-¿Dónde estabais, chicas? La cena está lista, se os va a enfriar.-esta es mi madre.
-Lo siento, hemos estado charlando un rato con Butterfly…-me invento.
Después de esta breve salutación Kya y yo nos retiramos un momento a nuestros cuartos para ponernos los pijamas e ir a cenar con mis viejos. Otra comida disimulando. Por favor, que esta investigación termine antes de que nos pillen.
Al llegar a la mesa, nos encontramos con unos enormes platos de espaguetis a la boloñesa. Tienen muy buena pinta.
-Bueno, chicas, ¿Qué os contáis?-pide mi madre, con una gran sonrisa. Parece mucho menos estresada que esta mañana.
-Pues no mucho… Solamente que ya falta muy poco para nuestro cumple…-dice Kya, por sacar algún tema.
-Es cierto. Ah, por cierto, hablando de eso… Ya he enviado las invitaciones a todos. ¿A que las postales eran muy bonitas?
-Sí, mamá, preciosas… *Resoplido*
-Había de muchos colores. Las que me disteis eran: roja, blanca, lila, azul, verde, rosa, ámbar, plateada y dorada, si no recuerdo mal. ¿A que son colores muy bonitos?
Espera… Esa combinación de colores la he oído antes… ¡Claro! Son las gemas de la estrella aquella de Nile.
-Mamá, ¿De dónde sacaste esas postales?-pregunto.
-Huy, qué miedo das. Pues… A ver si consigo acordarme.
-Yo sí que me acuerdo.-interviene mi padre- Nos las regaló tu director en una charla que tuvimos una vez. Se ve que no las usaba y nos las dio. El director Helmont, ¿No?
Así que esas cartas son de Helmont… Interesante… Kylie, ¿Pero qué tontería estás diciendo? Seguro que es solo una estúpida casualidad, y ya está… Mejor cambio de tema.
-Ya veo… ¿Y dices que ya las has enviado? Estoy pensando que tal vez deberíamos haberlas escrito antes…-pienso.
-Tranquila, por correo rápido llegan al día siguiente. Mañana todos tus amigos ya tendrán su carta… O eso espero…-masculla mi madre.
-Sí, espero que ahora a los de Correos no les dé por gandulear….-dice Kya.
-Pues nada, ahora ya no hay marcha atrás, ¿Verdad? Ja, ja, ja…-Río para disimular.
-¿Estás bien? Te noto extraña…-sigue mi viejo.
-¿Ahora te das cuenta? Pues mira que llevo años así…
-Déjate de remilgos, sé de sobras que algo se te está pasando por la cabeza. ¿Quieres soltarlo ya?-amenaza. Va a ser verdad que se le daban bien los interrogatorios…
-De acuerdo, de acuerdo… Os lo contaré…-miento.
Kya se me queda mirando, con cara preocupada.
-¿En serio?-pregunta mi madre, sorprendida.
-Es que… Es un secreto, ¿Vale?
-Huy… Siempre que empiezas así…-suelta mi viejo.
-Es que… El otro día… Estuve haciendo números… Y ahí viene cuando entras tú, papá… Necesito que me prestes urgentemente… Mil pavos.-me invento.
Mi padre se queda parado unos instantes. Creo que se lo ha tragado, pero eso no significa que me los vaya a dar… De repente, empieza a imitar mi voz de confesiones privadas.
-Tranquila… Que no se lo contaré a nadie….
A continuación de mofarse de mí, le pega un trago a su vaso. Será tacaño el tío…. Ahora tiene que hacer chistes malos para no darle a su cría una cantidad más que razonable de dinero… ¡Tendré morro!
Kya no puede evitarlo y se empieza a reír.
-Lo siento, es que… ¡Vamos! ¡Tienes que admitir que ha tenido gracia! ¡Ja, ja, ja, ja, ja!
-¿Lo ves? ¡Hasta Kya lo dice! ¡Soy más gracioso que tú!
-Sois como dos críos…-rechista mi madre.
Me cruzo de brazos y empiezo a hablar por lo bajini.
-Al menos a mí no me han bajado el sueldo por la crisis….
De repente, los ojos de mi viejo se clavan en mí.
-¡Oye, eso ha sido un golpe bajo!
Empiezo a reír sin parar. Me parece que estoy teniendo espejismos, porque hasta mi viejo se está riendo.
-Ja, ja, ja….
-¿Eh?
-¿Qué? Yo también puedo reír a veces, ¿No?
-Pero si te acabo de dar una paliza que te has caído con todo el equipo…-protesto.
-Sí, es verdad… Pero antes de decir eso podrías pensar quién paga las facturas en mi empresa… ¿Qué te crees que va a decir Ed cuando le cuente lo que mi ricura de hija ha comentado sobre mi sueldo? Sueldo que por cierto, él me paga.
Mierda… ¡Me ha lanzado un contraataque! Las cenas con los Hyde deberían retransmitirse por la tele, porque… ¡Tela marinera!
-Ed me va a matar, ¿A que sí?
-Vete haciendo las maletas y prepara dinero para cambiarte de cara y huir del país… Ah, no, espera… ¡Si no hay dinero!-remata mi viejo.-Así que te quedas aquí, asustadita en un rincón, rezando porque Ed no te despelleje enterita.
-*Glups* En serio, para ya. Me estás acojonando.-bromeo.
-¿Es que no podemos tener una cena sin amenazas padre e hija? ¡Vaya tela!-se queja mi madre.
-En fin… Yo creo que me voy a la cama… ¡Buenas noches!-dice Kya atropelladamente con una sonrisa inocente en la cara.
-Espera, Kya, te acompaño.-digo yo.
-¡Como huye del peligro la señorita!-pincha mi padre.
Tranquilo, viejo Hyde, si no he terminado.
-Buenas noches, chicas.-se despide mi madre.
Me levanto de mi silla y me dispongo a irme para el pasillo, dejando ahí a mi viejo con su sonrisa de satisfacción, cuando lanzo el remate final.
-¡Huy, qué calor hace! ¡Voy a abrir un segundo la cartera de papá, a ver si sale algo de brisa de ella!
¡Toma ya! ¡Yo no me rindo fácilmente! Y no paro, ¿Eh? Abro el maletín de mi padre y le cojo la cartera mientras mis dos progenitores se me quedan mirando. Mi madre está con una cara medio sorprendida medio risueña, y mi viejo está a punto de tirarme por la terraza. Abro la cartera y empiezo mi numerito.
-¡Huy qué fresquito! ¡Ja, ja, ja, ja!
-¡Ven aquí, mocosa!
Mi viejo se levanta de la mesa dispuesto a perseguirme por toda la casa. Yo de mientras me voy riendo y llego a mi cuarto escopeteada y cierro la puerta para refugiarme del viejo Hyde.
-¡Abre la puerta y devuélveme mi cartera!
-¿Pero para qué la quieres? ¡Si no hay nada!
-¡Kylie! ¡Que abras la puerta!
-¡Cómo te picas por una bromita, hombre! ¡Ay, si es que los años no perdonan!
-¡Kylie, no me provoques o tiro la puerta abajo!
-¡Échala abajo si tienes narices! ¡Teniendo la cartera como la tienes de vacía no creo que te salga muy rentable!
-¡Eso te lo estás inventando!
-¡Venga ya! ¡Si ahora mismo tengo la cartera abierta y mientras hablo dentro de ella hay un eco muy extraño!
-¡Huy cuando te pille! ¡No puedes quedarte allí para siempre, tarde o temprano saldrás! ¡Ahí no tienes nada de comer!
-¡Tengo llenos dos cajones de gominolas, tengo por lo menos para un mes! ¡Tú sabrás lo que haces, pero yo que tú esperaría sentado!
-¿Y tampoco aguantarás sin hablar con Kya?
-¡Puedo hablar con ella! ¡Tengo un walkie-talkie!
-¿Te refieres al que te quité del cajón mientras no estabas?
Pongo una silla contra la puerta y abro el cajón. ¡No está, maldita sea!
-¡Ja, te he pillado! ¡Quién ríe el último ríe mejor, criaja!
Me callo un rato. De repente, he tenido una idea. Consulto un papel en el que anoté las combinaciones secretas que me dio Kya para comunicarnos mediante la pared. Ejecuto la de "Salir del cuarto". Por lo visto, Kya sale, y de camino me pregunta. La puedo oír.
-¿Kylie? ¿Qué quieres?
Saco la silla de la puerta y la abro un poco. Tal y como he sospechado, mi viejo se ha distraído. Aprovecho la distracción para abrir la puerta, quitarle el walkie-talkie y volver a cerrar riéndome.
-¡Eh! ¡Kylie! ¡Maldita sea!
-¡Menuda revancha, viejo Hyde! ¡Ay esos reflejos!
-¡Ahora sí que te la has buscado, mocosa! ¡Vas a estar en tu cuarto hasta que seas vieja!
-¿Tan vieja como tú o menos?
-¡KYLIE! ¡Me estás sacando de quicio!
-Eso pretendía, sí.
Oigo que mi madre se acerca. Me puedo imaginar que Kya está ahí, mirando a ver qué pasa, confusa. Pobrecilla.
-¡Bajad la voz! Los vecinos van a pensar que estamos mal de la olla. ¡Hay que ver, Kyle, eres tú peor que ella!
Toma ya. ¡Bronca para Hyde, yo me voy de rositas! Te quiero, mamá.
-Encima eso.-protesta mi viejo.
-Kya, cielo, vete a dormir. Mañana no te aguantarás.
-Sí, está bien. ¡Buenas noches, Kylie!-me grita Kya desde fuera.
Hay un poco de silencio.
-¡Buenas noches, Kya!-grito.
-¡Kylie, a dormir ya! Deja las jugarretas de una vez por todas.-me regaña mi madre.
Sin mediar más comentarios me voy a mi cama. Hoy ha sido un día muy largo, y mañana presiento que será el doble de largo. Tareas para mañana: colarse en el despacho de 5 mafiosos. Día movido, resumiendo. Espero que no pase nada y podamos tener la investigación en paz.
De repente, me pongo a reflexionar en Kya. La pobre lo debió pasar realmente mal, y el hecho de haber visto a su propio padre morir delante de ella le ha dejado una herida muy profunda, que no creo que se le cure nunca. Me da realmente mucha pena. Creo que esa es la principal razón de que esté haciendo el indio de detective por todo el bloque: el hecho de ayudar a Kya a vengar a sus padres. ¿Sabes, Kya? Lo encontraremos. ¡Encontraremos al malnacido que te hizo daño de esa forma y te prometo como que me llamo Kylie Hyde que pagará por lo que hizo!
Sé que parezco subnormal, pero queda oficial esta promesa que le hago a mi mejor amiga. Ya que al menos sus padres no están con ella, que tampoco lo esté el imbécil que se atrevió a apretar el gatillo las dos veces. Maldito Ben… Estés donde estés o seas quién seas, te vas a enterar. Ya puedes ser el líder supremo de Nile y tener pistolas hasta en los dientes: cuando Kylie Hyde hace una promesa, la cumple. Y cuando Kylie Hyde une fuerzas con Kya Bradley, no hay quién escape de ellas. Seré pequeña todo lo que mi viejo quiera, pero tarde o temprano haré notar que no soy precisamente normal.
