Hola todos, ¿cómo están? Espero que bien, me tengo que disculpar por la larga espera pero lamentablemente no pude evitarlo. He estado demasiado ocupada, y no tenía internet en casa. Espero que les guste este cap. y no voy a adelantar nada solo que hay un evento muy importante que marcará los siguientes para el pequeño Red. Eso es todo.
Ya saben cursiva pensamientos, negrita dos o más personas hablan a la vez.
Pokémon no me pertenece.
Disfruten su lectura.
Red estaba profundamente dormido, y parecía que no despestarìa pronto así que Satoshi y Ash decidieron dejarlo dormir; aunque Ash estaba realmente preocupado, desde que Red era un bebé era propenzo a enfermarse, sin embargo desde que entró a la escuela había mejorado notablemente, lamentablemente con todo lo que había pasado Ash no quería perder a nadie más por alguna negligencia. Al menos eso era lo que pensaba.
Ritsuko decidió seguir entrenando con Rodrigo, estaba ansiosa porque hoy lo intentaría con sus propios pokémon. Satoshi decidió quedarse para revisar al Cubune que había sanado, claro que no lo haría solo Soledad se dirigio a una vieja bodega y sacó de ella todos sus libros viejos, de cuando era estudiante, así tuvieran una mayor idea de lo que podrían hacer. Sin embargo el día de Satoko estaba un poco complicado, porque Ronald se había empecinado en que debía enseñarle a montar a la citadina.
‒ Apurate en comer‒ decía Ronald mientras la sacudía de un lado a otro mientras ella partía los huevos revueltos que le habían servido.
‒ déjame comer en paz‒ respondía Satoko
‒ ¿Por qué tanto apuro mijo? ‒
‒ le voy a enseñar a montar‒
Todos regresaron a verlo con extrañeza, Ritsuko regresó a ver a su padre, el cual no mostró signos de estar preocupado.
‒ no podrás enseñarme si no me dejas comer‒
‒ Pues apurate‒
‒ ¿y en que ponyta le vas a enseñar? Porque en teoría todos van a ser ocupados hoy‒ dijo Lara algo pensativa pero emocionada a la vez.
‒ pues en el que montó ayer‒
‒ Pero ese no está domado todavía, ni siquiera se como lo pudo montar ayer, ah pues tengan cuidado‒ terminó Lara.
‒ papá‒ dijo Satoshi acercándose a su padre ‒ esta bien que Ronald pase todo el día con Toko‒ terminó diciendo en susurros.
Ash alzó su taza de café y hecho un ojo al hijo de Lara, se lo veía inocente, tranquilo, responsable... no sería una amenaza por el momento. No habría problema por ahora.
‒ no le veo problema en que el le enseñe a montar‒
‒ Pues a mí no me gusta la idea‒ pensó Satoshi
Ritsuko empezó a lamentarse, su padre era muy celoso y al parecer esos celos se heredaron a todos sus hermanos, ya había tenido uno que otro acto de celos de parte de Red, y ahora tendría que soportar verlo en Satoshi. Pero al parecer no era lo que pensaba cierto pokémon en cierta pokébola, el cual reía. Lastima que solo ella lo pudiera escuchar.
‒ Papá... ‒ dijo Kasumi jalando la manga de su progenitor
‒ ¿qué pasa cariño? ‒
‒ ¿vas a comer mis dulces? ‒
‒ ah sí, debemos comerlos ‒ dijo Lara entusiasmada.
‒ pues sí, vamos a probarlos ‒ dijo Ash tomando uno.
Todos tomaron un dulce y lo metieron en su boca, lamentablemente había algo que al parecer también se heredaba. A los pocos segundos de probarlo todos lo escupieron. Sabía horrible. Eso causo que la pequeña Kasumi saliera corriendo derramando lágrimas.
‒ voy por ella‒ dijo Ash levantándose de la mesa ‒ tengan cuidado el día de hoy‒ dijo al salir.
‒ Sí, papá‒ dijeron sus hijos mientras terminaban de escupir lo que tenían en la boca.
Los niños salieron, Satoko fue arrastrada por Ronald hacía al establo. Lo que hizo que por unos segundos Satoshi hechara chispas por los ojos. Ritsuko salio tras de sus hermanos, y le colocó unos googles en el cuello del pequeño para que se tranquilizara.
‒ Toshi calma, todo estará bien. Nos vemos dentro de poco‒ dijo su hermana revolviéndole un poco el cabello.
‒ nos vemos después Ritsu‒
Ash tardó en encontrar a la más pequeña de sus hijas. Hasta que al fin la encontró mucho más lejos de lo que creía, cerca a un pequeño estanque donde Lara dijo que varios pokémon de agua salvajes solían encontrarse ahí, pero como no los molestaban no había ningún tipo de ataques. Solo se sentó a su lado y dejó que ella se tranquilizará y terminara de llorar. Para cuando solo se podía escuchar unos sollozos Ash se atrevió a decir algo.
‒ Kasumi, mi niña, sé que estas triste, no necesariamente te tiene que ir bien la primera vez solo que... ‒
‒ papá... quería que sonrieras... ‒
Ash se quedó mudo. Es decir nadie pensaba que algo de lo que estaba pasando llegaría a la comprensión de la más pequeña de la casa.
‒ cariño... pero... si yo...estoy sonriendo... ‒ sonreir forzadamente, algo que había empezado hacer y aunque Lara intentaba deshacer eso se estaba volviendo hábito.
‒ ¡no así! Quiero que sonrias como cuando veías sonreir a mamá‒
‒ Pero es que... ‒
‒ mamá no está triste ¿por qué tú sí? ‒
‒ Yo... ‒
‒ ¿quieres que ella se ponga triste? ‒
‒ no, es solo que la extraño mucho‒
‒papá, mamá quiere que sonrías‒ la pequeña se paró de golpe y le dio un fuerte abrazo.
‒ Cuando voy aprender a que no soy el único que sufre‒ pensó Ash mientras derramaba unas cuantas lágrimas que ya no sabía de donde las sacaba. ‒ Lo siento, mi vida, trataré de volver a sonreir como lo hacía antes‒
‒ Esta bien papi, ¿podemos ir a ver los pokémon? ‒
‒ sí, vamos digámosle a Lara que nos acompañe‒
Satoshi empezó viendo los libros, gruesos, grandes, inmensos. Pocas imágenes, letras chiquitas. Pero todo el conocimiento en medicina pokémon se encontraba dentro de esos libros. El cubune tenía un poco de fiebre, y al parecer su herida estaba sanando, Satoshi sabía, por el aura, que estaría bien pero había una parte pequeñesima que no estaba del todo bien, él no quería que nada le pasara al pokémon, así que comenzaría practicando su lectura.
Leyó y leyó, aunque Soledad le aseguraba que estaba bien, era mejor estar preparados, comenzó con los tipos de heridas, como suturar, resulta que lo había hecho mal, sin embargo no sobrelapo la piel, en teoría estaba bien. Ahora las complicaciones eran inmensas, no entendía la mayoría de las cosas. Esperaba que nada de eso pudiera pasar.
Ronald se divirtió mucho viendo como el ponyta tiraba a Satoko al suelo cada vez que ella intentaba montarlo. El pokémon que ya no la quemaba era muy descarriado, y no le gustaban las cuerdas. Eso era un problema, porque ni la montura se dejaba poner. El ponyta necesitaba de alguien que tuviera mano firme.
‒ Hay citadina, por lo visto lo de ayer fue suerte‒
‒ ¡tú cállate! ‒ decía Satoko levantándose y sacudiéndose el polvo de la ropa ‒ ¿podrías dejarme sola con este pokémon un rato? ‒
‒ ¿quieres "hablar" con él para que te colabore? ‒ Ronald habló sarcásticamente.
‒ sí, así que vete ya te llamaré cuando te necesite‒
‒ eres muy extraña citadina‒ dijo mientras montaba su ponyta y cabalgaba a una distancia prudente.
Satoko observó con detenimiento al ponyta. Y respirando profundamente comenzó.
‒ Bien, ¿qué problema tienes? ‒
Obviamente el pokémon no respondió y Satoko no tenía la habilidad de su hermana mayor de entender a los pokémon, pero algo que sí estaba segura era que haría que este pokémon la dejara montar. Terca, como sus padres, no podía evitarse, jamás se rendiría.
‒ ¿tienes miedo de algo? ¿No te gustan las riendas? ‒
El pokémon pareció incomodarse con las preguntas, y bueno al parecer Satoko empezó a entenderlo.
‒ ¿no quieres cabalgar y conocer lindos y lejanos lugares? Tal vez no te guste que te pongan esas cosas, tal vez sientas que te aprisionan, pero sabes a veces... esto te ayuda a poner sentido a tu camino... ‒
El pokémon se le quedó mirándola fijamente, como si tomara una decisión.
‒ estoy segura de que eres muy capaz de hacer todo ¿cómo lo sabrán el resto si no lo demuestras? Digamosles a todos lo hábil que puedes ser, lo rápido que eres. ¿Quieres montar conmigo? ‒
Ponyta asintió, y se paró a su lado. Satoko con mucho cuidado le colocó las riendas, como Ronald le había enseñado, y ajusto lo suficiente para que no se sintiera incómodo. Subio con dificultad.
‒ Esta bien, tu eres el experto... comenzemos caminando un poco sí... pero si no te sientes bien paramos ¿de acuerdo? ‒
Satoko golpeó suavemente como lo había indicado Ronald, el ponyta empezó a avanzar despacio y con calma. Las cosas iban bien.
Era poco más de medio día cuando Red despertó, estaba solo en la habitación, su pikachu estaba bien acomodado junto al pikachu de su padre en un rincón de la habitación, decidio no molestarlos. Se vistió pero no se molestó en arreglarse, salió a la cocina, sorprendentemente Lara lo miró sonriente y le indicó que se sentará, le sirvió un plato que hacía de desayuno y almuerzo.
‒ Que bueno que despertaste, Red‒
‒ lamento la tardanza, no debió esperarme para el desayuno‒ dijo mientras devoraba lo que estaba en el plato.
‒ Pues, en realidad... ese es el almuerzo‒
‒ ¿qué? ‒ dijo Red con el tenedor aún en la boca
‒ es más de medio día, tú padre se fue con Kasumi a pasear por el rancho, y tus hermanos volvieron a salir‒
‒ ¿en serio? ‒ dijo eso y termino el plato de un solo bocado y se paró de golpe ‒ gracias‒
‒ Pero Red, tu padre me dijo que sería mejor que descansaras‒
‒ No gracias, nos vemos‒ dijo Red saliendo de la casa
Se suponía que Red vería como entrenaban a los pokémon, y terminó durmiéndose. Bueno admitía que desde hace unas noches que no se sentía bien pero no estaba a punto de colapsar. Tenía que permanecer tal como estaba; ahora dónde se suponía que Alison le dijo que tenía que ir. Red decidió acortar camino por un campo, estaba tan distraído que no se fijo que alguien venía en dirección a él en una motocicleta; Red es casi atropellado por ese aparato. En ella iban un hombre y detrás de él una niña, la cual se sacó el casco, revelando su hermoso cabello rubio y lindos ojos castaños.
‒ ¿estas bien? ‒
‒ Sí, y fíjense para la proxima‒ dijo mientras se levantaba y corría de nuevo.
No se percató, que la niña lo siguió observando hasta que desapareció de su vista. El gran muro alrededor del corazón de Red tenía una fisura. Algo estaba a punto de cambiar.
Red no encontró a Alison, pero se encontró con su padre y su hermana, la cual al verlo salio disparada a abrazarlo. Y el con mucho cariño la alzó en brazos y la hizo girar. Ash se acercó a su hijo y le puso la mano en la frente, no tenia fiebre gracias al cielo pero se lo notaba un poco pálido.
‒ crei que dormirías hasta mañana‒ dijo Ash bromeando.
‒ solo estaba cansado, no tienes porque exagerar‒
‒ lo sé, solo no te esfuerces mucho‒
‒ Lo que digas‒
Red no tuvo más remedio que pasear con su padre y su hermanita pequeña. Pasaron toda la tarde caminando hasta que empezó a oscurecer, al entrar de nuevo a la casa de Lara vieron a Satoko con una sonrisa de oreja a oreja. Resulta que ella había logrado lo imposible, domar al pequeño ponyta que estaba causando muchos problemas. Y eso no era del agrado del heredero del rancho, Ronald había regresado diez minutos después y la citadina parecía que había aprendido desde que usaba pañales. Ritsuko tenía nuevos moretones pero los disfrutaba, al parecer el entrenamiento estaba dando frutos, y cada vez iban mejorando los lazos entre sus pokémon.
A pesar de que la mesa estaba llena, faltaba algiuen, Satoshi no estaba. Pero la tía de Lara, Soledad estaba presente.
‒ ¿dónde está Satoshi? ‒ preguntó Ash
‒él está en le jardín‒ respondío Soledad
‒ creí que cuidaría al cubone... ‒ pregunto Red pero de inmediato supo que no debío preguntar.
‒ Pues... el cubune no resistió falleció hace un par de horas‒ contesto ella.
Ash no dijo nada, se paró de la mesa y salió. Se dirigió al jardín y a pesar de que estaba oscuro pudo reconocer a la pequeña figura de su hijo pequeño, frente a un pequeño montículo de tierra que Ash adivino que era la tumba del pokémon.
‒ Toshi... ‒
‒ lo intente... papá... fue de un momento a otro, de pronto se puso mal... no pudimos hacer nada... ‒
‒ A veces estas cosas pasan, es el orden de la vida Satoshi, no se puede cambiar ciertas cosas‒ de pronto Ash se dio cuenta que no se lo estaba diciendo a Satoshi sino a sí mismo, la muerte de Misty al igual que la del pequeño pokémon fue imprevista.
‒ Pero... el merecía vivir... papá‒
‒ Pero... el ya cumplió con lo que tenía que hacer, seguramente estaba destino a mostrate algo y ya lo hizo y se pudo ir tranquilo‒
Satoshi no dijo nada y terminó de llorar en el regazo de su padre. Cuando terminó y Ash le secó las lágrimas que aún quedaban. Descubrió una mirada decidida, con un objetivo claro.
‒ ¿qué es lo que has decidido? ‒ preguntó Ash.
‒ quiero ser médico pokémon, no permitiré que vidas prometedoras se pierdan por los errores de otros‒
‒ pues entonces, hay que trabajar duro‒
‒ Lo voy a lograr papá‒
‒ así me gusta, ahora vamos a comer que ambos nos morimos de hambre ¿verdad? ‒
En ese instante dos sonidos de estomágo quejándose hicieron eco en el silencio. Padre e hijo rieron y se dirigieron a cenar. Tal vez haber ido a visitar a Lara no fue tan mala idea.
¿Les gustó? Espero que sí. Me tomé la libertad de darles un adelanto. Ahora no se nota. Pero le va a golpear duro, espero que me entiendan de quien estoy hablando, y de qué tema estoy hablando. Ahora la decisión de Toshi, esta es la principal razón por la que el toma esa decisión cuidar a los pokémon que están indefensos. Sin la necesidad de capturarlos obviamente. Espero que el consejo de Ash sea el adecuado. Me refleje a mi misma en eso. Bueno, ya saben los celos de Ash ya son parte de él, y como evitarlo con tres niñas, aunque sean igualitas en caracter a su madre o incluso a él mismo.
Como siempre sus comentarios, sugerencias, críticas son bienvenidas.
