Primerizos

.

.

Capitulo 36

.

.


.

.

- Mira, estas son en Paris, cuando subimos a la torre Eiffel – dijo Edward mientras le mostraba las fotos del viaje a Europa a Alice y a Jasper. Habían llegado hace tres días y al final los chicos no habían aguantado más y se habían reunido. Además que Alice estaba impaciente por ver los regalos que les habían traído. Para Esme y Carlisle los hijos de los Brandon eran parte de su familia, ya que conocían a sus amigos desde hace muchos años y habían estado ahí cuando ambos chicos habían nacido. Y Jasper era otro pequeño más que adoraban, porque era el mejor amigo de Edward y era sumamente difícil verlos el uno sin el otro.

Edward les mostraba feliz las imágenes captadas durante su estadía en el viejo continente. Esme recordaba con orgullo como su hijo había estado emocionado por cada lugar que visitaban y como de feliz estaba en compartir con ellos los tours que hicieron por las distintas ciudades de Europa. Incluso, había vuelto mentalizado en que quería aprender algunos idiomas, como francés e italiano.

Sonrió mirando a los tres con ternura. Esme intuía que separarlos en algún momento sería difícil y que probablemente pasarían la adolescencia juntos. Emmett que era más grande estaba un tanto rebelde, lo que provocaba preocupación es sus padres, pero los chicos hace años ya no lo veían como una inspiración ya que eran muy diferentes. Emmett era el chico deportista y popular. En cambio Jasper y su hijo eran más bien taciturnos, con una banda, rockeros, un poco nerds y algo serios. Sin embargo según Alice tenían un montón de admiradoras tras ellos. En cambio la pequeña chica era una adolescente malcriada pero muy agradable. Siempre a la moda. Esme a veces le costaba comprender como se llevaba tan bien con los chicos cuando eran tan diferentes.

Sintió un ruido y se dio vuelta. Carlisle aparecía en el umbral de la puerta de la sala con Miau enredándose cariñosamente entre sus piernas.

.

.

.

- Escucha mamá – dijo Edward con la extraña voz que tenía hora. Estaba claro que su pequeño bebe…era un total adolescente. Su voz estaba cambiando y estaba muy alto y sumamente delgado. Carlisle lo había convencido que lo acompañara a trotar todas las mañanas con excusa para pasar tiempo juntos, pero realmente quería que Edward hiciera deporte para que continuara creciendo sano y fuerte.

Esme se acercó a su hijo que estaba sentado en su piano mientras sonreía. Estaba claro que era muy talentoso y un joven virtuoso en el piano. En cuanto se sentó Edward comenzó a tocar una suave melodía. Su corazón se hinchó de orgullo y los vellos de sus brazos se erizaron con cada nota, que la hacía sentir un calorcito dentro de ella.

- Qué hermosa canción mi vida – alabó llena de orgullo cuando su hijo terminó de tocar.

- La compuse…porque me recuerda el amor de tuyo y de papá – dijo el adolescente con sus mejillas un poco sonrojadas.

.

.

.

Edward caminaba tranquilamente hacia su clase de biología. Era la única clase que no tenía con Jasper o Alice, sin embargo no le importaba mucho, siempre y cuando Jessica o Lauren no lo acosaran. Realmente no entendía porque las típicas chicas populares lo perseguían si era un nerd como los que aparecen en las películas y los tipos grandotes los molestan (en su caso eso no ocurría porque su amigo Emmett les brindaba protección en el Instituto y era muy, muy popular). Según Alice era porque con Jasper tenían un aura misteriosa y eran muy guapos.

Entró a la sala y se sentó en su puesto de siempre, aún con los audífonos puestos mientras tarareaba las canciones de The Smiths, y solo se los sacó cuando el profesor entró a la sala.

- Chicos, les quiero presentar a su nueva compañera – En ese instante Edward se fijo en la bonita chica que entraba por la puerta. Tenía el pelo largo y de color chocolate al igual que sus ojos. Sus mejillas estaban muy sonrojadas y miraba al piso – Es Isabella Swan. Siéntate en el puesto vacío que está al lado de Edward.

La chica lo miró y él sintió una extraña sensación en el estómago. Que cosa más rara.

.

.

.


.

.

N/A: creo que perdir perdón por la demora no es suficiente. Pero se merecen mis disculpas y mis excusas. Principalmente acabo de sufrir una gran decepción amorosa. Ya casi ni me quedan lágrimas por llorar. Creo que comprenderán que dada una situación así mi inspiración se fugo y aún no quiere volver (o escribiría puras historias de desamor y no es mi estilo)

Espero poder actualizar el capítulo de Padres Adolescentes y el Epílogo de Reviviendo la próxima semana. Cuídense y gracias por seguir leyéndome.