97fizhy03dt, fue divertido no? Quizas terminene cargando mas cosas que bolsas... :3

Shiho-Akemi, cuando regresen Lambo y compañia la bazuca no tardara en hacer desastre :P Quizas no seran tan normales como esperas... cuando es "normal" en hkr de todos modos?

Vicky Chacin C. -P, me parecio que seria mas divertido asi... eso y que no puedo visualizar a un Tsuna meloso haciendo desastres, pero si que puedo ver a unos cuandos celosos peleando por su atencion, especificamente los niños (incluyo a Lambo, a Fuuta, y demas). o.o

Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.


Family of the Past

Capítulo 36

- Ma Ma, ¿cómo amaneciste Tsuna? – A decir verdad… termino solo yendo a su casa temprano en la mañana para saludar a su padre, comer algo, darse un baño, arreglarse y volver a salir… Gracias a Dios por los teléfonos, o si no hubiera estado en problemas…

- Buenos días Yamamoto. – Saludo Tsuna con una sonrisa, mientras el resto lo saludo con un gesto de mano. Se habían visto en la mañana, así que… - Con dolor de cabeza, pero bien, ¿qué tal tú?

- Todo bien. – Era refrescante verlo actuar normal. - ¿Solo dolor de cabeza?, mi padre nunca tomo las resacas muy bien, así que… - La verdad, eso era solo una excusa. Luego de que rompiera en llanto anoche, Yamamoto no podía evitar preocuparse más de lo que ya estaba… en realidad, todos.

- Si, solo eso, ya me tomé unos calmantes así que no hay problema-

- Y solo tuvo café de desayuno. – Emma dijo con una sonrisa medio burlona, medio divertida… Tristemente, ni él se esperó la reacción de Gokudera y Yamamoto.

- ¿Te saltaste el desayuno? - ¿Y tomo medicina así?, ¿cómo rayos-

- ¡Lo lamento Juudaime, no me fije en eso! – Ah, claro, por supuesto… ¡Las disculpas no necesarias no podían faltar!

- No tengo hambre, la verdad. – Respondió Tsuna con casi irritación, dándoles una cara casi molesta.

- Tomar medicinas sin nada en el estómago es malo Tsuna. – Aunque también dependía del tipo de medicina. – Ven, te invito el desayuno, conozco una tienda cercana que sirve-

- No tengo hambre, Yamamoto. – No creía que fuera-

- Tienes que comer algo, lo lamento Tsuna. – Si fuera la cena o almuerzo se la podrían dejar pasar, pero no el desayuno, no con calmantes en su sistema, y mucho menos con una resaca. - Chicos, me lo llevo, nos vemos en un rato, me saludan a las chicas. – Y antes de que Tsuna pudiera negársele de nuevo, lo jalo en dirección a la tienda que había mencionado.

- ¡Yamamoto! – "Santo cielo… ¡no tengo hambre!, ¿qué parte no se en-

- Tsuna, tienes que comer algo, tienes resaca, y has tomado medicina, y lo único que te has tomado fue un café… - No era saludable, y lo que menos quería era que le diera una baja de tensión, un desmayo, o algo similar… - Puede ser algo pequeño, pero tienes que comer algo… - Le era extraño que no tuviera hambre, lo único que comió el día anterior fueron mayormente dulces… oh espera, quizás ese era el problema. – Como no te vas a decidir por algo, yo decidiré por ti…

- Genial… - Lo que falta, ya ni podía elegir que iba a comer.

- Ma Ma, no te pongas aso, te va a gustar, te lo aseguro. – Si Tsuna tenía aun toda esa azúcar en su sistema… En lugar de hambre, lo que tendría era mucha energía… incluso si no lo demostraba.

- ¿Eso es… un emparedado? – Tsuna no sabía si reír, molestarse, o simplemente quedarse en silencio.

- Pruébalo, no es tan común como parece. - Tsuna lo iba a matar más tarde…

Unos minutos más tarde, Tsuna tenía que darle la razón en algo: no era algo que se hubiera esperado. Un sabor dulzón, suave, y básicamente fácil de digerir… tenía pocas cosas, la gran mayoría solo eran verduras, lo diferente era a causa de la salsa. Podrían decirle que era una salsa natural… podrían decirle que era una salsa común… pero nunca la había probado en un emparedado… no en este tipo de emparedado, al menos. Por otro lado…

- ¿Por favor no me mates? – Había tomado un rato, un buen rato para que se lo terminara, en verdad no tenía hambre…

- Solo a ti se te ocurre darme un emparedado de atún… - Con salsa de cebolla dulce… en la mañana… - de atún… - Tan temprano en el día… - ¿Es tu idea de molestarme o hacerme una broma? – Lo peor era que esta no era la primera vez… ni sería la última… - No lo vuelvas a hacer tan temprano… el atún es bueno y todo, pero… - ¿Acaso nadie tenía una idea de cuanto lo habían molestado con eso?, ¿con pescados, atunes y tunas?

- Ma Ma, solo pensé que te gustaría… - Y era algo diferente… - ¿Lo siento? – Sin embargo, sabía que estaba tentando su suerte al hacer algo como esto… en un momento como este.

- Claro, claro… - La voz fue algo sarcástica, pero Tsuna no trato de matar a Yamamoto, solo le robo el té que le quedaba. Más bien, en la opinión de Yamamoto, no pasó nada grave.

El camino al centro comercial fue bastante agradable, aunque el que más bromeaba y hablaba era Yamamoto, y Tsuna solo le hacia uno que otro comentario y/o pregunta de vez en cuando. La verdad, Tsuna realmente no estaba muy interesado en lo que sea que su amigo le estuviera diciendo, pero no le molestaba… estaba más que acostumbrado. No ocurrió nada que le llamara la atención durante el trayecto al centro comercial, así que llegaron sin ningún problema o inconveniente.

- ¡Tsuna-san! – "Que alguien me recuerde porque las chicas me quieren matar con abrazos en este tiempo…"

- Bu… buenos días… - Le dio una muy mala cara a Yamamoto por atreverse a reír en lugar de ayudarlo a levantar o intentar sostenerlo para no terminar en el suelo, y luego a Emma, quien estaba un poco sorprendido y tratando de no reírse, por no intentar detenerlas de lanzársele encima.

Tristemente, Tsuna no tenía idea a que se debía tanta emoción… De Haru lo entendía, la chica estaba aún enamorada de él, pero pronto comenzaría a cambiar eso. ¿De Kyoko?, ella generalmente era tranquila, así que… no entendía, en especial porque, al parecer, habían planeado esto porque fue muy sincronizado como para no haberlo hecho. Y por supuesto, como buen amigo, él no iba a preguntar o a quejarse… aunque eso no significaba que no quisiera hacer precisamente eso.

- Ma Ma, un gusto verlas… - Aun así, Yamamoto no ayudo a nadie a levantarse, ni estaba pendiente de eso.

- ¿Y Gokudera-kun? – "¿Porque será que tengo la impresión que está metido en una tienda de revistas sobre alíens...?"

Su respuesta fue un dedo, un dedo señalando hacia una tienda de revistas sobre cosas sobrenaturales y poco comunes… y claro, Gokudera podía verse sin problema alguna en la sección de extraterrestres. Tsuna no comprendía cuál era la razón, la causa, o simplemente el porqué de la obsesión de Gokudera con los alíens, pero francamente eso no lo preocupaba. ¿La razón?, tomando en cuenta todas las cosas raras, fuera de lógica, fuera de lo común, y demás… una obsesión por alíens era normal, comparado con los estándares de su vida diaria. En todo caso, más bien esa obsesión le daba algo de alivio porque Gokudera tenía otra cosa que hacer y a veces era algo mucho más importante que el (lo ignoraba por completo cuando estaba leyendo sobre esas cosas, y si estaba viendo algo… no se iba a acordar de su existencia hasta el día siguiente, disculpándose por su comportamiento…), y lo más importante: era una actividad que no traía mucho caos y destrucción, a menos que se emocionara demasiado… ¿Qué podía decir?, nada era perfecto después de todo.

- Ya me encargo… - No, él no era cruel, no lo iba a sacar de allí…

Sin pensarlo mucho, Tsuna entro a la tienda, y camino hasta estar al lado de Gokudera, metiéndose las manos a los bolsillos. Con una pequeña sonrisa divertida, Tsuna maniobrero un poco, hasta lograr ver lo que leía Gokudera. En situaciones como esa, Tsuna se irritaba ante lo pequeño que era comparado con los demás… él no iba a ser muy alto, lo sabía, él no iba a ser más alto que ninguno de los chicos… aunque no podía quejarse, sería alto, tendría una estatura aceptable. No ayudaba que, si no se equivocaba, él era el más joven en esa época, sin contar a Lambo, entre los guardianes. Gokudera estaba tan metido en sus cosas que no sintió a Tsuna… hasta fue a voltearse para devolver la revista a su respectivo lugar y pasar a la otra.

Los chicos y las chicas los estuvieron mirando a ambos por al menos 10 minutos, riéndose un poco y bromeando entre ellos al ver a Gokudera en su propio mundo y Tsuna haciendo uno que otro gesto con la cara, y mirándolos de vez en cuando y sacarles la lengua juguetonamente. Las bromas cesaron cuando vieron que Gokudera se giró y casi tumba a Tsuna, quien aparentemente se lo había esperado porque en lugar de verse sorprendido o molesto, solo se desarmo en risas,

- Lo siento, lo siento Gokudera-kun… - "Simplemente es demasiado divertido ver esa cara de sorpresa… No te esperabas esto, ¿no es así?" – Es que te veías tan envuelto en eso que me pareció cruel interrumpirte… - Eso fue una media mentira, Tsuna no le iba decir que simplemente era demasiado divertido hacerle eso. – Solo quería decirte que los chicos y yo iremos a otras tiendas, seguramente empezaremos por los zapatos… - Se iba a escapar, eso era seguro. – Nos vemos en a la hora del almuerzo, en la feria de comida, ¿de acuerdo?, no hay apuros, has lo que quieras. – Luego anexo en modo de broma: - No es que te perderás de mucho, ya sabes cómo son las chicas y la ropa… - Lo dejo allí, sacándole la lengua juguetonamente y saliendo del local.

Tsuna no necesitaba voltear, no necesitaba ver, para saber que Gokudera debía de estar con la boca abierta y con una expresión que decía algo como: "Okey… espera, ¿qué?", y no podía culparlo por ello. Ahora solo esperaba que agarrara la sugerencia… o sufriría, y de paso le haría más complicado su escape. Además, el lugar tenia bastantes revistas de ese tema, así que, si se quedaba, no saldría de allí en al menos una hora, garantizado. Solo por esa razón la mansión tenía una zona completa con revistas de ese tipo, y se actualizaba cada semana… bajaba el papeleo, la verdad. O al menos así era… antes del incidente, no sabía si luego de eso aún se mantenía… No tenía mucho caso si lo hacía, al igual que otras cosas, muchas otras cosas en verdad, si ellos solo iban por ratos en largos periodos de tiempo…

- Bueno, ¿a dónde vamos primero? – Pregunto amablemente una vez que estaba de vuelta en el grupo, le era un poco sorprendente que lo esperaran por tanto tiempo…

Desgraciadamente, Tsuna no se equivocó, la primera parada era nada más y nada menos que zapatos. Honestamente, Tsuna duro allí el tiempo suficiente para que Emma y Yamamoto entraran en una profunda conversación sobre comida y deportes, aunque Yamamoto era quien hacia la mayor parte de la charla. Mientras ellos dos conversaban en paz, las chicas andaban probándose los zapatos, y mirando y curioseando otros… y hablando entre ellas y preguntándoles una que otra cosa a los chicos acerca de cómo se veían. Con un poco de diversión, Tsuna fue en silencio a hablar con el gerente, para que nadie tuviera que pagar por nada, solo el, antes de irse. Fue fácil, nadie estaba muy pendiente de el en ese momento, distraídos con sus cosas… aunque en cualquier momento, luego de al menos 30 minutos, notarían su ausencia.

Incluso si hubieran estado pendiente de él, hubiera tirado alguna excusa para perderse, como necesitar ir al baño, por ejemplo. No sería la primera ni la última vez que se escapaba de alguien mientras hacían compras. Ya de por sí, él iba solo hacer las suyas… le incomodaba ir acompañado, en especial cuando comenzaban a hacerle preguntas. Sabía que no debería sentirse así, o escaparse, pero simplemente… no iba bien con él. Acompañar solía ser bastante aburrido, sobre todo cuando era de ropa y zapatos. Ser acompañado era incomodo… a pesar de que no había realmente una razón para ello. Había inventado mil y un excusas para no ser acompañado, y cuando eso no funcionaba terminaba comprando cualquier otra cosa menos lo que quería.

Era tonto, lo admitía sin pena… y no debería ser así, en especial si no había una razón especial. Suponía que era pena, vergüenza… el único problema con eso era que no había razón para sentirse de ese modo, en especial con su familia, pero siempre había sido así. Quizás era falta de confianza, pero lo dudaba… en este tiempo el confiaba en ellos, ¿no es así?, aunque quizás… con todo menos sus mangas y su anime y su cuarto-bueno, no con todo. Con Reborn y algunos, no se atrevería… porque, no iba a mentir, a veces sus comentarios y burlas dolían, a pesar de que la mayor parte del tiempo no era su intención. Incluso si eso no sucedía, en cierto modo no quería darle más cosas a ellos para que lo usaran en su contra… Reborn hizo eso algunas veces con cosas que había visto que él tenía cariño con el propósito de motivarlo…

¿Tal vez era que él era penoso?, podría ser, no sabría decir. No era que ocultaba sus cosas solo porque sí, pero tampoco las mostraba a los chicos sin razón alguna. En primera, ellos no estaban tan metidos en cosas como los mangas o los videojuegos, así que no tenía mucho caso, a veces jugaban con el… pero hasta allí. Nunca le habían pedido alguno de sus mangas, y francamente no estaba seguro de que respuesta daría si lo hacían, solo pensaría en todas las cosas que podrían pasarles a sus mangas… De por si sus cosas a veces eran rotas o desaparecían hasta de la existencia por puro accidente gracias al caos que solían provocar… Quizás solo temía que pudieran decirle o pensar de él, no sabría decir tampoco. En el pasado, o en este tiempo, diría que sí, que si temía eso… pero ahora en verdad no le importaba. Después de todo, ¿qué podría ser peor que le temieran y odiaran?, ¿qué podría ser peor que a que le dijeran que era un asesino, un monstruo sin corazón?, ¿la muerte?, por supuesto que no.

-… Tengo que evadir los puestos de dulces… - Murmuro para sí, recordando que a las chicas les encantaban… en especial las tortas. Una vez lo llevaron cada semana a una pastelería y le hicieron pagar a él por tres meses… supuestamente por motivos de que nunca lo habían invitado… Personalmente, creía que simplemente no tenían el dinero, o querían que alguien pagara por ellas. – Eso es…

Se limpió las lágrimas lo mejor que pudo, saliendo de su escondite. No podía creer que lo habían perseguido hasta aquí, era lejos de la escuela… Trato de sonreír, estaba a salvo ahora, incluso si no tenía ni idea de en donde estaba con exactitud. Siempre podía preguntarle a un guardia o a un vendedor o a alguien más en donde estaba la entrada… luego de allí podría ir a su casa… Además, no era tan tarde, así que no tenía por qué apresurarse o ponerse nervioso… Siempre podía decir que le había tocado detención otra vez, si llegaba muy tarde… y se ganaría un regaño y quizás le quitaran el postre y le quitaran el televisor por unos días, y de paso le hiciera inventarse otra historia de que provoco la detención esta vez, pero nada más.

- ¿Eh? – Giro la cabeza hacia un lado, curioso y sorprendido, dejando de llorar sin darse cuenta. - ¿Un Pikachu…? – Se preguntó, acercándose.

Si, era un Pikachu de cartón. Le recordaba a una piñata, pero no era una, no era de cartón, sino de plástico al parecer… y estaba pegado al piso. Miro alrededor, preguntándose qué hacia un Pikachu allí, en el suelo… Sonrió un poco avergonzado, viendo que el Pikachu tenía en sus manos un cartel, el cual decía el nombre de la tienda que estaba justo detrás de él, la puerta a su lado. Era una pequeña tienda, simple, llamativa, pero simple. Con más curiosidad que otra cosa, entro tímidamente… siendo sorprendido al ver tantos juguetes y video juegos…

- Buenas tardes chico. – Sin poderlo evitar, salto y giro algo asustado. – Hey, calma, no te doy miedo, ¿o sí?

Pestañeo dos veces. No, no daba miedo… más bien se veía chistoso.

- Si, si, ríete todo lo que quieras… - Eso fue una medio queja, pero el hombre estaba sonriendo. – Adelante, pasa, ¿quieres algo de beber?, estaba a punto de hacer algo de chocolate caliente… hehehe, ya veo que te gusta el chocolate, dame un momento pequeño. – El hombre se retiró con una sonrisa divertida.

Sin poderlo evitar, sonrió con ganas, tratando de no reírse. ¿Cómo no iba a hacerlo?, el hombre estaba disfrazado de Agumon, pero no cualquier Agumon… no, el Agumon con traje de estudiante. El lugar tenía muchas cosas, había muñecos de Pokemon, de Digimon, de Dragon Ball… ¡incluso había un gato mágico!, ¡con sombrero de bruja y todo!, la sonrisa que tenia de oreja a oreja solo le llamaba la atención aún más…

- ¡Hola!, ¡me gusta el pescado! – Esta vez sí se rio con ganas, a los gatos le encantaba el pascado, a todos, a menos que fueran vegetarianos… ¿existían gatos vegetarianos?

Era un gato peludo, de color negro como la noche, era muy suave… Los ojos eran verdes, y el atuendo era azul con blanco. Los gatos negros eran asociados con brujas, ¿no?, y daban mala suerte, ¿verdad?, pero… ¿cómo podía algo tan lindo dar mala suerte solo por ser negro?, y la colita… ¡era muy peluda!, ¿de qué serie era?, ¿o de que juego?, quería-

- Vaya, vaya… - Dijo alguien detrás de él, haciendo que casi lanzara el muñeco al aire. – Con que te gusta, ¿eh? – El hombre se rio un poco, y antes de saberlo estaba siendo despelucado. - ¿Quieres darle un nombre?, un amigo mío lo diseño, pero no le ha dado un nombre, o que habilidades tendrá, será un familiar en un juego de magos que está haciendo… - Le dio la tasa con chocolate caliente, y comenzó a guiarlo a un sofá. - ¿Lo ayudarías?, no sé exactamente como ayudarlo, pero tú debes tener una gran imaginación… - Esto fue una medio broma, pero no la entendió.

- ¿Puedo darle nombre? – Pregunto tímidamente, moviendo una patita.

- Claro, adelante. – Y nuevamente lo despeluco, pero esta vez no pudo más que sonreír.

- Kuro-chan. – Dijo con una sonrisa, esperando por aprobación. El hombre solo se rio y sonrió también.

- Kuro-chan será. – Tomo un poco de su chocolate. - ¿Y qué clase de magia usara?

- Uh… - Buena pregunta… Oh. – Agua o hielo, o ambos. – Contesto simplemente, riendo un poco.

- ¿Oh?, ¿de dónde lo sacaste? – Se rio un poco más al ser levantado y colocado sobre el regazo del hombre.

- Esta vestido de azul. – Fue la simple respuesta, jugando con la cola, para luego pausar y tomar algo de chocolate. Era bastante dulzón, y los malvaviscos eran sabrosos. – Sera un curador. – Sentencio sin pensarlo mucho. – Y tendrá habilidades defensivas y de soporte, como barreras y buffs… - Le toco la orejita al gato. – Un buen familiar… un protector… un ayudante… - Miro hacia arriba cuando oyó la puerta abrirse… y seguidamente se rio.

- Ugh… no te imaginas la cola que tuve que hacer por esto… - Se quejó un Piyomon… era lindo.

- Bienvenida de regreso, Azuna. – Saludo el hombre, riéndose un poco, mirando como la chica dejaba una bolsa grande en la mesa.

- Si, si… ¿de qué te ríes? – Reclamo, algo molesta, pero su expresión cambio casi de inmediato. - ¿Quién esta lindura?, a ver, déjame curarte…

- No lo sé. – Respondió el Agumon simplemente, aun sonriendo. – No le he preguntado.

- Ya veo… - Ella miro el chocolate, y pareció llegar a alguna conclusión. – A ver niño, quédate quieto, esto puede doler un poco… - Y dolió, pero solo eran raspones por las caídas que se dio antes… - Listo, eres un buen paciente… - Lo despeluco también, antes de hacerle cosquillas, haciéndolo reír. – Soy Azuna, y él es mi padre, Ryo Akimura, un placer.

- Uh… - ¿Qué se supone que debía decir a eso?

- Tu nombre. - ¿Había hablado en voz alta?, al parecer sí, porque se estaban riendo ambos.

- Tsu… Tsunayoshi… Sawada.

- Mucho gusto, Tsunayoshi-

- ¡No! – Ambos pestañearon, y no pudo evitar mirar al piso. – Solo… solo… solo Tsuna… - Tsunayoshi era demasiado largo…

- Esta bien, mucho gusto, Tsuna-chan. – La chica se dio cuenta en este punto del gato en su regazo, aun no lo había soltado. - ¿Te gusto?, lástima que no tiene nombre…

- Ya tiene Azuna. Se llama Kuro-chan. – La chica miro a su padre, como si no le creyera.

- Padre, ese gato tiene como 3 meses aquí y nadie-Oh… - Pestañeo, ¿a qué se debía el cambio de expresión?, ¿había hecho algo que no debía? – Kuro-chan, ¿uh?, es un buen nombre…

- Ya puedes decirle a tu novio, Tsuna-chan ya le dio tipo, solo falta que le coloque los stats-

- Bajo ataque, velocidad media, vida un poco alto, defensa un poco alto, evasión media, mana alto-

- Oh vaya, un jugador… ¿no eres un poco joven para eso Tsuna-chan? – Medio bromeo la chica, haciéndolo sonrojar. – Oh, perdona, no sabía que eras tímido… - Sonó los dedos, llamando su atención. - ¿Quieres jugar conmigo?, tengo un nuevo juego de carreras y no tengo con quien jugarlo…

-… Kuro-chan… - No pudo evitar murmurar, sonriendo sin darse cuenta.

La verdad, no creyó que volvería a ver a ese muñeco… El local se había retirado del lugar luego de unos tres meses, porque se habían mudado fuera de la ciudad… Probablemente era una simple coincidencia, era imposible que ellos hubieran vuelto… aunque no iba negar que le gustaría volverlos a ver. Tristemente, había perdido cualquier contacto con ellos… ¿Qué podía esperar?, solo tenía 8 en aquel entonces… Sonriendo de forma nostálgica, se acercó a ver más detalladamente a Kuro-chan, quizás no volviera a tener esa oportunidad… y si no era Kuro-chan, era un muñeco muy parecido, quizás un poco demasiado…

- ¿A dónde se habrá metido Tsuna-kun? – Se preguntaron por quién sabe cuanta vez ese día… Ya eran las 2 de la tarde, y nada de nada.

Gokudera estaba muy enfadado con ellos, pero al mismo tiempo… estaba aliviado, por razones que no iba a compartir. Aun así, Emma tenia las sospechas de que tenía que ver con el hecho de que Tsuna se escapó de las interminables horas de esperar a que las chicas terminaran con las compras… De hecho, aún estaban en eso, afuera de otra tienda de ropa, mirando como unos tontos a todos lados, a ver si por casualidad de la vida veían a Tsuna. Y no solo eso, ya tenían 30 bolsas encima… En este punto, ya los chicos entendían a qué demonios se refería Tsuna esa mañana… y no lo culpaban por haberse escapado… Pero cielos, ¡ni siquiera estuvo una hora con ellos!, y Haru… Haru cielos, de cada rato llamándolo… ¿Deberían de sentir lastima por él, o sentirse aliviados?

- Ya se está haciendo algo tarde chicos… - Comento Kyoko, mirando de reojo las tiendas y los pasillos. – No quiero dejar a Tsuna-kun por fuera en el almuerzo… - Los miro a ellos. - ¿Tienen alguna idea de a donde podría haberse metido?

Aburridos, preocupados, irritados, y casi sin poder sentir los brazos gracias a todo el conjunto de bolsas que no tenían nada que ellos hubieran comprado… excepto Gokudera, quien había comprado revistas, libros y se estaba tomando un café en ese momento, se dieron cuenta de algo. ¿De qué se dieron cuenta?, pues… no sabían en donde se podría haber metido Tsuna. Por todo lo que sabían, se pudo haber ido a su casa, como si nada, pero lo dudaban mucho, Tsuna no era así. Debido a esto, se sentían avergonzados de ellos mismos, pues… ¿cómo no podían saber algo como eso?, aunque no lo pareciera, eso era algo importante. Si no tenían idea… eso quería decir que no sabían que le gustaba a Tsuna… que le gustaba ver o comprar-

- Tengo una idea. – Gokudera evadió las miradas que estaba recibiendo, antes de decir seriamente: - Es solo una idea, por algunos comentarios aquí y allá… - Hizo una pausa, no solo eso, el había visto a Tsuna de vez en cuando leyendo mangas… o jugando en medio de la noche, más nunca lo menciono. – A Tsuna le gustan los videojuegos y el anime, ¿hay un lugar como ese en este lugar?

- Pues… - Emma hizo una mueca. – Hemos pasado al lado de como 30…

Aproximadamente una hora más tarde, los chicos ya no podían más, no sentían los brazos, así que se detuvieron al lado de una fuente a descansar, mientras las chicas compraron jugo para todos. El jugo fue una mala idea, la verdad. No, no era porque no estaban sedientos, lo estaban. La razón fue simple… la escupieron, y quienes no lo hicieron se atragantaron. ¿La razón?, la tenían en frente, literalmente: Tsuna estaba hablando con alguien muy, muy animadamente en la tienda que tenían justo en frente. No podían oír de que estaba hablando, pero nunca lo habían visto tan animado con un extraño… o lo que creían que era con un extraño.

-… más lindo que antes, ¿no crees?, hemos reforzado los materiales. – El hombre, que ya parecía un anciano, le revolvió la cabeza como en los viejos tiempos, haciéndolo reír. – Sabia que Kuro-chan te traería de vuelta niño, no puedes olvidarte de algo que trataste como una mascota, ¿no es así?

- Honestamente pensé que no volvería a verlos… - Tomo a Kuro-chan entre sus manos, sintiendo su suavidad, y sin querer haciéndolo hablar:

- ¡Hola!, ¡me gusta el pescado! – La voz había cambiado un poco, era mucho más infantil ahora.

- Tampoco creí volver a ver a Kuro-chan… - Sonrió algo nostálgico por un momento. – No me hubiera acercado si no hubiera reconocido a Kuro-chan, la tienda es totalmente diferente por fuera… y un poco por dentro. – Era más grande, más espaciosa. Y por fuera era mucho más elegante y no estaba el Pikachu… - ¿Qué los trajo de vuelta?, quiero decir, no es que no esté feliz de verlos, pero… - ¿Cómo se explica-

- Te preocupas demasiado Tsuna-chan. – Ryo se rio, empujándolo juguetonamente al sofá y sirviéndole un té, cosa que hizo reír al chico. – Todo fue bien, el negocio fue un éxito, y Azuna se casó… Pero nuestro hogar está aquí, Tsuna-chan, íbamos a volver, mas no sabíamos cuándo, así que no te quisimos dar esperanzas…

-… Lo hubieran hecho. – Dijo un poco herido, pero no podía culparlos por ello.

- Hubieras regresado al local todos los días, Tsuna-chan. – Fue la simple respuesta de Ryo, sentándose con él. – A penas regresamos hace dos años… eras solo un niño, no podíamos hacerte algo tan cruel. – En especial conociéndolo.

- No tienen idea de cuánto les eche de menos… - Incluso teniendo 24 años… fueron muy buenos con él, cuando pocos lo hicieron cuando era niño. – No importa ya, regresaron. – Nunca creyó que los volvería a ver en primer lugar. - ¿Y Nee-chan?, aún no he evaluado a su… esposo…

- ¡Jajajaja!, hay Dios Tsuna-chan… - No se había reído así en semanas. - ¿No te acuerdas de Syaoran?, ¿tu Nii-chan?

-… Oh… - Un momento… - ¿Esos dos terminaron juntos?

- Sip, son una linda, pero alocada pareja. – Ryo suspiro un poco, esos dos le daban unos dolores de cabeza. – Espero que eso no te incomode-

- Para nada, sin bromas. – Ante la mirada sorprendida de Ryo, agrego: - Mi vida ha sido una completa locura desde hace… creyó que ya van para dos años, así que en verdad no creo que sea peor que lo que vivo día a día… - Rodo los ojos. – Quiero decir, ya me acostumbré… no ayuda que mi casa tiene que ser remodelada una vez a la semana al menos, y no, créeme que no quieres saber. – Y no lo quería involucrar… aunque tal vez ya lo estaba, solo con hablar con él.

- ¿Quiénes demonios son ustedes y que hacen parados allí? – Dijo una voz que Tsuna había extrañado mucho.

- ¡NEE-CHAN!

La chica fue tomada completamente por sorpresa, al igual que los chicos, quienes llevaban rato parados en la puerta… De hecho, el único que se reía era Ryo, de la cara de los chicos. Tsuna los había empujado, ignorado y demás… todo por abrazar a la chica que había llegado.

- ¡Oh Dios mío!, ¡Tsuna-chan! – Un abrazo descomunal… y…

- ¡Nee-chan! – Se quejó Tsuna, avergonzado, ¿aun podía alzarlo como si nada?

- No pesas mucho, Tsu-Tsu. – Bromeo la chica, haciéndolo dar vueltas, riéndose… cosa a la que él se unió.

- Te extrañe Nee-chan…

- Nosotros también Tsu-Tsu. – Solo había un problema con la reunión. – Y ustedes aun no me han contestado, ¿quiénes demonios son y que hacen aquí?

La intención asesina de la chica, la cual era cualquier cosa para lo que habían conocido, en conjunto con lo que habían presenciado fue suficiente para ser intimidados. Tsuna miro, no se había dado cuenta de que tenían compañía… y se rio, llamando la atención de Azuna y su padre, así como la de sus amigos.

- Son amigos míos Nee-chan. – La chica abrió la boca, la cerro…

-… Qué bueno que hiciste amigos, me había preocupado por eso. – Oh, si tan solo supiera.

- Deja que te los presente. – Sonrió un poco divertido. – Yamamoto Takeshi, un gran jugador de béisbol, popular en la escuela, y es muy agradable. – Ahora señaló a Gokudera. – Gokudera Hayato, un genio, en pocas palabras, muy popular con las chicas, inteligente y con mal carácter, pero es muy buen amigo, y quizás un poco demasiado sobreprotector-

- ¡Juudaime! – Tsuna hizo una mueca…

- Gokudera-kun, por favor deja de arrodillarte… - No podía culpar a Azuna y a su padre por mirarlos como si…

- ¡Pero Juudaime!, ¡yo-

- Gokudera-kun… - Esto fue dicho más seriamente, cosa que Gokudera se dio cuenta rápidamente. – Gracias… - Señalo a Emma. – Kozato Emma, para resumirlo… es muy parecido a mí, pero es mucho mejor amigo que yo. – Estaban a punto de negar eso, pero Tsuna no lo permitió. Aun así, los otros dos habían agarrado el gesto… ellos sabían muy bien que Tsuna se creía menos de lo que era, así que no les era una sorpresa. – Sasagawa Kyoko, una dulce chica, muy popular, amable y cariñosa. – Señalo a Haru. – Miura Haru, dulce, amable, y le encantan los disfraces y le gustan los niños.

- Tsu-

- Chicos, les presento a Azuna y Ryo Akimura, padre e hija. – Sonrió. – Ryo, un hombre amable, sabe cuidar de niños, dueño de esta tienda. Azuna, una chica un tanto temperamental y sobre protectora, tiene un carácter fuerte y es muy energética, pero también es increíblemente amable y cariñosa. – Saco un muñeco, haciendo reír a Azuna y a Ryo. – Él es Kuro-chan, un familiar que utiliza los elementos del agua y el hielo, es un curador, un soporte, y se va a la parte defensiva en sus stats. Es un familiar infantil, toma las cosas seriamente solo cuando la situación es grave… de resto es un gato amigable.

- Tú y tu Kuro-chan… - La chica no pudo evitar reírse…

- Nee-chan… - Debería de sentirse avergonzado, pero no lo estaba. – Bueno, para hacer la historia corta… un día, cuando niño, termine por estos lados escapando de mis matones, y por curiosidad terminando entrado a su tienda… - Señalo a Ryo con la cabeza. – Desde entonces, me encariñe con ellos y ellos cuidaron de mi hasta que tuvieron que irse de la ciudad. Honestamente, no creí que los volvería a ver, pero aquí estamos. – Bueno, dicho esto… - ¡Nee-chan!, ¡vamos a jugar!, ¿ya has probado el nuevo…

Ryo sonrió un poco preocupado viendo las caras de los otros chicos… al parecer, ellos nunca habían visto a Tsuna actuar de ese modo antes… y eso… eso no era algo muy bueno que digamos, porque Tsuna estaba realmente feliz en ese momento.