XXX 37º 19 de octubre
Jimena se detuvo al ver al hombre que acompañaba a Rosa, ante el saludo de su vecina no tuvo más que contestar:
- Hola Rosa y… – contestó Jimena.
- Sayid, encantado – se presentó el hombre.
- ¿Tú eres Sayid? – gritó Blanca – Eres el tío de Carlitos.
- Sí, soy yo – dijo Sayid librándose del brazo de Rosa y acercándose a las niñas y la mujer que las acompañaba – Sayid encantado – extendió la mano.
- Jimena, lo mismo digo – respondiendo al saludo – ¿Hermano de Mario? – añadió con una sonrisa Jimena.
- Sobre todo por el moreno – respondió Sayid – No, amigos desde hace mucho tiempo.
- ¡Qué interesante! – cortó Rosa para hacerse notar – Llamamos al timbre –Lucía y Blanca se adelantaron a la mujer, fue Sandra la que abrió la puerta sin percatarse de que había más gente en la calle. Las niñas entraron como de costumbre como dos tornados por la casa, encontraron a Carlitos en el salón y lo arrastraron hasta la calle. Cuando el niño vio a Sayid entre Jimena y Rosa, salió corriendo.
- Tío Sayid, has vuelto – gritó el niño abrazándose al cuello del hombre.
- Pero ¿qué pasa? Te prometí que volvería, ¿o no? – Sayid respondía al abrazo del niño y le daba besos.
- Papá – gritó Carlitos – Sandra, Lucas – Blanca y Lucía corrieron de nuevo dentro de la casa, para buscar a Mario.
- ¿Pero se puede saber, qué es lo que os pasa ahora? – dijo Mario al sentirse arrastrado por las niñas. Llegó a la puerta y vio a Carlitos abrazado a Sayid – Imposible, Sayid.
- No te alegras de verme.
- No me creo que te vea – Sayid avanzó hasta Mario tras dejar a Carlitos en el suelo, durante unos segundos que podrían parecer de duda se miraron el uno al otro, pero luego se abrazaron. Por la cara de los dos hombres se escaparon unas lágrimas, que borraron antes de que nadie pudiese percatarse.
- Ya estoy aquí – siguió Sayid – Casi siete meses, pero he vuelto.
- Y de una pieza, no te ha pasado nada, ¿verdad? – la preocupación se reflejó en la cara de Mario.
- Nada que me vaya a borrar de este mapa – los dos repitieron el abrazo un par de veces. Cuando Sandra y Lucas, sacaron la cabeza de la casa, corrieron a abrazar a Sayid. Después de unos minutos de reencuentro, Jimena que sonreía desde que saludase al hombre.
- Bueno, yo creo que mejor nos marchamos. Blanca, Lucía, dejemos que pasen un rato juntos – las niñas pusieron morritos, porque no querían irse, habían oído hablar tanto de Sayid a Carlitos que querían conocerlo.
- Jimena, las niñas si quieren quedarse, por mí no hay problema – dijo Mario directamente a Jimena, la mujer se puso tensa, ante esa referencia, pero Rosa le dio los segundos necesarios para reaccionar.
- Mujer, de qué hablas. Nos tomamos todos juntos un cafecito, ¿sí o no? Que Sayid tendrá que ponerse al día – Mario, Sayid, Jimena, Sandra y Lucas, miraron a Rosa, con una mueca en la cara.
- Dime que no tengo que soportarla mucho más, llevo con ella unos minutos y me va volver loco – susurró Sayid a Mario.
- Rosa, no creo que sea buena idea – comenzó Mario.
- Que si, hombre, que sí – siguió Rosa.
- Rosa, mujer, deja que se pongan al día de sus cosas, vamos nosotras a dar un paseo – ayudó Jimena.
- Pero te vas a ir, dejando a las niñas – Rosa trató de no irse, pero Jimena la agarró del brazo y comenzó a llevársela de allí. En esos segundos todos entraron corriendo en la casa.
- Que si, mujer, que sí, que ellas se lo pasan genial jugando con Carlitos.
