Disclaimer: Basada en los personajes creados por Stephenie Meyer
Summary: Si Edward hubiera cambiado en esos meses, separado de Bella, dejando salir a flote su lado vampiro y, olvidando el humano ¿que pasaría? Si dañara a Bella, ¿que pasaría? ¿Si Bella decidiera darle a Jacob una posibilidad, que pasaría?
Capitulo 34
Verdades
-Quédate…- lo había aferrado del brazo evitando que se marchara. No era que mi fuerza bastara para detenerlo, pero era todo lo que podía hacer, no quería quedarme sola esa noche.
-Increíble…- una voz desde el fondo de mi habitación me puso los pelos de punta. No era la de Edward… Era…
-Jacob, solo vine a dejarla en su casa, no lo mal pienses.- Edward le respondió con gran naturalidad e ironía en la voz. Una mezcla extraña, escalofriante.
-Seguro que si, por eso ella te pidió que te quedes, ¿no? De todas formas eso no es lo que importa ahora, sino lo que tengo para decirles.
En ese momento a mi vampiro se de desarmo la cara, mientras que en sus ojos comenzaba a brillar una sospecha. En ese momento, el estaría leyendo los pensamientos de Jacob.
Yo no podía creer que le había pedido a Edward que pasara conmigo la noche, mientras Jake estaba allí presente. Por más que no supiera de su presencia, tenía un gran malestar en el estómago, quería llorar, pero había llorado mucho en el último tiempo y no deseaba hacerlo más, y menos si siempre iba a ser por mi culpa, por culpa de mi histeria e indecisión. Pero como él dijo, no era momento de hablar de eso, parecía que había algo jugoso que tenía para contarnos. Al igual que nosotros a él… Las visiones de Alice le incumbían y mucho.
-Por tu cara ya lo debes haber leído, chupasangre. Creí haberte dicho que no te metieras en mi cabeza, pero supongo que es inevitable, no tienes respeto por lo que le pertenece a los demás.- le espetó con un odio iracundo.
-Bella no es tuya, nunca lo fue.- dijo mas gruñendo que hablando.
-No hablen de mí como si fuera un objeto. Eso en primer lugar, en segundo creo que estamos aquí por algo mas importante…-atajé como pude una nueva discusión. Parecía irreal que aún pelearan por mí en al situación tan crítica en la que nos encontrábamos.
-Uhm si, es verdad. Vengo a decirte algo que debí haberte dicho antes, Bella. No se si recordarás la nota que recibimos hace un mes…Bien…
-¿Qué nota? Victoria… ¿Cómo no nos dijeron nada de ese plazo? Ahora entiendo…-Decía Edward a medida que la historia que leyó de la mente de Jake iba cobrando sentido mientras me la explicaba a mí.
-No interrumpas, no todos leemos mentes- dije ya muy exasperada.
-Prosigo… Esa nota no fue la única, existieron muchas más en ese mes. Me sorprende que la hayas olvidado, ya que temías ese viernes con todo tu ser… Victoria siguió acercándose a nuestros lares y nosotros siempre cuidábamos tu casa y la alejábamos de la reserva, jamás te dejamos sola. Esto provocó la ira mas profunda de esa chupasangre maldita y dijo que nos olvidáramos del plazo, que no haría ningún acuerdo con nosotros, que tenía mejores planes. Pero que aún así, no cantemos victoria, por que estaría siempre alerta, buscando la forma de acercarse. En esta última semana, al contrario que el resto de los días, no recibimos ningún mensaje de ella amenazándonos… Hasta hoy, descubrimos un último mensaje tallado en una piedra y éste decía que su último golpe se acercaba, que ya no importaba lo que hiciéramos, sería definitivo y mortal. Por eso he venido a buscarte Bella, no estás segura acá en Forks.- escuché sus palabras muy atentamente, pero ya no me surtían tanto efecto, ya que él creía que si algo sucedía la que saldría mal parada sería yo… Pero, aunque existía esa posibilidad, lo que él desconocía que ni en el mejor de los casos el seguiría con vida.
-No vas a llevártela a ningún lado Jacob, primero debemos tener una junta, los míos con Sam y el resto para decidir qué es lo más conveniente… Ya que no solo ustedes tuvieron noticias de Victoria hoy…- Edward ni bien dijo esas palabras me miró a mí buscando mi apoyo. Me tomó de la mano y no me resistí, sino que la apreté con fuerza para mostrarle que aún estaba allí con él. Aún no me había ido… porque debía hacerlo, mas allá de toda lógica, más allá de todo lo que pude haber cavilado antes, esa era la mejor opción.
-¿Qué saben que nosotros no?- ya usaba el plural típico de la manada, ya no pensaba como Jake, sino como el lobo "beta" como me gustaba llamarlo.
-Jake, será mejor que te calmes y vengas con nosotros… Lo mejor es que hablemos con Alice.- repuse, evitando mencionar lo que tanto me costaba aceptar.
-La médium ha visto algo, ¿no? ¿Es sobre Bella? Yo no permitiré que esa pelirroja bastarda le toque un solo cabello, la protegeré con mi vida y…- no lo dejé terminar.
-¡Ni se te ocurra volver a repetir eso Jacob Black!- inmediatamente irrumpí en llanto al recordar las palabras de Alice: "…la única tumba que allí se encontraba era la de Jacob…" Sus palabras me atormentaban a cada segundo y no podía escuchar la confirmación de la mismísima boca de Jake, era demasiado. Y eso que ya no quería llorar.
-¿Qué…?- su incertidumbre era muy clara, no entendía como esas simples palabras, fruto de su amor, podían causarme tal impacto.
-Jacob, no soy el más indicado para decirlo, pero aunque ella está en peligro… No es la única, y aún así tiene posibilidades de sobrevivir… Pero no es lo mismo en tu caso.- a pesar de que ellos se odiaban, Edward aún tenía cierto cuidado con sus palabras e intentó decirlo de la forma menos cruel posible. Quizas por Jake, quizás por mí…
La cara de Jake estaba en blanca, a simple vista se podía ver como no entendía las palabras de Edward. Me miró buscando la negación de esas palabras en mis ojos, pero en ellos solo encontró dolor y frustración. Mientras más me miraba, más comprendía la realidad de la situación. Por un momento vi en los suyos un atisbo de miedo, como si se hundieran en un abismo… Pero inmediatamente fue reemplazado por esa cara de póker que antaño usó, apenas se había convertido en lobisón. Lo hacía para ocultar sus verdaderos sentimientos, para no lastimarme… No tenía caso, yo sabía lo que sentía y Edward podía muy fácilmente leerlo, pero ninguno dijo nada.
Nos miró a ambos, después de un buen rato de silencio, hasta que dijo.
-Quiero hablar con Alice, quiero saber que coño está pasando.
