Holaaaaaaaaaa :D .. Sí tardé un poquito, es que esto de escribir 2 fics es agotador D: y más encima esa maravillaaaaaaa de video OMG(L) Benditos 2 min (L) .. Por cierto! (Publicidad jeje xd) lean mi otra fic! :D Se llama This year's love :B lalala :)
Ya.. este capi ha sido el más largo que he escrito (creo) y también es más freaaak xD! Pasan muchas cosas diferentes, me gustó mucho escribirlo =)
Eso.. COMENTEN!
Decepción
1 mes después…
Eran ya las 9 p.m. en el hospital y Cuddy seguía en su oficina. Hace ya una semana que había regresado a sus obligaciones como decana y administradora, y al parecer estaba convencida de que necesitaba reorganizar su hospital completamente por los meses de ausencia. Llegaba muy temprano, antes de las 6:30 ya estaba en su oficina, y recién comenzaba a prepararse para volver a casa cuando el reloj marcaba las 11:00 p.m.
Ya había vuelto a los trajes costosos y grandes escotes, pero eso no era suficiente para convencer a sus conocidos que estaba bien; era esa sonrisa coqueta que caracterizaba a la decana lo que todos extrañaban, el movimiento con sus caderas que hacía a todos voltearse a mirar y sobre todo su simple presencia, esa que te hacía imposible dudar que fuera LISA CUDDY la que se acercaba.
Ahora, en cambio, prácticamente no salía de la oficina. Estaba hundida en el papeleo y las llamadas telefónicas, bebiendo café casi enfermizamente, quedándose dormida más de una vez sobre el mismo escritorio.
Bebía su enésimo café express cuando House entró a la oficina asustándola, provocando que torpemente se derramara el líquido caliente en toda las piernas, ensuciando totalmente el traje.
-¡Ay! –Se quejó levantándose lo que más era posible la falda- ¡Mira lo que has hecho tarado!
-¿Estaba caliente?
-¡Claro! ¡Cierra la maldita puerta y las persianas!
House, que olvidó por un momento a lo que venía, hizo lo que su esposa le dijo. Cuddy, sin siquiera cerciorarse que la puerta estuviera correctamente cerrada, se bajó la falda y luego las pantis, dejando al descubierto sus muslos, enrojecidos por el calor.
-¿Te has quemado?
-No, estoy bien, ya no estaba tan caliente –Se sacó también la blusa, quedando sólo en ropa interior- Lo siento por gritarte… acabo de recordar que tengo otro traje en el armario.
House no dijo nada. Miraba sin disimulo el cuerpo de Cuddy. Su vientre tenía unas cuantas estrías y no estaba firme como antes del embarazo, pero aún así lo encontró hermoso.
Cuddy, en otra situación, se hubiera dejado mirar por House y hubiera comenzado un juego de miradas que luego no podrían parar. Pero ahora Cuddy no tenía ánimos de nada. Más bien, parecía triste al ser mirada y tapó su vientre con los brazos. En uno de los muebles tenía diferentes prendas, pero como ya era muy tarde decidió sacar el más deportivo y menos formal.
Entró al baño con la ropa, pero al cerrar se dio cuenta que House estaba junto a ella, comiéndola con la mirada. Se sintió muy incómoda, pero esperó a que éste intentara tomar su cintura para hacérselo notar:
-No…no estoy de ánimo, de verdad
House se molestó. Hizo ademán de irse pero sólo esperó que Cuddy se volteara para tomarla a la fuerza.
-¡Greg te dije que no! –Cuddy trataba de zafarse pero obviamente no era tan fuerte como su marido. House comenzó a acariciar su vientre y esto hizo que comenzara a llorar y a desesperarse:- ¡Ok, ya estuvo Greg, ahora déjame! ¡Déjame por favor! ¡No quiero que me toques!
-¡Por qué! –House la soltó al sentir como lloraba. Cuddy se sentó en el retrete y se abrazó a sus piernas llorando con angustia. House no entendía en lo absoluto su actitud- ¡Lisa! –Levantó su cabeza con la mano derecha y la obligó a verlo directamente a los ojos; pudo ver como éstos estaban llenos de lágrimas- Necesito saber qué demonios te pasa.
-¡No quiero que me toques Greg! ¿Ok? ¡No quiero que veas mi cuerpo nunca más!
-¡Por qué!
-¡Porque soy horrible Greg! ¡Porque me da asco ver mi cuerpo todos los días en el espejo! ¡Porque no soy ni la mitad de la mujer con la que te casaste! ¡Porque no mereces estar con un monstruo como yo!
-Tienes razón.
Cuddy sintió como todo su ser se caía estrepitosamente a la nada. Se quedó congelada, sin saber cómo reaccionar. Vio a House salir del baño y entonces sintió como se preparaba para sufrir el peor colapso nervioso de todos. Pero antes que pudiera siquiera pensarlo, la puerta se volvía a abrir y House se abalanzaba a sus labios sin esperar su aprobación:
-Eres…-Mordía su labio superior- demasiado tonta… –Acariciaba sus muslos- al pensar… -Apretaba su trasero- que te encontraba razón…
-¡¡IMBÉCIL!!
Cuddy comenzó a golpearlo pero sin dejar de saborear su boca. Aquello era una mezcla de todo; besos, golpes, lágrimas, risas, roce… Todo, todo junto e instantáneamente.
Cuddy se alejaba pero no pasaba ni un segundo y se volvía a comer aquellos labios, sintiendo como su interior por un momento se llenaba de euforia y experimentaba por fin algo de alegría, o placer, o lo que sea que en ese momento su confundida mente hacía sentir a su cuerpo.
House la apegó más a su cuerpo, excitadísimo, acariciando su espalda y su trasero mientras succionaba su labio inferior, bajando con la lengua hasta su cuello, mordiéndoselo, marcando el camino que hacía para llegar a sus pechos, aún cubiertos por un sostén blanco que quitó con mucho cuidado.
-Greg… -House se sorprendió. El tono de Cuddy otra vez se oía triste. Subió la cabeza y ambos rostros estaban tan juntos que sus narices chocaban- Yo… no puedo –Bajó la mirada con lágrimas una vez más- Por un momento pensé que podría… por un momento lo sentí… pero ya no es así.
-¿De qué hablas?
-Ya… ya no deseo hacer el amor Greg.
House se quedó como piedra. Esa frase hubiese sido perfecta en una de sus bromas, incluso se atrevería a decir que más de una vez lo dijo luego del sexo desenfrenado. Pero… Cuddy lucía tan triste que le aterraban la honestidad que tenían sus palabras.
-Bien… me has resultado más difícil que otras veces… a la próxima será –Quitándole importancia.
-Greg… -Cuddy tomó su barbilla haciendo que la mirara- No siento nada… NADA.
-Ok Cuddy te dejaré sola.
House salió del baño y se sentó en el sofá de la oficina. A los minutos Cuddy salió con la ropa puesta y los ojos muy rojos, dejando en evidencia todo lo que lloró en esos minutos de soledad.
House estaba muy pensativo y no quería mirarla; Cuddy se percató. Se acercó y se sentó a su lado, pero sin tocarlo y al otro extremo del sofá. Abrazó sus piernas y luego de un rato, decidió hablar:
-No eres tú –House no la miraba, dolido- Yo… yo no te pido que me entiendes ni que soportes esto.
-¿Y qué quieres entonces Cuddy? ¿¡Qué te deje seguir hundiéndote y librarme de ti!?
-Estás en tu derecho a…
-¡No Cuddy! ¡Las cosas no funcionan así! –Se levantó, molesto- ¿¡No quieres tener sexo conmigo!? ¡Ok, no volvamos a tocarnos de nuevo! –Tomó el abrigo de Cuddy y se lo lanzó bruscamente- ¡Pero no esperes que te deje así como así porque necesitas más que eso para sacarme de tu vida! –Ya en la entrada- ¿¡Qué estás esperando!? ¡Nos vamos!
-No tienes por qué gritarme…
-¿¡Sabes por qué te grito!? ¡Porque estoy molesto Cuddy! –Cuddy ya se había levantado y lo miraba con pena- ¡Estás dejando que esto te supere, no estás luchando!
-¡Sí lo estoy haciendo Greg! ¡Cada día el simple trabajo de levantarme representa todo el esfuerzo que hago!
-¡No! –Golpeó la puerta fuera de sí- ¿¡Estás triste!? ¡Sí, yo también lo estoy! ¿Pero sabes qué? ¡SUPÉRALO!
-¿¡Supéralo!? ¿¡Eso es todo!?
-¿¡Qué otra cosa quieres oír!? ¿¡Quieres mi lástima!? ¿"La pobre decana de medicina que ha perdido a su bebé"? ¡No tendrás mi lástima porque no me das pena Cuddy! ¿Tienes depresión? ¡SUPÉRALO! ¡La vida continúa Cuddy y aún hay gente que te necesita!
Cuddy asintió como un robot. Era como si su cerebro se hubiera apagado, o más bien, explotado. Ya no asimilaba nada, ya ni siquiera podía llorar. Estaba totalmente en OFF, como una máquina.
-Ya… ya se nos hace tarde…
Cuddy salió de la oficina pálida y prácticamente muda. House suspiró, apagó la luz y la siguió.
--
Días después
Cuddy leía unos expedientes acostada en la cama, cerca de las 11 p.m. House trataba de dormir pero no podía. Desde aquella discusión, él y Cuddy no se dirigen la palabra más que para lo estrictamente necesario, y eso de verdad le afectaba, por más que se esforzara en disimularlo.
Se volteó y se quedó mirándola, quien muy sumida en sus deberes no se percató hasta luego de varios minutos. Se quitó los lentes ópticos y se quedó mirando fascinada el pucherito que House le hacía. Decidió dejar el papeleo en el velador y acostarse también, mirándose fijamente con una sonrisa en los labios. House se animó a hablar:
-Respecto a lo del otro día… no debí tratarte tan mal, supongo.
-Está bien, reaccionaste como cualquiera lo haría.
-Tú…tú sabes cómo soy… sabes que soy un idiota.
-Sí –Acarició su barbilla y cerró los ojos- Buenas noches, cariño.
-…Buenas noches.
Por la mañana, Cuddy se levantó silenciosamente sin despertar a House. Fue hasta el baño y se vio al espejo, tal y como lo hacía todos los días; pálida, ojerosa, más delgada y desabrida. Suspiró, buscó en el cajón un frasco de pastillas y se tomó una píldora: tal y como todos los días.
Salió y House seguía durmiendo, aún era temprano así que volvió a la cama y se acurrucó a él tiernamente, consiguiendo que éste comenzara a despertar.
-¿Qué hora es? –Le preguntó sin abrir los ojos.
-Temprano, podemos dormir un poco más.
House abrió los ojos y miró el reloj de su velador: no era tan temprano como para seguir durmiendo. Esto le preocupó un poco, Cuddy definitivamente no es de las personas que haría eso. Por otro lado, debe estar pasándole la cuenta todas las horas de trabajo que ha tenido en el último tiempo. Prefirió no discutir y se entregó al sueño nuevamente, con Cuddy abrazándole la cintura.
8:30 a.m.
House se cepillaba los dientes en el baño viendo hacia su habitación reiteradas veces. Cuddy seguía profundamente dormida. Se colocó la camisa arrugada y se acercó a ella con aire pensativo.
No podía decir que Cuddy lucía hermosa pues objetivamente desde que volvió del hospital su cara empeora cada vez más. Pero al menos, lucía tranquila. Sabía que eso era lo que ella necesitaba, un poco de paz, la necesaria para darle un poco de energías y volver a su rutina.
Dando por seguro que luego pelearían, decidió dejarla dormir el tiempo que su cabeza considerara necesario y se fue al trabajo sin ella.
--
Entró a la oficina de Wilson sin avisar, como siempre. Wilson, acostumbrado a las impertinencias de su amigo no puso objeción y se quedó mirándolo desde su escritorio mientras éste se acomodaba en el sofá, esperando a que hablara.
-Cuddy tiene depresión.
-¿¡De verdad!? ¡Dios con razón eres el mejor diagnosticador del país, quién lo habría descubierto! –Irónico- ¡Claro que tiene depresión! Ella no es como tú House, tiene sentimientos y tiene derecho a sentirse triste.
-No me refiero a eso, claro que sabía que tenía depresión.
-¿Entonces?
-Está tomando medicamentos.
-Wow, por un momento pensé que los antidepresivos eran para tratar la depresión.
-¿Podemos hablar enserio? –Wilson rodó los ojos- ¿Y tú por qué estás tan molesto?
-Cuddy es mi amiga y veo que no la estás apoyando en nada.
-¿Y tú como estás tan seguro? ¿Acaso estamos contigo todo el día?
-Los escuché discutir el otro día. No tenías derecho a tratarla así.
-Lo sé –A Wilson le sorprendió la facilidad que tuvo para hacer que House reconociera su error- No tengo idea qué hacer con ella. Me está mintiendo.
-¿En qué?
-No me dijo que estaba tomando antidepresivos.
-¿No…?
-No, y ella no sabe que lo sé, así que más te vale que te quedes callado.
-Un segundo… ¿Por qué quieres ocultarle que lo sabes?
-¿Por qué? Simple: ella me ocultó que tomaba drogas, yo le oculto que sé que ella me ocultaba que tomaba drogas, así podemos seguir destruyéndonos ¿Cómo la ves?
-Idiota.
-Me lo ocultó por una razón y la descubriré.
-¿Y ocultarle es nece…?
-Sí, lo es.
-¿Por qué?
-Verás… desde que Cuddy me tiene sin sexo, entre otras muchas cosas, me he dedicado a un profundo análisis sobre todo a mí alrededor, y creo que he comenzado a atribuirme todas las desgracias que ocurren. Es otra etapa de mi faceta autodestructiva.
-No creo que sea autodestructivo admitir que con tu personalidad lastimas a Cuddy.
-Como sea… Hay una razón por la que no quiso contármelo, yo debería entrar gritando en su oficina indignado por semejante mentira, pero ¿Y si tiene un buen motivo? Entonces tendría que admitirle a Cuddy que me equivoqué, y ninguno de nosotros dos quiere que eso pase ¿Verdad?
-No me incluyas a mí en tu estúpido razonamiento, yo quiero que le digas a Cuddy que eres demasiado malo con ella.
-Pero… si resulta que no es un buen motivo, entonces sí tendrá buenas razones para estar en depresión.
-¿Perder a su bebé no es una buena razón? Entonces qué demonios lo es.
-No estamos discutiendo eso, estamos hablando de que pasó por alto el pequeño detalle de que se droga.
-Tú te drogas.
-¡Por buenas razones!
-¿Tener depresión no es una buena razón para tomar antidepresivos?
-Si toma antidepresivos es porque no sabe lidiar con lo que está pasando. Te creo si habláramos de una tontilla sensible y dependiente, tal vez si habláramos de Cameron o de alguna de tus ex esposas. Pero Cuddy es fuerte, sí es sensible para algunas cosas, no te lo niego, pero ella siempre ha sabido cómo salir adelante. Ella sabe que está cometiendo un terrible error tomando esas porquerías.
-¿Y así te preguntas por qué no te lo contó? Sabía que no la apoyarías.
-¡Claro que no la apoyaría! Cuddy está eligiendo el camino fácil, lo que en otra ocasión hubiera estado bien, sí, pero no con drogas.
-¿Te molesta que cometa los errores que cometes tú?
-A decir verdad… Sí, que mi esposa ande drogada por ahí y mintiéndome me produce un poco de molestia.
-¿Drogada? Cuddy no está drogada.
-¿La has visto hoy?
-No.
-Exacto. Se quedó dormida por las drogas.
-Dios… ¿Y el hecho que trabaje enfermizamente 16 horas al día no es un motivo para que se quede dormida? ¿Y una vez? –Wilson abrió la boca una vez más pero se demoró en hablar, como pensando bien en sus palabras- Un segundo… ¿Cómo sabes que Cuddy se droga?
-Te lo dije, se quedó dormida y…
-Además de eso.
-Tiene depresión.
-¡OH! ¡Ni siquiera estás seguro de que está tomando las pastillas!
-Conozco a Cuddy tanto o más que ella. SÉ que está tomando pastillas.
-¿Y eso lo vienes pensando hace algunos días o basándote en que se quedó dormida?
-En el camino aquí en realidad –Se levantó- había mucho tráfico –llegó hasta la salida.
-No hagas algo estúpido ¿Vale?
House lo miró pensativamente y salió. Wilson suspiró.
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Cuddy entró a la sala de diagnóstico en la mitad de un diferencial, enojadísima:
-¿¡Sabes a qué hora llegué, esposo!? –Irónica.
-No en realidad, esposa –Siguiendo la ironía.
-¡Recién!
Todos los doctores vieron la hora y se sorprendieron: 10:30 a.m.
-Y tú eres la responsable de este matrimonio –Se levantó- Chica mala ¿No sabes que debes ser puntual?
Entró a la otra oficina y Cuddy lo siguió.
-¿¡Por qué no me despertaste!? –House levantó los hombros en señal de "No sé". Cuddy se enojó más- ¡Llegué tardísimo! ¿Ahora qué van a pensar los doctores?
-Ya no te hagas la mártir, no has llegado tarde ningún día del año.
-¡Hoy sí!
-Me alegra tu actitud.
-¿¡Qué!?
-Me alegra que vuelvas a ser la poderosa administradora que tanto hacía erectar mi…
-¡Vale! –Sonrojada- ¡Debiste haberme despertado!
-Debimos haber hecho muchas cosas en la vida… debimos habernos casado hace 30 años, definitivamente debimos haber hecho algo con ese trasero…
-Idiota.
Cuddy salió enojada. House decidió volver al diferencial, comenzando a pensar en una buena idea por descubrir la mentira de Cuddy.
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Wilson entró a la oficina de Cuddy cuando ésta firmaba unos papeles. La decana sonrió en señal de que pasara, Wilson se sentó frente a ella y le preguntó:
-¿Cómo has estado?
-Mejor.
-Me pregunto cuándo será el día que te escucharé decirme "bien".
-Yo también espero que ese día llegue pronto Wilson.
Quedaron en silencio. Wilson veía la cara de Cuddy, más demacrada de lo habitual debido al poco maquillaje que esa mañana se puso, y sintió verdadera lástima por su amiga. Recordó su conversación con House.
-Lisa… Estás haciendo algo por mejorar ¿Verdad?
-Claro que sí –Pero Wilson notó que se ponía más nerviosa- ¿Por qué todos lo ponen en duda?
-Porque a veces tengo la sensación de que empeoras con los días.
Cuddy pareció demasiado ofendida a opinión de Wilson, pues dejó de prestarle atención y volvió a los papeles con el ceño fruncido.
-¿Qué haces por mejorar?
-¡Me levanto todos los días, me repito que la vida sigue y que debo salir adelante! ¡Eso hago!
-¿Por qué me estás gritando?
-¡Porque estoy harta de que tú y tu estúpido amigo se pasen la vida como dos viejas chismosas hablando de mí; de cómo me visto, de cómo me comporto! ¿Crees que no sé que House te mandó aquí? ¡Y tú como fiel perrito faldero le haces caso en todo!
-¡Muy bien, déjame aclararte que House no me mandó, si vine hasta aquí es porque me preocupo por ti!
-¡Lárgate Wilson!
-No Lisa, me escucharás porque esto es respecto a House –Le iba a contar la conversación, lo haría, no importa que traicionara a House con ello- Y es importante.
-¿Sabes? ¡No me interesa en lo absoluto House!
-Por Dios es tu esposo.
-¡Quiero estar sola!
-Pero Lisa…
-¡No Wilson, escúchame, quiero estar sola! ¡Vete!
Wilson bajó la mirada y se fue sin discutir. Sabía que Cuddy desearía haberlo escuchado cuando House hiciera alguna estupidez con tal de descubrirle, pero también sabía que cuando a Lisa Cuddy se le metía algo en la cabeza era imposible sacarla de ahí… y no tenía ganas de producirle otro disgusto.
Al salir vio a House en la clínica y suplicó que éste no hiciera alguna tontería con ella.
Por la tarde
House entró a la oficina de Cuddy con dos vasos de jugo de frutilla natural. Cuddy se miraba al espejo y trataba de disimular con maquillaje su descuidado rostro. La decana lo sintió entrar pero hizo como si no estuviera ahí. House lucía arrepentido:
-¿Sigues enojada?
-¿Por qué mi esposo intencionalmente me dejó llegar tarde a mi trabajo? Sí.
Se acercó y le pasó uno de los vasos. Cuddy lo miró sorprendida:
-¿Y esto?
-Te gusta el jugo de frutilla, pensé en traerte un poco.
-Eh… -Cuddy lo recibió y vio como éste bebía un trago- ¿Por qué tan bueno?
-Nada, sólo se me ocurrió.
-¿Y por qué? ¿Por qué estoy enojada?
-Sólo es un jugo –Cuddy seguía con la mirada interrogativa- Bien… mira, sé que a veces me paso y sé que desearías que te apoyara más, pero hago lo posible. Sé que un vaso de jugo no cambiará las cosas, sólo quise hacer algo que no te hiciera miserable…
-¿Tiene trocitos de frutilla? –Cuddy sonrió y House asintió con la misma sonrisa. Ambos bebieron el jugo juntos- Gracias.
-Espera –House lamió el labio superior de Cuddy, que aún tenía restos del jugo- Listo.
Cuddy sonrió otra vez.
-¿Luzco bien? –Preguntó al levantarse y mostrarle el nuevo traje que había comprado.
-Sí ¿Por qué tan formal?
-Tengo una conferencia ahora mismo, por eso me estaba arreglando.
-¿Co-conferencia?
-Sí ¿Cuál es el problema?
-Nada.
-Bien, deséame suerte.
Cuddy salió y casi al mismo tiempo House también.
Llegó hasta la clínica y averiguó en qué consulta estaba Wilson. Obviamente sin tocar, entró e interrumpió al oncólogo:
-¡Tú! ¿¡Por qué demonios no me detuviste!?
-Si hablas de tus estúpidas ideas por descubrir/castigar a Cuddy…
-¡Hablo de drogarla!
-¿Tú…qué…? –Miró al paciente- Disculpe, pero esto es una emergencia ¿Me espera un segundo?
-Te esperará una hora si es necesario, la clínica es gratuita.
-Cállate –Wilson se disculpó otra vez con el paciente y salió junto a House- ¿¡TÚ HICISTE QUÉ!?
-Puse una pastilla antidepresiva en su jugo y se lo bebió todo.
-¿¡Y por qué demonios lo hiciste!?
-Era mi única manera de saberlo: si no está tomando las pastillas, las que le puse no le harán nada porque fue la dosis indicada por la psiquiatra. Pero si está tomando las pastillas…
-No sabrá ni de sus pies, Dios… ¿Ya le hizo efecto?
-No tengo la menor idea.
-¿Y entonces cómo sabes que la drogaste?
-¡Porque estoy seguro que las está tomando!
-Pero fuiste hasta mí a contármelo, significa que algo pasó.
-Bien… no contaba con que Cuddy diera una conferencia médica justo ahora.
-¿¡QUÉ!?
-Tranquilo, si ella no es tan mentirosa como dices que es, no pasará nada.
-¡OH DIOS!
House y Wilson salieron rápidamente a la sala de conferencias.
No tardaron mucho en llegar a pesar de la cojera de House. Afortunadamente, pensaron, la conferencia aún no empezaba porque los doctores presentes charlaban entre ellos y Cuddy no estaba en el escenario. Disimuladamente llegaron hasta la sala donde Cuddy se preparaba siempre, encontrándose con una gran sorpresa:
-¡Greeeeeeg! –Cuddy se abalanzó hacia sus brazos sin dejar de reír- ¿Viniste a verme mi amor?
House miró a la secretaria que acompañaba a Cuddy y ésta no sabía que decir:
-Ella… comenzó a sentirte algo mareada mientras caminábamos hacia acá. Pero cuando llegamos estaba descontrolada, no sé qué le pasó.
-Tranquila Lucy –Wilson percibió la angustia de la secretaria- ¿Podrías ir a buscar a la enfermera de turno por favor? Explícale lo que le pasó a la dra. Cuddy.
-Bien.
-¡Luuuuuuucy! –La secretaria, una joven muchacha de 25 años, se acercó a su jefa un poco asustada- Luuuucy ¿Por qué te vas?
-Porque…el doctor Wilson me pidió un favor dra. Cuddy.
-No, no, no –Cuddy, con los ojos casi cerrados y una gran sonrisa, se acercó un poco más a su secretaria y apoyándose en su hombro para no caer le dijo:- Tú…trabajas para mí… ¿Verdad?
-Sí.
-Entonces no le hagas caso al doctor Wilson… es un aburrido que desea tener sexo conmigo.
-¡¡CUDDY!!
Gritaron tanto House como Wilson. En otra situación House se hubiera divertido muchísimo con ese comentario, pero estaban bajo una situación demasiado tensa.
-¿Queeeeeee? ¿Dije alguna mentira? –Cuddy abrazó a Wilson y lo besó en la mejilla sin parar de reír- Lo sé Wilson… lo sé hace mucho. Perooooo no puedo, estoy demasiado enamorada de tu amigo y no puedo verte con otros ojos.
-¡OK ya vale Cuddy! –House la tomó del brazo pero Cuddy ni siquiera lo tomó enserio. Esta vez se abrazó a él.
-¡Te extraño muuuuuucho mi amor! ¿Por qué ya no tenemos sexo? –Wilson y la secretaria miraron a House impresionados, éste los fusiló con la mirada. La secretaria recordó lo que le dijo Wilson y salió. Cuddy seguía encaramada al cuello de House y no dejaba de reír- ¿Tú me extrañas a mí? Di que sí por favoooooor.
-Ven, nos iremos a casa.
Un doctor de edad entró a la sala en la que se encontraban, ignorante de la situación:
-Lisa ¿Por qué tardas tanto en entrar? Te estamos esperando.
-Sí, sí, voy enseguida –Cuddy se alejó de House y pretendió ir hacia la sala, pero tanto House como Wilson la detuvieron- ¿¡Qué creen que hacen!? Déjenmeeee.
-Será mejor que vayas con House –Le dijo cálidamente Wilson.
-¿Con Greeg? ¡Noooooooo! –Esta vez abrazó al doctor de edad, quién ya se había percatado del estado de Cuddy- No quiero sonar dramática –Susurrando extremadamente fuerte- pero está un poco enojado desde que no tenemos sexo.
El doctor se sonrojó mientras House estaba que asesinaba a medio mundo. Cuddy, por otro lado, no hacía más que reír y ver el techo con la mirada perdida ahí. Iban a llevársela cuando por el micrófono anunciaron la entrada de Cuddy.
-¡Vooooooy!
Y sin que pudieran impedirlo, Cuddy llegó hasta el escenario prácticamente bailando y sin control de su cuerpo. Sólo reía y sonreía de una forma estúpida mientras se afirmaba del micrófono para no caer:
-¡Bueeeeeeenos días doctores ricos de este país! –Los murmullos comenzaron enseguida a sentirse- Ya saben quién les habla, pero por si tienen mala memoria se los recordaré: Lisa Cuddy, decana de medicina y administradora de este hospital, ó, la mujer cuyo trasero no disimulan ver cada día de la semana.
-¡Cuddy, ven acá! –Trataba de hablar House por lo bajo, pero Cuddy parecía no escucharlo- ¡Cuddy!
-Bien… el motivo de este conferencia es… oh no recuerdo cuál es, pero debe estar aquí en todos estos papeles que alguien escribió para que leyera –Tomó los papeles pero torpemente cayeron al suelo- Ups… problemas.
Cameron y Chase, quienes asistían también a la reunión, se miraban horrorizados por aquel ridículo que hacía la decana. Se levantaron con disimulo y fueron hasta donde estaban House y Wilson:
-¿Qué mierda? –Dijo Chase en cuanto llegó- ¿Está…?
-Drogada –Respondieron al unísono Wilson y House.
-¿Cómo es que…?
-Sobredosis de antidepresivos –Explicó Wilson, sintiendo como Cuddy hablaba sin parar algo totalmente estúpido.
-¿Desde cuándo toma antidepresivos? –Ahora fue Cameron quién preguntó.
-Nos encantaría saberlo.
-¿Piensan dejarla seguir haciendo el ridículo mucho tiempo? –Cameron estaba indignada y se acariciaba por inercia su pequeño vientre.
-Lo suficiente para que se avergüence el resto de su vida, en realidad.
-Iré por ella…
Cameron lentamente subió hasta el escenario y se acercó a Cuddy, hablándole en susurros:
-Lisa… ¿No crees que deberíamos irnos?
-¡Allisoooooooon! –Expresó alegremente y la abrazó, luego volvió a dirigirse hacia el público- Amigos doctores, como ya sabrán, ella es Allison Cameron: inmunóloga, jefa de ER, esposa del doctor Chase, ex enamorada de mi marido…
-Lisa –Cameron se alarmó por lo último que había dicho- ¿Vamos, sí?
-Y este pequeño vientre que ven aquí no son demasiados pasteles, no, no… ¡Son por un bebé! –Cuddy rió descontroladamente- Y ¿Adivinan? Supo que lo tendría al mismo tiempo que MI bebé se moría ¡Jajajajajajajaja!
Luego de escuchar esto Chase también subió al escenario:
-Ok Lisa, vamos…
-¡Doctor Chaseeee! –Cuddy lo miró con la cara llena de risas- No quiero que pienses mal pero ¿Podría tomarme un atrevimiento, Robert?
Sin esperar respuesta Cuddy tomó de la nuca a Chase y lo besó, dejando a absolutamente todos en chock. No fue un beso largo ni profundo, pero bastó para que House subiera al escenario hecho una furia:
-¡Ya basta Cuddy!
-No te enojes Greeg… es que su cabello rubio me tenía loca desde que llegó al hospital.
House molestísimo la agarró del brazo y se la llevó, siendo ayudada por Chase. Cameron, que seguía en el escenario, se acercó al micrófono y le habló a los presentes:
-Eh… creo que hay que dar por concluido esta conferencia. La decana… no se siente muy bien de salud.
Y sonrojada por la barata excusa que había dado frente a los doctores, también se bajó del escenario.
--
4 horas después…
House, Wilson, Chase y Cameron rodeaban a Cuddy, quién acababa de oír de sus amigos el desastre que había ocurrido. Estaba recostada en el sofá de su oficina mirando al techo, tratando de asimilar y creerse todo lo que le habían contado los doctores.
Aún no era capaz de pronunciar palabra cuando Trece, Foreman, Toub y Kutner entraron también a la oficina. Kutner, ignorante que Cuddy estaba consciente, dijo con una sonrisa:
-Nos contaron que a Cuddy se le pasaron los porros en la conferencia –Cuddy levantó la cabeza y lo miró con una cara de odio indescriptible- Dra. Cuddy…no sabía que…eh…
-Cierra la boca –Foreman lo regañó- ¿Cómo estás Cuddy?
-¿Cómo te parece que está? –Preguntó House irónico- Supongo que las ojeras descomunales, la falta de color en la piel y los ojos rojos te dan alguna idea.
-Mejor cállate House –Ahora Wilson habló- Dejemos descansar a Cuddy, debe seguir adormilada.
-Pueden…-Cuddy comenzó a hablar-…explicarme de nuevo qué pasó en la conferencia, creo que mis neuronas no se están uniendo correctamente.
-Dijiste un montón de burradas antes de subir al escenario –Comenzó a relatar Wilson.
-Le moviste el trasero a cuanto pene se te cruzaba en el camino –Siguió House.
-Subiste el escenario y seguías con las burradas –Continuó Chase.
-Y besaste a Chase –Terminó de relatar Cameron, un poco sonrojada.
-¿¡QUÉ!? –Dijeron al unísono Cuddy, Trece, Foreman, Toub y Kutner. La decana muerta de la vergüenza y los doctores haciendo su mayor esfuerzo por no partirse de la risa- ¿¡CÓMO!?
-Como suelen ser los besos: se unen ambos labios, intercambian baba y…
-¡Cállate House! –Ahora Chase lo calló, quién era el más avergonzado de todos- Tranquila Cuddy, no duró nada y no me metiste la lengua.
-¡Oh, que tranquilizador! –Contestaron al mismo tiempo House y Cuddy con ironía- Allison, no sé qué decirte, yo…
-Descuida Lisa, entiendo.
House se levantó y fue hasta el computador de Cuddy mientras los doctores seguían explicándole a Cuddy la situación. De pronto House hizo que se callaron y habló con voz enérgica:
-¡A qué no adivinan la guinda de esta torta!
-Al grano House – Contestó Cuddy amargamente.
-Alguien te grabó y dice que lo subirá a Youtube sino desembolsas 10 grandes –Cuddy abrió la boca pero no fue capaz de emitir ningún sonido, indignadísima.
-¿¡Bromeas!?
-Sí, lamentablemente ninguno de estos aburridos doctores sabe usar las cámaras de sus celulares…
Cuddy, cansada ya de discutir, otra vez se dirigió al grupo de doctores- ¿Cómo es que terminé así?
En realidad, de todo el grupo que la miraba sólo Wilson sabía la verdad, y temía un poco contarla. Decidió guardar silencio, después de todo esto ya era asunto de House y ella, y esperó a que House interviniera, quién no dudó en hacerlo:
-Por una sobredosis de antidepresivos.
-Es imposible, jamás me he equivocado en…-Cuddy se quedó sin habla por unos momentos. Miró a House y éste lucía enojado y herido a la vez- ¿Cómo…lo saben?
-¿Importa? El punto es que eres una total mentirosa y has quedado en evidencia.
-¿Desde cuándo lo sabes?
-Hoy lo comprobé.
-¿Hoy? Espera… ¿¡Tú fuiste quién provocó esto verdad!?
-¡Sí, y a diferencia de ti, no tengo ningún problema en admitirlo!
Ya a esas alturas no quedaba ningún otro médico en la oficina. Todos en el mayor silencio se fueron, pero ellos, tan encimados con su discusión, ni siquiera se percataron.
-¡¡Me drogaste!! –Cuddy se levantó y sintió un fuerte mareo, aún efectos de las pastillas- ¡¡A tu propia esposa condenado hijo de puta!!
-¡Yo no te drogué Cuddy, tú te hundiste en tus propias mentiras!
-¿Y ahora de qué mierda hablas?
-¡Sí Cuddy, yo te di una dosis de antidepresivos, pero era una dosis que no te hubiera hecho nada malo si me hubieras dicho la verdad!
Cuddy guardó silencio tratando de entender sus palabras. Lo miró, entre la rabia y la pena, y se aventuró en la explicación que su cabeza formulaba:
-Tú… tú querías saber si tomaba drogas, así que me diste una dosis que no me hubiera hecho nada si no estuviera tomando antidepresivos, pero como sí los estaba tomando, combinar ambas dosis produjo ese efecto en mí ¿Estoy en lo correcto?
-Sí ¿No fui obvio?
-¿¡Necesitabas humillarme frente a todo el hospital para descubrir si te mentía o no!?
-¡Debiste decirme la verdad!
-¿¡Eso te molesta, que no te haya dicho la verdad!?
House guardó silencio. No sabía qué le molestaba más, si era el sentirse engañado o el simple hecho de que Cuddy estuviera tomando las drogas.
-¿¡Sabes que mi carrera se puede acabar sólo por tu maldita necesidad de saber!? –House no contestó nada, en eso tenía razón. Cuddy con lágrimas en los ojos y la voz muy quebrada le dijo:- Vete a la mierda House.
Y salió de su oficina dando un portazo. House por un momento no hizo nada, él también quería pensar. Pero se levantó en cuanto recordó que Cuddy aún seguía con los efectos de la sobredosis y no podía manejar así.
Esforzando al máximo su pierna llegó hasta el estacionamiento, pero no encontró a Cuddy en el auto. Se había comenzado a preocupar cuando sintió un ruido que conocía muy bien. A varios metros de ahí, Cuddy estaba entre los arbustos del estacionamiento casi ahogada en vómito.
-Oh Dios… -House se acercó pero Cuddy lo alejó dando manotazos y llorando- ¿¡Pero qué te pasa!?
-¡Déjame en paz! –Por un momento dejó de vomitar sufriendo algunas arcadas- ¡Vete, ya has hecho suficiente!
-¿Quieres calmarte y dejar que te ayude?
-¡No quiero nada de ti House!
-Baja la voz, ya has hecho el ridículo bastante.
-¡Vete, déjame a mí y a mi depresión en paz!
-¿Otra vez con eso? –Cuddy tuvo otra arcada- Vamos al hospital, necesitas recostarte.
-¡Ya te dije que no! –Vomitó lo que sin duda para ella y para él era bilis- ¡Aggg! ¡Qué mierda me hiciste Greg!
Cuddy se arrodilló en la acera y su llanto aumentó, no así los vómitos ni arcadas, que habían cesado luego de expulsar bilis.
House la levantó del piso y pudo ver como toda su ropa estaba con vómito, sintiendo verdadera pena y culpabilidad por estado de su esposa. Realmente se le había pasado la mano.
-Vamos al auto…
-No quiero tu lástima –Decía en forma mecánica Cuddy, caminando hacia el auto- No quiero tu lástima…
Cuddy vio su ropa y sintió que colapsaría. House la calmó acariciándole el rostro y diciéndole en un susurro:
-No hay nadie, quítate la camiseta y ponte mi chaqueta.
-No Greg, es tu chaqueta favorita y yo estoy llena de…
House ya se la había sacado y la tenía entre sus manos, esperando que ésta la recibiera. Cuddy agradeció para sus adentros aquel gesto y se quitó la camiseta y el sostén; inmediatamente House la cubrió con la chaqueta, ni siquiera se detuvo a mirar su cuerpo desnudo, se subió al asiento del piloto y echó a andar el auto.
--
Entraron en absoluto silencio a la casa. Por la hora, Lis seguía en la escuela. Cuddy fue hasta su baño, se metió a la ducha y comenzó a bañarse con agua muy fría, House la observaba desde la puerta del baño, apenado. Pero ya a los 30 min. comenzó a inquietarse:
-Te vas a enfermar –Cuddy no contestaba- ¡Lisa, te vas a enfermar! –Nada- Voy a entrar a la ducha y te sacaré a la fuerza –Nada. House corrió la cortina de baño y encontró a Cuddy acostada en la ducha, recibiendo el chorro de agua helada en la cabeza, con los ojos medio cerrados, los labios muy morados y la piel más pálida de lo normal- ¡Mierda Lisa, levántate! –Cuddy no respondía nada. House cortó el agua y la tomó de un brazo, obligándola a sentarse en la ducha- ¡Escúchame! –Cuddy negaba con la cabeza. House insistió- ¡Mírame y escúchame! –Cuddy lo miró por fin: aún tenía los ojos rojos, pero esta vez también muchas lágrimas- ¡Necesito que reacciones Cuddy, necesito que seas la mujer fuerte que conocí!
-Ya no… ya no puedo ser esa mujer Greg –Cuddy no tenía intención de moverse, pero House se dio cuenta que su temperatura estaba demasiado baja y le puso la bata encima. Luego la tomó y la sacó de la ducha con mucha dificultad. Cuddy se alejó de House cuando vio que éste quería levantarla y muy alterada le gritó:- ¡¡DÉJAME EN PAZ, NO QUIERO TU AYUDA!!
Y enojada se levantó y fue hasta la habitación. House la siguió:
-¿¡Y ahora qué te pasa!? –Cuddy estaba tirada en la cama aún con bata y muy mojada- ¿¡Qué etapa de tu crisis nerviosa es ésta!?
-¡Déjame en paz!
-¡Dime Cuddy, dime para saber qué carajo esperar! ¿Viene la autodestrucción ahora? ¿Sólo llorar no te basta?
-¿¡Quieres saber lo que me pasa House, quieres saber!?
-¡Me encantaría!
-¡Estoy harta de ti, de esta vida de mierda, de sentir que a nadie le importo! –Estaba tan enojada que ni siquiera se daba cuenta cómo lloraba- ¡Estoy harta de fingir estar bien simplemente para que no te enojes conmigo, me explota sentir que cada día estoy peor y tú no haces más que burlarte de mí! –House abrió la boca para hablar pero Cuddy lo hizo callar, desahogándose por fin- ¿¡Y sabes por qué me molesta tanto!? ¡Porque si esto se pasara a ti, yo estaría ahí! –House bajó la mirada dándole la razón, pero Cuddy ni se percató:- ¡Yo siempre he estado contigo House, aguantando cada una de tus estupideces, de tus crisis, de tus penas! ¡SIEMPRE! ¿¡Tanto es pedirte lo mismo!? ¡Ni siquiera te pido lo mismo, me basta con que cojas mi mano cuando me veas llorar y me digas "te quiero, esto pasará"! ¿Pero sabes lo que tú me haces? ¡Me drogas y arruinas mi carrera simplemente porque te mentí! ¿¡Sabes por qué no te lo dije!? –House negó con la cabeza- ¡Porque no quería que te decepcionaras de mí! –Ya no podía hablar de la pena. Sin darse cuenta había caminado hasta quedar a centímetros de él. House la abrazó sintiendo como su camisa se mojaba tan sólo con sus lágrimas- Y a pesar de todo… siento que te he decepcionado Greg –Lloraba y hablaba como niña pequeña, totalmente acabada- Y odio sentirme así, odio sentir que te decepciono. Odio decepcionarte mi amor…
House suspiró y casi mudo le dijo:
-Esto pasará…-Acarició su cabello-… y te quiero.
=(
Sí sé, los hago sufrir mucho, lo siento ._. Si no se dieron cuenta, la pista que dejé en el otro capi fue que Cuddy se tomaba una pastilla en el baño a escondidas de House.
Ahora esperar "5 to 9" :DDDDD ...
Próximo capitulo: Consecuencias
