NOTAS: ¡HOLA! Nuevo Capítulo de BUND

NARUTO NO ME PERTENECE LE PERTENECE A KISHIMOTO

TITULO: Bund (Reunión)

AUTORA: Yukihana-Hime (Y-H)

GÉNEROS: AU, Romántico, Fantasía.

ADVERTENCIAS: Mpreg, Lemon.

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- CAPÍTULO 34 - Iris: quiero decirte algo-


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Mientras subía las escaleras en dirección a su cuarto para comprobar que ahí estuviera Naruto, alcanzo a escuchar el doloroso grito proveniente del comedor. No necesitaba ser genio para saber del porque los Bijuu gritaron. Sonriendo satisfecho porque sus parientes sufrieran la ira de la hermandad, entro al cuarto que compartía con Naruto, encontrándose con la novedad de que no estaba. Después de cerciorarse de que no estuviera en el baño o en el armario decidió buscarlo en su cuarto real pero no dio ni dos pasos cuando escucho voces desde el jardín, se dirigió con cautela a su balcón que se encontraba abierto y vio a su primo hablando con el Uchiha.

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Sasuke había salido detrás del rubio en cuanto este salió del comedor, no entendía su comportamiento y estaba preocupado. Por supuesto estaba feliz de que al parecer aquel Bijuu fuera rechazado tan rápidamente pero le preocupaba las posibles razones de Naruto.

-¡Hey Dobe!

El rubio dio un leve salto por el susto al ser llamado, nunca pensó que Sasuke fuera detrás de él, deteniéndose cerca de la piscina en espera de que se colocaran a su lado.

-¿Qué es lo que…?

-¿Qué paso ahí dentro? -pregunto Sasuke interrumpiendo lo que fuera a decir el contrario.

-No sé de qué hablas.

-Sabes bien de lo que hablo.-con una mano y un poco de fuerza, Sasuke tomo del mentón a su amigo para que no siguiera evadiendo su mirada.- ¿Por qué que te alteraste tanto con que ese tipo sea tu candidato?

-¡¿Entonces qué quieres que haga?! -exclamo el rubio con el ceño fruncido y alejándose para soltarse- ¡¿Qué me quede callado y me deje mangonear?!

Sasuke dudo que decir, desde el principio siempre creyó que Naruto estaba dejando que los demás manejaran su vida pero el verlo ahí, tan alterado y confundido le decía que se perdía de algo… La pregunta era… ¿Qué?

-No es lo que quise decir…-aclaro intentado transmitirle al contrario tranquilidad- Pero me intriga saber porque te alteraste en esta ocasión, cuando con tu guardián no lo hiciste.

-Yo… - Naruto enmudeció, desviando la mirada- Olvídalo. Tal vez exagere.

Sasuke lo detuvo del brazo para impedir que se fuera, su amigo actuaba raro y el averiguaría todo lo que pudiera.

-Naruto, en serio me preocupa. -se sinceró al azabache viéndolo fijamente- ¿Qué es lo que es diferente? ¿Qué es lo que te preocupa?

El rubio mantuvo la mirada, tensando la mandíbula al debatirse si hablar con él o no. A pesar de que habían arreglado las cosas y de que su relación fuera un poco como antes, existía una muralla de cristal entre ellos. Una barrera que él mismo se obligaba a no atravesar y reforzaba con la única intención de detener el avance de Sasuke impidiendo que viera su interior. Que descubriera el gran secreto que guardaba.

Solo dos personas se encontraban del mismo lado que él, esos eran Gaara y Kay, con quienes compartía el mismo secreto que se proponían llevar hasta la tumba. Se mordió el labio inferior antes de decir la verdad a medias como últimamente era su costumbre.

-Es porque Kurama es diferente. Con Toneri puedo alegar que el ama a alguien más… pero con Kurama no. Según él, no está enamorado de nadie por lo que yo no tendría…

-Un motivo para rechazarlo...-dedujo Sasuke, soltando el brazo ajeno y cerrando sus manos en puños.

-Algo así… Puedo rechazarlo simplemente porque no lo deseo. -explico el rubio ya más tranquilo al ver que Sasuke no se internó más en el tema.- El problema es que el hecho de que él entrara a esta absurda tradición, podría ser considerado una traición mía hacia alguien más.

-¿Traición? ¿Por qué pensarían que tu…?

-Porque tal vez el baka de Kurama no este enamorado pero si hay quien lo ama…-aclaro el rubio en voz baja por si el chico problema estaba cerca.

-Pero no es tu culpa. -agrego Sasuke molesto.- Todo es por esta tonta forma en que la familia Uzumaki lleva a cabo las cosas.

-Lo sé pero ahora yo también soy un Uzumaki, debo aceptar algunas cosas con tal de estar con mi familia. -Naruto suspiro revolviéndose su cabello con frustración.

-Aun así…

-Olvidemos esto por favor. -pidió viendo hacia arriba, encontrándose con los ojos aguamarina de su primo que los veía desde el balcón de su habitación- Cuando regrese a Alemania aclarare las cosas.

-Así que en verdad piensas irte…

-No es que quiera, debo hacerlo. -interrumpió obligando ahora él, a que Sasuke lo viera a los ojos.-Toda la familia se reunirá allá para el festival, además de que este año los debutantes somos Gaara y yo. Debo estar ahí.

-Y dices que no te dejas ordenar.

-¡Hey! Yo no lo hago. -se defendió ofendido.

-¿Y el hecho de que te vayas a Alemania y tengas que escoger pareja por una tradición no es obedecer a los demás?

Sasuke sabía que hería al rubio, además de que no era su culpa, pero sabía que el contrario en verdad pensaba escoger prometido o prometida para casarse en un futuro. Sabía que aquel viaje significaría el fin de algo.

-Es posible que tengas razón…-un nudo se formó en su garganta.- Y el aceptar estas tontas tradiciones sea rebajarme a ser un perrito fiel… aun así lo hare. No puedo dejar que Gaara y Deidara pasen solos por esto mientras yo me salgo por la puerta fácil al abandonarlos...-sonrió con un toque de tristeza.- Al menos tengo la opción de escoger a mi pareja…

Naruto comenzó a caminar hacia el interior de la casa sin que Sasuke pudiera reaccionar y lo detuviera.

-Nos vemos mañana teme. No llegues tarde solo porque tengas miedo a que te saquen un poco de sangre.

Aquellas fueron las últimas palabras que el Uchiha escucho de parte de su amigo, de quien solo pudo ver su espalda en silencio. Con cada suceso Sasuke sentía más lejano al rubio. Con un golpe a un árbol cercano para desquitar un poco su enojo y después de chasquear la lengua ingreso él también a la casa.

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-¿Entonces solo es eso? -pregunto Deidara con el puño alzado dispuesto a arremeter contra la cara de Kurama si la respuesta no le satisfacía

-¡Sí! ¡Ya te dije que es eso! -exclamo el varón temeroso por su rostro.- Soy lo mismo que Toneri. A menos que Naruto me quiera como esposo, yo solo sirvo como para ocupar un puesto entre los candidatos para dejar pocos lugares.

-Dei… -Llamo Minato gentilmente.- Deja ir a Kurama.

-Pero…

-Tu igual Karin, sabes que Shukaku es un doncel. -siguió Minato.

-Lo que él tiene de doncel delicado, yo lo tengo de pequeña. -alego en su defensa la pelirroja, haciendo reír a su familia y visitantes de Alemania.

-Eres pequeña. -dijeron los chicos enlistados en Akatsuki.

-¡Cállense! -grito Karin sonrojada.- Entienden lo que quise decir. Shukaku es uno de los sargentos más jóvenes en la academia, excelente con las armas y especializado en asalto. Solo conozco dos personas mejores que él; el zorro idiota y Deidara-niisan, así que de delicado no tiene ni un hueso.

La expresión de perplejidad de los miembros Uchiha fue algo que no pudieron evitar, asombrados sobre todo por enterarse del hecho de que el delicado doncelito que vieron crecer era un arma humana en potencia.

-Sea como sea. -dijo Minato terminando con aquel ambiente.- Dei, tanto Kurama y Shukaku han sido escogidos por tus abuelos para ser candidatos de Naruto y Gaara, no podrán cambiarlo digan o hagan lo que sea.

-¿Ustedes lo sabían? -pregunto Deidara, golpeándose mentalmente por hacerlo, sus padres debían saberlo desde el inicio o de lo contrario el peli naranja no les hubiera dado a escoger quien lo decía.

-Ayer por la tarde llegaron los perfiles y hoy le he llamado a tu abuelo para confirmarlo. -explicaba Kushina con tono tranquilizador.- El rol de ellos en esto, será solo para que candidatos menores no tengan lugar en el listado final, después de todo tanto Kurama, Tobi, Toneri, Shukaku y Kimimaro son perfectos para ser miembros honorables del clan Uzumaki, muy pocos los superan.

-Y esos pocos serán los que ustedes escogerán si así lo desean. -agrego Minato. Aunque no le gustaba la idea, estaba resignado a que sus hijos debían comprometerse, ya vería después como deshacerse del canalla.- Sus abuelos desean que ustedes sean felices pero con la tradición solo pueden ofrecerles a las parejas que consideran adecuadas e impedir el acercamiento de inútiles. Solo propondrán un candidato verdadero; por lo que tanto tú y como Naruto que mantuvieron una relación en el pasado con alguien…

-Así que ella es la opción más viable para mí…-concluyo Deidara en un murmullo poco audible. Miro a su padre fijamente antes de hablar nuevamente- Poner a Tobi y a los demás que son mis amigos es solo para cerrar los canales a otros candidatos… Y de ese modo, como yo solamente veo a los demás como amistades tendré que quedarme con ella, ya que es la única que he considerado en un ámbito amoroso.

-Es la solución que encontraron tus abuelos para esto…

-¿Y ustedes? -pregunto el rubio- ¿A quiénes escogerán?

-Pensábamos seguir el ejemplo de tus abuelos y proponer a tus amigos…-confeso Kushina con una sonrisa culpable.- Entre tus conocidos hay muchos buenos prospectos y no habría peligro de que te fallaran…-Deidara iba a decir algo pero ella le pidió con un gesto que la dejara seguir.- No obstante, si tú y Naruto tienen alguien en mente, a quien amen o piensen que pueden llegar a amar con el tiempo, ya sea él o ella ese será nuestro candidato…

-Siendo tus padres tenemos el privilegio de escoger a quien queramos sin importar cuantos contras tenga a comparación de otros candidatos.-agrego Minato con una sonrisa.- Si tú quieres…

-No. -Interrumpió el doncel.- Escojan ustedes a los que quieran, da igual.

-Dei…

-Lo he pensado desde que me entere de Tobi, también sospechaba que ella entraría al listado final y sería una candidata…-el doncel no dejo que su padre hablara.- Además…-mordió su labio inferior.

Dei miro de reojo a Itachi, quien a pesar de no mostrar emoción alguna por dentro era consumido por el miedo de las decisiones del rubio. El matrimonio Uzumaki permaneció en silencio en espera de las palabras de su hijo mayor, querían que expusiera sus planes para después proponerle algo si es que no les parecía lo mejor para que encontrara la felicidad.

-…Yo… Yo no amo a nadie así que ellos dos serán los candidatos finales…-dijo al fin después de combatir en su interior contra sus sentimientos, ganando el raciocinio que buscaba lo mejor como heredero de la familia principal.- Escogeré entre ellos…Aun lo más probable es que la escoja a ella...-Itachi se levantó de su lugar de manera abrupta pero ni eso impidió que Deidara le prestara más atención por más de un segundo y continuara hablando.-…De hecho pensaba hablar mañana con ella sobre esta situación…

-Dei, cariño, sabes que no es necesario que tomes una decisión de esta magnitud… tan de golpe…-decía Kushina acercándose a su hijo.- Puedes tomarlo con calma, aún quedan unas semanas para que comiencen los festivales en que tu debas tratar los candidatos y aún no están todos…

-Nada cambiaria. -respondió el doncel con una sonrisa que oculto muy bien sus sentimientos.- Ya decidí que la persona que estará a mi lado será K…

-¡Baka! ¡Deidara-baka! -Kurama se había levantado de su lugar y golpeado con la palma de su mano la cabeza rubia de su amigo

-¿Kurama?

-Deja de tomar decisiones de forma tan sencilla solo porque piensas que no estas enamorado. -regañaba el varón con seriedad.- Y escucha lo que se te dice, aún quedan unas cuantas semanas en las cuales puedes conocer a alguien en tu universidad o por ahí, mientras demuestre ser alguien valioso tendrás a tu familia apoyándote. -El Bijuu señalo a los padres del doncel quienes asintieron.- Y contaras con mi apoyo para fugarte en cualquier otro caso. -el comentario hizo reír a unos cuantos.- Tómalo con calma y si al final no hay nadie decente entre todos esos candidatos podemos buscar una forma de atrasar tu decisión, me enfrentare a esas momias del consejo por ti…

-No sabía que me querías tanto como para enfrentarte a tus peores enemigos…-comento de forma juguetona el rubio.

-Eres uno de mis mejores amigos, por supuesto que te apoyare a un contra el mismo demonio. -Respondió con una sonrisa de superioridad, golpeando con el puño su pecho.-También está la opción de que deje a Naruto y me una a ti en matrimonio…-bromeo- Aunque tu hermano me odiaría por cambiarlo...

-Dei-chan yo no puedo opinar mucho de este asunto. -se unió a la conversación Mikoto.- Pero a mí no me gustaría ver a uno de mis niños que vi crecer siendo infeliz en un matrimonio sin amor.

-Mikoto-san…

-Yo los apoyo Dei. -intervino Shukaku.- Sabes bien que no soy de los que se tomen una relación en serio y es eso lo que me une también a Gaara, ninguno de los dos busca más que diversión en el otro, sin embargo acepte todo esto solo por el bienestar de ustedes tres. No tengo nada contra la princesita Yuki además de que es una de mis amigas de infancia pero si por una decisión tomada al azar tú sales mal, no tiene caso que tu familia haga jugadas tan arriesgadas al manipular la lista de candidatos y que al final quedes atado a una persona que no ames ni amaras…

-¿Qué te une a Gaara? -el doncel escucho a Sai murmurar, sonriendo antes de contestar.

-Gaara a diferencia de estos dos…-hizo referencia a los hermanos rubios-…no mantiene una relación seria con nadie, solo busca la diversión y el placer que alguien puede darle de manera temporal. Yo solo soy uno más de su lista y él es uno más de la mía.

-El único que ha tenido el privilegio de durar más de un mes en una relación con Gaara ha sido Kimimaro. -conto Ino de repente.

-Y eso es solo porque el tío Nagato se enteró que tenían algo…-continuo Karin.

Los Uchiha miraron al matrimonio Uzumaki buscando una explicación a lo dicho por el doncel extranjero, no creyendo que el pelirrojo fuera tan liberal, por decirlo de una manera.

-Debido a su fobia, Gaara no ha encontrado paz al lado de alguien por mucho tiempo y prefiere buscar algo de días, que algo que aunque ame lo dañe. -explico Minato en defensa de su sobrino.

-Es compresible pero…

-Da igual, Gaara ahorita no está en discusión. Él sabe sus opciones y por lo que hable hace un rato con él, al parecer ya está viendo que hacer…-interrumpió Shukaku de manera abrupta.- La cuestión eres tu Dei… Toma una decisión pero bien hecha…

El doncel rubio miro a su familia, al matrimonio Uchiha y a sus amigos, dejando para el último a Itachi quien estaba estático en su lugar solo viéndolo de manera inexpresiva. Suspiro al darse cuenta que se dejó llevar al tomar una decisión solamente porque de esa manera quería enterrar el fuerte amor que sentía por su amigo de infancia y al que consideraba imposible totalmente ahora que sabía los rangos que pedían para su prometido.

-Esperare hasta que el último candidato sea presentado para tomar una decisión. -acepto el rubio con una sonrisa de derrota.

La decisión tranquilizo a los presentes que no impidieron que un suspiro de alivio se escapara de sus labios, sonriendo ahora que todo había terminado y la decisión del rubio no impediría su felicidad.

-Aunque en mi opinión Deidara debería comprometerse completamente con Tobi, él debe tomar la responsabilidad después de todo.

Ninguno entendió el comentario sugerente de Kurama, quien le sonreía con complicidad al rubio doncel. Sin embargo a pesar de no entenderlo, a Itachi le molesto el tono empleado, que claramente insinuaba que entre su amado y aquella lapa hubo algo mucho más íntimo de lo que sabía.

-¿A qué te refieres zorro? -preguntó Shukaku molesto, al fin habían convencido al doncel de que viera opciones y el contrario lo arruinaba.- ¿Por qué ese tonto debería tener alguna responsabilidad como esa con Deidara?

-¿No lo sabes? -cuestiono el varón con una sonrisa traviesa.- La manera en que se conocieron esos dos…-señalo al rubio que mostro una expresión de horror al saberse delatada enfrente de sus padres.- Después de lo que hizo Tobi, es el deber de un varón tomar la responsabilidad…

-¡Habla! -exigieron emocionadas las chicas más pequeñas, a quienes les brillaban los ojitos debido a la emoción.

-¡Nooo!

-Alto ahí. -Ahora fue el turno de Kurama de someter a Deidara, a quien sentó en la silla y lo forzó a permanecer ahí debido a la fuerza que utilizaba en sus hombros impidiéndole levantarse.

-Kurama, no te atrevas… mmm…-al doncel le fue cubierta la boca por su hermana menor, quien estaba más que deseosa de escuchar la historia.

Kurama sonrió de manera perversa ya que obtendría esa noche venganza doble, se las pagaría Deidara por el golpe de la tarde y a Tobi por el simple hecho de comenzar un duelo de venganzas como el que siempre tenían; uno hacia algo malo, el otro se las cobraba y el primero volvía a cobrárselas, formando una cadena.

-Escuchen bien…-decía el varón con diversión.- Muy bien sabemos que cuando Deidara no encontró a un guardián entre todos los miembros de la familia Otsutsuki y Yamanaka, se le impondría a cualquiera de la familia, sin embargo Toneri propuso el último miembro de su familia…

-Sí, sí. -las más pequeñas de la casa asistieron con efusividad.

-Siendo Tobi, quien vivía con su padre lejos de Alemania por razones familiares. A ese tonto le fue exigido por los Otsutsuki que fuera al castillo Uzumaki…

Todos escuchaban de manera atenta el relato, ignorando al rubio que seguía forcejeando por librarse e impedir el relato y es que muy bien sabia Deidara que si su padre se enteraba ardería todo Japón de ser necesario si con eso recuperaba su inocencia en creencia de su padre.

-El día que ese tonto llego al castillo…

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~Flash Back~

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-Me presento mis altezas; soy el tercer candidato a liderazgo dentro del clan Otsutsuki, mi nombre es Tobi Otsutsuki.-se encontraba con una rodilla en el suelo mientras hablaba con una sonrisa que contrastaba con la seriedad común en sus hermanos.- Se me ha pedido presentarme el día de hoy para conocer al joven maestro Uzumaki Deidara. -hizo una leve reverencia.- Y ver si es posible que sea su guardián.

-Muchas gracias por venir. -dijo Gaara en alemán.

Sus padres, abuelos y tíos no se encontraban en esos momentos en la casona principal por lo que tanto él como Naruto habían sido los encargados de atender al varón que era la última opción como guardián destinado de Deidara, si el Otsutsuki resultaba no ser el correcto, al mayor le seria asignado al mejor entre todos los miembros de las familias guardianas.

-Por el contrario, pido perdón por no haber podido presentarme antes. -respondió Tobi en la misma posición.

-Levántate, levántate. -hablaba en japonés el rubio de manera alegre.- No es necesario que hagas eso.

-Pero…-agradeciendo el hecho de saber aparte del inglés, el alemán y el japonés.

-Tenemos nuestras expectativas en ti. -agrego Naruto con una gran sonrisa, hablando en japonés al no sentirse del todo cómodo con su alemán después de varios meses de vivir ahí.

-¿Perdón? -Tobi no entendía a lo que se refería ese rubio, que en su opinión le parecía hermoso.

-Mi hermano mayor no tiene por el momento quien lo cuide de manera tan especial como los tuyos nos cuidan a nosotros, así que esperamos que tú seas el elegido. -respondió con una sonrisa aún mayor.

Naruto deseaba que su hermano disfrutara de una amistad tan especial como la que nació entre él y Toneri al ser protegido y protector destinados. No le parecía justo que Deidara no conociera esa peculiaridad y solo mantuviera una relación de deber con la persona que lo cuidara por el resto de su vida.

-Es un honor para nuestro Clan proteger a valiosas personas, nos enorgullece y nos hace feliz aceptar nuestro deber. -respondió Tobi.

Siendo honesto consigo mismo le era indiferente ser escogido o no, él había crecido lejos de aquel entorno al vivir desde pequeño siempre con su padre, por lo que no sentía nada realmente por cumplir un deber como el que la familia Otsutsuki proclamaba. Solo había regresado a Alemania porque su madre lo engaño diciendo que tenía una enfermedad terminal y quería pasar los últimos meses con todos sus hijos. Grande y frustrante fue la sorpresa con la que se encontró al ver a su llegada a su madre más viva que un bebé recién nacido y sonriente como nunca la vio.

Al cuestionarle lo que pasaba le fue dicha la verdad y ordenado presentarse ante la familia principal, Tobi no tuvo la opción de negarse si su intención era vivir una vida larga y poder ver a sus nietos… Nadie le decía que NO a Kaguya Otsutsuki, razón por la que sus padres se habían divorciado.

-Pero dejando de lado que si serás o no su guardaespaldas. -hablo Naruto nuevamente terminando con el silencio que se formó cuando el varón se quedó pensativo.- Espero que entre mi hermano, nosotros y tú, nos llevemos también como amigos.

-Yo espero lo mismo. -contesto el Otsutsuki.

-En ese caso, bienvenido a nuestra familia. -Naruto sonrió abrazando al varón.

-Gracias príncipes.

-No es necesario tanta for…

-¡Kyaaa!

Repentinamente la conversación se vio interrumpida por un grito, los donceles reconocieron al dueño como el rubio mayor.

-Deidara…

Al saber por el murmullo de Naruto que el grito pertenecía a la persona que debía conocer y a quien posiblemente cuidaría, reaccionando primero que todos el Otsutsuki rápidamente salió del gran salón, dirigiéndose al lugar desde donde se escuchaban gritos un poco más pequeños pero igual de preocupantes. Fue guiado hasta una de las habitaciones del segundo pido y perteneciente al doncel, abriendo la puerta rápidamente petrificándose en la entrada.

Un minuto de retraso en su reacción fue suficiente para que Naruto y Gaara perdieran al varón, sabían que Deidara se encontraba en su alcoba por lo que fueron directo allá, pero nada los preparo para la escena que se encontraron. Les pareció curioso que Tobi les obstruyera el paso al estar en la entrada del cuarto del doncel mayor pero haciéndolo un poco al lado lograron entrar.

-¡Dei ¿Por qué gri…?! / ¿Estas bi…?

Naruto y Gaara enmudecieron ante la situación. Ahora ahí dentro entendían por qué Tobi se había quedado como estatua en la puerta. Deidara se encontraba desnudo cerca de la cama viendo fijamente al varón, y sin hacer nada.

Deidara estaba en shock, sin ser consciente que sus hermanos estaban con ellos, y es que la entrada abrupta del Otsutsuki era todo lo que ocupaba su mente, la cual para su desgracia había decidido ir paso a paso al procesar las cosas. Uno: había gritado en el baño… Dos: salió corriendo queriendo alejarse de ahí… Tres: la puerta de su cuarto fue abierta… Cuatro: no conocía al intruso…

-¿Qui… quién eres? -pregunto el rubio mayor dirigiéndose al primer invasor, debido al shock lo hizo en japonés.

-¡Dei! -Grito Gaara sonrojado y haciéndose notar- ¡Tu ropa!

El rubio presto atención a los menores; Gaara sonrojado y Naruto con una sonrisa que amenazaba en soltar una carcajada… al procesar como segundo paso las palabras del pelirrojo se miró a si mismo, viendo la facha en la que se encontraba. Con la cara roja y los ojos muy abiertos, miro al varón enfrente de él…

-¡Pervertido! -exclamo tan fuerte al momento de darle una cachetada al pobre de Tobi, para después tomar la colcha de su cama y cubrirse con ella, más que dispuesto a no salir nunca en su vida. Un varón desconocido lo había visto desnudo, ya no podría casarse.

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~Fin del Flash Back~

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-…Y así fue como se conocieron. -termino Kurama dando otra mordida al pastelito que se robó de la nevera mientras contaba la anécdota.

Los adultos así como los varones pelinegros tenían una expresión de perplejidad ante aquel relato -Sasuke ya habían regresado al comedor a tiempo para escuchar el relato-, siendo Minato el que no podía acabar de procesarlo por completo… Su pequeño, su hijo, su lindo Dei-chan había sido visto por otro varón y él ni siquiera se enteró hasta ahora, hasta después de varios años en el que trato muy bien a ese pervertidor de niños de sus ojos.

-¿Y porque gritaste? -pregunto Shukaku como si aquel detalle fuera el más importante de la historia.

-Había una rata y me tomo por sorpresa. -respondió el rubio resignado a la vergüenza.- Odio esos animales.

-¡Oh! Así que por eso nadie nos contaba a Ino y a mí sobre ese día. -dijo Karin con una sonrisa.- Naru-oniichan y Gaara-niichan solo se reían.

-Sí, nadie nos contaba nada. -apoyo Ino igualmente.

Las chicas hubieran seguido hablando de no ser porque detrás de ellas sintieron un aura asesina ir creciendo. Sensación que obligo a todos a mirar al rubio mayor, que poco a poco levanta el rostro que había agachado y mostraba una sonrisa que no daba la sensación de felicidad sino más bien de querer sangre.

-DEIDARA UZUMAKI ANTIGUO NAMIKAZE, ESPERO QUE LA RESPUESTA QUE ME DARAS SEA LA CORRECTA DE LO CONTRARIO SERA PEOR. -decía Minato con voz de ultratumba.

Para todos los presentes que conocían de sobra el miedo que generaba Kushina Uzumaki cuando se enojaba juraban que en esos momentos el siempre alegre, amable y un poco torpe Minato Uzumaki daba más terror que ella. Comprendieron que el dicho de nunca juzgar por las apariencias era totalmente aplicable ahí.

-Papayo… pa… papá, yo… sa…sabes, pu… puedo expli… explicarlo…-tartamudeaba Deidara debido al miedo.

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Oficinas B.U.J~

Los miembros Otsutsuki se encontraban aun en la oficina discutiendo los movimientos a seguir ahora que sabían de la realidad de los Haruno. Mientras Kaguya les explicaba a sus hijos las fechas para el regreso a Alemania de todos los miembros Uzumaki se escuchó un timbre de celular en la sala. Tobi se disculpó y tomo su teléfono en mano, viendo que era un mensaje de parte de Kurama.

-Huye lo más lejos que puedas. Lo siento.-

Extrañado por el mensaje tan peculiar de parte de Kurama le fue imposible responder y preguntar el motivo por el cual debía huir e incluso le pedía perdón, al recibir un mensaje nuevamente pero en esta ocasión de su protegido. La gran sonrisa que tenía al pensar que le contaría a Deidara la nueva tontería que le había enviado el Bijuu, se borro al leer el contenido de aquel texto.

-Mi padre se enteró de nuestro encuentro. Vive lejos.-

Kaguya y Kimimaro solo pudieron ver como conforme leía el segundo mensaje el color desaparecía del rostro del tercer miembro de la familia, haciéndolo por completo un albino más. Se miraron entre ellos sobresaltándose cuando el varón se levantó de su lugar más rápido que un rayo y comenzaba a juntar algunos documentos.

-Hijo…

-Lo siento familia, ha sido un placer y una gran alegría vivir a su lado pero me temo que eso termino, debo marcharme lejos de la influencia Uzumaki. -hablaba rápidamente Tobi dirigiéndose a la salida.

-¿Tobi que esta pasando? -pregunto la mujer al momento en que su vástago movía la perilla de la puerta.

-No existe un lugar así. -Dijo Kimimaro sin comprender que pasaba.

El varón se dejó caer al suelo al oír a su hermano, sosteniendo la mano derecha en la perilla, el menor tenía razón y eso solo significaba algo. Estaba muerto. Enterrado.

Kaguya abrió los ojos sorprendía cuando su hijo dejo de darle la espalda y mostro sus ojos negros derramando lagrimas sin parar. Se quedó estática al ver como se acercaba a ella gateando rápidamente y se aferró a sus piernas llorando más fuerte, algo que ni de pequeño había hecho.

-Mami, soy hombre muerte…~ Minato-sama se enteró como conocí a sempai~

Kaguya solo pudo confortar con unas palmaditas a su pequeño, preguntándose de qué tipo de madera debía comprar el ataúd en el que depositaria a su tercer regalo.

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Residencia Uzumaki~

Después de que el pobre de Deidara se sometiera a un interrogatorio peor que militar de parte de Minato, el ambiente en la sala se había relajado junto a la confesión de que el varón Otsutsuki recibió un golpe y tan fuerte de parte de los donceles presentes en aquella ocasión que tuvo que internarse. Minato y Kushina ahora entendían porque el conocer a Tobi en el pasado se había retrasado una semana, y el rubio mayor juraba internamente tomar vengar la inocencia de su pequeño en cuanto tuviera la oportunidad.

*Tobi Otsutsuki eres un hombre muerto...*

-Ku-chan. -llamo alegremente Mikoto la atención de la pelirroja, quien disfrutaba de ver a su familia tan alegre como siempre.

La pelirroja dejo de ver como su hijo mayor era "consolado" -en realidad era el centro de la burla- por los Bijuu quienes habían empezado a realizar apuestas sobre el futuro del pobre guardián Otsutsuki, actividad a la que se unieron Karin y también sorpresivamente Itachi y Sai.

-¿Si?

-A Fugaku y a mí, nos gustaría hablar contigo y con Mi-chan de algo importante. -viendo como su amiga iba a pedir que hablara, la interrumpió.- En privado. -agrego.

-¿Eh? Ah, claro. En ese caso vayamos al despacho. -dijo Kushina confundida por la repentina seriedad de sus amigos, pero después de una simple mirada con la pelinegra entendió.

Las mujeres fueron las primera en levantarse seguidas por sus esposos que no entendían nada, principalmente Fugaku, quien a pesar de que su esposa lo agrego a la petición en realidad no sabía que tema quería tratar la señora Uchiha. Sin embargo ambos hombres aceptaron, si sus mujeres tenían algo que hablar; irían. Quien sabe que podrían planear esas mujeres si las dejaban solas y juntas.

-Itachi, vienes con nosotros. -ordeno Mikoto ante la mirada desconcertada de su hijo.

Itachi no dijo nada, por unos segundos miro a su hermanito y a su primo que lo miraban igual de confundidos, solamente le entrego el dinero de la apuesta al varón peli naranja y comenzó a seguir a los adultos.

-Dei quédate con los chicos. -pidió Kushina con una sonrisa antes de salir del comedor y seguir a los demás al despacho.

-Sí. -respondió el rubio.

Kurama se retiró del comedor al tener el dinero de la apuesta, sus asuntos ahí habían terminado y aún tenía que resolver un problema en otro lugar de la casa. Shukaku fue a la cocina a buscar algo más que comer y las más pequeñas dijeron que irían a buscar algo al jardín, dándole al rubio la idea de cómo entretener a sus invitados.

-Sasuke, Sai, ¿quieren ir a ver las estrellas al jardín?

Los varones aceptaron siguiendo al doncel al no tener nada que hacer en lo que esperaban a los adultos, no les parecía tan mala idea, además de que tal vez ver las estrellas le ayudaba al azabache a encontrar el motivo que buscaba.

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Al entrar al despacho, Kushina tomo asiento detrás del escritorio y Minato se quedó de pie a su lado, invitando a los pelinegros a tomar asiento en frente, siendo Itachi quien se quedara en pie en medio de sus padres. El pobre pelinegro no sabía que se discutiría en ese lugar, sin embargo suponía que se trataría de algún tema referente de trabajo por la seriedad inusual de su madre, que incluso desconcertaba claramente a Kushina, que sonreía de manera nerviosa…

-¿Mi-chan? -pregunto la pelirroja rompiendo el silencio que mantenía la pelinegra.

Mikoto se mantenía mirando fijamente a su amiga pensando en cómo abordar el tema, después de suspirar y de toser dos veces para aclarar su garganta por fin se decidió ir al grano.

-Como esposa de un conde de la familia Uchiha, Fugaku Uchiha, yo, Mikoto Uchiha, pido permiso para hacer una petición formal a la familia Uzumaki, su alteza. -la expresión en su rostro era tan serio como nunca lo había visto su hijo.

La expresión nervioso del matrimonio de la familia principal cambio a una de seriedad, no podían tomarse a juego nada cuando se nombraba su apellido y llamaban de esa manera a la pelirroja. Kushina se acomodó mejor en su lugar, siendo rodeada por un aura diferente al igual que Minato que se recargo en un mueble detrás y cruzo los brazos sobre su torso.

Para Itachi que estaba acostumbrado al aura amorosa y familiar del matrimonio fue una gran impresión, no había rastro de los dulces y cariñosos padres, solo dos personas imponentes e intimidantes. Incluso los comparo con Kaguya Otsutsuki, la persona que lo había intimidado más hasta el momento, y en su opinión, el matrimonio ganaba por creces.

-¿De qué se trata? -pregunto el rubio dirigiéndose a su viejo amigo.

Sin embargo no hubo respuesta del hombre, Fugaku ni siquiera sabía que era aquella repentina petición de su esposa y de la formalidad que había adquirido el ambiente.

-Para ser honesto ni yo lo sé, su excelencia. -se sinceró el mayor con pesar.

-Quisiera que nos otorgaran el honor de proponer a dos candidatos potenciales para contraer matrimonio con los príncipes Uzumaki. Y que de ser posibles sean aceptados.

Para el más pequeño era desconcertante el hecho de que su madre no hablo de nuevo para responder la pregunta y lo hiciera hasta que los Uzumaki la miraron. Era como si le hubieran dado permiso para hablar y no se equivocó, en ese momento trataban con la próxima líder de la familia principal y su cónyuge, y como tal debían comportarse. Itachi comprendió y se avergonzó internamente lo que estaba haciendo su madre, por lo que decidió que se mantendría en silencio hasta que le preguntaran algo directamente a pesar de que el tema le era de su completo interés.

-¿Qué? -preguntaron Minato y Fugaku a la vez, recuperando la compostura a los pocos segundos fingiendo que no paso.

-¿Quiénes? -pregunto Kushina forzándose a no gritar de a emoción que sentía.

Conocía lo suficiente a Mikoto para entender lo que su mejor amiga estaba tratando de hacer, y ella no podía estar más que complacida en apoyar si con ello obtenía la felicidad de sus hijos.

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Los restantes salieron al jardín en espera de los adultos y de Itachi, pensaban pasar un buen rato al aire libre. Karin e Ino junto con ayuda de Deidara ya estaban afuera acomodando un telescopio para pasar el rato, mientras que por su parte Sasuke y Sai que se tardaron unos minutos más en salir, escucharon algunas risas y voces. Al buscar la procedencia, se encontraron con Kurama trepado en el árbol más cercano a la casa, sentado en una rama cerca del balcón del cuarto de Gaara, en donde quien estaba hablando y riendo con el varón era Naruto.

Aquella escena "romántica" sacada de alguna novela; en donde el príncipe azul -en este caso anaranjado- se escabullía de la seguridad del lugar para ver a su princesa desde el balcón de su habitación, ayudado por la oscuridad de la noche para ocultarse pero aliado a la luz de la luna para poder ver a su ser amado, ser testigo de todo aquello género que Sasuke frunciera el ceño muy notoriamente y chasqueara la lengua. Estaba molesto, no podía creer la actitud de Naruto, hasta hace poco estaba enojado y dolido con aquel varón, y ahora reía felizmente.

Un gruñido ronco desde el fondo de la garganta del azabache fue lo que alerto a Sai de que estaba furioso y más porque vio como el Bijuu estiraba una de sus brazos para acariciar con la mano la mejilla del doncel para luego tocar el rubio cabello mientras escuchaba atentamente alguna anécdota del doncel.

-No importa que tanto te enojes, él no sabrá si no lo dices.-las palabras de Sai, solo provocaron que gruñera un poco más bajo y desviara la mirada.

-No sé de qué hablas.

-Lo sabes.-aseguro el Ne- No sé porque sigues negándote a aceptar tus sentimientos por Naruto. Si…

-¡¿Qué quieres que haga?! – pregunto a gritos el Uchiha, llamando la atención de todos.

Con un leve sonrojo al ser el centro de atención con un leve sonrojo al ser el centro de atención de Deidara, Karin e Ino, Sasuke dirigió su mirada hacia a aquel balcón, caminando de manera rápida al interior de la casa cuando descubrió a Naruto y el indeseado mirándolo también. Sai lo siguió después de excusarse con Deidara por su arrebato, diciendo que le dolía el estómago.

Los Uzumaki en el jardín rieron al imaginarse al gran Uchiha Sasuke retorciéndose de dolor de estómago. Naruto quien solo escucho el grito no dejo de ver por donde se fue su amigo, acción que fue vista por un curioso Kurama, que ladeo la cabeza intentando descifrar que pasaba.

Una vez en la sala se revolvió el cabello al sentirse frustrado, se había dejado afectar por las palabras de su primo, sin embargo le había sido imposible seguir manteniendo la indiferencia.

-Al menos ya lo has aceptado.-dijo Sai entrando en la sala- Te ha tomado bastante tiempo.

-¿Qué quieres que haga Sai? -dijo Sasuke en tono bajo por si había alguien cerca.- No puedo simplemente hacer algo como decirlo a los cuatro vientos.

-…Puedes hacerlo…

-¡No puedo! Naruto es mi mejor amigo.-el azabache no dejo que lo interrumpieran- No puedo simplemente aceptar que me enamore tontamente de alguien a quien vi como mi hermano por años.

-Entiendo que te sea complicado. -expreso Sai- Pero el negarlo no lo hará desaparecer y mucho menos dejara de afectarte. Ya está ahí. A menos que llegue alguien mejor que él y que termines enamorado de nuevo no pasara… y seré franco contigo, esa teoría es imposible.

-Ya lo sé. -contesto Sasuke claramente molesto.- Pero de mostrar esto que siento, puedo perder a Naruto. Él me ve como un amigo y así es como yo debería verlo…

-Pero no lo haces. -interrumpió el Ne, viendo en los ojos contrarios que había algo oculto.- Eso no es todo ¿cierto?

Sasuke se mordió el labio inferior ante la pregunta, debatiéndose si contestarla o no temiendo a que sonara ridículo pero principalmente porque estaban en casa ajena y corrían el riesgo de que alguien los escuchara. No obstante accedió a contestar al ya no poder seguir callando, hubiera preferido hablar primero con su hermano antes que con Sai pero las circunstancias no se dieron. Al analizarlo tampoco le parecía tan malo, a pesar de la retorcida personalidad de su primo, había demostrado ser alguien sensato en ocasiones y que guardaba los secretos que no le correspondía revelar.

-Estoy un poco asustado…

-¿Qué podría asustar al gran Sasuke Uchiha? -a pesar de que la frase hubiera soñado a burla, el tono utilizado dejo en claro que hablaba en serio lo que motivo a que continuara la conversación.

-De lo que conlleva aceptar un amor así…-respondió el Uchiha-…En la remota posibilidad de que Naruto me corresponda o al menos me diera la oportunidad, en estos momentos ellos están en algo mayor…

-…Matrimonio…

-Sí. Ellos piensan ya en una unión de ese tipo, mientras que yo aún me debato en el punto de si solo me gusta o lo amo. -Sasuke se dejó caer el sofá- No estoy preparado para algo así, y más sin aclarar mis propios sentimientos.

-Tampoco es como si se fueran a casar ya. -agrego Sai sentándose enfrente de su primo.- Según lo que me dijeron Kimimaro y Toneri, tienen planeado alargar lo más posible el compromiso de los chicos, ellos tampoco desean que contraigan una responsabilidad tan grande estando solo en la preparatoria.

-Aun así…

-Lo que quiero decir, es que no necesitas preocuparte por eso ahora, el matrimonio solo es un plan a futuro y un seguro en los boletos para los candidatos de pertenecer a la familia principal. -continuo Sai.- Lo que debes aclarar es ese me gusta o lo amo, y debe ser antes dos semanas, al parecer es el límite para entrar como candidato e impedir que alguien te quite a Naruto.

-¿Cómo sabes tanto? -pregunto Sasuke con tal de cambiar el tema, quería dejarlo para después.

-La ventaja de hacerte amigo de los albinos y no insultarlos como tú.

-Una lapa será una lapa hasta que muera…

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Día siguiente~

Deidara se encontraba viendo la televisión tranquilamente en la sala de su casa, a ser sábado no debía asistir a la universidad y extrañamente sus padre le habían dado el día libre del trabajo. Pensó en acompañar a su hermano y primo a la preparatoria, siendo que solo seria para la donación de sangre, al terminar podrían ir a pasear por cualquier lado, sin embargo su madre le dijo que no saliera sin Tobi y aunque alego que podía cuidarse, su madre insistió, contándole que varias cosas pasaban. Al ver la seriedad de la mujer termino aceptando a quedarse en casa hasta que apareciera su guardián.

Llevaba una hora sólo y aburrido, sentado enfrente del televisor comiendo una cubeta de helado para él solo, con un conjunto deportivo que le quedaba grande pero le era cómodo. Mientras maldecía por centésima vez a su guardaespaldas por tomarse su tiempo en llegar el timbre de su casa sonó, furioso como estaba por soportar estar encerrado se juró golpear a Tobi en cuanto le abriera la puerta, estaba seguro que sería aquel inútil.

La puerta volvió a zonas tres veces seguidas y es le molesto; si el había tenido paciencia por esperarlo, Tobi bien podría esperar a que llegara a abrir con un poco de retraso debido a que su pierna estaba dormida.

-¡Ya voy! -Grito furioso cuando otra oleada del molesto timbre sonó - ¡Tobi serás un desgraciaaaa…!

El rubio alargo la última letra al sentirse sorprendido cuando abrió la puerta y en vez de encontrarse al travieso y simpático albino, se encontró con un serio y reservado pelinegro.-

¿Itachi? – Pregunto pestañando repetida veces no creyendo lo que veía- ¿Qué haces aquí?

-Hola Dei- saludo el varón con una leve sonrisa.

-Ah, si… lo siento… Hola…-contesto como pudo al recodar que ni lo saludo.

-¿Puedo pasar? – pregunto el varón con una sonrisa que no podía borrar.

-Ah, sí. Lo siento.-se hizo a un lado.

-Siento venir tan de repente.-cubrió sus labios al terminar de hablar debido a que le causo risa el ver como el doncel se ruborizaba avergonzado por su vestimenta.

-No… No te preocupes. Y perdona por recibirte en este… en este estado. -el doncel intentaba acomodar su cabello con las manos.- Como no puedo salir hasta que aparezca el tonto de Tobi, lo estaba esperando con algo cómodo. -se sentía como niño pequeño diciéndole a su vecino que no podía salir a jugar pero estaba nervioso por la repentina aparición del varón.- Siento el arrebato al abrir.

Itachi comprendía que para el doncel su vestimenta era inadecuada y eso lo avergonzaba pero para él era algo con que disfrutar; ver a su amado con esa ropa que le quedaba grande, le brindaba la oportunidad de fantasear con que el rubio portaba ropa de él y hubiera seguido disfrutando el momento de no ser por la mención del albino.

-…chi… Itachi…

-¿Eh?

Salió de su mundo, al ser consciente de la mano enfrente de su rostro y a voz del rubio diciendo más fuerte su nombre.

-Lo siento, ¿qué decías? -pregunto retomo la conversación después aclararse la garganta.

-¿Seguro que estas bien?

-Sí, es solo que pensaba en un asunto. -respondió Itachi con tranquilidad al seguir al doncel a la sala.

-En ese caso está bien. -dijo el rubio con una sonrisa.- ¿Te ofrezco algo?

-Café, está bien. -el rubio cambio el rumbo hacia la cocina y le señalo al varón el camino hacia la sala.- Espera, antes de eso…-lo detuvo antes de que se fuera.- Dei, ¿tienes algo que hacer en el día?

-No, pero…

-¿Entonces me harías el favor de acompañarme a un sitio? -pidió el varón- Quisiera enseñarte algo y hablar de un asunto muy importante contigo.

-¿Tienes algún problema? -pregunto Deidara mientras lo acompañaba hacia a sala, luego iría por la bebida.

-No…

Pero antes de que continuara un tercero los intercepto en la entrada de la sala, vistiendo su pijama y comiendo el helado que con anterioridad degustaba el rubio.

-¿Tobi? -el Uzumaki no creía lo que veía, hace menos de dos minutos estaba solo en la casa y de la nada salía el albino.- ¡Ahh! ¡Mi helado!

-Sempai~, no grite. Me duele la cabe…

-¡Maldito! -el doncel se abalanzo al contrario, tirándolo al suelo con él encima.

Para Itachi la escena fue fatal, por lo que no tardo en separarlos tomando de las caderas al doncel. ¿A que varón le gustaría ver a su amado sobre el abdomen de otro varón mientras están en el suelo forcejeando, vistiendo solamente ropa de dormir?

-¡Itachi suéltame! ¡Quiero golpearlo!

Por unos segundos el Uchiha considero soltarlo y que des cargara su ira contra el albino, pero el recuerdo de que aquel sujeto ya había visto demasiado de su doncel lo detuvo. No deseaba que hubiera algún contacto cercano entre ellos por ahora, era consciente que no podría separarlos nunca debido a su conexión de protector-protegido pero al menos pedía un tiempo en que Deidara le prestara atención a él.

-Venga Dei, que tú y yo estábamos en algo. -Le susurro en el oído el pelinegro, sonriendo al sentir como se estremecía el cuerpo que tenía entre brazos.

Tal acción hizo que el doncel dejara de forcejear al instante, sonrojándose levemente por la cercanía.

-Ya entendí, pero por favor suéltame. -pidió el rubio en un quedo murmuro.

-No, si lo hago nada me garantiza que no lo ataques. -siguió hablando en el oído del doncel.

-No lo hare, me comportare. -aseguro el doncel con suplica.

Sentir las manos de Itachi sobre su cintura, la varonil voz en su oído y el pecho del contrario en su espalda era demasiado para su propia seguridad.

-…Por favor suéltame...

Aquel tono tan sumiso basto para que Itachi lo dejara libre, muy a su pesar ya que le gustaba tenerlo pegado a su cuero y envuelto con él. Puso un poco de distancia entre ellos al retroceder dos pasos y alzar las manos para que Dei se sitiera cómodo.

-Tobi, ¿qué haces aquí? -Pregunto el rubio después de unos segundos en los que recupero la cordura y alejo la sensación de sentir el cuerpo del varón pelinegro pegado al suyo.

-Sempai~ es muy malo conmigo. -murmuro el albino aun tirado en el suelo.- ¡Aghhh! -se quejó de dolor, el doncel aplastaba su abdomen con un pie.

-¡Oh! tienes energía para retarme. -dijo el rubio con una sonrisa sádica.- ¡Ya! ¡Ya, está bien! -retiro su pie del pobre guardián al percibir la intenciones de Itachi de volver a abrazarlo para que dejara de golpear.- Habla. -le ordenó a su guardián.- ¿Por qué apenas te apareces y con esas fachas?

-Sempai, ¿no puede al menos preocuparse de mejor manera por mí? -chillo el albino pero se abstuvo de agregar algo más al escuchar como Deidara cerraba la puerta de algún mueble con gran fuerza.- Para empezar, sempai es el culpable de mi mal aspecto y mi tardanza.

-Haaa. ¿Yo? -grito Deidara sin creerlo.

Itachi que estaba observando como el doncel preparaba el café y escuchaba en silencio en espera de su oportunidad para volver hablar, tampoco comprendía que tenía que ver Deidara con el contrario.

-Sí. ¿Quién fue si no, quien le dijo a Minato-sama el cómo nos conocimos? -ataco el albino sin moverse de su lugar en el suelo de la sala.

El Uchiha escupió un poco del café que le había dado ya el doncel mientras que el rubio se sonrojaba al recordar que su secreto había sido expuesto la noche atrás, ahora todo tenía sentido para él.

-Moo~ ¿puedes imaginar el temor que sentí al ver tu mensaje? -continuaba Tobi con aquel tono infantil que lo caracterizaba- Anoche no pude dormir ni un poco por temor a que Minato-sama entrara por la ventana de mi alcoba y me matara. Me escondí desde antes de que él saliera a trabajar en la azotea de la casa, con tan solo la pijama y sin nada más. Baje hasta que lo vi marcharse con Kushina-sama esta mañana. ¡Me estaba muriendo de frio! -se quejaba pataleando de vez en cuando.- Al fin me sentí seguro cuando Naruto y el batallón se marcharon a la escuela, pero no pude volver a mi casa ya que olvide las llaves al salir y con ello también las de aquí. Entre a tu cuarto desde la ventana y me quede dormido en tu cama hasta que escuche el timbre. -los otros dos sintieron el enojo incrementarse por tal atrevimiento, regresando a la sala para ver al albino en el mismo sitio y un puchero.- Lo menos que podías hacer por mí era compartir tu helado.

Deidara suspiro tratando de calmarse, una parte de él entendía todo lo que vivió el pobre de su guardián por culpa de que aquello, le fuera revelado a su padre sobreprotector, y aunque le hubiera gustado golpearlo no lo hizo, por lo que mejor le entrego la taza de café con leche -el favorito de Tobi- que le preparo por costumbre.

-Gracias sempai~ -el Otsutsuki se sentó en la alfombra para tomar en mano la bebida.

-Aun así. Si tenías frio, ¿porque comer mi helado? -hizo un puchero mientras se sentaba en el sillón y a su lado Itachi.- Además que podrías haber entrado a mi habitación desde el inicio y no pasar el tiempo afuera en el frio. Te hubiera dejado dormir en el sofá.

Itachi agradeció a los dioses porque el varón no hubiera pensado en esa posibilidad, ya que eso fue lo que impidió que llevara a cabo el plan de Deidara y compartieran también habitación.

-¿Y arriesgarme a que Minato-sama entrara a verificar tu estado, me viera cómodamente dormido ahí y matara sin esforzarse siquiera en buscarme? -pregunto el varón con ironía.- No, gracias. Prefiero mantenerme un tiempo así y esperar a que se le pase… tal vez alguien más terminara haciendo posiblemente algo peor que yo o al menos más actual.

La insinuación de Tobi fue muy obvia para Itachi, quien no pudo evitar fruncir el ceño; era obvio que lo había dicho por su movimiento de pasar su brazo por detrás del doncel, sin que este fuera consciente al dejarlo reposando en el sillón y no en sus hombros. Por su parte Deidara ignoro el comentario al no verle sentido, ya que dudaba que alguien pudiera hacer algo peor que Tobi.

-¿Y que hace Kuro-pollo aquí? -pregunto el Otsutsuki con una gran sonrisa.

-¿Ku… Kuro-pollo? -pregunto el rubio conteniendo la risa, era obvio que se refería al Uchiha que tenía un tic en el ojo por ser llamado así.

*¡¿Kuro-pollo!?*

-Sí, Ita-chan. Kuro-pollo. Es lo mismo. -contesto el albino divertido por el claro enojo del pelinegro por el apodo.

-¿Por qué Ku…Ku…? -Deidara sabía que si a completaba la frase, reiría a carcajada abierta por lo que prefirió evitarlo.- ¿Por qué le dices así a Itachi?

-Siempre que está a tu lado te sigue como pollito a su mami, según la lógica de su hermano Sasuke, esa es la manera de decirles a ese tipo de personas. Solo agregue el calificativo por el cabello para de ese modo diferenciarlo de Karin, ella seria Aka-pollo. -razonaba con seriedad el albino, haciendo reír por completo a su protegido al darle tanta solemnidad a un tema sin sentido.- Al menos ya no pareces tan tenso. -murmuro el albino con una sonrisa que cubrió con la taza de su café.

-Y tú serias Shiro-pollo. -contraataco Itachi provocando que riera más el doncel y el albino por su ataque infantil.

Continuaron hablando o más bien, Tobi e Itachi se la pasaron alegado como niños pequeños haciendo reír a Deidara. El verdadero motivo del Otsutsuki para hacer algo así era sencillo; quería que su protegido se relajara lo suficiente para aceptar de buena gana lo que suponía estaba por revelarle el Uchiha. Kurama le había notificado durante la madrugada lo que había sucedido durante la cena, principal razón por la que no abandono el país… Después de un rato lo consiguió. Deidara reía sin preocupación alguna reflejada, por lo que regreso al tema principal.

-…Sempai~ Ita-chan es muy malo conmigo. -se quejó con un puchero.- Yo solo quería saber porque esta desde temprano en nuestra casa.

-Es la casa de la familia Uzumaki, no tuya. -alego el pelinegro.

-Es lo mismo, soy parte de la familia. -le mostro la lengua como niño pequeño.

-Itachi vino a… vino…-el rubio quiso intervenir para que detuvieran la pelea pero había olvidado la razón de la visita.- ¿A qué viniste?

El Otsutsuki comenzó a reírse con gran fuerza agarrando su estómago porque le dolía, todo por culpa de la expresión de shock que mostro el visitante por la pregunta del dueño de la casa. Itachi no podía creerlo, pero se recompuso un poco al razonar que no le dijo del toda su razón al rubio, solo había expresado una parte.

-Quiero que me acompañes a un lugar porque necesito hablar de algo muy importante. -respondió después de soltar un suspiro.

-Cierto, dijiste lo mismo hace rato. -murmuro el doncel con vergüenza al olvidarlo.- ¿Pero a dónde? Debo cambiarme primero.

-¿Ahora si podemos ir? -pregunto Itachi confundido porque lo aceptara tan fácilmente cuando antes ponía excusas.

-Bueno, no podía salir sin protección a petición de mis padres…-respondía el rubio como si nada.-…Pero ya llego Tobi, así que está bien mientras él nos acompañe.

-Preferiría que no…

-¡Yey! Vamos a pasear. -Grito emocionado el albino.- Sempai~ ve a cambiarte, rápido. Rápido.

Deidara fue jalado del brazo y empujado por su guardián tan rápido que cuando se dio cuenta estaba a los pies de la escalera, por lo que resignado comenzó a subir, deteniéndose dos peldaños arriba cuando sin bajar solo giro para cuestionarle algo al Uchiha.

-¿A dónde vamos? Lo pregunto para saber qué tipo de ropa llevar, si hare esfuerzo es mejor algo deportivo.

-Vamos a tu antigua casa. -respondió Itachi con una sonrisa ladina.

No necesito ninguna palabra más, salió corriendo hacia su cuarto en busca de algo rápido para ponerse. Desde que llego a Japón había deseado ir a la que fue su hogar en el pasado pero siempre había algo que se lo impedía. Tenía entendido por sus padres que la edificación seguía en pie, sin ser habitada aunque alguien más la había comprado años atrás, pero desconocía todo lo demás. Quería ver el estado de la casa en la que creció, en la que vivió grandes momentos… Y la que guardaba posiblemente aun su más grande secreto.

-Y bien, que es lo que busca la familia Uchiha con una unión de ese tipo con la familia principal. -pregunto Tobi de manera seria e intimidante, sin deje de infantilismo.