Gemelos Malditos
CAPITULO 34
Verdades a Medias
Los dedos de Hermione se deslizaban lentamente sobre el piano, arrancando de sus entrañas una suave melodía, sus dedos agiles se movían con suavidad. De nuevo sentía esa sensación en su corazón, el tiempo caprichoso la estaba empujando de nuevo en otra dirección, no entendía que esperaba que ocurriera, que agobiaba a su corazón, estaba de regreso a la mansión, con su familia en la calidez de un hogar, su madre estaba allí detrás de ella, tomando una cálida y humeante taza de té, su padre leía un libro y el solo la contemplaba, podía sentir su mirada en su espalda, y ella solo podía ver el campo blanco por el ventanal, la nieve caía con lentitud, pero el cambio ere eminente, esa paz era inquietante, quizás ella estaba buscando un temor en su corazón, por compartir tantas emociones con su familia.
Hermione cerro sus ojos y dejó caer su cabeza hacia atrás, dejando que sus risos colgaran sobre su espalda, movió su cabeza al ritmo de la melodía, recordaba a su maestra, enseñándole a disfrutar de aquello que para ella no tuvo sentido cuando insistió en que aprendiera a tocar con esa calidez, cuando ella podía producir el sonido con su magia, pero su maestra había tenido razón, era más hermosos cuando la melodía salía del alma y se ejecutaba a través de algo tan sencillo como el movimiento fluido de sus dedos. Tal como el agua que se movía lentamente por un riachuelo produciendo un tranquilizador sonido al golpear las rocas y arrastrar algunas caracolas, era refrescante como una suave llovizna en una tarde de verano. Las melodías debían ser la liberación del alma.
Una serpiente atrajo su atención, era poco común ver alguna de ellas cruzar el jardín gélido, solo podía ser algo importante, solo alguien podría lograr que uno de esos reptiles saliera con ese espantoso clima, solo Harry lograba cosas increíbles, él podía estar utilizando la serpiente con algún fin, vigilo la serpiente que se dirigía serpenteando sobre la nieve hacia la mansión, la miro perderse en uno de los arbustos cercanos a un ventanal diagonal a la dirección en la que ella contemplaba. Quizás la estaba vigilando o tal vez le había enviado un mensaje.
Suspiro sonoramente y dejo de mover sus dedos, se giró lentamente para encontrar la mirada de sus padres y su hermano esperando su próximo movimiento.
-Me temo que no podré continuar, padre, madre, hermano… me retiro a descansar, espero verles en la cena. – Hermione se puso de pie, dejando caer su largo vestido de seda marfil en cascadas fluidas que terminaban en un sutil tono azul.
Draco arqueo una de sus perfectas cejas, esperando algo más, pero ella no dijo nada, ni una sola mirada en su dirección, simplemente lo ignoró y salió de la habitación. Cerro sus ojos y resistió la tentación en ir tras ella, sus padres los estaban vigilando podría sentirlo, desde su llegada ellos nunca los dejaban solos en una habitación, siempre de alguna manera alguno de ellos estaba interfiriendo en las pocas ocasiones que había logrado acercase a ella torpemente. Estaba perdido, ese sentimiento cruel lo estaba consumiendo, estaba enloqueciendo porque ella ya no lo veía, ignoraba su llamado. Se sentía cansado de luchar. Suspiro y estiro su mano lentamente hacia su taza de té, lo atrajo a sus labios y bebió sin dejar ver la nieve caer, fluir lentamente. Y entonces la vio, ella estaba en el jardín, con su cabello dorado, con un abrigo blanco como la nieve que enrojecía sus mejillas y coloreaba sus labios como el rubí. Cerro sus ojos y ya no estaba allí, solo era una ilusión más de su corazón anhelante.
Dejo la taza de té, y se puso de pie. Necesitaba salir y respirar otra cosa que no fuese su perfume en aire.
-Madre… padre, si me disculpan, iré al callejón diagon. –susurro sacudiendo sus pantalones, asegurándose que no habían migajas de las galletas de canela que había estado comiendo distraído mientras se deleitaba con la música de su amada, mientras contemplaba en silencio su silueta deseando envolverla con sus brazos y besar su delicado cuello.
-Oh querido, no llegues tarde, quiero que todos disfrutemos en familia… oh y esta noche vendrá la familia de tu prometida, necesitamos finiquitar los detalles de la fiesta del compromiso. –hablo Narcisa emocionada.
Draco apretó su mandíbula y sus dedos templaron, evito apretar sus dedos y hacer de sus manos puños. Solo asintió y huyó de ese lugar. Sus ojos se enfriaron y su cuerpo tenso no reflejo la derrota, quería huir, aquel lugar donde el rio caudaloso corría bajo un puente con el color del anaranjado atardecer, donde él la había poseído, donde conoció la fugaz felicidad que huyo como una audaz gacela, una felicidad que se volvía un amargo recuerdo.
Hermione arrugó el trozo de pergamino entre sus dedos, ajusto su capa, y se dirigió a la chimenea del hall principal de su hogar, miro en todas direcciones y tomo el polvo Flu, no era dada a ese método, pero sabía que no había otra opción, no podía doblegar las salas de una astuta bruja como Lily Potter sin crear sospecha sobre ella y su amigo.
Su rostro mostro ansiedad cuando de sus labios se deslizo el destino.
Draco se quedó estupefacto cuando escucho la voz silbante de su hermana y miro en dirección de la chimenea el fulgor del fuego verde desvanecerse tras la desaparición de ella.
Otra vez estaba aleándose de él, envuelta en mil ministerios. Maldijo su suelte, que no parecía mejorar. La odiaba y la amaba con la misma intensidad, sonrió con amargura. Ni siquiera podría refugiarse en el cuerpo de alguien más. Estaba jodidamente maldito.
Hermione sacudió las cenizas que manchaba su fino abrigo blanco. Sus labios se abrieron por la sorpresa cuando unos fuertes brazos la extrajeron de la chimenea. Absolvió con fuerza aquel varonil perfume, sus cuerpo reacciono instantáneamente, se refugió en aquel abrazo y cerro sus ojos y una sonrisa floreció en sus labios.
Una risa fuerte atrajo su atención y un flash la despertó de su ensueño. Sus ojos se abrieron ante la sorpresa. Cuando ante ella estaba la flamante Bruja Lily Potter, con su cabello rojo fuego y sus profundos ojos como bosque de primavera que se revestía de verde, escucho dos estruendosa voces acercarse con risas estruendosas.
Hermione se sonrojo cuando tres hombres la miraron con asombro.
Se apretó más contra el cuerpo de Harry que hablo rápidamente excusándose antes de arrástrala en una dirección desconocida, su mente estaba en blanco, nunca había sido atrapada en una situación tan embarazosa, siguió con pasos torpes a Harry. Subió una escalera y doblo a la izquierda y luego hacia la derecha e ingreso en una habitación que fue blindada por algunos hechizos que ella conocía perfectamente. Sabía que nadie podría ingresar ni oír a través de las paredes de aquella habitación.
Hermione tomo un poco de aire controlando su respiración antes de enfocarse en la situación.
-¿Que está ocurriendo Harry?, ¿por qué la prisa?, ¿y que ha sido todo eso en la sala? No estoy para esta situación. Mi relación con Theo no está muy bien que digamos, ya sabes que siente que algo no está bien con nosotros dos, y ahora… esto…
-Hermione tranquila… respira, tenemos un problema aun mayor…- se apresuró a decir Harry.
-Bueno explícate, no tengo todo el tiempo del mundo, debo estar de regreso para la cena. – cruzó sus brazos bajo sus senos y frunció el ceño.
-Olvida la cena… mi madre… mi madre quiere que le presente a Ginny Weasley, se encontró con Molly Weasley en callejón Diagon, y le ha dicho a mi madre que he frecuentado su casa y que tengo una amistad muy cercana a su única a hija… - argumento llevándose las manos a la cabeza.
-Bueno es mucho más que cercana… ya sabes.- susurro Hermione tomando asiento en la cálida cama de mago, que suspiro frustrado alborotando más su cabello algo que parecía imposible de lograr, pero como siempre se sorprendió al ver que si podía verse aún peor.
-Sabes que no me estas ayudando con esa actitud. – escupió molesto.
-Bueno y que quieres que haga, si es realmente cierto que frecuentas a la bruja y su entrepiernas más de lo que me gustaría saber… - protesto cruzando sus brazos y sus piernas en una posición activa que no aceptaba replicas a lo dicho.
-No eres de ayuda Hermione. Necesito que me ayudes a pensar… necesito de ti.
-No puedo, Theo esta paranoico, él está conociendo el monstruo de los celos, y no quiero darle motivos para su desconfianza, recuerda que los necesitamos. Pero puedo sugerir a Luna, ella te puede ayudar.
-Crees que no pensé en eso, mi madre me conoce un poco, sabe de mis gustos, y Luna no cabe en ninguno de ellos.
-Luna es una grandiosa chica Harry, es nuestra amiga confiable, y una aliada formidable, te los imaginas tú con Luna y yo con Theo, seriamos inmensurablemente poderosos. Ellos son inteligentes, pero nosotros aún más, las astucia de nuestros maestros nos han abierto un camino, para superar milenios de guerra entre nosotros, podremos superar la enemistad que se ha suscitado y nos ha dañado en algunas vidas pasadas, podremos…
-Hermione, detente. –Harry suspiro y se sentó junto a la bruja. – no es tan fácil. Nuestra amistad no se ha forjado sobre una base solidad, recuerda que existe un trasfondo que puede arruinar todo, y nuestros amigos son muy astutos, la verdad no estará oculta para siempre ante sus ojos, por ello debemos ocultar nuestro verdadero rostro, nuestro verdadera esencia y ser. Si me uno a Luna más allá de nuestra relación actual, ella no tardara en ver a través de este velo que hemos puesto sobre sus cabezas.
Hermione asintió lentamente, Harry tenía razón, Luna estaba dotada por un tercer ojo, que a su parecer era ridículo el término atribuido a tal habilidad. Pero que ciertamente le causaba temor, porque la bruja obviamente tenía una perturbadora visión de ciertos eventos.
Suspiro y dejo caer su cabeza sobre el hombro de Harry.
-Te vez cansada- - susurro el mago abrazándola un poco, atrayéndola a su pecho. – cierra los ojos por un momento y descansa, luego pensaremos en algo más.
Hermione asintió y cerró sus ojos.
-Solo sostenerme por un minuto… -pidió con un susurro. - recuerdo una vez… hace mucho tiempo atrás… vivimos este momento. Quizás fue en un sueño, o tal vez era el sueño de un sueño…
Harry asintió dejándose caer en la cama atrayéndola a sus brazos.
-Aun no tengo la madures suficiente para ayudarte a salir de todo ese sufrimiento que estás viviendo… - rio con amargura antes de continuar. – y te llamo por un estúpido problema que no puede compararse con tu pesar. Quizás aún soy egoísta como un niño… pero todo cambiara. Después de todo hemos renacido una vez más… y al final de nuestro camino habrá mucha más amarguras. –susurro peinando el cabello de su amada Evangeline.
-Nuestro destino ya no es estar juntos de nuevo, aunque nuestras magias se unan y dancen como una sola, aunque nuestros ojos se encuentren siempre habrá una distancia que nos separara… es por el bien de este mundo.
Harry rio con mayor fuerza…
-Lo sé, por eso solo podré disfrutar de estos pequeños momentos cuando nuestras almas estén desesperadas.
-Como en este momento. –susurro Hermione deslizándose hacia la inconciencia.
-Nuestra cima aún está muy lejos. Más allá de nuestra vista, tu destino se ligó con ese mago que compartió el vientre de la bruja que te dio la vida, me robo la oportunidad de estar eternamente a tu lado como un amante. Ahora debo conformarme con solo tenerte por escasos minutos y compartirte con un ermitaño que se volverá tan posesivo y territorial con el transcurso de los siglos. Quizás en otra vida solo podremos ser solo Evangeline y Elio… con un destino entrelazado con los lazos más allá que una amistad o una hermandad. Quizás simples inmortales, sin las memorias de un pasado que deseamos olvidar y que simplemente no podemos ignorar por un bien mayor, la supremacía de la humanidad es mucho más importante que tú y que yo… Hermione Malfoy y Harry Potter solo podrán ser amigos, aliados y quizás algún momento en esta larga travesía cuando el dolor y el sufrimiento este por quebrar nuestras almas, quizás en ese momento podre llamarte mi amarte… mi eterno amor secreto… ahora duerme, y que el silencio de la melodía de mi magia te llene de paz…
Harry dejo un beso casto sobre la frente de Hermione. Pensó en Draco y Theo… un triángulo amoroso en el que no quería entrar. La distancia era mejor para él, la verdad sería un golpe para los dos magos que consideraba sus amigos, si la verdad se filtraba de la oscuridad donde la mantenían. Últimamente todo estaba girando en una espiral viciosa que traería muchos momentos desagradables ya que si el exigía la lealtad de Hermione incluso la maldición que yacía sobre la cabeza de Draco y de ella, sufriría un cambio sorprendente, pero eso destruiría la alianza que mantenía con Theo quien podría ir al encuentro de aquellos fanáticos que empeñaban en destruir a su Hermione y a el mismo, ahora que meditaba sobre ese asunto había otro que lo inquietaba, el ministro de magia tenía un pequeño y sucio secreto fuera de los comunes. Podía oler un perfume similar al de Hermione en él. Algo inquietante a su parecer.
Harry gimió, su cabeza comenzaba a doler, quizás el también necesitaba de un siesta, después se preocuparía por Ginny y la locura de su madre, por los problemas amorosos de su amigos, contemplaría con calma la sugerencia de Hermione referente a Luna, aunque no estaba dispuesto a cambiar de opinión, Luna no podría acercarse aún más, era un riesgo latente.
Harry movió su mano entre el sueño, derribando todas las barreras de su habitación, su madre era una histérica compulsiva… negarle la entrada por mucho tiempo nunca se debía tomar como una opción en aquella vieja casona.
…
Marian soplo su taza de chocolate manteniendo una gran sonrisa en sus labios, leía habilidosamente una carta de Ginny Weasley que le invitaba a pasar unos días con su familia, era la primera vez que una familia mágica le ofrecía su hospitalidad en las fiestas, miro a su familia que decoraban algunos lugares de su nueva residencia entre villancicos, había tanto rojo y dorado que por un momento pensó que estaba en Gryffindor. Sonrió ante la tonta idea antes ir a su habitación a escribir una respuesta apresurada. Sus padres eran amorosos y estaban agradecidos con sus amigos por la ayuda ofrecida, estaba segura que no le negarían una petición para ir con sus amigos el día después de la navidad.
…
Theo miro a su padre con el ceño fruncido, el anciano estaba cada vez más senil. Maldijo su suerte por estar atrapado en ese fantasmagórico lugar con él. Solo serían unos días, había acordado con sus amigos que necesitaban un poco de espacio, aunque él se estaba asfixiando con ese estúpido espacio, quería ver a Hermione, acariciar su delicada piel y reflejarse en sus curiosos ojos.
Golpeo su cabeza contra el cristal, odiaba los días gélidos, la nieve caer era melancólico y reafirmaba su soledad, le hacía recordar su infancia carente de calidez y risas. No tenía una madre amorosa y su padre era un patán que siempre lo utilizaba como miedo para algunos fines para nada benignos, un pequeño picoteo atrajo su atención, frente a él estaba un búho con un pergamino enroscado a su pata. Abrió la ventana y le permitió la entrada, escucho un resoplido a su espalda y el ave se espantó pillando en agonía por el temor.
Theo tomo el pequeño pergamino ágilmente antes que la ave abandonara la habitación despavorida, gimió frustrado mirando con mala cara su bestia que volvió a dormir recostado de la chimenea como si nada hubiera ocurrido, miro en la distancia el búho en la copa de un árbol mirándole, esperando un respuesta, sabía que no volvería a entrar a la mansión, así que tendría que ir bajo la nieve a entregarle la respuesta de aquel que había escrito.
Para su frustración era Blaise que le pedía su participación en una reunión improvisada. Masajeo su frete, sabiendo que no le esperaba nada bueno si iba por ahí solo, Hermione se preocuparía y Harry se enfadaría, y Luna, bueno Luna seguiría siendo Luna viviendo en su propio mundo. Sin pensarlo por una segunda vez y comportándose desconsideradamente con sus compañeros ermitaños abandonó la mansión bajo un abrigo de piel de lobo color marrón rojizo.
…
Luna estornudo. Por quinta vez en el día, tomo su té con mayor dedicación, quizás estaba pescando un refriado, pensó ingenuamente. Mientras miraba por su bola de cristal con ojos curiosos y sonrisa misteriosa. Detrás de una puerta una sombra desaprecio entre las penumbras del atardecer con un mensaje que cambiara el destino de todo lo planificado.
…
Lily empujó la puerta de la habitación de su hijo lentamente, asomo su cabeza y miro con sorpresa un bulto sin forma en la cama, era un nido de extremidades, todo entre ellos era un lio, abrió un poco más la puerta y la serpiente de su hijo se irguió amenazante frente a ella. Ahogo un grito, el maldito reptil la mataría del susto uno de esos días.
Aun así, Lily apunto con su varita a la serpiente y le negó con el dedo, sin embargo la serpiente no le permitió ir más allá del umbral de la puerta. Con frustración la bruja no pudo acercarse lo suficiente para ver a su hijo y lo que creía que era su novia.
Hermione abrió sus ojos, sentía que la calidez que la había reconfortado se había ido, giro su cabeza, y lo miro allí junto a la ventana contemplando la puesta del sol, los tonos naranja y algunas sombras le daban un aspecto magnifico, pero algo estaba mal con esa imagen, la melancolía y la rigidez de su postura le indicaba que algo no estaba completamente bien.
-"Una vez… en un sueño había una niña que corría con una gran sonrisa y ojos llenos de chipas que brillaban más que las estrellas en el firmamento, había una vez una Hermione de corazón cálido y brazos amorosos. He soñado con esa niña, que me miraba como si no hubiera nadie más en su mundo que yo. Y sin comprensión alguna anhele no despertar de ese sueño. Porque en esta realidad esa niña contempla con esos mismos ojos a su hermano".
-Harry.
-No te preocupes Hermione, es solo un sueño… un hermoso y duce sueño… - sonrió sin ver a la hermosa bruja sobre su cama.
-Nosotros nos encontramos por primera vez en un sueño. – susurro.
-Oh, tienes razón. –suspiro. –Pero las cosas no ocurren dos veces igual. –concluyo girándose completamente para ver con sus hermosas gemas verdes a la bruja que con cabello desordenado estaba sentada sobre su cama, con las sabanas revueltas con los últimos rayos de sol muriendo sobre su cuerpo, donde sus ojos y cabellos relucieron maravillosamente, como si un hechizo se ejecutara para darle esa apariencia de deidad.
Hermione se puso de pie y con pasos lentos camino hasta Harry y se aferró a él, -Puedo estar a tu lado para siempre, puedo ser tu guía, puedo ser tu apoyo, tu amiga, tu hermana, tu escudo y tu espada, puedo ser todo y nada en tu vida Harry, porque de igual forma tu cobraras todo lo que creas que te pertenece, los dos fuimos creados para estar juntos, pero existen algunas excepciones, y en esta vida yo estoy ligada a mi hermano, Draco es un imposible, pero he perdido mi moral al aceptar su amor, al aceptar por un momento lo prohibido. La única solución es que mi hermano se case con una bruja, que forme su propia familia lejos de mí y para ello debo estar con Theo, por lo dos y por futuro de este mundo que nos gusta tanto… si tú y yo no quedamos juntos como amantes Luna y Theo se alejaran, crearan una ruptura en nuestra alianza, y traerán el desequilibrio, la balanza no debe inclinarse en ninguna dirección.
Harry entrelazo los dedos con los de Hermione, liberando un suspiro y la miro a los ojos inclinándose hasta juntar sus frentes.
-Jamás existirá nadie más importante que tu existencia en mi mundo. –susurro sobre sus labios.
-Yo te juro que….
-Bueno… bueno, lamento la interrupción, pero Lily está impaciente para que bajen, la cena estará lista en unos minutos. – hablo con voz afable James mirando a su hijo con burla manteniendo una pose descuidada.
Los ojos de Hermione se abrieron ante la sorpresa del intruso, no tardo en notar el pareció que tenía con Harry, así que allí, frente a ella, estaba el gran James Potter un auror de gran alcance. Atrevido y sagaz. Se giró para quedar frente a él.
-Así que eres la hija de Lucios Malfoy. – comento ligeramente James, mirando a la bruja indiscretamente, hasta ser un poco grosero, dado a la forma que deslizo su mirada sobre ella, no fue una mirada lesiva pero si inquietante, parecía buscar algo al en ella, quizás se daba a su apellido.
-Así es señor Potter. – comento tranquilamente no dejándose intimidar por el mago.
-Bien, no eres una botella de leche… -susurro.
-¡Padre! – exclamo Harry con ojos incrédulos ante la desfachatez de su padre.
-¿Que? – pregunto arqueando una ceja sin que la burla desapareciera de sus rasgos.
-¿Frasco de leche? – Pregunto Hermione algo interesada en lo que iba a decir el mago-.
-Ya sabes, piel pálida y cabellos blanquecinos, mi Lily dice que tienen sangre de veela en su ADN, yo creo que es solo la falta de sol. –le pico un ojo saliendo de la habitación.
Hermione miro confundida a Harry esperando una respuesta con sentido de él.
Harry se rasco su cabeza y sonrió suavemente.
-Créeme la mayor parte de nuestras conversaciones no las entiendo, creo que mi madre y canuto son los únicos que lo hacen. – concluyo un tanto frustrado.
-Harry, me temo que no podre acompañar a tus padre en la cena, mis padres me esperan para la misma, y lamentablemente ellos no saben que he salido de la mansión, no deseo preocuparles. Podrías ayudarme con tu familia sin parecer grosera ante mi desaire. Es importante esta cena, mis padres se reunirán con la familia de la prometida de mi hermano y yo…yo debo acudir, es mi obligación…
-No asistas, quédate aquí… -susurro tomando su mano, contemplándola, notando en sus ojos la agonía que le producía el pensamiento.
-Debo hacerlo, es por mi propio bien, debo demostrarme a mí misma la fuerte que soy, que lo puedo soportar, que puedo salir adelante con la frente en alto, puedo con esto Harry…. – susurro sonriendo con infundiéndose algo de valor con sus propias palabras.
Harry se inclinó y dejo un casto beso sobre sus labios y deslizo su mano derecha por sus mejillas.
Hermione suspiro ante el gesto de infinito cariño.
-Bien, invitare algo preciosa. – susurro tirando su mano suavemente en dirección a las escaleras.
La salida de la mansión Potter fue toda una odisea… Hermione apareció en la chimenea con una sonrisa suave en sus labios…
-Oh cariño, ¿de dónde proviene tu sonrojo? – pregunto Lucius mirando a su pequeña con una ceja arqueada, ocultando su sorpresa por verla aparecer en la chimenea cuando se suponía que estaba en su habitación descansando.
-Estoy seguro que será una historia sorprendida. –susurro Theo junto a Draco que la miraba sin mostrar sentimiento alguno en sus rasgos.
-Theo que maravillosa sorpresa, no esperaba tan agradable visita, por favor ponte cómodo.- pidió rápidamente Hermione tratando de evitar esas miradas acusadoras que recibía de todos, menos de su madre que la miro con curiosidad al notar su cabello algo despeinado, se sonrojo ante su mirada maldiciendo entre dientes, sabía que dejarse jalonear por Sirius Black quien había estado evitando a toda costa que escapara por la chimenea, el simple pensamiento le robo una sonora sonrisa. Se cubrió sus labios y se sonrojó aún más.
-Lo siento, madre y padre iré a retocarme un poco para las visitas. ¿Aún no llegar verdad? – cuestionó un poco preocupada.
-Hermione querida ellos se marcharon hace algunos minutos. –susurro endureciendo su rostro.
-Oh… ¿de verdad? Creía que sería una cena, y apenas son las… ¿las diez? –miro confundida, no sabía que le había costado salir tanto de la mansión Potter, los miro a todos apenada e inclino su cabeza con humildad. – yo realmente me siento avergonzada por mi comportamiento, el tiempo paso volando… espero que nuestros invitados no se haya ofendido por mi ausencia, aunque los anfitriones y los invitados de honor a la cena estaban sin duda alguna e irrefutablemente sentado en la mesa. .- susurro mirando a su hermano. -Theo por favor si eres tan amable de acompañarme, quizás deseas tener una explicación- solicito Hermione poniéndose en marcha cuando la voz de su padre la detuvo.
-Esa reunión tendrá que esperar, no es una hora apropiada para ustedes dos, Theo vendrá mañana temprano con su padre, discutiremos también vuestro compromiso, así que señor Nott, puede retirarse. – hablo manteniendo el ceño fruncido, no le sería tan fácil a su hija desligarse del problema.
-No veremos mañana Hermione, señores Malfoy, como siempre ha sido un placer compartir con su familia, Draco. – y sin más protocolo Theo abandono la mansión.
Hermione se quedó mirando el fuego de la chimenea ante la fría despedida de su prometido.
-¿Hermione querida donde estabas…? - pregunto Narcisa mirando el vestido arrugado de su hija, su abrigo un poco mal trecho y su cabello desecho de su elegante moño.
-Estaba visitando a Marian, la muchacha muggle con las que fuimos de compra hace un tiempo madre, ella y su familia tienen unos juegos navideños muy divertidos, el tiempo pasa volando cuando uno se divierte. Lo siento, sé que fue desconsiderado de mi parte con ustedes y sobre todo con mi hermano…- Hermione se giró hacia Draco.- hermano yo… te recompensaré, lo prometo.
-Ven, vamos a cenar algo. – pido Draco dándole la espalda, sin esperar replica alguna de ninguno de los presentes, él sabía que ella mentía, había escuchado el nombre Potter cuando ella había abandonado la mansión en la tarde, le había mentido a sus padres cuando pidieron que fuera por ella para que bajara a la cena, sabía que de alguna manera Theo sabía que ella no estaba allí y se había resistido a marcharse hasta que la vio aparecer en la chimenea.
Hermione suspiro y se apartó un mechón de cabello de su rostro. Miro a sus padre susurro un frágil "lo siento".
-Esa actitud no es apropiada para un Malfoy, ten un poco más de decoro Hermione.- Susurro Lucius alejándose, sin saber cómo proceder ante la actitud de su hija.
-Querida, se nota que estuviste teniendo una grandiosa aventura, solo espero que la misma no haiga sido realizada junto a un chico, tu prometido es un maravilloso chico. Recuerda que eres afortunada. – susurro besando su frente ante de alejarse a sus habitaciones, estaba agotada y sabía que su hija había mentido.
Hermione suspiro de nuevo, todo se complicaba. Se dirigió hacia el comedor arrastrando sus pasos nada apropiado para una dama, mientras se sacaba el abrigo. Gimió al ver un poco de baba de ese perro loco de canuto. Vaya sorpresa que se había llevado cuando vio al mago tomar forma de perro. Había sido algo tan fantástico. Jamás pensó que podía reír tanto sin parar, sus costillas dolían, una nueva sonrisa apareció en sus labios la cual se borró ante la mirada gélida de Draco que la esperaba sentado en la mesa, en la cabecera de la misma, en el lugar del patriarca de la familia, ese lugar que algún día tomaría.
-No es preciso que me acompañes a cenar Draco, puedo hacerlo sola. – pidió humilde tomando asiento a su lado derecho frente al ventanal.
-¿Dónde estabas?- pregunto sin rodeos.
- Ya se los dijes… - suspiro con cansancio. - estabas allí cuando respondí esa pregunta.
-¿Dónde estabas? – volvió a preguntar apretando sus puños sobre la mesa mirándola fijamente a los ojos. Estudiando su apariencia.
-¿Que te ocurre…? – pregunto molesta, no le agradaba ser interrogada.
-Quiero la verdad Hermione. –demando con ojos enrojecidos por la furia bajando unos tonos su voz.
Hermione levanto la cabeza y lo miro a los ojos.
-Estaba con alguien más… -susurro quitándole importancia al asunto.
-¿Quién demonios eres? ¿No puedes conformarte con Theo?, ¿conmigo…? ahora quieres a mi mejor amigo… quién demonios te crees que eres Hermione para destruir mi vida, para desequilibrarla de esta manera… - demando tratando de mantener su ira bajo control.
-No sé de qué estás hablando… - hablo tratando de mantener la calma, mirando como el juego de bajillas aparecía sobre la mesa para la cena.
El golpe sobre la madera solida de la mesa callando todo discurso que Hermione estaba empanzando a escupir. Repentinamente Draco rompió el silencio con una risa llena de amargura echándose hacia atrás en su silla, negó con su cabeza y se cubrió el rostro lleno de frustración.
-Juro que trato de entenderte, Merlín sabe que es así. Pero tú eres peor que un rompe cabeza del mil piezas, deseas llevarme a la locura, ¿cuánto te cuesta darme un poco de paz?, estoy creyendo fervientemente que naciste para ser mi destrucción.
-Draco. –Hermione estaba completamente sorprendida ante el arrebato de su hermano, él se veía completamente desequilibrado.
-¿Te das cuenta de lo que me estás haciendo?- Pregunto sin dejarla hablar.
-Lo lamento yo. – trato de disculparse.
-No, no lo lamentas, puedo verlo en tus ojos cuando me miras, lo haces adrede, no te preocupas por mí, porque no me amas con la misma intensidad que lo hago, y sabes lo entiendo, ahora la tengo, hoy más que nunca una razón para darte la espalda y seguir caminando, porque sé que besaste otros labios, pude sentirlo, pude sentir como te dejabas envolver entre otros labios y sé que fue Harry Potter quien logro la hazaña de poseerte… o quizás el también este caminando directo hacia la locura… comparezco a Theo. Condenarse a tu lado ya que no eres más que una rame…
-Piénsalo bien, - interrumpió enérgicamente. - ten cuidado con esa palabra Draco, porque si lo haces será la última vez que me tendrás frente a ti, será la última vez que me veras en esta mansión. –Hermione se puso de pie y miro a su hermano como si se tratara de un extraño. No estaba dispuesta a ser humillada y ofendida por él. -Harry solo necesitaba mi ayuda, solo quería estar con una amiga leal y sincera, yo solo fui allí y le di un abrazo cálido y mi apoyo, pero fue demasiado para ti, saber que yo puedo ofrecer mi cariño sin romanticismo alguno. Te haces el dolido y el indignado cuando tú has cometidos faltas peores, cuando me has hecho retorcerme de dolor por acostarte con medio Hogwarts, eres hipócrita y lo sabes, no te hagas el ofendido y mártir frente a mí, porque eso no te queda hermano… espero que tengas dulces sueño joven Malfoy.- y con una reverencia Hermione se retiró de la mesa sin tener su cena. No derramo lagrima alguna, solo estaba frustrada y un poco dolida.
Draco golpeo con fuerza la mesa y se puso de pie. Él quería gritar tan fuerte hasta que su garganta se desgarrada, incluso podía sentir las inmensas ganas de llorar.
Hermione ingreso a su habitación maldiciendo en voz baja, Draco actuaba como si era el único que estaba sufriendo con toda aquella situación, acaso él no podía sentir su dolor, su frustración, ella lloraba en silencio cada noche… su torrente de pensamientos cesaron ante la presencia que ocupaba su habitación y sin poder evitarlo grito con toda sus fuerzas llegando al más profundo y recóndito rincón de aquella mansión señorial.
Continuara…
N/A: Holaaa…! ha pasado tanto tiempo, muchos meses. Lo lamento, realmente me siento apenada con todos ustedes, y espero que este capítulo un poquito largo sea una recompensa por la larga espera. Les agradezco a esas hermosas personas que aman está historia tanto como yo por no perder su fe en mí y dejar sus comentarios que me recordaban cada día que ustedes estaban allí, esperando mi regreso… bueno les agradezco en especial a:
Salesia, Xoam, houdiniboom, lissi ania, Bombon kou Malfoy, Selene 333, Guest, Jazmine21 y Fleur Weasley. Les agradezco a todos sinceramente, y también reconozco alguno de ustedes que han dejado maravillosos comentarios en mis otras historias y han estado siguiendo esta desde que inicio, realmente me siento apenada por no publicar antes, pero la universidad, el trabajo y la situación actual de mi país son factores que han evitado que escriba para todos ustedes. Realmente estoy agradecida por su apoyo y este capítulo se los dedico con mucho cariño para todos y cada uno de ustedes que aun aman esta historia y esperan pacientemente por esta actualización. Un millón de besos y muchísimos abrazos… nos estaremos leyendo pronto.
Yuuki Kuchiki.
