La saga pertenece en su totalidad a StehpM. La historia y algunos otros personajes me corresponden como autora de la misma.
-Gi-
Holaaaaaaaaaaaaaaaa chicas como están? espero que muyyy bien después de ver los satisfactorios resultados de los premios MTV MA donde me complace decir una vez mas que somos los MEJORES FANÁTICOS. Triunfamos y de verdad me felicito y felicito a los que votaron incesablemente para que los chicos de nuestra saga preferida salieran victoriosos por tercer año consecutivo. BRAVO!
Ahora siiii, aquí les dejo el capi. Quiero darle las gracias a Antonella Valdivia Yacila por responder a mi inquietante pegunta y por entender a la perfección los mensajes subliminales de esos que van entre comillas y en mayúscula XD gracias. Aquí te dejo Nella parte de lo que te hablaba.
Gracias una vez mas por sus valiosos comentarios y por el tiempo que dedican al leer cada capitulo de esta historia.
Que lo disfruten.
con Cariño; Gi.
LA DECISION MAS DIFÍCIL
Jake y yo estuvimos casi toda la madrugada recostados, bien juntos, en la cama. Me sentí plena, segura y mas feliz que nunca y nuestros cuerpos lo supieron agradecer, por lo menos el mío que reaccionaba, ante sus besos y caricias interminables, de una manera muy peculiar. Con su mirada sobre mi, me impedía ejercer movimientos voluntarios, dado que parte de mi cerebro, o todo él, estaba completamente concentrado en Jake. No supe si era el calor que emanaba su cuerpo o es que yo estaba tan sofocada que casi me costaba respirar, por un momento pensé que eran sus labios, ardientes pero a la vez tan delicados sobre los míos, estaba segura que sufriría otro desmayo. Habían momentos en los que no soportaba que me dejara de tocar, me sentí culpable, pero eso me hacía sentir tan bien, realmente bien y muy especial. Evadimos cualquier comentario que nos llevara a recordar lo que había sucedido y es que era un error, lo sabíamos, pero callamos solo por intentar no lastimar al otro. Pero como todo, en cualquier momento, lo hablaríamos y ya empezaba a amanecer por lo que Tanya y los chicos llegarían en cuestión de unas horas y yo deseaba con toda el alma seguir estando a solas con Jake.
-Te amo – dije cerca de su oído.
-Te amo.
Me besó en los labios y sonrió antes de hacer ademán de levantarse.
-¿A donde vas? – pregunté repentinamente asustada.
-Voy a darme un baño. Espero que no se molesten las chicas.
Su expresión era divertida, pero la mía tuvo que haber sido mucho más.
-Ah.
Me guiñó un ojo.
Durante unos minutos, escuché atontada y con mucha atención las gotas de agua que caían sobre el cuerpo de Jake, lentas y traviesas, desde su cabeza hasta su abdomen perfecto, luego deslizándose por su pelvis hasta sus piernas. Era tan fácil imaginarlo… me sentí cínica por un momento pero… ¿como no fantasear en mi mente? Era una de esas veces que todo venía a mi cabeza como una avalancha, sin control y sin piedad. Una avalancha llena de imágenes de su cuerpo, hermoso y tan…
-¿Nessie puedes alcanzarme una toalla? Si es que aquí tienen alguna.
Jake me sacó de mi ensimismamiento.
-Eh…si, ya voy.
Me alteré de un momento a otro. Me levanté de la cama dando tras pies con la mirada fija en la puerta del baño. ¿Por qué demonios me pasaba esto a mí? ¡Maldición! ¿Acaso el universo conspira contra mi? ¿O era una señal? Prefería llamarlo así. Jake era un hombre completamente responsable, circunspecto. Conocía sus límites y hasta dónde le permitía llegar su caballerosidad. En cambio, mi persona había estado comenzando a tramar todo lo contrario. Que bien se sentía ser mayor, de otra manera, me habría hecho esperar en la otra habitación mientras tomaba la ducha. De nuevo me sentí especial y con un montón de años más y unos cuantos metros de altura.
Encontré una toalla blanca que se encontraba colgada en un perchero tras la puerta y tiré de ella. Me sentía nerviosa y no sabía por qué. Caminé contando los pasos, intentando no parecer demasiado ansiosa pero me delataba el pulso. Di dos toques en la puerta y la abrí. Lo primero que hice fue voltear el rostro pero me pareció estúpido puesto que la silueta de Jake se reflejaba en el vidrio templado de la ducha. Era una imagen distorsionada debido al diseño del cristal, pero definitivamente allí estaba, su enorme espalda.
Me quedé inmóvil. Solo observando.
-Déjala donde quieras amor – dijo.
-S-si – titubeé.
Mis ojos intentaron traspasar aquel grueso vidrio, era increíble mi comportamiento. Pero me sentí atraída más y más hacia él, no podía evitarlo. No quería evitarlo. El vapor del baño ofrecía el ambiente propio y el correr del agua… que sonido tan agradable.
Jake abrió a puerta de golpe sobresaltándome.
-¿Nessie? – Preguntó con la cabeza goteándole agua en todas partes - ¿Todo bien? - añadió con una media sonrisa mirando la toalla todavía en mis manos.
Asentí.
Un pensamiento extraño se apoderó de mi mente, pero me parecía tan atractivo que ni siquiera me detuve a pensarlo. Necesitaba hacerlo, quería hacerlo. Me acerqué a él ignorando su expresión contrariada y me lancé a sus labios.
Jake se relajó y yo me sentí libre de hacer lo que quería.
Moví mis labios sobre los suyos dejándome llevar por completo y sucumbiendo ante aquella sensación tan placentera en mi estomago. Luego de unos segundos que me parecieron eternos, Jake colocó tímidamente una mano sobre mi cuello y con delicadeza alejó poco a poco su boca de la mía. Con su mano libre tomó la toalla de mis manos y luego acercó sus labios de nuevo a mi boca dándome otro beso, corto pero dulce.
-Gracias – susurró antes de desaparecer de nuevo tras el vidrio.
Salí de baño acalorada y sumamente feliz. Casi podía brincar de alegría pero eso sería muy estúpido, hasta que me encontré a mi misma dando saltitos intentando no hacerme escuchar. Jake salió un minuto después llevando solo sus pantalones. Le sonreí dirigiéndome hacia él.
-¿Todo bien? – preguntó besando mi frente.
-Si. Aunque…
Arrugué el gesto abrazando mi estomago que rugió con furia.
-De acuerdo, iremos de caza – afirmó con aplomo.
Me di una ducha rápida. Traté de no olvidar la toalla por equivocación pues sería demasiado revelador de mi parte pero si dejé la puerta entreabierta. No me importaba en absoluto, bien que él no se atrevería a mirar pero le dejaría saber que me sentía en absoluta confianza. Me vestí con rapidez, movida por el deseo de estar a su lado.
-¿Esperamos que lleguen o… no vamos ahora? – preguntó Jake refiriéndose a Tanya y las chicas.
-Ahora – dije sin pensar.
Él asintió maravillado. Me sorprendía lo flexible que estaba resultando Jake. Era tan dulce.
-Les dejaré una nota. Solo para que estén tranquilas.
-De acuerdo.
-¿Te importa si exploro el lugar? Me parece tan…
-¿Fascinante? – completé su fase.
-Si, lo es.
-Muy bien. Estaré abajo en un minuto, solo buscaré en donde escribir y nos vamos.
Le di un beso en los labios.
Busqué en toda la maldita habitación un papel y un lápiz para dejar mi nota pero no tuve éxito. Salí de allí y entré en la siguiente, hurgué por todos los cajones y mesitas hasta que por fin logré encontrar algo, no era lo que buscaba pero era mejor que nada. Una hoja de periódico. Estaba bastante llena de polvo y amarillenta por la antigüedad del papel. Para mi sorpresa, me di cuenta que era un ejemplar sueco de el año 1.860, lo supe porque había visto antes escrituras de este tipo. Bastante antiguo. Miré en el encabezado.
En la parte inferior había una fotografía, en ella se encontraban cuatro rostros conocidos. Tanya, Kate, Irina y Sasha. No podía entender lo que decía aquella publicación puesto que no sabía leer sueco, pero imaginé que Tanya o Kate si podrían. En la fotografía de al lado podía ver a medias una casa reducida en escombros y cenizas. ¿Así que un incendio fue lo que provocó la supuesta "muerte" de las chicas y su madre? ¿O fue algo para despistar a la gente el pueblo de una desaparición repentina? O simplemente estaba equivocada, al fin y al cabo no entendía nada de lo que allí decía.
Me encogí de hombros.
Dejé esa hoja delicada y a punto de desmoronarse en mis manos y tomé otra, tenía un bolígrafo allí mismo y escribí en un costado de la página donde había un gran espacio en blanco o mejor dicho amarillento ya sin tinta y escribí.
"Tanya, fuimos de caza, estaremos aquí…"
Lo pensé mejor.
"Tanya, las cosas con Jake están bien, fuimos de caza y regresaremos…"
No era lo que tenía en mente ni lo que realmente deseaba. Quería estar a solas con Jake mientras tuviera la oportunidad. Algo se avecinaba, algo horrible que no quería recordar en ese momento y no quería involucrar a mas personas inocentes y mas si era familia. Decidida, rasgué lo que había escrito antes y volví a empuñar el bolígrafo.
"Chicas, Gracias por todo. Sus palabras fueron muy ciertas, amo a Jake y deseo estar con él toda la vida. No volveremos. Estaré bien, él me cuidará. Cariños y besos
Nessie."
Suspiré.
Lo releí de nuevo cayendo en cuenta de la realidad de mis palabras. Me estremecí. ¿A dónde iríamos? No lo sabía ahora. Solo correría el riesgo junto a Jake. Antes de partir, pensé que necesitaríamos algo de ropa. Tomé una maleta vieja y abrí el armario de la habitación de Kate, parecido al de tía Rose. No era muy mi estilo, pero eso no importaba ahora, también había ropa de Garrett, le quedaría perfecta a Jake. Coloqué allí dentro lo necesario y de la misma forma, tomé de nuevo la nota y escribí.
"Katie, Garrett. Tomé algo de ropa, espero que no se molesten."
Bajé las escaleras y me encontré con Jake en la puerta de la mansión. En su rostro había un atisbo de nostalgia, que también se reflejó en el mío, cuando leyó la nota que dejamos en el mesón de la cocina.
-¿Estas segura que quieres hacer esto? – preguntó mirándome con fijeza.
-Si. Es lo que quiero ¿y tu? – musité con seguridad.
Él me sostuvo la mirada un segundo y luego asintió.
-Esto no será fácil Nessie – me advirtió.
-No me importa. Estoy contigo, no tengo por qué tener miedo de nada.
-No quiero esta vida para ti – insistió.
-No la quiero sin ti – dije acercándome mas él.
Bajó la vista con la expresión contraída de la angustia.
-Cuando llegue el momento…
-Shh – lo interrumpí.
Entonces busqué sus labios.
-Cuando llegue el momento, estaremos juntos. Lo prometo. – dije abrazándolo con fuerza.
Hubo una corta pausa. Jake parecía seguro pero lo noté un poco asustado. Yo no lo estaba, tal vez porque creía que todo estaría bien o simplemente porque no me importaba lo que pasaría en una hora o en unos días o semanas, pues tenía a Jake y él era mi presente, él era mi "hoy." Todo tenía sentido si ese tiempo transcurría, fuera doloroso o no, con Jacob.
Salimos de allí tomados de la mano. Nos íbamos a lanzar al mundo, a una travesía, una simple aventura de enamorados. Me gustaba llamarlo así pues lo hacía parecer mejor. Tenía muy claro que no iba a ser de color rosa tal y como lo había dicho Jake pero no me importaba. Salimos de esa casa, de la acogedora experiencia visual de la época de antaño que ofrecía y de la cálida sensación de seguridad y protección, sin saber a donde ir, sin tener un lugar exacto en mente. Sin decirlo, Jake supo que a Forks no íbamos a volver tampoco, él no quería que mi familia ni la suya estuvieran en peligro, era una idea absurda y aunque la apoyaba, me mantuve firme.
Corrimos por un tiempo que me pareció horas, él en fase y yo a su lado mirando a todos lados. Lo seguí en silencio, al parecer sabía a donde iríamos pues no titubeó ni un instante y seguía un rumbo fijo hacia el norte. Nos alejamos demasiado, por lo que supe que tampoco íbamos a la ciudad, mejor, los dos solos en medio de la nada.
Jake aminoró la marcha cuando llegamos a un claro. Estaba desierto y algunos árboles se encontraban dispersos en medio. Se detuvo completamente y yo lo imité.
-¿Que sucede? – pregunté mirando a los lados buscando la razón por la que nos habíamos detenido.
Jake me miró y agitó las orejas. Luego miró hacia un árbol y de nuevo a mí.
-De acuerdo – dije no muy segura de lo que intentaba decirme – Esperaré aquí.
Movió la cola con ánimo.
-Muy bien, entonces no me moveré de aquí.
Echó a correr hacia los árboles y desapareció tras ellos. Entendí que quería que me quedara allí porque saldría de fase. Decidí explorar el lugar. Di unos pasos sonriendo ante la hermosa vista de las flores y los rayos de sol, era un lugar muy lindo pero nada tan hermoso como el claro que adoraba ir en Forks, todo era inspirador allí. Recordé que la primera vez que mis padres me llevaron, mi primer pensamiento fue la maravillosa idea de llevar a Jake para que pudiera disfrutarlo junto a mí. Le dije a Bella –"Mami, este lugar es hermoso, ¿Jake no lo ha visto?" – Tenía como un año y ella me respondió al instante – "Estoy segura que si mi pequeña. Luego, podrán venir juntos." – Un silbido conocido me sacó del hilo de mi pensamiento.
Me di la vuelta sonriéndole a Jake quien corrió hacia mí y me abrazó con sus enormes brazos por la cintura.
-¿No te dije que no te movieras de allí? – preguntó a mi oído con dulzura.
Sus labios rozaron los míos.
-Recuerdas cuando – me detuve pues un beso inesperado me impidió hablar.
-¿Si? – preguntó acariciando mi mejilla luego de dejar libre mis labios.
Antes de que pudiera habar de nuevo Jake volvió a besarme. Me mataba. Las mariposas volvieron a mi estomago.
-¿Ibas a decir algo? – susurró.
Su aliento cálido me rozó los labios.
-Lo olvidé.
Sonrió.
-Quiero enseñarte algo – dijo tomándome de la mano.
Le sonreí en señal de aprobación. Me llevó con él a donde el sol no llegaba, los árboles eran tan altos que las copas se unían formando un techo arbóreo.
- Este lugar fue…una especie de retiro espiritual para mí cuando…
Se detuvo dejando la frase en el aire. Asentí para que continuara.
-Cuando supe…que Bella…se iba a casar – titubeó incapaz de sostenerme la mirada un segundo más.
Sentí un golpe frio en el estómago. Pero menos doloroso que el anterior. No me preocupaba enterarme de muchas cosas más de ahora en adelante. Le di un apretón en la mano.
-Así que… ¿te invitó a la boda? – pregunté tragando saliva con dificultad.
-Bueno, ella no quería herirme, pero me consideraba su amigo y…me llegó la invitación.
Asentí con lentitud.
-¿Fuiste?
Asintió avergonzado.
-Pero todo fue un verdadero desastre allá, así que me fui rápido. Y vine hasta aquí.
-¿Dormías en la tierra?
-No. Ven te mostraré.
Nos encaminamos de nuevo en el bosque y dimos unos cuantos pasos hasta que Jake se detuvo de nuevo y me señaló con la cabeza hacia al frente.
-Vamos por aquí.
Lo seguí en silencio. Caminamos durante unos minutos aferrados de la mano. Era increíble la oscuridad que ofrecían los árboles juntos, pero se reflejaban en el suelo filtros de luz solar. Todo estaba en silencio, solo se escuchaban nuestros pasos y el crujir de las matas secas bajo nuestros pies además del canto suave de los insectos y pájaros. Inspiré profundo, mientras Jake me ayudaba a caminar sobre unas piedras, el olor fuerte a alces y ciervos. Las piedras se hicieron más y más grandes a medida que avanzábamos y nos adentrábamos mas en el bosque, eran piedras de distintos tamaños y grosor todas juntas y amontonadas entre si.
-Mira esto – dijo Jake en voz baja.
Quedé sorprendida con lo que vi. Jake me condujo por una gruta, similar a las cuevas de lo osos, pero allí no había ninguno, solo piedras y mucha humedad. Allí, a unos cuantos metros de nuestros pies había una gran poza de agua cristalina. Lo miré maravillada.
-Que hermoso – dije sin poderlo creer.
Observé cada detalle, las piedras adoquinadas a los lados haciendo una pequeña muralla, su inigualable olor a musgo y las cortas cascadas que salían de entre las rocas haciendo un suave sonido al pasar sobre ellas. Todo era tan maravilloso allí que sentí la necesidad de echarme a llorar.
Jake me besó el hombro.
-Si, es hermoso – dijo.
Dejó que disfrutara del lugar unos minutos más y luego me tomó de la mano y me fue alejando lentamente de las aguas tranquilas y silenciosas de aquel lugar. Me dejó atontada y con un sentimiento de anhelo en el pecho. Salimos de allí y fue cuando Jake habló.
-Te voy a mostrar otro lugar, pero no te vayas a asustar ¿de acuerdo?
-De acuerdo.
Bordeamos la ruta por completo y a continuación, llegamos a un lugar donde una pequeña casita abandonada se alzaba a medias escondida entre los árboles. Sin preguntar, avancé hacia ella rápidamente y me detuve en la puerta para esperar a Jake. Él se acercó en silencio con las manos en los bolsillos y expresión tímida.
-Aquí estuve todo ese tiempo…
-Es perfecta…para los dos. – dije repentinamente.
Lo miré y él me sonrió con ternura.
Di un paso para entrar pero Jake me sostuvo por la mano.
-Será nuestra casa a partir de ahora – musitó – ¿No te da miedo eso?
-¿A ti si? – le respondí con otra pregunta.
-No.
-Entonces a mi tampoco.
-Entremos. – dijo extendiendo una mano para que yo pasara primero.
Allí, todo estaba oscuro, lleno de polvo y telarañas. El lugar era bastante reducido en espacio con una sola puerta al final. Una pequeña cocina y una neverita abarcaban parte de lo que era la cocina. Era una estructura de madera firme, allí también olía a humedad y moho, muebles viejos cubiertos con sábanas y una pequeña mesa de comedor para dos.
-No se si funciona esto – dijo Jake hurgando dentro de la freezer.
-Solo tenemos que limpiarla un poco – dije viendo a todas partes.
Me volví hacia la puerta cuyo pomo estaba cubierto de polvo lo giré y la abrí. La habitación también era pequeña con una única cama y un pequeño taburete de madera completamente echo pedazos. En la esquina había una puerta más que imaginé sería el baño o un closet.
Jake resopló.
-¿Qué? – dije buscándolo con la mirada.
-Este lugar es un asco.
-Jake…
-Lo es – musitó.
Puse los ojos en blanco.
-Está bien. Lo limpiaremos un poco. Todo estará bien.
Nos abrazamos.
-Debes ir de caza.
-Creo que puedo aguantar un poco más – inquirí sin darle importancia.
…
Las siguientes horas transcurrieron en un ambiente cálido y acogedor. Limpiamos juntos todo el lugar, jugando entre nosotros y haciéndonos bromas. Al fin cuando terminamos de limpiar la habitación, estábamos lo suficientemente agotados como para hacer algo más.
Jake observó la cama y luego me miró con expresión de vergüenza.
-Creo que…tendremos que compartir esta cama – dijo viéndola con desaprobación – Tengo una idea mejor, tu duermes aquí y yo…
-La cama no es lo único que quiero compartir contigo Jake.
La vergüenza me estaba matando pero no bajé la mirada. Quería que supiera lo segura que estaba de él, de los dos y de todo lo que nos estaba pasando.
Jake me tomó del cuello y me llevó a sus labios. Sentí una ráfaga de pasión cuando nuestros cuerpos chocaron el uno con el otro. Nos besamos con locura, era una de esas tantas veces que sentía que moriría allí mismo. Mi respiración se aceleró y mi pulso se disparó. Podía oír la sangre atronándole en los oídos a Jake y nuestros corazones latiendo desenfrenados. No supe en que momento Jake me llevó a la cama. Me encontré a mi misma aferrada a su cuerpo con las piernas enroscadas a su cintura y espalda. Los besos subieron de intensidad y mi cuerpo exigía tener a Jake más cerca de mí y él lo sabía así que me aferró mas fuerte besando mi cuello y cada espacio de mi pecho visible. Una de mis manos comenzó a subir su camiseta mientras que la otra sujetaba su cuello con firmeza.
Logré que Jake sacara la camiseta por sus propios medios dejando su pecho al descubierto. La dejó caer a un lado sin dejar de besarme. Su lengua recorrió cada espacio de mi boca y eso me hizo perder la poca cordura que estaba conservando para otra cosa. Era tan complicado pensar cuando Jake me besaba, pero intenté por todos los medios mantener la mene fría. Tenía miedo que las cosas llegaran mas lejos pero era una estupidez que pensara en lo que pudiera pasar, era el momento y ya, así que por esa misma razón yo misma fui subiendo mi camisa con torpeza.
-Espera un momento – dijo entre besos.
Mordí sus labios y lo atraje de nuevo hacia mí encerrándolo en mis brazos.
-No podemos…Ness.
Tomó mi muñeca con su mano y la enterró en una de las almohadas. A pesar de que yo era más fuerte, no opuse resistencia.
-¿Que? - musité.
-No es el momento.
Suspiré y miré a un lado.
-Si lo es. Siempre es el momento. Y tu quieres – lo acusé.
Él me obligó a devolverle la mirada.
-Nessie, claro que quiero, ¡soy hombre cielo santo!
-¡Y yo soy mujer! – Dije alzando la voz – ¿O no te lo he demostrado lo suficiente?
-De acuerdo, ¡si! Pero no te hagas esto.
-¿Hacerme qué maldición? – ya estaba comenzando a enfadarme.
Jake guardó silencio por un instante.
-¿Me deseas tanto como yo a ti? Solo responde a eso. Y se sincero Jake, por primera vez en un año sincérate conmigo – dije perdiendo la paciencia.
-Si no te deseara no te hubiera traído a esta cama yo mismo.
Entonces recordé que Jake me había alzado en vilo y me había traído hasta la habitación pero por el letargo no lo recordé en el momento.
-¿Entonces cual es el problema? – pregunté con la voz contenida por la sensación que me habían hecho sentir sus palabras.
-Podemos esperar un poco más. Hablémoslo. ¿Por qué quieres correr? – preguntó tomándome del cuello.
-¿Seguimos siendo novios verdad? – pregunté antes que Jake me tomara entre sus brazos.
-Nessie.
Mis ojos se llenaron de lágrimas.
¿Por qué? No era una pregunta, era la decisión que había tomado yo misma. Al convertirse Jake en parte de mi, nada podía ser mas cierto y mas puro que lo que yo sentía hacia él. Lo amaba pero por razones obvias del destino, los días junto a Jake estaban contados y como esa era la condición para tener un rayito de felicidad entonces necesitaba compartir todas las experiencias mientras existiera el tiempo disponible. Hacer el amor no siempre fue una necesidad para mí, pero mi deseo era estar con él, darle mi vida a él antes de que todo fuera demasiado tarde. ¿Que hacía que quisiera hacer esto de la manera mas apresurada posible? No había explicación alguna pues nuestro amor no lo tenía, pero había una razón y una vez mas pude ver en mi mente la silueta de mis padres. Bella pudo haber escogido otro camino, igual su vida hubiera sido la misma, en cambio, decidió estar con mi padre. Quería lo mismo, aunque mi felicidad no fuera eterna.
Yo, tan inexperta y tan ingenua de la vida, me entregaría a Jake sin importar como, sin decir cuando, sin explicar por qué.
Espero que les haya gustado muchooo. Dejen sus coments y muchas gracias.
Me despido lectoras.
Cuidense y lean mucho.
chauuuu!
