Gui: El otro día dije que había terminado de leer La Princesa y La Reina, y ahora he terminado de escribir los capítulos que faltaban. Así que voy a actualizar muy seguido.
Disclaimer: George, oh, George, gatito bonito, cosita ronroneante, publica Vientos de Invierno, anda.
Dragones bailando
o La Más Humana de las Tragedias: la Guerra Testaruda
Norrent, El Que Mintió
Alas negras, palabras negras.
Qué proverbio más acertado.
Lord Manfryd Mooton leyó la carta de la reina y se quedó muy pálido. Sin voz. Le sirvió una copa de vino, pero no hizo efecto. El maestre le entendía. Le sirvió otra. Lo mismo. Con la tercera fue capaz de pedirle que llamase a su jefe de la guardia, a su hermano y a su campeón. Del Mestre Norrent fue la tarea de leerles la carta a los nuevos llegados.
Matar a la chica negra, Ortigas, y mandar al rey consorte de vuelta a casa.
-El viejo Daemon duerme al lado de la muchacha pero ronca como nunca lo habrá hecho. Seis hombres bastarán -opinó el capitán.
-¡Daemon Targaryen, el pirata de los Peldaños de Piedra! ¡No bastarían sesenta hombres! -opinó el más joven de los Mooton. Y propuso dormir al viejo héroe.
Ser Florian Acerogrís hizo de noble caballero y opinó que un verdadero rey no pediría semejante ultraje a sus vasallos. Pero era un asunto complicado, y el señor de Poza de la Doncella se lo hizo ver a sus hombres. Si obedecía, los dioses le castigarían. Si no lo hacía, lo haría la reina. Y con Rhaenyra, no se sabe quién podía ser peor.
-Matemos a Daemon también y asunto resuelto. Recordemos que tiene un dragón.
-¡No puedo matar a dos de mis huéspedes! Por los Siete, desearía no haber leído esta carta.
-Quizá no la leyó usted -dijo el maestre Norrent.
Probablemente Manfryd Mooton adorase a su maestre.
Norrent se quedó con la carta y actuó para el rey consorte. Llegó al amparo de la noche y le enseñó la carta al viejo caballero, como si nadie más la hubiese leído. Funcionó. Daemon le dijo que era mal maestre, y Norrent estaba de acuerdo, pero como había dicho Lord Mooton, aquellos eran tiempos locos. Daemon Targaryen y Ortigas pasaron una última noche juntos antes de separarse al amanecer. La joven lloró, la cara oscura llena de surcos aún más oscuros. Se besaron, y la chica marrón se alzó a lomos de Robaovejas y desapareció para siempre en el cielo de la Bahía de los Cangrejos.
Daemon Targaryen desayunó con Lord Mooton antes de marchar para Harrenhall. Cuando se hubo marchado, Norrent se acercó a su señor.
-Lord Manfryd, quíteme la cadena del cuello para atarme las manos con ella y envíeme a la reina. Si he ayudado a un traidor a escapar me convierto en un traidor.
-Papanatas. Todos somos traidores aquí. Confecciona un estandarte verde con dragones dorados. Ondearemos el estandarte del rey Aegon.
Y tal como fue dicho, fue hecho.
Contador de batallas y Puñaladas Traperas de la Guerra
Verdes: 24 + 3 dragones matados + 2 dragones conseguidos
Negros: 26 + 1 dragón herido
Contador de Cosas Que Salieron Mal
Verdes: 1
Negros: 3
Dos puntos a los negros por el autosaboteo de este capítulo.
Me encanta esta escena. Es muy humana. Y Manfryd Mooton acaba siendo alguien no tan malo.
¿Reviews?
Gui
SdlN
