Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y son utilizados por mí para crear esta historia.

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Dolor. Eso sentía. Estaba por todos lados, su cuerpo y cabeza estaban resentidos. El despertador sonó agudizando sus sentidos, llena de odio lo golpeó hasta que al fin dejó de sonar. Su día había comenzado, Ethan no iba a tardar en despertar por lo que tenía poco tiempo para ducharse. Su rutina no era la más alentadora.

Se levantó de su cama sintiendo de golpe el frío del ambiente de su habitación. De pronto se dio cuenta de que el frío estaba en mucho más contacto con su cuerpo de lo normal. Temblando bajó la mirada notando al fin su desnudez.

-¿Qué…? -giro sintiendo una especie de dejavu.

Edward estaba entre sus sábanas aún desnudo y con una almohada cubriendo su rostro de la luz que filtraba por la ventana.

-Edward… -el pánico la invadió. -No otra vez… no… no…

Desesperada huyó hacia el baño donde la imagen que la reflejaba le mostró las marcas en sus pechos y cuello.

-No puede ser… -un sollozo escapó de sus labios. -No… -limpió sus lágrimas con ira. -No de nuevo.

Salió vistiendo sólo su bata y se acercó al cuerpo dormido de su ex novio.

-¡Levántate! -grito fuera de sí.

Edward saltó al escucharla. Desorientado se sentó sobre la cama.

-¿Qué pa…? -no lo dejó hablar.

-¡Dime que no pasó nada anoche! ¡Dimelo! -le exigió golpeando su pecho.

Al principio él no entendió hasta que las lágrimas de ella lo obligaron a pensar. Su rostro decayó y dejó de intentar detener los golpes de ella.

-¡Dimelo! -ella siguió exigiendo entre lágrimas.

Edward esperó hasta que su ataque quedó sin fuerza, la abrazó contra su cuerpo llevándola consigo sobre la cama.

-Shh. Tranquila. -ella siguió sollozando.

-Soy una estúpida que no aprende de sus errores.

-No lo eres.

-Me prometí no volver a lastimarme y eso hice.

Edward la apegó aún más.

-Estabas ebria. -le recordó. -Yo… soy el único culpable.

-¡Tú! -ella sollozó más. -¡Siempre eres tú! ¡¿Por qué no pensaste en mí por una vez?!

-Lo lamento. -Edward dejó que ella golpeara su pecho y dejara heridas con sus uñas.

-No, no lo haces. -con ira golpeó su rostro. -Obtuviste lo que siempre quieres de mí. ¿Qué me hiciste anoche? ¿Me lo hiciste por atras? ¿Cuantas mamadas tuve que hacerte?

-¿No recuerdas nada? -no parecía alterado por sus palabras, sólo tenía un aura de resignación que la desesperaba, ella quería pelear.

-¡Nada! ¡Si no fuera porque eres un maldito animal cuando coges no me hubiera enterado! ¡Tengo marcado todo el cuerpo!

Preocupado examinó su cuerpo.

-Lo siento. -quiso acariciar la marca de junto a su pezón pero ella lo apartó de un manotazo. - Sólo lo hicimos una vez. -le aseguró.

-¿Una vez?

-Si. -Edward seguía con esa tranquilidad que la alteraba.

-¿Y qué? ¿Te lo agradezco? ¡Te aprovechaste de mi!

-No fue así.

-Tú sabías que yo no era consciente de mi misma.

Él se quedó callado.

Bella quiso salir de la prisión de sus brazos.

-¡Dejame ir!

-Despacio. -preocupado la ayudó a pararse de la cama.

-¡Eres el ser más egoísta que he conocido en mi vida!

-Lo sé. - él se colocó los pantalones sin mirarla.

-¡Eres tan cínico que simplemente lo aceptas! -lo acusó.

-Es verdad. Soy egoísta. Te quiero para mí y… no voy a dejarte ir.

-¡¿Dónde quedaron tus palabras de anoche?! ¡Prometiste que las cosas serían como yo quería!

-Así serán. - él se colocó la camisa. -Pero las circunstancias son diferentes ahora.

-Sabía que lo que dijiste anoche era mentira. -hizo una expresión de asco.

Edward la observó y luego suspiró.

-No me arrepiento de lo que pasó anoche. Puedes odiarme y sé que lo haces pero lo que pasó anoche cambió todo.

-No volveré contigo sólo porque cogimos.

-Hicimos el amor.

-No recuerdo ni siquiera lo que sucedió.

-Pues lo recordarás con el tiempo. -sin remordimiento refutó.

Vestido por completo abrió la puerta de la habitación.

-Otra vez tenemos una oportunidad, y esta vez haré las cosas bien.

Se fue luego de eso. Dejándola furiosa y alterada.

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Pasaron un par de días hasta que Edward se atrevió a tocar su puerta.

-No quise lastimarte. -le aseguró luego de que ella intentara cerrarle la puerta en la cara.

-Eso dices pero nunca paras de hacerlo. -Edward ejerció más fuerza y logró entrar a la casa.

-Ya no lo haré más. Ahora sólo me importa lo que tú quieras. -dijo con sinceridad, Bella sonrió con cinismo. -¿Quieres que me vaya? Quiero ver a Ethan pero puedo llevarlo al parque y volver con él luego.

Bella suspiró, su niño preguntaba por su padre a cada rato.

-Iré por él. -molesta subió las escaleras.

Edward no la siguió, se quedó callado junto a la puerta.

Ethan estaba más que feliz de verlo y salir con él. Y esta clase de visitas se repitieron. Edward por primera vez sólo se enfocó en pasar tiempo con Ethan y dejó de intentar incluirla.

Y así pasaron las siguientes semanas.

-Las playas eran hermosas. -contaba su amiga soñadora. -Pero extrañábamos tanto a Luke que no parábamos de pensar qué diría si hubiera estado con nosotros.

Rosalie había regresado de su Luna de Miel de tres semanas en Cancun. Su semblante era radiante y feliz, su vientre ya de casi seis meses había dejado la timidez para mostrarse en todo su esplendor.

-Fue emocionante volver y que el bebé pateara cuando Luke tocó mi vientre. Había olvidado lo que se siente tener a un pequeño aquí. -sobaba distraída su vientre.

Bella le sonrió feliz por su amiga. Ella sabía también lo hermosa que era esa sensación. Su mirada buscó a su pequeño que jugaba con su padre en el patio de la nueva casa de Rosalie y Jared.

-¡Ota vez! -Ethan estiraba sus brazos para que su padre volviera a lanzarlo por los aires.

-Es la última vez. -le advirtió. Cansado ya tomó al pequeño para luego hacerlo girar por los aires. Ethan reía sin parar.

-No puedo creer que ya tenga dos años. -suspiro viendo el cuerpo largo de su pequeño. -Me parece ayer cuando lo tomé en mis brazos por primera vez.

-Crecen demasiado rápido. -Rosalie le dio la razón.

-¡Chicos ya están las hamburguesas! -anunció Jared.

-¡Gracias a Dios! -exclamó Rosalie antes de pararse e ir a la mesa.

Bella la siguió riendo de su apuro por comer.

Luke ayudaba a Jared a pasar los platos a todos mientras él otro los servía. No había duda la complicidad de ambos.

-Mamá mi hermano ya no tendrá cara de hamburguesa ¿verdad? -preguntó preocupado cuando su mamá dio el primer bocado.

-No hijo, ya cumplimos con su antojo. -le explicó seriamente Jared provocando las risas de todos.

-No le digas esas cosas. -lo reprendió Rosalie.

Jared sólo le sonrió encantadoramente.

Edward sentó a Ethan entre ambos y se dedicó a darle de comer pequeños pedazos.

-¿La fiesta de mañana dónde será? -preguntó Luke recordando el cumpleaños de niño.

-En mi departamento. -aseguró Edward.

Habían tenido poca comunicación esas semanas, aunque tuviera la presencia constante de él en su casa la relación tirante que tenían había cambiado. Había cumplido su palabra sobre dejarla en paz y dedicarle todo su tiempo a Ethan. Al principio creyó que era temporal pero pasaban los días y todo lo que compartían era a su hijo.

-¿Beth llegará de la Universidad? -Rosalie preguntó.

-Si. Es viernes y puede quedarse el resto del fin de semana. -Edward seguía alimentando al niño.

-Aua. -pidió y su padre le acercó su jugo de uva.

Bella observó la interacción con algo de nostalgia, Edward estaba exagerando un poco con lo de ocuparse de Ethan, él llegaba a casa y se encargaba por completo de Ethan al punto de que ella podía echarse a dormir y nadie se daría cuenta.

-Ya no. -rechazó el siguiente bocado de hamburguesa.

-Se dice "no gracias". -lo corrigió cariñosa.

-No gachias. -limpio su boca con una servilleta con torpeza infantil y luego bajó de la banca para ir a jugar con una pelota.

-Esta tan grande. -suspiro triste. Edward la escuchó y acarició su espalda un par de veces queriendo reconfortarla. El trato era así, le daba su espacio pero sin dejarla sola.

La conversación siguió entre los cuatro amigos mientras los niños jugaban con la pelota.

-James está cada vez más gordo, Victoria no tiene el vientre tan inflado como él. -Jared se burlaba.

-El embarazo le afectó. -lo defendían las chicas.

Edward sólo reía.

-Eso no es posible. Ni Edward ni yo nos vimos "afectados por el embarazo". -El bebé de Victoria será una niña tal vez sea por eso. -Bella comentó.

-¡Oh! -Rose se sorprendió. -Se dejó ver. Este pequeño se escapa en las ecografías. -contó con pena.

-Jared Junior es pudoroso. -explicó su padre orgulloso.

-¿Jared Junior? -Edward comenzó a reírse escandalosamente.

-No te burles que tu hijo también tiene tu nombre. -le recordó.

-Bella así lo quiso. -rió divertido. -¿Y si es una niña?

-Aún no lo hemos pensado. -Jared alejó la mirada.

Rosalie puso más interés en la conversación en ese momento.

-Tengo una lista en mente. -les contó. -Pero no quiero empezar a darme ideas sin saber si será una niña.

Bella sintió un pizca de dolor. Tal vez el bebé que perdió hubiera sido una niña pero no quiso pensar en eso.

-Papá juguemos baloncesto contra mi tío Edward. -Luke propuso con una pelota en las manos.

-Muévete Masen. -le ordenó Jared siguiendo a Luke hacía la cochera donde tenían la canasta.

Ambas mujeres ubicaron sus sillas para verlos y Ethan trepó a los brazos de su madre.

-Ahora si dime. ¿Qué está pasando entre Edward y tú?

-¿De qué ha…?

-No, no. A mi no me engañas. Desde que lo vi ayer en la tarde note la tensión con la que te mira. -Luke encestó por lo que ambas aplaudieron. -Y tú pareces tratar de evitar contacto visual con él.

-Hemos hablado y él prometió darme espacio. -le contó.

-Eso es difícil teniendo un hijo juntos.

-Lo es pero al menos ya dejó de insistir en volver conmigo.

-Eso me sorprende, parecía tan decidido.

Bella se quedó en silencio.

-Él está en deuda conmigo, ya no puede insistir más.

-¿En deuda contigo?

Otra canasta de Luke.

-Él y yo… -suspiró. -Volví a acostarme con él el día de tu boda.

Rosalie tapó su boca para no soltar una exclamación.

-¡Eso explica mucho!

-Yo estaba muy ebria, no recuerdo nada. Él aprovechó la situación es por eso que no puede insistir más, terminó por destruir mi confianza en él y no se arrepiente.

-¿Dijo que no se arrepiente?

-Eso dijo. -Edward la miró en ese momento y había pena en su mirada.

Esa tarde luego de regresar de casa de sus amigos, Ethan estaba dormido y ambos tenían que hablar sobre la fiesta del niño.

-No. -negó rotundamente.

-Es mi sobrino Bella. -insistió.

-No quiero a Tanya aquí.

-Drake no tiene la culpa de nada. Es primo de Ethan y será la primera vez que se verán.

Drake había nacido dos semanas atrás dándole una alegría única a su madre. El niño robusto de ojos azules y pelo rubio era para tristeza de muchos el retrato de su padre pero con el paso de los días esos rasgos iban combinándose con la piel de su madre y los rizos de ella.

-Mira sé que Tanya no es alguien que te agrade pero Ethan y yo somos la única familia que tiene su hijo.

Bella alejó la mirada.

-No quiero que pases un mal rato. -le aseguró. -Mi sobrino no tiene papá al menos quiero que sepa que me tiene a mi ¿me entiendes? -le rogó acercándose a ella.

-Si. -susurró. -Estás arreglando todo para que él sustituya al bebé que perdí. Quieres una familia feliz con Tanya.

-No… -de inmediato comenzó a negar.

-Es lo que haces.

-Bella… -trató de acercarse.

-No me toques.

-Yo sólo quiero que Ethan y Drake tengan una buena relación, no cómo su padre y yo.

Pero ella sólo pensaba en cómo se sentía ella con ese niño y su madre cerca.

-Esta bien. -susurró Edward bajando la mirada. -Yo le diré a Tanya que no puede venir…

Bella no se sintió mejor con eso. No cuando él tenía esa mirada.

-Que vengan. Es tu departamento. No tienes que pedirme permiso.

Edward la miró con tristeza.

-Lo es. -suspiró. -Ellos vendrán.

Bella lo miró herida antes de dar media vuelta y subir a su habitación.

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-¡Mi pequeño hermoso!

-¡Abela! - gritó lleno de júbilo Ethan yendo al encuentro de Elena que gustosa lo tomó entre sus brazos.

-Hola Elena. -saludó Bella sonriente.

-Hola Bella. -ambas se dieron abrazo breve.

El gran regalo que traía entre sus manos era una intriga para Ethan.

-¿Mio? -no entendía el concepto de regalo aún pero sí el de destrozar los empaques.

Un set con todos los personajes de su serie favorita apareció. Ethan gritó de felicidad al tenerlos entre sus manos y de inmediato tomó a su favorito para llevarlo a todos lados.

-Muchas gracias. -agradeció en nombre de su hijo.

-No tienes por qué es mi primer nieto. Es tan parecido a Edward que… -suspiro con nostalgia. -Hay errores que nunca terminas de pagar.

Bella la observó compasiva.

-Edward la quiere, estoy segura.

-Espero que nuestra relación siga creciendo.

En el fondo Elena sabía que aún no terminaba ingresar al corazón de su hijo.

Los invitados llenaron el pequeño departamento. La llegada de Tanya creó un ambiente de tensión pero el pequeño Drake ayudó a su disipación. Edward se comportó muy atento con ella y hasta tomó a Drake entre sus brazos más de una vez.

-¿Bebé? -Ethan miraba al pequeño con curiosidad.

-Si. Es tu primo. -le explicó su padre. -Cuando crezca jugaran juntos.

Bella observó en silencio al bebé lleno de rizos rubios y trató de buscar rasgos de Edward en él.

-Es muy pequeño para que se le noten los rasgos heredados. -la voz de Tanya a sus espaldas la hizo saltar. -Lo siento no quise asustarte.

Bella giró encontrándose con la mujer que había sido la causante de sus inseguridades por mucho tiempo.

-Lo único que se nota a la vista son sus hermosos ojos. -le contó. -Y te aseguro que esos ojos azules provienen de su padre, y él los obtuvo de su madre.

-¡Mami! -Ethan la llamó haciendo pucheros que junto a la corona de rey que tenía en la cabeza lo hacían ver extra adorable.

-Ya voy cariño. -con una mirada intensa a Tanya se alejó para tomar a su niño en brazos.

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-¡Sopla las velas! -su tío Peter lo alentó y todo lo que él pedía, Ethan lo cumplía.

-¡Bravo! -todos aplaudieron.

El niño se sonrojó y luego exigió su pedazo de pastel.

Los niños devoraron los dulces, Peter también ayudó en eso.

Los adultos se dividieron y comenzaron a conversar. Tanya tuvo que irse pronto ya que no quería exponer a su bebé al frío de la tarde.

-No vi que Tanya estuviera interesada en la atención de Edward. -le comentó suavemente Rosalie. -Se nota que esta dando todo de ella en esta nueva faceta.

Era cierto, no hubo ningún tipo de exceso de confianza con él.

-Tal vez no les gusta mostrarse en público.

Rosalie sólo suspiró.

-Edward sólo te presta atención a ti.

Bella la miró levantando una ceja.

-No miento.

-No creo que sea momento de hablar de eso. -replicó.

Su amiga respetó eso y dejó de hablarle del tema.

Cuando los invitados se fueron y el cumpleañero se quedó dormido, ambos se encargaron de la limpieza del lugar.

-No te preocupes por eso, yo lo llevaré. - le indicó cuando la vio sacando la basura.

-Puedo llevarla… -confundida por su preocupación le aseguró.

Edward tomó la bolsa de sus manos.

-Esta pesada. ¿Y si vas a descansar a mi habitación?

-Lo haré en mi casa. -le aseguró.

-Ethan está dormido en su cuna, es mejor no sacarlo con este frío.

-Edward no me quedaré esta noche… -le aseguró al ver sus intenciones.

-No le veo el problema. Dormiré en el sofá.

-¡Oh no! Ni lo sueñes. No confío en ti.

-Solo piensalo. -y luego se alejó rumbo a la puerta. No volteó en ningún momento.

Bella molesta lavó sus manos y se acercó a ver a Ethan.

Había pasado un año desde la última vez que había puesto a su hijo a dormir en esa cuna. La habitación seguía igual a como la había dejado la última vez, los juguetes estaban algo desordenados pero el resto seguía igual.

-¿Lo sacarás? -Bella saltó ligeramente. -Lo siento no quise asustarte.

Ella observó a su hijo que ajeno a todo dormía plácidamente.

-No, se quedará. -suspiro mientras Edward sonreía discretamente.

Ambos observaron en silencio al niño, por una vez compartían el mismo sentimiento de nostalgia al ver a su hijo crecer ante sus ojos.

Las fotos de cuando Ethan tenía meses de nacido estaban por todos lados. Bella amaba ponerle ropa adorable y fotografiarlo, cosa que lo avergonzaría en su adolescencia.

-Me gustaría congelar el tiempo. -suspiro acariciando el rostro sonriente de su niño en las fotografías.

-Y a mí. -Edward estuvo de acuerdo observándola fijamente.

Bella volteó encontrándose con su mirada intensa.

-No lo hagas. Estamos bien así. -le advirtió cuando él comenzó a acercarse.

Él iba a hablar pero se detuvo.

-Iré a casa. Ethan puede quedarse contigo esta noche.

Ella salió de la habitación con él pisándole los talones.

-¿Así será? ¿Lo tendré los fines de semana? ¿Pelearemos por pasar Navidad con él? ¿Lo partiremos toda su vida? -explotó él apenas cerró la puerta de su hijo.

Bella se sorprendió por su reacción.

-Es lo que corresponde…

-No. Es lo que tú quieres. -gruño molesto.

-¡No te atrevas a culparme! -molestisima le recrimino.

-¡Ambos tenemos la culpa!

-No estamos hablando de nosotros. Esto es sobre Ethan.

-Sí y también de nosotros. Entiende que no somos sólo tú y yo.

-Edward…

-Somos una familia.

-Ethan no tiene nada que ver entre tú y yo.

-Si tiene que ver porque él es tú y yo juntos. Es nuestro hijo, deja de pensar que separarnos no afectará a Ethan.

-¡Claro que sé que lo afectara! Pero le afectará más si nos quedamos juntos. Él no debe ver lo inestables que somos, él no debe ver esta clase de peleas, él no debe crecer en medio del caos como tú y yo lo hicimos.

Alejó la mirada afectada.

-Escuché todas tus razones. -se acercó y aunque ella lo empujó se las arregló para tomarla entre sus brazos. -Ninguna fue que él no debe crecer con padres que no se aman.

-No… -Bella comenzó a luchar.

-Te amo y tú me amas. Deja de negarlo, sé lo que se siente, ya me amaste una vez y lo sigues haciendo.

-Calla…

-No. Bella sé que podemos con esto, pero necesitas ver que estamos luchando por tres personas no sólo dos.

Ella alejó la mirada dejando algunas lágrimas escapar.

-Te suplico que me dejes probarte que puedo ser ese hombre que necesitas. Por favor, dame una oportunidad.

-No confío en ti. -Edward limpió sus lágrimas.

-Jamas volveré a tratarte cómo antes. Eres mi vida. Eres lo que más quiero

aparte de mi hijo. -Bella lo observaba con las lágrimas saliendo. -Dejame estar a tu lado, iremos como tu quieras, lento o rápido. Yo sólo sé que te quiero para siempre.

Bella se sentía sensible, sus palabras la habían tomado de sorpresa luego de semanas donde él sólo había actuado como padre.

-Prometiste ya no insistir. -sollozo.

-No puedo dejarte ir. Lo siento. -la abrazo enterrando su rostro en su cuello. -Me siento un idiota dejando ir a lo que más quiere. Soy un hombre simple Bella, nunca vi más allá de este pueblo pero ahora tú eres mi sueño, si quieres que deje este lugar y te dé una mejor vida lo haré, si quieres que estudie o que robe un banco lo haré. ¿Qué no ves que muero por ser digno de ti?

-Edward ya lo intentamos antes…

-Si. Pero ahora no me importa el pasado, ya no me importa nada más que un futuro contigo. Por favor cariño dejame cumplir mi sueño, quiero la casa llena de niños y a ti todas las noches.

Bella no pudo evitar recordar sus propios sueños. Ella antes sólo sabía que lo quería a él.

-Te amo. -Edward aprovechó su momento de debilidad para besarla.

Ella no pudo con el sentimiento y terminó respondiendo. Edward la besó lento y a conciencia, saboreando. No paro hasta que fue a ella a quién se le acabó el aire, el podría morir ahogado con tal de seguir besándola. Repartió besos pequeños en sus labios para luego volver a sostenerla entre sus brazos.

-No tengas miedo. No permitiré que vuelvas a sufrir.

Ella siguió llorando mientras él sentía su corazón latir al compás del suyo.

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Nuevo capítulo! :3 esta vez no tarde tanto. Diganme que piensan! Muero por saberlo :) nos leemos pronto.