Disclaimers en el capítulo 2

Me hacen muy feliz, gracias en serio por todos esos reviews que me llenaron de nostalgia.


Especial de Navidad: Te regalo un deseo (parte II)

Enamorar nuevamente a Emma ¿Cómo se supone que lo haría si ni siquiera ella se había propuesto enamorarla desde un principio? Simplemente había pasado, ni siquiera ella podría decidirse en qué momento se fue enamorando de la rubia. Esto era más difícil de cómo se pintaba. Sin duda, la que había estado al tanto de todo desde el principio había sido Ruby, y la verdad es que estaba demasiado feliz de poder tenerla en estos momentos de su parte, sobre todo con tanta mala cara que le ponían al pasar por cualquier lugar del pueblo.

Regina habló largo y tendido por teléfono con la loba durante la noche, Ruby ya había notado cierto cambio extraño en la gente del pueblo, los notaba cabizbajos, faltas de ánimo e incluso de mal genio, así que cuando Regina le contó todo lo que Luna había hecho no se sorprendió demasiado. Poco a poco, a medida que la conversación entre ambas avanzaba, el ánimo de la morena iba aumentando, y es que había olvidado que prácticamente había sido Ruby quien había ayudado a dejar loquita a Emma por ella, y esta vez ayudaría de la misma manera, solo que ahora tendría que valerse de artimañas un tanto más sucias que antes, sobre todo si tenían que dejar totalmente fuera de juego a August en este plan. ¿Cuál iba a ser la parte de Regina en todo esto?, Ruby le recordó lo intratable que era con Emma, y cómo le buscaba pelea ante la más mínima oportunidad, pero fue la misma loba la que le hizo recordar cómo provocaba a la rubia sin darse cuenta, las miradas, los cambios de tono de voz cuando se dirigía a ella, la forma provocativa de cruzarse de piernas cuando Emma entraba por su chocolate en Granny's, la forma de caminar cuando sabía que la rubia la miraba.

—¿En serio Ruby? –Regina se sorprendía tras el teléfono- ¿yo hacía todas esas cosas?

Me parece que ni siquiera eras consciente de que tu alma pedía a gritos que Emma se fijara en ti –Ruby soltó una carcajada que casi deja sorda a la morena.


Dos días restantes para Noche Buena

Regina sabía de memoria todo lo que a Emma le ponía a mil por hora, así que no dudaría en usar sus encantos para atrapar su atención, y además, si de molestarla se trataba, ella conocía cada paso que Emma daba durante el día así que no iba a ser difícil dar con ella para hacer su día horriblemente sexy.

Así que sonando el despertador, Regina se levantó reina, altiva y llena de ese sex appeal que hacía que las miradas se voltearan hacia ella aunque fuera con cierto miedo de ser descubiertos por intentarlo. Llevaba una blusa roja con un escote que dejaba ver algo de su ropa interior de encaje, una falda negra adornada con un angosto cinturón, medias negras, abrigo largo desabotonado y una bufanda que se puso en forma de estola, y claro, no podían faltar esos tacones de infarto que hacían que Emma temblara cada vez que llegaba a la comisaría.

—Señorita Swan –dijo como saludo al entrar a la comisaría con un montón de expedientes en su mano. Dejando su abrigo en el perchero caminó segura de sí misma y con esa expresión fría en el rostro que casi ya había olvidado en sus expresiones. Quedó con la palabra ahogada cuando vio que de la puerta del baño salía August, eso hizo que su rostro cambiara de seguridad a enojo e incertidumbre. Volvió a mirar a Emma la cual levemente se encogía de hombros, casi como para que su novio no lo notara, aun así la morena fue categórica- No se permiten noviecitos en las horas de trabajo Swan –miró a August- Retírese de inmediato, le ruego que no se aparezca más por acá si es que quiere que Emma conserve su cargo.

August miró a Emma casi como pidiendo que lo defendiera.

—Ya la escuchaste –le sonrió a la fuerza- luego te llamo.

De malas ganas, August tomó su chaqueta de cuero, las llaves de su moto para luego besar a Emma, aunque para sorpresa de él, esta le giró levemente el rostro para que sus labios se posaran en su mejilla y no en su boca.

Regina hubiera querido sonreír, de hecho casi se le escapaba una leve sonrisa en la boca al ver aquello. Deseo mal planteado muchacho, pensó la morena, era probable que hubiera olvidado desear que la rubia también estuviera enamorada de él, y es que se notaba a leguas que Emma poco disfrutaba de la presencia de August.

—Gracias Regina – se sentó bien y comenzó a transcribir expedientes al ordenador- no me ha dejado tranquila en toda la mañana.

Haciendo caso omiso a la importante declaración de Emma, Regina dejaba caer el montón de carpetas en su escritorio.

—Necesito que transcribas estos informes con urgencia –le dijo con una sonrisa sarcástica mientras se apoyaba en el escritorio.

—Bien-Emma suspiró- pero debo terminar este alto de papeleo, luego sigo con lo suyo –contestó sin dejar de mirar la pantalla del computador- se lo tendré pronto.

—¿Qué parte no entendió de urgente?

—¿Qué parte no entendió de "se lo tendré pronto"? –dijo ofuscada golpeando levemente el escritorio mientras finalmente la miró enojada arrugando la frente.

Regina había olvidado cuanto disfrutaba haciéndole esto a Emma, quizás Ruby tenía razón, quizás cuántas veces disfrutaba haciéndola sufrir con tonterías solo para que la mirara de forma más detenida, para que pensara en ella aunque fuera por odiarla.

—Lo quiero mañana a primera hora en mi escritorio Swan –finalmente se enderezó, luchando contra todo su ser por no reírse, lo siguiente que le haría a Emma no iba a pasar desapercibido.

—Se está vengando por lo que pasó ayer ¿no? –Emma pestañeó rápido, se le enredaron las palabras al recordar la sensación de calidez y bienestar al despertar- Le dije que eso no volvería a pasar.

—¿Vengando? –Regina se rio por lo bajo- ya estoy acostumbrada, ya perdí la cuenta de las veces que he tenido que llamar a David para que vaya a recogerle a mi casa a causa de su sonambulismo –dio un par de pasos hacia la rubia esbozando una sonrisa pícara- ¿Acaso tiene alguna obsesión conmigo Señorita Swan? –Se sintió contenta al ver que la rubia simplemente volvía su rostro a su ordenador con cara de culpa sin poder contestarle- Para mañana a primera hora, y no quiero retrasos.

—Arghhh –masculló entre dientes- parece que hoy tendré que cenar en Granny´s nuevamente.

Regina había notado lo incómoda que la rubia se había puesto, eso le decía mucho del pasado de enemistad que tenían, quizás ninguna de las dos había podido ponerle nombre a ese sentimiento que nacía ante la posibilidad de poder interactuar, aunque fuera en una pelea, quizás, ninguna se había dado cuenta.

Aprovechándose de eso, Regina se dirigió a su bolso y sacó algo de maquillaje para luego ir al baño, ahora más que nunca sabía que haciendo lo que iba a hacer dejaría bastantes remanencias en su cabeza como para que no dejara de pensar en ella.

Dejó la puerta abierta, quedando a la vista directa desde el escritorio de Emma, la morena sabía que Emma la estaba mirando de reojo. Se retocó el maquillaje ligeramente, cuando sacó su lápiz labial no pudo evitar sentir esa mirada penetrante, conocía a la perfección esa cara cuando quitaba el exceso de labial en las comisuras. Puso un poco de atención en el maquillaje que cubría levemente su cicatriz, hizo como que iba a ponerse algunos polvos pero luego se arrepintió, sabía que Emma amaba esa cicatriz y no le gustaba que la tapara, así que de alguna forma sabía que eso le causaría una sensación extraña de querer decirle algo al respecto.

Regina no estaba equivocada, Emma estaba literalmente estirada en su asiendo con la cabeza en dirección a ella, y aunque aún sostenía en sus manos una de las carpetas con informes que le había llevado ella era toda de su atención en este momento. La jugada final pondría la guinda de la torta. Comenzó a estirar su falda, como si algo en ella no estuviera bien, trató de acomodarse las medias por encima de ella pero aún parecía estar incómoda, así que simplemente subió su falda y comenzó a arreglarse lo que aquí o allá no acomodaba, dejándole ver a Emma aquel trasero que llevaba esculpiendo por cinco años de matrimonio. Regina podía sentir la respiración agitada de la rubia, sabía que en estos momentos Emma había perdido toda consciencia de lo que estaba haciendo, porque cuando finalmente comenzó a acomodar aquel diminuto calzoncito de encaje la mandíbula de Emma estaba ligeramente abierta, siendo descubierta por la morena que sorpresivamente se giraba a su escritorio.

—¿Se le perdió algo Señorita Swan? –le preguntaba mientras volvía a poner su falda en su lugar.

Emma giró su cabeza de inmediato, totalmente sorprendida por cómo la habían descubierto, como ella misma se había descubierto mirándola ¿Desde cuándo Regina Mills captaba así su atención? Se preguntaba mientras volvía a ponerse en posición de trabajo frente a la pantalla.

—Mañana a primera hora Swan –caminó por el lado de ella e intencionalmente posó su mano por la espalda de la rubia mientras pasaba a buscar su bolso.

Una corriente eléctrica recorrió la espalda de Emma cuando eso sucedió, lo que la dejó más atónita de lo que ya estaba. Mientras veía que Regina tomaba su abrigo y se lo ponía trataba con todas su ganas de parecer normal y relajada, no fue hasta que Regina cerró la puerta que puso bajar los hombros y tomarse la cabeza para pensar qué era todo esto que le había ocurrido. Algo no estaba bien, se sentía demasiado confundida, sentía que nada encajaba, hasta el hecho de pensar en que saliendo de ahí tendría que dirigirse a la casa de sus padres le parecía extraño. Sin embargo cuando estaba al lado de Regina era todo tan familiar, era casi como si fuera de lo más normal mirarla de la forma en que se había descubierto haciéndolo, ahora volvía a pensar en la mañana del día de ayer ¿Por qué no podía sacarse de la cabeza esa sensación tan agradable de despertar pegada a su cuerpo? Incluso esta mañana había tenido la impresión de haber empezado a buscar un abrazo de alguien imaginario, alguien que al más mínimo descuido de su volátil mente se transformaba en la morena ¿Por qué? Se cuestionó una y otra vez.


Granny's 7 PM

Emma pensó que iba a terminar mucho más tarde el encargo de la alcaldesa, podría haberse ido a casa, pero llevaba tantas hora sin comer que el estómago le rugía, con suerte había probado algo de su almuerzo, todo por terminar de transcribir e imprimir cada expediente que le habían dejado. Sin darse cuenta había terminado antes del anochecer, todavía algunos rayos del atardecer jugaban entre las sombras de las calles del pueblo así que decidió ir por un chocolate y alguna dona a Granny's antes de partir a casa.

Entró un poco desganada, y es que estaba cansadísima, tan sólo quería aplacar el hambre y retirarse para ir a dormir. Aquello le recordó que había prometido a August llamarlo y lo había olvidado completamente, así que mientras se sentaba en la barra sacó su teléfono para disculparse mediante un mensaje de texto. Se llevó una gran sorpresa cuando vio que él ya le había mandado casi treinta mensajes preguntándole a qué hora se desocuparía, que si se juntarían a la noche, que si le amaba, emoticones infantiles y cuanta desgracia para quien no estaba enamorada podría leer.

—Pero qué demonios –murmuró para ella misma mientras miraba a todos lados rogando porque August no estuviera allí. Para su suerte, ya casi no había gente comiendo ahí.

Finalmente Emma desistió de contestarle, ella estaba cansada, sólo quería comer algo e irse a dormir temprano. Nuevamente la imagen de ir a dormir sola le hacía un nudo en el centro de su pecho.

—¡Emma! –Aparecía Ruby tras la barra saludándola de beso en la mejilla- ¿Vas a cenar?

—No en realidad, sólo quiero lo de siempre, mi chocolate y una dona rellena de mermelada.

—Todo tuyo rubia ¡Corre una dona y chocolate a lo Swan! –gritó hacia la cocina.

Luego de que Ruby atendiera a los pocos comensales que quedaban le trajo su pedido y se le quedó viendo con una sonrisa juguetona.

—¿Todo bien? –preguntó la loba.

—Perfecto –dijo mordisqueando la dona y dando un sorbo a su tasa de chocolate- como a mí me gusta.

—No me refiero a tu comida, tonta –Ruby se echó a reír- me refiero a ti, cómo estás… te veo un poco cansada.

—Bueno sí, la reina malvada me tiene trabajando como si fuera su esclava, y además me he sentido extraña este último par de días –Emma miró a su alrededor e hizo una mueca con la boca que aún tenía comida- ¿No sientes que todo está extraño en el ambiente? como si todo ¿no encajara?

Ruby miró hacia el cielo, como si buscara una respuesta, le costaba no ser sarcástica ya que sabía realmente lo que estaba pasando, sin embargo no pudo evitarlo, además con ello sacaría a colación el tema de August.

—Emma –Ruby le tomó la mano y la miró fijo muy seria- no estarás embarazada ¿Verdad?

Emma casi se atraganta con el chocolate que justo bebía cuando Ruby le hizo la pregunta.

—¡Dios! ¡No! –Golpeaba la madera de la barra- toco madera ¡jamás! ¿Yo teniendo un hijo de August? –abría los ojos como si lo que acabara de preguntarle Ruby fuera la máxima aberración del universo.

—Bueno, es tu novio ¿Por qué no?

—¡Porque el tipo tiene más de treinta años y actúa como un adolescente quince años!

—"el tipo" –le repitió Ruby haciendo la señal de comillas con los dedos- mmm veo que hay un conflicto aquí.

Antes de que Emma pusiera seguir hablando, sonó la campanilla de la puerta que indicaba que alguien entraba, ese alguien llevaba claramente tacones, ese sonido tan característico que hacía que el corazón de Emma se acelerara sin razón alguna.

—Buenas noches Ruby –saludó Regina a la loba muy cariñosa, besándola en la mejilla mientras le tomaba la mano- Lo de siempre, estaré en la mesa junto a la ventana –le dijo sonriente mientras apuntaba a su lugar favorito.

Nuevamente Emma sentía ese escalofrío en la espalda al tiempo que en su mente se dibujaba esta misma escena, tan real como si fuera un recuerdo, como si estuviera viviendo un déjà vu.

¿Desde cuándo Regina te saluda de esa manera? Se escuchaba en su cabeza repetidas veces.

Emma la miró caminar a su mesa, la observó con detenimiento, notó que llevaba una pequeña sonrisa, y no lo encontraba tan extraño como en su mente "recordaba" ¿Por qué esto me es tan familiar? Se preguntaba mientras seguía observando sus formas, la manera en que se acomodaba en la silla y cruzaba sus piernas, como apoyaba el mentón en sus manos entrelazadas mientras miraba hacia el exterior, esos ojos que miraban con altivez pero que ahora mismo estaban mirando tan profundo hacia la nada. Sí, definitivamente el ánimo amistoso de Regina era extraño, pero para ella en ese momento no lo era, incluso sentía que el pecho se le ensanchaba al verla sonreír así.

—¡Hey! –Ruby le silbó mientras le pasaba la mano frente al rostro tratando de hacerla volver en sí- Me estabas contando sobre tu novio.

—¿Qué novio? –dijo bobamente mientras seguía estudiando a Regina.

Ruby hubiera querido explotar de la risa al verla así, sin embargo acalló la carcajada tapándose la boca.

—¡Hablábamos de August!

—¡Qué! ¿Dónde? –Emma volvía en sí preocupada de que otra vez invadieran su espacio sentimental con tanta ñoñería.

—Idiota –Ruby finalmente se reía- que no está acá, estábamos hablando de él.

—Perdón –Emma se refregaba los ojos- estoy muy cansada, me distraje.

—Ya veo –Ruby volvía a reírse pero sin decir nada al respecto.

—Te decía que August parece un adolescente, se me pega todo el tiempo, y además es demasiado meloso –hacía una mueca de desagrado- ¿Sabes? Es extraño porque ni siquiera recuerdo en qué momento comenzamos a salir, supongo que llevamos tanto tiempo juntos que perdí el interés en él.

Emma volvía a perderse en las cosas que hacía Regina mientras comía pero rápidamente se despejaba la cabeza para no dejar hablando a Ruby sola.

—Quizás deberías de probar con otra persona, por cómo me hablas de él, ustedes ya no tienen mucho que hacer juntos.

—¿Otra persona? –nuevamente sintió ganas de perderse en Regina pero se contuvo- Mmmm sí, podría ser pero…

—¿Pero qué? ¿Acaso no hay nadie que te guste?

Emma comenzó a reírse nerviosa

—Bueno, digamos que he tenido la cabeza ocupada en cierta persona últimamente, y no es que esté enamorada ni nada, pero cuando pasa eso es porque… ya sabes…

—Bueno y qué esperas para dar el paso ¿Eh? –se apoyó en el mesón esperando la respuesta de la rubia.

—No, ¿Qué paso? –Se volvió a reír- es más bien algo que no entiendo, quizás esta sólo en mi mente y no pasa nada.

—¿Tienes posibilidad al menos con esa persona? Digo, no perderías nada si te atreves a empezar una historia con esa otra persona ¿No?

Emma soltó la risa definitivamente sin tapujos.

—Es que definitivamente no, no tengo posibilidades –se calmó un poco- Vamos, que lo dejo como algo platónico si es que tengo que ponerle un nombre a lo que me pasa.

Esta vez no pudo evitarlo, se quedó mirando a Regina mientras cambiaba de piernas al cruzarlas.

—¿Qué es lo que tanto miras Emma?

—¿Sabes cuantas veces Regina ha hecho eso?

—¿Hacer qué?

—Cruzarse de piernas, de hecho creo que lo está haciendo de forma intencional –ahora apoyaba su mentón en la palma de su mano.

—Tiene bonitas piernas –Ruby hacia lo mismo.

—¿Es idea mía o estamos acosando a la alcaldesa?

Se miraron sorprendidas y volvieron a su posición original

—Hay que admitirlo, esa mujer es sexy –Ruby hizo un gesto con la mano que dejó ver el pequeño tatuaje de una luna menguante cerca del pulgar.

—Definitivamente –dijo Emma a penas en un hilo de voz- Espera un momento- le tomó la mano- desde cuando tienes ese tatuaje, yo tengo uno igual –le mostraba el suyo.

Ruby no tomó en cuenta ese pequeño detalle, era la marca de emparejamiento y no tenía como explicárselo. Rápidamente ideo una mentira que fuera creíble.

—Estabas tan ebria que ya ni te acuerdas –se rio pero de nervios- fue el año pasado en mi cumpleaños –Emma la miraba confusa, no tenía recuerdos de nada por el estilo- Vamos Emma, después de la fiesta nos fuimos al bosque a casa de Graham y nos tatuamos los cuatro ahí.

—¿Los cuatro? –ahora si Emma no entendía nada

Ruby le señaló a Regina.

—Ella también tiene uno igual.

—No te lo puedo creer ¿Regina en tu cumpleaños?

Ruby se rio apoyándose en el mesón.

—Si supieras las cosas que hizo –golpeaba la mesa- definitivamente lo único que no la emborracha es la sidra de manzana, pero si le das otra cosa se transforma –Ruby se tomaba la cara- hasta le aulló a la luna.

Nuevamente otro déjà vu se instalaba en la mente de Emma. Una camioneta llena de gente, con Regina sentada en la ventana aullando y sacando todo su cuerpo hacia afuera mientras ella la sostenía.

—Ay… creo que lo estoy recordando ¿Tanto bebimos?

—Si Regina fue capaz de hacerse un tatuaje, créeme, bebimos y mucho.

Antes de que pudiera seguir pidiéndole detalle de aquella noche, la abuela llamaba a Ruby para que siguiera trabajando, así que casi como salvada por la campana la loba la dejaba para atender más clientes.

Emma siguió bebiendo su chocolate mientras terminaba de comer el último trozo de dona que le quedaba. Mientras lo hacía sacó un lápiz y comenzó a escribir algo en una servilleta, la miró varias veces sonriendo ante lo que tenía en sus ojos, se quedó un momento así remarcando las letras hasta que notó que ya había anochecido y debía irse a casa.

Puso algo de dinero al lado de la tasa y junto con ello arrugaba la servilleta y la dejaba ahí en el plato. Se despidió de Ruby haciéndole una seña con la mano ya que aún atendía clientes, luego al pasar por el lado de la mesa de Regina, hizo un pequeño movimiento de cabeza junto con una leve sonrisa, la cual fue devuelta de la misma manera por la morena.

Ruby, que estuvo mirando a Emma todo el tiempo sabía que algo importante había escrito, no por nada la veía sonriendo como boba mientras lo escribía, así que cuando se fue a recoger lo que había dejado su amiga no pudo evitar tomar la servilleta y estirarla. Sonrió de oreja a oreja y se llevó la servilleta pecho para luego ir directamente donde Regina, sentándose frente a ella.

—¿Y bien? ¿Qué tanto hablaron? –Ruby seguía sonriendo con la servilleta pegada en su pecho- ¡Ruby!

Finalmente la loba lo extendió para dárselo a Regina. La morena lo recibió y abrió los ojos emocionada para luego sonreír, casi a punto de soltar una lágrima.

"Te ves tan hermosa sonriendo, deberías de hacerlo más seguido"

—Regina, ella simplemente necesita un pequeño empujoncito y es totalmente tuya otra vez, está loca por ti. Si hubieras visto con la devoción con que te observaba…

—¿Crees que no me di cuenta? –se rio mientras limpiaba una lágrima fugaz que se escapaba por el rabillo del ojo.

—Ah, por cierto -le tomó la mano- Emma me vio el tatuaje de la luna en la mano, y me preguntó por el suyo, tuve que decirle que también lo tenías. Si te pregunta algo, fue en mi cumpleaños del año pasado en casa de Graham y estábamos ebrios, tú más que todos.

—Maldita –le dijo cambiando el rostro a uno de disgusto- ¿no podías inventar otra cosa?

—¿En menos de dos segundos? Realmente no, todo puede tener explicación si estas borracho, así que no importa, ya quedaste de alcaldesa borracha –Ruby cambió de tema inmediatamente —¿Y entonces? –Ruby se encogió de hombros- ¿Lista para mañana y seguir con el plan?

—Totalmente –Regina volvía a mirar la nota y volvía a sonreír- prepara a toda tu manada, mañana nos vamos al bosque.


Un día restante para Noche Buena

A Regina le estaba molestando bastante que su propio personal en la alcaldía le esquivara la mirada cada vez que llegaba a trabajar, y es que no entendía cómo fue posible que viviera tanto tiempo sintiendo el rechazo de la gente. Ya ni muchas ganas tenía de saludarlos de forma cordial porque más que hacerlos sentir bien los asustaba.

Se sentó en su escritorio, ordenó algunos papeles y encendió la computadora. Se recostó en su sillón cruzándose de brazos mientras se iniciaba sesión, miró su escritorio y se dio cuenta de que tenía la foto de ellos cuatro en la esquina. La tomó y observó lo bonitos que se veían, Luna estaba más pequeña, pero sin embargo no era una foto demasiado antigua. Acarició el contorno del rostro de Emma y luego el de Henry, los extrañaba tanto. Luego se dio cuenta de que si Emma llegaba y veía eso no tendría cómo explicárselo, pero también pensó en que si lo veía ´podría contarle lo que había pasado y acabar de una vez con todo. Se negó a hacer lo último, probablemente el contrato de Gold no permitía aquello, porque si era sensata, Gold tenía razón, esto era una desgracia pero también una oportunidad para redescubrirse, y tenía pánico de que si se hacía la lista Emma no le creyera y arruinara todo lo que había avanzado en tan poco tiempo. Así que con el dolor de su alma, tomó el retrato y lo guardó en uno de los cajones, Emma no debía verlo bajo ninguna circunstancia.

Miró la hora y ya eran las 8 en punto, así que pensó que Emma no tardaría en llegar con los expedientes que le había pedido. Tomó una carpeta para comenzar a trabajar mientras la esperaba porque si no se le haría cada segundo eterno esperando a poder verla otra vez, volvía a mirar el reloj y parecía inútil ocuparse en algo para que el tiempo pasara, y eso que tan solo habían pasado un par de minutos, cuando de pronto su secretaria abría la puerta y la hacía pasar a Emma.

—Señorita Swan –dijo sin mirarla al rostro como siempre acostumbraba, absorta en sus papeles -Buenos días, o debería decir buenas tardes.

Emma se le quedó mirando de pie, con una de sus manos metida en el bolsillo de atrás del pantalón.

—Deje de hacer eso, realmente me asusta que sepa que soy yo sin siquiera verme.

—Son las 8:02 –dijo mirando su reloj- llega tarde, como siempre.

—Bueno –rodó los ojos- discúlpeme por hacerle perder dos minutos de su vida.

Regina sonrió sin pudor a ser descubierta, se levantó de su sillón y le hizo una seña para que le entregara la carpeta que llevaba en las manos. Emma quedó confundida ante el cambio de actitud, pero no era que le molestara, y es que pensaba en la nota que había escrito y lo real que era aquello que había pensado, Regina era realmente hermosa cuando sonreía.

—Bien, parece que está todo acá –le dijo mientras ojeaba la carpeta.

—Entonces, supongo que ya puedo irme.

Emma se giró para salir de la oficina pero rápidamente Regina le tomaba la mano para evitar que continuara sus pasos. La rubia se giró y se quedó mirando ambas manos con el mismo tatuaje, y una ola de sensaciones la inundaron seguido de otra imagen en su mente. Ambas tomadas de la mano a la luz de la luna, vestidas de blanco mientras un centenar de gotas de agua cayendo las adornaba a su alrededor.

—Hey –Regina la miró a los ojos- ¿Estas bien? De pronto te pusiste muy pálida –la tomó por la cintura asustada de que pudiera desfallecer- Siéntate un momento, no te ves bien.

—No pasa nada, es que no tomé desayuno –le dijo mientras se tomaba la cabeza tratando de ordenar todo aquello que estaba viendo en su mente.

Rápidamente Regina se fue al teléfono y le pidió a su secretaria que trajera un café con leche y mucha azúcar, lo cual no tardó en llegar. Mientras Emma bebía su café con leche, Regina trataba de no caer en la preocupación extrema para no asustarla, la Regina de antes jamás habría actuado así, incluso creía que se había pasado al haberle tomado la mano desde un principio. Así que siguió con el asunto de trabajo.

—Emma, esta noche vamos a ir al bosque con Ruby y su manada, tenemos muchos turistas este último tiempo y no podemos dejar que anden por ahí acampando por el bosque.

—¿Vamos a ir? No me diga que ahora le gusta andar con Ruby de súper amiga…

Regina notó el tono de aquello y tuvo que reprimir la sonrisa con todo su ser al notar los celos de ella.

—Necesito ver en terreno cual es la situación, por eso mismo quiero que me acompañe, los chicos tienen otro ritmo para recorrer el bosque y yo no estoy acostumbrada –de pronto se dio cuenta de que le estaba dando demasiadas explicaciones y que Emma ya la estaba mirando extraño- Pero bueno, la quiero a las 22:30 afuera de Granny's, vaya abrigada, y con calzado adecuado, está haciendo mucho frío y es posible que haya escarcha –nuevamente actuando preocupada, no podía evitarlo- Ya se ve mejor, puede volver a su trabajo en la comisaría.

Regina no estaba soportando verla así, en cualquier otra circunstancia ella misma habría dejado el trabajo y la hubiera llevado en su mercedes a casa para que estuviera segura y pudiera descansar. Claro, era obvio que Mary Margaret no le preparaba el café como a ella le gustaba y era ´probable que recién llegando a Granny's pudiera desayunar. Simplemente tuvo que rogar porque ese café le hubiera hecho bien como para seguir hasta que pudiera comer su famosa dona.

Continuará…