Sé que no tengo perdón de dios pero finalmente hice lo que muchos me pedían ( y lo que Aris no dejó de joderme para que hiciera todos estos años) Así que finalmente lo hice, o más bien, LO HICIMOS!

Busqué todas mis notas en mis antiguas libretas, en los archivos de los computadores e incluso en el celular y con la ayuda de Aris compilamos un resumen de lo que debía pasar más adelante. Muchos detalles se perdieron en el tiempo, porque no los anoté en ninguna parte y ni yo ni Aris los recordamos a estas alturas, pero hicimos todo lo que pudimos para toda la gente que siguió esta historia, y para los que la siguen leyendo (y eso aún me sigue sorprendiendo). Sé que muchos tal vez nunca vean esto, pero para los que siguen leyendo y viendo nuestros trabajos hasta ahora, y para esos que pusieron seguir esta historia incluso con muy pocas esperanzas de verla terminada espero que la notificación de actualización les de un poco de alegría y ganas de perdonarme por haber abandonado este fic.

El resumen que compilamos con Aris estará publicado en el siguiente capítulo. Este de aquí contiene el verdadero capítulo que seguía en la historia y que nunca terminé (por eso tan corto), pero también lo arreglé y lo subo porque pone un poco en contexto pequeños detalles en el resumen, y también porque tiene lo que muchas habían querido durante todos los momentos ArgChi del pasado xD

Con eso último pongo la ADVERTENCIA que en la primera parte están Manuel y Martín teniendo relaciones (sí, he traicionado mi línea editorial PG13, como le gusta chillarme a Aris), así que para los que no les apetece eso avancen hasta la indicación que puse de "HASTA AQUÍ" y sigan.

Me faltan páginas para decir cuánto lo siento por toda la espera y para todos los que sufrían al llegar al final y ver que no estaba completa, pero al mismo tiempo muchas gracias por leer y meterse tanto como para sufrir por la falta de actualización.

Ok, pónganse a leer no más.


CAP 36: QUIERO ESTAR EN TUS BRAZOS

- Martín...

Era la única palabra coherente que salía de su boca por el momento, los otros eran sonidos sin sentido que no hacían más que avergonzar esa pequeña parte de su mente que parecía seguir funcionando. Los brazos de Martín descansaban a cada lado de su cuerpo, sosteniendo algo del peso del rubio, pero de todas formas apresándolo contra la cama. Sus propias manos se aferraban a la espalda del otro para que no se alejara.

- Martín -Llevó sus dedos a enredarse en el cabello rubio cuando los dientes del vampiro rozaron la piel de su cuello. Distrayéndose de los dedos de Martín que se escabullían por el borde de su camiseta, descubriendo su espalda poco a poco.

El cuerpo de Manuel se arqueo para alejarse del contacto frío de esa mano, y ambos jadearon cuando sus pelvis se presionaron con mayor fuerza.

- Ah, Martín…

Volvió a sujetarse de su espalda con fuerza, tirando de Martín y obligándolo a acercarse en busca de otro beso. Con dedos torpes intentó coger la ropa del hombre sobre él, para quitársela o solo explorar algo más de piel aún no lo tenía muy claro.

-De… dejame a mi -Pidió Martín con un suspiro.

El rubio decidió por los dos y se alejó, arrodillándose sobre la cama y entre las piernas de Manuel. Rápidamente se quitó la camisa, sin preocuparse mucho por los botones, dejando su torso descubierto. Sin apartar la mirada de los ojos del moreno y mientras se inclinaba sobre él, comenzó a deslizar la camiseta de este muy lentamente por su pecho para quitársela. En muy poco tiempo la piel de sus torsos se estaba rozando directamente y Martín iba dejando besos y mordidas por todo el pecho de Manuel mientras este tiraba del cabello rubio. Las manos del mayor acompañaban a su boca, acariciando espalda, costados, vientre, y cuando llegaron a sus muslos, Martín también decidió que los pantalones estorbaban.

- ¡Ah!

Un dolor agudo subió por toda su espalda. Sus dedos inmediatamente se enterraron en los hombros de Martín a la vez que su cadera intentó alejarse del origen del dolor pero las manos del rubio lo mantuvieron en su lugar.

- Shus, tranquilo amor...

Martín lo besaba por el contorno del rostro mientras murmuraba palabras de consuelo- "Ya va a pasar, no te preocupes, solo espera un poco" -Con los pulgares secaba las lágrimas que brotaban de los ojos de Manuel y continuaba dando pequeños besos en sus labios y mejillas.

Como dijo el mayor, después de un tiempo el dolor disminuyó, pronto era una molestia más tolerable y la acompañó una sensación placentera. Pronto estuvo moviendo sus caderas, buscando sentir más de eso.

- ¡Ahh, Manu!

Pronto fue algo instintivo moverse al tiempo del rubio, alejar y luego acercar sus caderas para que las embestidas fueran más fuertes y rápidas. Estaba disfrutándolo cada vez más, y por eso se quejó cuando Martín de pronto se detuvo y tomó sus piernas. Manuel las apretó con mayor fuerza alrededor de la cintura del rubio en caso de que quisiera apartarse, y lo miró con el mayor enojo que su cara podía mostrar en aquel momento. Martín terminó riendo al ver su expresión, y la vibraciones que el gesto provocaba hizo que el moreno se estremeciera debajo de él.

-Eh, vamos, soltá, esto te gustará, lo prometo.

No muy convencido, Manuel acabó por obedecer, entonces el rubio elevó sus piernas y las posó sobre sus hombros. Dándole un guiño, Martín aprovechó de darle un beso a uno de los muslos del moreno y una ola de calor junto con un sonrojo más intenso se posó en la cara del menor antes de que el rubio prosiguiera.

-¡Ah, Dios! Martín, Ahh, ah…

- Manu, oh, Manuel, amor, mi amor…

Por un pequeño instante al moreno le había preocupado todo el ruido que estaban haciendo, además que posiblemente iban a romper la cama si Martín seguía embistiendo con tanta energía, pero después de unas tres veces más en que el rubio volvió a salir y entrar en él se olvidó de todo, y ahora estaba gimiendo y jadeando sin poder controlarse. Sus manos habían arañado la espalda de Martín cuando este alcanzó cierta parte que hizo que se arqueara y gritara de placer. Con voz entrecortada, Martín había reído y le dijo que no importaba, pero de todas formas ahora mantenía sus manos a los costados de su cuerpo, sujetando las sábanas con tanta fuerza que sus nudillos se veían blancos para no volver a lastimarlo.

-¡Ah, Martín!

Y con un último grito terminó, estremeciéndose con fuerza debajo de Martín. Su cuerpo se tensó, incluidos los músculos en su entrada. Martín no duró mucho tiempo más al sentir el cuerpo de Manuel apretándose a su alrededor, dio un gruñido y enterró su rostro en el cuello del moreno.

- Mmm…

Manuel fue despertando muy lentamente, primero notó que el frente de su cuerpo se mantenía caliente entre las mantas pero por una extraña razón su espalda estaba fría. Y de golpe recordó todo lo que había pasado la noche anterior y una sonrisa bobalicona apareció en su rostro segundos antes de abrir sus ojos.

-Vaya, al fin despertas, flaco -Una mano fría acarició el dorso de su brazo, mandando un ligero escalofrío al resto de su cuerpo. Intentó levantarse para darle un vistazo a Martín, pero un tirón que viajó por toda su espalda baja lo hizo gemir y cayó de regreso sobre la cama. Escuchó una risita por parte del rubio y casi enseguida el mayor estaba repartiendo besos por su cuello y mejilla.

- Ese es el precio por un poco de diversión -Le comentó al oído y Manuel no pudo más que gruñir y girarse con la ayuda de sus brazos para quedar de frente al rubio.

- ¿Ah, sí? Pues yo no veo que a ti te duela nada -El rubio le dio otro beso, ahora en el espacio entre sus cejas.

- Quizás la próxima vez -Después de eso le dio un verdadero beso en los labios, en el cual ambos cerraron los ojos para concentrarse solo en el contacto. Al separarse, Martín juntó sus frentes y se miraron directamente a los ojos

- Hola… -Susurro contra sus labios y el moreno sonrió.

- Hola… -Manuel llevó una de sus manos hasta el cabello rubio para acariciarlo con los dedos- No volverás a irte, ¿Verdad? -Sus rostros continuaban tan cerca, que sus labios seguían rozándose cuando uno hablaba.

-No -Martín inclinó levemente su cabeza y volvió a besar suavemente al moreno- Y si lo hago, te llevaría conmigo -Después de eso ya no dejó hablar al menor por devorarle la boca y volver a acariciar por completo todo su cuerpo.

o-HASTA AQUÍ-o

Como la pareja no vivía sola, por mucho que los dos se hayan olvidado de ese hecho, las buenas nuevas no tardaron en conocerse. Si bien nadie terminó escuchando realmente sus actividades, Pedro igualmente adivinó lo que había pasado en cuanto entró al cuarto de Manuel en la mañana para preguntar cómo se encontraba. El vampiro se tapó la boca antes de que su grito de sorpresa pudiera escapar, y con los ojos bien abiertos apreció un momento las dos figuras en la cama para luego huir del lugar. No iba a ser lindo si Martín lo veía husmeando.

Tal vez no era buena idea esparcir chismes sin tener todos los hechos, pero lo único más claro habría sido atraparlos en pleno acto. "Las buenas nuevas tienen que saberla los demás cuates", pensó y escribió un mensaje de texto que envió al resto del clan antes de arrepentirse.

- Oh, esto les encantará -Podía escuchar a la mayoría diciendo "¡Ya era hora!", y a Miguel golpeándose la cabeza contra el muro.

Se alejaba por el pasillo cuando su teléfono sonó con una alerta de mensaje, dio un salto y trotando se alejó de la habitación. Se escondió en un rincón por si Martín se había dado cuenta y quería darle una lección al fisgón, entonces miró el teléfono y se sobresaltó aún más al ver que el mensaje era de Alfred.

"En serio, ¿En qué estaba pensando cuando dejé que anotara el número?", sabía que había pensado en lo lindo del color de sus ojos y lo encantador que se veía con la pistola al hombro, pero su subconsciente no tenía que sacarlo a relucir a cada instante.

Dándose una palmada en la frente, se dispuso a leerlo.

"Gringo: U know, I just remember I debt u a drink 4 the good job last time, what do u say? "

Miró el mensaje por unos cuantos minutos, preguntándose qué debería hacer, qué haría una persona sensata y qué diría Itzel. Hasta que concluyó que tarde mal y nunca escuchaba a Itzel, estaba lejos de ser una "persona", y mucho menos sensata, y que el tipo francamente ya lo tenía entre sus dedos, así que no había mucho más daño que se pudiera hacer, por eso contestó.

"Yeah, sure, where to?"

Paseó el teléfono de una mano a otra hasta que recibió el mensaje de respuesta, el que realmente no se tardó más de dos minutos.

"Gringo: Come now and say hi to Matty and later we'll go to the pub, that right with you, Peter?"

Le desesperaba que le llamara Peter, pero al mismo tiempo sentía algo cálido expandirse dentro suyo por el apodo.

"Perfect, see yah"

o-O-o

Miguel se encontraba como hace mucho no lo hacía, tirado sobre su cama pensando, el teléfono tirado a un lado de él. En la pantalla aún podía verse el mensaje de Pedro con las "buenas noticias".

- Perfecto, estos dos idiotas ya lo están haciendo como bestias y yo aún no puedo ponerle las manos encima a mi novio como se debe.

Y lo peor era que cada vez que las cosas parecían ir hacia allá, pasaba algo que los interrumpía o se sentía tan exageradamente culpable que debía parar para que el remordimiento no le explotara en la cara.

- Tengo… ¿Cerca de 500 años? ¡Y no han sido los más limpios de la historia! He matado, acuchillado, mutilado, golpeado ¡Por favor! Y me siento culpable ahora porque… ¡¿Por qué?! ¡No es como si él no lo fuera a disfrutar! ¡No es que sea la canallada más grande que he hecho! -"Nunca he violado a nadie, por otro lado…"- ¡Osh! ¡Basta! Si no tenemos sexo pronto voy a volverme loco, ¡Y entonces sí pasarán cosas malas!

Realmente, si seguía acumulando toda esa frustración terminaría haciendo algo drástico como raptar al chico y encerrarlo en alguna parte de la casa, o sacándole la cabeza a alguien del clan. Preferiblemente a Martín… o no, Manuel encontraría la forma de hacerlo sufrir por eso, estaba seguro.

- Cogerse a alguien no era tan complicado antes… -Volvió a cubrirse la cara con las manos y soltó un gruñido.

Iba a terminar en la casa de Arthur pidiéndole algún conjuro, de nuevo.

o-O-o

- Todos saben que ya no somos tantos como antes, entre las luchas con los vampiros, entre clanes y con los cazadores humanos nuestras manadas son cada vez más pequeñas, los jóvenes no pueden darse el lujo de estar tanto tiempo sin procrear, menos un alfa…

- Luciano, tu padre es un líder, tú eres un alfa y aunque el consejo decidiera poner a otro al mando de este clan, deberías ir haciéndote a la idea que debes formar una camada con alguna compañera.

- Nuestras uniones no siempre empiezan con un amor pasional, chico, se trata de lealtad, sentido de responsabilidad y compañerismo, no necesitas estar loco de pasión para encontrar a una compañera a la que puedas apreciar y respetar para tener tus cachorros, ya no estamos para esperar tanto.

- ¡Siempre puedes tomar una segunda compañera cuando encuentres a otra que te mueva el piso! ¿Y quién dice que no vas a terminar enamorándote de la primera? Déjame decirte que cuando nacen los niños, ves todo con otros ojos…

Si seguía analizando los discursos de los ancianos, iba a terminar rompiendo algo.

- Hablan y hablan, pero todos ellos están con alguien a quien amaron antes de unirse. No hemos entrado en guerra de pronto y los tiempos no son tan diferente de hace 20 años, también estábamos en crisis entonces, no veo por qué tan preocupados ahora con la velocidad en que produzco niños, ¡Vaya!… -Luciano aplastó otra rama que se cruzaba en su camino y siguió adentrándose en el bosque en la dirección opuesta al clan.

Había empezado su día derramando el jugo del desayuno y desde entonces solo se puso peor. Los hombres del consejo lo acorralaron uno por uno en las calles del pueblo a compartir sus opiniones respecto a lo que hacía con su vida amorosa y lo que debería estar haciendo. Entre esas cosas estaba buscarse una loba para empezar a tener lobitos, algunos incluso hablaban de las opciones que había cruzando la cordillera, al parecer, la situación de los licanos estaba tan mal que varios clanes ofrecían algunos de sus betas e incluso alfas en uniones con otros clanes para aumentar el número más rápido porque el cortejo entre ellos no estaba funcionando.

Ahora, lo que pensaran las personas ofrecidas, ni idea, pero le parecía absurdo, como formación de alianzas era bastante práctico, pero no iba a estar buscando pareja como los nobles de la antigüedad. No tenía su esperma en tan alta estima como otros podrían pensar. Además, tenían mucha más expectativas de vida que hace… que, ¿50 años? No tanta como se podría querer, porque que no los controlara su bestia interna la mayoría del tiempo no quería decir que se metan en menos líos con otras criaturas, pero por otra parte...

- ¡Ni siquiera sé si una loba sería lo más apropiado para mí! -Hablando en serio, ciertos ojos cafés y pelo claro estaban plagando su mente demasiado como para no tener dudas sobre eso.

- Ja, pero esa opción sí que está fuera de lo posible, amigo, partiendo porque es perturbadora y estúpida -Se dijo a sí mismo. Podría haber cortado esa línea de pensamiento en aquel momento, pero en cambio siguió dando vueltas en lo mismo- Una aberración, definitivamente perturbadora, definitivamente estúpida, mejor sería organizar un baile y elegir esposa… mucho más realista…

Siguió caminando por quién sabe cuánto tiempo hasta que vio sobre una rama a la persona que le tenía tan confundida la cabeza.

"Oh, dios… estoy frito" Pensó cuando su corazón comenzó a saltar más fuerte en su pecho al ver aquel brillo de lentes.

o-O-o

Sebastián fue al bosque porque… ni él lo sabía muy bien, pero vaya que lo estaba analizando en su cabeza.

- Ni sé por qué me molesta tanto, ya era hora de que esos dos dejaran el drama…

Si bien quería ir a darle un par de golpes a su hermano por irse y volver sin decirle una palabra, no fue lo primero que atinó a hacer. Lo que hizo al ver el mensaje de Pedro fue levantarse de la cama y salir volando por la ventana, con una sensación incómoda en el pecho.

La verdad es que no tenía ganas de ver a ninguno de los dos por un par de horas.

-¡Argh! ¿Debería estar feliz por ellos? –Por un lado Martín se merecía una buena tunda de Manuel. Por otra ya era hora de que se dejaran de estupideces y permanecieran juntos.

La sensación de ahogo en el pecho se hizo más fuerte todavía, y el vampiro terminó descendiendo sobre una rama, recargándose contra el tronco del árbol y tomándose el cabello con ambas manos.

- ¡¿Estoy celoso de ellos?! ¡Lo que me faltaba! –Arrastró los dedos sobre su rostro y se sentó de golpe- ¡Eso sí que está mal! –Gimió y recargó su cabeza contra la corteza dura del tronco.

"No puedo ser más patético".

Estaba celoso porque el tarado, terco y algo inmaduro de su hermano había encontrado a alguien que lo quisiera y soportara para compartir sus días, y él todavía nada. Nada de nada. Nada que tuviera alguna posibilidad de ser, al menos.

"¿Pero por qué al puto bosque? ¡Demonios!"

Imágenes de la cueva vinieron a su mente sin que las llamara, y lo dejaron con los pelos de punta.

-Por supuesto que no vine a ver a ese pulgoso –Murmuró, tronando los dientes y con los ojos cerrados- No, no… solo, solo no…


Y ahora sigan al resumen