Edward POV

Hoy me quede un par de horas platicándole a Bella, incluso leyéndole pero ya me tenía que ir, tenía que ver a Bree y también tenía que hablar con mamá, había dejado el tema de la universidad pendiente me quedaba el resto de la semana para meter los papeles pero no sabía qué hacer no había forma de que me fuera y dejara a Bella así, cuando despertara me iba a necesitar y no podía estar lejos de ella, a lo mejor podría intentarlo el próximo año ya cuando todo estuviera mejor.

-Me tengo que ir hermosa intenta despertar-. Le dije mientras le tomaba su mano y me acercaba a darle un ligero beso pero me detuve ya que sus ojos empezaron a temblar, parecía que estaba intentando abrirlos incluso su respiración cambio. –¡Dios! Hermosa intenta abrir tus ojos, por favor regresa, abre tus ojos-. Le rogué y fui recompensado con un rápido parpadeo, parecía que la luz le molestaba sentía la sangre correr por mis venas estaba despertando, no sabía qué hacer, lo único que hice fue correr a hablarle a la enfermera. –¡Despertó, ella está despertando!-. Les dije a las enfermeras que estaban en el área y ellas corrieron al cuarto mientras daban indicaciones que le hablaran al doctor.

Cuando ingresamos nuevamente podía ver que sus ojos ya estaban abiertos, pero las dos enfermeras estaban rodeándola.

-Señorita Swan bienvenida ¿Cómo se siente?-. Le preguntaba la enfermera.

-Edward-. Fue todo lo que le contesto con voz muy ronca y yo inmediatamente me acerque sin importarme las enfermeras ella me estaba llamando, al acercarme mire que tenía sus ojos llenos de miedo.

-Aquí estoy hermosa, aquí estoy-. Intente tranquilizarla mientras tomaba su mano y parecía que eso ayudo.

-Señorita Swan tenemos que revisarla-. Le dijo la enfermera, logrando que ella solo me viera con un profundo terror en sus ojos cafés.

-No me iré-. Le prometí, era tan fácil volver a leer sus emociones.

-Tengo sed-. Le dijo a la enfermera con voz ronca.

-Muy bien le voy a dar agua pero solo puede tomar tres tragos pequeños y despacio-. Al principio hizo unas muecas de dolor pero después pareció tomarle el gusto.

–Señorita Swan, me alegro que haya despertado-. Entro el doctor a cargo. –Soy el doctor Uley y soy su doctor-. Le dijo mientras revisaba sus pupilas. ¿Se siente mareada?-. Le pregunto y ella solo negó. –Muy bien le tengo que hacer unas preguntas. ¿Sabe su nombre completo?-.

-Isabella Marie Swan-. Le contesto Bella sin soltarme.

-Muy bien, fecha de nacimiento-. La sentí tensarse lo que me asusto, tal vez no recordaba su fecha de nacimiento.

-21 de mayo-. Le contesto muy tensa, lo que me confundía y no solo por su tensión sino que había intentado alejar su mano de la mía de forma lenta. –Antes de que me pregunte si sé por qué estoy aquí, perdí el control de mi carro mientras salía de este mismo hospital, unos conocidos me auxiliaron a salir del auto y llamaron a los paramédicos, después no recuerdo nada ya que supongo perdí la consciencia-. Le dijo un poco seca.

-Veo que si recuerda todo, algo raro ya que la mayoría de las personas suprimen al menos el recuerdo del accidente debido a lo traumático que resulta-. Le dijo mientras anotaba algo en la libreta y Bella le regalo una sonrisa sínica, que significaba que no era nada traumatizante ese accidente, no en comparación con lo que le había tocado vivir. –Solo le faltó agregar que manejaba bastante alcoholizada-. Le dijo el doctor en forma de reproche por su comportamiento anterior y actual.

-También drogada-. Le dijo poniendo esa fría mirada de nuevo, no sabía que había cambiado en los últimos segundos pero no lo iba a permitir, había llegado mi momento de luchar, así que sin importarme lo que pensara no deje que alejara su mano de entre las mías, mi acto logró que me viera extrañada pero no le dije nada.

-Pues debería saber que eso casi le cuesta la vida, tuvo un hematoma subdural y tuvimos que abrir para drenar la sangre que se estaba alojando en su cerebro, lo bueno es que fue poca y no hubo complicaciones claro que estuvieras alcoholizada y que esto sea muy frecuente en usted no ayudo en mucho, hubo varias veces que creí que la perdería-. Pude notar un escalofrío en Bella, al parecer las palabras del doctor le habían llegado por lo que le dirigí una mirada enojada al doctor ya que no me gustaba el tono en que le estaba hablando.

Bella POV

Podía sentir la mano de Edward sobre la mía y admiraba la mirada molesta que le dirigía al doctor por el tono de reproche que estaba utilizando, parecía dispuesto a luchar una guerra por mí, sentía tan reconfortante su presencia aun incluso con las palabras del médico, había extrañado tanto esa agradable corriente que corría a lo largo de mi brazo, su piel se sentía tan bien contra la mía era como si se pertenecieran una a la otra. No sabía bien lo que había pasado cómo es que termino aquí conmigo, entre la neblina que se alojaba en mi mente escuche su voz hablándome pensé que estábamos en la comodidad de su casa y me estaba despertando como cada mañana, al principió intente abrir los ojos y lo mire viéndome con sus hermosos ojos grises pero estos se fueron en un instante, cuando los volví a abrir me di cuenta que estaba sola en un cuarto de hospital, me aterre al pensar que solo había sido un engaño de mi mente, que él nunca estuvo aquí pero volvió y todo estuvo bien por un corto momento siempre todo estaba bien por solo uno corto momento.

Cuando el doctor me empezó a recordar todo me di cuenta que en verdad había sucedido, nada fue un mal sueño yo seguía siendo toxica para él, entonces por qué estaba aquí, se supone que ya me había dejado de amar que suponía ya lo había superado. No pude evitar que las palabras dichas por el doctor me dolieran, tenía un leve dolor de cabeza y me sentía todavía adormecida pero pensar que tuvieron que abrir mi cráneo me decía que nada iba a ser tan fácil, el miedo no era por el leve dolor que sentía sino porque el despertar significaba que mi penitencia no había terminado.

-Me dijeron que te habías levantado-. Entro Alec con una gran sonrisa sin importarle que el doctor estuviera en el cuarto revisándome y ganándose una mirada molesta. –No molestare me quedare aquí sentado-. Dijo mientras se ponía cómodo en el sillón.

-Puedes poner tus manos en puños-. Me dijo el doctor y lo intente lográndolo aunque de forma muy lenta. –Muy bien es debido a la anestesia-. Me intento tranquilizar pero yo sabía que no era verdad, había tenido ya varías operaciones. –Muy bien ahora intente mover los dedos de tus pies-. Esa era la pregunta que estaba esperando y la que me aterraba los moví y se movieron igual que mis manos muy lentos muy parecido a la última vez.

-Muy bien señorita Swan, es cuestión de tiempo y con la ayuda de la terapia podrás moverte con normalidad-. Sus palabras me arrojaron de golpe al callejón oscuro, en donde me segaban mis recuerdos, esas imágenes en los cuales no podía sentir nada más que temor y dolor.

-No, no-. No podía pasar por la terapia de nuevo, una imagen mía con mi antiguo doctor y Sue supervisando todo en un rincón nublo mi mente, una donde me presionaban para que me levantara a pesar del dolor y mis ruegos por que se detuvieran, no podía estar paralizada de nuevo, no se podía volver a repetir, no podía volver a estar encerrada de nuevo, ya no podía. –Yo tengo que caminar, necesito caminar-. A lo lejos escuche mi voz aterrada pero no estaba segura de haber hablado, solo podía mirar a Sue gritando que dejara de llorar y lo hiciera.

Edward POV.

Sentí su cuerpo temblar en el momento en el que el doctor dijo terapia.

-Señorita Swan, intente tranquilizarse-. Le dijo el doctor cuando miro que los latidos de su corazón se estaban acelerando y estaba temblando demasiado.

-Necesito caminar-. Fue su única respuesta parecía que se estaba ahogando a pesar de su poco movimiento se logró sentar en la cama demostrando lo aterrada que estaba, ya que no hizo ninguna mueca de dolor por las heridas que tenía.

-No se puede levantar-. Le dijo el doctor tomándola de los brazos para impedírselo.

-¡No me toques! no me puedes encerrar ya no lo soporto, ¡No me toques! yo necesito…-. Le grito Bella al doctor intentado zafarse pero sin lograrlo ya que no controlaba su cuerpo solo había logrado lastimarse el brazo en el que tenía el suero aunque parecía que no podía sentir nada, su terror opacaba todo. Podía notar que estaba aterrada por los agarres del doctor eso la alteraba más, los monitores estaban haciendo mucho ruido y yo era solo un inútil que no sabía qué hacer solo podía observarla nunca la había visto así.

-Isabella mírame-. Quito rápidamente Alec al doctor. –Mírame-. La tomo del rostro para que la viera.

-Necesito caminar, no soportare nuevamente el dolor, yo no… no puedo estar quieta, no me pueden tener en esta cama, no puedo estar en ese cuarto encerrada, no me gusta estar encerrada, por qué me despertaron, yo no quería, aquí no hay suficiente aire y necesito aire-. Le repetía con voz ahogada.

-Todo está bien, tú puedes caminar, tú te puedes moverte, aquí hay aire intenta respirar para que lo sientas, inténtalo sigue mi ritmo-. Le dijo Alec con voz tranquila.

-¿Por qué me quieren encerrar de nuevo? Ya no soporto ni el dolor ni el encierro. ¿Por qué me odian tanto? Si me encierras ya no sobreviviré, ya no soportare estar encerrada, moriré prefiero morir, por favor no dejes que me encierren-. Le rogaba mientras lloraba rompiéndome el corazón en el proceso. –Ya me quiero morir, todo esto me pasa porque soy una mala persona, pero yo no quiero ser así-. Le decía mientras lloraba tapándose su cara con las manos.

-Lo mejor es que le inyecte un tranquilizante-. Nos dijo el doctor el cual traía una inyección que no supe en que momento encontró.

-No, no la necesita-. Le dijo Alec intentando impedirlo dejando a una alterada Bella, yo también me negaba a verla inconsciente otra vez.

-Todo está bien Bella, todo estará bien-. Le dije animándome a acercarme de nuevo esperaba no alterarla de nuevo al igual que el doctor, Alec tenía razón era algo que yo no había vivido, nunca presencie ninguna crisis como esta, ella levanto su mirada y la fijo profundamente en la mía, no entendía que estaba buscando en mis ojos. Sin poderme contener acaricie su mejilla y ella dejó caer las lágrimas de nuevo por lo que la abrace y ella se dejó mientras sollozaba pero más tranquila, no eran sollozos de pánico sino de desahogo, parecía que ya había pasado la crisis se sentía más delgada que la última vez que la había tenido en mis brazos pero se sentía correcto.

-Ve ella se está calmando va a estar bien-. Le dijo Alec al doctor que estaba convencido de ponerle el tranquilizante. –Es su culpa no puede darle todas las noticias de golpe-. Le reclamó.

-Si vuelve a suceder la inyectare-. Dijo no muy convencido pero a mí solo me importaba la mujer que estaba sosteniendo en mis brazos.

-No sucederá lo único que necesita es un poco de tiempo para calmarse y aceptar lo que le sucedió. Necesito hablar con usted en el pasillo-. En poco tiempo todos salieron de la habitación.

-No deberías estar aquí-. Me dijo Bella en un susurro pero sin separarse de mí, eso me agrado al menos sus defensas estaban bajando.

-Si debo de estar aquí, he tomado la decisión de estar aquí quieras o no, así que ya no es algo en lo que puedas interferir hagas lo que hagas te voy amar y estaré a tu lado-. Le dije sin ofrecerle ningún derecho a replicar.

-Pensé que ya había hecho que me dejaras de amar-. Pude escuchar el dolor en cada palabra.

-Eso nunca ha sido posible-. Le prometí.

-Debería de serlo, es lo justo porque es lo mejor para ti-. Me dijo mientras se alejaba.

-Tu eres lo mejor para mí ¿cuándo vas a entenderlo? No tienes el derecho a decidir por mí, yo soy lo suficientemente grande para elegir lo que quiero y te quiero a ti-. Le dije un poco exasperado.

-¿Y si yo no te quiero aquí?-. Me dijo viendo sus manos, a pesar de que sabía que no era verdad no logre impedir que mi corazón latiera más rápido lleno de terror y dolor por viejos recuerdos e inseguridades.

-La única manera de alejarme de ti aunque no de tu lado es diciéndome que ya no me amas pero ya no quiero más juegos de palabras Isabella, ahora quiero que lo digas con toda la oración y viéndome a los ojos-. Le dije mientras levantaba su rostro para que me viera a los ojos y los suyos estaban llenos de lágrimas sin derramar pero no hacía el intento de decirme ninguna palabra solo estaba callada, al parecer ya se había dado por vencida. –Lo que me imagine-.

-Que te ame…-. Me dijo titubeante y esa pequeña frase me hizo tan feliz. -…no significa que soy…-. No me importaba lo que hubiera tenido que decir solo que me amaba era lo importante, la bese solo con el permiso de su primera oración ya que la había extrañado tanto, sentí su sorpresa pero moví mis labios intentando invitar a los suyos cuando lo hizo sentí de nuevo su sabor mi memoria no le había hecho justicia y al parecer ella sentía lo mismo porque contuvo un sollozo mientras sus lágrimas se unían a nuestro beso.

-Yo también te amo-. Le dije intentando tomar aire una vez que el beso se terminó por falta de aire. –No me importa lo que tengamos que superar lo lograremos, yo estaré contigo apoyándote en lo que necesites-.

-¿Cómo puedes decir eso después de que rompí todas las promesas que hicimos, después del ataque que acabas de presenciar? Ni siquiera sé si podre con la… la… terapia-. Me dijo insegura.

-Lo dos rompimos miles de promesas pero eso no importa porque la única de amarnos no está rota, yo sé que podrás solo es un poco de ejercicio el que necesitaras y por lo del ataque yo me asegurare de que lleves un mejor control de tu medicamento, también tuviste que suspender tus secciones con el psicólogo las retomaremos y poco a poco iras mejorando hasta que superes todo-. Sabía que muchos de esos problemas se daban por el ambiente en el que vivías yo haría que ese ambiente fuera tranquilo.

-¿Sabes lo de las pastillas?-. Me miro con terror.

-Si Jane se vio en la necesidad de decirnos aunque hubiera preferido que me lo dijeras tú-. Mientras hablaba otra vez bajo la mirada a sus manos. –Puedes decirme todo Isabella no voy a ir a ninguna parte-. Le prometí.

-Nunca te lo dije porque es demasiada mierda, no hay nadie que soporte tanto ni siquiera Alec sabe todo-. Sus palabras me dejaron helado es que aún había más.

-Yo si lo soportaré porque te amo-. Le prometí levantando su rostro para que mirara que decía la verdad.

-Eso dices ahora, ni siquiera sabes la clase de persona de la que dices estar enamorado, si la conocieras no dirías esas palabras-. Parecía que hablaba más para ella que para mí, lo que me cuestiono si siempre tenía esas interrogantes.

-Si sé la clase de persona que eres, tengo una idea más precisa de quién eres de lo que la tienes tú, aun sin conocer toda la historia, puedo asegurar la clase de persona que eres y amo a esa persona-. Me acorde del concepto que tenía de ella y no podía estar más equivocada.

-¿Cómo es que estas aquí?-. Me pregunto intentando tomarme de la mejilla con mucha dificultad para controlar el movimiento por lo que la ayude poniendo mi mano guiando su movimiento. –Hace unos días no querías saber de mí, parecía… parecía que me odiabas-. Esas últimas palabras le costaron mucho.

-Escúchame-. Le pedí levantando de nuevo su mirada. –Jamás te podría odiar, jamás-. Le prometí. –Estaba dolido y tenía miedo, me engañaste muy bien-. Quiso apartar su mirada pero no se lo permití. -Nadie mejor que tú me conoce para saber cuáles eran mis debilidades y supiste apretar cada una de ellas, estaba aterrado pensando cuál de las dos opciones eran la acertada y ni siquiera sabía cuál dolía más, si nunca me amaste o si había sido tan estúpido para perder tu amor, una significaba que nada había sido verdad que solo había vivido una ilusión y la otra es que nunca te merecí ¿sabes lo aterradoras que son las dos? En las dos yo era el causante de todo y lo que más dolía era no tenerte conmigo-. Le confesé.

-Yo no quería que te sintieras así, yo quería que pensaras lo peor de mí no de ti, quería que me dejaras de amar, cuando comprendí lo toxica que soy me di cuenta que necesitaba alejarme o terminaría dañándote como con todo lo que toco, quería que tu solo te dieras cuenta que amarme fue tu mayor error, -. Me dijo con nuevas lágrimas cayendo por sus ojos me partía el corazón verla así.

-No te das cuenta que mi vida mejoro desde que entraste en ella, era un chico solitario incapaz de hacer amigos, una persona demasiado insegura para siquiera pensar en tener un punto de vista, tú me diste la fuerza que necesitaba, tú siempre has sido mi fuerza cuando te fuiste me quede sin ella y solo fui un chico miedoso de nuevo-.

-No entiendo cómo puedes pensar de esa manera pero siento mucho haberte hecho sufrir, esa jamás fue mi intensión-.

-No tienes que pedir disculpas porque los dos nos equivocamos mucho, solo te voy a pedir que prometas echarle ganas, nunca me había sentido tan mal cómo cuando me dijeron que estabas en el quirófano y que era probable que no salieras… me sentía tan aterrado, mi vida dependía de que salieras de ahí-. No pude evitar que una lágrima corriera por mi mejilla al pensar que la pude haber perdido, era tan tranquilizador poder estar así con ella.

-No digas eso, no puedes pensar así-. Me regaño mientras intentaba abrazarme con movimientos torpes, facilitándole el trabajo me acerque abrazarla yo enterrando mi rostro en su cuello aun con todo el olor a esterilizado su aroma estaba presente lo había extrañado tanto.

-Eso que estás pensando y cómo te sientes solo de pensarlo yo lo viví-. En contra de mi voluntad me aleje un poco, necesitaba mirarla a los ojos. -Necesito que me prometas que no vas a hacerme pasar de nuevo por ello, no lo soportaría, no sé de dónde saque las fuerzas para soportarlo por favor no vuelvas a jugar de nuevo así con nuestra vida-. Le pedí.

-Lo prometo-. Me dijo sollozando por lo que la volví a abrazar.

-¡Despertaste!-. Entro corriendo Jane, tuve que quitarme para que ella también la pudiera abrazar. –Eres una perra, una indudable y completa estúpida. ¿Cómo pudiste hacerme esto?-. Le dijo entre lágrimas y con la voz cortada por lo sollozos, Bella parecía estar en shock no esperaba esta reacción de Jane.

-Todo está bien Jane-. La intento calmar Bella algo insegura.

-Si me vuelves a hacer eso te juro que me las pagaras-. La amenazo mientras se alejaba para verla.

-No la pude contener-. Nos dijo Alec que estaba en la puerta, era obvio que nos quería dar espacio y estaba agradecido por eso, creo que cada vez estaba más en deuda con él.

Empezó a vibrar mi celular y no necesite ver el identificador para saber que debía ser mamá, hace horas que tenía que estar en la casa debía estar preocupada, cuando intente salir para contestar y darle un momento a los gemelos alcance a ver la mirada de terror de Bella la cual intento ocultar, al parecer seguía sintiéndose insegura, por lo que le enseñe el teléfono para que viera que solo iba a contestar.

…..

Iba de camino al cuarto de Bella habían estado viniendo todos a visitarla, nunca estaba sola algo que me tranquilizaba, incluso los señores Brandon llegaron con todo tipo de golosinas que obviamente no le permitieron comer a un en contra de sus protestas. A pesar de su ligera incomodidad al darse cuenta de toda la gente que la quería parecía más tranquila, también había estado viniendo el psicólogo a hablar con ella, en los últimos dos días no me había querido comentar nada de lo que hablan ni de lo que había pasado anteriormente. Bree se la vivía entre el cuarto de Bella y el cuarto de papá, ella también ya se miraba más feliz y Bella la utilizaba de pretexto para poder seguir posponiendo la plática.

-Hola hermosa-. La salude cuando entre pero no necesite de mucho para saber que no se encontraba bien, acababa de terminar su sección con el psicólogo lo que me decía que no había sido fácil.

-Hola-. Me intento regalar una sonrisa que no llego a sus ojos.

-¿Qué está mal Bella?-. Le pregunte mientras me sentaba a su lado.

-Solo me podrías abrazar por favor-. Me pidió con sus ojos llenos de lágrimas y rápidamente la abrace. Últimamente sus emociones estaban al borde o ¿siempre era así? no estaba seguro pero de algo si estaba seguro y era que no me gustaba verla de esa manera.

BELLA POV

Hoy había sido demasiado dificil había venido una enfermera a ayudarme para que me intentara mover, a pesar del dolor en mi cabeza, todo el tiempo estuve esperando que un fuerte dolor recorriera mi columna pero eso nunca sucedió, aunque eso no significa que el maldito dolor psicológico no estuviera presente, cómo siempre dije el dolor físico era de débiles. Tampoco me gustaba hablar con el psicólogo odiaba que me hiciera recordar todo lo sucedido, odiaba que me preguntara cada mínimo detalle y cuestionara mis recuerdos. Debido a que me encontró alterada cuando llegó se le había ocurrido preguntar sobre mi accidente, ese accidente que tenía tan bloqueado en mi memoria.

Hizo que trajera los verdaderos recuerdos, no los cuentos con los que lo había sustituido, era tan fácil engañarme, ellos habían dicho que me había quebrado el pie cuando caí de las escaleras les daba vergüenza decir que tenían una hija que posiblemente se quedaría paralitica y una vez que pude caminar yo acepte esa historia, era más fácil que intentar vivir con los verdaderos recuerdos, había trabajado tanto en esa historia que hasta me la creía la mayor parte del tiempo, solo en pequeños momentos la verdadera historia se filtraba en mi mente y causaba tanta destrucción que la volvía a bloquear.

-Ese día no podía encontrar mis zapatillas, yo era una persona muy controladora algo en mi vida tenía que tener control aunque fueran mis cosas, cuando algo se salía de mis manos cosas malas pasaban, si no miraba correctamente a mi alrededor podía caer en una de las bromas de James no me gustaba no poder hacer nada para manejar la situación como en el incendio, como con la muerte de Jack, entonces siempre tenía todo en su lugar y en un preciso tiempo, nada que dependiera de mí se salía de mi control ni siquiera mis movimientos por eso era tan buena bailarina porque era un robot sin vida, sin emociones, sin sentimientos, era mi intento de mantenerme cuerda en esa casa de locos, pero ese día no podía encontrar las zapatillas, alguien las había movido por lo que salí tarde para mi clase de danza, yo nunca llegaba tarde, ese pequeño detalle sacudió mi mundo, permití que todo se saliera de control, me permití correr para llegar más rápido al carro, no mire el cable que estaba al inicio de las escalera por lo que salí volando varios metros debido a la viada que llevaba, recuerdo que para mí todo paso en cámara lenta pero sin poder hacer nada para detenerlo, por instinto utilice mis manos para proteger mi cabeza dejando expuesta mi espalda, recuerdo que golpe varías cosas que estaban en los descansos mientras seguía cayendo, nada parecía poder impedir que terminara de caer, cuando por fin termino un fuerte dolor en mi espalda opacaba todos los posibles golpes, era tan intenso que por varios momentos perdía la inconsciencia y cuando la recuperaba deseaba volver a dormir-. Le dije mientras me intentaba limpiar las lágrimas, tenía que contarle la verdadera historia antes de que los miedos a recordar regresaran, él tenía derecho a conocer la verdad y no la vil mentira que le había dicho.

-Todo está bien Bella, ya pasó todo-. Me intento consolar pero ese era el problema, no todo había pasado, eso estaría presente el resto de mi vida, las consecuencias me marcaría para siempre.

-Desperté tres días después sola en el hospital, el doctor que llegó me miro con cara de lastima y no entendía por qué era así, ya había despertado y no me dolía nada eso era bueno según yo-. Le dije con una risita sínica.

-Eso para mí es muy bueno-. Me dijo mientras me abrazaba más fuerte, era lo único que me mantenía.

-Me dijo lo afortunada que había sido de seguir vivía, que pude haberme roto el cuello mientras caía, luego me dio la noticia de que jamás volvería a caminar, maldita sea era una bailarina y me estaban diciendo que no volvería a caminar a mis 13 años. Cuando mire a Sue me di cuenta que estaba vuelta loca buscando opciones en el hospital, pensé que era por mi bien que en el fondo estaba preocupada porque no viviera así y volviera a caminar, me consolé con eso que idiota fui, la realidad es que ella no podía tener una hija paralitica esa no era una opción la gente le tendría lastima y eso no podía suceder. Cuando regrese a la casa me encerraron en mí cuarto que era la habitación más alejada, solo unas cuantas personas tenían permitido entrar no podían permitir que se corriera el rumor y su mentira de que solo tenía lastimado el pie, no recuerdo cuánto tiempo estuve encerrada ahí el tiempo se volvió indescifrable-. Tuve que parar para controlar las lágrimas, eran tantos los recuerdos que me invadían. –Imagínate cuánto tiempo estuve encerrada ahí que ni siquiera lo pude contabilizar, aprendí a subirme a la silla de ruedas yo sola, no te imaginas las veces que falle y me quede tirada por horas en ese maldito piso sin que nadie se diera cuenta, pero lo intentaba porque necesitaba moverme, no solo por las llagas que empezaban a formarse en mi cuerpo debido a la falta de movimiento-. Dios era tanto. –Era porque necesitaba moverme aunque fuera entre esas cuatro paredes, tan siquiera poder asomarme por la ventana y ver algo más cualquier cosa para no volverme loca, pero parece que no lo logre-. Le dije riéndome de la ironía de la vida.

-No estás loca Bella, solo has sufrido mucho-. Podía ver el dolor en sus ojos, él no tenía que sufrir por mí pero continúe antes de perder el valor.

-Las personas que entraban tenían prohibido quedarse mucho tiempo pero de todas formas lo añoraba, tan siquiera deseaba decir buenos días, creía que llegaría el momento en cual ya no sabría cómo hablar. Un día llegó Sue y me dijo que me iban a operar para ver si podía volver a caminar, sus palabras fueron tan esperanzadoras que no lo dude quería que me operaran. Puedo asegurarte que nunca había pasado tanto dolor en mi vida, era una maldita operación experimentaría todo el tiempo de recuperación fue el infierno y al final no funciono, trato una segunda vez y fue el mismo resultado no hubo ningún éxito solo dolor y desilusión, después de regresar de mi segundo intento y de seguir encerrada no lo soporte más, ya no podía estar encerrada y por si fuera poco sabía que Sue regresaría para operarme de nuevo, ella al contrario de mí no se daría por vencida, pero ya no podía pasar por otra operación simplemente ya no podía, por débil que resultara ninguna de las dos opciones eran viables-. De nuevo tuve que parar a tomar aire. –Antes de tomar la decisión recuerdo verme en el espejo un largo momento todavía tengo tan claro mi reflejo, era una maldito despojo humano creo que tenía 14 años y ya era un parasito, me encerré en baño de mi cuarto sabía que para cuando fuera a visitarme ya habría pasado tiempo suficiente por lo que me tome las tijeras y me corte las muñecas, estaba a punto de caer en la añorada inconsciencia cuando escuche la voz de Charlie, él me encontró y llamo a los paramédicos que me intervinieron inmediatamente ¿Cuál era la posibilidad de que Charlie entrara precisamente en ese momento a buscarme? Hacía mucho que ni siquiera me dirigía una mirada y justo llegó en ese momento-. Hasta ahorita me preguntaba por qué me salvo, hubiera sido más fácil dejarme morir, si tanto me odiaba, tal vez consideraba que no era el castigo justo para mí.

-Yo doy gracias de que te haya encontrado-. Me dijo mientras me daba un beso en la frente.

-El hospital como todos los casos de suicidio me canalizo con un psiquiatra, cuando este se dio cuenta de la situación en la que vivía no tardó en llegar a la conclusión de que todos necesitaban terapia o que me tenía que sacar de ahí antes de que la historia se volviera a repetir, su idea no duro mucho una vez que conoció la influencia de Charlie, rápidamente me dejo de atender solo recetándome esas malditas drogas que tanto odio, sé que me dieron la dosis más alta ya que no podía estar al pendiente de mí, con eso tan fuerte mantenerme controlada era más fácil sobre todo porque solo soy un maldito zombi caminando cuando las tomo, eso me llevo a la tercera operación la más dolorosa y acertada pude volver a caminar después de recibir una terapia igual de dolorosa. Nunca volví a intentar el suicidio, sé que los chicos todavía tienen la sospecha de que lo intente pero no es así, ya aprendí que yo no tengo ningún poder ese solo lo tiene el destino, con ese estúpida idea solo me gane que Sue ordenara una cuarta operación ahora estética para eliminar las cicatrices de mi idiota intento-. Le dije enseñándole unas ligeras líneas que parecían parte de mi muñeca, yo sabía cuáles eran porque las tenía presentes pero nadie las distinguiría. -Hasta la fecha no puedo entender por qué no tuve éxito aquel día, tal vez hice algo realmente malo y fue la vida que no me dejaría tomar el camino fácil o tal vez…-.

Edward POV

-Tal vez solo tienes un ángel que te está cuidando-. La interrumpí porque no podía escuchar que tuviera pensamientos tan negativos sobre ella.

-¿Una ángel que me está cuidando?-. Me dijo con una risa de incredulidad cómo si me hubiera vuelto loco. –No Edward las personas como yo no tenemos ángeles que nos cuiden no los merecemos, están muy ocupados cuidando a las personas que si los merecen, las personas como tú-. ¿Cómo podía tener tan mal concepto de ella?

-Pues entonces mi ángel fue el que te cuido para que llegaras a mí-. Sabía que no ganaría nada en debatir con ella tenía que darle tiempo para que pensara diferente eran muchos cambios en tan poco tiempo.

-Tu ángel apesta, está haciendo un pésimo trabajo cuidándote-. Me dijo con una sonrisa.

-Déjalo a mí me agrada y estoy muy agradecido con él, sabe que necesito que te cuide para que yo esté bien-. Le dije mientras le daba un beso en su mejilla manchada de lágrimas.

-¿Ya mandaste la solicitud a la universidad?-. Ese fue el saludo de Bella cuando entre a su cuarto.

-No todavía no la mando-. Le dije un poco incómodo.

-¿Por qué no lo has hecho? Se está terminando el tiempo-. Parecía enojada por mi descuido.

-No lo había pensado con tantas cosas que han pasado pero supongo que es un buen momento para ponernos de acuerdo-. Le dije sentándome en la orilla de la cama.

-¿Ponernos de acuerdo?-. Ahora parecía confundida, ¿Cómo después de todo lo que había sucedido pensaba que me iba a ir a algún lado sin ella?

-Si ponernos de acuerdo, no puedes pensar que me iré a ningún lado sin ti-. Ahora yo era el que estaba molesto.

-Se supone que irías a Washington-. Me dijo titubeante.

-Eso era antes, ahora todo está mejor en casa papá parece que regreso a ser el mismo, ya no me tengo que quedar, si quieres que nos vayamos a Harvard estoy listo, solo me gustaría venir en días festivos pero lo veremos-. Esperaba que ella quisiera ir para allá porque eran las únicas dos universidades a las que había aplicado.

-Me gustaría que fueras a Harvard serás un gran médico-. Me dijo con una sonrisa pero sin verme a los ojos.

-Entonces yo iré a Harvard y tú irás a Massachusetts-. Aclare el punto pero eso solo hizo que se tensara más logrando que me pusiera nervioso. -¿Recibiste carta de Massachusetts?-. Le pregunte con miedo a su respuesta.

-No lo sé-. Me dijo con sus ojos fijos en las sábanas.

-Pero ¿cómo no sabes? tú estabas muy interesada en salir de aquí, tú querías irte, estabas ansiosa por salir de aquí-. Le pregunte con los nervios al borde.

-Después de todo… de lo que… sucedió-. Su nerviosismo me decía que tenía que preguntar más pero la deje terminar. –No me interesaba terminar los estudios, ni siquiera sabía que sucedería de mí al siguiente día-.

-¿Por qué Bella? ¿Por qué decidiste eso? ¿Qué sucedió para que te vieras obligada a tomar esa decisión?-. Le dije mientras tomaba su rostro en mis manos quería que me contara todos sus secretos que la estaban atormentando.

-No quiero hablar de ello-. Me dijo mientras se alejaba de mi toque. –Pero deberías estar mandando la solicitud-. Me dijo con voz mandona.

-No lo voy a hacer si tú no lo haces, si tu no vas a estudiar yo tampoco lo haré, si decides tomarte un año lo haremos juntos, ya sé lo que es vivir sin ti y no lo volveré a hacer-. Ahora menos que nunca me podía dar por vencido.

-¿Cómo puedes decir eso? Tú tienes un futuro brillante, tú tienes que estudiar tienes todas las puertas abiertas, no te puedes detener solo por mí-. Me grito enojada nunca pensé que me gustara verla así, siempre me resulto bastante intimidante enojada pero ahora prefería verla así a que estuviera siempre triste.

-Esa es mi decisión, digas lo que digas no voy a cambiar de parecer, ya te dije que no podías volver a tomar decisiones por ambos-. Le dije mientras me cruzaba de brazos recibiendo una fría mirada por su parte, me sentía como tonto con la actitud que estaba tomando yo jamás me comportaba de esta manera pero lo tenía que intentar.

-¿Y qué pasa si no me aceptaron? ¿Qué pasa si no me alcanzo a recuperar para irnos?-. Intento seguir enojada pero podía ver el miedo en el fondo de sus ojos.

-Fácil lo volveremos a intentar el próximo año-. Le dije mientras me acercaba a ella, quería quitar el miedo en sus ojos.

-¿Cómo puedes estar tan tranquilo cuando puedo arruinar todo por lo que has trabajado?-. Me pregunto con lágrimas en sus ojos.

-Estoy tranquilo porque estoy tomando la decisión con la que puedo vivir-. Le dije mientras la abrazaba. –Además estoy seguro de que te aceptaron-. Le dije intentando tranquilizarla.

-También mande a Washington si es que me aceptaron en alguna podemos ir a la que tú quieras, ya no importa si quieres estar cerca de Bree lo entenderé y me quedare aquí-. Me dijo en un susurro inseguro después de un rato.

-Primero analizaremos nuestras opciones y ya decidiremos-. Le dije mientras le daba un beso en los labios, cada que nuestros labios se tocaban intentaba memorizar cada instante y sabía que Bella intentaba hacer lo mismo.

….

-Tienes que hablar con tus padres-. Me dijo Bella después de una rato de buscar en internet si había sido aceptada, estábamos en las mismas podías ir a dónde quisiéramos. –Ellos también tiene derecho a decidir sobre tu futuro, si ellos te necesitan aquí entonces nos quedaremos-.

-Pero tú no querías estar aquí la idea se te hacía imposible, no quiero que te sigan haciendo más daño-. Tenía miedo de que decayera y nunca pudiera sanar por culpa de sus padres.

-Eso no sucederá créeme ya no puedo estar más rota-. Me dijo con una sonrisa triste en sus labios que me rompió el corazón.

-No lo mejor es que nos vayamos-. No podía arriesgarme a verla así de nuevo.

-Si no hablas con ellos llenare esa solicitud y me quedare aquí-. Me dijo poniendo una mirada enojada, sus miradas siempre eran mucho mejores que las mías.

Entre al cuarto de papá, mamá estaba sentada junto a él con una gran sonrisa, había venido unas cuantas veces desde aquella última visita, parecía que cada vez nos encontrábamos todos más a gusto ya casi parecíamos una familia, el miedo de ver el desprecio en sus ojos ya no estaba tan presente, incluso lo podía ver cada día más repuesto, su barba ya no estaba y las ojeras que tanto adornaban su rostro estaban desapareciendo.

-¿Isa-bell-a?-. Fue lo primero que me pregunto papá cuando entre.

-Se encuentra bien… dentro de lo que cabe-. Le dije con una sonrisa estaba seguro que pronto la darían de alta.

-Me alegro, veras que pronto estará llena de energía igual que antes-. Me dijo mamá, si quería estar con Bella como antes pero ni siquiera sabía si eso era correcto, ella antes tampoco estaba completamente bien.

-Solo quiero que este bien-. Le dije mientras me sentaba en la silla. –Por cierto te ves cada vez mejor papá-. Lo felicite.

-Eso mismo le he dicho, incluso parece menos ojeroso y ha estado comiendo muy bien lo que hará que pronto recupere el peso perdido-. Me dijo mamá que era la más emocionada.

-Venía a hablarles de la universidad-. Les dije directamente y bastante incómodo.

-Ya me adelante un poco en el tema-. Mamá estaba más feliz de lo que recordara, nunca la había visto así, me alegraba que todo estuviera mejor eso me daba más impulso de irme con Bella. –Le conté a tu papá que recibiste tu aceptación en Harvard y él tanto como yo queremos que vayas a estudiar allá, te están regalando el 70 % de la matrícula cualquiera quisiera tener esa suerte, entiendo que no te quieres alejar tanto de nosotros por lo que decidimos que nos mudaríamos también-. Eso último me dejo perplejo.

-¿Mudarse de Forks?-. No podían estar hablando enserio.

-Si tu padre necesita rehabilitación especializada, estuvimos investigando y podemos llevarlo al hospital Johns Hopkins en Baltimore Maryland, es uno de los mejores hospitales y no estaríamos tan lejos a solo 6 horas en carro y una en avión. Nos la arreglaremos para vernos lo más seguido que podamos incluso te podrías venir en vacaciones rentaremos un departamento y podremos estar todos juntos-. Me dijo emocionada como si nos fuéramos a tomar unas grandes vacaciones.

-¿Bree y tu trabajo?-. No podía creer sus palabras.

-Vamos a un lugar con muchos hospitales seguro conseguiré uno nuevo y Bree estará de acuerdo, no me gusta mucho la idea de cambiarla de ciudad pero es una niña muy madura comprenderá que es lo mejor para la familia, tu papá lo necesita también es lo mejor para tu futuro y así podremos tener un poco de paz, el chiste es que estemos todos juntos Edward, queremos empezar de cero-. Me regalo una sonrisa tranquilizadora.

-¿El hospital no puede ser barato?-. Era uno de los 10 mejores hospitales con especialidad en rehabilitación, no creía que eso lo cubriera el seguro.

-Reci-bi un… pres-ta-mo-. Me explico papá, no me podía imaginar en que momento pero no pregunte más porque eso no era lo importante lo único era que ya estaba todo arreglado, en un futuro tendría que buscar un buen trabajo para ayudar a pagar ese préstamo, al menos no tendría deudas universitarias como la mayoría, con el ahorro universitario que tenían mis padres y la beca ya que no tendría que pagar más que los gastos de mi estancia, con un trabajo en mi tiempo libre lograría solventarme.

-Eso sería una gran idea-. Podría estar tan cerca de Bella y de mi familia como la universidad me permitiera, no tendría que elegir entre uno de los dos, no me importaba si cuando terminara tenía que trabajar duro para pagar el préstamo de papá podía vivir con esa idea, lo único que me importaba es que todo estaba acomodado en su lugar.

-Sabíamos que ibas a adorar la idea-. Me dijo mamá con una gran sonrisa que no pude evitar que me contagiara.

…..

-Nos vamos a Harvard-. Me dijo con una sonrisa que no llegaba del todo a sus ojos, desde que había despertado la veía que intentaba ser feliz pero no lo lograba.

-¿Cómo lo sabes?-. Parecía muy segura, pero ella solo se encogió de hombros. –Ahora que lo pienso insististe mucho que fuera a hablar con mis padres-. Le dije imaginándome que me ocultaba algo.

-Te aseguro que no me he movido de aquí-. Me dijo intentando bromear pero sabía lo difícil que habían sido esas palabras.

-¿Qué pasa Bella?-. Me era tan frustrante no saber cómo ayudarla.

-No pasa nada solo que… esta soy yo… o simplemente estar aquí me trae malos recuerdos-. Me dijo volteando su cara. -¿Te dije que no existía la Bella de la que te enamoraste?-.

-Claro que existe la estoy viendo y puedo sentirla, aunque está un poco triste sé que está aquí la chica de la que me enamore-. Le dije acercándome.

….

-Se puede quedar en mi casa-. Dijo Rosalie, los doctores nos habían dado la noticia de que pronto darían de alta a Bella y todos se estaban peleando por dónde se quedaría.

-De eso nada Barbie, se va con nosotros-. Le dijo Jane, Bella solo estaba callada sin decir ninguna palabra, yo no hablaba porque al final no iba a permitir que se fuera con ninguna por lo que no me iba a poner a debatir ya que no era opcional se iría conmigo y Bree, así podría cuidar de las dos al mismo tiempo.

-Lo mejor es que contrate alguien y me vaya a mi casa-. Les dijo Bella y cuando iban a replicar no las dejo. –No sabemos cuánto tiempo tenga que estar regresando a tomar terapia, tu Rosalie tienes que ir a buscar un nuevo departamento, tu Jane me prometiste que lo intentarías así que estarán igual de ocupadas, ninguna de las dos es opción-. Les dijo con voz que no aceptaba replicas y parecía que había tenido razón porque nadie objeto nada.

-De todas formas ninguna era opción porque te quedaras conmigo-. Le dije en el mismo tono que ella, claro que a mí me costó demasiado esfuerzo mientras a ella le salía natural pero no iba a permitir que contratara a alguien.

-No creo que sea lo mejor-. Me dijo seria.

-No veo por qué no, yo no me voy hasta que no te vayas tú, entonces puedes quedarte conmigo sin ningún problema-. No iba a permitir que se alejara.

-No tienes por qué estarme cuidando-. Me dijo molesta.

-No, no tengo por qué pero quiero hacerlo-. Le dije intentando permanecer tranquilo pero firme, para que viera que no me costaba nada.

-¡Maldita sea no es fácil, todo es horrible créeme ya he pasado por esto, no puedo levantarme ni siquiera puedo hacer algo tan simple como ir por un maldito vaso con agua sin riesgo de caerme después de dar tres pasos, ¿tú crees que podré hacer cosas más complicadas?!-. Me grito con lágrimas corriendo por sus mejillas los chicos intentando pasar desapercibidos empezaron a salir para darnos espacio.

-Por qué simplemente no puedes entender que no me importa, yo te ayudare, yo quiero estar para ti te amo, no puedo permitir que pases por esto sola simplemente porque ya no estás sola me tienes a mí-.

-Eres idiota-. Me dijo con una sonrisa sínica que se marcaba más con las lágrimas en sus ojos. –Eso dices ahora pero es porque no has visto lo peor de mí, puedo verlo en tus ojos estas aterrado por conocer solo un reflejo de la verdadera yo, miras eso-. Me dijo apuntando al suero. –Eso tiene todas las malditas drogas que me controlan, ahora imagínate cuando no las esté tomando, nunca has vivido con una maldita loca que además es una maldita paralitica, al final no me extraña que ellos me hayan encerrado era la mejor opción y tú me quieres meterme a tu casa con tu hermana-. Estaba bastante alterada.

-Yo no soy ellos, yo te amo y te voy ayudar, no estoy asustado de la persona que eres porque te amo algo que ellos obviamente no hacían, solo me asusto al no saber cómo ayudarte, tengo pavor ante la posibilidad de hacer algo mal y hacerte más daño del que ya te hice, ya me equivoque una vez me aterra volver a hacerlo pero créeme cuando digo que de ti nunca he estado asustado, ellos eran unos tontos que no supieron valorar lo que tenían, que no supieron cómo amarte y yo si reconozco lo valioso que tengo frente a mí-. Le dije mientras la tomaba de su rostro e intentaba limpiar sus lágrimas.

-O a lo mejor tu eres el idiota y no te das cuenta que ellos tenían muchos motivos para odiarme, que todos sus actos tienen fundamentos-. Me dijo en un susurro.

-Eso no es posible. ¿qué puedo hacer para que mires a la chica que yo miro y de la que estoy perdidamente enamorado? esa chica capas de sacrificarse por las personas que ama, capas de luchar con todas sus fuerzas por protegerlas, la persona noble y asustada que tiene tanto miedo de causarles algún daño aún cuando eso no es posible, la persona que a pesar de todo lo malo que ha vivido sabe amar mejor que muchos otros, la maravillosa persona que hace todo por verte con una gran sonrisa en el rostro, dime ¿qué puedo hacer para qué la veas?-. Le rogué.

-A lo mejor no la veo porque no existe-. Me dijo en un susurro doloroso.

-Todos los que han venido a ver cómo estas la miran, ¿por qué crees que todos ellos están aquí si esa chica no existe?-. La cuestione.

-Es que ninguno sabe lo que he hecho, nadie sabe de lo que soy capaz-. Me dijo mientras me alejaba y se acostaba dándome la espalda.

-Yo sé de lo que eres capaz, yo sé todo lo que sacrificaste por intentar que fuera feliz-. Le dije mientras me acostaba atrás de ella intentando hacer que volteara un poco su rostro para que me mirara. –Hubieras tenido éxito si no te necesitara para ser feliz-.

-Eres demasiado pesimista en realidad nunca intentaste ser feliz, sé que si lo intentaras lo lograrías-.

-¿Tú crees que no lo intente? ¿Por qué crees que estaba tan enojado? Porque no lo lograba. Porque sabía que en el fondo te amaría el resto de mi vida-. Sabía que mi existencia sería amarga sin ella a mi lado.

-¿Cómo puedes decir eso? Soy tu primera novia-.

-Y espero que la última-. Le dije con una sonrisa.

-No puedes decir eso-. Parecía que mis últimas palabras habían sido erróneas porque sus ojos se llenaron de un profundo pesar que no alcance a estudiar ya que me beso, podía darme cuenta de que era un beso necesitado, un beso en donde quería olvidar todo en el cual quería distraerme y yo quería lo mismo por lo que lo devolví con la misma intensidad.

…..

-No me voy a subir-. Isabella miraba con terror la silla de ruedas. –Sáquenla de mi vista-.

-Señorita Swan, según el protocolo tiene que salir en silla de ruedas-. Le dijo tranquila la enfermera. –Además necesitara llevársela tiene que recordar que aún le cuesta caminar y sus manos tampoco son tan fuertes para lograr sostenerse si es que llegara a resbalar-. Le recordó había pasado 10 días desde su operación, ya controlaba más los movimientos de sus manos y daba unos cuántos pasos sin problemas pero aún se cansaba demasiado.

-No hagas que me suban ahí por favor, no lo hagas-. Me dijo con su mirada empañada por las lágrimas que no dejaba que cayeran.

-Yo la puedo cargar hasta la puerta no hay problema, no necesitaremos la silla-. Le dije a la enfermera que asistió cansadamente, parecía que estaba acostumbrada a perder varias veces al día. -¿Estás lista?-. Le dije a Bella y asistió, tome impulso para levantarla era bueno que los chicos estuvieran arreglando los papeles del alta porque no sabía cuánto aguantaría, la última vez solo había logrado cargarla del carro al sillón a lo mejor debería esperar a que llegaran cualquiera de los chicos era obvio que eran más fuertes que yo.

-Si quieres solo tienes que sostenerme por si me llegara a caer puedo caminar-. Me dijo Bella cuando vio mi debate interno.

-Nada de eso-. Le dije mientras la levantaba y no me gustó nada que fuera tan fácil, estaba demasiado delgada, tal vez unos siete kilos menos, tendría que darle de comer algo nutritivo cuando llegáramos.

-Lo siento- Me dijo intentando eliminar mi ceño fruncido, creía que estaba enojado de tener que cargarla.

-Estas muy delgada no me agrada, pero ya nos encargaremos de eso-. Le dije mientras le daba un beso en la mejilla.

Llegamos a dónde estaban los chicos firmando el papeleo, Jasper había sido el encargado ya que era el mayor de todos.

-Hey Bella veo que quisiste salir con estilo-. Le dijo Emmet con una gran sonrisa.

-Soy una chica demasiado consentida-. Le dijo mientras me daba un beso, me agradaba que hiciera el esfuerzo e intentara bromear pero no me gustaba que sus ojos no tuvieran vida.

-Señorita Swan, le daré las últimas indicaciones-. Se nos acercó el doctor Uley por lo que con cuidado puse a Bella en una silla tenían que poner atención para cuidarla bien. –Le daremos estas pastillas para el dolor de cabeza, no debe de tomar más de 3 al día, si el dolor sigue aun después del medicamento tendrá que regresar inmediatamente, también si siente nauseas, cansancio, falta de apetito, mareos…-.

-Si se te retrasa el periodo-. Interrumpió Emmet con una gran sonrisa por su broma y fue recompensado con una mala mirada del doctor y un golpe por parte de Rosalie, pero yo aparte de avergonzado estaba agradecido con él ya que escuche reír a Bella y ya tenía mucho tiempo que no lo hacía.

-Estas otras pastillas-. Nos entregó otra caja. –Las tomara una en el desayuno y otra en la cena son para controlar su estado. Tendrá que venir a terapia con el psiquiatra tres veces por semana, aquí están los horarios de su citas esos mismo días aprovecharemos para que realice sus ejercicios, también será necesario que los haga desde casa los días que no venga, pronto todo regresara a la normalidad-. A lo que ella asistió. –Le tengo que recordar la importancia de tener cuidado y no excederse cuando realice sus rutinas, no puede forzar tanto su espalda no queremos que haya repercusiones. Tiene también que alimentarse correctamente aquí está una dieta para contrarrestar la anemia que tiene, recuerde que no es bueno para sus huesos que suba ni baje de peso tan drásticamente alguno de los dos podría provocar…-.

-Si lo sé, tengo bien en clara las recomendaciones ya me las habían dado antes-. Lo interrumpió Bella podía ver en sus ojos que otra vez había algo oculto.

-Pues eso sería todo ¿Tienen alguna duda?-. Nos preguntó el doctor y nadie pregunto nada por lo que se despidió.

-Mi carro está en el estacionamiento vamos-. Nos dijo Emmet por lo que cargue a Bella y todos fuimos para allá. –Bella ¿quieres que pasemos antes a recoger tus cosas?-. No se me había ocurrido Jane le había estado llevando ropa pero a lo mejor ella quería pasar por sus cosas.

-Alec tiene mis cosas, él saco todo de mi carro…-. Sabía que le había dolido mucho perder su carro por lo que la traje hacía mí intentando reconfortarla.

-¿No tienes nada más que quieras recoger?-. Le pregunto curiosa Alice era difícil de creer que solo tuviera lo de su carro.

-Supongo que sí-. Le dijo mientras le daba una dirección a Emmet. –Les importaría esperarme aquí-. Nos dijo una vez que nos estacionamos en una casa que en otra época debió haber sido muy bonita pero en estos momentos le faltaba una gran reparación.

-No puedes ir sola te puedes caer-. Le dijo Rosalie con voz tranquila ya que yo me había quedado en mis pensamientos. –Por qué no dejas que Edward te acompañe y nosotros te esperamos aquí-. Le ofreció con una sonrisa tranquilizadora agradecí que supiera manejar la situación mejor que yo.

-Supongo que eso está bien-. Una vez que sus palabras abandonaron su boca me baje rápidamente del carro, no quería que se arrepintiera y quería conocer más de lo que me estuviera ocultando. Ella se bajó y quiso caminar por lo que la sostuve con miedo de que perdiera las fuerzas y se cayera. –Puedes sacar la llave que está en aquella maceta-. Me dijo y lo hice rápidamente.

Al abrir la puerta sentí a Bella tensarse por lo que me prepare para lo que sea que me fuera a encontrar, para mi gran sorpresa no había mucho que mirar todo estaba oscuro, tapado con sábanas incluso las ventanas, descubierto solo estaba un mueble en la esquina y la mitad de uno de los sillones, todo alrededor estaba lleno de polvo y telarañas, parecía que nadie había venido aquí en años.

-Es la casa de mi abuela-. Me explico Bella con voz ronca mientras se sentaba el sillón destapado de forma cansada, aquí era donde había crecido me costaba imaginarme esta casa como un lugar alegre a lo mejor si quitábamos todas esas sabanas y se limpiaba todo a profundidad.

-Pensé que habías dicho que ya no venías aquí-. Le dije mientras caminaba por el lugar, ahora sabía que el único mueble descubierto era el bar en donde había muchas botellas tiradas y en algunas partes el suelo estaba limpio como si alguien se hubiera sentado ahí, me asuste ante las posibilidades que manejaba mi mente.

-Ya no venía, me entere de que me la heredo el día de mi cumpleaños-. Me dijo en un susurro viendo sus manos. Un cumpleaños en el que yo no estuve para apoyarla, me pregunte que tanto había sucedido ese día porque no tenía ninguna duda que ese fue el día que la perdí, porque aunque estuviera junto a ella en estos momentos aun no la recuperaba.

-¿La piensas arreglar?-. Quería entender que estaba pasando por su mente.

-¿Qué? No, claro que no-. Parecía que había dicho una ofensa. -Me vine a vivir aquí ese día porque no tuve más opción pero no haré uso de ella-. Mi vista recorrió todo el lugar esperando ver algún lugar que dijera habitable, alguien vivió aquí los últimos meses pero no lo encontré, todo era inhabitable el único lugar que indicaba que había existido vida era el bar.

-¿Por qué no quieres hacer uso de la casa?-. Mi corazón martillaba de dolor porque sabía que no me podía imaginar todo lo que vivió, por lo menos tenía que obtener algunas respuestas que me ayudaran a comprender.

-Podrías ayudarme aquí esta una maleta y la otra esta en baño que esta allá-. Obviamente no quería hablar del tema pero no lo dejaría ir tan fácil.

-No puedes decirme que te fuiste de tu casa sin ninguna explicación, no puedes decirme que estuviste viviendo aquí por meses cuando veo que eso es casi imposible por el estado en el que se encuentra el lugar, no puedes decirme que esta casa te la dejo tu abuela y que no te atreves ni siquiera a moverte entre ella, no puedes decirme eso y solo dejarme así-. Le reclame exasperado de que me dejara afuera de su sufrimiento, quería a mi Bella de vuelta.

-¡A lo mejor lo supieras si hubieras cumplido con tu palabra ese día o al menos contestado una solo una de mis desesperadas llamadas!-. Ese comentario fue un fuerte golpe que incluso me dejo sin aire y parecía que aún no había terminado. -¿Pero qué hiciste ese día? Ignorarme y quejarte de estar cansado de las constaste llamadas que te daban toda la bola de imbéciles necesitados para cargarte sus problemas, decir que ya estabas cansado de que nadie a tu alrededor pudiera solucionar su mierda por si sola-. La mire sorprendido recordaba esas palabras dichas a Esme aquella tarde. -!Felicidades la solucione yo sola, así que déjame de joder y no me vengas hoy con reclamos estúpidos!-. Cada una de sus palabras fueron una fuerte puñalada que se enterraba más profunda que la anterior.

-¿Estuviste ahí?-. Solo pude formular esa pregunta ya que un fuerte dolor oprimía mi pecho al pensar que después de no contestarle ella fue a mí casa buscando consuelo por lo que sea qué le haya pasado y yo se lo volví a negar.

-¿Has escuchado el ten cuidado con lo que deseas que se te puede cumplir?-. Me preguntó con cinismo. –Es curioso que ahora si, parezcas dispuesto a soportar toda esa mierda-. Me dijo con incredulidad.

-Esas palabras no eran para ti, yo estaba dolido por todo lo que estaba pasando deseaba estar en tu fiesta entrar en ese mundo que tienes tan protegido pero te había quedado mal, estaba enojado con mamá…-. Me interrumpió.

–No importa ya pasó no tiene caso. ¿Me vas ayudarme con las maletas o le pido el favor a Emmet?-. Me dijo mientras se limpiaba las lágrimas que derramo cuando le intente explicar.

Sin decirle nada camine al baño donde me había apuntado que estaba la maleta, no tarde mucho en encontrarla solo tuve que agregar unas prendas que estaban sueltas pero me quede tieso por un momento cuando mire mechones castaños y largos cubriendo el suelo, junto a estos estaban unas tijeras y una botella de alcohol vacía, recordé las palabras de Alec, "ella estaba sola con unas tijeras en la mano y deprimida" Tuve que sentarme un momento para calmarme, necesitaba calmarme todo esto era demasiado tenía tanto miedo de no saber cómo manejarlo, de no poder lograr que me perdonara y volviera a confiar en mí.

Tome la maleta y camine hacía Bella que seguía sentada con la vista fija en la chimenea, no me contuve más y me acerque a abrazarla, al parecer estaba tan ida que no me sintió porque pego un brinco cuando mis brazos la rodearon, al sentirme ella hizo lo mismo enterrando su cara en mi pecho de las misma manera que yo la necesitaba.

-Perdóname por favor-. Le rogué. –Perdón por no estar para ti, perdón por faltar a todas las promesas que realice, te hice prometer que recurrías a mí cuando tuvieras problemas y a la primera de estos no estoy para ayudarte, perdón por no contestar el teléfono, perdón por todo lo que dije te juro que jamás pensé en ti al decirlas, perdón por creer que ya no me amabas, por creer que me habías mentido, todos estos serán siempre mis mayores errores, perdón-. Le dije entre lágrimas mientras la abrazaba, me di cuenta que desde que había despertado nunca me había disculpado con ella. -Te juro que la vida me cobro cada error, verte inconsciente sin saber si volvería a abrir esos ojos que tanto amaba me castigaron en un maldito infierno, tirándome en cara cada uno de mis errores. No me importaba si despertabas y decididas que no me podías perdonar, solo quería saber que estarías bien, que serías feliz pero siempre supe que lucharía, por favor déjame luchar por los dos-. Le rogué.

-No yo lo siento no debí haberte dicho eso solo estaba enojada, es más ni siquiera tengo nada que disculparte, tú no puedes estar siempre para mí lo entiendo has estado en todos los demás momentos no era justo que la primera vez que no pudiste estar, la primera vez que te quebraste pasara todo esto-. Me dijo entre hipos mientras me abrazaba.

-Te amo-. Le dije besándola ahora eran nuestras lágrimas las que estaban involucradas, no solo las de ella.

-Te amo-. Me contesto un vez que nos separamos pero en sus ojos siempre había un tipo de anhelo que no podía comprender.

-¿Por qué siempre creo que te estas despidiendo?-. Le pregunte con miedo.

-Porque en mi mente todavía está la idea de que debo huir-. No de ninguna manera.

-No te dejaría hacerte más daño del que ya te has hecho-. Le prometí. –Vamos los chicos nos están esperando-. Le dije y se levantó con cuidado intente tomar las dos maletas con una mano, pero eran muy grandes no lo lograba.

-Ve a llevarlas yo iré caminando-. Me dijo, pero no estaba seguro de que fuera buena idea y si perdía el equilibrio.

-Mejor vuelve a sentarte y ahorita vuelvo-. Le propuse y ella asistió por lo que me apure. Salí deje las maletas a un lado del carro y regrese rápidamente pero la muy picara ya estaba cerca de la puerta. –Pensé que me esperarías en el sillón-. La regañe.

-No se puede tener todo lo que se desea-. Me dijo con una sonrisa.

-Yo si tengo todo lo que deseo-. Le dije dándole un piquito en los labios.

Cuando regresamos al carro los chicos ya tenían arriba las maletas, si alguno se dio cuenta de nuestros ojos rojos no dijo nada todos parecían tranquilos relajándonos a nosotros también.

-Se me antojan unas hamburguesas ¿qué dicen si pasamos por unas?-. Nos dijo Emmet con una sonrisa.

-A mí me parece una idea maravillosa, muero de hambre-. Lo siguió Jasper que había estado muy callado.

-Bella tiene que comer lo que le dieron en la hoja-. Les dije estudiándola un poco.

-El doctor dijo que tiene que recuperar el peso perdido, nada lo ayudara mejor que una hamburguesa-. Dijo Emmet con una gran sonrisa.

-Y a nosotras nos pondrá como vacas-. Dijo ahora Alice en un murmullo pero sin negarse a ir.

-Pero tiene que contrarrestar la anemia, la hamburguesa no será de gran ayuda-. No creo que fuera muy saludable.

-Pero si las hamburguesas tiene pechuga a la parrilla, lechuga, tomate, pan, eso es saludable-. Defendió Emmet. –Además ya debe de estar cansada de la comida de hospital más tarde le podemos hacer un jugo de betabel con naranja y un rico caldo de pollo con verduras y para que cene un yogurt con avena, eso ayudara mucho por lo que la hamburguesa no afectara en nada, además de aquí a que está listo ¿Qué comerá?-. Era tan raro como podía ser infantil y ser inteligente al mismo tiempo. Por lo que no seguí debatiendo y asistí, se me hacía raro que Bella no tuviera nada que decir pero cuando la voltee a ver me di cuenta que estaba profundamente dormida.

Cuando llegamos a la casa con cuidado de no despertarla la baje, fue todo un reto pero lo logre porque seguía sin moverse. Entrar a la casa con ella se me hacía que habían pasado décadas desde que había pasado pero se sentía correcto este era su lugar nosotros éramos su familia y los chicos eran grandes amigos con los que sabíamos podíamos contar. Deje a Bella en mi cuarto esperando que descansara un momento, tenía mucho que no la miraba tan profundamente dormida, en cuanto toco el colchón se volteó y abrazo mi almohada parecía muy a gusto, esa idea me gusto y esperaba que ese fuera su lugar por mucho tiempo y que la idea de huir desapareciera de su mente.

Pasó una hora y Bella todavía no se despertaba su hamburguesa ya estaba helada, por lo que me arme de valor y fui a despertarla aun cuando se miraba tan a gusto.

-Bella hermosa-. La llame dándole un beso en la mejilla.

-¿mmm?-. Era tan linda toda dormida.

-Tienes que comer algo-. Le dije acercándole la hamburguesa deseando que le diera hambre.

-No tengo hambre tengo sueño-. Me dijo apretando más la almohada.

-Pero tienes que comer ándale aunque sea poquito-. Le dije mientras besaba su cuello logrando que se le pusiera la piel chinita.

-Está bien-. Me dijo intentando sentarse con cuidado pero parecía que sus brazos por el sueño estaban más dormidos ya que volvió a caer contra la almohada. Sin decir nada la ayude, no quería que su buen humor cambiara. –Ya estoy llena-. Se había comido la mitad de la hamburguesa, todas las papas y su jugo ya que me negué a darle refresco. Quería pedirle que comiera más, sabía que anteriormente se hubiera comido todo e incluso hubiera robado las papas de los demás pero no dije nada porque era un buen comienzo. -¿Puedo dormir ahora?-. Me pidió con un puchero había extrañado estos.

-Puedes dormir ahora-. Le dije mientras la besaba en la sien en forma de despedida.

-Creemos que lo mejor es que Bella descanse, la pobre debe estar agotada por lo que será mejor que nos vayamos-. Me dijo Rosalie con una sonrisa mientras tomaban sus cosas, la sala se encontraba impecable no parecía que todos habíamos comido ahí hace unos minutos.

-Nos despides de Bella, le dices que mañana venimos a verla-. Me dijo ahora Alice.

-Ya quedo listo el jugo de betabel con naranja es buenisimo para la anemia y supuse que ya era tarde para el caldo, por lo que supongo que se puede cenar una avena con fruta-. Me dijo Emmet que iba saliendo de la cocina, nunca pensé verlo así.

-Muchas gracias por todo-. Les dije sin saber que más decir.

-Para esos estamos los amigos-. Me dijo Jasper con una sonrisa y una palmada en mi espalda en forma de despedida.

Había pasado una hora de que se habían ido los chicos cuando tocaron la puerta, me imagine que sería Jane queriendo ver a Bella ya que Bree había querido ir a la casa de Liam para ver a la pequeña Mia y mamá se quedaría a hacer guardia, pero al abrir me sorprendió mucho que no fueran ninguno de los gemelos.

...

Hola primero que nada perdón por el retraso horrible que tuve.

Muchas gracias a todos los que me agregaron a favoritos, a esos lectores silenciosos y sobre todo a esos comentarios hermosos que me dejan y me invitan a seguir escribiendo.

Ahora si, por fin despertó Bella claro que no la iba a dejar morir, pero vemos que las cosas no están nada fáciles la pobre sigue cargando muchos problemas que no se pueden solucionar tan rápido, vemos que nada podrá ser igual tan fácilmente.

ValeWhitlockGrey: Hola este tampoco estuvo para llorar ¿O sí? Por fin tenemos a Edward y Bella juntos, aunque las cosas no están tan bien. Referente a Edward te diré que aprendió que todos se equivocaron y al contrario que Bella cree que cargar y recriminarte todo el tiempo por los errores que cometiste no tiene sentido, solo te queda intentar arreglarlos, él no le reclama porque entonces él también estaría en el mismo papel que su madre pero con Bella, prefiere utilizar sus fuerzas para luchar por mejorar todo al final las recriminaciones y el rencor solo agotan y no sirven de nada, Esme aprendió que hizo mal y Edward es la típica persona noble que no necesita disculpas solo que esa persona haga un intento por mejorar. La familia de Bella en un futuro no les ira muy bien.

Yomii20: Te diré que esa frase fue un adelanto jejeje. Si todos tuvieron su parte de responsabilidad al no hacer nada. Creo que al final lo que duele es la traición, porque las ofensas de momento se pueden perdonar incluso olvidar, pero cuando algo ya es intencional que te intenten ver la cara es lo que duele (bueno en lo personal todo lo que afecte mi inteligencia me ofende) y lamentablemente todo se puede recuperar incluso perdonar pero esa confianza jamás regresa, pero no puedes perder el tiempo en lamentaciones porque eso solo te desgasta y tienes que saber que la vida se encarga de cobrarte todo, tengo la teoría y no sé si estés de acuerdo que aquí se paga todo, diría mi abuelita no te vas sin pagar. Está bien te regalo a Alec ;) pero solo hasta el otro capítulo porque es uno de los que amo jejeje.

Anonimo: Hola perdón por tardarme tanto espero que te encuentres mejor. El próximo ya está casi listo así que no se repetirá :D

Ale.18: Hola, me imagino que estas a punto de salir de vacaciones lo que significa tarea, tras tarea y por si fuera poco tienes que tener tiempo para los trabajos finales. Qué me dices de este capítulo también fue muy sensible, por fin despertó pero todavía no está del todo bien, ahora Bella conto lo que ya sabíamos, falta que cuente lo que no sabe Alec. Nuestro Edward maduro mucho incluso se esta poniendo firme con Bella, solo les pido que lo entiendan en algunos casos como en la casa de la abuelita de Bella él pobre tampoco sabe cómo manejar bien todas las situaciones tan extremas de Bella. Si Alec es el típico chico roto que sabes que te puedes enamorar de él así como esta todo roto y si llegaras a tener éxito arreglándolo sabrías que estarías muerta de tanta perfección (Esta bien lo admito también lo amo XD) En México estamos al contario usamos muchas palabras para el mismo significado te diré algunas: "la neta" es la verdad pero de esas verdades verdaderas jejejeje. Todo el mundo que se tiene confianza o tiene la misma edad también se dice "güey" es un apodo general tanto para hombres y mujeres, claro que si respetas a alguien como tu madre o un señor no le dirías así. En el norte (Tijuana) usamos palabras como "Agüitar" es entristecerse o estar bajo de ánimo. Por ejemplo "ya dime la neta güey no me voy a agüitar" una frase normal sería "Ya dime la verdad Ale no me voy a ofender" "Curada, perrón, padre" Son palabras para decir que algo está muy bonito. Esta "Cañón" Es para decir que algo está muy difícil. Y pues como sabrás y me imagino que se abran dado cuenta en mi forma de escribir decimos muchos pochismos y aunque muchas personas lo ven mal aquí es común, por ejemplo si vas a cualquier lugar se pide una "soda" si usas la palabra refresco no es raro ya que tenemos gente de todas partes, pero sabemos que no eres de aquí. Cosa curiosa de mi país, tenemos casas de cambio casi en cada esquina (siempre estamos al pendiente del precio del dólar y es muy común que te paguen con ellos) se escucha el reporte del cruce a Estados Unidos cada media hora en todas las estaciones de radio incluso tiene su propio canal de televisión y siempre hay americanos en todas las familias, un probadita de lo complicado que es mi hermano es americano yo soy mexicana y somos hijos de los mismos padres así pasa en todas las familias de aquí. Ya te conté un poco de mi ciudad también XD

Lilymarquez: Creo que sigo disfrutando de hacerlos sufrir con mi adicción al drama, este capítulo ya mejoro porque despertó Bella pero no se mira muy bien la situación. Conste ya dijiste que no me mataras cuando vengan los próximos capítulos, quiero que recuerdes tu palabra jejeje muchas gracias me alegra que te guste. Te puedo decir que sufrirán sus padres pero no será pronto. Trabajo (Cuando quieres regresar a la universidad) :( estudie comunicación y trabajo de mi carrera.

Bea: Hola no te preocupes que no abandonare la historia, solo me estoy viendo un poco lenta XD

Rossy-Bells Cullen: Odio cuando se va el internet (Lo admito soy adicta a todo lo que sea tecnología) Si fue culpa de todos un poco incluso de Bella pero bueno las cosas ya están encaminadas. Te puedo decir que eso del mundo era otro adelanto XD ¿Eres de las que asesinos en serie de computadoras, teléfonos, Tablet, etc? Conozco gente que descompone una compu y un celular por año. Si Ben será toda una historia que no te imaginaras. Coste que tú la invocaste ;) A poco no se está viendo Edward de nuevo lindo cuidando a Bella y madurando mucho. No te preocupes suerte con los finales.

Beatrice Mansen: hola no salió nada solo un punto, no estoy muy segura pero creo que el programa no te deja poner links.