Escena: La Piedra Filosofal


El ruido de una moto se oyó en la oscuridad. De repente, del cielo comenzó a descender una motocicleta. Cuando aterrizó, los dos profesores vieron a una persona enorme sobre una motocicleta pequeña. Llevaba un pequeño bulto sobre un brazo.

―Profesor Dumbledore. Profesora McGonagall ―saludó el hombre gigantesco.

―Sin problemas, confío Hagrid ―dijo el profesor Dumbledore.

―No, señor. El cachorrito se durmió mientras sobrevolábamos Bristol. Intenté no despertarle.

El semigigante recordó cuando sobrevolaban Bristol. El viento soplaba fuerte, pero lo único que Hagrid oía eran los berridos del pequeño Harry, a quien al parecer no le gustaba estar en esa moto. Hagrid estaba desesperado.

―¡Cállate! ¡Cállate ya, maldita sea! ¡Mira que te tiro ahora mismo de la moto! ¡Cállate!

Hagrid volvió en sí.

―Todo ha salido bien, profesor.

Le pasó el bebé y los dos profesores se alejaron. Hagrid murmuró algo.

―Niño del demonio... Cuando seas mayor te vas a enterar.