Oportunidades

.


Hoy se cumplían cuatro días aquí en Florida. Por suerte, para mí, hoy era el último día alrededor de varios niños gritones y llorones y llenos de risas corriendo a mí alrededor. Por suerte. Hoy iríamos pasaríamos el día aquí en la villa y el día de mañana partiríamos fuera de aquí para después ir a pasar un tiempo por la ciudad. No sabía si eso era una buena idea o si estaba dentro de los planes pero yo solo debía seguir con todo lo que Bella mencionaba.

Mi relación con Bella había cambiado. No sabía de qué manera pero tenía que dejar en claras las cosas con ella a partir de ahora. Porque después de aquella confesión que le había dicho ella se mostraba realmente contenta. No podía molestarse con nada… más que con los berrinches que estaba ocasionando Anthony últimamente.

Así que esta noche tenía preparado algo para Bella. Esta noche, en la cena, solo seriamos ella y yo porque necesitaba hablar con ella sobre muchas cosas. ¿Cuál era nuestro estatus ahora? No tenía ni la más mínima idea. Los niños se quedarían en un lugar donde podían cuidarlos mientras los padres iban a "disfrutar la noche" Yo solo quería aclarar algunas cosas. Era obvio que Bella no estaba enterada de mi plan porque aún no se lo había dicho, pero tenía que hacerlo pronto porque la reservación ya estaba hecha; en realidad eso daba igual pero podía utilizarlo como excusa si se negaba.

-Papá – alcé la vista del computador sobre mis piernas para observar a Anthony, que estaba pegado al barandal de la terraza - ¡Vamos a nadad! – se volteó hacía a mí, solo vistiendo un short deportivo con el que había dormido. Me miró por unos momentos y se acercó hasta donde yo estaba - ¿Haces tabajo?

-Hago trabajo, nano – lo rodee con mi brazo y se recargó sobre mí. Estaba sentado en una silla lo suficientemente baja para llegar a su altura - Podemos ir cuando llegue mamá

-Pedo yo quiedo id ahoda – me dijo de manera desafiante y contuve la respiración. No estaba de humor para tener que soportar uno de sus berrinches, me habían enviado los informes de las empresas a las seis de la mañana y tenía que leer todos. El niño no me estaba facilitando para nada las cosas.

-No podemos ir ahora, Anthony.

-¡Sí podemos! – me golpeó con la palma de su mano en mi hombro desnudo ya que llevaba solo un short deportivo también. Lo miré con gesto serio y me puse de pie, cerrando el portátil y apartándolo de allí.

-Mamá tiene que saberlo, no podemos ir, ya lo he dicho – me alejé de allí sin prestarle más atención y me volví dentro del lugar. Escuché como Anthony comenzaba a patalear y a golpear cualquier cosa que tuviera frente a él pero simplemente lo dejé pasar.

Bella había salido con Elizabeth unos momentos atrás porque la niña le había pedido una mañana "mamá e hija" no tenía nada en contra de eso, y hubiera aceptado quedarme con los niños todo lo que ella quisiera, pero Anthony últimamente se estaba poniendo demasiado travieso y enojón, eso iba a causar emociones desagradables en mí y nada sería bueno.

-¿Por qué Anthony está actuando como loco? – Mark salió de la habitación donde se encontraba jugando videojuegos y me miró con curiosidad.

-Anthony siempre actúa como loco – me encogí de hombros – quiere ir a la alberca, ¿quieres ir? – él se encogió de hombros. Él verdaderamente quería ir. Suspiré – Alístate, llamaré a tu madre.

Tomé el teléfono al observar como Anthony había escuchado lo que le dije a su hermano y salía corriendo a la habitación. Marqué el número de Bella y al quinto tono me contestó.

-¿Qué sucede? – Se escuchó la risa de Elizabeth al otro lado de la línea – Eli, guarda silencio, papá está al teléfono.

-Quería informarte que estaremos en la piscina – le dije con toda la paciencia y calma que podía tener en esos momentos. En realidad yo no estaba como para esperar una contradicción de su parte, eso quería decir que tendría que ir contra Anthony y en realidad creo que prefería escuchar los gritos de Bella a los de Anthony.

-¿Querías informarme? – Pude escuchar el tono divertido que había usado – Creo que es bastante temprano para llevarlos a la piscina, pero dedujo que me has llamado por que Anthony ha hecho un berrinche ¿no es así? – no me dejó contestar – Bien, te veré allí. Debo seguir con mi día de chicas, solo dime si has regresado a la villa o no, ¿está bien?

-Sí, seguro, te mantendré informada – tomé una gran respiración. Debía decírselo ahora, era mejor que pedírselo al mirarla a los ojos. Podría decírselo y ya. Aceptaría su rechazo – Estaba pensando en ese club.

Eso llamó su atención. Dejó de reír con lo que sea que estaba haciendo con Elizabeth y colocó su atención en mí.

-¿Qué club? – preguntó con suspicacia. Ella se había puesto en guardia.

-¿Club's Den? - me aventuré a preguntar. Ella sabía de qué Club estaba hablando. Yo sabía que ella lo sabía.

-¿Para qué necesitamos ese club? – escuché y bajé la vista a Anthony que venía con un short de traje de baño de color rojo en su mano y completamente desnudo. Me tomé el tiempo necesario, tomé el traje de baño y después lo cargué, colocándolo encima de la mesa - ¿Edward?

-Tengo una propuesta para ti – el teléfono estaba entre mi oreja y mi hombro mientras le colocaba el traje a Anthony, una vez que estuvo listo comenzó a brincar en la mesa. Asegurándose de pisar por todas partes.

-¿Qué es ese ruido y que propuesta es? – ahora se escuchaba un poco aterrada – Edward, si no me dices…

-¿Una cena en Fireworks Cruise? – solté de golpe, sin saber cómo es que ella reaccionaría ante mi pregunta bastante rápida. Me apresuré a caminar cuando vi que Anthony tenía intenciones de lanzarse a uno de los sillones que estaba cerca de la mesa. Lo tomé antes de que lo hiciera y lo coloqué en el suelo - ¿Qué dices?

-¿Qué "qué digo"? ¿Hablas enserio? No podemos dejar a los niños solos - ¡SÍ! Ella no había dicho que no – Pero eso no es excusa, ¿estás loco? Para eso se necesita reservaciones desde tiempo antes… - no contesté a eso - ¿sabías que iba a aceptar?

-No, no tenía ni idea de cómo reaccionarías a eso – me apresuré a contestarle. No quería que pensara eso ahora mismo – Pero si me decías que no simplemente podía cancelarlo.

Escuché un suspiro de su parte.

-Club's Den solo tienen hasta las doce de la noche, y tengo entendido que los fuegos artificiales comienzan a esa hora – comenzó a hablar con bastante rapidez y tuve que poner bastante atención – Además, nunca he dejado solos a mis tres hijos solos por tres horas seguidas ¡Y con desconocidos! No sé cuánto tiempo pasaremos en ese lugar, Edward. Ni siquiera sé porque no me dijiste eso antes. Sería mucho más fácil.

-El dinero puede hacer mucho para que los fuegos artificiales comiencen antes, ¿lo sabes? – no podía borrar esa estúpida sonrisa de mi rostro. Ella no lo había rechazado - ¿Entonces aceptas ir?- volví a escuchar un suspiro de su parte.

-De acuerdo, lo que me importa ahora es que te informes muy bien acerca de la persona que cuidará a mis hijos. Y… lleva a Anthony a la alberca por favor, te veré allí en unas horas – Y colgó.

¡Sí! Estaba a punto de ponerme a saltar como un niño pequeño cuando finalmente había logrado convencer a su madre de algo que realmente quería. Joder, ella había accedido a eso. Por suerte ya estaba todo organizado. El dinero podía hacer muchas cosas en grandes cantidades. Me alegraba saber que eso me sobraba.

-¿Vas a salir con mamá? – me voltee hacia a Mark mientras colocaba el teléfono en la mesa. Lo miré con el ceño fruncido y él se encogió de hombros – Lo escuché por accidente – asentí - ¿Podré estar solo durante un tiempo entonces?

-Seguro – accedí – se supone que cada uno tendrá una niñera pero no es necesario, solo no salgas de los límites que colocan – él sonrió en grande y sus ojos color azul, que sobresalían aún más gracias a su short de playa azul, brillaron – Bien, debo ir a cambiarme, ¿quieres cuidar solo un poco de Anthony? Te lo agradeceré mucho – asintió y yo desaparecí de allí.

Una vez que me coloqué el bañador que había traído salí de la habitación y me encontré con una escena un tanto extraña. Anthony se mantenía en el suelo mirando hacia arriba, y sobre él estaba Mark, doblando a pierna de su hermano justo como había visto una vez en las luchas libres. ¿Qué mierda estaba pasando con ellos dos? Podía escuchar el chillido de Anthony y vi como sus pequeñas manos se encajaban en la piel de la espalda de Mark.

-¡Hey! Nada de pellizcos – protestó el niño mayor y dobló una mas la pierna de Anthony logrando que el más pequeño soltara un grito más agudo.

-Muy bien, ya basta – les dije y los dos rápidamente se soltaron – Más vale que su madre no les vea hacer eso. Andando, ya debemos irnos, Elizabeth y mamá nos verán allá.

Al salir del ascensor me encontraba con un niño de once años colgado de mi espalda, sus pies estaban rodeándome la cintura y sus manos se sostenían en mis hombros. Podía sentir la suave piel de su pecho desnudo frotarse con la de mi espalda. Oh sí, no sé en que había pensado al no ponernos ninguno de los tres una camiseta. Anthony se encontraba muy entretenido con mi teléfono celular a mi lado. Y yo con mi brazo estaba sosteniendo un bolso deportivo donde tenía todo lo necesario para ellos durante las próximas horas.

Atrajimos la atención de casi la mitad de las personas que estaban allí, eso resultaba incomodo pero como siempre, había aprendido a ignorarlo.

-¿Por qué nos están observando como si fuéramos alguien raro? – susurró Mark cerca de mi odio y yo solo me encogí de hombros, colocando mi mano suavemente en la nuca de Anthony para que no se apartara de mí.

-No lo sé, pero siempre nos sucedía a tu mamá y a mí cada vez que salíamos juntos en Chicago.

-¿También los miraran así hoy cuando se vayan ustedes solos? – volvió a preguntar.

-No lo creo. Éramos bastantes famosos en Chicago, aquí, en un parque de diversiones para niños no creo que llamemos mucho la atención – le dije con sinceridad.

-Estamos llamando la atención de esas personas – él señaló con la barbilla.

-Solo ignóralos, Mark. Al final te acostumbrarás a esto.

En cuanto llegamos a una se esas sillas para tomar el sol Anthony se lanzó a ella, acostándose en una de las dos que estaban allí, cubiertas por una enorme sombrilla. Se extendió por toda su longitud, boca arriba y con las manos en su nuca, ni siquiera sabía de donde mierda había sacado esos lentes de sol. No le di bastante importancia. Mark se bajó de mi espalda y tomó asiento en la otra silla.

-¿No se suponía que tenías que entrar a la alberca, Anthony? – él se volteó hacia a mí y después de contemplarme por unos segundos volvió a su posición inicial.

-Espeda – eso fue lo único que me dijo y no volví a dirigirme a él.

Me recosté en uno de esos camastros que nos ofrecía el lugar y saqué mi teléfono celular, volviendo a mirar aquellos correos que me había enviado en la mañana. De reojo vi como Mark le colocaba en protector a su hermano.

-Papá – el pequeño se acercó a mí, lleno de esa sustancia de color blanca por toda la parte expuesta de su cuerpo – Idé a la agua – me incorporé solo un poco, él colocó sus manos en mis mejillas, estiró sus labios y me dio un beso en la mejilla – Adiós – después se alejó corriendo y se lanzó al agua, por suerte había ido a la parte para niños.

-No tienes nada de qué preocuparte. Mamá lo llevaba desde pequeño a clases de natación. Ese niño es mejor que yo nadando.

-Menos mal que es así – le dije al pelirrojo y volví a mi trabajo.

Cinco minutos más tarde me di cuenta de que niño mayor se encontraba aun sentado en el otro camastro, a mi lado. Lo miré con cierta curiosidad al querer saber porque no estaba comportándose como un niño allí en el agua.

-¿Por qué no vas con tu hermano? – sin embargo él contestó, pero con otro tema.

-¿Puedo confiar en ti? – me preguntó, volviendo su rostro hacia a mí y yo alcé las cejas, un poco sorprendido por su pregunta.

-Sí, claro que puedes confiar en mí, creí que ya lo había dicho – asintió - ¿Qué sucede?

Él tomó una gran respiración, tomándose su tiempo para pensar muy bien en lo que estaba a punto de decirme. Al pensar en ellos los colores se le subieron al rostro y sacudió levemente la cabeza, supongo que armándose de valor para poder decirlo de una buena vez. Volvió a dirigir la mirada hacia a mí y finalmente soltó todo el aire contenido.

-Creo que me gusta una niña – me dijo en tono muy bajo – Pero no estoy seguro de eso.

Joder con esto. ¿Es que no podía tener otra crisis mental? ¿Por qué rayos a mí me había tocado esa pregunta? Al menos no había salido con nada como ¿Qué es el sexo? O ese tipo de cosas porque enserio no sabría ni que puta mierda podría responderle. Me quedé allí, sin saber muy bien que era lo que debía decirle.

-¿por qué piensas que te gusta esa niña? – dejé mi teléfono a un lado, prestándole toda su atención. Al menos debía darle respeto ya que él había decidido confiar en mí.

-Porque ella es bonita. Por eso creo que me gusta

-Bueno, aquí también hay muchas niñas bonitas – señalé alrededor con un gesto casual – ¿Te gusta su personalidad? ¿Cómo te trata?

Él arrugó la nariz.

-Su nombre es Emma Archivald, es la primera niña que conocí al llegar al llegar a Rusia y es… mala – frunció el ceño al recordarla – todo el tiempo está desafiándome y también me molesta. Pero es muy bonita – le miré con toda el interés posible. Eso me causaba bastante diversión si teníamos en cuenta de que él solo tenía once años – Además, ella está en todas mis clases y una vez destrozó mi tarea de matemáticas pero no me enojé con ella.

Alzó de nuevo la mirada hacia a mí, yo lo estaba estudiando con la mirada y sonreí levemente.

-Realmente te gustan las mujeres rudas, ¿no? – Sacudí la cabeza - ¿Cuál es el problema con que ella te guste?

-Mamá piensa que aún son un niño pequeño – Claro, Bella – Y mis amigos creen que ella es una niña que no quiere ser niña, nunca le harían caso a una niña como ella – siguió hablando – Pero ella es así porque ya no ve a su papá, yo a veces intento ayudarle pero no se deja.

-En realidad, lo que creo que debes hacer primero es ignorar todo lo que te dicen tus amigos acerca de ella, Mark. Si ella te gusta está bien. Yo hablaré con tu mamá con respecto a esto, pero seré lo suficientemente sutil, ya eres un niño grande – asintió – y sobre lo último… creo que deberías decirle que lo haces para que ella se sienta bien, seguro que entenderá, no a la primera, pero lo hará. ¿De acuerdo? – Él volvió a asentir – Muy bien, espero conocerla alguna vez.

-Creo que lo harás pronto, seguro que mamá la llamará para que vaya a la casa y me ponga al hilo con los trabajos de la escuela

-Será muy interesante eso – lo miré por unos momentos más. Él quería contar otra cosa, lo sabía - ¿Hay algo que quieras agregar?

Su cara se puso de un color aún más rojo. Eso me recordó a Bella, pero este niño estaba a punto de tomar el color morado. Sí que era vergüenza la que sentía.

-Ya no quiero dormir con mamá, ni Elizabeth, ni Anthony – me dijo en un murmuro muy, muy bajo – Algunas veces – carraspeó – cuando me despierto la cama y mis pantalones están mojados – él era incapaz de mirarme a los ojos. Creo que entendía que era lo que quería decir ahora – Pero no es porque sea pipi – se apresuró a agregar – es extraño, y a veces algo ocurre allí abajo, no es una sensación con la que haya experimentado antes, es muy seguido y eso tarda en quitarse – su murmuro se hizo aún más bajo – No sé cómo hacer para que eso deje de suceder.

Ya está. Él lo había dicho. Y no sabía con exactitud si él sentía que ese peso de encima se había quitado de él, pero sabía que necesitaba sacarlo de alguna manera. Debía recordar que él ya era un no-niño o un pre-adolescente. Estaba claro que podía tener ese tipo de cambios en su cuerpo, ya era hora de que eso sucediera, pero tampoco pensé que eso me tocara explicarlo. Él era tan solo aun inocente, no sabía nada de eso y tampoco yo sabía si Bella ya le había mencionado algo como eso. Pero debía comenzar desde el principio.

Me incorporé en mi lugar, de manera en que mis codos recargaban en mis rodillas mientras estaba sentado en esas sillas. Lo miré con una pequeña sonrisa, y él me devolvió la mirada aun con vergüenza.

-Primero, no te debes avergonzar de nada, eso es completamente normal – le dije tomando el control del asunto. Tan solo debía aclarar todo lo que él quería que se le fuera aclarado – Yo también pasé por lo mismo cuando tenía tu edad, y se lo pregunté a mi madre, fue aún más vergonzoso porque ella es una mujer. Pero me explicó que es normal, porque estaba creciendo y mi cuerpo experimentaba cambios.

-En el colegio dicen que son cambios hormonales – esta vez se escuchaba un poco más confiado, pero solo un poco.

-Así es, en el colegio te enseñan lo esencial de eso. Cuando te despiertas y la cama y tus pantalones están mojados es porque tuviste un sueño húmedo – sentí mis orejas arder levemente al decir aquello en voz alta. No creí que eso sucedería – Y probablemente varios de tus compañeros también pasen por eso. Un sueño húmedo es cuando piensas en algo que te gusta, tal vez es porque piensas en alguien del sexo femenino – me encogí de hombros para darle cierto aire casual a todo lo que estaba diciendo – Y gracias a ello tú tienes una erección – Joder, estúpidas palabras – Una erección es cuando ocurre ese cambio del que hablas en esa zona en especial.

-¿Es cuando… se… pone duro? – su voz se hizo chillona al mencionar esa pregunta. Le miré con una sonrisa leve. Era lo único que podía hacer ahora. No podía acobardarme, ya había iniciado esto.

-Sí, es cuando se pone duro – asentí – pero es normal, ya lo he dicho. Pasará cuando menos te lo esperes, puedes estar bañándote, comiendo, nadando, corriendo, o también puede suceder en la escuela.

-¿Cómo puedo hacer que se vaya? – me preguntó con cierta esperanza de saber cómo resolverlo.

-Podrías… pensar en cosas aburridas – ni siquiera sabía cómo decirlo, a él no le sucedía eso por está pensando en follar a alguien – O simplemente debes controlar tu respiración, relajarte un poco y leventemente va a disminuir. No es sencillo, pero debes aprender a hacerlo, te ocurrirá muy seguido, creo, pero depende de cada persona.

Asintió y sonrió levemente.

-Gracias – me dijo y finalmente me miró a los ojos – No creo que hubiera sido capaz de hablar de esto con mamá. ¿Podrías hacerme un favor?

-Seguro, dime.

-¿Podrías decirle tú porque ya no quiero dormir con ella? No quiero decírselo. Moriré de la vergüenza.

Lo miré por unos momentos a los ojos pero finalmente asentí.

-Claro, hijo, yo le diré lo que pasa. Ella sabrá entenderlo, probablemente ella también tendría ciertas dudas si lo hubieras hablado con ella – asentí y sonreí de lado – Gracias por confiar en mi

-De nada, gracias por aclararme esas dudas. Intentaré pensar en un perro muerto la próxima vez que eso pase – solté una carcajada al escucharlo y él sonrió en grande.

-Seguro que eso te ayudara – me volví hacia la alberca y miré a Anthony jugando con unos niños que estaban allí – Mejor ve a nadar antes de que se acabe el tiempo aquí – le dije y él asintió. Segundos después miré como se lanzaba al agua.

Decidí que no pensaría en esa charla que acababa de tener porque simplemente me avergonzaría un poco de lo que dije. Pero él era un niño con curiosidad con respecto a su cuerpo y él había depositado esa confianza en mí al preguntarme algo tan íntimo. No sabía cómo agradecer a eso aun con ese tema tan delicado. Tampoco podía creer que Bella, la mujer más cuidados con los hijos en todo el mundo, no hubiera hablado con Mark sobre eso, el niño ya tenía once años, a ella debió habérsele pasado eso por su cabeza alguna vez. Suponía que para eso necesitaba la figura de un padre.

Esperaba estar allí también para anclarle esas dudas a Anthony.

.

-¡Papi! – alcé la vista del teléfono que se encontraba entre mis manos y miré como la figura de mi pequeña hija se acercaba más y más hasta donde estaba. Me incorporé rápidamente la sostuve entre mis brazos.

-Hola, princesa – besé sonoramente su mejilla y ella me devolvió el beso rápidamente - ¿Qué tal pasaste la mañana?

-¡Fatástico! – Exclamó con una brillante sonrisa – Mis uña son de colod azul – me mostró sus manos donde sus uñas estaban pintadas de un color azul celeste. Tenía que comenzar a acostumbrarme – Fuimos a un es… es… - frunció el ceño y se volvió hacia su mamá.

Bella estaba caminando hacia nosotros luciendo hermosa, como siempre. Estaba enfundada en un vestido de playa color blanco de algodón y debajo de éste tenía puesto su traje de baño. Dejó una bolsa con quien-sabe-que-cosa adentro y se acercó a mí.

-Se llama SPA, cariño – le dijo con tono suave. La niña sonrió en grande de nuevo y volvió la vista a mí.

-Sí, fuimos a un spa – volvió a plantarme un enorme beso en el rostro y comenzó a jalarse el vestido que traía puesto. Bella le ayudó con eso, y le quitó también sus sandalias – Quiedo id a nadad.

-Anthony está nadando en la piscina de los pequeños – le dije y voltee a ver al niño de cabellos cobrizos saltar de un lado a otro, salpicando agua. Por suerte aun no había visto a su padre, sino ya hubiera corrido hasta este lugar - ¿quieres ir con él?

-¡Sí! – se removió en mi brazos y yo la bajé, para después verla correr hacia donde estaba su hermano pequeño.

-Estoy sorprendida – me volví hacia a Bella que estaba mirando hacia el frente con una sonrisa en su rostro.

-¿Qué es lo que te sorprende?

-Dos de mis hijos siguen con vida y eso es gracias a ti, sorprendente – yo rodé los ojos.

-Ya he estado con ellos tres una vez, es mejor con dos, con el mayor, que piensa ya como un adolescente y con un niño que solo con darle lo que quiere está contento.

-Me sorprendes, Cullen – se cruzó de brazos – ahora explícame bien cómo es eso de que voy a dejar a mis hijos solos por una noche solo para ir a un extraño crucero contigo.

-En realidad seria esto muy bueno si nos fuéramos a partir de las cinco de la tarde.

-No planeo acostarme contigo – entrecerró los ojos – así que no necesitamos mucho tiempo para que hagamos o que creo que quieres que hagamos.

-¿Y qué piensas que quiero hacer?

-Hablar – contestó de manera simple y después tomó asiento en el camastro que había ocupado Mark hacia una hora atrás – Entiendo que quieras hacerlo, Edward. Yo también necesito hablar muchas cosas contigo y decir esto ahora me resulta extraño porque nunca había hablado contigo con tanta libertad como lo estoy haciendo ahora.

-Sí lo has hecho con anterioridad – fruncí el ceño.

-Me refiero al tiempo desde que estuvimos casados. No era capaz de expresarme como lo hago ahora contigo y eso es un poco extraño si lo analizas muy bien – asentí un par de veces – Pero mejor esperaré a hablar contigo sobre eso en la noche.

-Así que ya estas accediendo – eso sonó más a una pregunta que a una afirmación.

-Tómalo como una afirmación – asintió también ella - ¿hay algo interesante que me perdí?

No sabía si era seguro decirle ya lo que había hablado con Mark hacia una hora atrás pero era mejor ahora que más tarde porque no sabía como reaccionaría si le decía que tiempo atrás había hablado con él de un tema bastante delicado.

-Mark me confesó acerca de lo que sucedía con él en las noches.

-¿A qué te refieres con eso? – ella puso toda la atención en mi al escucharme.

-Él ya está entrando en la etapa de la adolescencia, Bella. Me dijo que últimamente ha tenido sueños húmedos – ella abrió los ojos de golpe al escucharme decir eso – Y también ha tenido erecciones últimamente según lo que él me ha dicho. Es por eso que me pidió que te dijera que él se limitará a dormir en su cuarto. Tampoco quiere que se lo menciones, al menos no lo hagas pronto – le dije y me encogí de hombros - También mencionó a una niña llamada Emma – ella suspiró.

-¿Por qué tiene que crecer tan rápido?

-Tenía que hacerlo alguna vez.

-Eso quiere decir que ya no será mi bebé – frunció los labios y yo rodé los ojos - ¡No me hagas esos gestos! Es difícil saber que él ya tiene reacciones de un adolescente. Probablemente te sientas muy mal cuando a Elizabeth le llegue la regla.

Me tensé. ¿Enserio ella estaba hablando de ese cambio físico en mi princesa?

-De acuerdo, no sigas con eso, por favor – fruncí el ceño en su dirección. No me gustaban estos temas de conversación.

-Algún día pasará y será mi turno de dar la charla.

-Deja de hablar de eso – la miré con gesto severo pero ella seguía con su hermosa sonrisa en su rostro. ¿Por qué era tan preciosa? - Ahora, disfruta a tus hijos porque nos iremos a las siete de la noche al crucero – sonreí de lado y ella entrecerró los ojos.

-Dijiste que nada de trabajo durante el viaje – señaló con un gesto casual el teléfono entre mis manos.

-Ni siquiera pienses que yo no sé qué tú también has revisado tu teléfono – me volví a acomodar en el camastro, mirando como ella rápidamente se levantaba de allí.

-No puedes estar espiándome – me dijo en forma de excusa y dejo caer el vestido en el piso, dejándola solo en el traje de baño.

Ni siquiera sabía que era lo que había cambiado ahora entre nosotros. Lo que sabía que si había cambiado era el cuerpo de Bella y… joder, ella estaba… ¿buenísima? Podría asegurar que su culo se había hecho un poco más grande y redondo, y sus pechos estaban también un poco más grandes. Eso me agradaba bastante. Debía recordarme en no pensar en esa forma de ella. Al menos no por ahora.

-No te espió – dije para zanjarme del pequeño vistazo que le había dado – Simplemente observo lo que haces.

Ella rodó los ojos.

-¿Y no es casi lo mismo?

-No, no lo es – me encogí de hombros y ella me imitó.

-Iré un rato con los niños. Cuando creas que has terminado con todo el trabajo de quien sabe cuántas empresas puedes acompañarnos. Pero si de verdad quieres que funcione el crucero de esta noche tendrás que deshacerte de ese teléfono.

Ella no me dio tiempo de responder y simplemente se alejó de mí, dejándome una buena vista de su buen culo. Mierda, ella era hermosa. Aparté la mirada un vez que estuvo en el agua, siendo rodeada por Anthony. Justo en ese momento mi teléfono comenzó a vibrar. Miré el identificador de llamadas: Alice. ¿Acaso esta mujer no dejaba de molestar?

-¿Qué es lo que quieres, Alice?

-Vaya forma de decir hola – bufé.

-Dejémonos de actitud adolescentes, por favor –dije de manera cortante - ¿Qué es lo que se te ofrece.

-¿Qué se me ofrece? ¿Hablas enserio? ¿Sabías que Bella tiene una marca de ropa para bebés realmente famosa en Europa?

Mierda.

Se suponía que nadie de la familia tenía que saber respecto a Bella. Lo mejor era, que Alice no había dicho nada acerca de que yo estaba con ella. Probablemente ni siquiera se le pasaba por la cabeza, era por eso que me estaba preguntando todo esto. El miedo de Bella era que la familia se enterara de los niños y quisieran conocerlos. Ella no estaba lista para eso. Ella solo quería tener a su familia para ella un tiempo más. Y la entendía, ya la imaginaba siendo criticada por sus padres o incluso por mi madre; lo cual era completamente estúpido.

-No, no tenía idea de eso, ¿de dónde sacaste esa idea tupida? – utilicé mi tono más irritado que pude. Sí estaba irritado, ella seguía insistiendo con ella. Ya estaba con Bella, joder, debí decirle eso pero no podía hacerlo.

-Está en una revista de Europa, fui a París la semana pasada – me dijo de manera casual.

-Tengo que irme, tengo trabajo. Suerte en la semana – Y colgué.

Era mejor prestar toda mi atención en el trabajo ahora antes de que decidiera maltratar a la primera persona que estuviera frente a mí.

.

-Solo serán unas horas, lo prometo – repetía ella. Volvió a besar los cabellos cobrizos de Anthony, que la estaba mirando con curiosidad, tenía la mano en la boca. Pero él no había mostrado algún tipo de llanto al escuchar que su madre no estaría con él en las próximas horas.

Yo esperé paciente. Ella estaba despidiéndose de los niños desde hacía casi diez minutos. No tenía por qué decirle nada. Sabía que algo como esto estaba por suceder. Ninguno de los tres había armado algún berrinche al saber que se quedarían solos. Era más el miedo de Bella que cualquier otra cosa en estos momentos. Metí mis manos a los bolsillos de mis pantalones. Elizabeth me estaba mirando con una enorme sonrisa y de devolví una también.

-Está bien – contestó Anthony – Adiós mami – sonrió y le dio un rápido abrazo. Le dirigí una mirada a una de las niñeras que estaban allí y rápido se llevaron a los niños. Tomé a Bella del brazo y la jalé levemente hacia a mí.

-Si te mantienes aquí nunca llegaremos al lugar citado.

-Estoy pensando muy seriamente en cancelar todo esto. ¿Viste sus caritas? – ella suspiró y recargó su frente en mi hombro.

-Sí, las vi, no parecían nada tristes, allí se divertirán – le di una pequeña palmada en la espalda y seguí caminando hasta el auto.

Cuando llegamos a aquel crucero Bella se mantenía callada y curiosa mirando todo alrededor. Yo no tenía idea de cómo luciría el lugar, tan solo lo había solicitado y ya. Por supuesto que no me habían decepcionado. De alguna forma eso me había agradado. Llegamos hasta el lugar donde se suponía que sería la cena y ella abrió levemente la boca, sorprendida por eso.

-Enserio te esforzaste – aparté la silla para que se sentara y así lo hizo. En ese vestido color azul se veía preciosa como siempre.

-Tenía que valer la pena que aceptaras el venir conmigo y confiaras en que probablemente no te lanzara al agua para que te ahogaras.

-No creo que lo hagas, te quedarás con tres niños revoltosos, probablemente a tu responsabilidad. No creo que quieras eso, además también tendrías que soportar a Ángela y a Molly – ella chasqueó la lengua y estudio mi expresión –Piensa antes de actuar, Edward.

Tomé asiento frente a ella. Rápidamente se acercó un mesero que estaba en la penumbra y destapó los platillos que teníamos cada uno al frente. A Bella se le hizo agua la boca en cuanto olió esa carne que tanto le gustaba.

-Creo que tienes la mitad de la noche ganada, no importaría mucho lo que dijeras después de que pruebe algo como esto – dijo sin apartar la vista de la comida, de inmediato y de manera correcta se llevó un bocado a la boca, gimiendo de placer al saborearlo. Finalmente abrió los ojos y me miró y después tragó – Ahora sí, podemos hablar en paz.

-Será difícil tener una conversación contigo cada vez que gimes al tener comida en tu boca – ella se cruzó de brazos y se recargó suavemente en la mesa.

-Me controlaré – me dijo sinceramente – Creo que se de lo que quieres hablar.

-Sobre nosotros – asentí en su dirección y bebí un poco de vino. Ella suspiró y de pronto su expresión cambió a ser un poco más de preocupación.

-Edward, no puede haber un nosotros. Al menos no tan pronto. Me has hecho mucho daño en el pasado, asumo que también tuve cierta culpa a eso pero no se olvida bastante rápido.

-Dame otra oportunidad – supliqué.

-Ya no se trata solo de mí. También están los niños, que te quieren bastante, puedo notarlo. Y también te quiero mucho. Llevo más de siete años conociéndote. Creo que te conozco bastante bien, y tú a mí pero… este tiempo que estuvimos separados ha sido bastante difícil. Hoy, en la tarde, Mark se abrió contigo al contarte eso tan íntimo, a eso era a lo que me refería cuando te dije que te necesitaba aquí conmigo desde hacía dos años.

-Estoy contigo ahora, Bella. Se lo que he hecho, y necesito que me perdones porque tú, además de los niños, eres una persona muy importante para mí.

Ella me miró muy intensamente.

-Estás haciendo un esfuerzo, lo sé. Haz aceptado venir aquí, conmigo, con los niños, también has accedido subirte a esos juegos infernales a los cuales les tengo cierta fobia. También estás aquí ahora, pidiéndome una oportunidad. Has ignorado casia al cien por cierto tu trabajo en estos días. Y ahora no traes tu teléfono contigo como te lo pedí. Tengo muchas cosas que agradecerte ahora mismo.

-Yo tengo…

-Déjame terminar, por favor – me interrumpió – Además, has cumplido con tu promesa de no decirle nada a la familia lo cual también agradezco bastante. Y a pesar de eso te sigo queriendo muchísimo, eres una gran persona. Lo sé, y tú también lo sabes. También sabes que te quiero mucho porque fuiste un buen amigo conmigo, tal vez no un buen esposo desde hace un tiempo, pero eres un buen padre. Eso lo he notado con tu relación con los niños. Gracias por eso. Así que no hay necesidad de que me digas nada. Llevaremos nuestra relación como va ahora.

-Pero yo quiero…

-Llegar a algo más, lo sé – asintió – Yo también quiero eso. Solo debemos ir paso por paso, Edward, ya no solo somos nosotros dos, también están Mark, Anthony y Elizabeth. Debemos pensar en ellos, sé que te has ganado el consentimiento de Mark, y a Elizabeth la tienes comiendo de tu mano, pero no sabes cómo reaccionarían al tener a su padre todo el tiempo con ellos.

-¿No sería algo normal? El tener a su padre con ellos mientras que también disfruta de su madre. Al mismo tiempo.

-Lo pintas demasiado fácil – me dijo de manera apresurada – Ahora todo ha ido bien. Pero no sabes que Anthony debe tomar cierto medicamente y que no se debe alterar demasiado. Tampoco sabes que Elizabeth es alérgica a ciertos medicamentos. No sabes que es lo que puede sentir Mark tampoco, no sabes que temas tocar y que temas no.

-Puedo saberlo si paso más tiempo con ellos y si me lo explicas, Bella – tomé su mano por encima de la mesa al ver que ella estaba a punto de soltarse a llorar – lo único que quiero es estar contigo. Soy capaz de renunciar a lo que sea que me pidas por estar contigo. Sé que me porto de una manera que es igual a la mierda pero… puedo controlarme con ustedes. Son importantes para mí, te lo he demostrado – me puse de pie y la jalé conmigo. Ella de inmediato me rodeó con sus esbeltos brazos, con fuerza, pegándome hacia a ella.

-Gracias por tu apoyo – murmuró contra mi pecho y yo acaricié de manera monótona su espalda con la palma de mi mano.

Me incliné un poco hacia a ella, para que mi boca quedara cerca de su oído.

-Te quiero Bella, te quiero mucho. Prometo no volver a decepcionarte, dame una oportunidad. Solo una. Es lo único que te pido.

Ella se separó lentamente de mí, aun con sus brazos rodeándome, abrazándome a ella. Me incliné suavemente, mirando sus labios entre abiertos. La miré a los ojos, pidiéndole permiso de acercarme más a ella y ella se alzó levemente en las puntas de sus pies para poder juntar finalmente nuestros labios.

Ella tenía los labios más suaves del planeta y se amoldaban perfectamente con los míos. Besar a Bella era una de las actividades más adictivas que podría haber. Y este era un beso sincero. El primer beso sincero en donde ella y yo podríamos demostrar muchas cosas. Le rodee la cintura con mis brazos y sus manos fueron a mi nuca, acercándome a ella. Era glorioso saborear sus labios, pero por desgracia la falta de aire se hizo presente y tuve que separarme de ella. Recargué mi frente en la suya y abrí los ojos para encontrarme con los suyos.

-¿Tengo esa oportunidad? – murmuré por lo bajo y ella volvió a cerrar los ojos. De pronto se escucharon los fuegos artificiales en el cielo y nos vimos iluminados por ellos. Ella asintió de manera ida.

-Tienes esa oportunidad.

No sabía cómo sentirme a eso. Al fin tenia lo que había querido, y no podía desaprovecharlo ahora mismo. Sonreí en grande y ella me devolvió la sonrisa.

-Gracias, gracias por eso – le dije sinceramente y me abracé a ella, escondiendo mi rostro en la suave piel de su cuello. Ella acarició mis cabellos, como si estuviera consolando a algún niño pequeño y acercó sus labios a mi oído.

-Tienes que dejarme disfrutar de estas preciosa luces y de esa comida tan deliciosa o te quitaré el derecho de la segunda oportunidad – murmuró como si estuviera diciendo un gran secreto, yo reí levemente y me separé de ella, para contemplar aquellas luces en el cielo, con mi brazo rodeando su cintura y teniendo su cabeza recargada en mi hombro.

Estaba seguro de que esto era lo que quería ahora en adelanto, lo único que tenía que suceder era acoplarme a ellos. A sus problemas, a sus dichas, a sus diversiones y a cualquier tipo de actividades. Tal vez Mark podría ayudarme a volver a conquistar a Bella. Él estará encantado de hacerlo.


Esto es bastante pronto y me sorprendo a mi misma, creí que solo tendrían capítulo una vez por semana pero al parecer no es así. Intentaré que todas las semanas sea de esta manera (: Aunque tambien lo pensaré si es que me conviene subir dos capítulos seguidos por respecto a los reviews, jeje.

¿Qué les ha parecido el capítulo? Creo que mi parte favorita fue el momento padre e hijo, dejando a un lado Edward&Bella.

Gracias a: Pao, cristina, ini narvel, Abigail Vazquez de Pattinson, nina, flexer, la bellisima enana del mal, Lucero Mendozaa, CAMILA, Lullaby SH, supattinsondecullen, Berta, marah2221, Lulu, Ninacara, Melania, yolabertay, Maya Cullen Masen, pukichick, Siria Anderson, Manligrez, viivii alice, MaGuItA, Karenava, DANIELADRIAN, dracullen.

¡Ya casi llego a los mil reviews y todo esto es gracias a ustedes! ¡Se los agradezco tanto, enserio! No creí que esto llegaría a ser leido por varias personas, muchas gracias, en verdad :)

A todos los que me agregaron a favoritos y alertas tambien, gracias, a los que publican en sus páginas y a todos los anónimos :)

Para los que se quieran unir al grupo de facebook aquí está: groups/ 489007794454955/

Intentaré no tardar tanto la proxima vez, no es nada seguro.

¿Reviews? (: