.
.
Capítulo Treinta y seis
Padres
—Kakashi-sensei pensó que nos tenía vencidos —dijo Naruto, sus ojos resplandeciendo con emoción mientras entretenía a su equipo con la historia del segundo examen de los cascabeles—. A Sakura-chan y a mí nos quedaban unos minutos pero estábamos sin ninguna gota de chakra dentro de nosotros.
Sakura rodó los ojos al escuchar sus embellecimientos, pero mantuvo la boca cerrada debido a que él también la estaba haciendo sonar fantástica. Era un cambio bienvenido de lo débil que se estaba sintiendo para decirle a sus padres que se iba a mudar con Sasuke.
—Nos reagrupamos, sabiendo que Kakashi-sensei tenía que tener una debilidad.
Mientras Naruto hablaba, Sakura estaba curando el hombro de Sai; un pequeño rasguño del Rasengan de Naruto había dejado una terrible torcedura de piel para ser enmendada.
—Los segundos estaban corriendo. Podíamos ver la luz del sol a punto de salir en el horizonte —las palabras salieron volando de sus labios como si nuevamente tuviera el agua al cuello.
Terminando de curar a Sai, Sakura se giró para arrodillarse al lado de Sasuke. La diversión estuvo nadando en sus ojos jade cuando Naruto fue de embellecer a mentir rotundamente. Con dedos hábiles, comenzó a alinear y curar las costillas rotas de Sasuke—cortesía de sus puños. Su corazón revoloteó nerviosamente cuando él posó los ojos en ella, su plana expresión preguntándole silenciosamente si Naruto estaba pagado de sí mismo.
Ella alzó la mano, apretandos los dedos de cerca como queriendo decir, Un poquito.
Él rodó los ojos y Sakura no pudo evitar soltar unas risitas.
—¡Simplemente necesitábamos poner nuestras manos en esos cascabeles! —exclamó Naruto, tan envuelto en su propia historia que no notó las bromas de sus amigos—. Sakura-chan dijo que necesitábamos ocupar sus manos, pero eso parecía imposible de hacer y todavía ser capaces de conseguir los cascabeles. Ahí fue cuando me di cuenta—la debilidad de Kakashi-sensei.
Naruto hizo una pausa para hacer un efecto dramático y Sakura estuvo sorprendida de encontrar a su corazón latiendo un poco más rápido cuando un emocionante estremeciendo subió por su columna vertebral.
—La trilogía Icha Icha.
Sasuke bufó mientras apoyaba los codos sobre las rodillas. —No puedes estar hablando en serio.
—¿Cómo una serie de libros es una debilidad? —agregó Sai, ladeando la cabeza en confusión.
Naruto rió. —Hablo totalmente en serio. —Sonriéndole a Sai, explicó—: Kakashi-sensei no quería que el desenlace del tercer libro fuera arruinado. Arremetimos contra él de frente y todo lo que tuve que hacer fue comenzar a gritar sobre lo que ocurriría. Él entró en pánico.
—Es verdad —dijo Sakura, mirando a Sasuke con una sonrisa divertida—. Él se tapó las orejas con las manos y luegos cerró los ojos, ya que de otro modo hubiera sido capaz de leer los labios de Naruto con el Sharingan.
Sasuke simplemente negó con la cabeza con una sonrisa socarrona. —No puedo creer que Kakashi tenga una debilidad tan patética.
—¡Espérate! —dijo Naruto, sus hombros temblando mientras luchaba contra la risa el tiempo suficiente para decir—, ¡ni siquiera había leído el libro!
—Patético —repitió Sasuke.
—¿Por qué él creería que tú sabías el desenlace en primer lugar? —inquirió Sai.
Naruto se encogió de hombros, actuando de manera despreocupada, pero la sonrisa tirando de las comisuras de sus labios representaron lo petulante que se sentía. —Le di el último libro de regalo. Jiraiya-sensei me lo había dado a mí, pero el Sabio Pervertido escribió algunas cosas raras —la sonrisa de Naruto decayó mientras que sus ojos se desenfocaban. Silenciosamente, murmuró—, no conseguí pasar de las primeras hojas.
Un tenso silencio se extendió sobre el Equipo Siete mientras Sasuke, Sakura y Sai intercambiaban miradas de complicidad. Para completo shock de Sakura, Sasuke fue el que lo rompió.
—¿Vamos a ir a Ichiraku's o qué? —preguntó, actuando irritado. Sin embargo, a Sakura no la engañó. Cuando Naruto se reanimó al escuchar la mención de su ramen de bar favorito, ella consiguió ver la forma en que los labios de Sasuke se alzaron en una sonrisa socarrona. Si hubiera parpadeado, se le hubiera escapado.
Al siguiente instante, Naruto estuvo acosando a su mejor amigo sobre cómo él había recibido menos heridas y, por lo tanto, el almuerzo debía ir a cuenta de Sasuke. Un bufido se escapó de los labios de Sasuke. Bien pudo haber sido la campana de inicio para una pelea. Los dos discutieron durante todo el camino al bar de ramen—Naruto olvidando la melancolía que se había abierto paso dentro de él. Mientras los seguía con Sai a su lado, Sakura no pudo evitar observar la espalda de Sasuke con ojos llenos de admiración.
Terminando lo último de sus fideos con un sorbo exuberante, Naruto inclinó el bol hacia su boca, vaciando el caldo. En el momento en que estuvo vacío, sostuvo el bol en el aire, diciendo, —¡Otro, por favor!
Ayame negó con la cabeza cuando recogió el bol vacío y luego desaparecía en la cocina.
—No puedo creer lo mucho que puedes comer —dijo Sakura. Tenía la cabeza apoyada en su brazo al observar a Naruto, perpleja—. Y cómo es que no te enfermas. Tienes un asombroso metabolismo, Naruto.
Al otro lado de Naruto, Sasuke bufó. —Él tiene un metabolismo anormal.
—Sólo estás celoso —replicó Naruto, preocupado con el humeante bol de ramen en la mano de Ayame. Se le lanzó en el momento en que tocó la barra.
Riendo, Ayame preguntó:
—¿Alguien quiere más?
Con un exagerado suspiro, Sakura se enderezó sobre su taburete. —¡Gracias, Ayame, pero estoy llena! Y tengo que correr hasta la biblioteca, así que…
Naruto miró de reojo a Sakura cuando escuchó la aprehensión en su tono.
—Yo también estaba planeando en hacer una parada en la biblioteca —dijo Sai, teniendo una de esas raras sonrisas suyas que le llegó a los ojos—. ¿Puedo acompañerte?
—Seguro —dijo Sakura, sonando de todo menos segura. Naruto sorbió los fideos colgando de su boca mientras la confusión fruncía sus cejas. Entendería si él fuera el que tenía que ir a la biblioteca, pero se trataba de Sakura. Ella siempre lo estaba fastidiando sobre leer y entrenar su mente y blah, blah, blah.
Mientras Sai se paraba —intercambiando unas cuantas palabras con Ayame— Sakura permaneció sentada en su taburete.
—¿En algún momento decidimos entrenar mañana? —preguntó.
Habiéndose metido más comida en la boca de la que cabía en realidad, la respuesta de Naruto fue una gárgara incoherente. Sakura le envió una mirada disgustada mientras que Sasuke lo regañó. —No hables con la boca llena, idiota.
Naruto giró la cabeza al instante para fulminar a Sasuke, pero su bastardo mejor amigo ni siquiera lo dirigió la mirada.
—Sí —le dijo a Sakura—. Misma hora de hoy.
Sakura frunció los labios. —No estoy segura de que entrenar sea tan buena idea, Sasuke.
—Estaré bien.
—¿Tú eres el médico?
Con una mirada frustrada, Sasuke le advirtió. —Sakura.
Ella sólo agitó la mano, restándole importancia a su actitud de chico malo. —Lo digo en serio, Sasuke. Vas a necesitar tu fuerza. Sólo estoy sugiriendo que tengamos una sesión de entrenamiento… más ligera mañana.
Sasuke no pareció feliz con su 'sugerencia' —ambos chicos sabiendo que era prácticamente una orden— pero él gruñó un, "De acuerdo" y Sakura asintió, satisfecha de sí misma.
—¡Maravilloso! Nos vemos mañana, Sasuke.
—Sí —dijo, claramente molesto—. Nos vemos mañana.
Después de ver a Sasuke salir del bar de ramen, Sakura se giró sobre su taburete para ver a dónde fue Sai. Naruto no pudo evitar notar que ella todavía no se había puesto de pie. Sin embargo, su atención fue atraída hacia Sai y Ayame cuando la mesera dejó escapar una tintineante risa.
La confusión de Naruto se incrementó diez veces. ¿Desde cuándo Sai era divertido?
Trató de escuchar la conversación, pero Sai simplemente estaba ofreciendo un educado adiós. Los hombros de Naruto se encogieron. Realmente quería saber qué era tan gracioso…
—¡Adiós, Sai! Regresa pronto —dijo Ayame antes de hacerle un ademán de mano a Sakura mientras ambos se iban.
Le quiso preguntar a Ayame qué había sido tan gracioso —la curiosidad finalmente llegando a su límite— ¡cuando se dio cuenta de que nadie se había despedido de él! Antes de que tuviera siquiera la oportunidad para enojarse, Ayame asentó con despreocupación otro bol de ramen sobre la barra. Naruto le dio un toque lúgubre al último bocado de fideos en su antiguo bol mientras admitía, —Sólo tengo suficiente para tres tazones.
—Ya se encargaron de eso —dijo Ayame—. Sasuke-san cubrió la cuenta.
Naruto estuvo bastante seguro de que pudo haber saltado de alegría en ese momento. Comiéndose lo último de su tercer bol, jaló el cuarto hacia él y lo atacó.
Fue el mejor tazón de ramen que hubiera probado alguna vez.
Sakura entró a la biblioteca con su cabeza en alto, los hombros derechos y la sonrisa más rígida imaginable. Su estómago fue un manojo de nervios y sus manos estuvieron a punto de temblar cuando su mirada recorrió la biblioteca tratando de tener un vistazo de sus padres. Estaba tan preocupada que ni siquiera se percató de que Sai la había abandonado hasta que escuchó su apagada voz a una buena distancia de ella. Preguntándose con quién podría estar hablando Sai, Sakura se congeló hasta la médula cuando reconoció la voz que le respondió.
Era su papá.
Se desplazó en absoluto silencio, pero sus estruendosos latidos la hicieron sentir tan agraciada como un elefante al arrastrarse hasta las voces. Pudo ver la punta de sus cabezas a través de uno de las estanterías y continuó acercándose aún más, asomando su cabeza alrededor de la estantería.
Estuvo anonadado de ver a su papá aterrizar una amistosa palmada sobre el hombro de Sai antes de partir. Estaba en tal shock que ni siquiera se dio cuenta de que su papá la estaba mirando justo a ella mientras se acercaba.
—¿Sakura? —susurró.
Los ojos de Sakura se alzaron de golpe para verlo mirándola con curiosidad—un indicio de preocupación en sus ojos.
—¿Ocurre algo?
—¡Por supuesto que no! —dijo, haciendo una mueca de dolor cuando su voz resonó por la silenciosa biblioteca. En voz baja, agregó—: Simplemente no quería interrumpirte a ti y a Sai.
Su papá asintió, observándola sospechosamente.
El tiempo que transcurrió entre ellos finalmente llevó a Sakura a su punto de quiebre cuando preguntó con prisa:
—¿Conoces a Sai?
—Sí —respondió Shuichi, volteando a dar un vistazo a donde había estado hablado con el antigu miembro de Raíz—. Es raro el día cuando Sai no se pasa por aquí durante unas cuantas horas.
—Cierto —dijo Sakura, preguntándose por qué nunca se le había ocurrido que Sai y sus papás cruzaban caminos con cierta frecuencia. Frunciendo el entrecejo, agregó—: Tú, uh, sabes que él es mi compañero, ¿no?
Su padre asintió. —Ya sé. Él habla maravillas de ti y de tus compañeros.
—Oh —dijo Sakura, un diminuto destello de esperanzao iluminando su expresión—. ¿Él habla sobre Naruto y Sasuke?
Su papá asintió. —Sí. Ustedes tres realmente son todo de lo que él hab—
—¿Qué es lo que dice? —lo interrumpió con impaciencia—demasiada impaciencia.
Su papá enarcó una ceja inquisitva cuando respondió. —Muchas de las mismas cosas que tú dices —una risa vacilona tiró de sus labios cuando agregó con fingida inocencia—, supongo que no debería decir eso. Él no está ni cerca de hablar sobre las admirables cualidades de Sasuke de la misma forma en que tú lo haces.
Sakura se sonrojó desde la punta de los pies hasta las raíces de su cabello mientras siseaba, —¡Papá!
Su papá tuvo el descaro de reírse. —Sólo estoy bromeando, Sakura. Y en serio, Sai sí habla muy bien de Sasuke.
Eso hizo que una sonrisa alzara los labios de Sakura. —Bueno, él es una buena persona —mirando a su padre a los ojos, enfatizó—, él es confiable.
—Esa es una buena cualidad que hay que tener en un compañero —respondió su papá, el énfasis en compañero haciando que las mejillas de Sakura ardieran de nuevo.
—¡Lo digo en serio, papá! Realmente odio cómo toda la aldea habla de él como si fuera una criminal.
Su papá respondió con un pesado suspiro. —Bueno, Sakura, lo era.
—¡Han pasado meses desde que él regresó! ¡No puedes creer honestamente que durante todo ese tiempo, nada ha cambiado!
—Oye, tranquila —dijo su papá, agarrando su hombro y sacándola de las mesas de personas ahora enviándole a su hija miradas irritadas—. Sé que él es importante para ti, Sakura, pero tiene que entender de dónde está viniendo la gente. Ellos no lo conocen como tú.
—¿Y qué hay de ti y mamá? —preguntó, el miedo a escuchar su respuesta haciéndola sentir mareada—. ¿Me crees cuando te digo que él ha cambiado?
—¿Crees que le haríamos caso a un montón de chismes sobre nuestra propia hija?
Sakura nunca había sentido tanto alivio en toda su vida. Pensó que sería imposible reunir siquiera un puñado completo de valor, pero sintió un arrebato de ello al escuchar la reconfirmación de su padre. Mientras su pecho se inflababa por la emoción, su estómago se encogió en anticipación.
Cerrando los puños a los costados y cuadrando los hombros, Sakura preguntó, sabiendo que era ahora o nunca:
—¿Dónde está mamá?
Las cejas de su papá se fruncieron con preocupación de nuevo cuando preguntó, —Ella está al frente de la mesa encargándose de las devoluciones. ¿Por qué? ¿Ocurre algo malo, Sakura?
Tragándose el miedo en la garganta, Sakura dijo, —Simplemente tengo algo que necesito decirles a ti y a mamá.
Su papá la observó por un momento, buscando una mayor explicación. Con un pesado suspiro, él finalmente se giró para dirigirlos hasta la mesa frontal.
—Kiku —dijo, quitando la atención de su mamá de la pila de libros que estaba revisando—. Sakura tiene una noticia que desea compartir con nosotros.
En el momento en que sus ojos verde oscuro se posaron en ella, el valor de Sakura se redujo hasta convertirse en nada mientras que las náuseas revolvían su estómago.
—¿Pasa algo? —preguntó su mamá, observándola con la misma preocupación que su papá lo había hecho.
Sakura apenas consiguió negar con la cabeza cuando su cuerpo tembló con sus aterrados latidos. En su cabeza, se estaba gritando a sí misma que simplemente lo soltara. Estaban en un lugar público. Seguramente mantendrían sus temperamentos controlados. Era su mejor oportunidad, ¡si tan sólo pudiera lograr que las malditas palabras salieran de su boca!
Su estómago se tambaleó y comenzó a marearse con pensamientos cuando trató de articular las palabras.
—Sakura —presionó su papá, haciendo que su estómago tuviera un vuelco—. ¿Qué ocurre? No puede ser tan malo, ¿o sí? Sólo dínos.
Su corazón no pudo latir mucho más rápido de lo que lo estuvo haciendo en ese momento cuando abrió la boca. Con una voz temblorosa que ni siquiera ella pudo reconocer, Sakura respondió:
—Tengo que mudarme con Uchiha Sasuke.
Fue como si algo dentro de ella se hubiera roto cuando esperó, sintiéndose increíblemente vulnerable, por las reacciones de sus padres.
Tomó un segundo para que los ojos de su madre se salieran de sus cuencas y otro para que balbucera, —¡Qué acabas de decir!
—Tengo que—
—¡No quiero escuchar esas palabras de nuevo, Haruno Sakura!
—¡Pero acabas de—!
Su papá la interrumpió con una mirada severa que tuvo a Sakura cerrando la boca al instante.
—Por qué no llevamos esta discusión a casa —sugirió en un tono que derrochó autoridad.
Sakura nunca había sentido más pánico que en ese momento cuando siguió de cerca las formas rígidas de sus padres al abandonar la biblioteca.
Sakura luchó contra el deseo de bajar la cabeza al pasar de su madre y padre al interior de la casa. No había hecho nada malo, se dijo a sí misma. Lo peor que podía hacer ahora era actuar como una culpable. La puerta hizo un ominoso click detrás de ella y sus padres caminaron directo hasta la sala de estar, sin darle a Sakura un segundo vistazo cuando pasaron.
Se tomó un momento para recomponerse mientras que sus ojos observaron la puerta con añoranza.
—Sakura —la voz de su papá fue severa. Era la misma voz que siempre acompañaba a un sermón después de haber hecho algo malo—. Ven aquí, por favor.
El por favor bien pudo haber sido un ahora.
Tomando una profunda bocanada de aire, Sakura caminó hasta la sala de estar. Había estado pensando en qué decir durante todo el camino de regreso a casa, pero antes de que pudiese pronunciar una sola explicación, su mamá la acusó, —¿Desde hace cuánto tiempo ha estado ocurriendo esto entre tú y Sasuke?
Sakura se quedó atónita. —¿P-perdón?
Los labios de Kiku se presionaron en una línea aun más delgada mientras que sus cejas se arrugaban. —Ustedes obviamente han estado en una relación desde hace algún tiempo. ¿Desde hace cuánto tiempo?
—Y-yo… nosotros no—
—¡No me mientas, Sakura! —espetó Kiku—. ¡Debí haberlo sabido cuando los vi en el porch! ¿En serio has estado entrenando o eso sólo fue una pantalla? ¡Y estoy comenzando a pensar que esa misión a la que ustedes dos fueron la semana pasada no era una misión!
Sakura se quedó completamente sin palabras. ¡Sus padres pensaban que ella y Sasuke estaban juntos! Sus dedos se enroscaron alrededor del dobladillo de su playera y un sonrojo se extendió sobre sus mejillas cuando recordó a Sasuke ir a su casa el otro día. Había sido totalmente inocente. ¿Cómo es que su madre pudo haber malinterpretado eso? Y sus papás pensaban que ella se estaba descarriando y… y…
—¿Estás embarazada, Sakura?
—¡NO! —gritó Sakura en el segundo en que la pregunta salió de los labios de su papá—. ¡No está ocurriendo absolutamente nada entre Sasuke y yo! ¡Él es mi compañero!
—No quieras usar ese tono—
—¡Cómo no voy a usarlo cuando ustedes dos están parados ahí haciendo acusaciones sin siquiera darme la oportunidad de explicarlo!
El silencio se extendió en la habitación cuando Sakura observó a sus padres con determinación.
Dejando salir el aire por la nariz con dureza, Shuichi preguntó:
—¿De qué se trata todo esto, Sakura?
Observando los rostros furiosos de sus padres, Sakura se obligó a hablar lenta y calmadamente. —Tengo que mudarme con Uchiha Sasuke debido a una cirugía que va a dejarlo incapaz de cuidarse por sí mismo.
—¿Qué cirugía? —preguntó su mamá, su voz todavía llena de sospecha.
El corazón de Sakura se vino abajo. —Honestamente no les puedo decir. Es clasificado.
Su mamá gruñó. —Sakura, no me gusta esto en lo más mínimo. ¿Por qué tú? ¿Y por qué él no puede simplemente quedarse en el hospital?
—La misma razón. Nadie más que el Hokage y el Equipo Siete tiene permitido saberlo.
—¿Y no hay nada ocurriendo entre ustedes dos? —preguntó Shuichi con severidad.
—No —enfatizó Sakura—. Mira, les prometo que pueden confiar en Sasuke. Él realmente ha cambiado mucho. Él nunca haría nada para poner en peligro o—
—Sakura —la interrumpió Kiku—. No estamos preocupados por tu seguridad. Estamos preocupados por… bueno, por… ustedes dos son adolescentes.
Sakura estuvo absolutamente mortificada. —¡No puedes estar hablando en serio!
—¡Por supuesto que hablo en serio, Sakura! —dijo su mamá—. ¡Durante años te hemos escuchado hablar sobre lo mucho que amas a este chico y no voy a permitir que mi hija se convierta en madre a los diecisiete!
—¡NADA OCURRIRÁ! —gritó Sakura con un sonrojo tan abrasador que pensó que su cabello podría incendiarse.
—Ustedes son jóvenes. La gente hace cosas estúpidas cuando están jóvenes —dijo su papá—. Simplemente no estamos a gusto con esto, Sakura. ¿Por qué el chico no puede simplemente quedarse aquí?
Sakura se tragó una observación cuando su padre se refirió a Sasuke como 'el chico'. Explicó la situación, dándose un minuto para calmarse. —Tenemos demasiada compañía inesperada aquí. El simple hecho de decirles a ustedes dos que Sasuke va a tener una cirugía ya es arriesgarse. Si alguien se aparece y lo ve viviendo aquí, significaría que he fallado.
Sakura contuvo al aire, haciendo su mejor esfuerzo por no titubear bajo la mirada atenta de sus padres mientras sopesaban sus palabras.
—¿En serio no hay otra opción? —preguntó su mamá.
—Mamá. Te lo prometo, nada va a ocurrir. Mi estadía con él es completamente profesional. Puedes confiar en mí.
—No es de ti de quien estoy preocupada. Vi la forma como él te estaba mirando la otra noche, Sakura. No estoy ciega.
Sakura se atragantó con el aire. —¡Qué! ¿Crees que Sasuke intentaría algo?
—Es un joven adolescente —escupió Shuichi.
—Tengo que hacer esto —dijo Sakura, sin opciones para intentar convencerlos de que sus preocupaciones no tenían absolutamente ningún fundamento. Era tiempo de la conclusión—. ¿Qué puedo hacer para que ustedes estén bien con esto?
Sus padres intercambiaron una mirada antes de regresar sus tercas miradas a Sakura.
—Creo que estaría más tranquila si pudiera conocerlo —le dijo su mamá.
El estómago de Sakura se desplomó por completo. —¿Qué?
—Invítalo a cenar mañana —dijo Kiku, no dándole a Sakura una opción—. Deja que tu padre y yo lo conozcamos un poco.
—Pero…
—No es una petición[BAVG1] irracional —dijo Shuichi—. Nos estás pidiendo que pongamos nuestra confianza en ese chico. ¿Cómo podemos hacerlo sin siquiera hablar con él?
La mente de Sakura estuvo girando en torno a la idea de una cena con sus padres y Sasuke. La tensión ya se estaba arrastrando por su espalda con la sola idea. Pensando rápidamente, negoció:
—¿Y si Sai y Naruto vienen también? No quiero que Sasuke se sienta como si estuviera siendo puesto en la mira.
—Yo sí —gruñó su papá.
Su mamá puso una mano en el hombro de su esposo y le envió una mirada antes de asentir. —Eso está bien. Sería agradable verte con tu equipo después de hablar tanto sobre ellos.
La esperanzo creció dentro de Sakura. Si alguien podía romper con la incomodidad de esta inminente cena, ese sería Naruto.
—De acuerdo, los invitaré.
A la mañana siguiente, Sakura lentamente arrastró los pies hasta el campo de entrenamiento tres. Estuvo removiéndose y girando toda la noche, preocupándose sobre lo que el día de hoy traería.
Una cosa era realizar una cirugía en el hombre que significaba el mundo entero para ella. Otra cosa diferente era el llevarlo a casa a conocer a sus padres.
—¿En qué estaba pensando cuano acepté eso? —se quejó, arrastrando las manos hasta su rostro. Un día, esperó, la tierra le cumpliría su deseo y se la tragaría por completo.
Por desgracia, ese día no pareció ser hoy ya que se arrastró obedientemente hasta sus tres compañeros ya reunidos en el campo de entrenamiento.
Todas las tres cabezas se giraron en su dirección al instante. El rostro de Naruto se iluminó con una sonrisa mientras hacía un ademán de mano, curvando la mano alrededor de la boca para gritar:
—¡Llegas tarde!
A pesar de su humor, los labios de Sakura se alzaron cuando gritó en respuesta. —¡Me perdí en el sendero de la vida!
Naruto prácticamente se dobló de la risa. A su lado, Sasuke sonrió socarronamente.
—Ustedes pudieron haber comenzado sin mí —bromeó ligeramente, disfrutando la distracción momentánea de sus preocupaciones.
—Naruto llegó hace un minuto —le informó Sai.
Sakura le envió a su rubio compañero una mirada significativa.
Sonrojándose, Naruto intentó fingir despreocupación cuandó arrojó un brazo alrededor de sus hombros. —No nos metamos en tantos detalles. La verdad es que no hubiera sido justo. Ambos sabemos que Sai y Sasuke no hubieran durado ni cinco minutos contra mí sin tu ayuda.
—Pero por supuesto —dijo Sakura, sonriéndole a Sasuke y Sai—el primero rodando los ojos. Al verlo, su alegre sonrisa flaqueó. El hecho de que ella tenía que invitar a su equipo a cenar fue traído hasta el frente de su mente.
Ella en serio, en serio sólo quería continuar con la charla amistosa.
Cuando él la atrapó observándolo, Sasuke frunció el entrecejo.
—¿Qué? —preguntó, preocupado.
Ella sintió al instante los ojos de Naruto y Sai en ella.
Su corazón se acongojó. No tenía otra opción. La cirugía de Sasuke estaba programada para hoy en la noche y sabía que la solicitud de sus padres de conocerlo no era estrafalaria.
No, ya había postergado las cosas tanto como podía.
Luchando contra el deseo de jugar nerviosamente con la hebilla de su falda, Sakura lo soltó. —Están invitados a cenar —al instante tuvo el deseo de golpear su cabeza contra el árbol más cercano. Tomando una profunda bocanada de aire, dijo con calma—: A mis papás les gustaría invitarlos[BAVG2] a todos ustedes a cenar. Si quieren.
En el momento en que la última oración escapó de sus labios, Sakura quiso patearse el trasera. Ellos realmente no tenían opción.
—¿Lo dices en serio? —preguntó Naruto, sus ojos ensanchados y una sonrisa abriéndose paso en su rostro—. ¡Eso suena a diversión! ¿Qué es lo que vamos a cenar?
Sakura estuvo agradecida al instante de que Naruto estuviese[BAVG3] en la cena de esa noche. Incluso ahora, estaba reduciendo la preocupación anudada en su estómago.
—En realidad, no estoy segura —dijo. No se había quedado exactamente en casa el día de ayer. No quería darles a sus padres la oportunidad de cambiar de parecer.
—Es muy amable de Kiku-san invitarnos a cenar —dijo Sai con educación.
—¿Kiku-san? —cuestionó Naruto, disparándole a Sai una mirada confundida.
Las palabras de Naruto y Sai no se volvieron nada más que un tarareo en el fondo cuando Sakura miró a un Sasuke silencioso. Un sonrojo subió hasta sus mejillas antes de que su estómago se encogiera. Él la estaba observando con incrédulos ojos entrecerrados.
—La mamá de Sakura —respondió Sai.
En el momento en que se encontró con la mirada de Sasuke, sus ojos se volvieron rojos. Sakura entendió su silenciosa pregunta de inmediato.
¿Esta cena es por mí?
La boca de Naruto se desencajó. —¡Cómo demonios conoces a la mamá de Sakura-chan!
—Sus padres operan la bibliteca —dijo Sai, su sonrisa llegándole a los ojos—. Los veo ahí bastante seguido.
Con una sonrisa pesarosa, Sakura le asintió a Sasuke de manera imperceptible.
Sasuke desvió la mirada, sus labios frunciéndose y logrando que en el estómago de Sakura se formara un nudo. Al instante, pensó que él iba a quejarse. Sasuke no era una persona social. Sabiendo que él iba a estar bajo un serio escrutinio definitivamente tampoco ayudaría, pero para el alivio de Sakura, él se limitó a asentir secamente.
Dejó escapar el aire que ni siquiera se dio cuenta de que estaba conteniendo.
—¡Eso no es justo! —se quejó Naruto, mirando a Sakura de manera acusadora. Ella parpadeó, su confundida mirada posándose en Naruto.
—¿Qué está ocurriendo? —preguntó, mirando de un sonriente Sai a un Naruto agitado.
—Yo sólo he visto a tus papás una vez —rezongó Naruto—, ¿y Sai ya hasta los tutea? ¡Ni siquiera conozco sus nombres!
—Kiku-san y Shuichi-san —le informó Sai.
Naruto le envió una celosa mirada fulminante. —Gracias, Sai.
—De nada.
Naruto soltó un frustrado gruñido cuando se dio una palmada en la frente.
Sakura apretó los labios lentamente. Quizás invitar a Naruto y a Sai a esta cena no era tan buena idea…
Shuichi estaba en la cocina instalando la olla eléctrica mientras su esposa estaba en la barra preparando las salsas para el shabu-shabu. La casa estaba en silencio salvo por el estruendo de los platos que Sakura estaba acomodando sobre la mesa.
Shuichi intercambió una mirada con su esposa.
Cada pequeño tilín que hacía su hija al acomodar los cubiertos resonaba con tensión.
Shuichi negó con la cabeza. Ellos simplemente querían conocer a Uchiha Sasuke. No iban a interrogarlo. Aunque, se preguntó, al ver la expresión inquieta de su hija, que quizás deberían.
Sus ojos se entercerraron cuando tocaron a la puerta.
—¡Yo iré! —trinó Sakura al instante.
Antes de que ella pudiera dar dos pasos, Shuichi la tomó del hombro. Con una mirada cargada, dijo:
—Termina de acomodar la mesa. Yo haré pasar a tus compañeros.
Sakura abrió la boca como si estuviera a punto de protestar, pero al instante la cerró cuando él enarcó una ceja de advertencia.
Sin otra palabra, ella regresó a terminar de poner una taza en todos los cubiertos.
Antes de que él se fuera, su esposa entrelazó su mirada con la de él y articuló un, 'Sé amable'.
Shuichi rodó los ojos al desplazarse hasta el recibidor. Él siempre era amable. Con una sonrisa de bienvenida, les abrió la puerta frontal a los tres chicos de los que su hija siempre estaba hablando.
Su sonrisa se anquilosó cuando se dio cuenta de que 'chicos' no era el término más acertado. Todos ellos estaban igual de altos que él y en tan perfecta forma que lo dejaron a él sintiéndose como el niño inepto.
Shuicihi se enderezó de manera inconsciente hasta quedar totalmente derecho.
—¡Entren! ¡Entren! —dijo, haciendo su mejor esfuerzo por sonar amistoso cuando su mirada se centró en Uchiha Sasuke. ¿Qué le había ocurrido al chico con cara enojada en esa foto que su hija mantenía en su habitación?
—Gracias, Shuichi-san —dijo Sai, desviando su atención de Sasuke.
Con una amplia sonrisa, Shuichi colocó la mano en el hombro de Sai, respondiendo:
—¡Claro, claro! Es bueno verte de nuevo, Sai. Hoy te extrañamos en la biblioteca.
—Tuvimos entrenamiento. —Mientras Sai hablaba, asintió en la dirección de Naruto y Sasuke y los ojos de Shuichi al instante se desviaron de nuevo al 'paciente' de su hija.
—Uchiha Sasuke —dijo, presentándose e inclinando la cabeza con respecto. Shuichi pudo sentir que su expresión se endureción cuando Sasuke se enderezó y agregó—: Es un placer conocerlo.
Rechinó los dientes cuando le dio un somero vistazo a las facciones definidas y los músculos firmes de Sasuke. Requirió una cantidad masiva de fuerza de voluntad que Shuichi no estuvo consciente de tener para evitar hacer una mueca de desagrado. Uchiha Sasuke definitivamente perdía algunos puntos por ser la fantasía de toda chica hecha realidad[P4] [BAVG5] .
Sabiendo que una sonrisa era mucho pedir, Shuichi hizo su mejor esfuerzo por sonar al menos civilizado al responder. —Sí, es un placer conocerte finalmente, Sasuke. —Sin darle a Sasuke otra oportunidad para responder, Shuichi se giró hacia el tercer invitado de la noche—. Y tú eres Naruto.
—¡Ese soy yo! —Narutó trinó—. ¡Es agradable conocerlo finalmente, Haruno-san!
—Por favor, llámenme Shuichi-san —dijo—. Sakura habla bastante sobre ustedes tres que siento que los conozco desde hace años.
—¿Lo hace? —preguntó Naruto, sus ojos resplandeciendo con placer. Riendo, se rascó el cuello con vergüenza y agregó—: ¡Eso es genial! Ella no ha dicho mucho sobre ustedes.
Si no hubiera habido una pizca de insulto en ese comentario, Shuichi hubiera encontrado cómica la expresión de asimilación en el rostro de Naruto[BAVG6] .
—Q-quiero decir, Sakura-chan los menciona. Sólo que no tan seguido. ¡Espere, no! ¡Eso no fue lo que quise decir!
Las mejillas de Shuichi estaban doliendo por el esfuerzo de su sonrisa mientras observaba a Naruto, e hizo su mejor esfuerzo por contener su deseo de darle un golpe en la cabeza al rubio.
Como si sintiera la tensión, Sakura se escurrió hasta el recibidor.
—¡Justo a tiempo! —dijo, su falso entusiasmo irritando a su papá aun más. Shuichi estaba comenzando a pensar que simplemente debió haber exigido una interrogación con Sasuke. Le hubiera ahorrado el problema de tener que pretender ser agradable.
—S-sí —dijo Naruto, pareciendo aliviado al ver la repentina llegada de Sakura—. ¡Qué bueno que no invitaste a Kakashi-sensei!
La carcajada que salió de los labios de su hija y de Naruto no fue nada más que incómoda. Él dejó salir una risa entre dientes propia para intentar suprimir la tensión cuando atrapó los ojos de su hija desviarse de Naruto y posarse en Sasuke.
Él no se atrevió a parpadear cuando vio las cejas de Sakura fruncirse a modo de una pregunta silenciosa. Sasuke desvió su mirada Naruto, frunció el entrecejo, y luego la regresó a Sakura.
—Bueno —dijo Shuichi, cerrando los puños a los costados—. ¿Por qué no nos movemos todos a la cocina?
Notó la forma en que Naruto salió disparado hacia la comida con Sai pisándole los talones. No le molestó el entusiasmo del rubio. Lo que sí le molestó fue que eso dejara atrás a su hija con Sasuke a su lado.
La sangre de Shuichi hirvió cuando comenzó a encontrar más y más difícil creer que no había nada ocurriendo entre esos dos. ¿Una tácita conversación y ahora rezagados en el fondo como una pareja? No le sentaba bien.
No le sentaba bien en lo más mínimo.
Su intención para esa tarde era observar la interacción de Sakura con sus compañeros—poniendo especial atención a cómo actuaba alrededor de Sasuke. Sabía de los sentimientos de su hija por el chico. Esperaba que esos sentimientos se infiltraran en sus interacciones con Sasuke. Lo que no quería ver era algo por parte de Sasuke.
Mientras se desplazaban a la cocina, Kiku suplicaba:
—¡Por favor, todos tomen asiento! —Shuichi se metió entre su hija y Sasuke e inmediatamente se clavó en el asiento al lado de ella; por ende, mandado a la fuerza a Sasuke al otro lado de la mesa, enfrente de él y muy, muy lejos de su hija.
Una parte de Shuichi se regocijó con lo sucedido mientras que la otra maldijo su insensatez. ¿Cómo se supone que iba a observar sus interacciones cuando no había oportunidad para que alguna ocurriera?
Estuvo rumiando cuando Kiku asentó una bandeja de res finamente rebanada sobre la mesa y tomó el asiento vacío al lado de Sasuke.
Fulminando su plato, Shuichi apenas notó cuando Sakura le presentó a Naruto, Sasuke y Sai a su mamá. Estaba demasiado ocupado pensando en cómo darle la noticia de que absolutamente no tendría el permiso de quedarse con Sasuke. No le importaba esa cirugía sobre la cual su hija no tenía permitido contarles a sus propios padres.
¿Quién se creía Uchiha Sasuke que era, de todos modos? ¡Qué descaro la de ese imprudente adolescente al poner a Sakura en semejante situación en donde ni siquiera podía decirles a sus propios padres la verdad! Él probablemente ni siquiera lo había pensado dos veces.
Shuichi estuvo a un segundo de partir los palillos chinos en la mano, su agarre estaba tan apretado, cuando una voz lo sacó de golpe de sus rabiosos pensamientos.
—Shuichi-san.
Su cabeza se alzó de golpe cuando fue traído de regreso a la realidad. Lo primero que su mirada sorprendida se encontró fue los ojos reservados de Uchiha Sasuke. Tuvo que luchar contra una mirada de desprecio cuando vio que el chico le extendía un plato de tiras de res. Con un gruñido de aceptación, Shuichi tomó el plato.
Él no iba a agradecerle, eso era seguro.
De manera improvisada e irritada, Shuichi tomó una de las finas tiras de res de plato y la empujó en la dirección de su hija.
—Gracias, papá —dijo de manera mordaz. Le dio un vistazo desde el rabillo de su ojo para verla enviarle una mirada de súplica.
Para empeorar las cosas, cuando él miró al otro lado de la mesa, vio a su esposa dándole una mirada fulminante de advertencia.
Sus hombros se tensaron a la defensiva mientras cuando remojó la carne cruda en el ardiente dashi—el humeante caldo chapoteando hasta los bordes de la olla.
Furiosamente masticando la comida, Shuichi ignoró los hoyos que su esposa y su hija estaba intentando perforar en su cabeza.
¡Tenía todo el derecho para estar irritado, demonios!
Simplemente fue la cereza en el pastel de su malhumor cuando Sasuke —usando una impecable etiqueta— tomó de la olla un poco de res, la bañó en un poco de salsa ponzu y la comió sin siquiera derramar una sola gota.
Shuichi no pudo evitarlo. Bufó.
Fanfarrón.
La mirada que su esposa le envió pudo haber helado sangre.
—Entonces —dijo Kiku, rompiendo el incómodo silencio mientras miraba de Naruto a Sasuke—, Sakura me dice que ustedes dos estarán participando en los exámenes Chunin que están por venir.
—¡Sí! —dijo Naruto, una sonrisa extendiéndose a lo largo de su rostro mientras seleccionaba un montón de tiras de res con los palillos chinos—. Vamos a pasarlos sin ni una sola dificultad, ¿cierto bast—er, Sasuke?
Shuichi echó un vistazo del puñado de carne que Naruto estaba girando en el caldo a Sasuke.
—Aa —respondió, su postura perfecta y bocados proporcionales contrastando tan enormemente con los de Uzumaki Naruto que Shuichi se preguntó si Sasuke había puesto a su amigo a fingir.
Rodó los ojos.
Como si eso fuera a ayudar a su causa.
—Es admirable que ustedes puedan estar tan confiados cuando van a ser los últimos de su grupo de edad en convertirse en chunin —dijo Sai, su voz agradable.
Cuando Shuichi notó el tirón irritado en la expresión reticente de Sasuke, decidió que le tenía bastante aprecio a Sai.
—¡Oye! —gritó Naruto de manera indignada. Había acabado de meterse una montaña de carne en su boca cuando apuntó a Sai con los palillos chinos—. ¡Ú etira o ue ijiste! ¡No s mi ulpa—
—¡Naruto! —le reprendió Sakura—. Por favor no hables con la boca llena.
Las mejillas de Naruto se colorearon al instante mientras tragaba su comida en una engullida. Con una nerviosa risa, dijo:
—Lo siento.
Sakura negó con la cabeza.
Quizás Sasuke no había puesto a Naruto a fingir…
Aun así, no hacía ninguna diferencia. Shuichi ya había decidido que no le agradaba Uchiha Sasuke.
Al otro lado de la mesa, Kiku dejó salir una risa divertida. —Bueno, les deseo a ambos la mejor de las suertes. Estoy segura de que lo harán grandioso.
Naruto estuvo irradiando al instante. —¡Gracias, Kiku-san! ¡Oiga, usted y Shuichi-san deberían venir al torneo y animarme!
Naruto le envió a Sasuke una amplia sonrisa burlona.
Con una sonrisa socarrona, Sasuke respondió:
—No hay cantidad de animación suficiente que vaya a ayudarte, Naruto.
—Me voy a reír cuando ustedes dos ni siquiera consigan pasar los preliminares —dijo Sakura, un destello travieso en sus ojos jade.
Sakura hizo un bufido burlón que al instante hizo que las manos de Shuichi se cerraran en puños. Ese pequeño mocoso, petulante…
—La arrogancia es la ruina de muchos —dijo Sakura, sonriéndole a Sasuke.
—Sólo cuando no tienes la habilidad para respaldarla.
Shuichi pudo haber pulverizado una roca entre su mandíbula firmemente apretada cuando vio a su hija rodar los ojos—un resplandor lleno de admiración brillando en su mirada. Las manos de Shuichi se apretaron en su regazo cuando Sasuke sonrió socarronamente en respuesta. Si Uchiha Sasuke hubiera estado al alcance de su mano, lo hubiera golpeado para quitarle esa estúpida mirada de su rostro de niño bonito.
Después de todo lo que Sakura le había dicho sobre cómo no ocurría nada entre ella y Sasuke, ¡aquí estaban ellos, sentados en su mesa, flirteando entre sí!
Echando humo, Shuichi escuchó de manera distraída cuando Naruto bromeó. —¡Lo haces sonar como si tuvieras la habilidad para respaldarla!
—Creo que me estás confundiendo contigo —respondió Sasuke.
—Pfft. ¡Mientras tú estabas fuera callejeando con Sakura-chan, yo estaba ocupado entrenando! —se jactó Naruto—. Y no te olvides de todo el tiempo que estarás fuera del juego mientras que yo estaré entrenando—
Los ojos de Shuichi se ensancharon. —¿Callejeando? —preguntó, interrumpiendo a Naruto.
—Ah, cierto —dijo Sai, sonriendo inocentemente—. La escapada romántica a la cual los envió Hokage-sama.
—¡QUÉ! —rugió Shuichi, los palillos chinos en su mano finalmente partiéndose en dos cuando se puso de pie, las palmas estampándose en la mesa y repiqueteando los platos.
—¡Papá! ¡Era una broma! ¡Nosotros no—
Shuichi ignoró a su hija mientras fulminaba a Sasuke con ojos homicidas. —Sal al frente. ¡Ahora!
Estuvo ajeno a todo menos a Uchiha Sasuke pasando de él sin ninguna pizca de preocupación. Estúpido shinobi arrogante. ¡Si él creía que no estaba en peligro, entonces no sabía la sorpresa que le esperaba!
Shuichi apenas logró contenerse de estampar la puerta destrás de él cuando salieron al porch.
—¿Por qué mi hija? —soltó. La pregunta lo había estado molestándolo desde la tarde del día anterior—. ¡Qué demonios está ocurriendo entre ustedes dos!
Shuichi estuvo sorprendido cuando las cejas de Sasuke se fruncieron con confusión. —Le pedí ayuda a Sakura porque confío en ella y en su habilidad como médico. Y nada está ocurriendo —la mirada de Sasuke se desvió para fulminar la puerta detrás de Shuichi mientras decía con furia—: Sai es un idiota despistado que no entiende cuando alguien está bromeando.
Shuichi bufó. —¿Por qué el Hokage pensaría que sería divertido decir que tú y mi hija fueron en una… una—
Estuvo agradecido cuando Sasuke interrumpió su farfulleo.
—Tendrá que preguntarle eso a Kakashi —espetó Sasuke, pero Shuichi notó la pizca de rojo arrastrándose por el cuello del chico.
Shuichi negó con la cabeza mientras caminaba de un lado para otro en el porch, apretando y aflojando los puños. —Ayer, mi hija me dice que tiene que mudarse contigo —un chico que nunca he conocido en mi vida— ¿y se supone que simplemente deba estar de acuerdo con ello? —Deteniéndose, Shuichi le envió a Sasuke una decidida mirada fulminante y exigió—: Dime por qué debería confiar en ti. Dime por qué mi hija piensa que no tengo absolutamente nada de qué preocuparme.
—Porque no tiene por qué hacerlo —respondió Sasuke.
Shuichi bufó. —¡No te hagas el sabelotodo conmigo, chico!
La mejilla de Sasuke tuvo un tirón cuando apretó la mandíbula. —No estoy tratando de serlo. Sakura es… importante para mí. No haría nada para lastimarla.
Los ojos de Shuichi se entrecerraron cuando estudió la mirada determinada de Sasuke. ¿Por qué la primera suposición de Sasuke fue que él estaba preocupado por la seguridad de su hija?, ¿y por qué esa también fue la primera suposición de Sakura? ¿Acaso la idea de estar juntos nunca se les cruzó siquiera por la mente?
Shuichi casi tuvo la necesidad de reír. Por primera vez, se encontró creyendo lo que Sakura había dicho. Había algo ahí, pensó, pero ambos chicos de verdad creían que no había absolutamente nada ahí.
Y este chico decía que Sai era despistado…
En un instante, la perspectiva que Shuichi tenía de Sasuke y la necesidad de su hija de mudarse con él cambió de repente.
—¿Qué es mi hija para ti? —cuestionó, preguntándose si las cosas escalarían de una manera indeseable si a ellos se les dejaba vivir juntos y solos.
—Ella es mi compañera.
—¿Eso es todo lo que tienes que decir? —preguntó, dándole a Sasuke una mirada de 'déjate de tonterías'—. Es sólo que… es mi pequeña la que está ahí metida y necesito saber que tú las vas a tratar con el mayor respeto posible.
El vio cómo las cejas de Sasuke se fruncieron. No parecía enojado o insultado. Parecía genuinamente pensativo. Fue entonces que Shuichi vio un parpadeo de desesperación.
¿Por qué esto era tan importante para él? ¿Por qué estaba tan insistente en que Sakura realizara esta cirugía? Ciertamente habían otros médicos ahí afuera que podían ayudarlo.
Finalmente, en medio de la confundida contemplación de Shuichi, Sasuke pronunció quedamente:
—Ella es… ella es una de mis personas más preciadas —Su mirada fue distante cuando confesó con voz pesada—. El Equipo Siete es todo lo que tengo.
Toda la pelea abandonó a Shuichi en ese instante cuando pensó en lo que mucho que este chico había perdido y lo mucho que debía significar para él tener a su equipo, a sus amigos. —¿Ella realmente significa tanto para ti?
Sasuke asintió con rigidez. En toda la noche, Shuichi había observado a este chico pareciendo calmado y sereno. Era asombroso verlo parecer tan incómodo.
Hizo que a Shuichi le agradara sólo un poquitito.
—De acuerdo —dijo, asintiendo para sí mismo al cambiar lentamente de parecer. Con carácter definitivo, repitió—: De acuerdo, me parece justo. Pero quiero ser perfectametne claro contigo. Si metes la pata aunque sea una vez y haces algo que no apruebo, eso es todo. Habrás perdido mi confianza para siempre.
Sasuke sonrió con socarronería—la expresión no conteniendo nada más que alivio. —No tiene por qué preocuparse tanto, sabe. Sakura puede cuidarse por sí sola.
Una sonrisa divertida se abrió paso en el rostro de Shuichi. Uchiha Sasuke realmente era despistado. —Sólo recuerda esas palabras, ¿de acuerdo?
Con un indicio de confusión, Sasuke asintió en respuesta.
Podría ser que llegara un tiempo cuando Shuichi tuviera que estar preocupado sobre las intenciones de este chico con su hija pero, por ahora, se sentía seguro de que las intenciones actuales de Sasuke eran puramente inocentes.
—Deberíamos regresar a cenar —dijo, dándole una amistosa palmadita en el hombro de Sasuke.
Cuando regresaron a la cocina, Shuichi tomó el asiento al lado de su esposa—dejando el asiento al lado de Sakura abierto para Sasuke.
La sonrisa absolutamente brillante que su hija le envió hizo que todo valiera la pena.
—¿Qué fue lo que le dijiste a mi padre? —preguntó Sakura mientras introducía la intravenosa en el brazo de Sasuke con dedos entrenados.
Ella lo observó y su mirada oscura rápidamente se desvió.
—No.
—¿En serio no me lo vas a decir?
—¿No deberías estar enfocada en otras cosas?
Sakura le sonrió, enganchando la alargadera de la intravenosa entre los dedos de Sasuke e inconscientemente dejando la mano ahí para descansar encima de la de él.
—¿Qué? ¿Estás preocupado? —preguntó a modo de broma.
Él la miró entonces, su intensa mirada oscura haciendo que sus mejillas tuvieran un cálido hormigueo.
—No.
Fue imposible quitar la sonrisa de su rostro. Tímidamente, regresó su atención a la cámara de goteo con la anestesia.
—¿Estás listo?
Sus ojos jade se ensancharon y su corazón se infló cuando sintió los dedos de Sasuke enroscarse alrededor de su mano.
—Aa.
—De acuerdo —dijo, tratando de no pensar demasiado en la cálida mano envolviendo la suya cuando comenzó con la anestesia—. Hazme una cuenta regresiva desde el diez, por favor.
—Sakura —dijo, trayendo su atención hacia él. Sus ojos ya estaban volviéndose borrosos debido a que la anestesia comenzaba a tomar efecto—. Gracias.
Sus labios se abrieron del shock mientras una exhalación temblorosa salía de sus pulmones. No fue sino hasta que sintió los dedos de Sasuke relajarse alrededor de los suyos que consiguió salir de su ensimismamiento.
—Simplemente estoy feliz de que finalmente pueda hacer algo para ayudarte —murmuró antes de tomar una profunda bocanada de aire para enfocar su mente.
Era tiempo para ponerse a trabajar.
Bueno, tras unos buenos meses de malestar y enfermedades que me han inundado, ya me hacía falta regresar a mi mundo; aquí no más haciendo acto de aparición. Tehee.
Btw, ¿creen ustedes que debería comenzar con otra traducción? Esta ya está caminando.
.
Kate es un pansito, así como ustedes, queridas lectoras. Jiji.
.
Para toda aquella gente hermosa y paciente que sigue aquí apoyándome. (:
.
Sasuke-glamour off!
