Como el perro y el gato
Alois relamió con parsimonia y desgana las últimas gotas de su te y dejó la taza en la mesa. Normalmente gustaba de tomar el té en el jardín, al aire libre y fuera de las opresoras paredes de su mansión. Y de hecho hoy le venía bien para despejarse más y poder pensar a gusto. Ya iba siendo hora de que moviese ficha y atacase.
Había que pensar, más que pensar maquinar, y más que maquinar urdir un plan.. Maléfico, malvado, mezquino y ruin que acabase de una vez por todas con Ciel y su maldito mayordomo. No es que tuviese nada personal en contra del otro conde, pero, con su mayordomo ya era otro cantar.
-¿Os ocurre algo, mi señor?— preguntó Claude apareciendo a su lado, Alois frunció el ceño y chasqueó la lengua.
-Dime Claude ¿tú qué piensas de Sebastian Michaelis?
-¿Pensar en qué sentido mi señor?
-¿Sentido? ¡En general, demonios!—gruñó.
-Pienso que es simplemente un enemigo. Molesto y que hay que eliminar.—contestó con toda calma.
-¿Sólo eso?
-No necesito pensar nada más de él. Vos me lo habéis fijado como enemigo, así que como enemigo le veo.
-Supongo que tienes razón.—reconoció a medias—Dentro de poco será hora de atacar Claude; pronto te quitaré la correa y el bozal y te ordenaré atacar. Y quiero que no tengas miramientos, que ataques y destruyas y no dejes nada. Nada.
-Yes, your Highness.
Claude hizo una reverencia cortés y se retiró dejando a su amo a solas con sus pensamientos otra vez. Le oyó susurrar "Por ti, Luca." Una media sonrisa mezquina se le formó en los labios.
"Parece que nuestro tiempo está por finalizar Michaelis. Nuestros dos tratos se acaban, aunque uno lo hará antes que otro." "Mientras me des a Ciel Phantomhive poco me importa, aunque te conozco y sé que no lo rendirás fácilmente."
El araña se detuvo frente a un espejo y se arregló el lazo del cuello. Mientras lo hacía se desabrochó el primero botón de la camisa y se miró la marca de mordisco que Sebastian le hubo dejado esa noche anterior, no tardaría en desaparecer del todo. Menos mal que Alois no le hubo insistido en preguntar qué pensaba de él, si no capaz hubiera sido de decirle que pensaba en 'lo buen compañero de juegos que resultaba'.
"¿Enemigo o amante? Veremos en qué resultas mejor, Sebastian Michaelis. Aunque hasta que mi amo me 'quite la correa' seguiré disfrutando de ti, gatito."
Terminó de ajustarse la vestimenta y se perdió por los pasillos de la mansión. Tenía tiempo hasta que la noche cayese otra vez y volviera a verle.
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Bueno, tres drabbles de una no está mal xD
Ya tengo decidido que lo dejaré cuando llegue a los 50. Mientras tanto, ¡nos leemos!
atte.-Cherry Cheshire ;)
