Hooola , realmente les agradezco que comenteen ^^
Ya llevaba un año viviendo en Denali... Era un lugar bastante acogedor. Ya me estaba aconstumbrando a mi nueva vida allí. De pronto, el llanto de Katia interrumpió mis pensamientos. Me recosté y observé a Seth, que roncaba tranquilamente... ¡Cuanto echaba de menos dormir!
Me levanté y caminé hacía la habitación de nustra hija. Cuando me oyó entrar dejó de llorar y extendió su manita hacia mi. Katia aun no hablaba, pero yo podía entenderla perfectamente. La tomé entre mis brazos y la acuné.
-¿Otra pesadilla? No te preocupes...- le susurré.- ya pasó...
Katia se acurrucó entre mis brazos y allí se quedó dormida.
-No te gusta estar sola, ¿verdad pequeña?- murmuré.- te entiendo... me pasa igual... - y así nos quedamos toda la noche.
Cuando amaneció coloqué a Katia en su cuna y empecé a hacer el desayuno. Supongo que Seth debió de oler los huevos con jamón que estaba preparando, pues en menos de cinco minutos apareció a mi lado.
-¿Dónde está mi esposa favorita?- canturreó abrazandome por la cintura.
-Soy tu única esposa.- repliqué con una mueca divertida.
-A veces lo olvido...- murmoró guiñando un ojo.
-¿QUË?- grité levantado el tenedor.
-Era broma... baja eso.- en ese momento Katia empezó a llorar.- la has asustado... o simplemente tiene hambre.
-Le prepararé el desayuno.- dije mientras ponía un bibérón en el microondas.
-¿Sabés? Sigo sin aconstumbrarme a que te muevas tan rápido.- gruñó y desapareció para buscar a Katia.
Sonreí y miré por la ventana. Hacía un día expléndido. Quizás debería ir a vistitar a Alice o llevar a Katia de paseo. Pero, ahora me pregunto, ¿dónde estás Sheere?
Sheere, ¿sabés qué?
Máma me dijo que cuando naciste llorabas más que yo, es extraño, teniendo en cuenta que ahora yo soy la que más llora... Pápa me dijo que solía tener pesadillas, porque no me gustaba estar sola... supongo que es lo contrario a ti... te gusta la soledad. A veces pienso que eres como un gato callejero. No hablas, y cuando te acercas para decir algo, sacas las garras y arañas.
Sé de sobra que leerás esta carta y la tirarás por la ventana, o por el retrete. Pero valió la pena que hayas pensado por un breve espacio de tiempo en mi. Por favor, no dejes que esto pueda contigo,
con cariño,
Katia.
Me alegro de que me hayan convencido para seguir la historia! Por favor comenten... ¡me gustaría que me dijesen lo que les parece la historia!
Continuuo!
Besoos...*]
