Stage: 35

"Black Knight Ashford"

-¡¿Intruso?! ¿Intruso? ¡Mi nombre es Milly Ashford y estoy a bordo por órdenes de la Emperatriz Nunnally! ¡Soy la consejera psicológica de todos en esta nave y usted señor mío, acaba de arruinar mi sorpresa!-

Milly forcejeaba con la seguridad. Lelouch escondió su frustración con ambas manos en su cara, pero había más.

-¡Y mi nombre es Shirley Fenette! ¡Yo vengo como apoyo de la consejera psicológica y como su mejor amiga!-

En serio.

-¡Hey! ¡Dejen a las señoritas! ¡Yo, Rivalz Cardemonde responderé por sus cargos!-

-Solo ordena que los suelten Suzaku- gimió Lelouch.

Quizás no sería tan malo después de todo.


Suzaku P.O.V.

Pensé que la tripulación estaba completa y era lo suficientemente inestable para este muy confinado espacio submarino. Pero luego llegaba el destino justo a tiempo diciendo: "!Ja! ¿A que no creías que esto podía ser peor?" entonces yo debía negar como cualquier humano normal. Porque nunca había pasado por mi mente esto.

Y no sabía tampoco cómo describir lo que pasaba por la mente de Lelouch.

Esto era grave.

Estábamos esperando que trajeran ese grupo hasta aquí, pero nunca en mi vida me había encontrado tan nervioso con un encuentro del pasado. Porque era la única forma en que se me ocurría describirlo, Ashford era un pasado. Y de ambos. Porque el Instituto y su consejo estudiantil era algo que no había estado en nuestras mentes en meses, y ahora se aparecía sin explicación alguna.

No es que trajeran malos recuerdos con ellos, solo que aquellos buenos momentos que habían traído a bordo, solo nos decían todo aquello que perdimos y podíamos volver a perder, ejerciendo presión.

Eso y que quizás habíamos traicionado de diferentes maneras a esos tres, pero seguían volviendo.

Yo por mi parte estaba pensando en utilizar alguna cápsula de escape o algo para regresarlos a Japón mientras seguíamos en las cercanías, pero lo que se me hacía extraño es que si Lelouch de hecho debía estar pensando lo mismo, no hubiera siquiera ordenado un alto a los motores, y no seguirnos alejando.

Entonces venían a mí las palabras de Milly.

"¡Mi nombre es Milly Ashford y estoy a bordo por órdenes de la Emperatriz Nunnally!"

O le había hecho daño el cambio de poderes de un momento a otro y no recordaba quien realmente estaba a cargo ahora, aunque podía ser que lo hubiera hecho con toda la intención de: "Yo no te reconozco como emperador a ti, Lulu. Serás mi vice-presidente por siempre y eso es algo que no vas a poder cambiar"

"No importa lo que digas NO me bajaré de ESTA cosa"

Bingo.

De todos las escenas en mi mente esa se hacía vívida y real.

Momento.

-¡LELOUUCH! ¡No me bajaré de esta cosa!- la puerta del centro de comando era azotada abierta por una rubia enfadada que había citado mis pensamientos con una precisión escalofriante. Como buen soldado di un paso atrás, este no era mi problema.

Lelouch no pudo reprimirme con la mirada aunque lo intentó, porque Milly avanzaba rápido deshaciéndose de los miembros de la Orden con una facilidad que era de esperarse. Entonces comenzaba a interesarme en el lugar ¡Wow, que tecnología!

-¡Tu también, SUZAKU!-

Me giré lentamente ante el llamado. Sorprendido. Milly me apuntaba con un dedo acusatorio.

Típico, lo que era culpa de Lelouch también terminaba siendo mi culpa. Solo que Milly se especializaba en hacerlo notar y tomar venganza de la forma que le pareciera más justa. Aunque eso era en su terreno, en la Academia, Ashford. Se supone que aquí no podía hacer nada de eso ¿O sí?, Este era terreno de Lelouch, una enorme nave submarina, llena de leales seguidores, y Akito.

¿Estábamos a salvo de Milly aún así?

Lelouch no se inmutó. Ni siquiera parpadeó ante el desplante de Milly después de su arribo tan inesperado.

Extraño.

Incluso hizo que Milly fuera bajando de tono a sus palabras hasta un momento en donde quedó en completo silencio sin saber qué más decir. No era normal de un encuentro así. No era normal de Lelouch el no salirse de sus casillas frente a la rubia, no era normal su trato con ella.

No podía ver en su mirada frialdad o alguna cosa que rechazara a Milly y el resto del viejo consejo, pero tampoco veía en él una bienvenida con pesadez. Solo analizaba la situación con una mortal seriedad que me estaba dando miedo a mí.

Fuese lo que fuese, Lelouch siempre había sido condescendiente y víctima involuntaria con ella, porque era todo lo que podía darle de lo que Milly algún día esperaría. Todos los sabíamos. Este nuevo trato en sí, era el de desconocidos.

-¿Debo ordenar que los regresen a Japón en una de las mini-naves?- intercedí. Podía ver el entrecejo de Milly juntándose en miles de maneras y una de ellas era seria y herida.

Claro que no esperaba que Lelouch seguro la recibiera con los brazos abiertos al haberse escabullido en tan peligrosa misión donde obligatoriamente pasaría algo malo. Pero tampoco era para una postura tan rígida y seria. No podía leer en él lo que estaba pensando. Parpadeó un par de veces ante mis palabras y negó no muy convencido.

-Ah, hablaremos luego- solo se retiró sin decir más y agitando una mano restándole importancia al tema.

No me vi capaz de decir nada, extrañamente Milly tampoco.

Nos dejó, sin una orden. Sin tomarlos en cuenta, sin siquiera mirarlos del todo.

Me pasé una mano por el cabello y suspiré.

Milly se giró a verme con una triste sonrisa en su rostro.

-No le hubiese creído a Nanna-chan si no lo hubiera visto por mí misma- comentó recargándose en la pared más cercana un poco derrotada, yo me enderecé permitiéndole continuar. –Claro que todos nosotros hemos visto ese video- su voz vaciló un poco más de lo que quisiera –Pero, Lelouch siempre me pareció indomable-

Eso era lo que todos queríamos creer.

-No es que esperara que no hubiera efectos colaterales después de todo- se corrigió rápidamente, pero no le levantó el ánimo en lo absoluto –Aunque tampoco esperara que hubiese cambiado tanto-

-Creo que para alguien como yo que lo sigo todos los días, el cambio se me ha hecho menos drástico- comenté. Si bien era cierto, ya me estaba acostumbrando de nuevo a Lelouch y sus personalidades. Además de que trataba de adaptar todo lo que se iba descubriendo al ahora, Milly por otro lado tenía meses sin verlo y se encontraba esto de primera mano.

-Has hecho un buen trabajo, Suzaku-kun…- me puso una mano en el hombro y sonrió. Realmente no lo creía. Su mano desapareció de mi hombro y aterrizó en mi frente con un estruendoso SMACK, parpadeé perplejo y Milly solo entrecerró los ojos a manera de advertencia –Él sigue aquí- fue lo único que dijo.

Pero sonrió más, y detrás de ella Shirley y Rivalz lo hicieron de igual manera.

-Estamos aquí para darte una manita al puro estilo Ashford-

Miedo.

A mi defensa, sin las órdenes de Lelouch solo me dediqué a buscar camarotes para los nuevos miembros de la tripulación, aunque podría clasificarlos como polizones. Milly azotó la puerta de la habitación en mi nariz dejándome fuera de lo que sea que estuviera planeando y después de su última declaración ya no sabía de dónde defenderme. Si del destino o del viaje.

Incluso pensé en poner alerta a los demás.

Pero mi mente inocente prefería pensar que esto no era Ashford, esto no era el reino de Milly. Ni nadie de aquí seguiría sus órdenes así ella se lograra hacer de algún alto-parlante.

Además, todos eran adultos responsables y comprometidos a la causa. No una bola de adolescentes con las hormonas locas.

¿Cierto?

Aunque admitía que hasta cierto punto me preocupaba mas la falta de reacción de Lelouch ante su presencia que cualquier otra cosa. Si se supone que Nunnally y sus demás hermanas no estaban a bordo de esto porque era inevitable que una vez descubierto, esto resultara dañado, entonces ¿Por qué dejar a Milly y el resto a bordo?

Quizás era una indirecta hacia mí, quizás yo debí ordenar que los bajaran.

Debía dejar de suponer y actuar.

¿Dónde demonios se había metido Lelouch?


Lelouch P.O.V.

Incluso si trataba de que esto no me afectara, se estaba convirtiendo en una verdadera molestia. Todas esas personas, incluso aquellos cercanos, podían aparentar lo que quisieran pero sus verdaderos pensamientos eran reflejados en sus ojos.

Tan fáciles de leer.

Tan al alcance.

Le dije a One que esto no me afectaría, que solo se había adelantado a los hechos. Y al final solo era la mitad de la verdad, porque no era lo mismo decirles lo que había pasado, a mostrarles. Al final aunque ya estaba hecho, no me molestaba a mí. Había aprendido a lidiar con ello, pero estaba afectando todo mi entorno.

Y eso es algo que profesionalmente no permitiría.

Así que era tiempo de tomar medidas drásticas.

El punto era el siguiente. Había algo en mí que seguro demostraba cierto sentimiento o debilidad que se reflejaba apenas lo suficiente para atraer cierto tipo de miradas o pensamientos. Era irritante, porque me proponía a olvidarme siempre que pudiera del actual problema que estaba y estaría marcado para siempre en mi piel, pero solo cuando lograba olvidarlo y enfocarme en el problema más grande, llegaba alguien con su mirada de simpatía y/o comprensión.

Me hacía sentirme miserable.

Me hacía recordar todo de nuevo.

Todos aquellos momentos.

Sacudí la cabeza.

Eso era exactamente de lo quería deshacerme. Y sé que sería imposible hacer que todo el mundo olvidara lo que había visto, aún cuando pudiera por algún tipo de plan bien elaborado, todavía estaría en mi mente lo que yo les quería hacer olvidar. Así que no debía llegar tan lejos. La respuesta era simple y con suerte nadie saldría herido como en todas las veces que había recurrido a esta miserable artimaña.

Al entrar en mi habitación, si "Zero's room" no era un indicio, cerré la puerta tras mi espalda. No debía darle oportunidad a nadie de entrar o intervenir, tampoco de enterarse. Después de la demostración que le di a Suzaku tampoco quería meterlo en esto.

Desabroché el cierre de mi chaqueta y los botones de mi camisa. Comenzaba a sofocarme.

Pero no debía perder el tiempo. Giré alrededor mirando después de todo por primera vez esta habitación. Nunnally no había escatimado en gastos, pero tampoco había exagerado si no era necesario. Aunque lo incómodo de esto es que se parecía a nuestra casa en Ashford. Nunca había creído en las coincidencias, pero quizás podía concordar en algo con ella.

Me hacía sentirme cómodo, seguro.

Con todo el tiempo del mundo para pensar. Genial, más escenas del pasado.

Caminé por instinto y si esto era tan parecido como era posible a Ashford, debía encontrar el baño. Bingo. Al abrir la puerta, realmente me preguntaba cuál era el propósito de todo esto, si el tiempo en que Nunnally y yo vivimos en ese lugar, ella no lo conocía de vista, en un sentido que no fuera por el tacto. Al menos no para familiarizarse como yo lo había hecho.

Demonios, eso era otro tema, me estaba desviando.

Cerré la puerta del baño y lo primero que saltaba a la vista era mi reflejo.

Debía pensar mis palabras cuidadosamente, solo tendría una oportunidad.

-Lelouch Vi Britannia te ordena…-

Knock Knock.

Quise estrellar mi cabeza con el lavamanos. Por un lado, nadie tenía idea de lo difícil que era hacer esto en mí mismo, como para llegar a interrumpir con alguna estupidez en mi puerta. O quizás era el destino burlándose sobre mi ya basto karma. Cualquiera de esas opciones, el segundo punto importante es que si yo estuviera más decidido por esta opción, simplemente no me hubiera detenido.

Suspiré y cerré los botones de mi camisa en lo que me dirigía a la puerta. Al abrirla no debía sorprenderme tanto.

-Suzaku…- dije. Tan oportuno como siempre. Llegaba a pensar que siendo amigo o enemigo, siempre interrumpía aquellos momentos decisivos.

Pasó sin que yo le diera permiso alguno y mientras cerraba la puerta pude escuchar su: wow.

-Esto se pone escalofriante- comentó, claramente refiriéndose al parecido con Ashford.

-¿Tú crees?-

Me dirigí a lo que sería la sala y Suzaku me siguió de cerca, casi como mi sombra. Cuando me senté y él no hizo lo mismo, solo gruñí.

-¿Qué?-

Algo debía haberlo traído aquí a probar mi paciencia. Se rascó nervioso la base de la cabeza tratando de encontrar sus agallas, finalmente suspiró y me miró directamente.

-¿Qué planes tienes para Milly y los demás?- preguntó. No pude evitar reírme.

-Quizás deberías preguntarle a Milly qué planes tiene para mí y los demás- abrió la boca para protestar y la cerró comprendiendo. Inclinó la cabeza de lado dándome la razón.

-¿Crees que pueda hacer algo como eso aquí dentro del NAUTILUS?- a veces me sorprendía la ingenuidad de Suzaku.

-Créeme que si hay algo más certero para indicarte que puedes esperar lo que sea como decir: "Es Zero", sería decir: "Es Milly"-

Suzaku poco a poco caía en cuenta de la magnitud de este asunto, o quizás solo había venido a mí para tratar de negar sus sospechas. Pero se estaba dando contra la pared casi temiéndose lo peor. En lo personal, también trataba de imaginarme ingenuamente que Milly no tenía poder en este lugar, pero sabía que encontraría la forma de darme la vuelta y degradar mi rango de una forma sublime.

Subí mis pies al sofá cuando Suzaku no se movió de su posición para sentarse y dejé mi cabeza caer en el descansabrazos. De ahora en adelante sería cuestión de esperar.

-"Eto…sumimasen~"-

-Kami-sama…- murmuré tapando mi rostro con ambas manos ¿¡Tan rápido?! Escuché a Suzaku darse una fuerte palmada en la frente.

-"Tal vez me conozcan o tal vez no, mi nombre es Milly Ashford y tengo una importante petición qué hacer"-

Quité las manos de mis ojos, escuchando con atención. Sonaba seria, lo más sería que podía haberla escuchado desde siempre. Parecía que toda la nave guardaba silencio en espera de sus palabras.

-"Verán…he subido a este submarino con una misión muy importante"-

Eso no suena bien.

-"Pero como lo hice de una forma poco ortodoxa, en todo el trayecto he perdido un par de cosas"-

No quiero escuchar, no quiero escuchar.

-"Perdí unas fotografías de Zero…am, digo Lelouch. Son un poco vergonzosas así que me urge encontrarlas-

¡¿MIAS?!

-"Entre esas iban también unas de mi querida amiga Kallen Kozouki, unas que nos tomamos en el baño de mujeres de Ashford, por lo tanto no debo permitir que nadie las vea, ¡Sería poco ético! Semejantes paños menores~…-

Uh oh.

-"Oh si, y unas de Suzaku-kun que, erhm, bueno no debería decirlo por aquí porque puede haber niños presentes, pero podría comentar que quien las viera lo conocería todo de él~"-

-"En fin, son esas fotografías y un video de nuestra Academia donde los hombres se vestían de mujeres y viceversa, nada de valor económico pero muy sentimental. Aún así me gustaría recompensar a quien las encuentre organizándole una cena muy romántica con cualquier otra persona de la tripulación, diciéndoles que tengo un sexto poder en esto de unir parejas"-

Había un absoluto silencio a mí alrededor.

-"¿Serían tan amables de buscar esas cosas por mí, por favooor?~"-

Sentía la nave vibrar en un grito unísono: -¡La señorita ha dicho por favor! ¡A la carga!-

Demonios.

Suzaku abrió los ojos enormemente. –Que bien entrenados los tienes, Lelouch-

-Cállate- empecé a buscar mi celular frenéticamente en mis bolsillos. Con las manos temblando no conseguiría mucho, solo cuando di con el aparato esperaba que no hubiese cambiado de número.

-¿Moshi moshi~?- respondió Milly con lo que sospechaba era una gran sonrisa en su rostro.

-Dime que no es cierto que has perdido semejantes cosas en mi nave- comenté sin respirar. Hubo un silencio que me desesperanzaba a cada segundo sin respuesta.

-Lulu, ¿Realmente crees que esto sería divertido si no estuviera la reputación de alguien de por medio? Admítelo, no correrías si supieras que tengo semejantes cosas en mi poder y que por accidente se me cayeron en mi trayecto por toda la nave-

Estábamos hundidos.

-Milly Ashford si alguien las ve te ataré al primer misil que le dirija a mi enemigo- musité. Ella solo comenzó a reír de manera desquiciada a pesar de mi oscura amenaza.

-Reto aceptado, Lulu-

Colgué.

Suzaku me miraba de manera expectante pero después de mi amenaza creo que comprendía la seriedad de la situación.

-Maldición- dijo antes de salir corriendo de la habitación con su reputación pendiendo de ello.

Realmente no sé qué tan cierto sea lo de las fotos de Suzaku, pero conociendo a Milly, no necesariamente tenía que saber que las había sacado, ella conseguía ese material si quería y ya.

Seguí el ejemplo de Suzaku y salí corriendo de la habitación.

Quería pensar que tenía aliados que no se dejarían seducir por Milly y sus ideas, quería pensar que la Orden de los Caballeros Negros me era leal.

Entonces recordaba que cuando descubrieron quién era intentaron asesinarme.


Suzaku P.O.V.

No debía quejarme, esto era activación física. Algo que siempre le hacía falta a Lelouch, pero el problema era que me habían metido en esto. Con fotos de las cuales no sabía de su existencia pero conociendo a Milly había un 99% de probabilidad de que realmente existieran, además de que por la descripción que había dado, resultaban un tanto reveladoras y quizás causarían la burla de ciertos individuos.

Eso no era parte de la imagen del Knight of Zero. Eso no era parte de la imagen de ninguna persona a mi parecer.

Así que corrí a donde primero habían encontrado a esos tres y por suerte no me tomó mucho tiempo el llegar. Solo que al dar vuelta en el pasillo, apenas pude evitar chocar con otra persona que había pensado lo mismo que yo.

-¿Akito?- musité.

El otro japonés con su típica expresión para todo solo asintió y se adentró en el área de carga sin más reconocimiento.

¡Perfecto, lo que me faltaba! ¡Voy a bajar mi reputación incluso más hasta ser el motivo de risa de ese sujeto!

-¿Realmente caíste en este juego?- pregunté en voz alta asomándome detrás de los primeros contenedores que me quedaban cerca, Akito estaba del otro lado de la habitación haciendo lo mismo.

-Yo no soy provocado por nadie- respondió sin emoción alguna pero un poco más fuerte de lo normal –Como otros- añadió después de unos segundos como clara indirecta –Yo solo protejo el honor de una dama-

Me detuve en seco. Sin comprender, pero entonces un grito que se hizo escuchar por los altavoces me iluminó.

-"¡MILLY ASHFORD TE VOY A ASESINAR!"- Kallen… -"¡Y pobre de la sabandija que se atreva a encontrar y mirar esas fotos! ¡Conocerá lo que es el dolor y su alma no encontrará paz en ningún mundo! ¡Morirá aplastado por el pié de m GUREN y…!"

-"Kozouki-chan, ¡Ese no es el vocabulario de una señorita!"-

La comunicación se cerró, Akito enarcó una ceja y continuó su búsqueda. Esto se tornaba serio.

Entonces me hacía pensar si como Knight of Zero debería velar por mi emperador y preocuparme por sus fotografías vergonzosas distribuidas por la nave, pero después recordaba mis fotos y oraba porque Lelouch tuviera suerte con las suyas.


Milly P.O.V.

Me encantaba esto, me encantaba el caos. Me encantaba poner a las personas en aprietos con las cosas menos imaginables, pero era la parte divertida de ser yo.

Me encantaba animar gente.

En un principio, todos lo verían como una molestia de tal manera que cuando entraba a la habitación podían temerme. Pero al final de día sabía que había cumplido mi propósito si había causado varias risas, apoyo mutuo, peleas por tonterías y una gran noche de sueño. Ese era mi cometido. Aunque al final no todos pudieran ver eso.

Si, Nunnally pensaba que en un lugar como este no podía armar el escándalo que solía hacer en Ashford, pero cuando fue a verme personalmente para hablar sobre Lelouch, sabía que debía hacer algo, en lo más mínimo, para ayudarlo. Y que supiera que no estaba solo en esto y que su hermana realmente veía lo que pasaba.

De todas las personas que había conocido, Nunnally comprendía exactamente lo que había detrás de mis extrañas acciones y palabras. Lelouch era alguien importante para mí, así que era inevitable hacerme partícipe.

Incluso para quienes menos esperaban.

Shirley y Rivalz se habían envuelto en la búsqueda al preguntarme si ellos también contaban, después de todo, no sabían lo que había hecho hasta que lo dije por el alto parlante.

-Inocentemente creí ser aquella persona que dirigía esta nave a su conveniencia- la puerta de mi habitación se abrió con la persona que menos esperaba.

-Suele pasar-comenté con una sonrisa -¿Pero no deberías estar buscando tus fotos, Lulu?-

Entró por completo y cerró la puerta tras él con un leve click. Entonces puso una de sus mejores sonrisas que podían causar terror al no estar demostrando su verdadero enojo.

-Inocentemente prefiero seguir creyendo que me temen lo suficiente para encontrar esas fotos y quemarlas- comento.

-Principito petulante- sonreí.

Solía decirle así cuando recién nos conocimos.

Entonces me adentré más en el recibidor de la habitación y tomé asiento. No pasó mucho tiempo para que Lelouch me siguiera, pero entonces no tenía mucho en mente sobre qué hacer por esta visita. Generalmente él estaría dando su mejor esfuerzo físico alrededor de este lugar, tratando de encontrar sus vergonzosas fotos antes que nadie, luego vendría la reprimenda.

Ahora la reprimenda parecía venir primero, él había cambiado.

-Bueno, no tenemos una hermosa charla como esta desde hace años ¿Qué te trae por aquí?- comenté casualmente con una sonrisa. Lelouch imitó mi gesto, pero había un límite entre lo creíble y él ni siquiera parecía molesto por lo de las fotos, realmente no podía leer una expresión certera en su rostro y eso me desconcertaba.

A pesar de lo que me había dicho Nunnally, no podía darle el crédito a que la esencia de lo que era Lelouch hubiese desaparecido, quizás un poco, pero no de esta manera.

Parecía un ser incluso diferente, que yo no conocía.

-Solo venía a ver en qué planes tienes para regresarte a ti, a Shirley y a Rivalz a Japón-

Ignoraba por completo mi pequeño caos de afuera.

Pero se veía serio.

Sé que una persona normal no le daría importancia a unas fotos cuando había problemas más grandes en el mundo y toda esa palabrería bonita que los tripulantes de esta nave profesaban, pero realmente, ese era el punto. Preocuparse por unas tontas fotos, algo de información, algo estúpido, por un solo momento.

Dejarse llevar.

Olvidarse de que el mundo podía desaparecer de un segundo a otro y darse cuenta de que las cosas sin pasión no eran siempre las que nos hacían más felices.

Lelouch parecía haber olvidado eso.

O habían causado que lo olvidara.

-¡ATENCIÓN, MI NOMBRE ES NAOTO KOZOUKI! ¡Y pobre del ser humano que vea las fotos de mi hermana! ¡Le meteré un "#$% en el "#$#"-

Interesante, mi juego subía de nivel. A todo esto, Kallen nunca me había presentado a ningún hermano suyo.

Lelouch escuchaba con atención los altavoces y se perdía en ellos. A tal grado que me pregunté si estaba al tanto que seguía sentado conmigo en mi sala. Mientras escuchaba pasaba algo más en su mente, podía verlo en sus ojos.

Si quería que habláramos con la verdad tenía que dar el ejemplo yo ¿No?

Me acerqué por encima de la mesita que nos separaba y puse una mano en su rodilla. Eso lo alarmó lo suficiente para girar y prestarme atención, pero solo fue por un par de segundos cuando nuestros labios se encontraron. A pesar de que cerré mis ojos sabía que su mirada estaba sorprendida, pero no me hice hacia atrás en ningún momento.

Conforme pasaban los segundos podía sentir mis mejillas enrojecerse pero no me retiraría. No esta vez.

Con la mano que tenía libre tomé su mejilla y lo acerqué aún más.

Él no se alejaba. Él no me rechazaba.

Pero me vi obligaba a romper nuestro beso y alejarme poco a poco. Me faltaba el aliento y sentía mi cara arder hasta más no poder. En mi vida había experimentado quizás tanta vergüenza pero había valido la pena.

Lelouch nunca apartó a mirada, nunca me negó aquello que había deseado desde hacía tanto tiempo, quizás por eso mismo.

-Lo siento- musité.

Él sonrió y puso una mano en mi mejilla acariciando la lágrima que comenzaba a correr.

-Se puede decir que había varios favores que te debía y te has cobrado- comentó con su voz apenas audible –Además, no estoy engañando a nadie-

Sonreí, ¿Se supone que eso debía hacerme sentir mejor?

-No es eso- le corregí, su entrecejo se juntó un poco y yo me enderecé completamente. -¿Recuerdas cuando de pequeños jugábamos a mi casa es más grande que la tuya?-

-Cómo olvidarlo- respondió, entonces rodeé como se debía la mesita y me senté en el sofá junto con él, recogiendo mis piernas contra mi pecho y quedando ambos de frente.

-Suponiendo que ninguno de los dos a dejado de ser ese ególatra chiquillo de nuestra infancia, yo te acabo de retar-

En sus ojos brilló el entendimiento antes de apagarse con miedo. Pero el punto en esto era que si yo había declarado abiertamente uno de mis pensamientos mejores guardados, Lelouch debía darme algo de igual o mayor valor.

-No es como si te estuviera obligando- incliné mi cabeza de lado de manera que se recargara en el respaldo del sofá. Lelouch subió las piernas tal y como yo lo había hecho y me miró con una pequeña sonrisa.

-Tienes razón- dejó caer su cabeza como yo –Sigo siendo ese chiquillo ególatra que no se dejará vencer-

Y sentí que todo había valido aún más la pena. Mi interior se calentó con un orgullo y una confianza que quizás muchos me habían dado, pero nada comparado con esto, nada comparado con esta relación que había entre nosotros dos y la comprensión que podíamos llegar a desarrollar.

Aunque otra parte de mí temblaba. No por lo que yo pudiera decir, pero por aquello que me pudiera decir él. Si acaso era tan sincero, si sabía en lo que se había metido y si podíamos seguir esto hasta el final.

Sabía que los demás se entretendrían por horas antes de encontrar toda esa información guardada dentro del quinto horno de derecha a izquierda en la cocina, debajo del tercer nivel.

Eso si no encendían el aparato antes.

Me levanté de todas formas a cerrar la puerta con seguro.

No quería interrupciones. Lelouch me siguió con la mirada en todo momento aunque parecía estarse mentalizando, quizás si esto se ponía muy difícil sería yo quien detendría todo.

No quería hacerlo sufrir de nuevo.

Después de todo, yo no era nadie para andarme enterando de este tipo de cosas.


Nos miramos el uno al otro por largos minutos. Sabíamos que no era mi turno, pero tampoco quería presionar el comienzo. Además de que parecía debatirse por dónde empezar y eso me preocupaba ¿Acaso no era todo aquello que habíamos visto en televisión? Me llegaba a preguntar si tenía tantas cosas que confesar como él. Podía ser que me quedara corta.

-Bueno…- al fin comenzaba. Yo no me moví de la posición que había adquirido. Solo lo miré directamente. –Realmente todos vieron el video patrocinado por cadena nacional- no podía encontrarle gracia a eso –Debo decir que realmente nunca supe por qué ese tipo estaba haciendo todo aquello cuando yo no recordaba nada. Aunque pensaba que me lo merecía-

Bajé la mirada a mis manos meditando sus palabras, al principio podría decir que ninguna persona, por ningún motivo, incluso siendo la más mala que hubiera pisado este planeta, se merecía lo que le habían hecho a Lelouch. Pero después de unos segundos se me aparecía el rostro del hombre con audífonos y pensaba en que no sentiría remordimiento si le hacían sentir todo ese sufrimiento.

-Tengo una libreta llena de Lelouch&Milly 4 ever que llevo conmigo todo el tiempo- interrumpí. Esto no se trataba de que yo le daría un consejo o comentaríamos algo sobre lo que el otro dijera.

Eso quizás hasta el final.

-Que también tiene pruebas de cómo se vería mejor mi nombre, si Milly Vi Britannia o Milly Lamperouge-

Sonrió. Era bueno verlo sonreír de manera tan sincera después de todo.

-Todos piensan que lo peor fue lo que pudieron ver…- esto es lo que yo temía, abracé mis piernas con fuerza –Pero realmente eso fue a la mitad de mi estadía con Mao. Justo después de ese día me llevó hasta un río no muy ancho pero de caudal fuerte. Había un grueso tronco que la gente usaba para pasar de un lado a otro. Pero lo utilizó para amarrarme a el por varias horas, sin la posibilidad de moverme y mi cabeza siendo lo único que salía del agua-

De repente sentía que hacía más frío en la habitación y mi piel se erizaba. Me costó trabajo evitar que mi voz se tambaleara.

-En el fondo siempre deseé que lo tuyo y de Shirley fracasara- admití en voz baja, eso llamó su atención –Aunque siempre pareciera que hacía todo lo posible por juntarlos, mi mantra era "Que no funcione, que no funcione" creo que tuve suerte en eso al menos-

Incluso si era difícil para mí, no creía que mis verdades fueran comparables con las de él. Pero si alguien como Lelouch continuaba después de lo que yo decía, es que las consideraba lo suficientemente fuertes o agradecía el esfuerzo y continuaba por mí.

-Otro de esos días, uno muy caluroso, salimos a caminar por la parte más desértica de la isla. Superaba los 40°C de seguro, y me quitó los zapatos para dar todo el recorrido-

No pude evitar encogerme en mí misma solo de imaginar la sensación de piedras calientes en mis pies desnudos, me abracé fuertemente y me inspiré a continuar.

-Cuando todavía eras príncipe, mi madre y tu madre ya habían acordado que al cumplir la mayoría de edad nos casaríamos-

Eso lo dejó sorprendido. Muy sorprendido.

-Debo decir que tenía esperanzas de continuar ese pacto aunque te hubieran dado por muerto después de la invasión. Quizás hasta quería que te descubrieran para obligarte a casarte conmigo-

No era del todo cierto, no al menos tan exagerado. Sabía que entonces había sido importante para Lelouch el proteger a Nunnally y eso no lo habría arriesgado por un capricho personal.

Él seguía sorprendido hasta tal punto que sacudió la cabeza para enfocarse de nuevo en la plática.

-Fui encerrado en una habitación oscura por tres días con serpientes sin veneno, arañas y roedores que…-

Me lancé sobre él para abrazarlo. Solo sabía que no podía seguir esto, no de esta forma, no obligándolo casi a contarme cosas que no habían pasado en mi mente por ningún momento y que nadie más sabía. Quizás había roto el juego, pero ya sabía lo suficiente. Sabía que lo que le habían hecho no tenía perdón y que Lelouch era una persona muy fuerte para seguir aquí.

Aunque los motivos por los cuales lo habían tratado de esa manera seguían sin cuadrarme. Seguían sin ser humanos.

No se movió por debajo de mis brazos y no quería que lo hiciera. Solo lo abracé y sentía que poco a poco sus hombros perdían tensión hasta que se tomaba de mi cintura regresando el abrazo.

No podía ver su cabeza porque estaba enterrada en mi pecho, pero la humedad en mi camisa bastaba para saber lo que pasaba por su mente. Comencé a acariciar su cabello suavemente en la misma dirección y con la otra mano hacía pequeños círculos en su espalda o le daba apretones en los hombros.

-Te amo, Lelouch- le dije. Mi agarre se intensificó cuando el de él se soltó. Su cabeza se hizo hacia atrás en mis brazos y podía ver que estaba perfectamente inconsciente.

Para cualquiera sería de alarmarse. Pero yo solo le di espacio en el sofá, además agradecía que él no fuera pesado para poder maniobrar y poder acostarlo de una manera digna.

Al final, no me dolía que esto no funcionara. Lo sabía desde un inicio, sabía que quizás no estábamos hechos para estar el uno con el otro. Pero eso no me impediría seguir amándolo como siempre lo había hecho.

Pero había algo que sí me dolía como a cualquier ser humano y era que esa persona que atesorabas sufriera. Yo no era del tipo que tomaba venganzas, tal como Lelouch. Tampoco era del tipo poderoso como Suzaku, ni era tan activa y arriesgada como C.C.-san, pero estaría aquí para apoyarlo en lo que pudiera y que él me necesitara.

Me incliné para limpiar su cara húmeda con mi pañuelo.

¿Qué debía hacer con esta información? Absolutamente nada, él me la había confiado y quizás moriría antes de traicionarlo.

Le di un pequeño beso en la frente.

-Solo duerme, Lulu-

Me enderecé y me disponía a salir de la habitación cuando me di cuenta de algo y solté el paño en mi mano.

-C.C.-san…-

¿Cómo había entrado aquí?

Su rostro estaba oculto por la mayoría de su cabello, su cuerpo completamente recargado en la puerta de entrada. La que yo había cerrado por dentro, pero entonces vi la llave en su mano.

-Yo solo encontré esto- levantó un sobre blanco que reconocí de inmediato como el que causaba todo el alboroto de la nave. –Trataba de hornear una pizza-

Di un paso hacia atrás sin saber en lo absoluto que hacer. Según mi información, yo no sabía nada de esta mujer. Pero había visto suficiente de ella cerca de Lelouch para comprender que estaba un par de pasos delante de mí, en cercanía a él. Eso ameritaba un gran nivel de confianza, eso ameritaba un lugar especial que Lelouch le guardaba. Y sabía reconocerlo.

Porque ese era el lugar que yo deseaba.

Después de todo, no me había dicho todo aquello porque me tuviera la mejor confianza del mundo y tuviera el derecho a escucharlo. Claro que no. Me lo había dicho porque yo no era esa persona a la cual más amaba y que no quería hacer sufrir contándole de sus agonías lejos de Japón.

C.C.-san quizás era esa persona.

Esa a la que más protegería.

Y que ahora, por su rostro, sabía todo.

Me acerqué y tomé el sobre con cuidado. No sabía cuál sería el próximo su movimiento, o si diría algo, o si se alejaría. Apenas yo procesaba todo lo que había pasado, no dudaba que ella también estuviera teniendo un momento difícil.

Sobre todo si correspondía el sentimiento de Lelouch.

-Iré fuera por unos minutos- dije.

Ella solo se giró a abrir la puerta para salir, pero la detuve con una mano en su hombro.

Me miró algo sorprendida con lágrimas en los bordes de sus ojos.

-Quédate-

No era una orden pero tampoco una opción, era lo correcto.

-Y yo traeré la pizza-

Salí lo más rápido que pude de la habitación para buscar otro lugar en el cual poder ocultarme. Parecería una bobería estar llorando por esto cuando había gente con peores vivencias que una relación amorosa fallida.


Bueno si llegaron aquí, felicidades, siguen vivos y aceptaron el compromiso de dejar review reclamando o felicitando o con más de dos palabras por favor.

n.n me volveré más sería con esto y las cosas se harán más difíciles, el viaje recién empieza y las sospechas de algunos van por buen camino.

¿Qué tal el capítulo? ¿Se lo esperaban?

Me sorprendo de mí misma n.n

anySuzuki