-Buenas Noches, mi viejo amigo-

La voz de Malfoy se hizo escuchar, mientras salía de la chimenea aun llameante. Enfundado en una túnica azul medianoche con detalles de seda negra en el cuello y los puños. Su inseparable bastón plateado, aquel con la cabeza de serpiente, sujetado por su mano derecha. Genio y figura, el mismo Malfoy con larga cabellera rubia y su aire de hombre de mundo.

Severus Snape devolvió la varita a su lugar sigilosamente, alertando sus cinco sentidos. Sus ojos de ónix escudriñaron al recién llegado. Fino, elegante como siempre, pero aun así... totalmente diferente. El maestro de pociones advirtió las serias ojeras que adornaban los ojos del rubio, las sombras oscuras bajo las pestañas, la palidez marcada de los labios... delataban el estado del mago sangre pura .

-Lucius- saludó con una leve inclinación de cabeza-De haber sabido que venias hubiera limpiado -

Esto era un reproche, y ambos lo sabían. La oficina de Snape siempre estaba impecable. Por otra parte, Severus debía mostrarse enojado si alguien ponía en peligro la tarea que llevaba bajo órdenes del amo del mal, de aquella manera no sospecharían de su labor de doble agente.

-Oh, tendrás que perdonarme por no avisar- contesto el rubio en el mismo tono-

-Que hubiese pasado si Dumbledore estuviera aquí?..Se hubiera echado a perder la misión que me encomendó nuestro señor..-espetó el maestro de pociones.

-Relájate, mi querido Severus- el rubio esbozo una sonrisa de burla- Me imagine que el anciano se va a la cama temprano... sus pobres huesos no deben dar para mas...- giro con el bastón señalando hacia la puerta-

- Solo pensé en hacer la visita a un amigo, y de paso preguntarte como le está yendo a Draco con sus clases..-

-Bien- contesto Snape, inmutable- Aunque podría aplicarse un poco más-

Con un ademan invito al rubio a sentarse en la misma silla en la cual minutos antes estaba sentada Sophie.

Podía continuar hablando sobre el joven Malfoy, en aras de ganar un poco más de tiempo. Aun así, no quería darle vueltas al asunto, lo que sea que llevara a Lucius sin aviso hasta su oficina era de carácter urgente, y necesitaba saberlo ya. El maestro de pociones sabia cuales cartas debía jugar. No mostrarse nervioso, ni tampoco emocionado por la visita de su compañero.

-Solo es un niño...Aun recuerdas como éramos a esa edad?- contesto el rubio

Este era otra ironía al estilo Malfoy. Los dos hombres sabían bien esto. En los días en el colegio, mientras el rubio repartía su tiempo empatándose con las chicas más hermosas, el joven Snape se encerraba en las mazmorras, estudiando cientos de libros polvorientos.

-Si... lo recuerdo- respondió el maestro de pociones, si muchas ganas de orientar la conversación en esa dirección. No le hacía ninguna gracia tener que hablar de las conquistas amorosas del rubio.

Lo que ansiaba desesperadamente era una excusa para entrar a su habitación y alertarla. Aunque pensándolo bien, ella ya debía haberse dado cuenta de quien había llegado.

Malfoy cruzo las piernas con garbo, sus ojos acerados oscilaban entre la chimenea y el suelo. Snape no fue ajeno a esto, era obvio que aunque hacia un enorme esfuerzo por mantener la calma, el mago rubio estaba nervioso.

-Estas solo?- preguntó tratando de fingir un tono casual.

Severus sintió el pinchazo de la angustia. Había sido demasiado notorio?

-Es obvio..- contesto secamente.

-Por Merlín Severus! Era solo una pregunta.. según lo que he escuchado has estado muy ocupado en estos días-

Una sonrisa fría apareció en la cara del rubio. Era su típica mezcla de burla e ironía. Snape continuo con su habitual expresión de indiferencia.

-Rumores... siempre los escucharas Lucius- se levanto de su asiento, como si se dispusiera a buscar algo--Te puedo ofrecer algo de beber?

-Lo que tengas- respondió el otro.

El maestro de pociones estaba tenso. Esperaba que Malfoy no lo notara, la habilidad de observación del rubio no era tan amplia como la suya, pero aun así, nunca estaba demás ser precavido. Por supuesto, esa conversación era otra de las decenas de conversaciones que había tenido que soportar por parte del aristócrata, solo que esta vez, las cosas eran diferentes.

Snape se dirigió a su habitación. Había logrado su objetivo, necesitaba verificar donde estaba ella, si se estaba escondiendo, si se había quedado dormida o si estaba alerta, escuchando toda la conversación. Por un instante espero a que sus pupilas se acostumbraran al cambio de luz, pero luego de esto, no vio nada.

El vaso de agua a medio llenar sobre la mesita, la cama sin desarreglar, lo único que atestiguaba que ella había estado con él era el eran los zapatos recogidos al lado de la cama.

Ella no estaba ahí, se había esfumado. Por un momento pensó que estaba desiluccionada, pero luego de conjurar un Homenun Revelio sin palabras se dio cuenta de que en realidad se había ido. No sabía cómo, no había usado la chimenea, ni la puerta. Respiro más tranquilo, por lo menos ella estaba fuera de peligro.

Saco una botella de whisky y dos vasos para luego encaminarse de vuelta a la oficina.

El rubio se había levantado del asiento y ahora revoloteaba alrededor de los frascos de crisálidas, fingiendo interés. Snape sabía que esta era su forma de ganar tiempo.

Entregó el vaso con el liquido ambarino, mientras levantaba el suyo, a forma de brindis.

-Por el Señor oscuro- dijo el maestro de pociones.

Ambos hombres bebieron en silencio.

-Y como se encuentra Narcissa?- pregunto Snape.

El rubio hizo un gesto de fastidio.

-Ahora que Bellatrix regresó de sus "vacaciones", se la pasa todo el tiempo con ella- sorbió un poco más del vaso, mientras regresaban ambos a sentarse frente a la chimenea.

-Pero yo no soy novedad, mi estimado amigo- continuo el rubio curvando sus labios en una sonrisa irónica- Tu eres el hombre de las noticias-sus ojos de acero observaron al inmutable maestro de pociones.

-No sé de qué me estás hablando- respondió el otro frunciendo el ceño

Malfoy dejo salir una pequeña carcajada.

-De tu pequeño romance de verano...- respondió el otro.

Severus continuo con su aire de indiferencia.

-No veo razón para que esto te divierta... es de lo más normal-

-Oh mi querido Severus- respondió el rubio- Claro que es normal que estés detrás de una mujer hermosa... lo extraño es que te tomes la molestia de.. como se dice?- gesticulo con su bastón al aire, como si la respuesta se encontrara tallada en el techo-... enamorarla?...

Snape levanto una ceja.

-Al contrario de otros, a mi me gusta cazar mi presa... hace que todo sea mas... emocionante-

La sonrisa del rubio se apaciguo, como si estuviera de acuerdo con su interlocutor.

-Te concedo esa- respondió el otro- Tu siempre tan exigente, Severus... nada parece complacerte nunca... sin embargo, esta mujer... es un enigma... sabias que enseña en Durmstrang?-

Severus volvió a llenar su vaso a punta de varita, aparentando no estar intrigado con el curso de la conversación.

-No estoy inclinado en saber a qué se dedica Lucius.. son otras cosas de ella las que me interesan...-

El rubio volvió a sonreír de una manera que hizo que el maestro de pociones sintiera escalofríos.

-Por supuesto- siguió el otro- Es curioso sabes... anoche le hicimos una pequeña visita a Igor Karkarrof... lo recuerdas?- los ojos acerados buscaron los negros, tratando de descifrar su reacción. Pero al igual que siempre, aquellos pozos oscuros no dejaban translucir nada.

-Como habría de olvidar al gusano que delató a tanto de los nuestros- siseo el maestro de pociones. La verdad era que Karkarrof no era santo de su devoción, pero aun así, no deseaba su muerte.

-Sí, si... el Señor oscuro estaba muy decepcionado de él...así que me encomendó buscarlo...y así lo hice... charlamos un rato acerca de tu traidora a la sangre...-

Malfoy hizo una pausa larga, esperando la reacción del maestro de pociones. Pero Severus Snape tenso los músculos de la espalda y continuó con su misma expresión de ídolo, negándose a delatar la tormenta que se había desatado en su interior.

-Me dijo que era maestra...-continuo luego de la pausa- pero no pudo decirme cual asignatura impartía... lo intentó... pero no pudo.. murió antes de que yo pudiera descubrirlo...

La expresión de Malfoy había cambiado de burla a desidia. Sus ojos grises estaban fijos en la cara inexpresiva del maestro de pociones.

-Que estás diciendo Lucius? - su voz dejaba entrever algo de burla- Que el hombre murió de causas naturales?... Que coincidencia... y supongo que comunicaste esto a nuestro señor-

-No fue una coincidencia Snape! -siseo el rubio, ahora poniendo sus cartas sobre la mesa- Karkarrof de seguro hizo un juramento inquebrantable respecto a la verdaderas habilidades de Smirnov... - hizo una pausa para darle tiempo al maestro de pociones para replicar, pero Snape continuaba tan calmado como si estuviera bebiendo una taza de té- De cualquier manera el amo la quiere de nuestro lado... y me mando para comunicártelo. Mañana tendremos una reunión, y deberás traerla.. -

Se levanto de la silla con elegancia, disponiéndose a abandonar la oficina

-No tengo nada en tu contra, Severus.. Sabes que somos viejos amigos... pero esta mujer... me hace dudar de tus verdaderas lealtades... y me rompería el corazón saber que te has ablandado por una simple traidora a nuestra honorable causa.

-Me decepcionas Lucius- respondió el Maestro de pociones desde su poltrona verde musgo- Me ofende de veras que cuestiones mi lealtad.. después de todo, estoy aquí en base al trabajo que me encomendó nuestro maestro- siseo ahora levantándose del asiento- De otra forma no aguantaría los mocosos insolentes a los cuales tengo que enseñar... Comunícale a mi señor que una vez más, estoy dispuesto a cumplir con sus ordenes-

El rubio sonrió con su habitual insolencia. Snape supo que se había tragado el anzuelo. Ambos se despidieron con una leve inclinación de cabeza.

La capa azul noche del rubio ondeo de vuelta entre las llamaradas esmeraldas de la línea Floo.

Severus se quedo solo. Nuevamente la espada de Damocles se colgaba sobre su cabeza, lista para caer y atravesarle medio a medio.

Una gota de sudor helado resbaló por su espina dorsal.

Ese nombre, esa voz... sofisticada, cadente y al mismo tiempo cargada de veneno.. solo podía ser él.

Avanzó silenciosamente hacia la puerta, con su varita entre los dedos. Sus pies descalzos no crearon ruido alguno sobre el piso alfombrado. Con un movimiento suave y silencioso, se desilucciono en la le gritaban que se cerciorara.

Despacio y con cuidado, asomó sus ojos por la rendija de la puerta. La luz de la chimenea, ahora encendida ilumino sus pupilas de añil.

Ahí estaba, sentando en medio de la sala. Era difícil no recodar a Lucius Malfoy desde sus días de prefecto. Aun así, Sophie grabó la imagen en su memoria como si fuera la primera vez que posaba sus ojos en el mago purasangre.

Era como mirar una estatua renacentista. La piel de marfil, los rasgos suaves y angulosos, unos ojos grises y fríos y aquel pelo lacio y rubio, que le daba el aspecto de estar bajo el agua. Una larga hilera de botones plateados cerraban la túnica de terciopelo azul noche. Llevaba unos guantes a la par, algo no tan descabellado si hablábamos del verano atípico que estaba azotando Inglaterra por aquellos días. Ese pensamiento la distrajo por un segundo, pero se alerto de nuevo casi de inmediato.

Al otro lado de la puerta se encontraba el asesino de su familia, desprevenido, sin sus compañeros. Podía tomar su varita y vengar su sangre de una buena vez. Quizás torturarlo un poco antes de mandar sus aristocráticos huesos al infierno. Entonces fijo su vista en el maestro de pociones, quien se mantenía ecuánime, con su usual expresión de autosuficiencia, contestando a las burlas del rubio sobre el director. No supo distinguir si aquello era fingido o real.

Sintió un nudo retorcerle el estomago, su boca se llenó de un gusto a toronjas agrias. Retrocedió despacio, cuidándose de no hacer el menor ruido, hasta el fondo del habitación. Trato de beber un poco mas de agua, pero las nauseas hicieron acto de presencia, acompañadas del vértigo.

Por un instante no pudo pensar con claridad. El estaba allí, charlando amigablemente con Severus, casi como si fueran amigos... amigos cercanos, no simplemente mortífagos, miembros de la misma cofradía.

Una duda creció dentro de ella, por un instante pensó en mandarlo todo al diablo y acceder ante sus maneras impulsivas, pero no lo hizo. No era solo su vida la que se encontraba en peligro, además ya habría tiempo para cuestionarse lo que estaba sucediendo. Tomo su varita y pensó en alguna manera de esconderse. Usar la chimenea era impensable, las ráfagas verdes la delataría, y entonces Severus no podría explicar ante Malfoy el resplandor esmeralda sin ponerse en evidencia. La segunda opción era continuar con el conjuro desillucionador, pero eso era peligroso, con un simple Homenun Revelio saldría a flote , no solo su presencia en la habitación, sino el hecho de que no estaba bajo la maldición imperios, que pasaba tiempo con el maestro de pociones, armada con su varita y bajo el libre albedrio.

Entonces se encomendó a los espíritus malvados de sus antepasados, busco en su memoria, los libros oscuros devorados en el exilio. Se coloco de espaldas a una pared, pensando en el color y la textura del tapiz. Tomo su varita empezó a recitar sin voz los encantamientos antiguos.

Kryptos

Cripsis

Permuto

Enkriptus

Sintió sus manos fusionarse con la pared, convertirse en tapiz, sus huesos enterrarse entre la tela. Hacia tantos años que no conjuraba nada por el estilo y estaba consciente del peligro que había en ellos, un simple error y quedaría emparedada para siempre en aquella habitación. Pero la alternativa era echar a perder el trabajo de espionaje del Slytherin. Así que se concentro, y en un instante, pudo percibir el éxito del conjuro.

Los minutos pasaron, lentos e inexorables, mientras Sophie se sumergía entre las paredes de aquella mazmorra.

No podía respirar, pensar ni escuchar nada. Requería mucha concentración llevar a cabo un hechizo de esa naturaleza. Al cabo de una hora justa, cuando ya había caído en la desesperación, abandono su refugio entre paredes y se derrumbo de bruces sobre el suelo.

Pido perdón por durar tanto para publicar, avance esta primera parte, la segunda viene de esta noche a mañana, como comprenderán las cosas se han tornado muy complejas, así q tuve q describir muchas cosas para no quedarme corta.

Como siempre mil gracias por seguir apegados a esta historia. Tantas responsabilidades han bloqueado mi cerebro, pero aunque dure para actualizar, no la dejare inconclusa.

He creado otro fic, en un rapto de inspiración Severusina, aunque es Dark/ Angt (léase que los protagonistas sufren mucho) tiene a Severus/ Hermione por ahora, pero pronto se le unirán dos parejas atípicas. Si están interesados se llama " Hermosos y Malditos" Un beso, los quiero mucho.