Q. Acepto
Los chicos gritonearon al escuchar la respuesta, Rachel estaba enojada, ella lo había dicho sarcásticamente y ahora se había convertido en realidad.
S. Perfecto, entonces mañana correremos… hay que ver que alguien revise los autos
B. Finn puede hacerlo –dijo Blaine mirando al chico que estaba sentado callado.
F. Yo no voy a revisar nada que tenga que ver con esos autos -se levantó y se fue.
S. Le diré a mi prima Mikaela que venga a verlos
Quinn se levantó y fue junto a Rachel que ya estaba en la otra mesa comiendo, agarró su porción de comida y cuando iba a comenzar vi que Rachel la miraba.
Q. ¿Qué?
R. ¿Cómo pudiste aceptar correr en una carrera?
Q. Tú fuiste la que dio la idea
R. Estaba bromeando –estaba frustrada.
Q. Pues no creo que Santana quiera devolverte las llaves
R. Santana mis llaves –le gritó a la latina.
S. Olvídalo Berry
R. Ves todo es por tu culpa –volteo a ver a su esposa.
Q. ¿De qué me estas culpando ahora? Si mal no recuerdo tú aventaste las llaves
Los chicos al ver que la pareja estaba comenzando a pelear decidieron irse y las dejaron solas.
R. Quinn no puedes participar en esa carrera
Q. Pero ya les dije que sí, no voy a dejar que piensen que me eche para atrás –respondió mientras comía.
R. ¿Te importa más lo que digan los demás a lo que te pide tu esposa? –cruzó los brazos.
Q. Claro que me importa lo que piensas y opinas pero ya no puedo decir que no –termino de comer y se levantó- ¿Nos vamos?
R. No, estoy muy enojada contigo, no sabes lo peligroso que puede ser, además ya tuviste un accidente deberías de saber que esto es muy riesgoso
Q. Y por ese accidente sabrás que no me pasará nada
R. A ti no ¿pero qué me dices de Santana?
Q. No va a pasar nada amor
R. Me voy a clases –salió de la cafetería dejando a la rubia sola.
Rachel había evitado encontrarse con su esposa entre las clases, cuando termino camino rápido al estacionamiento para encontrar a Santana y pedirle las llaves del auto, cuando llegó vio como la latina se subía así que corrió para alcanzarla pero Santana al verla encendió el auto y acelero.
R. Santana mi auto –gritó al ver que se alejaba.
B. Adiós Rachel –gritaba también mientras salía por la ventana y agitaba su mano.
La morena se quedó en medio del estacionamiento enojada, cuando el auto amarillo de Quinn se acercó a ella y la rubia se asomó por la ventanilla.
Q. ¿Nos vamos?
Rachel se subió de mala gana azotando la puerta al cerrarla, ya una vez dentro cruzó los brazos, sin decir nada y miraba a la ventanilla, después de unos minutos de que el auto estaba en marcha vio que Quinn tomó una calle que no iba a su casa.
R. ¿A dónde vamos? –volteo a ver a su esposa.
Q. Al centro comercial, tengo que comprar unas cosas –respondió sin quitar la vista del frente.
Al llegar al centro comercial las dos chicas bajaron del auto, Rachel no quería bajar pero Quinn le insistió que la acompañara y finalmente accedió. Entraron a una tienda de ropa y la rubia veía las chaquetas de cuero.
R. ¿Me trajiste porque lo que necesitabas era más ropa? Además de que estás viendo esas horribles prendas que hacen con la piel de indefensos animales
Q. No lo sabía –dijo al ver la cara de su esposa.
La rubia dejo esas chaquetas y se dirigió a la encargada para preguntar por las sintéticas, a ella le gustaba más la otra pero había prometido no consumir nada por lo que hayan matado un animal. A la morena le había gustado que Quinn le hiciera caso pero aún estaba enojada por lo de la carrera y no iba a ceder.
R. ¿Entonces esto es lo que ibas a comprar?
Q. Sí, es que quiero verme bien en la carrera… por cierto ¿aún tienes mis lentes de sol?, me gustaría usarlos también
R. si, están en la casa cuando lleguemos te los doy –respondió enojada.
Q. Quédatelos voy a comprar otros
R. Deja de estar gastando dinero, los lentes están en la casa cuando lleguemos te los doy
Q. No es dinero que nos falte, es un regalo de mi papá y quiero comprarme algo
R. Como nada más tomas las decisiones tu sola… pero bueno como quieras, te espero en el estacionamiento –dio media vuelta y se fue.
La morena estaba recargada en el Camaro, estaba realmente molesta pero más que molesta estaba preocupada no quería que le pase nada a su rubia por la carrera y si algo le llegará a pasar sería su culpa por haber sido ella la que dio esa idea. La morena estaba tan metida en sus pensamientos que no vio que alguien se le acercaba.
F. ¿Por eso te casaste con ella? ¿Por su auto? –Finn se lo decía despectivamente, lleva una bolsa con varias botellas de aceite.
R. No quiero hablar contigo en este momento –Rachel había escuchado suficiente de ese auto en ese día.
Finn la observo hizo un gesto de desagrado y se fue.
Rachel veía el reloj, la rubia se había tardado unos largos minutos en salir.
Q. Perdón amor ¿Tarde mucho? –preguntó abriendo el auto.
R. ¿Nos podemos ir ya?
Q. Te compré una chamarra también, te verás muy sexy –trataba de contentar a su esposa.
R. No quiero nada –respondió escueta.
La rubia encendió el auto y emprendió camino hacía la casa de los Berry, una vez que llegaron, Rachel se bajó del auto sin decir nada y entró a la casa para dirigirse a su habitación. Quinn bajó una bolsa con cosas que había comprado y fue a la habitación de su esposa pero la puerta estaba cerrada con seguro.
Q. ¿En serio Rachel? –Recargaba la cabeza en la puerta- ¿Te vas a comportar así?, habla conmigo mi amor… Rachel
R. Vete a casa Quinn –le dijo a través de la puerta.
Quinn bajo las escaleras y se fue, al llegar a su casa se bañó y se cambió, cuando veía que se pondría el siguiente día recibió un mensaje.
Para Quinn: Fabray estamos cenando, trae tu trasero y a tu esposa para que nos acompañen. S.
La rubia sentía hambre y sabía que no había una posibilidad que pudiera ir a cenar con su esposa y menos que quisiera acompañarla así que le envió un mensaje a Santana para saber la dirección, cuando la recibió tomó las llaves y se fue.
Al llegar a la dirección que Santana le había dado vio que se trataba de un restaurant mexicano al entrar vio en una mesa a las chicas, estaba Santana y otra mujer, una mujer de cabello negro que le llegaba un poco a bajo de los hombros y ondulado, tez morena un poco como Santana. Se acercó a su mesa.
S. Hasta que apareces Fabray –la mesa en la que estaban tenía una botella de tequila, Santana se veía que ya había tomado unos cuantos shots.
Q. ¿Así estas conduciendo mi auto?
S. Ya no es tuyo Quinnie, recuerda que ahora es de tu mujer… por cierto ella es mi prima Mikaela y ya reviso el auto
Mi. Hola Quinn mucho gusto –dijo la chica, Quinn pudo ver que la mujer era hermosa, sus ojos eran color verde y sus labios prominentes.
Q. Mucho gusto Mikaela
S. Siéntate ya Fabray, deja le digo a mi tía que te traiga un pozole
Q. ¿Qué es eso?
S. Es una comida mexicana te va a gustar –le hablaba ya a su tía, la esposa de su tío Luis y le pidió la comida de la rubia.
Q. ¿y Britt? –se le hizo extraño pues ellas siempre estaban juntas.
Mi. Allá –apunto con el dedo. La rubia de ojos azules estaba bailando con el mariachi y llevaba un sombrero de charro en la cabeza.
S. Toma –le entregó un shot.
Q. No Santana no puedo tomar, estoy conduciendo
S. Tómatelo solo será uno, además creo que lo necesitas
Q. Está bien, pero solo uno –agarró el vasito y le dio el trago haciendo una mueca.
Mi. Me dijeron que traerías a tu esposa ¿Dónde está? –preguntó mientras su mamá le dejaba el plato a la rubia.
Q. Está enojada por lo de la carrera –respondió viendo la comida que le habían llevado, la movía con la cuchara y se dio cuenta que eran granos con caldo, agarró la primera cucharada y se la metió a la boca, sintió el ardor por lo picoso que estaba, sintió ganas de escupirlo pero como estaban Santana, Mikaela y Ana, la tía de Santana se lo paso.
A. ¿Qué tal? ¿Te gusto?
Q. Mhm, está muy rico –la tía se retiró, ya que estaba un poco lejos volvió a hablar- está muy picoso Santana ¿qué tiene?
S. No seas exagerada solo tiene un poco de chile –Mikaela solo reía.
Q. ¿Poco? Siento que me saldrá fuego de los oídos –se quejaba.
S. Ay no exageres y comételo, porque si no lo haces será como una ofensa para mi tía –mentía- ¿verdad Mikaela?
Mi. Si, son capaces de sacar la escopeta por tal ofensa –la rubia volteo a ver su plato y volvió a darle otra cucharada y se le veía la cara de sufrimiento.
S. Toma –le entrego otro shot- esto te aliviará el ardor –la rubia lo agarró y se lo tomo.
Quinn siguió comiéndose el pozole entre los tragos que Santana le daba ya llevaba la mitad del plato cuando la tía Ana se acercó a su mesa de nuevo.
A, ¿Qué le pasa a tu amiga Santana? esta tan roja –volteo a ver a la rubia- si se te hace muy picoso no te lo comas
Q. No, está muy rico gracias
B. Quinn, yo no me comí mi sopa estaba muy picoso y ahí lo deje –la rubia volteo a ver a las dos latinas que estaban en la mesa muertas de risa, Santana golpeaba la mesa mientras reía.
Mi. Ya déjalo Quinn, no te harán nada
Q. Muy graciosa Santana –dijo quitándole la botella de tequila y dándole unos tragos para quitar el ardor.
Pasaron las horas entre charlando y tomando, Mikaela le contaba del auto y otras cosas que la rubia no entendía, le contó que también era lesbiana y que su abuela les dijo que esa generación de nietos había salido gay y culpaba a la comida rápida. Habían tomado tanto que terminaron bailando con los del mariachi Santana, Quinn y Britt mientras que la prima de Santana las veía desde la mesa pues ella no había tomado.
Cuando cerraron el restaurant el tío Luis se llevó a Santana y Brittany, Mikaela llevó a Quinn en el camaro a casa de los Berry, Quinn insistió en que quería ir a ver a su esposa y fue la única dirección que dio y Mikaela no sabía dónde vivía la rubia así que no tuvo opción, tras ellas iban otros primos de Santana para llevarse a Mikaela a casa cuando dejara a la rubia. Al llegar a casa de los Berry Mikaela ayudo a bajar a Quinn y acercarla a la puerta, los otros primos desde la camioneta la despedían con la mano.
Q. Viva México –gritó a los primos, mientras esto le hacían segunda y se alejaron cuando Quinn tocó el timbre.
R. Quinn –abrió la puerta después de unos minutos.
Q. Mi amor quería verte, no quiero que estés enojada conmigo –trataba de abrazar a su esposa pero la morena se hacía a un lado.
R. ¿Dónde estabas Quinn? –pregunto con sus brazos cruzados y movía su pie de arriba abajo haciendo ruido- ¿Por qué tomaste tanto?
Q. Shhh, vas a despertar a tus papas –se llevó el dedo a los labios.
L. Ya estamos despierto Quinn –se acercaba su hija.
Q. Perdón suegro, pero no podía esperar para ver a su hija –se agarraba de la pared para no caerse.
H. Déjala entrar, va a despertar a los vecinos
R. Ven –la agarró de la cintura para ayudarla a entrar, una vez adentró la dirigía para las escaleras.
L. ¿A dónde vas? –la morena se detuvo.
R. A llevarla a mi cuarto
L. No, ella se queda en el sillón
H. Los estudios demuestran que el alcohol aumentan el libido –Rachel guió a la rubia para sentarla en el sillón –deja traerle una cobija y una almohada –se fue junto con Leroy.
R. ¿A dónde fuiste? –volvió a preguntar.
Q. Fui a cenar con Santana y Brittany – respondió mientras se sentaba en el sillón.
R. ¿A cenar o a tomar? –volvió a mover el pie.
Q. Solo me tome dos
R. ¿Dos botellas? –la rubia le hizo una cara ternura y Rachel termino cediendo quitándole los mechones de la frente –ay Quinn –llegó Hiram con la almohada y la cobija y se fue. Rachel le acomodo la almohada- acuéstate
Q. Pero yo quiero dormir contigo –volvió a hacerle cara de ternura.
R. Me voy a quedar aquí contigo –se sentó a un lado de ella, pues ya se había acostado y volvía a acariciarle el cabello hasta que se quedó dormida.
Rachel subió a su habitación y se durmió.
Quinn despertó, aún estaba oscuro, vio que estaba en el sillón de la casa de los Berry y a su lado estaba Rachel acostada abrazándola, Quinn había despertado por qué le dolía mucho la cabeza, miró su teléfono y vio que iban a ser las seis, la hora en que despertaba su esposa.
Q. Mi amor despierta –susurró- ya son las seis –Rachel desperto- perdón por haber llegado de esa forma a tu casa
R. ¿Por qué viniste aquí y no a tu casa?
Q. Quería verte, no me gusta que estés enojada conmigo –la abrazaba y la acercaba más a su cuerpo.
R. Es que no quiero que corras esa carrera Quinn –le acariciaba la cara- me preocupo –Quinn la soltó y comenzó a buscarse en sus bolsillos.
Q. Ten –le puso en la mano las llaves del auto- no voy a correr –Rachel sonrió y la beso.
R. ¿Manejaste así? –había vuelto a abrazarla.
Q. Me trajo la prima de Santana, ¿y tú como llegaste aquí?
R. No puedo dormir ya lejos de ti –la volvió a besar.
H. Disculpen que las moleste –Decía sarcásticamente- pero necesitó prender la luz– Quinn al escucharlo de levanto del sillón quedándose sentada
R. Buenos días papá
H. Buenos día mi amor, buenos días Quinn –decía sarcástico nuevamente.
Q. Buenos días señor Berry… será mejor que me vaya –se levantaba del sillón.
R. Toma –le entregaba las llaves del auto.
Q. Quédatelo, tu auto lo trae Santana –Hiram volteo a verlas al escuchar eso.
H. ¿Así que tu auto no estaba descompuesto? –preguntaba molesto.
Q. No sé enoje señor Berry, fue un regalo mío para Rachel –la morena solo los veía a los dos.
H. Es un regalo muy caro Quinn, ¿no crees?
Q. Sí, pero ahora compartimos las cosas –Rachel le tomaba la mano
H. Es un detalle muy bonito de tu parte Quinn, pero también nos mintieron en eso –recriminaba.
R. Perdón papá, no podía decirte en ese momento que el auto era mío, pero prometo que no habrá más mentiras
H. Ay chicas –comenzó a dirigirse a la cocina.
Q. ¿Señor Berry? –el hombre se detuvo y dio media vuelta- Perdón por haber llegado así a su casa, no volverá a suceder
H. Eso espero Quinn, aunque fue muy divertido verte en ese estado –la rubia se avergonzó y Rachel reía. El hombre siguió su camino a la cocina.
Q. Bueno ya me voy –le dijo a su esposa.
R. Toma las llaves Quinn –se las entregaba.
Q. Quédatelas mi amor, me iré caminando… además me servirá el fresco de la mañana –decía caminando ya hacía la puerta.
R. ¿voy por ti para ir a la escuela? –preguntó ya en la puerta, Quinn ya había salido.
Q. No, alla te veo, me iré en el autobús –Rachel se acercó y beso a su esposa que estaba desprevenida- tus papás pueden vernos –dijo viendo hacía el interior de la casa.
R. Miedosa –reía.
Q. Nos vemos más tarde amor –se acercó y le dio un beso rápido.
Rachel llegó a la escuela y se sorprendió al ver posters de Quinn y Santana con los autos, en un lado del pasillo estaba Jacob entrevistando a Santana quien decía que le patearía el trasero blanco a Fabray, varios chicos traían playeras con la leyenda "Team Santana" y otros con " Team Fabray"
B. ¿Y Quinn? –preguntó llegando por detrás.
R. Está en su casa –respondió mirando la playera que traía la rubia, era una playera azul con un imagen de Bumblebee el de transformers- ¿y tú a quien apoyas?
B. Obviamente a Santana, pero no pude evitar pedirle una de Bumblebee a Lord Tumbigton… esta es para ti –le entregó una playera color rosa con la leyenda "Team Fabray"- ¿O quieres una de Santy?
R. No la necesito, Quinn no va a correr esa carrera
Jacob al escuchar eso dejo la entrevista que le hacía a Santana a la mitad y volteo la cámara hacía su cara.
J. Tenemos una noticia de última hora, la sensual esposa del amor de mi vida Quinn Fabray quien correría el Camaro se acobardo y no se presentará a la carrera –Rachel al escucharlo se acercó.
R. No es cobarde, no va a correr por que yo se lo pedí –Jacob le enfocaba la cámara.
J. Le añadimos otro adjetivo –regresaba a enfocarse- cobarde y mandilona, pero no deben de juzgarla, si yo pudiera disfrutar del cuerpo de Rachel Berry –se acercaba a la morena- también lo haría -iban pasando Puck y Finn y Jacob los enfoco con la cámara- ¿Qué opinan que Quinn Fabray se acobardo por órdenes de su sensual esposa?
P. ¿Te pegan Fabray? –reía
F. Vaya perdedora –dijo y siguió su camino.
J. Eso es la opinión de los jugadores de Futbol –había regresado la cámara a su cara- ahora veamos lo que opinan las porristas –se acercó a unas de las porristas que platicaban recargadas en los casilleros, las chicas traían la playera de "Team Fabray"- Chicas que opinan que la mujer que me robo a Rachel no va a correr por que su esposa no la dejo?
D. Quinn si yo fuera tu esposa…. Te dejaría hacer lo que TÚ quieras –Respondió Dana mientras le guiñaba un ojo a la cámara y sus amigas reían.
Rachel no podía creer lo que escuchaba y veía, las porristas estaba atrás de su esposa.
J. ¿Qué opinas que la señorita Fabray no correrá la carrera? –le preguntó a Mike que iba pasando.
Mi. ¡¿Qué?, Quinn vas hacer que pierda mi apuesta –se quejaba- Santana dijo que si no se corría la carrera no regresaría el dinero a nadie –Jacob quito de la cámara a Mike para poner a Santana que estaba recargada en la pared moviendo los billetes con su mano.
S. Anulada la carrera no se devuelve el dinero a ninguno de los dos bandos –se acercó al chico que entrevistaba y lo cacheteo con el paquete de dinero mientras se iba.
B. Aquí está la playera que me pediste Jacob, son 200 dólares –le entregaba una playera con la leyenda "Team Berry"
J. ¡¿Quee? ¿Por qué es tanto? –decía con la playera en la mano.
B. Es que fue una edición especial, además tuve que forzar a Lord Tubbington porque ya no quería trabajar ese gato holgazán –Jacob comenzó a sacarse el dinero el dinero de su bolsa
J. ¿Te puedo deber 50?
B. Sin dinero no hay playera –se la arrebato.
J. ¿Te puedo pagar con un favor sexual?
B. Bueno, dame los 150 y ten tu playera –se la entregaba de nuevo mientras el chico la agarraba y le entregaba el dinero- y recuerda que me debes un favor sexual –dijo alejándose.
Rachel estaba viendo sorprendida por todo lo que había en la escuela, parecía irreal pues algunos profesores también se veían haciendo apuestas. Vio que un chico rayaba uno de los posters donde estaba Quinn poniéndole "cobarde".
R. Quinn no es ninguna cobarde –le gritó al chico.
Sacó su celular y le marco a su esposa.
Q. Hola amor –respondió después de varios tonos, se escuchaba adormilada.
R. Tienes que venir en este momento Quinn –decía histérica.
Q. ¿Qué pasa Rachel? –preguntaba asustada.
R. Cámbiate inmediatamente y ven, tienes que correr esa carrera
Q. No, te prometí que no iba hacerlo –se negaba.
R. Quinn olvida lo que te dije y ven… no olvides mi chamarra –le colgó
Q. Yo también te amo Rachel
Gracias por leer y comentar, saludos
