Capítulo 37

Equipos djiin

Más y más djiins negros salían del Médium y los magos de Magnostadt apenas podían contener la amenaza, la magi Scheherazade fue llevada por su ira a atacar fieramente a los djiins. Lo que le ocurrió a Titus fue imperdonable, lo usaron, usaron su magoi para volverse más fuertes. ¿Qué había pasado luego de hablar con él? Ella no lo sabía, mas solo podía gritar para que se lo devolvieran. Sin embargo, su brazo fue herido en el proceso y ahí Aladdín y Alibaba hicieron su aparición junto los demás contenedores de Kou en sus equipos djiin completos. Todos menos Ren Hakuryuu, para desgracia del príncipe de Balbadd.

Derrotar al Médium era muy difícil, su borg era demasiado fuerte y aunque con rapidez eliminaron los djiins estos aumentaban. En un momento este llegó a tomar la forma de una persona, de piel gris pálido y contextura demacrada. Todo lo que sus numerosas manos tocaban absorbía el rukh. Cualquier ataque era esquivado por este monstruo que tenía más de una barrera las cuales invocaba con sus manos. Era demasiado difícil poder penetrar aquella defensa. Es entonces cuando una de las manos se abalanza contra Kouen y Alibaba que caen al suelo. Se reincorporan con dificultad para ver a carne viva heridas en sus brazos y piernas. Kougyoku en un arrebate de ira lanza mil lanzas de agua contra el ser en venganza por lo que le hizo a su hermano y amigo. Uno de esos tiros es certero y Aladdín se percata de algo…

― ¡Eso es! ¡El médium toma magoi y al mismo tiempo se defiende! Hay puntos débiles que podemos aprovechar.

― ¡Pero Aladdín! ―Exclama Kouha― necesitaríamos demasiada puntería, la mayor parte de esa cosa está cubierta por el borg.

― ¡Koumei! ¡Tú los dirigirás! ―Ordenó Kouen.

― ¡Tenemos que intentarlo al menos! ¡Halharl Infigar!

¡Kyokudai Mahou Pa´ir Al-Hazard! ―Pronunció Hakuei.

¡Kyokudai Mahou Lelazzo Madraga! ―Kouha alzó su voz dispuesto a atacar.

¡Kyokudai Mahou Vaniel Ganezza! ―Kougyoku blandió su espada determinada.

―E-Es increíble ―dijo Alibaba.

―Aunque esto demorará un poco, no podremos volver en un rato ―suspiró Kouen debido a las numerosas heridas que ambos recibieron.

Koumei coordinaba todos los ataques de manera que fueran letales para el Médium, pero siempre se recuperaba.

― ¡Maldición! ―Protestaron.

―Apenas, apenas tenemos magoi ―jadeó Hakuei.

― ¡AUN HAY ESPERANZA! ―Gritó una persona― ¡Darbat albarq!

Una flecha increíblemente veloz como un destello rugió, así como un trueno. La misma rompió la barrera del monstruo y lo atravesó. Se produjo una gran explosión. Lamentablemente, el ser tomaba el magoi del mar para reponerse.

― ¿Estás bien? ―Le preguntó su salvadora.

Le miró bien y no creía lo que veía.

― ¿Akai…? ―Preguntó Aladdín impactado de verla.

― ¡Aladdín! ―Exclamó sonriendo.

― ¡¿Qué?! ¡¿qué?! ―Gritó Alibaba estupefacto― ¡E-Eso e-es un equipo djiin completo! ¿Cómo?

Bueno, cuando tienes a un genial tutor como yo ¡Todo es posible! ―Habló Keren presumido, no podían verlo, pero sabían que debía estar teniendo una gran sonrisa en su rostro.

― ¿No puedes darme algo de mérito? ―rio Akai.

No ―respondió soltando una carcajada.

Aladdín apenas podía articular palabras coherentes al verla, de alguna forma ella se veía hermosa. Algo que obviamente no dudaría en decírselo; sin embargo, las circunstancias no acompañaban.

Apenas pudo reconocerla con todos esos cambios. Su pelo se había hecho más largo de lo que ella lo llevaba, sin contar que su color se había vuelto más rojizo e intenso que antes. Estaba atado a una pieza de oro con una gema roja incrustada. Las miradas de ambos se encontraron para que él notara que la ajena era mucho más brillante y vivaz. Le sonrió de oreja a oreja orgullosa por lo que había logrado. En sus manos llevaba su arco dorado con ornamentaciones delicadas, pero llamativas. Tenía un collar dorado que encajaba con la forma de su cuello y de este caía una cadena dorada y plateada con gemas pequeñas y ovaladas más largas de tonos variados de azafrán y violeta que alcanzaba su cintura. De esta pieza de joyería bajaba una tela azulina que cubría su pecho. Su abdomen descubierto tenía dibujos bordos del mismo color que la estrella de ocho puntas grabada en su brazo. A partir de su vientre caían un par de telas que la cubrían hasta las rodillas y un poco más allá algunas. El material comenzaba del mismo tono azul intenso e iba tornándose en uno verdoso. Su cadera era rodeada por un adorno de oro con una gema carmín en el centro. De sus brazos se elevaba una tela traslúcida celeste que flotaba arriba de su cabeza.

― ¿Cómo lo hiciste? ―Tartamudeó el magi.

―Ni yo lo sé, a decir verdad ―rio nerviosamente― solo pensé a quien quería proteger, en que quería hacerme más fuerte y ¡pasó! ―Entrecerró sus orbes― eres quien me impulsa a ser mejor ―admitió algo avergonzada.

― ¿¡E-Eh?! ―El otro se sonrosó inmediatamente, mientras Alibaba lanzaba a ambas miradas pícaras desde lejos.

― ¿Quién es ella? ―Preguntó Kouen.

―Es una amiga de Aladdín, al parecer ella también tiene un contenedor ―explicó él.

― ¿Será ella la guardiana a la que se referían los djiins? ―Se dijo el de Kou a sus adentros sin despegar sus ojos de la chica.

―Wow Keren, cuando dijiste que sería difícil derrotar al Médium ¡No creí que tanto! ―Comentó la muchacha observando al enemigo.

Estamos hablando del ente que traerá a Ill ah a nuestro mundo ¿Qué esperabas? ―Replicó el djiin.

―Por el amor al cielo Keren, estamos en el fin del mundo y usas la ironía ―resopló cruzándose de brazos.

―A-Akai ―le llamó Aladdín

― ¿Si?

― ¿Por qué tienes esa marca en el brazo? ―Señaló la estrella de ocho puntas.

―Esto prueba que soy la guardiana del rukh rojo, además…

―Es la llave ―aclaró Keren.

― ¿Llave? No entiendo.

― ¡Te lo explicó luego Aladdín! Ahora debemos romper ese borg ―indicó la joven apuntando con una flecha el objetivo― a la cuenta de uno… Dos… y… ―esperó un poco― ¡TRES! ¡Darbat albarq!

Otro ataque letal de rayo fue lanzado y junto a este una luz plateada surcó el lugar hasta el Médium. Boquiabiertos miraron a la de ojos verde agua que sonrió y dijo alzando la voz:

― ¡Te agradezco que me prestaras tu fuerza Muu-san!

―Eres mi pequeña estudiante, lo vale y te ayudaré cuando lo necesites ―contestó Muu Alexius revestido con su equipo djiin de plata― gracias a Scheherazade-sama pudimos llegar a tiempo.

―Hubiera sido agotador volar hasta aquí, no quiero desperdiciar magoi antes de la batalla ―suspiró Akai― ¿Neo no vendrá?

―No tiene contenedor metálico o familiar, sería muy peligroso. Él se quedó a manejar todo en Reim ―explicó el fanalis.

―Ya veo… ¡Bueno! ¿Qué esperamos? Tenemos que acabar con esta cosa ―clamó ella dirigiéndose a toda la gente de Reim que vino a darles una mano.

Sin que se percatara el monstruo se abalanzó sobre Akai, el rukh rojo intentó formar una especie de barrera que la protegiera. Las manos del Médium eran demasiado fuertes para ella y quebrantaron su defensa. Ella soltó un grito ahogado cuando estrujó su cuerpo. Luego la lanzó hacia la dirección donde estaban Kouen y Alibaba.

Aladdín apenas pudo verlo venir, apretó los puños con fuerza y sin dudarlo lanzó un ataque junto a Muu para hacerle retroceder. Un sentimiento de pánico hizo temblar al magi. Voló directamente a donde estaba, dispuesto a hacer algo, lo que sea, para salvarla.

―No puede ser, no puede ser… ¡AKAI!


Holaaaa gentee! Me extrañaron?!

Ok, ok, me demoré mucho en actualizar XD. Lo reconozco, pero por diversas razones (que no planeo ennumerar para alargar el asunto) me he dignado a publicar ahora que pude volver a escribir. Es un placer volver y compartir lo que escribo con ustedes. Agradezco todo el apoyo, coments y la paciencia sobre todo para no liquidarme XD. Ahora que tengo más tiempo para tocar la compu puedo actualizar en esta pag 7u7 además hace mucho que no hago una N/A.

Por cierto, para los que shippean alakou tengo un fic que ahorita iré a actualizar jejejejje.

Nos vemos el próximo viernes gente ;D