Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.
En el vertiginoso remolino que debería haberlo sido todo para mí, no dejaba de buscar una cabeza morena.
Sakon respiraba pesadamente sobre mí, oliendo a ponche y a chicle de menta, mientras su acompañante lucía una expresión asesina. Hice caso omiso de él con la esperanza de que me dejara en paz.
Algunos estudiantes pasaban ante mí con empapados vasos de papel y aspecto de estar siendo estrangulados por el cuello de su camisa. Una chica rubia, se acercó veloz y empezó alabar mi vestido. Tenten estaba ya en la pista de baile, brillando bajo las luces. Pero no vi a Sasuke por ninguna parte. En medio de un grupo de desesperadas jóvenes hormonales vi a Neji Hyuga, me miro con asombro y luego se escabullo hasta mí.
Otra vaharada más de chicle de menta y vomitaría. Le sonreí cuando estuvo a mi lado y el discretamente observo mi vestido.
- Te ves… hermosa - dijo en voz baja.
- Te ves muy guapo, me gusta tu traje.
Huimos a la mesa de los refrescos, donde un entrenador se lanzó a hacer un estudio crítico del partido. Parejas y grupos se acercaban a nosotros, se quedaban unos pocos minutos y luego se retiraban para dejar sitio a los que aguardaban tanda. Igual que si realmente fuéramos de la realeza, pensé. Mire de soslayo para ver si Neji compartía mi regocijo, pero él tenía la mirada fija a su izquierda.
Seguí su mirada. Y allí, medio oculta tras un grupo de jugadores de rugby, estaba la cabeza oscura que había estado buscando. Inconfundible, incluso bajo la tenue luz. Un estremecimiento me recorrió, más de dolor que de otra cosa.
- ¿Buscabas a Sasuke? - pregunto Neji con expresión dura.
- Solo para decirle algo, luego nos vemos Neji…
- Está bien.
Marche en dirección a Sasuke por entre la multitud. Nuevamente me vi atestada de jóvenes que me entregaban flores, tendría que dejarlas en algún lugar.
Su traje tenía un corte sutilmente distinto del que llevaban los otros muchachos, más elegante, y llevaba una camisa de seda gris debajo de él. Se mantenía muy quieto, un poco apartado de los grupos que lo rodeaban. Y aunque solo podía verle el perfil, repare que su tez pálida resultaba aún más inquietamente hermosa. Me concentre en su hombro, en la línea de la mandíbula, y entonces él empezó a volverse hacia mí.
En este instante, me di cuenta de que era hermosa. No era solo el vestido o el modo en que llevaba peinado los cabellos. Era hermosa en mi misma; esbelta, alta, imperial, un objeto hecho de seda y fuego interior.
Vi que los labios de él se abrían ligeramente, de forma refleja, y entonces alzo la vista para mirarme a los ojos.
- Hola.
Era mi propia voz, tan sosegada, profunda y segura de sí misma.
- ¿Te la pasas bien? - pregunte.
Lo hago ahora. Él no lo dijo, pero supe que era lo que pensaba; lo veía en el modo en que me miraba fijamente. Jamás había estado tan segura de mi poder. Excepto que en realidad no tenía el aspecto de estarlo pasando bien; parecía acongojado, lleno de dolor, como si no pudiera soportar ni un minuto más aquello.
La banda empezaba a tocar un baile lento. El seguía contemplándome fijamente, empapándose de mí. Aquellos ojos sombríos oscureciéndose aún más de deseo… Tuve la repentina sensación de que él podría acercarme bruscamente y besarme con fuerza, sin decir ni una palabra en ningún momento.
- ¿Te gustaría bailar? - pregunte en voz baja.
Estoy jugando con fuego, pensé de repente. Y en este momento me di cuenta de que estaba asustada. Mi corazón empezó a latir violentamente. Era como si aquellos ojos negros hablaran a alguna parte de mí que estaba aterrada muy por debajo de la superficie y aquella parte me gritaba que lo besara. Algún instinto que jamás había despertado.
No me moví. La misma fuerza que me aterraba me mantenía aquí. Aquello estaba fuera de control, me dije de improviso. Lo que sucedía aquí, fuera lo que fuera, escapaba de mi comprensión, no era nada normal ni cuerdo. Pero ya no se podía parar, e incluso aterrorizada disfrutaba con esto. Era el momento más intenso que había experimentado con un muchacho, pero no estaba sucediendo nada en absoluto; él se limitaba a contemplarme, como hipnotizado, y yo le devolvía la mirada, mientras la energía brillaba entre nosotros como un rayo calorífico. Vi que sus ojos se oscurecían aún más, derrotados, y sentí el salvaje salto de su propio corazón cuando él me tendió lentamente una mano.
Y entonces todo se hizo añicos.
- Vaya, Corinne, que encantadora estás - dijo una voz, y mi visión quedo petrificada por unos cabellos rosa.
Era Sakura Haruno, los cabellos medianamente largos y su piel cremosa. Llevaba un vestido confeccionado en lamé rosado. Deslizo un brazo desnudo alrededor de Sasuke y le sonrió con indolencia. Resultaban una mezcla de ternura y oscuridad.
- Y ese vestido es tan mono… - prosiguió Sakura, mientras mi mente seguía funcionando en automático.
Aquel brazo informalmente posesivo unido al de Sasuke me lo decía todo.
- Le dije a Sasuke que sencillamente me llevara a casa, así que no vamos a quedarnos mucho tiempo. Así que no te importara que me lo quede para el baile, ¿verdad?
Estaba extrañamente tranquila ahora, mi mente era un vacío zumbante. Respondí que no, que desde luego no me importaba, y contemple como Sakura se alejaba, una sinfonía de cabellos infantiles. Sasuke se marchó con ella. De todos modos yo estaba aquí por otra cosa.
Había un círculo de rostros a mí alrededor; les di la espalda y me topé con Tenten.
- Dijiste que no venía con ella.
- Eso creía…
- Ya veo.
Sumida aun en aquella curiosa calma artificial, escudriñe la multitud y vi a las amigas de Tenten que se acercaban, y a Neji abandonando su mesa. Lo habían visto, entonces. Encaminándome instintivamente fui hacia el baño de chicas.
Estaba abarrotado de cuerpos femeninos, y Tenten y Hinata Hyuga mantuvieron sus comentarios alegres mientras inútilmente sentían preocupación por mí.
- ¿Viste ese vestido? - dijo Tenten, oprimiendo mis dedos a escondidas.
Pude ver en el espejo que mis ojos estaban demasiado brillantes y que había una mancha de color ardiendo en cada mejilla. Me arregle los cabellos y me aparte.
La habitación se vacío dejándonos a solas. Hinata Hyuga jugueteaba nerviosamente con el lazo de lentejuelas de su vestido.
- Quizá no sea tan mala idea después de todo - comento con calma -. Me refiero a que puedes bailar con cualquiera que desees. Y así tal vez sea para bien, y tú puedas dedicarte a otras cosas ahora…
¿También tú, Bruto?, Pensé.
- No les he pedido la opinión.
- Vamos, Corinne, no seas así - intervino Tenten -. No intenta herirte, solo piensa que…
- Y supongo que tú también lo piensas. Bueno, eso es estupendo. Sencillamente saldré y me buscare otras cosas a las que dedicarme. Como otra amiga…
Las abandone a ambas contemplándome atónitas mientras me alejaba.
Fuera, me arroje al remolino de color y música. Me demostré más radiante de lo que había estado nunca. Recibí todas las flores que me entregaban los muchachos, riendo de vez en cuando, coqueteando con todos los chicos que cruzaban en mi camino.
Luego de un momento, me llamaron para que subiera y me coronaran, y permanecí de pie sobre el escenario, contemplando a las figuras multicolores del suelo. Alguien me entrego unas flores; alguien coloco una diadema en mi cabeza. Sonaron aplausos. Todo transcurrió demasiado rápido.
- Ahora las tres preguntas para nuestra princesa de hielo - dijo el muchacho del micrófono.
Se escuchó a la multitud más entusiasmada y luego le acercaron un sobre.
- La primera y más importante. Corinne-san ¿Es usted Uchiha? - todos quedaron el silencio y me acercaron el micrófono para contestar.
- Si - clara y cortante, les aclare el misterio.
- La segunda pero igual de importante ¿Es usted de Francia?
- Si, nací en Japón pero luego me fui a Francia.
- La tercera pregunta: Se especula que usted ha venido con Neji Hyuga, ¿él es su novio?
Me demore un momento en contestar, sonreí impulsivamente y luego en voz baja conteste:
- He venido sin pareja a este baile - suspire - Neji Hyuga es un gran muchacho, pero no es mi novio.
- ¿Y lo será? - pregunto instintivamente el muchacho y sonreí con levedad.
- Ya se han acabado las tres preguntas.
Di las gracias y descendí del escenario.
Coquetee con Sakon porque era quien estaba más cerca cuando ascendí, él era capitán del equipo de rugby. Había venido a este baile para recaudar información sobre los tres ataques que habían sucedido en el cementerio de Okutama.
Debía estar totalmente segura que no había sido obra de una pandilla. Extraje una de las rosas del ramo y se la di. Neji observaba desde la barrera, con los labios apretados. La olvidada acompañante de Sakon estaba casi hecha un mar de lágrimas.
Olí alcohol mezclado con menta en el aliento de Sakon, y vi que el muchacho tenía el rostro colorado. Sus amigos me rodeaban, un grupo que chillaba y reía a carcajadas, y vi que Haki vertía algo de una bolsa de papel marrón en su vaso de ponche.
Nunca antes había visto a estos chicos, pero me sabía los nombres de la mayoría de los estudiantes en este instituto. Me recibieron con una calurosa acogida, admirándome, los muchachos disputándose mi atención. Los chistes volaban de un lado a otro, y reía incluso cuando no tenían sentido. El brazo de Sakon me rodeo la cintura dejando su mano en mi descubierta espalda, tuve que apretar la mandíbula para soportar las ganas de darle un golpe, me limite a sonreír. Con el rabillo del ojo vi que Neji meneaba la cabeza y se alejaba. Tenten y Hinata Hyuga empezaban a mostrarse estridentes, los muchachos alborotadores. Sakon me besuqueaba la mano.
- Tengo una idea - anuncio este al grupo, abrazándome con más fuerza contra el -. Vayamos a algún lugar más divertido.
Alguien chilló:
- ¿Adónde, Sakon? ¿A casa de tu padre?
Sakon sonreía de oreja a oreja, una sonrisa borracha y temeraria.
- No, me refiero a alguna parte donde podamos dejar nuestra marca. Como el cementerio.
Ahí estaba, era mi oportunidad.
Las chicas lanzaron grititos, los chicos se dieron codazos entre si y fingidos puñetazos.
La acompañante de Sakon seguía allí de pie, fuera del círculo.
- Sakon, esto es una locura - dijo con voz aguda y débil -. Ya sabes lo que ha sucedido en ese lugar. No iré allí.
- Estupendo, entonces quédate aquí. - Sakon saco unas llaves del bolsillo y las agito frente al resto -. ¿Quién no tiene miedo? - preguntó.
- Eh, yo estoy dispuesto a ir - dijo Haki, y se escuchó un coro de aprobación.
- Yo, también - dije con voz clara y desafiante.
Dedique una sonrisa a Sakon, y este prácticamente me tomo en volandas.
Y acto seguido yo y Sakon conducíamos ya un ruidoso y alborotador grupo a la zona de aparcamiento, donde todos se amontonaron en autos. Y luego Sakon bajo la capota de su descapotable y yo me introduje en el auto, con Haki y una muchacha llamada Tayuya apretujándose en el asiento trasero.
- ¡Corinne! - gritó alguien, muy lejos, desde la entrada iluminada del internado.
- Conduce - le ordene a Sakon quitándome la diadema, y el motor se puso en marcha.
Arrancamos dejando las marcas de los neumáticos en el suelo del aparcamiento, y el frio viento nocturno azoto mi rostro.
Corinne Uchiha
