de mi hermanita!

¡Su primera cita que debería haber ido perfecta!

—¿Dónde está Nahuel? —Edward preguntó suavemente. Renesmee se largó a llorar desconsoladamente esta vez, intentaba hablar, pero no podía hacerlo sin balbucear y no entendía una mierda de lo que estaba intentando decirnos. Me puse de pie y me senté junto a ella, pasé mi brazo izquierdo por sobre sus hombros y la atraje hacia mi en un abrazo, se comenzó a tranquilizar cuando acaricié su cabello dulcemente con mi mano.

—¡No lo sé —un pequeño quejido de dolor escape desde sus temblorosos labios— ¡E-Ellos se lo llevaron! —murmuró entre lágrimas— Y-Yo estuve buscándolo toda la noche, intenté s-seguirlos a pie a través del bosque por donde desaparecieron, pero no pude alcanzarlos —volvió a empuñar sus manos—, ¡no pude alcanzarlos, Bella! Y justo cuando… —se quedó en silencio súbitamente.

—Vamos, Nessie, sigue hablando.

Ella volvió a tomar una gran bocanada de aire y continuó.

—Yo me había adentrado bastante en el bosque, estaba o-oscuro, t-tenía mucho miedo, Bella…

—Lo sé, pequeña, lo sé —besé la cima de su cabeza y ella se acurrucó aún más junto a mí.

—Ese… Lobo —murmuró entre dientes—, él apareció de la nada, digo… N-No lo vi, pero escuché su voz, ¿sabes? Estaba por todo el bosque, ¡como si cazarme fuera un juego! El decía —Renesmee se estremeció ligeramente entre mis brazos—: "Quien necesita un príncipe azul cuando tienes a un lobo feroz, nena" Y-Y luego de eso, comenzaron a aullar, n-no sé quienes más estaban ahí, yo solo… yo solo corrí por el bosque, escuchaba sus pisadas tras de mi —su cuerpo temblaba al recordarlo— y quedé así —se apuntó a si misma sin ganas—, t-tropecé algunas veces pero tenía tanto miedo Bella… —rompió en sollozos nuevamente y luego murmuró en una voz muy baja— Lo dejé solo, hermana, hui y lo dejé ahí con ellos.

—Escúchame, bebé —tomé su barbilla suavemente y alcé su rostro para que me observara directamente a los ojos—. Nada de esto es tu culpa, ¿entendido? —asintió, sus labios temblaban— Papá estaba jodidamente preocupado —sus ojos se abrieron con temor nuevamente, iba a volver a entrar en pánico—. Hey, escúchame —cerró la boca justo cuando iba a empezar a parlotear cosas sin sentido—, no le diremos nada, ¿sí? Yo me ocuparé de eso. Tú mientras ve a bañarte, ten cuidado con tus heridas, en el baño hay de todo para que utilices, ¿está bien? —asintió dócilmente— Bien —le sonreí. Mi mano se alzó por fuerza propia y fue a parar a su rasguñada mejilla, la acaricié dulcemente. Su rostro se calentó bajo mi mano ante el gesto.

Había tenido tanto miedo, joder.

Pero ella estaba bien, estaba aquí conmigo, en casa.

Renesmee fue a tomar la ducha que le ordené, dejándome con Edward a solas en la habitación. Tendría que llamar a papá para decirle que la enana estaba aquí conmigo sana y salva, algo se me iba a ocurrir para decirle, una mentirita blanca para no preocuparlo en estos momentos, estaba claro que él se iba a enterar de todos modos, Renesmee estaba malditamente magullada por culpa de ese hijo de puta de Lobo. Desordené mi cabello en un gesto de frustración, sentí a Minino tomar asiento junto a mi en la cama, sus brazos estuvieron rodeándome en un segundo, descansé mi cabeza sobre su pecho e inhalé su aroma, me relajaba como los mil demonios.

—¿Amor? —murmuró, dejando un beso en mi cabello—, ¿qué sucederá ahora?

—Yo iré a buscar a Nahuel —me enderecé en mi lugar y observé sus ojos—, iré por ese hijo de puta de Lobo y le partiré la madre, tenlo por seguro. Hablaré con papá primero, le diré que Nessie está aquí con nosotros, luego llamaré a los chicos… —suspiré y besé sus labios en un movimiento fugaz— ¿Tu podrías quedarte con ella en lo que arreglo esta mierda?

—¿No quieres que te acompañe? Yo planeaba hacerlo, Isabella.

—Me quedaría mucho mas tranquila si Ness se queda aquí acompañada, ¿y quién mejor que tu para hacerle compañía? —frunció sus labios en un tierno mohín y dudo por unos segundos— Anda, Minino, Grizz estará conmigo, ¿tu crees que alguien se atrevería a hacerme algo con ese mastodonte cuidando mi espalda? —su rostro se relajó un poco, no del todo.

—Me preocupa lo que tú vayas a hacerle a esas personas.

—Bueno, cualquier mierda que haga se lo tienen jodidamente merecido, así que no trates de detenerme gatito porque no te haré un puto caso —Edward asintió sonriendo cariñosamente—. Además, Renesmee confía en ti, sé que estará mucho más relajada aquí en casa si estás con ella, ¿sí?

—Está bien, me quedaré en casa con ella. Recuerda llevar tu móvil —asentí, volviendo a dejar un rápido beso sobre sus labios—, me llamas, Isabella, ¿está claro? A cualquier indicio de que no puedan con esto, me llamas.

—Claro que sí, amor —me puse de pie y caminé hacia el armario para buscar algo de ropa.

Muy bien.

Yo iba a tener que ir a patear algunos traseros.

Papá se había creído la historia que le inventé sobre Renesmee teniendo la primera resaca de su vida, él incluso se había reído de ello, estaba claro que me iba a matar cuando se enterara de la verdad tras todo lo que le había contado, pero era lo mejor por el momento. Sé que Renesmee no quiere involucrarlo en esto porque es el jefe de policías del pueblo, por lo que el embrollo se haría mucho más grande, se enterarían más personas y probablemente crearían chismes en los que mi hermanita no quiere involucrarse.

Perdóname, viejo.

Una hermana mayor tiene que hacer, lo que una hermana mayor tiene que hacer.

Salí de casa mientras me calzaba mi chaqueta de cuero.

Tink y Grizz, como los jodidamente buenos amigos y hermanos que son, habían venido inmediatamente después de que los llamé para contarles todo. Mis chicos consideraban a Ness parte de su familia también, si se metían con ella, se metían con los tres. Éramos un maldito pack. Ambos me esperaban sobre sus motos luciendo unos rostros de perro, lo juro, si no fuera porque son mis hermanos les tendría un jodido miedo de tan solo ver esas muecas de enojo. Los saludé con un ademán de mi cabeza que me fue devuelto de la misma manera, tomé el casco y me subí a la motocicleta.

—¿La Push?

La Push, baby.

Me calcé el casco y echamos a andar las motocicletas.

Nos tomó unos cuantos minutos llegar al lugar, pasamos por First Beach para ver si veíamos a alguien de la pandilla de Lobo rondando el lugar. Todo se veía malditamente tranquilo hasta que, a lo lejos, en la pocilga que tiene Leah a la orilla de la playa, divisé un rostro jodidamente conocido. Frené y le hice un gesto a los chicos. Dejamos las motocicletas estacionadas a una orilla y, mierda, que comience la diversión.

El cabrón de Paul estaba riendo a carcajadas de vaya a saber yo que mierda.

Junto a él había dos de los idiotas que lo seguían como perros falderos.

Cuando estuvimos lo suficientemente cerca de ellos, los dos lacayos nos observaron un tanto sorprendidos y con un poco de reserva en su rostro. Ah, ellos sabían muy putamente bien que la habían cagado. Le hicieron unos gestos a Paul que estaba de espalda a nosotros para que se volteara, cuando este lo hizo se cayó de culo al suelo un segundo después porque ni siquiera le di tiempo de reaccionar y mi puño ya había golpeado accidentalmente su rostro. Caminé hacia él y me acomodé en cunclillas sobre su cuerpo, acercando mi rostro al suyo que lucía malditamente desconcertado y divertido, por todo lo santo.

¡A él le divertía la mierda que habían hecho!

Whoa, nena, que gancho te traes…

—¿Dónde tienen a Nahuel?

—Na-¿qué? —ladeó su cabeza haciéndose el desentendido, parecía un jodido chucho.

Volví a darle un puñetazo que no se esperaba, atontándolo un poco en el proceso.

Me dolían los nudillos por la fuerza que estaba utilizando, después de todo, los Wolfpack eran tipos jodidamente grandes.

Para hacer más énfasis en que el marica de mierda me estaba sacando de mis casillas, posé delicadamente uno de mis pies sobre su entrepierna. Lo escuché gemir por lo bajito cuando puse un poco más de presión sobre mi pie, pero la maldita sonrisa socarrona no se borraba de su rostro aún y oh, yo tenía unas putas ganas de propinarle otro golpe para que se tomara las cosas tan en serio a cómo eran.

Paul —su rostro se crispó ante la mención de su nombre—, esta es la última vez que te lo pregunto, cabrón —acerqué mi rostro más al suyo, nuestras narices casi tocándose, y aumenté la presión en mi pie— Dónde. Carajos. Tienen. A. Nahuel.

—No sé de quién me hablas, B.

Suspiré y me enderecé en mi lugar, mirándolo desde arriba.

Bueno, él se lo había buscado.

Grizz, es todo tuyo.

Mi grandote sonrió con satisfacción e hizo tronar sus dedos, me alejé de Paul y Grizzly tomó mi lugar, tomando al maldito cabrón por el cuello de su playera.

—Amigo lo siento, pero nadie se mete con mis chicas —los ojos de Paul se abrieron de par en par al ver como el brazo de Grizz tomaba impulso para sacarle la mierda de encima. Juro que el cabrón se meo encima, cualquiera lo hubiera hecho teniendo a Emmett así de enojado frente a ellos y listo para propinar un golpe.

—¡E-Espera, espera! —murmuró con temor mal disimulado, soltando una risita nerviosa— Joder, son tan aguafiestas —rodó sus ojos, casi como si estuviera restándole importancia al asunto y queriendo hacernos creer que todo era una broma—, ¡está con Lobo en la base que tenemos en el garaje de Billy! los llevaré donde el líder, ¿está bien? —volvió a reír como el estúpido que era— ¿Estamos bien?, ¿puedes soltarme ahora, g-grandote? —una de sus manos se posó temblorosamente sobre la de Emmett que lo sostenía desde el cuello de su playera.

Grizz, sin soltar al mal nacido, me observó con la pregunta en los ojos.

Solo asentí, y así, mi querido y bello grandote, le propinó el puñetazo de su vida al hijo de puta.

Cuando lo soltó este cayó como un puto saco de papas al suelo, jodidamente inconsciente.

—Ya va uno abajo, nos quedan ocho —Grizzly sonrió de manera macabra, moviendo su mano en el aire para quitarse el escosor del golpe.

Miré a los tipos que estaban ahí junto a él e hicieron nada para salir en su rescate, ¿qué clase de amigos eran esos? Ellos solo observaban la escena con la sorpresa grabada en sus rostros y miraban a Emmett con un miedo palpante en sus malditos orbes. Yo no me olvidaba de que Renesmee había mencionada que no solo Lobo la había perseguido a través del bosque, así que claramente no era solo su trasero el que iba a maltratar el día de hoy.

Cuando sus ojos hicieron contacto con los míos pude observar como sus músculos se tensaban bajo las musculosas que llevaban.

—Entonces, haremos las cosas fáciles o difíciles, ustedes eligen, chicos —sonreí, una jodida sonrisa que les puso los pelos de punta—. Mi hermanita, la chica a la que persiguieron por el bosque anoche —sus rostros se pusieron lívidos cuando mencioné el suceso, lo que me dio la respuesta que necesitaba—, me dijo que no solo Lobo la había estado cazando —di un paso hacia adelante y ellos retrocedieron uno hacia atrás—. Ahora, les haré una pregunta de la cual ya se la jodida respuesta con tan solo mirar sus cobardes rostros, ¿me harían el favor de contestarla sinceramente? —asintieron con miedo puro saliendo de sus poros— ¿Estaban ustedes involucrados en eso?

Grizz hizo tronar sus dedos una vez más y ellos se estremecieron.

—S-Sí.

—Bien —junté mis palmas y sin quitar la sonrisa seguí hablando—, me gusta la gente sincera, ¿ven que podemos hablar sin complicar las cosas? —los tipos suspiraron aliviados, como si yo les hubiera dicho en algún momento que no iba a romper sus culos— ¿Grizz? —mi grandote me dedicó una sonrisa de oreja a oreja— Son todos tuyos.

Me di media vuelta, con Tink siguiéndome los talones, no sin antes ver como mi amiga les guiñaba un ojo y soplaba un beso en la dirección de los que, en un futuro no muy lejano, estarían iguales de inconscientes que el maldito cabrón de su Paul. Alice y yo caminamos hacia nuestras motos sin mirar atrás ni una vez, ni siquiera cuando empezamos a escuchar quejas provenientes de los malditos lacayos de Jacob. Eran nueve y ya teníamos a tres abajo, nos faltaban seis más. Nos montamos en nuestras motocicletas y esperamos un rato a que Emmett nos alcanzara, no tardó ni diez minutos en acabar con esos cabrones y corrió a toda velocidad donde nos encontrábamos nosotras.

Marchamos nuevamente, esta vez hacia la casa de Billy.

El viejo tenía un garaje tras su casa que parecía más un granero, las motocicletas de los Wolfpack estaban estacionadas fuera del lugar, y ahí entre ellas podía identificar claramente la de Nahuel, ya que esta era un tanto roñosa en comparación a los modelos que tenían los otros idiotas. Se podían escuchar atronadoras carcajadas provenientes del interior del lugar, pude identificar la voz de Jacob entre el bullicio. Por los murmullos y balbuceos que se escuchaban, algo me decía que todos estaban malditamente borrachos. Yo de verdad que estaba viendo todo rojo, y de verdad que iba a patear su culo hasta que me cansara de hacerlo.

O sea, nunca.

Abrí las puertas del lugar de par en par, llamando la atención de todos los idiotas que se encontraban en el lugar cuando ambas puertas chocaron con nada de delicadeza contra las murallas. De repente, un silencio sepulcral se instaló en el lugar, nadie dijo nada, nadie hizo nada. Mis ojos vagaron por el garaje libremente, el imbécil de Lobo estaba de pie en medio de todo, casi tambaleándose con una botella de algo en su mano, los otros cinco chicos estaban esparcidos por todo el lugar, en igual o peor estado que Jacob. Mis ojos se se posaron en el chico que yacía en medio del garaje, a los pies del maldito cabrón de Jake, el pobre crío estaba ahí en el suelo luciendo solo su maldita ropa interior. Ellos tenían a un mocoso menor de edad en ropa interior, sentado en el puto suelo del asqueroso granero, casi medio muerto, ¡con las manos atadas a su jodida espalda!. Joder, ¿qué demonios le habían dado?

Fruncí el ceño con preocupación e intenté acercarme a Nahuel rápidamente.

¡Whoa!, alto ahí B, ¿necesitas algo, nena?

Iba a matarlo.

¡Yo iba a matarlo!

—Quítate de mi camino —Lobo apestaba a alcohol y algo más.

—Diablos, B, el crío está…

—¡Lo sé, Tink! —murmuré exasperada, y para colmo, Jacob no se corría de mi lugar. Le di un empujón a sus hombros haciendo que trastrabillara— ¡Quítate de mí puto lugar!

—No puedo hacer eso, nena, ¡nos arruinarás la diversión! —bufó exasperado, en sus ojos un brillo burlón que me sacó completamente de quicio.

Y yo ya no pude aguantarlo más.

Me tiré contra él sin pensarlo, ambos caímos al suelo debido al impacto. Sus ojos estaban algo idos e intentaban enfocarse en mi a como dé lugar. Sus manos estaban ancladas en mis caderas, él estaba intentando quitarme de encima suyo sin resultado alguno. Le propiné un golpe en el lado derecho de su mandíbula que hizo que su cabeza golpeara ligeramente con el suelo. Sus dedos se clavaron en mis caderas esta vez, debido al puñetazo que le di, que fue seguido de otro que llegó en su lado izquierdo. Esta vez, de algún lugar el maldito hijo de puta sacó fuerzas e invirtió los roles, ahora Lobo se encontraba sobre mí.

—Te metiste con mi hermanita, Jacob —gruñó cuando mencioné su nombre—, tu no creas que vas a salir impune de eso, maldito pedazo de mierda —grité a centímetros de su rostro—, ¡Nahuel es un crío y mira lo que le has hecho!

—Tu hermanita es mía, ese pendejo de mierda debía entenderlo.

No, Renesmee no es un objeto y ella definitivamente no le pertenece a nadie, ¡y menos a un puto enfermo como tú! —gruñí haciendo fuerza, logrando mi cometido de girarnos una vez más para estar yo sobre él. El hecho de que el estúpido cabrón estuviera borracho me ayudó para partirle su puta madre, yo puede que lo haya golpeado hasta el cansancio después de eso, puede que Grizz haya tenido que quitarme de encima de su magullado y casi inconsciente cuerpo, y puede que yo lo haya pateado aún más fuerte en el proceso, porque, mierda, ¡se merecía eso y mucho más!

—¿Alguno de ustedes quiere terminar así también? —habló Tink, mirando a los otros idiotas que permanecían como espectadores en nuestra pelea. Los cinco restantes alzaron sus manos al aire y negaron con sus cabezas lentamente— Muy bien, ¡ahora salgan de aquí! —gritó Alice, apuntando la salida del jodido garaje. En un abrir y cerrar de ojos el lugar estaba desierto.

Diantres.

Nahuel estaba mal.

Ellos le habían dado algo que lo tenía al borde de una sobredosis. Me acerqué a él y le di un suave toque a su brazo, su cuerpo se estremeció en el suelo del lugar. Estaba completamente pálido y sudaba como los mil demonios, casi parecía que estaba delirando. Me daba una jodida pena verlo en ese estado, yo de verdad, debería haber matado a todos estos idiotas. Pero eso se lo dejaremos a papá, porque yo no iba a dejarlos salirse con la suya, ¡y me lleva si caigo también por ser una violenta de mierda! Le hice un gesto a Grizz para que me ayudara a levantar al chico, mi amigo suspiró y me ayudó a tomarlo en sus brazos, ya que era imposible que él permaneciera de pie por si solo, no sin antes ayudarme a desamarrar sus muñecas. ¡Esos malditos hijos de puta le habían amarrado sus muñecas! Emmett incluso se quitó su chaqueta para cubrir su cuerpo con ella.

—El no puede montar con nosotros en este estado, B —murmuró Grizz, mirando al pobre chico con pena—. Diablos, el debe ir a un hospital lo más rápido posible.

—No podemos hacer eso, Grizz. Tu no escuchaste… —solté un bufido desesperada, recordando las palabras de Renesmee sobre la vida que llevaba el niño. Una ampolleta se prendió en mi mente cuando Emmett mencionó el hospital— No podemos llevarlo al hospital, pero tenemos a Minino —saqué mi móvil y marqué rápidamente a Edward.

¿Isabella, cariño?, ¿está todo bien?, ¿pasó algo?

—Campeón, necesito tu ayuda.

Lo que sea por ti —sonreí por su dulzura.

—Nahuel está muy mal, Minino. Muy, muy, mal. Yo no se que le dieron estos cabrones pero el chico está con tercianas, está jodidamente pálido y transpira helado —Minino suspiró al otro lado de la línea—, no se puede mantener en pie, está ido, gatito, no podemos llevarlo en las motocicletas…

Iré por ustedes, ¿está bien?

—Estamos donde Billy Black, en La Push.

Perfecto, llegaré en unos minutos.

Corté la llamada y suspiré.

Grizz se había sentado con Nahuel entre sus brazos, el crío se veía tan frágil en ese estado, parecía ser más joven de lo que ya era viéndose así tan enfermo, tan vulnerable, tan malditamente delicado. Un carraspeo me sacó de mis pensamientos, giré la cabeza para encontrarme a Tink, ¡y vaya, había otra sorpresa! Alice traía de su brazo a una muy colocada y borracha Bree, que lloraba y balbuceaba cosas sin sentido, tanto como su estado deplorable se lo permitía. El nombre de Renesmee salía incesantemente de sus labios, se escuchaba algo así como Floyd llamaba a mi enana, Reneswe o una mierda parecida. Tink la miraba de reojo con una mueca en el rostro, una mueca de desagrado que no le había visto en mucho tiempo.

Ugh, ella me recuerda tanto a alguien.

—¿A ti cuando te encontramos con Grizz en esa jodida pocilga llena de junkies (1)?

—Exactamente —hizo un mohín con sus labios al mirar a la chica otra vez—, que puto asco.

—Es una niña, Tink, tal y como tu lo eras —murmuré acercándome a ellas, la cría no dejaba de llorar. Acerqué mi mano a su rostro e intenté quitar el cabello que se había adherido a él debido a sus lágrimas—. Venga, Bree, ya estás a salvo, ¿sí? —sus sollozos empezaron a ser menos insistentes. Suspiré con resignación por toda la mierda que estaba pasando.

Renesmee se iba a morir cuando viera a estos dos.

Minino llegó exactamente en quince minutos, las ruedas del Volvo chirriaron a las afueras del garaje cuando estacionó con más velocidad de la necesaria. Lobo seguía sin recobrar el conocimiento tirado en el suelo del maldito lugar. Si soy honesta, me importaba una mierda, el podía quedarse tirado ahí cagándose de frío lo que le restara de vida. Edward entró al lugar, seguido de una muy asustada y preocupada Renesmee, sus ojos se clavaron en la figura que Grizz aun sostenía entre sus brazos, Ness corrió hacia ellos e intentó acercar una de sus temblorosas manos al demacrado rostro de Nahuel, falló miserablemente en el intento.

—¿Qué… le… hicieron —preguntó en un murmullo, sin quitar sus ojos del muchacho— ¿Bella?

—Él necesita suero —comentó Edward abriéndose paso entre mi hermanita para llegar al chico. Minino venía equipado con una bolsa de suero para ponérsela vía intravenosa, descubrió uno de los brazos de Nau y comenzó a trabajar en él como el doctor que era—, ya está. Emmett, ¿podrías sostener la bolsa? —Grizz asintió y sostuvo la bolsa en lo alto, para así mantener el líquido fluyendo— Perfecto, muchas gracias, puedes llevarlo al auto, nos iremos de aquí cuando digas —me observó cuando dijo lo último, asentí a sus palabras y me giré Tink que aún seguía con la chica en su brazo. Edward siguió mi mirada y suspiró— ¿Ella también?

—¿B-Bree? —Renesmee entrecerró los ojos al ver a su amiga en ese estado— Ella…

—Vendrá con nosotros, también.

—No —Nessie negó furiosamente con su cabeza—, yo no la quiero cerca, ¿entendido? Yo no la conozco, ella no vendrá con nosotros, ¿sí, hermana? —sus ojos me observaban con súplica y yo me sentía como la mierda, la otra chica, si bien se había comportado como el asco, era una niña aún, y sé que ella sentía de corazón lo que había hecho, joder, Forks cambia a las personas.

—¿Te la puedes llevar en la motocicleta, Tink?

—No te preocupes, bebé, yo me llevo a esta mocosa de mierda. También vendremos con Grizz a recuperar tu moto y la del chico, ustedes solo váyanse de aquí, él necesita descansar, joder, se ve casi muerto —Renesmee se crispó ante las crudas palabras de Tink al referirse a la apariencia que Nau tenía en estos momentos.

Dejamos el maldito garaje atrás, no sin antes que Minino chequeara los signos vitales de Jacob porque no sé, cosas de doctores. Grizz ayudó a acomodar a Nahuel en la parte trasera del Volvo de Minino, Renesmee se sentó junto a él, sujetando el suero que anteriormente Emmett había llevado, colocando la cabeza de Nau sobre sus muslos con suma delicadeza. Me despedí de mis chicos y me acomodó en el asiento del copiloto, observé por el espejo retrovisor como Nessie acariciaba dulcemente los cabellos del desmayado crío. Mi dulce gatito tomó mi mano entre la suya y di un leve siseo ya que mis nudillos estaban un poco dañados después de los golpes que había repartido. Edward acercó mi mano a su rostro y negó lentamente con su cabeza, luego dejó un dulce beso en el dorso de mi mano y la volvió a acomodar sobre mi regazo.

Nos fuimos a casa en silencio.

Tink y Grizz ya se encontraban en el jardín delantero cuando llegamos a casa, Emmett sostenía a una muy dormida Bree entre sus brazos esta vez. Minino sacó a Nahuel del automóvil con sumo cuidado, Renesmee iba junto a él sosteniendo el suero. Le indiqué a Grizzly que dejara a Bree en el sofá de la sala de estar, la única habitación de invitados disponibles era para Nahuel, y yo no iba a tener a esa chica durmiendo en alguno de los cuartos de los niños. Mis chicos se fueron a recolectar las motocicletas faltantes y nosotros nos quedamos en casa. Subí a la segunda planta en búsqueda de alguna manta para cubrir a Bree, justo cuando Edward también venía saliendo de la que, por ahora, era la habitación que ocupaba Nau.

—¿Cómo están?

—El muchacho se pondrá bien, solo sufrió una descompensación porque su cuerpo no está acostumbrado a los excesos, además que, debo sospechar que ellos lo mantuvieron a la intemperie solo con su ropa interior —mi adorado Minino negó con su cabeza—, yo no puedo creer que le hayan hecho eso a un niño, si ellos hubieran insistido en darle algo más, probablemente él hubiera sufrido de algún coma etílico o una sobredosis, eso es grave, ¿sabes? —Edward se removió en su lugar y me dio una mirada con algo de censura—, ¿es que de verdad esas personas son tus amigos, amor?

—No, ellos no lo son —me encogí de hombros con cansancio—, ellos lo eran, yo no pensé tampoco que fueran a hacer algo así, nunca, digo… joder —meneé mi cabeza a ambos lados para despejarla—. Después de conocernos todos estos años, de verdad que nunca pensé en que fueran capaces de hacer una mierda así —suspiré y levanté la manta para mostrarsela—. Le llevaré esto a Bree para cubrirla, y dejaré un bote junto a ella por si las moscas —hice una mueca de desagrado con mis labios.

—Renesmee dijo que se quedaría con él hasta que abriera los ojos —asentí a sus palabras—. Cuando estés lista con Bree, sube para que me encargue de ti —apuntó mis nudillos en el proceso.

Bajé nuevamente al primer piso.

Bree se había acomodado perfectamente en el sofá, dormía abrazada a su menudo cuerpo que temblaba con leves sollozos, suspiré y la cubrí con la manta para que no pasara frio. La resaca que iba a tener no se la encargaba ni a mi peor enemigo, y menos si esa resaca venía acompañada de los regaños de Renesmee. Oh, porque mi hermanita iba a regañarla y a probablemente decirle una que otra cosa que no le iba a gustar a esta chica. Pero que probablemente la haría recapacitar. Ya veríamos.

—Qué jodido día, ¿no crees? —me estiré a lo largo de la cama y dejé que Edward se encargara de mis magullados nudillos— ¿Crees que debería decirle a papá sobre lo que sucedió?, ¿tu crees que él se hará cargo de esos idiotas? No se como funciona la ley, ¿y si no sirve de nada?

—Yo creo que deberías hacerlo de todos modos, cariño —cerré los ojos cuando comenzó a usar alcohol en mis heridas—, al fin y al cabo, tu padre es la ley… Y es tu padre, amor, si a Grace le ocurriera algo así yo querría saberlo a como dé lugar —asentí quedito a sus palabras— ¿Podrías decirme que son estos? —me quejé cuando tocó con sus dedos mi cadera. Me apoyé en mis codos para ver de que me estaba hablando.

Claro.

Joder.

El maldito de Jacob me había dejado unos cardenales cuando estaba haciendo presión con sus manos para quitarme de encima.

—No es nada, gatito, nada de lo que debas preocuparte —mi hombre suspiró y negó con su cabeza, él hacía mucho eso en lo que a mi respectaba— Mañana… —murmuré un poco soñolienta, de la nada el cansancio se había apoderado de todo mi cuerpo por completo— ya hablaré con papá de esto mañana.

Cerré los ojos y viajé a los brazos de Morfeo.

Desperté pasada la medianoche.

La habitación estaba en penumbras.

Minino dormía plácidamente junto a mí, su pecho subía y bajaba lentamente al compás de su respiración, me tenía enrollada en un abrazo demoledor. Me quedé quieta por unos segundos para ver si escuchaba algo proveniente del exterior de nuestra habitación pero todo estaba sumido en un maldito silencio. Me removí entre sus brazos y él comenzó a despertarse por la interrupción. Talló sus ojos adorablemente con uno de sus puños y me observó somnoliento.

—¿Te duele algo? —me preguntó, aún medio dormido.

—No bebé, solo quiero un poco de agua. Iré por ella a la cocina y vuelvo enseguida, ¿sí?

Mhmm —murmuró con sus ojos cerrados, su voz pastosa—, los niños… cada uno en su habitación…

Creo que me estaba intentando decir que los niños ya habían llegado sanos y salvos a casa, y que cada uno se encontraba durmiendo en su respectiva habitación. Solté una pequeña risita por lo bajo porque mi gatito era la cosa más tierna de la vida en plan dormilón, dejé un beso en su mejilla por lo lindo que era.

Me senté en la cama y me estiré para despertar por completo. Había dormido como un bebé. Observé la venda que se encontraba ahora en mi mano derecha y sonreí inconscientemente. Yo de verdad les había partido la madre a los idiotas esos. Muy bien. Me puse de pie y salí de la habitación. Me acerqué sigilosamente al cuarto de invitados donde se encontraban Renesmee y Nahuel para dar un pequeño vistazo. Cuando abrí la puerta sin hacer ruido me encontré con una escena jodidamente tierna, juro que casi suelto un pequeño "¡aws!" en voz alta, pero me contuve porque no era el momento ni la ocasión, al menos Nahuel ya estaba tomando un poco de color. Nessie yacía dormida junto al chico, su cabeza descansaba libremente sobre el hombro de Nau quien, por muy raro que parezca, tenia una pequeña sonrisa en su rostro. El suero aún estaba en su brazo, la bolsita colgaba de una de esas cosas que hay en los hospitales, Minino tenía una puta clínica en casa, lo juro.

Di media vuelta y cerré la puerta con sigilo para dejar a los críos solos e ir por mi vaso de agua.

Fue ahí cuando escuché ruidito provenir de la pieza de Floyd.

Frunciendo el ceño, me acerqué de puntillas al cuarto de mi renacuajo, la puerta estaba semi abierta y nuevamente me encontré una escena de lo más dulce. Floyd y Grace estaban juntos en la cama de mi pequeño, algo estaban hablado que los hacía reír "en silencio" probablemente como pensaban ellos, me quedé ahí observándolos por un momento hasta que agarré un poco de la conversación que tenían.

¿No podías dormir solita?

Es que… a mi me gusta dormir contigo, Floyd —podía imaginar el puchero en la carita de Grace.

¡A mi también! —contestó de lo más alegre mi enano.

¡Ya sé! Hoy podemos dormir en tu habitación, ¡y mañana en la mía! —susurraba Grace hacia Floyd.

¡Así será como tener dos habitaciones! —le contestó Floyd. Tuve que cubrir mi boca con mi mano rápidamente para no delatarme con la risa que quería brotar desde lo más adentro de mis entrañas. Esperen a que Edward supiera que a pesar de que le conseguimos un cuarto a Floyd para él solo, nuestros bebés eran tan buenos hermanos, y se querían tanto, tanto, que no podían ya dormir por su cuenta.

Me alejé de su habitación y fui a buscar ese vaso de agua por el que había salido en primer lugar.

Por un momento había olvidado que Bree también estaba en nuestra casa.

Por lo que me asusté como la puta madre cuando vi una sombra sentada en el jodido sofá, yo estuve a nada de hacerme en los pantalones.

—¿Bree? —la chiquilla movió su cabeza en la oscuridad para encontrarme. Prendí una de las lamparitas que se encontraban empotradas en las murallas de la sala de estar, eran de una luz tenue que no te hacia doler los ojos. Bree pestañeó un par de veces y luego su vista se enfocó en mí, finalmente— ¿Te encuentras mejor? —asintió, sonrojada— Deberías dormir más, recién estamos de noche, ¿sabes? —volvió a asentir.

—Y-Yo… L-Lo siento…

—No te disculpes conmigo, Renesmee es la que está jodidamente molesta —su rostro se crispó en una mueca de dolor—, ella puede que incluso te odie un poco —sus ojos comenzaron a cristalizarse. Solté un largo suspiro—. No llores, tú te buscaste esto, ahora si quieres arreglarlo, pues hazlo —entorné mis ojos—, si realmente quieres a Renesmee y te consideras su amiga, sabes que mi hermana es muy buena perdonando a personas que cometen errores cuando estos se disculpan y lo aceptan —le sonreí enfundándole fuerzas—, ya la ves conmigo, ¿no?

—Fui una estúpida.

—Lo fuiste, te concedo eso.

—Hice algo horrible —murmuró, esta vez entrando casi en un estado de pánico—. Oh Dios mío, ¡hice algo horrible!

—Al menos te estás dando cuenta de ello.

—¡Y todo por un tipo!

—Mira, niña, te diré una cosa —me recargué contra la muralla y la observé fijamente—. Yo era como tú, ¿sí? —puse mis ojos en blanco— Bueno, yo era más inteligente, si —sus mejillas se tornaron aún más rojas cuando dije aquello—. Pero yo también a tu edad estaba aburrida de este pueblito de mierda y necesitaba acción. Entiendo, lo que querías sentir. Entiendo, que te hayas relacionado con gente de dudosa reputación por la adrenalina. Lo que no entiendo es como pudiste abandonar a tu amiga.

—Me doy asco —susurró con rabia contenida hacia ella misma—, ¿t-tú crees que Renesmee me perdone?

—Yo creo que deberás hacer merito para eso —me alejé de la pared y caminé hacia la cocina—, pero valdrá la pena, Renesmee es una buena chica, y cuando quiere, ella quiere de verdad. Tú rompiste su corazón, ¿sabes? Ella te quiere mucho.

—Y-Yo también la quiero mucho —su labio inferior comenzó a temblar nuevamente.

—¡Entonces arréglalo!

Si una cosa había aprendido luego de dejar Forks para vivir la vida al máximo, era que los amigos, los amigos de verdad, esas amistades en las que se comparte un vínculo con la persona, eran para siempre. Los amigos no te abandonan, ellos se quedan contigo. Cuando estás pasando por una mierda de esas que te hace querer saltar un puente, ellos son el cable a tierra que necesitas. Puede haber muchos enamoramientos y enrollones en la vida de uno, pero una amistad real no. Grizz y Tink me habían enseñado eso, yo nunca los iba a traicionar, ni aunque me mataran por ello.

¡Uno para todos, y todos para uno!


(1) Persona que tiene una adicción


Hello form the other side

Aquí estoy devuelta con un nuevo capítulo, ¡les dije que no me iba a demorar 4 años esta vez! lmao.

Después del capítulo anterior, muchas chicas me han dado las gracias por volver a Fanfiction, y yo sinceramente les quería decir que no tienen nada que agradecer y que es más, yo debería ser la que les agradezca por la paciencia eterna y claramente por que siguen aquí leyéndome, de verdad que no me esperaba este recibimiento, las adoro un montón por como son. ¡Y si, ya están todas grandes! Mira que me di cuenta que muchas ya están en la Universidad, y algunas están incluso casadas ya, de verdad que siento que los años pasaron muy rápido y me perdí de muchas cosas ajajaja. Como dije en la nota del capítulo anterior, aún no sé si terminaré los otros fanfics, este es mi prioridad por el momento, al menos para Forks Ink ando con las ganas de escribir a full, así que mil lo siento a las personas que están molestas porque "elegí" este para terminar. La verdad es que no se trata sobre hacer una elección per-se si no que solo pasó. Ah, y a la persona anónima que me puso que no tenía derecho a pedir reviews después de dejar la historia... en realidad nunca los pedí so... XDDDDDD En fin, entiendo que hay personas que están molestas conmigo y es súper, súper respetable tbh, yo también lo estaría AJAJAJA. Así que eso, no tengo nada más que agregar por el momento, solo espero que les guste este nuevo capítulo nada más, es un poco más corto pero según yo es de un largo aceptable.

Nessie está cada vez ablandandose más, ¿y quién no lo haría con la ternurita que es Nau? Sinceramente, siempre fui Team Nahuel y después de cuatro años eso no ha cambiado para nada lmao, y sí, hice a Jacob malulo porque sí, necesitaba un malo por aquí. Bree también se me estaba descarriando mucho pero esperemos que la nena haya aprendido la lección esta vez, ¿no? Quién sabe...

¡Muuuchas gracias por sus reviews y comentarios que me dejaron en facebook, de verdad que me falta vida para agradecerles el que esperaran a esta oveja descarriada!

Lamb~

Oh I get by with a little help from my friends
Mm I get high with a little help from my friends
Mm gonna try with a little help from my friends (8)