Notas iniciales:
Lexi968, agradezco mucho el comentario que me has dejado. Lo que has dicho es una gran retribución para mi y me anima mucho. Muchas gracias. Y no te preocupes por tu español, es excelente ¡Pues se entiende bastante bien! ;P
CAPÍTULO XXXIV:
EL ENCUENTRO ENTRE RYUSEI Y DANIEL
Ryusei y su espía sobrevolaron por la zona, una zona cubierta por grandes riscos, bosques, cascadas y acantilados. Sólo dos palabras ¡La inmensidad! Una zona mágica y espectacular a la vista, adornada por sus altos picos rodeados de nubes y neblina, y el vértigo de la voluptuosidad de lo grandioso. Un extraordinario bosque de piedra que parecía llegar hasta las mismas puertas del cielo.
Allí estaba el ryuyökai con su mano derecha, sobrevolando por aquel lugar, con el único fin, de cazar al enigmático humano que había sido capaz de liberar a su primo Ryukoushin de su prisión.
– Ryusei estamos casi llegando. Debemos bajar.
– Muy bien – Y los dos yökai amainaron su vuelo para pisar lo sólido – Ya hemos llegado. Me imaginé que nos traería hasta aquí – Ryusei caminó directo hacia la cueva que se encontraba delante de ellos, pero su espía lo detuvo, le puso una mano en el hombro y le dijo:
– Ryusei, ten cuidado – El ryuyökai sonrió y habló con desenvoltura.
– ¿Pero de qué te preocupas hombre? Al fin y al cabo, es sólo un humano, ¿Desde cuándo un daiyökai le teme a un humano?
– No lo tomes tan a la ligera. No es un humano ordinario y tú lo sabes, al igual que esa chiquilla que acompaña a Sesshomaru. Y además, ha mostrado su presencia a propósito, él nos dirigió hasta aquí intencionalmente. Puede ser una trampa, ten cuidado.
– Mm… ¿Averiguaste algo más de Melisa?
– Sólo lo que sabes. Es una forastera que proviene de un lugar mucho más complejo y distante que un simple país lejano. Logré encontrar su supuesta morada, pero está protegida por un sello que desconozco. No pude atravesar la puerta.
– ¡Oh! ¡Interesante! pues a mi igual me gustaría visitar esa supuesta morada. En uno de estos días iremos – Pronunció mientras caminó unos pasos con despreocupación, luego nuevamente se detuvo – ¡Ah! ¡Tranquilo! Además no estoy solo, supuestamente… ¿Tú no te adelantarás? ¿No estarás observando todo desde la oscuridad como siempre? – El espía movió la cabeza de un lado a otro suspirando – ¡Pues haz tu trabajo como corresponde! ¿No se supone que eres mi ninja? – El espía camino unos pasos y desapareció diciendo:
– ¡Sinvergüenza sin remedio! – Ryusei abrió los brazos riendo.
– ¿¡Quién se supone que es el señor aquí!? ¿Eh? – Luego pronuncio más bajo mientras se adentró a la cueva – Tendré cuidado, no te preocupes, si tan irresponsable y ligero no soy – Entre la oscuridad se escuchó la mofa del espía:
– ¡Ja! ¡Si claro! ¡Eres el ejemplo de seriedad!
– ¡Bah! ¿Y qué más quieres? Soy el señor del este, guardián de la primavera ¡Debo ser alegre!
– ¡Jm! "guardián de la primavera" ¡Qué mariconada!
– ¡Cállate imbécil!
– ¡Idiota! – Y así insultándose y bromeando por lo bajo siguieron avanzando, penetrando hacia la oscuridad de la cueva.
Ryusei observó la columna de cristal de dorado brillante que se alzaba en el interior de aquella caverna, estaba rota en un costado y hueca por dentro, del interior emanaba luz dorada, al parecer era una columna formada por energía condensada. En ese lugar había sido sellado Ryukoushin hace mucho tiempo atrás por su padre Ryu-no-Taiyö.
Ryusei observó la columna por un momento y luego dio un suspiro para decir:
– ¿Y bien? Me trajiste hasta aquí, así que dime de una vez lo que quieres – La imagen de Daniel apareció al lado de la columna brillante, encapuchado como siempre.
– ¡Jm! ¿Qué es lo que yo quiero? ¡Pues no quiero nada! Eres tú el que has mandado constantemente a tu espía a seguirme el rastro. Más bien es ¿Qué es lo que quieres tú de mí? – Ryusei se rascó la cabeza de manera desenvuelta.
– ¡Vaya! ¡Vaya! Me parece que eres muy confianzudo para ser humano ¿Acaso no dimensionas el lio en el que estas metido? ¡Amigo! ¡Tengo mucha paciencia! Pero cuidado con abusar – Ryusei se puso serio – ¿Sabes que involucrarte con dragones y yökais puede ser muy peligroso para una criatura como tú?
Daniel curvó en sus labios una sonrisa. Siempre le pareció que el pecado de esta raza era la arrogancia, aun en los que parecían más sencillos y humildes ¡Siempre ese aire de superioridad frente a la raza humana! Ryusei siguió hablando:
– Pues si me dirigiste hasta aquí, es porque conoces muy bien mi familiaridad con este lugar. En otras palabras, tu sabes muy bien la razón del porqué te sigo. Fuiste tú, el que liberó a Ryukoushin de ese sello – Ryusei apuntó hacia la columna – Ahora quiero que me digas la razón de tus intenciones, humano, porque al parecer muy nobles no son.
– Intenciones nobles… – Repitió Daniel reflexionando en la oración.
– Pues si te has dado el trabajo de liberar a esta calamidad, pues por supuesto que hay oscuras intenciones por detrás. Dime ¿¡Qué diablos es lo que quieres maldito!? – Daniel volvió a sonreír, y Ryusei entornó los ojos con una mirada no muy amistosa. Puso su mano en su espada, en guardia, para en cualquier momento desenvainarla.
– ¡Oye oye! Creo que deberías relajarte un poco, "guardián alegre de la primavera" – De entre la oscuridad se escucho el "¡Jm!" de indicios de risa del espía y Ryusei arqueo una ceja. Al parecer, Daniel había escuchado toda las sandeces que venían hablando cuando se internaron en el sitio – No pierdas el tiempo conmigo, no tengo "oscuras intenciones", sólo cumplo con mi trabajo.
– ¿Tu trabajo?
– No soy de este mundo. Y mi misión es reclutar un guardián para mis dioses. Es por eso que he venido desde tan lejos hasta aquí.
– ¿Un guardián para tus dioses? ¿¡De qué hablas!? ¿Eso que tiene que ver con Ryukoushin o con nosotros? – Una pequeña pausa reflexiva - ¿¡Qué es toda esta historia!? ¿Acaso…? ¡No me digas que él es el reclutado o algo parecido!
– Irónicamente, sí.
– ¿Y cuáles son estos dioses de los que hablas? ¡Chte! ¡Qué diablos con todo esto! ¿Acaso quieren apoderarse del mundo o algo así? ¿Traer más devastación a estas tierras? ¡Esta historia me huele a mierda! – Daniel rió.
– El hecho de que tu familia haya engendrado tiranos y opresores, no quiere decir que todo el mundo sea igual. Hablar de mis dioses y mi mundo es algo muy complejo, pero te doy por sentado, que mis asuntos no tienen nada que ver con el orden de tu mundo. Sólo estoy reclutando a un hombre, mi misión es sólo observar. Las acciones de tu primo son responsabilidad de él mismo, lo que él haga nada tiene que ver conmigo.
– ¿Es idea mía o te estás lavando las manos? – Expresó Ryusei con cierto sazón de ironía pero a también de molestia. Daniel volvió a sonreír.
– Lo que quiero decir, es que pierdes el tiempo conmigo. No tengo oscuras intenciones sobre ti, sobre tu gente o sobre tu reino, ni el de cualquier otro, y no tengo ninguna extraña alianza con tu primo.
– ¿Y por qué lo has liberado entonces? ¡No entiendo lo que quieres decir con todo esto! ¡Tú historia no me convence! Y si llegase a ser el caso… ¡Esta bien! Supongamos que lo que dices es cierto ¿Por qué, precisamente, Ryukoushin? – Daniel, con la mano quebró un trozo del cristal de la columna y se lo tiró a Ryusei. El dragón le hecho una mirada leve y volvió a posar sus ojos sobre el humano encapuchado.
– El sello de tu primo era muy poderoso, ni un sacerdote humano con los poderes más terribles, ni ninguna clase de yökai podía ser capaz de romperlo. Sin embargo ¿No te parece estúpido que tu tío se haya tomado la molestia de poner a Ryukoushin en un sello de por vida? En ese caso ¿Por qué no acabó con su vida y punto? ¿Por qué sellarlo y por qué no matarlo simplemente?
– ¡Vaya! ¡Al parecer sabes mucho! Nos has estudiando bastante – Una pausa. Luego – Pues la respuesta a eso es muy sencilla, era su hijo. Pero claro, comprendo lo que quieres decir, por muy grande que sean los lazos, para un daiyökai prevalece el orden de su reino por sobre el afecto.
– Lo que hizo tu tío no fue al azar – Daniel quebró otro trozo, lo puso en la palma de su mano y el cristal se evaporó dejando un halo brillante de energía que luego desapareció lentamente – En el sello que puso tu tío, en toda esa columna densa y resistente como el diamante, había una partícula que permitía el rompimiento del sello.
– ¿Una partícula?
– Así es. En esa partícula estaban los deseos de tu tío. La esperanza en su hijo. "Una oportunidad para Ryukoushin". El que fuera capaz de entregarle esa oportunidad, sería capaz de activar esa partícula que permitiría sacar a tu primo de su prisión de cristal – De entre la oscuridad apareció el espía del dragón pronunciando:
– ¡Qué historia más extraña! – Daniel continuó.
– Los deseos de tu tío fueron escuchados por mis dioses. Es por esa razón que me enviaron aquí. Si Ryukoushin demuestra estar capacitado, será reclutado.
– ¿Y si no?
– Pues no lo será. Así de simple, y su propia perversión lo destruirá.
– Mm… ¿Sabes? Tu historia es muy confusa, y no me deja con una sensación de tranquilidad ¿¡Qué se supone que debo hacer yo!? ¿¡Quedarme de brazos cruzados mientras el muy maldito intenta destruir mi reino!?
– No. Ya te lo di a entender. Lo que todos ustedes hagan no es mi responsabilidad, ni siquiera las acciones de Ryukoushin.
– ¡Ah! ¡Muy bien! ¡Vale! Es decir que mientras ocurre todo este barullo, ¿tú sólo te quedas ahí observando como un espectador? ¡Qué bien! ¡Tamaña payasada!
– No te enojes conmigo, ya te lo dije, sólo cumplo con mi deber. Y ten presente que lo que está ocurriendo en este momento, fue precisamente el deseo de tu tío – Ryusei volvió a entornar los ojos, toda esta historia lo estaba irritando. De pronto el espía preguntó:
– ¿Dónde está Ryukoushin en este momento?
– Ni idea. Pero no me será muy difícil encontrarlo. Sin embargo, si ustedes quieren dar con él tendrán que apelar a sus propios recursos – Daniel estaba a punto de desaparecer, cuando el espía preguntó más:
– ¿Y qué hay de tu amiga forastera?
– Es verdad – Agregó al instante el dragón – ¿Qué relación guardas con Melisa? Porque te está buscando ¿Lo sabías? – Daniel se mantuvo serio y en silencio, y finalmente, perdiéndose en las sombras pronunció:
– Ella sólo es una negligencia mía. Nada tiene que ver con esto.
Tanto Ryusei como el espía se mantuvieron en silencio, luego de una pausa, el hombre pregunto:
– ¡Ey, Ryusei! ¿Qué te parece si secuestro a la humana para torturarla, a ver si este idiota vuelve a aparecer?
– ¿¡Pero cómo se te ocurre imbécil!? ¡Déjate de estupideces! – El hombre rió por lo bajo, sólo lo había dicho como una broma y para dejar en evidencia al dragón:
– Ey, ¿No me digas que también te gusta la humana esa?
– ¡Déjate de hablar estupideces y mejor haz tu trabajo! ¿¡Por qué diablos no lo seguiste!?
– ¿Pues crees que es muy fácil? ¡Es el sujeto más complicado que me ha tocado rastrear!
– ¡Vaya! ¡Las ironías de la vida! Un humano nos la pone negra ¡Qué bien! – Comentó Ryusei para finalizar con la absurda circunstancia. Pero se mantuvo pensativo por ese lapso, y luego pronunció en voz baja, diciéndoselo para él mismo – Los deseos de mi tío… ¿¡Qué diablos está ocurriendo aquí!?
