BRING ME TO LIFE

CAPITULO 35

Kurt despertó a la mañana siguiente sin tener la menor idea de donde estaba. Durante varios minutos sólo se quedo allí, tieso y respirando apenas, hasta que recordó lo que había sucedido, el restrictivo sentimiento que sentía, era el brazo de Blaine alrededor de él.

Rápidamente se deslizó fuera del estricto control y salió de la cama. Pensó en el día anterior y casi le dieron ganas de desaparecer en el aire por la vergüenza. No podía creer lo que había pasado y ahora cuando estaba mirando a Blaine sentía la ira burbujear en él y querer que desapareciera. Pero al mismo tiempo, en el fondo sabía que no sería capaz de resistir que se fuera de nuevo y eso era frustrante. No quería admitir que la noche anterior había sido un gran alivio, pero lo fue, había sido el mayor alivio y en realidad ahora se sentía un poco mejor.

Poco a poco pero sin pausa, se dirigió al cuarto de baño, solo para alejarse de él y no correrlo, se apoyó pesadamente sobre el fregadero. Se miró en el espejo y lo que vio fue impactante. – Guau,- susurró, parpadeando a su reflejo. Parecía un fantasma, como algo salido de una pesadilla o una película de terror. Tenía las mejillas más unidas que antes, sus ojos estaban hundidos y rojos, su rostro pálido y su cabello era un desastre.

Pasó una mano sobre los nudos de su cabeza pero fue en vano, los nudos eran demasiado inflexibles, necesitaba una ducha urgente. Se enderezó y se dio la vuelta para poder mirar su tatuaje en la parte posterior de su cuello. Lo vio en el espejo, mirándolo por primera vez en años.

FLASHBACK

- Oh Dios, ¿no duele?-

- Está bien.-

- Sin embargo está sangrando. ¿No te duele?-

Kurt rió, un poco tenso. – Sólo me preguntas eso.-

Rachel sonrío preocupada, sus ojos en la aguja que zumbaba presionando contra el cuello de Kurt. – No puedo creer que estamos haciendo esto,- dijo, sonando un poco aturdida. – Estamos locos.-

- ¿No te estás rajando verdad? – Kurt le sonrió y trató de no estremecerse ante el punzante dolor en la parte posterior de su cuello. Ella no querría hacerlo sí él le mostraba lo doloroso que era, y sí ella no se lo hacía, entonces no sería lo mismo.

- De ninguna manera.-

La aguja se mantuvo zumbando contra su piel, de repente Rachel soltó una risita.

- ¿Qué?-

- ¿No duele?- su voz tenía el tono de broma. - ¿Estás seguro? Estás apretando fuertemente mi mano.-

Kurt frunció el ceño antes de rendirse. – Bien,- dijo. – Bien, bien. Duele demasiado. ¿Feliz?-

Rachel sonrió y acarició su mano con su pulgar. – Sin embargo se ve muy bien, vendrá de maravilla.-

Kurt le sonrió antes de gemir y apretar los ojos cuando la aguja presiono fuertemente contra su piel, coloreando las partes que se suponían eran negras. Tenía quince años, ella tenía sólo catorce (y medio, ella se aseguraba de añadirlo siempre), y el límite de edad para hacerse un tatuaje era dieciocho. Estaba muy satisfecho por el hecho de que se estaban haciendo esto, Rachel sabía de alguien que estaba dispuesto a hacer tatuajes a menores de edad. Le pagaron el doble al hombre por esto, así que no les dijo nada, excepto mantener la boca cerrada acerca de quien se los había hecho.

- ¿Bien?- preguntó Rachel enjuagándose la frente con un pañuelo.

Kurt resopló y abrió los ojos, tratando de mantener el dolor fuera de su cara. Lo hago de forma impresionante, pensó, molestó consigo mismo.

- Ya está casi hecho,- dijo el tatuador, Kurt trató de no lucir aliviado.

- Pronto es mi turno,- dijo Rachel, parecía emocionada mientas soplaba su castaño y lacio flequillo lejos de sus ojos.

- Tu novia es valiente,- dijo el tatuador y Rachel rió de nuevo, dándole a Kurt una divertida mirada, Kurt trató de no mostrar lo emocionado que estaba al escuchar eso.

Parecían una pareja.

FIN FLASHBACK

Kurt suspiró alejando la mirada del tatuaje que se suponía simbolizaba su amistad, pero ahora era sólo un constante recuerdo de la forma en que había terminado. Siempre estaba en allí, fuera de la vista pero allí, pintado sobre su piel y sin poder escapar de él.

Pensó en ella, en su rostro sonriente, su nariz curiosa, su cabello lacio y entonces ella estaba parada detrás de él. Kurt miró el espejo y vio como posaba sus manos sobre sus hombros a pesar de que no podía sentir su tacto. - ¿Estás bien?- suspiró Kurt, sabiendo que en realidad ella no estaba allí, pero sintiendo como sí tuviera que preguntarlo de todos modos.

La ilusión, o lo que fuera, simplemente le sonrió, Kurt pudo ver como se desvanecía.

- Espera,- susurró y se dio la vuelta para darle la cara, pero ella, eso se había ido.

Se llevó las manos a la cara, dándose cuenta de que había tratado de hablar con una ilusión, respiró hondo varias veces, frustrado.

Sacudió la idea y trató de concentrarse en el problema en cuestión. Porque el tenía un problema. O más bien, él y Blaine tenían un problema, sí Blaine tenía la intención de quedarse, y Kurt no tenía idea de cómo abordarlo. En realidad no sabía cómo abordarlo en absoluto, la verdad saldría tarde o temprano, y Kurt pensaba que no sería capaz de manejar a Blaine enojado de nuevo.

Se mordió el labio mientras salía del baño y se acercaba a la cama donde Blaine aun dormía. Lo miró por un momento, examinándolo. Nunca lo había visto con algo que no fuera su uniforme, su cabello, tenía mucho más sentido cuando vio lo que vestía.

Tenía una especie de estilo nerd, pantalones arriba del tobillo y corbatines, Kurt no podía dejar de imaginar lo extraño que se verían juntos en el exterior. Chocaban horriblemente.

Metió cuidadosamente su mano en el bolsillo de los pantalones de Blaine hasta que sus dedos de enredaron en su celular. Kurt contuvo la respiración, esperando que no se despertara y lo sacó. Era de pantalla táctil, no tenía idea de cómo usar eso, tomó unos momentos para hacerlo reaccionar pero una vez que lo hizo rápidamente descubrió como llegar a los mensajes de texto. Lo que fue un verdadero reto, fue escribir.

- Porquería,- siseó hacia el dispositivo que no cooperaba, pero después de diez minutos, el texto se había enviado finalmente, resopló con aire de suficiencia hacia el teléfono y lo puso en la cama junto a la cabeza de Blaine.

Dejó escapar un tembloroso suspiró y se sentó a la mesa, sintiéndose exhausto. La noche anterior había terminado con toda la energía que le quedaba, casi se sentía a punto de desmayarse por el sólo hecho de haber estado de pie unos minutos. No se iba a desmayar, no tenía tiempo para eso.

Gimió cuando alguien llamó a la puerta un par de minutos más tarde, se levantó con mucho esfuerzo, caminando lentamente hacia la puerta, suprimiendo la obscuridad que quería apoderarse de su visión y enviarlo a estrellarse contra el suelo. Se colgó de la manija de la puerta cuando llegó, se detuvo para respirar durante varios segundos, hasta que se sintió lo suficientemente fuerte para enfrentarlo. - ¿Sí?- respiró y luego escuchó el clic del candando, después la puerta se abrió. No se sorprendió en absoluto por quién era.

- Oye,- dijo Anne dedicándole una sonrisa. – Es bueno verte de nuevo Kurt.-

Kurt parpadeó, preguntándose por cuánto tiempo habría estado de hacer contacto con él, se sintió un poco avergonzado de nuevo. No era una sensación agradable saber que su cerebro se había omitido por más de un mes y borrado todo. Podía sentiré en su cuerpo el abandono que había sufrido en las últimas semanas y tampoco fue agradable.

- Me pediste esto.- le tendió a Kurt los papeles, Kurt los tomó con cautela con las manos temblorosas. - ¿Para qué?-

Kurt tragó saliva. – Blaine no sabe,- susurró. – Acerca de…-

Anne palideció. – Pero pensé que…-

- Yo también. De seguro se debió haber saltado a…las cosas buenas.-

Anne frunció el ceño y apretó los labios, sus ojos estaban un poco vidriosos, parecía como sí quisiera llegar hasta Kurt pero cambió de opinión justo antes de hacerlo.

– Kurt, esto… Nosotros vamos…-

- No te preocupes por eso,- dijo, sus dedos apretaban alrededor del archivo y cerró la puerta antes de que Anne notara que quería llorar. Maldita sea. Después de que esto sucediera por primera vez era como sí se hubiera abierto algún bloqueo y Anne probablemente pensaría que era bueno, pero él aun no estaba muy seguro de eso. Siempre había pensado que los sentimientos y emociones como estos, debían ser ocultados y no se deberían reflejar en toda tu cara. Despreciaba a la gente que lloraba, odiaba la debilidad, sólo porque no lo entendía.

Se movió lentamente a hacia la silla y se sentó de nuevo, su cabeza daba vueltas y tenía la visión borrosa. – Mierda,- murmuró, presionando las manos contra sus ojos. Sabía que no sentiría bien de nuevo como por arte de magia, podía sentirlo. Obviamente, desde que acaba de ver a un fantasma en el baño. Eso era algo malo, un cable en su cerebro que estaba conectados en el lugar erróneo y sabía que eso era culpa de Blaine. Blaine lo había jodido, había cortado todos los cables, dejando prácticamente a su cerebro muerto por un mes. Pero no se atrevía a estar tan enojado como probablemente habría estado bajo otras circunstancias.

Ahora Blaine se estaba moviendo, Kurt lo vio despertar con su corazón latiendo de forma errática contra su pecho.

Cuando Blaine despertó su primera reacción fue de pánico por que Kurt no estaba allí, pero tan pronto como se había despertado bien lo vio. Estaba sentado en la mesa, una de sus manos apoyada en algo beige y cuadrado que estaba acostado en la mesa.

Sus ojos se encontraron, Blaine estaba confundido. ¿Por qué Kurt tenia eso? ¿Por qué tenía la cosa que había destrozado todo?

- Hay algo que necesitas saber,- dijo Kurt, rompiendo el silencio, y empujando hacia delante el archivo.

Blaine se sintió un poco enfermo mientras miraba los papeles cubiertos de color beige. No quería verlos de nuevo. – Creo que no necesito saber nada más,- dijo sinceramente y se sentó. Era bueno verlo levantado y controlado, pero la expresión en su cara asustó a Blaine.

- Tú quieres saber esto,- susurró Kurt. – Por favor. No te lo puedo decir.-

Blaine suspiró y se levantó, caminando para terminar sentándose frente a Kurt. Miró hacía el archivo y tragó saliva. - ¿Tengo qué?- ni siquiera quería abrirlo de nuevo, pero la forma en que Kurt lo miraba decía sí, que sí, tenía que hacerlo. No tenía ni idea de lo que podía ser, pero estaba aterrado de encontrarlo. – De acuerdo,- murmuró y con las manos temblorosas lo abrió. - ¿Qué se supone que debo ver?- preguntó, Kurt simplemente lo miró, la expresión de su rostro era controlada, como sí quisiera llorar. Blaine frunció el ceño de preocupación y dirigió de nuevo sus ojos hacia abajo, escaneando el documento por lo que fuera que supuestamente se había perdido.

Kurt debió haberse dado cuenta cuando lo vio, porque se levantó de la silla con un pequeño suspiro que pareció un gemido y se acercó a la ventana con la respiración inestable.

Nada podría haber preparado a Blaine para lo que vio. Su rostro perdió toda expresión mientras miraba las palabras impresas en tinta negra sobre el blanco papel. Parpadeó varias veces, esperando que lo hubiera imaginado pero no desaparecía. Todavía estaba allí.

– No…- susurró y lágrimas que ni siquiera había sentido venir salieron de sus ojos, sin incluso la necesidad de parpadear. – No, no, esto no es verdad…- Levantó la cabeza para mirar a Kurt y él lo miraba de regreso con la mirada vacía, su labio temblaba, Blaine saltó de su silla y se dirigió hacia él. Tomó su rostro entre sus manos. – No Kurt.-

Kurt sacudió la cabeza, como pidiendo disculpas.

- Dime que no es verdad,- rogó Blaine, apartando el cabello de su frente y agarrando su hombro con una mano, sacudiéndolo un poco. - ¡Dime!-

- ¡No puedo!- exclamó Kurt, sollozando. – No puedo…-

Blaine bajó la cabeza, temblando mientras los sollozos se sacudían a través de su cuerpo, agarrando aun más fuerte a Kurt. - ¿Por qué no me lo dijiste?- Preguntó Blaine contra su cabello. No podía pensar, nada tenía sentido. Esto no era real, no podía serlo.

– Oh Dios, ¿Por qué no me lo dijiste?-

- Yo…-

- Me mentiste ¿cierto?- preguntó, apartándolo lo suficiente para que pudieran mirarse a los ojos. – Tu dijiste que…-

- No mentí,- susurró Kurt. – Por favor, no mentí.- Tragó saliva antes de decir. – Te dije que estaría aquí hasta que…-

- ¿Mueras?- presionó Blaine, reforzando su control sobre sus hombros mientras Kurt asentía bruscamente con la cabeza. - No digas eso,- dijo, acercándose de nuevo. – No digas eso.-

- Es verdad.- Kurt se soltó de los brazos de Blaine, retrocediendo mientras decía las dolorosas palabras,- Estoy en el corredor de la muerte.-

Escucharlo en voz alta lo hizo mucho peor, la visión de Blaine se nubló, su oído desapareció y por un segundo estaba seguro que iba a desmayarse. – No, tú no eres,- susurró, negando con la cabeza. – No puedes serlo.-

- Lo soy.-

- ¿Cuándo?-

Kurt tragó saliva antes de respirar,- Junio.-

- Oh, Dios…- Blaine no podía envolver en absoluto su mente alrededor de esto, tuvo que sostenerse de la ventana enrejada para mantenerse de pie.

Kurt trató de consolarlo. – Es rápido,- dijo. – Inyección letal. Será sólo como quedarse dormido. No es como sí ellos fueran a…-

- Alto,- susurró Blaine, mirándolo con lágrimas en los ojos. – Deja de hablar.-

Kurt cerró la boca con un pequeño asentimiento y se quedaron sólo mirándose el uno al otro.

- ¿Estás de acuerdo con esto?- la voz de Blaine se sacudió tanto, que era un milagro que se la arreglara para hablar.

- Sí.-

- Mientes.-

- No me importa de todos modos,- declaró Kurt y dio un paso hacia él. – Por favor, sólo… Quédate conmigo hasta junio. Eso es todo lo que pido. Blaine…-

-Yo… yo no puedo aceptar esto, lo siento.-

- Blaine.-

- No, no puedo. – Sacudió la cabeza. No, esto no es posible. No podían hacer esto, no ahora. No alguna vez. No lo perdería así.

- No hay nada que puedas hacer…-

- Oh, sí, lo hay.-

Kurt dio otro paso hacia delante, parecía aterrorizado. – Sólo regresa,- dijo, probablemente dándose cuenta que Blaine no le haría caso sin importar lo que dijera.

- Lo hare, lo hare.- Blaine tiró de Kurt de nuevo hacia sus brazos y hundió su nariz en el cabello de Kurt, dejando escapar de sus ojos un par de lágrimas, más cuando los cerró.

- No te van a hacer esto. ¿De acuerdo? No los voy a dejar.-

Kurt envolvió sus brazos alrededor de su cuello y trató de no llorar, pero era difícil, era una extraña sensación. Nunca antes había sentido la necesidad de llorar, en absoluto había entendido a la gente que lo hacía. Y ahora Blaine estaba llorando y Kurt estaba cerca de las lágrimas, todo se estaba poniendo al revés.

Kurt no sabía pensar sobre que se sentía bien tener los brazos de Blaine alrededor de él, eso era todo en lo que se podía centrar en el momento. Eso y el hecho de que Blaine lo estaba tomando mucho más difícil de lo que esperaba. Quería tenerlo así de cerca hasta junio y luego…

- Te extrañe tanto,- Blaine susurró contra su oído. – No te voy a perder ahora.-

Kurt quería responder a eso pero no pudo encontrar nada que decir, así que sólo se mantuvo de pie en los brazos de Blaine, con su mente dando vueltas, y cuando Blaine se apartó, tenía esa determinada mirada en su cara cuando tenía algo que hacer.

- No trates de…- comenzó Kurt en un susurró pero Blaine lo detuvo.

- Sólo… No hables. ¿De acuerdo? No lo hagas.-

Kurt cerró la boca de nuevo, mirando hacia abajo, Blaine acarició su cara antes de caminar hacia la puerta. El corazón de Kurt se aceleró mientras veía a Blaine irse, pero trató de poner el miedo irracional en la parte posterior de su cabeza, porque Blaine acababa de decirle que volvería. Y él no mentiría de nuevo. ¿Cierto?

Blaine salió, trotando por el pasillo sin ni siquiera cerrar la puerta, Kurt se sentó de nuevo, agitado y temblando. Se apresuró a cerrar el archivo abierto y empujarlo tan fuerte que voló de la mesa y cayó al suelo.

Suspiró en la habitación vacía y trato de no dejar a la parte paranoica de su cerebro que le dijera que Blaine no regresaría, que era otra mentira.

88888888888888

Todo el mundo miró a Blaine mientras bajaba las escaleras, se detuvo en seco y miró por encima de la zona de oficina. Estaba dolorosamente calmado, como sí hubieran dejado de hablar solo por él.

- Todos lo sabían, ¿cierto?- preguntó, fijando sus ojos en Puck y Sebastián en particular.

- Trate de decírtelo,- dijo Puck mansamente. – Varias veces.-

La boca de Blaine se abrió en incredulidad. – No se te ocurrió que esto era algo que deberías decírmelo de todos modos.-

Puck gimió hacia su escritorio y murmuró algo que sonó como, - Pensé que podría ser una lección…- Blaine dejo escapar un resoplido decepcionado.

- Una lección,- respiró, sin poder creer lo que escuchaba, sus ojos se encendieron.

- Gracias. Muchísimas gracias por eso. Váyanse todos a la mierda. - Se dio la vuelta antes de que pudiera humillarse aun más y se apresuró a salir de allí, haciéndose camino hacia la oficina de Anne. Su cerebro aun estaba adormecido y estaba temblando en lo que parecía ser una combinación de desesperación, terror e ira. ¿Por qué mierda nadie le hablo acerca de la pena de muerte de Kurt? ¿Por qué no se enteró de eso en primer lugar?

¡Oh Dios, pena de muerte!

No llamó a la puerta, irrumpió en el interior, Anne no se mostró sorprendida en absoluto al verlo, parecía que lo había estado esperando. – Antes de que hables,- dijo Anne calmadamente, haciendo una moción para que se sentara.- Kurt no quería que te lo dijera.-

Blaine no se sentó, se quedo de pie. - ¿Por qué diablos no?- preguntó. – ¡Deberías habérmelo dicho de todos modos!-

- Tengo que cumplir sus deseos,- dijo Anne, demasiada tranquila para el gusto de Blaine. - Porque sí no lo hiciera, se rompería el vinculo de confianza por el que he trabajado tan duro para crear. Él considera la más pequeña de las cosas como una traición. Yo quería que supieras, pero no podía decirte a menos que el me lo permitiera. ¿Entiendes?-

- No,- dijo Blaine, sacudiendo la cabeza. – No entiendo en absoluto.-

- Siéntate. Por favor,- añadió, Blaine suspiró fuerte pero se sentó, limpiándose los ojos con la manga.

- ¿Qué estás haciendo al respecto?- preguntó, tratando de abstenerse de gritarle o explotar por completo como en realidad quería. ¿Acababa de llegar después de más de un mes de ausencia para descubrir que Kurt sería ejecutado dentro de unos meses?

No. ¡No! No aceptaba eso, hizo que su corazón se apretara con tanta fuerza que parecía como sí se iba a detener.

- He estado tratando de sacarlo de esto desde que fue condenado,- dijo Anne. – Pero Blaine, yo…- suspiró y sacudió la cabeza. Se veía triste. – Quiero que veas esto siendo realista, como un profesional y no como su…- se detuvo, sin saber cómo llamarlo, y honestamente Blaine tampoco. – Sus probabilidades no son grandes,- dijo. – Si él no va a decir la verdad, entonces no tienen sentido un nuevo juicio y entonces no hay nada que pueda hacer. -

- Me dijo todo,- dijo Blaine, inclinándose hacia delante. – Hasta el último detalle. Anne, él no es culpable, al menos no del todo.-

Los ojos de Anne se ampliaron un poco. No parecía que esperara que Kurt le dijera demasiado. - ¿Crees que se lo diría a alguien más?-

Sin remedio, Blaine se encogió de hombros. – Tal vez… No lo sé. Tiene que hacerlo, ¿cierto?- susurró. – Quiero decir… Yo no puedo…- cerró los ojos, sintiendo lagrimas correr por su rostro y goteando por su barbilla. Esta vez no se molestó en secarse los ojos, estaba acongojado y lo demostraba. - Podemos hacer que hagan otro juicio ¿cierto? ¿Es posible?-

- Su abogado y yo hemos tratado por meses, lo que realmente falta es su historia…-

- ¡La tienes ahora!- gritó Blaine impaciente. – ¡Tienes tu maldita historia, consíguelo!-

- Blaine, cálmate,- dijo Anne y Blaine resopló. Como sí ella no estuviera molesta también, podía verlo en ella. – Lo veré pronto. Voy a hablar con él. ¿De acuerdo?-

Blaine echaba chispas por su manera tan tranquila de hablar pero aun así asintió. Agradeció mentalmente a un poder superior por no haber tenido tiempo aun para vender su departamento en el pueblo. Sin embargo, no quería ir allí, no quería dejar este lugar, no ahora. - ¿Qué pasa sí podemos conseguir un nuevo juicio?- susurró entonces.

Anne no contestó.

8888888888888

Kurt parecía mejor y peor al mismo tiempo.

Por el lado bueno, estaba presente y alerta, seguía las conversaciones y sus ojos se centraban. Por la otra parte su piel estaba pálida, sus ojos estaban inyectados de sangre e hinchados y se veía tan destrozado que Anne tenía miedo de empezar a picar en las heridas, pero tenía que hacerlo. Estaba abierto y dispuesto a hablar y sí ella no continuaba justo ahora entonces podría volver a encerrarse en cuestión de tiempo.

Hasta ahora no había dicho mucho, Kurt la había dejado entrar y ahora estaban sentados a la mesa. No era una escena inusual para ellos pero esta vez era diferente, esta vez era muy importante. Esta vez había mucho en juego.

- ¿Está muy enojado?-

Anne parpadeó. - ¿Quién?-

Kurt le dio una mirada, ¿y tu quién crees?-

- Oh, él no está enojado,- dijo ella. – Está molesto, piensa que deberías haberle dicho.-

- Nunca pensé que le importara tanto,- admitió en voz baja, enviando su mirada sobre la mesa. Mordió su labio inferior, una pequeña mueca apareció entre sus cejas.

- Sabes, al principio me imaginé que era justo,- comenzó, refiriéndose a su sanción. - Entiendo su forma de pensar incluso aunque piense que la muerte seria el camino fácil.- Anne estaba a punto de hablar pero Kurt negó con la cabeza. – Se lo que vas a decir, te mantienes diciéndolo pero eso no cambia mi forma de pensar.- Hizo una pausa, poniendo sus manos sobre su regazo. – O tal vez sabía que a él le importaría.- Continuó después de un momento, mirando hacia la mesa, en realidad no se centró en ella mientras reflexionaba este último pensamiento. Pudo ver a Anne asintiendo, con su visión periférica. – Yo sólo… No sabía cómo…-

- ¿Qué te hizo darte cuenta que había dejado de ser un juego?-

Eso hizo meditar a Kurt por un largo momento. – Cuando deje de pensar,- admitió al fin, su voz suave e incierta. – Ya no calculaba mi próximo movimiento, comencé a olvidar lo que iba a hacer.- Kurt se pasó la lengua por los labios, profundizando el ceño. No lo había sido desde hace mucho tiempo, incluso aunque el tratara de decirle que aun lo era.

Había empezado a perder fuerza después del último día en la corte, Kurt suponía que era porque se había dado cuenta de que no le quedaba mucho tiempo y una pequeña parte de él en realidad quería algo, quería algo más mientras todavía lo podía tener. Había sido una batalla interna, una batalla entre la parte que se divertía con la manipulación y la pequeña parte que solo quería que Blaine lo besara. Se lo dijo Anne, incómodo y fue un poco irritante ver a Anne asentir como sí ya lo supiera todo pero solo quería escucharlo de sus labios. – Después simplemente mandé a la mierda mis planes,- dijo tratando de no ver su cara de conocimiento. – No era divertido saber que no estaría aquí en pocos meses para ser testigo de las consecuencias… Así que solo me dejé llevar porque ¿qué podía perder?- Dejó escapar una risa sin sentido de humor negro antes de murmurar, – Sólo mi cordura.-

- No has perdido la cordura Kurt.-

Kurt sólo resopló, encogiéndose de hombros. Había un montón de evidencia que demostraba lo contrario.

- Ya estas mucho mejor y sólo ha pasado un día. Mantente centrado en lo que es real, toma tu medicamento y estarás bien.-

- En realidad me importara cuando disparen veneno en mi brazo.-

Anne suspiró, - Todavía hay tiempo,- dijo. – Todavía hay tiempo para cambiarlo. – Hizo una pausa antes de preguntar. - ¿Quieres cambiarlo?-

Kurt respiró profundamente antes de dar el más mínimo movimiento de cabeza, envolviendo sus brazos a su alrededor. Pretendía no estarlo, pero en realidad tenía miedo de morir. Tenía miedo del infierno y de cuando llegara allí, todos estarían esperando por él, los cuatro. No, corrigió en su cabeza. Cinco. Los cinco.

- Vamos a cambiarlo entonces.-

888888888888888

Kurt no había mirado a Anne en absoluto mientras le decía todo lo que le dijo a Blaine. No la había mirado, pero sabía que Anne estaba llorando, por lo menos un poco. Entonces se sintió un poco incómodo, pero no había dejado de hablar.

Habían estado hablando por más de una hora y ahora Kurt se sentía terrible. Cosas que no había querido pensar nunca más, habían sido abiertas y expuestas, era como sí sal callera sobre ellas.

- ¿Te das cuenta lo bueno que es para ti liberarte de toda la tensión y emoción reprimida?- preguntó Anne. – No podrías haber hablado de esto antes con tanta calma.- dejó que lo pensara, antes de preguntar,- ¿Cómo te sientes de saber que estaba embarazada?-

Kurt agacho aun más la cabeza, Anne lo vio arrugar la frente. Anne había tratado de conversar de esto antes, y también todos sus otros terapeutas, pero no les había dejado avanzar ni una pulgada antes de decirles que se fueran al infierno y no volvieran nunca más. – Me persigue,- murmuró finalmente. – Me mantengo esperando que haya mentido.-

- No lo hizo,- dijo Anne en voz baja y Kurt asintió. Sabía eso, lo había escuchado en la corte, se lo habían restregado en la cara en varias ocasiones. – Tenía quince semanas de embarazo. Era un niño.-

Escuchar esto se sentía como un duro golpe contra el estómago. No sabía que sexo era y probablemente hubiera estallado sí lo hubiera escuchado antes. Ahora sólo asintió, apretando los ojos por el dolor y tratando de no imaginarlo, el pequeño bebe al cual se le había negado la vida tan cruelmente.

Mate a mi hijo.

El pensamiento era casi tan malo que tuvo que luchar con la parte molesta de su cerebro que quería volver a apagarse, que quería terminar con las angustiosas y dolorosas preguntas y sólo entumecerse. Luchó, apretando los puños sobre su regazo y tomando varias respiraciones profundas.

Sin embargo, había otro pensamiento que era casi tan inquietante y persistente.

– Hubiera crecido para ser otro yo.- susurró, incapaz de guardarlo por más tiempo. - Y ella… Ella se convertiría en mi madre y yo…- no quiso decir las palabras, pero Anne entendería lo que quería decir. – Hubiera sido la misma historia una y otra vez.-

- ¿Estás diciendo que crees que sí ellos sugieran vivos, habrías abusado de ellos?-

Kurt inhaló fuerte y se cubrió los ojos con las manos. No fue una cosa fácil de admitir pero finalmente dio una leve inclinación de cabeza. Sabía que lo hubiera sido. Si no hubiera recibido ayuda lo hubiera sido y también sabía que él no habría querido ninguna ayuda. Se había prometido a sí mismo que nunca sería como Burt, pero cuando recordó su propio comportamiento pudo ver que seria exactamente igual a él.

- ¿Cómo se siente?-

- Terrible,- respondió en voz baja, su respiración se cortó.

- ¿Por qué crees que eso es lo que pasaría?-

- Porque eso es lo que me enseñaron,- dijo de forma automática, haciendo eco a lo que Anne le había dicho antes de que le contara la historia, porque eso era lo que quería escuchar. – Crecí en torno a un comportamiento abusivo. Es lo único que sé.-

- ¿Es eso tu culpa?-

Se quedo paralizado al darse cuenta que había sido engañado. Mantuvo la boca cerrada, negándose a responder. Eso no era justo.

- Tu abogado quiere alegar demencia sí conseguimos otro juicio,- dijo cuando Kurt no dijo nada. – Lo que significa que no puedes ser penalmente responsable ya que no sabías lo que estabas haciendo.-

Kurt se encogió de hombros, sabiendo que tenía que hacerlo sí quería escapar de su sentencia, pero no pensaba que sería capaz de hacerlo. No sabía sí podría sólo pararse allí y pretender ser inocente enfrente de tantas personas, no obstante, gente que había escuchado lo que tenía que decir hace años.

- ¿Recuerdas lo que te pedí que hicieras hace tiempo? Le preguntó Anne entonces.

- ¿Crees que puedas intentarlo ahora?- de su bolsillo sacó un espejo de bolsillo de mediano tamaño y lo deslizo hacia Kurt sobre la mesa, conteniendo el aliento y esperando que lo cogiera.

Kurt miró el espejo, su corazón latía más rápido de lo normal en su pecho, cogió el espejo vacilante. Recordó cuando Anne le pidió que hiciera esto, pero en ese momento no había estado preparado para esto en absoluto. Todavía se sentía como hacer una cosa estúpida, pero ya lo había tomado. Primero no se miró en el espejo, no se quería ver más de lo necesario, pero finalmente levanto los ojos a la superficie lisa del espejo. Miró sus ojos, incluso él notaba que algo faltaba en ellos, algo había desaparecido en enero, dejando que algo irreconocible despertara.

- Puedes hacerlo,- dijo Anne, animándolo, Kurt respiró hondo, sus palmas se resbalaban por el sudor, su corazón latía de forma errática debido a su ansiedad. Trató de hablar pero nada salió. – Puedes hacerlo,- repitió Anne pacientemente. - ¿Recuerdas lo que quiero que digas?-

En un momento…

Maldita sea, sólo hazlo. Son sólo un par de frases.

Se aclaró la garganta y entreabrió los labios. – Mi nombre,- susurró finalmente, después vaciló. No podía decirlo. Ni siquiera podía decir su nombre. ¿Que era esto? ¿Por qué esto lo derrumbaba? Podía estar loco pero no era débil. No lo era.

- Mi nombre es Kurt Hummel,- las palabras salieron de su boca incluso antes de que se diera cuenta que estaba hablando. Lo había dicho, y se sentía bien. Ahora sólo tenia que continuar, su corazón se aceleró. Se sentía caliente, su cabeza latía con fuerza y el espejo temblaba esperándolo. – Y… en enero veintidós del 2006 asesiné a mi padre… mi madre, mi mejor amiga y… su novio.- Se detuvo de nuevo, temblado.

– Y yo…- miró a Anne quien le asintió para que continuara y regresó su mirada al espejo. Mordió su labio inferior antes de suspirar, juntando coraje para decirlo.

- Y yo…- Se quedo mirando sus ojos azules, asustados y de repente, estaba determinado. Esa débil persona en el espejo no era él. No iba a ser vencido sin luchar, le iba demostrar a Blaine que a pesar de cómo se veían las cosas, no había perdido su ventaja. Entrecerró los ojos como desafiándose a sí mismo y habló con los dientes apretados. – Y yo no soy culpable.-

¡Nos leemos el Domingo Prisioners! Espero sus comentarios 3