36. Deleite
Sumario: ¿Te vi parada en el balcón y de repente sentí la necesidad de recitar Shakespeare...?
Crona necesitaba aire fresco. Las fiestas de la universidad nunca fueron lo suyo en primer lugar. Si no fuera por su novio, nunca habría venido. Pero él le prometió un tranquilo fin de semana a cambio de una no tan tranquila noche de viernes. Así que aquí estaba, de pie en el balcón de una casa de la fraternidad con una botella de cerveza medio vacía en la mano y sin idea de donde su novio había desaparecido después de reunirse con su grupo de amigos. El patio trasero era lo suficientemente tranquilo para que ella recolectara sus pensamientos.
—¿Pero qué luz se deja ver allí? —una voz familiar se levantó de la tierra— ¿Es el sol que sale ya por los balcones de levante?
Crona miró hacia abajo, las fuertes luces del pórtico haciendo fácil de ver quién le sonreía.
Una sonrisa juguetona apareció en los labios de ella, arruinando lo que debería ser una escena seria—. ¡Ah, pobre de mí! —exclamó ella en un tono exagerado.
La sonrisa de Kid se ensanchó y sus ojos adquirieron un brillo infantil, mientras una brisa agitaba su cabello negro.
—¡Habló! Siento de nuevo su voz, —continuó él recitando sin tener que pensar demasiado—. ¡Ángel de amores que en medio de la noche te me apareces, como emisario de los cielos a la asombrada vista de los mortales, que deslumbrados te observan cruzar con vuelo muy rápido las esferas, y mecerse en las alas de las nubes!
Crona negó con la cabeza, incapaz de resistirse a la sonrisa que le arrastró los labios.
—¿Quieres que siga o paramos aquí? —le dijo finalmente, inclinándose hacia adelante con los codos en el pasamano del balcón.
Su sonrisa se hizo más apuesta, si fuese posible, e hizo un movimiento con sus manos para que ella siguiera.
Crona suspiró a manera de burla y recitó:
—¡Romeo, Romeo! ¿Por qué eres tú Romeo? ¿Por qué no renuncias al nombre de tus padres? Y si careces de valor para tanto, ámame, y no me tendré por Capuleto.
Kid aplaudió de manera exagerada, como si acababa de ver el gran final de una ópera en las salas de París.
—¡Bravo! ¡Bravísimo! La mejor Julieta que se ha visto en esta generación.
—Y me prometiste que no recordarías ni una sola palabra de esto cuando me ayudaste a hacer practicar mis líneas en la secundaria —le recordó Crona.
—Mentí, —dijo simplemente, escondiendo sus manos en sus bolsillos.
—Y aquí siempre pensé que un caballero nunca miente, —dijo Crona.
Kid se encogió de hombros.
—Esa fue la primera vez que nos besamos, —dijo Kid, sintiendo el fantasma de sus vacilantes labios en los suyos mientras recordaba el recuerdo— ¿Cómo podría olvidar un solo instante de ese día?
Crona lo miró cariñosamente.
—Romeo no se compara contigo —dijo dulcemente.
—Eso es lo que digo siempre, pero no nadie parece creerme.
Ella rio ligeramente, colocando su vaso de alcohol sobre una mesa.
—Siento haberte abandonado. Soul y Black Star tuvieron una apuesta y ya sabes cómo se ponen.
—Está bien, —dijo Crona, dejando en paz el asunto.
No parecía convencido, pero parecía dejarlo ir sin argumentos. En lugar de regresar a la fiesta como ella esperaba, inclinó la cabeza hacia la calle.
—¿Lista para salir de aquí?
—Pensé que nunca me lo pedirías —dijo, casi gimiendo de alivio.
—Vamos, —Kid dijo con una risa, dando varios pasos hacia el porche—. Todavía podemos salvar la noche.
Crona asintió dirigiéndose a la puerta del balcón para entrar de nuevo a la casa y reunirse con su novio, pero se detuvo. Giró hacia el barandal, donde Kid la esperaba en la parte de abajo del jardín, el balcón no estaba muy alto, quizás a metro y medio de altura, sonrió traviesa y escaló el balcón hacia el suelo.
Una vez que sus pies tocaron el suelo se giró hacia donde su novio la veía con la boca abierta, sin creer lo atrevida que se había vuelto. Sintió un rubor subir a sus mejillas ante la mirada tan fija de Kid.
—Ah, bueno, er, ya estoy aquí, —dijo ella avergonzada.
Kid se acercó y envolvió un brazo a su cintura, plantando un beso en su mejilla—. Me alegra que nos deleites con tu presencia.
Con una sonrisa y su rostro todavía roja por la vergüenza, ambos entraron de nuevo a la casa.
*deja esto aquí y corre*
¿Review?
