NOTAS DEL AUTOR: ¡Saludos a todos! ¡Este es Tarmo Flake, para servirles a ustedes y a nuestra poderosa Ama y Señora, Meroune Lorelei!
Bueno, este es un capítulo donde quise salirme de lo usual y ofrecer una experiencia diferente. Estoy seguro que en realidad es una mala idea, pero ya lo hice y no puedo retractarme. Total, lo único que pueden perder es su tiempo y cordura al leerlo. No garantizamos la recuperación de su sanidad mental. Obedece a la Gran Sirena. Come frutas y chatarra.
Monster Musume no Iru Nichijou es propiedad de Okayado. El universo es propiedad de la Gloriosa Emperatriz Absoluta, Meroune Lorelei. Esta historia fue hecha con el simple propósito de entretener, creada sin fines de lucro. ¡La Gran Sirena sabe lo que haces en las noches! ¡Y le gusta!
NO ES FÁCIL SER UNA ARACHNE
CAPÍTULO 36
Accediendo a base de datos de la Agencia Policial Nacional de Japón… Autorizado.
Accediendo al Departamento de Operaciones Especiales – División Control y Justicia Extraespecie… Autorizado.
Accediendo al sector Monster Ops: Neutralization… Autorizado.
Copiando archivo MON_Bikini_Uncensored_RAR a unidad de memoria externa… Hecho.
Abriendo ReportV1_DOCX… Hecho.
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PROYECTO MONSTER OPS: EXTERMINATION
REPORTE PRELIMINAR
Por: Dra. Saadia Redguard
– 1.1 – NOTAS PERSONALES E INTRODUCCIÓN –
¡Por el amor de la Madre Noche, Superiora! ¡Este es quizás el más disparatado y peor preparado entrenamiento que haya existido en la faz de todo Mundus! ¡La teoría de cuerdas suena más factible que tu desquiciado experimento! ¡Deberían meterte a la prisión más profunda y lejana que podamos encontrar y arrojar la llave al plano existencial más recóndito!
Pero mientras me sigan pagando y no claudiques a nuestra apuesta, me da igual lo que hagas.
En todo caso, como la única profesional con doctorado en física y médico calificado de esta mugrosa dependencia, es mi deber el llevar el análisis físico y psicológico de los nuevos prospectos del proyecto M.O.E.; Tal estudio será vital para asegurar el éxito de tan ambicioso plan y llevarlo del campo hipotético al físico. De completarse satisfactoriamente, daríamos un importante paso hacia adelante en materia de los derechos mutuos entre humanos y liminales, pavimentando el camino de la paz y justicia para ambas especies. El valor de esta investigación, entonces, posee un valor incalculable y lo convierte en elemento primordial del progreso del bienestar universal.
Además, no es que tenga mucho que hacer ahora.
– 2.1 – PERFILES DE LAS CANDIDATAS –
Un pequeño repaso a los datos documentados de las posibles integrantes del futuro escuadrón. Se ofrecerá un recuento preliminar de su desempeño y sugerencias personales respecto a este. Tales recomendaciones tendrán impacto en el veredicto al que cada individua será sometida, a pesar de que las opiniones subjetivas particulares de una no tan versada en el tema no sean adecuadas para decidir el resultado en un tema tan delicado.
Con esto quiero decir que cualquier cosa que pase, será culpa de ustedes. Yo sólo hago mi trabajo y me deslindo de toda responsabilidad. ¡Me van a seguir pagando, ¿verdad?!
– 2.1.1 – DYNE NIKOS –
Especie: Empusa (Mantis religiosa sancta)
Nacionalidad: Mitilene, Lesbos, Grecia
Edad: 23 años
Fecha de Nacimiento: 20 de Mayo
Estatura: 171 centímetros (5'6")
Peso: 50 kilogramos
Grupo sanguíneo: B
Medidas: 88 – 54 – 86
– 2.1.2 – Análisis –
Nikos es, sin duda, una guerrera. Posee el espíritu y el corazón en los lugares correctos, sin contar su voluntad decidida, incluso bajo presión. El adiestramiento previo en el ámbito militar le ha sido de gran ayuda en sobrellevar las durezas del poco ortodoxo entrenamiento y a sobresalir en el campo de batalla. Durante el combate, ella se enfoca siempre en cumplir el objetivo y mantiene el temple necesario para acatar órdenes. Sus fuertes extremidades superiores le brindan ventaja y supremacía en su rol como operativa de enfrentamientos cercanos, complementando al de sus camaradas. De la misma manera, su manejo con las armas de fuego y explosivos es destacable.
Entre sus puntos negativos, se halla una vehemencia, casi obsesiva, por mantener orden y control, especialmente en apariencias. Si bien tales puntos son inherentes en la disciplina, su deseo es demasiado ofuscador cuando llega al límite de su paciencia. Ella posee una gran cantidad de autocontrol, pero parece que su método se reduce a guardarse todo para sí misma hasta estallar, violentamente si es necesario. También ha mostrado diferentes anomalías y discrepancias respecto a su capacitación laboral previa, como ignorar la disciplina con el gatillo en repetidas ocasiones y el desconocimiento de varios términos en el léxico marcial. Ella lo atribuye a la barrera del lenguaje y las distracciones provocadas por sus compañeras, pero no dejo de pensar que Nikos no nos está diciendo toda la historia. Quizás sólo exagero.
Aún así y con todos sus defectos, Dyne es la aspirante más prometedora hasta ahora y debería considerarse como primera opción para obtener el puesto de líder de escuadrón.
– 2.2.1 – CETANIA –
Especie: Arpía rapaz (Falco femoralis)
Nacionalidad: Montana, Estados Unidos de Norteamérica
Edad: 19 años
Fecha de Nacimiento: Desconocida, celebrada cada 23 de Febrero
Estatura: 182 centímetros (5'9")
Peso: 65 kilogramos
Grupo sanguíneo: A
Medidas: 95 – 55 – 85
– 2.2.2 – Análisis –
Cuando me llegó la noticia de que una arpía de presa formaba parte del proyecto, supe que íbamos por el camino correcto. Desde el inicio de los tiempos, no sólo en la historia humana, sino en la naturaleza misma, el poder aéreo ha probado ser una innegable fuerza en batalla y provee una gran ventaja contra aquellos desprovistos de medios para defenderse de esta. Por ende, contar con el apoyo de las subespecies más poderosas de las aves antropomórficas era una decisión más que acertada.
Me alegra informar que la nativa de mi patria no me ha decepcionado en ese punto. Con sus poderosas garras, extensa envergadura, poderosos músculos y sin olvidarnos del gran espíritu combativo de su estirpe y legado cazador de su tribu; Cetania es una excelente adición al equipo. Sus agudos sentidos del olfato serán sumamente útiles en detectar la presencia tanto de enemigos como artefactos que el adversario pudiera usar en su contra, como pólvora y otras sustancias. La velocidad de una halcón, superando los cien kilómetros por hora horizontalmente y más de doscientos cincuenta en picada, tomarían completamente por sorpresa al más alertado y la potencia de sus afiladas garras y fuerte musculatura le permiten alzar hasta siete veces su propio peso. No hay duda, ella pertenece aquí.
No hallo algún punto negativo destacable, excepto su gran dependencia emocional hacia su compañera: Jaëgersturm, lo cual es un arma de doble filo. Los sentimientos en el campo de batalla han sido controversiales desde siempre por los diferentes puntos de vista respecto a cómo afectan a los involucrados. Por un lado, luchar al lado de la persona especial, provee una motivación inigualable y obliga al individuo a esforzarse al máximo para proteger lo que se ama. Y por el otro, las fluctuaciones constantes del amor provocarían una irregularidad considerable en la moral y estado mental de la rapaz, pendiendo siempre de que tan bien su relación se encuentre. El hecho que ella se encuentre en litigio actual en contra de una tercera individua por el afecto de la arachne, llega a pensar que todo podría acabar con resultados desfavorables para con la arpía y el proyecto en sí. Un corazón destrozado es peor que cualquier herida.
En todo caso, ella sería mi segunda opción respecto al liderazgo, ya que tiene las herramientas naturales necesarias para el cargo.
– 2.3.1 – ARIA JAËGERSTURM –
Especie: Arachne zanquilarga (Heteropoda venatoria)
Nacionalidad: Weidmann, Grosses Sparassus Reich / Étnicamente alemana
Edad: 20 años
Fecha de Nacimiento: 6 de Junio
Estatura: 230 centímetros (7'5")
Peso: 80 kilogramos
Grupo sanguíneo: AB
Medidas: 92 – 53 – 84
– 2.3.2 – Análisis –
A primera vista, Jaëgersturm sería la candidata perfecta para este proyecto. Las arachnes se encuentran entre las más devotas guerreras y sus conquistas militares, especialmente las de una nación tan belicosa como Sparassus, las han colocado en un infame, pero importante pedestal histórico entre las extraespecies. Habiendo trabajado precisamente en el campo policiaco y entrenada por años bajo un régimen ultra-militarizado, sin dejar atrás su agilidad y fortaleza naturales, Aria cuenta con los instrumentos necesarios para destacar impecablemente en su equipo. Ella nació para la batalla y su talento se desperdiciaría en otro puesto que no fuera este.
Su desempeño en la lucha es, como sería de esperar, excelente. A pesar de su delgada complexión, el tejido muscular de una arachne es mucho mayor al que las apariencias parezcan indicar, ofreciéndole un control casi inmaculado de las armas de fuego largas, en su caso, una ametralladora ligera. La velocidad y sigilo característicos de las zanquilargas complementa a su compañera arpía en el aire, además que sus filosas extremidades son tan peligrosas y útiles como el más duro cuchillo. La habilidad de ver el espectro ultravioleta la convierte en una rastreadora natural de evidencia oculta, eliminando la necesidad de aparatos externos y aportando una invaluable ayuda al equipo forense. El adiestramiento previo de su madre patria se ha traducido en una magnífica disciplina e insuperable voluntad de acero.
Es por esa razón que no entiendo porque me ha decepcionado tanto.
Jaëgersturm es una soldado sobresaliente, pero al mismo tiempo, posee temores que le cohíben el destacarse plenamente. No soy psicóloga entrenada ni pretendo serlo, a pesar de que este análisis lo requiera, sin embargo, puedo asegurar que el aparente desempeño ineficiente de Aria es simplemente un sentimiento de miedo e incertidumbre; Está aterrorizada del gigantesco reto frente a ella. Aquello es absolutamente normal, considerando lo extremadamente difícil que sería para cualquiera asumir tanta responsabilidad, especialmente en un periodo tan breve. Pero si la increíble adaptabilidad de Cetania me ha enseñado algo, es que una depredadora puede soportar tales cambios. Y parece que Jaëgersturm aún se resiste a este.
Ignoro completamente cual sea la causa de tal represión mental, pero me atrevo a sugerir que una severa educación combinada con los exigentes y represivos estándares de comportamiento en su sociedad, la llevaron a nunca sentirse lo suficientemente valorada para ascender a más que una peona, alguien quien sólo puede seguir órdenes y nunca asumir el mando. Aquello es desilusionante, ya que de superar esa barrera, podría convertirse fácilmente en una de nuestras mejores agentes.
Sin embargo, deseo remarcar algo con respecto a su compañera arpía; Y es que su mejor y mayor sustento moral ha sido la misma Cetania y, la única, según mis observaciones, que ha podido sacarla de la inopia. La rapaz es el bastón en el que Aria se ha apoyado y esta le ha sostenido fielmente desde que las conozco. También es la única con quien la Sparassediana se siente completamente segura, como deja en claro el abandonar esa pose defensiva con su mano cuando se encuentra con la nativa de Montana. Más allá de su evidente lazo sentimental profundo, su camaradería es esencial para el bienestar emocional de ambas y el resto del equipo. En términos simples, mientras las dos estén juntas, darán lo mejor de sí. Sólo espero que el amor sea suficiente para quebrar la prisión que la arachne ha creado alrededor de su propia cabeza.
Lo que me lleva a la parte más importante de este improvisado resumen.
– 3.1 – DIAGRAMA DE AMOR –
Las relaciones entre compañeros son esenciales para la unidad y cooperación entre estos. Comprobando que la veracidad del famoso dicho "La unión hace la fuerza" es completamente correcta, las buenas vibras entre camaradas proveen a todo grupo con la determinación necesaria para enfrentar cualquier contrariedad. Defender el honor, la patria y los ideales son combustible perfecto para motivar al corazón a luchar con ahínco, pero es el amor lo que permite que las mayores hazañas heroicas se lleven a cabo.
Si bien esto es completamente extracurricular e innecesario para nuestro análisis, yo, como una devota defensora del romance y las buenas costumbres, me he dado a la tarea de estudiar las posibles interacciones sentimentales que pudieran surgir entre las integrantes del equipo MOE. También me he dado el lujo de incluirme en este examen, para callar toda crítica respecto a mi parcialidad o de crear falacias de incompletas evidencias.
– 3.1.1 – Aria y Cetania –
¿Realmente necesito reiterar lo obvio? Estas dos están perdidamente enamoradas por más que intenten ocultarlo con la sutileza de un rinoceronte iracundo en una cristalería. Es una fortuna que ambas sean portadoras del doble cromosoma X o tendríamos que preocuparnos por mantenerlas reabastecidas constantemente de métodos anticonceptivos. ¡La cantidad de dinero que nos ahorran! Eso no descarta las posibilidades de contraer enfermedades de transmisión sexual y, aunque estoy segura que las dos son muy pulcras, desconozco si algún agente patógeno endémico de su especie pudiera esconderse entre sus cuerpos. Supongo necesitaré realizarles otro examen físico, uno más profundo. Tampoco estoy afirmando que ellas estén sosteniendo relaciones íntimas (a menos que lamer un huevo recién depositado cuente como sexo), pero es más que evidente que estas tortolitas terminarán recorriendo el Kama Sutra completo un día de estos. Y más les vale invitarme.
Conclusión: Matrimonio más que seguro. 50,000 yenes a que la arpía será quien domine en la luna de miel. Puedo brindar evidencia visual.
– 3.1.2 – Aria y Dyne –
Por mucho que me encantaría ver a esas dos pasar del odio al besuqueo desvergonzado y satisfacer mi dosis de Tsunderismo, me temo que sus corazones nunca estarán lo suficientemente cerca como para que Cupido las fleche al mismo tiempo. Dejando a un lado el antagonismo que los enfrentamientos entre sus especies han cultivado a lo largo de su tumultuosa existencia, las personalidades de estas dos chocan demasiado para desarrollar algo más que tolerancia de su presencia. Aún así, me sorprende lo bien que trabajan bajo el ardor del combate, colocando a un lado sus diferencias y uniéndose para completar un objetivo en común. Es una desgracia que tan eficiente ensamble no se mantenga después de finalizada la misión; Si ella disiparan la niebla de la enemistad en sus interiores, lograrían llegar muy lejos. Especialmente en la cama.
Conclusión: Más frío que el cadáver de un pingüino encerrado en un iceberg. Parece que tendré que conformarme con seguir escribiendo relatos en mi tiempo libre. ¿Las arachnes pueden hacerlo por atrás?
– 3.1.3 – Cetania y Dyne –
La empusa y la rapaz no comparten sentimientos de hostilidad y, a pesar de la gran cercanía entre la arpía y Jaëgersturm, aquello no parece afectar la cordialidad entre ambas. Pero esa neutralidad también se traduce en un nulo interés más allá de la amistad platónica. Tampoco es que me queje, realmente me cuesta pensar en algún lazo que las una, aparte camaradería y empeño por defender la justicia. Además, no veo que la falconiforme tenga ojos para otra que no sea la arachne. Incluso si de alguna manera la alteración de una singularidad gravitacional afectara la percepción existencial y lograra que el romance germinara entre las dos, Aria debería incluirse forzosamente en la ecuación, algo que Nikos no permitiría bajo ninguna circunstancia, no importa cuánto alcohol le hagamos consumir.
Conclusión: De nueva cuenta, el teclado y mi imaginación serán mis únicos aliados en este sueño. La idea de emborracharlas no se descarta todavía.
– 3.1.4 – Aria, Cetania y yo –
Incluyo a la pareja porque es imposible que estas dos acepten a separarse en un asunto tan íntimo. Lo cual es perfecto, ¡adoro el amor masivo! Estoy absolutamente convencida que las tres seríamos una bomba si dejáramos que nuestras pasiones corrieran libres. Mi extensa experiencia y habilidad cultivada en aquellas alocadas noches del campus con la fraternidad de geólogas y químicas volvería a renacer como el fénix entre las llamas del deseo. Me alegro de estar ya muerta, de lo contrario, tendría que pensar en mi epitafio antes de la primera noche de luna llena. De tan solo imaginar el salvajismo que un par de predadoras desencadenarían sobre mi cuerpo de ébano, hace que mi corazón artificial trabaje al triple de lo físicamente posible. Esto sólo mejora a cada segundo. Sólo necesito continuar asediándolas con imperceptibles sugerencias y pronto mi plan dará frutos.
Sin embargo, no sé por qué siento que olvido algo importante. Es como si alguien quisiera decapitarme. Han de ser esas papitas adobadas de la máquina.
Conclusión: Altas probabilidades de suceder. De consumarse, ofrecer un sacrificio virgen a Padomay. Por suerte el distrito escolar queda cerca.
– 3.1.5 – Dyne y yo –
Nikos se comportó de manera civilizada, si bien algo nerviosa, durante su examen físico y me permitió estudiar nuestra compatibilidad. Todo apunta a que mis encantos podrían tener efecto en sus sentimientos, aunque con resultados limitados. Se mostró renuente a desvestirse a pesar de mi repetida insistencia, finalmente aceptando después de exponer mi teoría sobre las branas y las deformidades anómalas en los registros recientes que advierten sobre universos paralelos convergiendo en nuestra realidad. Tal verborrea fue suficiente para bajar sus defensas y persuadirla de retirar sus vestimentas. Admito que ha conservado en excelente estado su figura y su casi perfecto cuerpo antropomorfo indica que no tendría problemas en demostrarle mis ya probadas técnicas amorosas. Será algo reservada, pero puedo sacar a relucir su fogoso lado oscuro con algo de tiempo.
Conclusión: Posible. Si tan solo pudiera hacerme con un volumen extenso de vino Lesbio…
– 4.1 – RESULTADOS –
El éxito de este osado proyecto es factible, aunque aún falte un largo camino por recorrer. No pondría ciegamente mi fe en la victoria, pero puedo confiar en que la inexperiencia de las reclutas y mis expertas habilidades persuasivas están a mi favor. Trataré de no sobrecargarlas por lapsos prolongados, aunque deba extenderme unos días más de lo programado, o correrán el riesgo de consumirse demasiado pronto. Un poco de piedad hace maravillas.
Oh, y sí, el equipo MOE parece ser una apuesta exitosa. Sugiero aumentar ligeramente el lapso de descanso entre sesiones de entrenamiento para evitar la extenuación de sus voluntades. Nikos es la que tiene madera de líder, considérala.
ATTE
DRA. SAADIA VANESSA REDGUARD
P.D: Necesito que Tionishia vuelva para otro chequeo. El maldito Norton no protegió los archivos y perdí casi diez terabytes de perfecto material. Fue tan trágico como los incendios de la Biblioteca de Alejandría. ¿Tenemos presupuesto para un par de discos duros?
P.P.D: ¡Aún no respondes a mi primer diagrama amoroso, el de MON! Créeme, esas dos son más que amigas. Insisto en que puedo probar mis puntos si me autorizaran el recaudar datos en secreto. ¡No es delito si cuento con un permiso!
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Enviando a Destinatario… Hecho.
Abriendo TES VI – Hammerfell… Hecho.
…
Mensaje entrante: ¿Aceptar?
Aceptando, abriendo Okayado_MessengerV666… Hecho.
– KILLMRANDERSON: – ¡Maldita sea, Redguard! ¡¿Qué te dije la última vez?! ¡No te pago para escribir degeneradas estupideces!
– DEADMILF69: – ¡Oye, mis argumentos cuentan con bases sólidas en esta ocasión! ¡Tú sabes que la pajarraca y la araña están más calientes que una lamia en el plenilunio!
– KILLMRANDERSON: – ¡¿A quién carajo le importa?! ¡Ya deja de mandarme tus payasadas en horas de trabajo!
– DEADMILF69: – ¿Qué no estás en descanso?
– KILLMRANDERSON: ¡Cesa ya tus bromas! ¡No puedo presentar esto ante mis superiores sin ganarme un despido a base de patadas!
– DEADMILF69: – Los altos mandos no están al tanto de lo que sucede aquí, hasta puede que concuerden con mis opiniones.
– KILLMRANDERSON: – ¡Eres insoportable ¿Lo sabías?!
Un nuevo participante se ha unido a la conversación…
– OBEYTHEMERMAID: – ¡Saludos, seres inferiores! ¿Tienen tiempo para nuestra Ama y Señor-?
El participante ha sido expulsado de la conversación…
– DEDADMILF69: – Mira, es lo bueno de lo digital, sólo borra las partes que no te gusten y listo.
– KILLMRANDERSON: – ¡Eso sería innecesario si cumplieras correctamente con tu trabajo, irresponsable!
– DEADMILF69: – Vale, ya, entendí. Voy a reenviarte una versión corregida ahora. Deberías calmarte un poco, el enojarse es malo para la presión arterial. Además, el veredicto final es que vamos a buen viento, ¿no basta con eso?
– KILLMRANDERSON: – ¡Me bastaría con que te comportaras como es debido!
– DEADMILF69: – Ugh, seguramente la empusa copió esa actitud de ti. Como sea, aquí te va.
Enviando archivo ReportV2_DOCX… Hecho.
– DEADMILF69: – ¿Contenta, gruñona?
– KILLMRANDERSON: – Supongo que eso bastará. A veces me haces dudar que en verdad seas científica.
– DEADMILF69: – Tú más que nadie sabes que las apariencias engañan, guapa. Y mi título no miente. Pero, en fin, ¿eso es todo?
– KILLMRANDERSON: – Sí, muchísimas gracias.
– DEADMILF69: – Adoro tu sarcasmo. Hey, ¿quieres ver mi nueva historia? Contiene más escenas explícitas que antes.
– KILLMRANDERSON: – Ya muérete.
– DEADMILF69: – Demasiado tarde, ricura.
– KILLMRANDERSON: – Vuelves a llamarme así y te aseguro que regresarás a esa tumba mohosa de donde saliste.
– DEADMILF69: – De hecho, fue un laboratorio. ¿Vamos al cine después? ;-*
El participante se ha retirado de la conversación…
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Tallé mi sien y exhalé profundamente. De todos los médicos y practicantes de medicina en el ancho mundo, y a mí me tocó un cadáver con la mente de una adolescente ninfómana con delirios de seductriz. La única razón por la cual no la despido es porque, sin contar sus desvergonzados coqueteos, la mujer es realmente buena en su profesión. Ignoro si en verdad estoy maldita como aseguró esa vidente en la feria o si mi vida es simplemente una tragicomedia para el deleite público. Al menos Saadia ya no debe preocuparse por morir. Toda esta maldita presión un día va a ser mi ruina o me dejará en coma permanentemente. Si es que yo no me destrozo el cerebro de un balazo primero.
Volviendo a suspirar, ingresé los comandos en el ordenador portátil y agregué el archivo que Redguard me facilitó en el nuevo mensaje que creé. Ingresando las direcciones correctas y los asuntos en los campos requeridos, oprimí el botón del mouse, produciendo el característico click y transportando los bytes necesarios a las bandejas electrónicas de correo virtuales de mis exigentes superiores, donde los unos y los ceros serían propiamente descifrados. Con suerte, el reporte será suficiente para satisfacerlos e ignorarán el estilo de escritura tan estrafalario que caracteriza a la doctora.
Cerré la tapa de la computadora e incliné mi cabeza, cansada y dejando que mi largo cabello reposara sobre el gris plástico del aparato informático. Si las chicas se encontraban exhaustas en su entrenamiento, yo aún libraba la batalla invisible desde la oficina. Los ojos de los altos mandos están sobre nosotras y no podemos permitirnos el defraudarlos, especialmente después de poner su fe y sus importantísimos fondos en este proyecto. Ahora comienzo a arrepentirme de darle la espalda al budismo, podría necesitar algo de paz interna en estos momentos.
– "¿Kobayashi?" – Me llamó una voz, abriendo la puerta.
– "Hola, Nya." – Le saludé.
– "¿Estás bien?"
– "Lo de siempre, discutiendo con nuestra matasanos."
– "¿Tan mal?" – Hizo mueca burlona. – "¿Necesitas una aspirina?"
– "Te lo agradecería, Nya." – Mostré una débil sonrisa.
Se desplazó hacia el dispensador de agua y cogió un vaso de polietileno, llenando el envase con el frío líquido y provocando que el garrafón de plástico temblara al ser usado. De su cabello, sacó una pequeña tira con dos pastillas blancas y las entregó en mis manos. Con una afirmación silenciosa de mi cabeza, abrí el metálico empaque que aprisionaba a la tableta y le coloqué en medio de mi lengua. Tomé el vaso y dejé que el monóxido de dihidrógeno se resbalara por mi seca garganta, transportando el comprimido que pronto alejaría el dolor en mi cabeza.
– "Gracias." – Le agradecí con sinceridad. – "Me alegra que siempre estés preparada."
– "Es lo que exige el puesto." – Se colocó detrás de mí. – "Tu cabello siempre se parte ligeramente a la izquierda cuando estás estresada, ¿sabes? Me recuerda a los viejos tiempos."
– "¿Aún te fijas en esos pequeños detalles?"
– "Es lo que te hace tan interesante."
– "Creí que sólo era un ser inferior que no soportaría ni un día en tu presencia."
– "Bueno, hasta ahora me has probado lo contrario." – Puso sus manos en mis hombros y los masajeó ligeramente. – "¿No deberías olvidar ya tales comentarios?"
– "Oye, esas palabras sonaron muy serias cuando las proferiste." – Mi sonrisa se hizo más grande al sentir la tensión disiparse. – "Hmm… Sí, justo ahí."
– "Quizás yo tenía razón después de todo." – Rió. – "Mira lo fácil que te derrites en mis manos."
– "Soy una mujer sencilla de sencillos gustos." – Dejé escapar un sonido de relajación. – "¿Cómo va todo por ahí?"
– "Diría que bien. Esas novatas son problemáticas pero al menos es en el buen sentido. ¿Realmente crees que podrán hacerlo?"
– "Logro recobrar mi optimismo de vez en cuando. Así eran todas al iniciar, ¿recuerdas?" – Otra exhalación por tan paliativo tratamiento salió de mi boca. – "Además, de lograrlo, habremos avanzado enormemente en unas semanas que en todos estos años."
Sin mencionar que mi sueldo depende de su éxito, pero no iba a brindar tan materialista razón en un momento tan agradable como este.
– "Tus expectativas son realmente altas, Kobayashi." – Su masaje bajó hasta mi espalda alta. – "Cambiando el tema, ¿vendrás a dormir hoy?"
– "Lo siento, necesito esperar la respuesta del jefe. Ya sabes que a veces tarda hasta entrada la noche para contestar y aún debo arreglar el papeleo de varias nuevas estudiantes de intercambio para mañana."
– "Deberías dejarle el encargo a alguien más." – Cesó su labor y me rodeó alrededor de mi cuello con sus brazos. – "Yo lo haría si me permitieran tratar con la oficina de asuntos exteriores."
– "Sería fantástico, pero reglas son reglas, Nya." – Acaricié uno de ellos. – "Nunca te ofreces para un trabajo tan fastidioso. ¿Tanto me extrañas?"
– "Sabes que el tiempo me es irrelevante, pero incluso esa arachne goza más seguido la compañía de la heredera de Laetitia que yo contigo." – Descansó su cabeza en mi espalda. – "Me parece que un momento a solas sería lo justo para nosotras."
– "Eres tan tierna, Nya." – Besé su mano derecha. – "¿Quién creería que te interesa una fría persona como yo?"
– "¿Quién creería que incluso tú tienes corazón, especialmente para alguien como yo?"
– "Touché." – Admití su retórica.
– "Además…" – Volteó mi rostro hacia el suyo. – "…En verdad me gusta tu sabor."
Suavemente, unió sus labios con los míos, robándome el aliento y obligándome a rodearla con mis manos. Su abundante cabellera se encontró con la mía y la luz que lograba atravesar esa barrera capilar, mostraba a dos mujeres disfrutando de un apasionado beso. Nuestras lenguas jugaron raudamente con ímpetu en su húmeda morada improvisada por nuestras bocas, danzando fieramente y degustando la esencia de la otra. Un sencillo ósculo era más efectivo que cualquier medicamento a base de ácido acetilsalicílico y mis únicas preocupaciones en ese momento eran disfrutar del efímero instante de felicidad del afecto que la mujer en mis brazos me ofrecía. Cuando sentí que mi temperatura aumentaba peligrosamente y me persuadían a proseguir más allá de lo permitido, remisamente me separé de ella, evidentemente insatisfecha por tan abrupta interrupción.
– "Si continúas así…" – Le ofrecí una expresión de disculpa. – "…No podré detenerme."
– "Eso es precisamente lo que quiero." – Sonrió maliciosamente. – "Pero te entiendo. No hay problema, paciencia es lo que me sobra."
– "Prometo recompensarte cuando todo esto acabe." – Acaricié su barbilla. – "Y en todo caso, alguien podría sospechar. Recuerda, hay que guardar las apariencias."
– "Kobayashi…" – Puso sus manos en su cadera y posó jactanciosa. – "Soy una experta en guardar apariencias."
De repente, la puerta se abrió y otra de mis fieles subordinadas entró a la oficina, bostezando y estirando su cuerpo. Ofreció un desganado saludo a nosotras y se apoyó en el respaldo de la silla frente a mí, entregándome unos cuantos papeles.
– "Lo de siempre, jefa." – Los dejó ordenadamente en el escritorio. – "No entiendo para que necesitamos tantas firmas, creí que habíamos hecho los arreglos ya. Demonios, pareciera que no nos conocen."
– "Es el protocolo militar, amiga." – Le respondí alistando mi estilográfica plateada. – "Si deseas ir a comer con las demás, adelante. A mí me espera otra noche con la pulpa de celulosa procesada y el monitor de la computadora después de una junta en veinte minutos. Hasta mañana."
– "Ugh, hasta a mí me dolió oír eso." – Se incorporó. – "Hey, ¿también tienes hambre?"
– "Te alcanzo en un minuto." – Le replicó Nya.
– "Bien, te espero. Nos vemos mañana, jefa. Suerte."
Nos despedimos de ella, cerrando esta la puerta. Mi compañera y yo nos miramos y reímos un poco. Como le mencioné, por poco nos descubren. Aunque, estoy segura que mis aliadas podrían mantener un secreto tan delicado como ese, por más irónico que lo encontraran tomando en cuenta mí trabajo.
– "Bueno, me parece que también debo retirarme y dejarte trabajar." - Fue su turno de acariciar mi rostro. – "¿Alguna cosa más antes de irme?"
– "Cuida de todas, como siempre."
– "Pensé que ordenarías quedarme."
– "Oh, tú. Y creí que Redguard era insistente."
– "¿Esa bruja sigue molestándote?" – Noté el enojo en su voz. Es lo único que difícilmente oculta. – "Debería visitarla para recordarle que tu vida me pertenece por la eternidad."
– "Déjala en paz, sabes que ella sólo bromea." – Arqueé mi ceja. – "No seas tan celosa, Nya."
– "Únicamente protejo lo mío." – Pellizcó mi nariz con una sonrisa de lado. – "Dejaré el cuarto listo, por si decides darme una visita sorpresa."
– "Por más que me gustaría tal idea, me temo que hoy seré esclava del papel y la tinta. No te preocupes por mí. Anda, las demás deben estar esperándote."
– "Vale, vale. En fin, te dejo con tu sufrimiento burocrático." – Se dirigió a la puerta y se detuvo justo antes de salir. – "Nos vemos mañana… Smith. Ep."
– "Hasta mañana… Doppel. Ep." – Agité mi mano.
Mi alegría se mantuvo por unos minutos mientras la tinta de mi fino bolígrafo, un regalo de la cambiaformas en mi anterior cumpleaños, continuaba delineando mi signatura con su bello color azul. Sonaría completamente improbable y hasta absurdo que una persona como yo, que se disputa entre el espectro radical de una trabajólica empedernida y la completa holgazanería, pudiera formar un lazo sentimental con una descendiente del Caos Reptante mismo. La simple idea del romance entre individuos tan aparentemente distintos y fríos era ridículamente inverosímil, pero nosotras éramos la prueba más tangible que pudiera existir. Amaba a Doppel y ella a mí, ¿es tan difícil de aceptar?
– "Por supuesto." – Pensé. – "Esa es la razón por la cual nadie lo sospecha."
Siempre me sentía hipócrita al recordarles a nuestros participantes en el Programa de Intercambio que el amor entre humanos y sus huéspedes liminales estaba estrictamente prohibido. Aquello me parecía una reverenda estupidez, si mi afecto por una Abismal era evidencia suficiente; Pero en muchas ocasiones, la vida nos obliga a seguir el juego y pretender que respetamos las reglas, a guardar apariencias. Algún día, tan infausta imposición sería abolida y el mundo celebraría libremente la unión entre ambas especies en paz; Pero por ahora, me conformo con guardar el secreto de todas esas incontables parejas que hallaron la felicidad a pesar de sus diferencias. Después de todo, yo también soy parte de ellos. Incluso Jaëgersturm misma está en una relación con esa dullahan, otra hija del Abismo. Qué pequeño es el mundo, pensé.
Alcé la pantalla del ordenador portátil, siendo recibida por el brillo del cristal liquido. La respuesta de los altos mandos aún se encontraba ausente y todavía tenía algunos minutos para pensar en impresionar a los demás en la próxima junta. Con todo terminado y sin mucho que hacer por el momento, me dirigí a la carpeta donde guardo los expedientes de nuestras recientes novatas y los abrí. Admiré un poco las fotos de sus perfiles. Debería actualizarlas, Aria aún poseía el cabello largo y Cetania no dejaba de mostrar sus afilados dientes en señal de advertencia cuando tomamos estas. Leí todos sus datos, dándole ligeros repasos a su historial desde su llegada. Cuesta creer que apenas unas semanas, estas chicas sólo fueran inmigrantes buscando un lugar en este demente mundo. Rayos, incluso estuve a punto a regresar a Jaëgersturm de vuelta únicamente por mi apatía y fatiga en ese momento. Qué gran error estuve a punto de cometer. Estoy de acuerdo con el reporte, tenemos oportunidad para que esto funcione y nuestras reclutas poseen la capacidad suficiente. Que los dioses de sus respectivos panteones las ayuden.
Abrí también las fotos que siempre guardo de mi equipo, en este caso, la primera que nos tomamos recién nos formamos. La enorme sonrisa de todas, incluso la de la eternamente estoica Doppel, nunca fallaba en poner una en mi boca. Pareciera que fue ayer que una agente idealista lograra convencer a sus superiores de reunir a las liminales más habilidosas que pudieran encontrar y convertirlas en las herramientas más efectivas de la ley. Estábamos llenas de ilusiones y sueños de grandeza, con el espíritu en el cenit de la inspiración y la voluntad tan fuerte como el más duro diamante. Y aún lo estamos, no importa cuánto se esfuerce el crimen en destruir nuestra briosa energía. Seguimos aquí porque aún podemos cambiar al mundo, por muy insignificantes que parecieran nuestros esfuerzos en el gran orden de las cosas. Lo hacemos porque somos la justicia, somos el orden, somos la esperanza.
Lo hacemos, porque es lo correcto.
Mi sonrisa se tornó en una ligera mueca de desagrado. ¿Correcto? ¿Acaso yo puedo usar esa palabra tan libremente? Quise relajar mi cuerpo con un sorbo de café, pero mi fiel taza se encontraba vacía y las bolsas del soluble se habían agotado. Suspiré, ni siquiera contaré con la compañía de la cafeína para evitar desmoronarme. Sonaba contradictorio que tal bebida me sosegara, pero esa clase de paradojas son la naturaleza de mi vida. Volví a tallar mi cabeza, no por la jaqueca, sino a manera instintiva. Siempre sucedía cuando recordaba ese incidente, ese condenado incidente. El mismo que nos unió, que nos solidificó y volvió esta división en una base sólida de la ley en lugar de un sueño utópico con aires de jurisprudencia.
El mismo que me costó el alma.
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– "¡Zombina, cúbrete!" – Le ordené a la pelirroja al tiempo que recargaba mi P226.
– "¿Realmente importa en mi caso, Capitana?" – Preguntó casi burlonamente la muerta viviente. – "¿Qué podrían hacerme? ¿Matarme?"
– "Sabes que sí, si lograran destruir tu cerebro. Aunque tengas poco, no puedes arriesgarte." – Le aseveré. – "Es una orden."
– "De acuerdo, tú eres la jefa." – Se ocultó tras una barda derruida. – "Pero sigo creyendo que sería más fácil si tan solo caminara directo hacia ellos y los eliminara."
– "Tienen calibres pesados, incluso explosivos. Ni siquiera tú lo resistirías."
– "Vale, ¿entonces cual es el plan?"
– "Esperar a la caballería." – Tomé el interlocutor en chaleco. – "Tio, ¿Dónde estás?"
– "¡Aún sigo intentando romper la barrera, jefa!" – Contestó la ogresa. – "¡Está hecha de tungsteno! ¡Es como querer perforar un tanque a bofetadas!"
Maldije mentalmente. Incluso una mujer tan poderosa como Tionishia tenía problemas con el wolframio. Necesitaríamos una especie de armadura para otorgarle suficiente poder penetrativo a la rubia, pero eso será si logramos salir vivas de aquí primero. Aceptando que sufriríamos solas por un tiempo más, me resigné a no asomar la cabeza, especialmente sabiendo que estábamos en la mira de los guardias. No sabían dónde nos hallábamos con certeza, pero haber neutralizado a ocho de sus aliados ya los tenía más que alerta, especialmente al que se encontraba frente a nosotras, listo con su RPK y mirando frenéticamente hacia todos lados.
– "Tendremos que seguir escondidas, Zoe." – Le informé a mi compañera.
– "Podríamos salir de aquí si me dejas acabar con ese idiota."
– "La fortuna sonríe a los pacientes, amiga."
– "Creí que era a los osados."
– "Las tumbas están llenas de ellos." – La miré fijamente. – "Ni se te ocurra mencionarlo."
Ella solo rió. Es difícil hacerle ver el peligro de la muerte una zombi, pero al menos entendió el mensaje. Zombina será casi invulnerable, pero no podemos darnos el lujo de reemplazarla. Con mi pistola y su subfusil, a nuestra distancia estábamos en desventaja contra el sujeto y su ametralladora, especialmente en esa plataforma que lo mantenía perfectamente posicionado. Con un tambor de setenta y cinco cartuchos en la recámara, su potencia de fuego era superior. Podría tentar a la suerte y dejar que mi aliada pelirroja tomara cartas en el asunto, pero la altura le permitiría al atacante el impactar su cráneo y despojarla de la vida que le costó recobrar. Deseché tal idea, no valía la pena. Quizás el hecho que tuviera dos balas alojadas en mi pierna derecha, producto de un enfrentamiento previo, tuviera algo que ver con mi temor.
– "Joder, Capi, si que estás hecha de acero." – Mencionó ella. – "La munición de 7.62 no se resiste tan fácilmente. Ni siquiera cojeas mucho."
– "No estoy en este trabajo por ser una debilucha, Zoe."
– "Je, te creo. Pero hablando en serio, déjame hacerlo, Capitana." – Insistió. – "Puedo darle desde aquí."
– "Olvídalo, espera un poco más."
– "¿Acaso no confías en mí?"
– "No es eso. Simplemente no tiene caso revelar nuestra posición abriendo fuego."
– "La base entera sabe de nuestra presencia. Si vamos a enfrentarlos, que sea de una vez."
– "La precipitación es la enemiga de todos los planes."
– "¡Oh, vamos! ¡Dame una oportunidad! ¡No te decepcionaré!"
– "Zoe, no."
– "¡Sé que lo lograré! ¡Sólo un tiro!"
– "Demonios…" – Mascullé por unos segundos. – "De acuerdo, pero no falles, mujer."
– "Tranquila, Capi." – Guiñó. – "Si no, que me muera."
– "Me matas de la risa…" – Contesté sardónicamente.
Mostrando sus puntiagudos dientes, resultado de la mutación del virus en su sistema, la heterocromática preparó su MP7 y con un giro de ciento ochenta grados, apuntó hacia el enemigo. Desgraciadamente, la suerte no le sonrió en esa ocasión, ya que el paranoico malhechor, con el nerviosismo a flor de piel y siempre vigilante, jaló el gatillo y disparó en su dirección, evitando que la zombi pudiera accionar el suyo. Con las pesadas balas volando en el aire, yo me arrinconé aún más tras mi pared de concreto y mi amiga fue alcanzada por varios proyectiles en el estómago. Si bien aquello no le produjo dolor, la fuerza del impacto la obligó a tumbarse y buscar refugio en su lado.
– "¡Maldita sea, te lo dije!" – La regañé, furiosa. – "¡Comprometimos nuestra posición gracias a tus prisas!"
– "Carajo, lo siento, Capitana." – Se quejó ella, examinando los hoyos en su piel. – "Al menos ya no tenemos que preocuparnos por escondernos como ratas."
– "Lo sé, ahora moriremos como conejos."
– "Pero yo ya estoy…"
– "¡Salgan de ahí, hijas de perra!" – Vociferó el tipo en la plataforma. – "¡Ríndanse y puede que tenga piedad!"
– "¡Bésame el trasero, papanatas!" – Le contestó la pelirroja.
– "¡Niña estúpida, ven y dímelo a la cara!"
– "¡No, gracias! ¡Eres más feo que el vello axilar de tu madre y me daría un infarto!"
– "¡No tendré perdón contigo, imbécil! ¡Tus días están contados!"
– "¡¿Sabes contar?! ¿Lo haces con tus dedos o aún le pides ayuda a tu abuelita?"
– "¡Te voy a meter una bala por…GAH!"
El tipo fue interrumpido cuando un proyectil .308 Winchester le impactó el costado, derribándolo al instante. El hombre era un demonio y portaba chaleco anti-balas, así que resistiría, aunque el dolor nadie se lo quitaría una vez despertara. Ambas sonreímos, ese sonido nos era familiar.
– "Gracias, Manako." – Congratulé a la cíclope por la radio.
– "De nada, jefa." – Replicó con esa vocecita tan delicada. – "Lamento haber tardado, necesitaba recolocarme después del último disparo."
– "¿A qué distancia te encuentras?"
– "Aproximadamente unos quinientos metros."
– "Vale. Por un momento creí que te habíamos perdido al no responderme."
– "La recepción es terrible en la torre de agua. Necesitamos comunicadores con más alcance."
– "Cuando regresemos, lo discutiré con finanzas. Por ahora sigue cubriéndonos las espaldas, Mana."
– "Lo que diga, jefa." – Supe que estaba haciendo un saludo marcial. – "Bina, ¿estás bien?"
– "Me siento a morir." – Bromeó la aludida. – "No le quites el ojo a la mira, Mana-chan, ya saben que nosotras estamos aquí."
– "Entendido. Aún tengo dos cargadores llenos, asegúrense de mantenerlos en rango óptimo."
– "Como desees, Mana." – Fue mi turno de afirmar. – "Vamos a movernos ahora y veremos si podemos reunirnos con Tio."
– "Tengan cuidado." – Recomendó la francotiradora.
Regresando a nuestra labor, esposé al enemigo derribado a la balaustrada metálica de la fábrica donde nos encontrábamos y con Zombina cuidando mi retaguardia, avanzamos lentamente. Tomé la ametralladora y me aseguré de confiscar toda la munición que poseyera.
– "Hey, Capitana, esa RPK se ve sexy." – Mencionó la muerta viviente. – "¿Puedo usarla?"
– "Conoces las reglas. No usamos munición letal."
– "¿Algún día me dejará disparar balas reales? Las de goma no son lo mismo."
– "Cuando las arañas salven al mundo." – Respondí, colocando los cartuchos en las bolsas de mi cinturón. – "Si eres tan impetuosa ahora, no imagino en que puedas hacer si te ofrecemos las genuinas."
– "Sólo porque esa vez casi le abro un nuevo trasero a esa centáuride no significa que sea irresponsable. ¡Fue un accidente!"
– "Era una Smith & Wesson Modelo 29, Zoe, una jodida Magnum." – Le recordé. – "Cinco disparos en su dirección no cuenta como accidente."
– "¡Ella se lo buscó!"
– "¡No inventes excu…!" – Me pausé. – "Espera, ¿oyes eso? Prepárate."
Varias pisadas nos alertaron de que más problemas se acercaban.
– "Reservas de munición." – Indiqué a la pelirroja.
– "Tres cargadores a full, más el que tengo por la mitad en el arma."
– "Rayos, deberían haberme dado más a mí." – Me quejé al no contar con balas para mi MP5A3. – "Ahora si estoy tentada a usar la RPK."
– "¿Por qué no, Capitana? De todas formas, se supone que usted no debería estar en la acción, por ser humana. Ya rompió la regla principal al disparar a tres bastardos, ¿Qué importa quebrar el resto si nos salva la vida?"
– "Aún no he matado a nadie, y pretendo mantenerme así, aunque duela." – Aseveré. – "Al menos, hasta encontrarlo a él."
– "Usted sí que está loca, Capi." – Sonrió. – "Por eso la respeto. Descuide, no dejaré que ninguno de esos demonios miserables le ponga un dedo encima. Pero tenga lista la pistola, por si acaso."
– "De acuerdo. Aquí vienen."
El sonido de los pasos se acrecentó, creando eco gracias al perforado piso metálico. Por el ruido provocado, calculé que al menos serían ocho individuos. Nos manteníamos escondidas tras unos barriles vacíos, pero ellos podrían rodearnos fácilmente o atacarnos desde abajo. Nuestra única salida era una puerta a nuestra izquierda, pero se encontraba cerrada con candado y no podríamos intentar destruir el cerrojo sin exponernos al enemigo.
– "¡Te dije que estaban por aquí, imbécil!" – Gritó uno. – "Kei no responde la radio, ya deben haberlo eliminado."
– "¡No me culpes, bestia inútil! ¡Yo únicamente seguía las órdenes del jefe!"
– "¡Silencio, podrían escucharnos!"
– "Muévanse con cuidado. Tú, cuida a la derecha y tú la izquierda."
– "Manako…" – Susurré a mi subordinada. – "Se acercan tangos, ¿tienes visualización de nuestra posición?"
– "Negativo, estoy bloqueada. Las ventanas de este edificio no son muy abundantes o del tamaño adecuado." – Replicó la chica de cabello púrpura. – "Tampoco hay suficientes lugares altos. Me estoy moviendo, pero tardaré en encontrar un sitio ideal."
– "Vale, no tardes, amiga." – Miré a la zombi. – "¿Lista para protegerme con tu vida?"
– "Diablos, en verdad que esos chistes son cansinos." – Disintió con la cabeza. – "En todo caso, nací y reviví lista, Capitana."
– "Prepárate, entonces. A mi marca… Una… Dos…" – Me detuve. – "Un segundo…"
Ese profundo y poderoso pero increíblemente sutil repiqueteo cercano llamó mi atención. Sonreí al instante.
– "Contén el fuego, Zoe." – Le ordené con mi mano y activé el comunicador. – "Ariete en veinte."
Dicho el comando, suspiré. Quizás saldríamos de esta. Silenciosamente indicándole a la pelirroja que no se moviera de su lugar, me incorporé de mi escondite, con las manos en alto y con mi P226 descargada colgando de mi meñique. Con paso lento pero firme, me acerqué al grupo de malhechores. Tan pronto me notaron, apuntaron su diverso armamento ilícito hacia mí, listos para regalarme un bufet de plomo puro expreso. No titubeé para nada y me detuve frente a ellos, con mis extremidades aún en el aire.
– "Me rindo." – Declaré.
– "Perdón, creo que no escuché bien. ¿Qué acabas de decir, perra?" – Cuestionó el aparente líder del pelotón.
– "Me rindo." – Proclamé de nuevo, arrojando mi pistola al suelo. – "Ustedes ganan."
– "¿Oyeron eso, muchachos? La niña se cansó de jugar." – Soltó una risotada, al igual que sus compinches. Inmediatamente su expresión se tornó iracunda. – "¿Acaso piensas que vamos a perdonarte después de lo que has hecho, puta de mierda?"
– "Sí." – Respondí secamente. – "Lo harán."
– "¿O qué? ¿Llamarás a tu mami?"
– "No, a mi tío."
– "¿Me estás jodiendo? ¿Y quién es tu tío? ¿El que te tapa cuando tienes frío?"
La contestación a tal cuestión llegó cuando la puerta a nuestra izquierda, alineada perfectamente entre la intersección de caminos y los desgraciados, se salió del marco y avanzó a rauda velocidad en dirección a ellos, siendo empujada por una locomotora sin frenos viviente llamada Tionishia. Como un tanque arrasando sobre la infantería y antes que los idiotas tuvieran tiempo para reaccionar, el conglomerado de miserables fue abatido en un parpadeo cuando la ogresa los impactó de lleno. En mi cabeza, el sonido de los pinos de boliche cayendo ante una pesada esfera de bowling se reprodujo al verlos volar. La rubia anotó un impecable strike y se llevaría el premio mayor a casa. Los cuerpos, completamente magullados e inconscientes, se desplomaron al piso con la gracia de un costal de estiércol. No importa, son demonios, sobrevivirán.
– "Pero que desagradables sujetos." – Dijo la chica de un solo cuerno, arrojando la puerta a un lado. – "Yo soy mujer."
– "Excelente entrada, Tio." – La felicité chocando nuestras manos. – "¿Estás herida o algo?"
– "Sin novedad en el frente, jefa. ¿Y usted? ¿Le duele aún la pierna?"
– "Sobreviviré. Zoe no es la única inmortal." – Le guiñé. – "En fin, me parece que con estos ya van… Treinta y dos el día de hoy."
– "Treinta y tres." – Corrigió ella. – "Uno de ellos se rindió al verme destruir la puerta reforzada. No me gustó tener que hacerlo, pero lo puse a dormir después de esposarlo."
– "Relájate, ogresita, esos debieron ser de los últimos. ¿Pusiste a los rehenes a salvo?"
– "¡Absolutamente!" – Hizo un saludo militar. – "Los refuerzos llegarán pronto. ¿Significa que ya mero terminaremos?"
– "Casi, aún queda la cabecilla de estos desgraciados." – Oprimí el botón del intercomunicador. – "Manako, te necesitamos aquí, enseguida."
– "En eso estoy, jefa." – Confirmó la cíclope. – "Cinco minutos."
– "Te esperamos." – Me dirigí al resto. – "Si no me equivoco, el imbécil debería estar en la parte superior, seguramente rodeado de sus últimos guardias."
– "¿Cómo estar seguras que no ha escapado en el ajetreo?" – Preguntó Zombina.
– "Los demonios son tanto mezquinos como orgullosos. Créeme, el no huiría sin vengarse por todo lo que hemos hecho con su grupo y sus asquerosos negocios ilegales. Prepárense para la lluvia de plomo." – Miré a la rubia. – "Tio, tu y Zoe serán nuestro asedio. Te necesito a ti y algo pesado a manera de escudo para darle oportunidad a ella de eliminar la resistencia. ¿Tienes una flashbang de sobra?"
– "Lo lamento, jefa." – Se disculpó la ogresa. – "Ya usé todas."
– "Rayos." – Volví a usar la radio. – "Manako, usaremos asalto directo, ¿posees alguna granada cegadora?"
– "Afirmativo, jefa. Dos, de hecho."
– "Buen trabajo, Mana-chan. Date prisa."
Un minuto después y con el equipo preparado, nos aceleramos a subir las escaleras hasta la planta alta. No encontramos resistencia alguna, pero no dejamos de mantenernos alerta todo el tiempo. Tionishia cubría el frente con una enorme placa de acero en una mano y una SPAS-12 en la otra, mientras Manako guardaba nuestra espalda con su fiel Arctic Warfare Magnum acompañada de Zombina y la MP7. Llegando al final de los escalones de concreto, nos encontramos con una puerta fuertemente protegida. La ogresa podría cargar contra ella sin problemas, pero seguramente del otro lado nos esperaba una carga explosiva que se activaría apenas cruzáramos la entrada. Afirmando con mi cabeza, le indiqué a la mujer de un solo cuerno que hiciera lo suyo. Y con eso me refería a que arrancara un pesado pedazo de concreto de la pared y lo arrojara contra la puerta.
Con la gracia femenina de una beisbolista profesional y la fuerza de un misil balístico intercontinental, ella lanzó el objeto hacia la protegida barrera, destruyéndola al instante y comprobando que mis sospechas sobre la trampa eran ciertas. Esperando un par de segundos al finalizar la explosión, arrojé una granada cegadora adentro del improvisado reducto y cerramos los ojos. Apenas el destello se hizo presente, las balas de los aturdidos defensores salieron disparadas de los confundidos cañones y Tionishia empezó la carga con la pelirroja detrás de ella, preparadas y listas para neutralizar a las amenazas. Cruzando el estrecho corredor, la muerta viviente utilizó la segunda flashbang para asegurar que sus blancos se mantuvieran ciegos.
Entonces abrieron fuego; Rápidas, precisas, efectivas. Si bien la forzuda rubia se valía de su poderoso físico para aplacar a cualquier miserable, no descartaba el uso de escopetas para asegurar su victoria. Zoe, por el otro lado, nunca dudaba de resolver sus problemas jalando el gatillo. Su imparable personalidad era la metáfora perfecta de su impecable técnica de ataque. En menos de quince tensos segundos, los protectores personales del líder criminal fueron neutralizados y el área quedó despejada. La francotiradora y yo entramos a escena, buscando rastro del maldito canalla responsable de todo esto. Una risa, apropiadamente demoniaca, nos hizo voltear y apuntar con nuestras armas hacia la derecha superior.
Era él.
Finalmente, ese monstruo se hallaba frente a nosotras. Aquel bastardo maldito que dirigía esta red de tráfico de liminales y lucraba con la desgracia ajena, para después usar al resto en sus degenerados rituales. No entraré en detalles, porque entre más lo pienso, menos puedo contener mi ira. Sólo puedo resumirlo como la razón que justifica perdida de fe absoluta en la existencia. Era realmente abominable, execrable, aborrecible; Una verdadera herejía sin importar religión o creencia dogmática. Ni siquiera el más nefasto de los infiernos se compararía con las acciones que ese hijo de perra ha practicado. Le ha quitado la vida a tantas personas que una eternidad de sufrimiento infinito no serían suficientes para escarmentarlo. Y ahora lo tenía en la mira, únicamente era cuestión de apretar el gatillo y terminar con todo esto de una buena vez.
Pero no lo hice.
De alguna manera, ese diablo se hizo con una rehén, una jovencita kitsune, vendada y amordazada, hecha un mar de lágrimas y tan asustada que no ofrecía resistencia alguna. Ella era una de las tantas que habrían sido capturadas y vendidas al mejor postor en alguna de las vomitivas subastas que estos cerdos llevaban a cabo, hasta que los eliminamos. El repugnante asesino mantenía sus afiladas garras sobre el vulnerable cuello de su víctima, listo para degollar su garganta. Con una sonrisa salida de las más maquiavélicas creaciones del Inframundo, se dirigió a nosotras.
– "Normalmente les daría un extenso monólogo explicando cómo sus planes fallarán con mi as bajo la manga." – Rió con ese molesto tono sardónico que he odiado desde nuestro primer encuentro. – "Pero prefiero ahorrarme las palabras y simplemente advertirles que si yo muero, esta puta también."
Hundió más sus garras en el cuello de la chica, provocando una muy ligera hilera de sangre escurrirse entre sus pérfidos dígitos. Mi dedo en el gatillo de mi pistola temblaba, ávido de accionar el arma y clavar un proyectil en esa sucia cabeza. Escuché las sirenas de las patrullas acercarse cada vez más, aunque aún se hallaban demasiado lejos.
– "Estás rodeado." – Advertí. – "Tus alas son demasiado débiles para volar y no puedes usar algún método de transporte. No tienes salida alguna."
– "¿Piensas que eso me hará desistir? Sí que eres una maldita novata." – Se burló. – "Aún si tuviera a cien de ustedes apuntándome al mismo tiempo, yo no me detendría."
– "Se acabó la fiesta, Merduk." – Me atreví a recitar su vomipurgativo nombre. – "Suéltala."
– "Sabes que no lo haré. Y tú no me dispararás porque no puedes arriesgar la paupérrima vida de esta zorra. Te propongo algo mejor: Tú y las prostitutas de tus aliadas dejarán sus armas en el suelo, entonces puede que la deje libre."
– "¿De qué sirven tus garantías, composta andante?"
– "Tomando en cuenta las circunstancias, me parece que mucho." – Delineó otra delgada herida roja alrededor de la garganta de la rehén. – "No lo reptiré."
La kitsune no paraba de llorar y la sangre lentamente brotando de sus cortadas me hicieron considerar sus términos. Más allá de erradicar las contrariedades, nuestra prioridad era asegurar el bienestar de los ciudadanos sobre todas las cosas. El tenía la ventaja y un demonio siempre cumple sus amenazas cuando se trata de matar. Una mueca de disgusto se dibujó en mi rostro, no había opción. Escupí el suelo y lentamente alcé mis manos, arrojando mi pistola, para sorpresa de mis subordinadas.
– "¡Capitana! ¡¿No estarás pensando en obedecerle?!" – Recriminó Zombina. – "¡No puedes fiarte de este bastardo!"
– "Proteger al inocente, Zoe." – Respondí. – "Es nuestro trabajo."
– "¡¿Perdiste la razón, Smith?!" – Vociferó ella. – "¡El objetivo es detener al hijo de puta!"
– "No es momento para discutir sobre nuestra función principal, sólo hazlo."
– "¡No! ¡Estás completamente loca!"
– "¡Zombina! ¡Es una orden!" – Alcé la voz. – "¡Suelta el arma! ¡Y ustedes también!"
Con reluctancia, todas acataron el mandato y dejaron caer sus herramientas. El exigió que las pateáramos en su dirección, lo cual hicieron a regañadientes, para después demandar que todas, a excepción mía, se arrodillaran y alejaran hasta el otro lado de la pared. Se rehusaron, pero les convencí de ceder a tan injusto decreto. Evitando los cuerpos inconscientes de los guardias, las tres integrantes del recién formado grupo MON se colocaron de cuclillas a siete metros de mí. Satisfecho, Merduk metió su mano libre dentro de su saco y reveló un enorme revólver S&W Modelo 460, apuntándolo a la cabeza de su prisionera. Con su calibre diseñado para cacería, era más que obscenamente capaz de desintegrarle el cráneo. En verdad estaba demente. Cambiando la dirección del cañón hacia la mía, bajó las escaleras de la plataforma y con precaución se acercó hasta quedar frente a mí.
– "Desnúdate." – Conminó el demonio.
– "Jódete." – Espeté.
– "La ropa…" – Reiteró, amartillando su pistola e hiriendo el cuello de la chica. – "…O la perra se muere."
Maldiciendo su nombre mentalmente, comencé a deshacerme de mi atuendo. Era una decisión extremadamente reprobable, pero era él quien tenía las cartas ganadoras en ese momento. Sonriendo perversamente, dio un par de pasos hacia tras y retiró con un dedo la venda en los ojos de la kitsune, los cuales se abrieron horrorizados al encontrarme desvistiéndome delante de ella. Las protestas de mis compañeras no se hicieron de esperar, pero las ignoré y proseguí hasta quedar en ropa interior. Movió su arma de nuevo, insistiendo en que continuara.
– "¡Jefa, no lo haga!" – Imploró Tionishia, sollozando. – "¡No le deje salirse con la suya!"
– "¡Voy a matar a ese desgraciado!" – Declaró colérica la pelirroja, incorporándose. – "¡Le arrancaré la tráquea de un jalón!"
– "¡Zoe, alto!" – Ordené con firmeza, sin quitarle la mirada a mi agresor. – "¡No hagas que me maten!"
– "¡Pero…!"
– "Tranquila, saldremos de esta." – Fruncí el ceño. – "Lo prometo."
– "¡Que optimista resultaste, basura!" – Se carcajeó el abominable bufón alado. – "¡Vamos, enséñale al mundo tu patético cuerpo! ¡Que todos puedan ver el inmundo trozo de carne putrefacta que se esconde tras esa fachada de heroísmo! ¡¿Qué esperas?!"
– "Pagarás caro por esto." – Aseveré.
– "Tus amenazas son tan risibles como tu pésimo gusto por la moda." – Contestó. – "Deja de perder el tiempo. ¡Ya!"
Con un audible gruñido, retiré el seguro de mi sostén, descubriéndome ante él. Seguí con la última pieza, hasta terminar desnuda por completo.
– "¡Date la vuelta! ¡Que esas perdedoras a las que llamas amigas admiren a su gloriosa líder!" – Exhortó.
– "¡Suficiente, Capitana!" – Impetró la zombi, dejando que sus aldehídas lágrimas corrieran por sus mejillas. – "¡Deténgase de una vez!"
– "¡Voltéate, perra!" – Demandó el demonio. – "¡Y no olvides sonreír!"
Forzando una mueca de felicidad, aguantando las ganas de que el llanto me venciera y con mi parpado izquierdo temblando, extendí mis brazos y me humillé ante mi equipo, mostrándoles mi figura, despojada de toda dignidad.
– "¡En verdad lo estás haciendo!" – Afirmó. – "¡Creo que incluso lo disfrutas!"
Tionishia hipaba con sus ojos enrojecidos al máximo, Manako temblaba y se resistía a abrir su único ojo mientras Zombina se quedó paralizada, incrédula por las acciones de su superior. Las imposiblemente fuertes risotadas del bastardo sanguinario de Merduk podrían oírse por todo el continente. Volví a encararlo, deseando borrarle esa asquerosa mueca burlona de su execrable cara.
– "Normalmente te obligaría a complacerme." – Profirió el rastrero sujeto. – "Pero sinceramente, me pareces extremadamente repugnante."
– "El sentimiento es mutuo." – Le respondí, recibiendo un escupitajo en mi rostro.
– "Me alegra." – Se relamió los labios. – "Entonces, comprenderás por qué hago esto."
Sin advertencia, ese desgraciado dirigió su arma hacia mi pierna derecha y apretó el gatillo. Un pesado proyectil calibre .460 Magnum salió disparado del imponente cañón, seguido de un gigantesco fogonazo. La desmesurada bala atravesó mi extremidad con una facilidad extrema, arrancando un igualmente titánico pedazo de carne, pulverizando mis músculos y huesos, dejando un colosal y humeante agujero en el muslo. Me desplomé pesadamente, gritando a todo pulmón al tiempo que el excesivo calor me calcinaba la pierna entera. Era peor que lava ardiendo, que el fuego más violento del infierno, que incluso morir. Un dolor tan brutal que casi me hace perder la consciencia. Ignoro cómo sobreviví a la garrafal pérdida de sangre, pero me empeñé en no abandonar la existencia a pesar del lacerante sufrimiento. Las demás quisieron auxiliarme, pero el abyecto apuntó otra vez a la cabeza de la kitsune, deteniéndolas de inmediato.
– "¡¿Ven lo que sucede cuando se meten con el poderoso Merduk Ghamor, chupapollas?!" – Rió con vehemencia. – "¡¿Qué harán ahora, imbéciles?! ¡Nada puede detenerme! ¡Nadie puede acabar conmigo! ¡Soy intocable!"
– "¿Pero también eres inmortal?" – Le cuestionó alguien detrás de él.
– "¡¿Qué caraj-?!" – Trató de voltear, pero el cañón de una Colt Python se internó en su boca. El mismo modelo con el que él me atacó en nuestro primer encuentro.
– "Sorpresa, hijo de puta." – Se jactó ese individuo, sosteniendo el arma. – "¿Me extrañaste?"
Todos enmudecieron. Con gafas oscuras, largo pelo negro y un elegante atuendo monocromático, otra agente Smith se había hecho presente. En su mano, la pistola reposaba con firmeza y un dedo aguardaba instrucciones en el percusor. Entonces, fue el turno de la Smith en el suelo de reírse.
– "Te habías tardado, Kuroko." – Mencionó ella.
Para sorpresa de los presentes, la mujer herida comenzó a cambiar de forma, adquiriendo una tonalidad de piel mucho más oscura y su cabellera se tornó blanca como la nieve. Los ojos castaños dieron paso a unos orbes dorados rodeados de negra esclerótica y el tamaño de su cuerpo se hizo más reducido. De su pierna destrozada, emanó una oscura niebla que lentamente restauró la extremidad hasta dejarla en prístina condición, como si nada hubiera sucedido. Incorporándose y con una mueca burlona, Doppel flotó en el aire, observando con petulancia al absorto demonio, demasiado estupefacto para reaccionar. Sin darle tiempo, la Abismal usó su cabello como látigo y arrebató el pesado revólver de las manos del malhechor al tiempo que un segundo mechón liberaba a la jovencita de las sucias manos de su captor.
– "Manako, lleva a la señorita a un lugar seguro e informa los oficiales que no entren hasta nuevo aviso." – Comandé yo, la verdadera, a la francotiradora. – "Zoe, Tio, tomen las armas y déjennos a solas con este gusano."
– "C-Capitana…" – Tartamudeó la heterocromática. – "¿Todo este tiempo usted…?"
– "Ya les explicaré después, ahora hagan lo que les dije. No se preocupen, Doppel me tiene más que cubierta."
– "V-vale, jefa." – Asintió la ogresa. – "Que bueno que está a salvo."
– "Gracias, Tio. Adelante, necesito charlar un momento con el señor Inmortal…"
– "D-de acuerdo." – Se apresuró la pelirroja a recoger todo. – "¡No se demore, Capitana!"
Con las cuatro fuera de vista, mi amiga doppelgänger y yo encaramos al malnacido.
– "Maldita, realmente me convenciste…" – Masculló este con dificultad al tener la boca ocupada. – "Sólo jugaste conmigo todo este tiempo."
– "Las apariencias engañan, ¿cierto?" – Se mofó la peliblanca. – "Admito que fue algo trabajado, pero en verdad lo disfruté."
– "¿Por qué?" – Interrogó, hablándome a mí. – "¿Por qué todo este absurdo teatro? ¿No pudiste ordenarle a tu subordinada que simplemente me exterminara?"
– "Porque no hay nada más satisfactorio que ver caer a un desperdicio como tú desde el pedestal más alto, creado de su propia soberbia y destruido por la misma." – Respondí seriamente. – "Quise darte confianza plena para poder admirar el rostro de completa decepción y desesperanza que tienes ahora. ¿En verdad creíste que accedería tan fácilmente a tus degeneradas demandas? Eres más ingenuo de lo que esperaba. Pero, dime, ¿No te parece esto una situación demasiado familiar?"
– "Vete al d-¡GAH!"
Le fue imposible responder. Súbitamente saqué el arma de su boca y disparé a su pierna derecha, la misma que intentó destruirle a Doppel.
– "¡Mierda, mierda! ¡Desgraciada!" – Se quejó cubriendo su herida. – "¡Voy a mat-ARGH!"
Otra fulminación más, esta vez en su hombro izquierdo.
– "¡Hija de perra! ¡Eso es lo que e-AGH!"
Mano derecha. El impacto le trituró el dedo medio y el proyectil atravesó por completo su extremidad, rozando su costado. Sin esperar otra queja suya, le di en la rodilla izquierda, haciéndole lagrimar del intenso dolor. Doppel no se inmuto y continuó observando con detenimiento al infeliz retorcerse como una inmunda cucaracha.
– "¡Carajo! ¡Estás loca!" – Imploró, conservando la inflexión desafiante. – "¡Maldita seas! ¡Detente ya!"
– "¿Cuántas veces ella no te rogó lo mismo?" – Le pregunté, colocando mi humeante revólver en su barbilla. – "¿En cuantas ocasiones no suplicó para que la dejaras en paz? Orando por su vida, al igual que el resto de esos inocentes que cayeron en tus traidoras garras."
– "No sé…" – Apretó los dientes. – "…De que rayos hablas, mis-¡GAH!"
Apoyándome con la culata, le propiné un severo golpe en la quijada. Yo proseguí explicando.
– "Claro que sí. Finlandesa, siete años, ojos azules, pelaje café. Muy linda." – Mi expresión se tornó aún más pétrea. Amartillé el arma y la encañoné en su frente. – "Una kobold."
Su expresión, marcada por la sangre que brotaba de su lastimada boca, cambió en ese instante. La recordó. No esperaba que lo hiciera, tomando en cuenta que él nunca valoró la vida de nadie, como evidenciaban sus infames negocios, pero parecía que esa pequeña liminal era lo suficientemente única para que hasta un desgraciado como Merduk la remembrara. Y debería serlo, ya que ninguna otra de sus víctimas contaba con esos extraños cortes exagerados en el cuerpo.
– "Su nombre era Kahvi." – Declaré.
– "Sí… Sí, sé quién es." – Sonrió, temblorosamente, con maldad. – "Gracias a ella completé el ritual que me convirtió en el mandamás d-¡ARGH!"
De manera espontánea, un increíblemente tajante cuchillo Schrade Sharpfinger se encontró con su meñique izquierdo y lo desprendió de su mano.
– "¡Gah! ¡¿Cómo te atreves a-NO!"
Doppel, desde lejos, lo retuvo con su cabello, inmovilizando completamente. El siguiente dedo en ser rebanado fue el anular, después siguió el índice y finalmente el pulgar.
– "¡Maldita psicópata! ¡Esquizofrénica!" – Injurió con fuerza. – "¡Sanguinaria demente!"
– "¡¿Sanguinaria?!" – Le cuestioné clavando el artefacto en la muñeca derecha con tremenda fuerza. – "¡Mi vesania no tiene comparación!"
– "¡Argh! ¡¿Y ahora por qué?!"
– "¡¿Recuerdas este condenado cuchillo?! ¡Duele, ¿no es cierto?!" – Indagué furiosa. – "¡Es el mismo con el que le cortaste el cuerpo a ella! ¡Le arrancaste trozos enormes con este diminuto instrumento! ¡Eso significa que te tomaste tu tiempo para minuciosamente cercenar a la pobre, como el puto infeliz que eres!"
Haciéndolo gritar incansablemente, torcí la hoja de mi herramienta, destruyendo sus ligamentos y nervios, inutilizando su mano permanentemente.
– "¡Carajo! ¡Bien, de acuerdo, tortúrame! ¡Descarga tu ira contra mí! ¡Pero recuerda que es tu culpa que ella terminara de esa forma!" – Desafió. – "¡Si me hubieras eliminado cuando pudiste, ella viviría! ¡Y no lo hiciste! ¡¿Finalmente lo entiendes?! ¡Es tú culpa!"
– "No." – Repliqué avasallante, retirando el arma. – "Yo fui una cobarde por no hacerte frente, y en parte, es mi responsabilidad por no actuar. Me arrepiento de no haberlo hecho."
Guardando el revólver, revelé mi sorpresa final: Una Beretta M9, la misma que conservé desde que me uní a la fuerza de policía y la que debió detener a este bastardo en aquella ocasión. La puse justo debajo de su rostro y presioné con fuerza. Mis ojos estaban tan encendidos que podrían desprender fuego.
– "¡Pero tú fuiste quien la secuestró! ¡Quien la privó de su libertad y metió en una claustrofóbica cajuela de automóvil para después torturarla a base de enfermizas y abominable prácticas inhumanas!" – Vociferé encolerizada. – "¡Tú la mataste! ¡Tú mataste a Kahvi! ¡Tú y nadie más!"
Doppel lo soltó. Yo tomé la mano funcional de Merduk, sin resistencia de su parte. Reemplacé mi dedo en el gatillo por el único que le restaba: El medio. Sosteniendo firmemente el arma, le escupí la cara. El sonido de las patrullas indicaba que el tiempo se había acabado, era momento de terminar con este cruel despliegue de ira. Mi impávida expresión se lo hizo saber.
– "Quitarme la vida…" – Proclamó con un último tono retador. – "…No te devolverá la de ella."
– "No…" – Retiré el seguro. – "…Pero librará al mundo de tu existencia."
Con esa frase, digna para ser su infame epitafio, auxilié a su dedo para accionar el arma. No me perturbé cuando el agudo proyectil de nueve milímetros recorrió desde la base de su quijada hasta su cerebro, atravesando el cráneo y esparciendo su pútrida masa encefálica en el aire, emporcando mi impoluto traje y frío rostro con su nauseabunda materia cerebral y púrpura sangre. El eco del traquido resonó por varios segundos en el ambiente, marcando la conclusión y cese de la vida de mi némesis. Impulsada por la bala, su cabeza se precipitó hacia atrás, derramando el resto de esta sobre el empolvado suelo. Yaciendo ahí, inerte, descargué los catorce cartuchos restantes sobre su repugnante cuerpo, llenándolo de agujeros y cubriéndolo de su violácea hemoglobina.
Cuando el casquillo final cayó al piso, expresando su característico sonido, mi pistola se hallaba humeando y con la corredera en posición retraída, marcando que se encontraba vacía. Miré el cadáver por otros segundos más, luciendo tan patético, aún sin pulso alguno. Arrojé mis armas de fuego y el cuchillo dentro de un enorme tubo destruido, dando hacia los vacíos recónditos de la infausta zona industrial. Al igual que este detestable demonio, el mundo se olvidaría de ellas. Sin cambiar mi circunspecta expresión, miré a Doppel, quien me ofreció una afirmación con su cabeza.
– "Está hecho, Nya. Me ayudaste a encontrarlo." – Declaré, usando su nombre pronunciable real. – "Puedes completar tu parte del contrato. Toma mi alma."
– "Ciertamente has cumplido con tus obligaciones, según nuestro acuerdo, Kobayashi." – Mencionó usando mi apellido de nacimiento. – "¿Estás segura de querer alimentar al insaciable Vacío Eterno con tu ánima?"
– "La venganza la ha envenenado lo suficiente. Hace mucho que ha muerto."
– "Te lo repito, Kuroko. ¿En verdad deseas ser parte del Caos Infinito?"
– "¿Qué diferencia hay en que sufra aquí o allá?" – Solté varias lágrimas.
– "Que aún puedes hacer algo mientras continúes en esta dimensión." – Aseveró. – "Puedo reclamar tu existencia en cualquier momento, pero únicamente estando viva, serás capaz de evitar que sucesos similares se repitan."
– "¿Acaso deseas… qué continúe luchando?" – Pregunté, incrédula. – "¿Por qué?"
– "Soy la descendiente del Dios sin Rostro, Kobayashi. El causar desorden es mi naturaleza. Mi objetivo debería ser el ver como el universo mismo se destruye en una vorágine de confusión y desconcierto, cosa fácil en este violento mundo." – Puso su mano en mi hombro. – "Y hoy acabo de ver lo que una sencilla concentración de sentimientos es capaz de hacer. ¿Sabes? Eres ciertamente interesante cuando actúas tan apasionada, tan impetuosa y enardecida. Verdaderamente hipnotizante."
– "No entiendo, se supone que eres caos puro. Sólo me apoyaste como compromiso. Te recluté vendiendo mi alma por venganza, ahora tómala."
– "Correcto, y la aceptaría con gusto." – Detuvo una gota con su dedo. – "Pero, deseo seguir ayudándote, a imponer orden y mantenerlo."
– "¿Por qué?"
– "Porque tal contradicción para mi estirpe…" – Sonrió. – "…Es sumamente caótica. ¿No opinas lo mismo?"
– "Estás demente."
– "Eso es un cumplido." – Rió. – "Pero creo que mejor nos retiramos, me cansé de la horrible decoración de esta pocilga."
– "¿Cómo explicaremos el deceso de ese malnacido? Yo lo ejecuté, puedo ir a prisión."
– "Déjame eso a mí. Después de todo, eres mi jefa y debo apoyarte." – Me rodeó con su brazo. – "Vamos, las demás nos esperan."
– "G-gracias… Doppel." – Sonreí ligeramente.
– "Es un placer… Smith."
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– "¡Smith!" – Una voz me sacó del pasado.
– "¡¿Ah?! ¡Oh, señor Kuribayashi!" – Le ofrecí una reverencia al jefe de la policía y mi superior. – "¡Perdone, solamente estaba recordando algo! ¿E-en qué puedo servirle?"
– "Tranquila, agente, no te exasperes. Únicamente vine a informarte que la reunión se canceló. Puedes irte a casa si lo deseas."
– "Pero, señor, aún debo entregar estos papeles, sin contar el reporte del desempeño de nuestras reclutas."
– "Deja eso para mañana, yo me entenderé con esos estirados militares." – Mostró una sonrisa comprensiva. – "Te has esforzado mucho hoy, necesitas descansar."
– "V-vale, de acuerdo, señor. Danke schön." – Agradecí en alemán. Creo que Aria me lo ha pegado.
– "Mereces relajarte, de lo contrario, tu vida se volverá un caos enorme." – Se rió. – "Hasta mañana, Smith."
– "¡Hasta mañana, jefe! ¡Que descanse!"
El hombre cerró la puerta y me dejó con la luminosa pantalla del ordenador y el sonido del ventilador como mis acompañantes. Suspiré, dejándome caer en el sillón de cuero negro.
– "Mi vida ya tiene suficiente caos…" – Soliloquié. – "Pero es el suficiente para motivarme."
Apagando la laptop y colocándola bajo mi brazo, tomé los papeles y los ordené para guardarlos en el cajón de mi escritorio. Con todo en su lugar, apagué todos los aparatos y luces de mi oficina y tomé una bufanda para protegerme del frío nocturno. Miré mi reloj de pulsera, regalo de la buena de Manako, activando la verde luz de este y mostrando las manecillas indicar que aún tenía tiempo de alcanzar a mis compañeras. Aseguré la puerta y me encaminé a la salida, sin nadie que me interrumpiera. Recorriendo los pasillos, no puede evitar reflexionar sobre mis logros en esta institución.
Empecé humildemente desde abajo, sin mucha esperanza de ascender a más que otra peona en esta dependencia tan exigente. Y ahora, aquí me encontraba, a la cabeza de la vanguardia respecto a relaciones entre humanos y extraespecies. Ya sea aplicando diplomacia con un estilógrafo o con un arma, mis acciones y las de mis aliadas son esenciales en el desarrollo de la constantemente cambiante sociedad actual. Somos un pilar importante del orden y justicia, cosa que jamás imaginamos alcanzar. Y el ciclo de la vida ahora me pone a cargo de tres mujeres que pretenden seguir esos mismos largos y escabrosos pasos, sabiendo a qué se enfrentarán y lo que podrían perder. Pero continúan luchando, porque creen en lo que representamos, en lo que defendemos y deseamos. Las tres, son como yo, como todas; Simples personas que desean un mejor presente y un excelente futuro.
Ellas creen en mí, y yo en ellas.
Salí del edificio, siendo recibida por la fresca brisa pre-invernal. Deteniéndome en las escaleras de la entrada y cubriendo mi cuello con la bufanda, observé el cielo nocturno, con sus hermosas estrellas titilando en el negriazul firmamento, resplandeciendo indomablemente en medio del gigantesco vacío del espacio. Pequeños puntos luminosos que separados ya destacan por cuenta propia, pero juntos forman bellísimas constelaciones con imaginativos nombres. Nosotros éramos eso, estrellas que proveen luz en la oscuridad y guían al perdido navegante de la vida por el camino correcto. Estiré mi mano, tomando metafóricamente una entre mis dedos. Sonreí, mezclando la alegría con la tristeza de la batalla que todavía se desarrollaba en mi interior.
– "Kahvi…" – Le pregunté a la infinita bóveda celeste. – "¿Estás orgullosa de mí?"
NOTAS DEL AUTOR: ¡Santa Arachne Divina! ¡El capítulo más largo que he escrito hasta ahora y le tocó a Smith recibir el honor!
Sinceramente, la controvertida agente se lo merece. Sin sus acciones, por muy polémicas que pudieran resultar a primera vista, nuestra historia nunca hubiera sucedido en primer lugar. Aria regresaría a su nación, no habitaría la residencia Kurusu, no conocería a Lala ni volvería a ver a Cetania, sin contar que jamás impactaría la vida de tantas amistades que ha hecho a través de su breve pero intenso recorrido por el país nipón. Y no rectificaría su pasado, su estirpe y su legado salvando incontables vidas durante los infames atentados. Kuroko, al final, ha sido la catalizadora de tal aventura, por ende, le dedico este episodio tan especial. Ella es la verdadera heroína de MonMusu.
El tema integral en esta ocasión era que las apariencias engañan y por eso comencé con el reporte de la doctora Redguard. Ahí vimos como se debate entre la seriedad y el desenfreno, pero siempre demostrando, muy a su manera, su competencia que la caracteriza. De la misma manera lo contrasté con la relación entre la coordinadora y la cambiaformas, perfecto ejemplo de algo que parece sumamente imposible gracias a la ilusión de la improbabilidad. Y qué mejor que una doppelgänger para demostrarlo.
El apellido real que elegí para Kuroko proviene de Yū Kobayashi, la seiyū que interpreta a nuestra pelinegra agente en la serie animada. Por el otro lado, Nya viene obviamente del Caos Reptante mismo: Nyarlathotep, la creación Lovecraftiana que sirvió de inspiración para la misteriosa Doppel. Ya sé que me acusarán de perder (aún más) los tornillos al formar un romance entre ellas, pero en una serie donde los mitos y leyendas son realidad y una arachne alemana logra conquistar a una mensajera de la muerte, todo es posible. Especialmente cuando el infinito poder del imparable yurismo (auspiciado por la Gran Sirena) anda suelto y sin frenos.
Pero suficientes monólogos aburridos de mi parte. Espero lo hayan disfrutado y los invito a dejar su siempre importante opinión, que no falla en alegrarme el día. ¡Gracias a todos lo que aún siguen conmigo, a pesar de que estoy más loco e idiota que un chimpancé rabioso!
¡Hasta la próxima! ¡Auf Wiedersehen!
