Notas de autoras:

Mistralax: Bueno un nuevo cap! al fin veremos si éste viejo Rou, se atreve a hablar...

Carlac94: Y es tan largo como nos gusta, disfruten! :)

Advertencias:

Teorias locas, supuesto misterio... algo de drama. Moralismo u,u


Serie de eventos

Capítulo

XXXV

"Verdades"


Estaba leyendo un artículo bastante interesante sobre una teoría alquímica en la actualidad, imaginando que en esos momentos realmente sería influyente en la ciencia y tecnología hoy en día; cuando unos suaves golpes en su puerta lo interrumpieron.

Algo alarmado se puso de pie. Nadie, en el tiempo que llevaba viviendo ahí había tocado alguna vez su puerta, excepto las recientes visitas de su ahijado y ese mocoso albino. Dedujo de inmediato que habían regresado a dar lata. Tomó su arma, ahora sí dispuesto de por lo menos disparar al aire si era necesario para que entendieran su mensaje.

Cuando abrió la puerta y apuntó el arma sin dar tiempo para saber con quién se encontraría. Pero frente a él se encontró con el insolente hijo de Elyurias. Escuchó un grito al fondo y ante eso decidió bajar el arma.

-¿Qué quieres ahora?

Nezumi pareció reaccionar. Estaba algo pasmado de encontrarse cara a cara con el cañón de una escopeta pero era de suponerse que no sería bien recibido.

-Venimos a hablar. Más bien a que respondas nuestras preguntas.

El hombre mantuvo su vista al frente viendo aquella mirada fría por parte de Nezumi. Tenía en cuenta la idea de disparar pero simplemente bajó su arma con molestia.

- De verdad que eres molesto - siseó mientras miraba de reojo a Shion y Rikiga.

Rikiga aprovechó que había bajado al arma para acercarse unos pasos.

- Lamento que tengamos que molestarte pero necesitamos de verdad hablar contigo y no nos iremos hasta que nos des las respuestas que queremos.

Rou dibujó una sonrisa insolente en su rostro- Aún no pierdes tu mañas de reportero molesto, viejo calvo.

- Vaya. Pensé que no me recordabas.

- Eras un reportero bastante molesto en esa época.

Ya se había cansado de que le estuvieran siguiendo. Sabía que aunque los ahuyentaran volverían. Además no lo hacía por ellos sino por el bien de su "amada Diosa".

- ¿Por qué no nos has disparado? - preguntó Nezumi algo altanero viendo que el hombre no bajaba la guardia pero no lucía tan severo como antes.

- Aquí el que debería hacer las preguntas soy yo - exigió haciendo que Nezumi y Shion se sobresaltasen por el repentino tono de sus palabras.

- ¡Ja! no se supone que estés en posición de exigir. Además eso no justifica tu repentina amabilidad - dijo Nezumi.

- Sólo han venido por esa rata de laboratorio - señaló a Shion detrás de ambos.

Nezumi frunció el ceño al oír aquel horrendo sobrenombre.

- Parece que te enojaste - dijo con burla Rou.

- Te voy a... - Nezumi se había dejado llevar por sus impulsos pero Shion y Rikiga le habían retenido.

- ¡Nezumi, no lo hagas!

- Tu predicción es acertada - dijo Rikiga ignorando por completo a Nezumi y el comentario ofensivo. - Solo queremos que nos digas lo que sepas.

- Ya estoy harto de ustedes. En especial de ti muchachito - señaló a Shion con la mirada quien se estremeció al oírle. Rou entró de vuelta a su cabaña y los tres se quedaron viéndose las caras.

- ¡Si no piensan entrar los dejaré afuera y no duden que no volveré a abrirles!

Nezumi no supo si de verdad lo que le había dicho había surtido efecto pero así parecía. Solo le parecía extraño ese repentino cambio.

Los tres asintieron y decidieron entrar.


Hacer las compras estos últimos días no había sido nada fácil. Simplemente por hecho de que era Nezumi quien cargaba sus bolsas y había decidido salir a caminar un poco, no es que ella fuera una floja pero aquellas bolsas eran algo molestas para caminar.

No entendía como algunos artículos básicos de primera necesidad podían pesar. Se había desviado de su casa con la intención de ir a la panadería. Hacía un buen tiempo que no había vuelto a probar aquellos pasteles. Debía cuidar su figura pero uno no le haría daño y estaría segura que a Nezumi le gustaría ver uno en la nevera cuando volviera.

Frente a ella la panadería Karan. Se acercó viendo que estaba cerrada. Era extraño, quizás algo había pasado con la madre Shion y ella que quería verla para conversar un poco. Decidió volver a su casa. Definitivamente hoy no tenía suerte. De pronto un carro pitó a su lado. Se sobresaltó al oír el repentino ruido.

El automóvil negro se acercó lentamente a ella. Algo extrañada se quedó a ver. La ventanilla bajó y pudo ver un rostro conocido.

- Señor Fennec.

- No me diga señor. Me hace sentir viejo - ella quiso reír pero él la interrumpió - Si quiere la llevo. ¿No están algo pesadas sus bolsas? - ella miró sus bolsas y asintió.

- Pero tranquilo. Caminar es bueno. Además me propuse volver caminando a casa.

- Qué lástima y yo que quería charlar con usted ahora que la había visto.

- Pues...

- Vamos será una vuelta además el camino desde aquí es largo la dejaré en la estación.

Ella pareció meditarlo un poco y al final accedió.

Una vez dentro Fennec no pudo evitar lanzar una mirada rápida a la panadería.

- Y dígame, estaba dando una vuelta por el vecindario - dijo ella divertida.

- Algo así. Quería comprar algo de pan en esa panadería pero está cerrada.

- Que casualidad. Yo también! el hijo de la dueña es amigo de mi hijo y como sé que le gusta tanto este lugar quise venir a comprar un poco.

- Vaya, de verdad es una lástima que esté cerrado - dijo Fennec fingiendo preocupación.

- Si, ahora está en un viaje de excursión a No.5. Las escuelas tienen métodos muy raros de enseñanza.

Fennec alzó una ceja y sonrió.

-Ni me lo digas -bromeó - Pero al final resulta que esos extraños viajes si sirven.

Elyurias sonrió divertida.

- ¿Entonces esa panadería es de una conocida? -necesitaba saber más y confirmar si le pertenecía a la rata de laboratorio. Aunque no había mucho que analizar, por lo menos ya tenía noción de donde vivía el albino.

- Si, la madre del mejor amigo de mi hijo... realmente te recomiendo sus panes.

-Estoy seguro que sí y el lugar se ve acogedor -dio vuelta a la esquina, desconcertando a Elyurias.

-¿No íbamos a la estación? -se sintió inexplicablemente insegura.

-Tomé un atajo -le sonrió para calmarla y funcionó - Venía escuchando la radio, y dijeron que en la avenida principal hay mucho tráfico.

-Oh, ya veo.

-Entonces un viaje escolar -regresó al tema en un suspiro, fingiendo estar más concentrado en el volante que en la plática - Pero he escuchado que No.5 es algo retrogrado.

-Bueno yo ya he ido varias veces, a nivel artístico es admirable.

-¿En giras?

-La mayoría de veces y una que otra para visitar a un amigo muy querido... supongo que lo debes conocer, trabajó en ese laboratorio.

-¿En serio?, ¿cómo se llama? -ahora sí estaba muy interesado.

-Rou.

A Fennec no se le hizo conocido el nombre, concluyó que quizás debía preguntarle a Rashi.

-No estoy seguro, quizás trabajó antes de que ingresara yo - intuyó

-Puede ser -respondió la diva algo decepcionada.

En un abrir y cerrar los ojos habían llegado a la estación del metro. Elyurias tomó sus cosas y Fennec la ayudó a bajar y cargar. La acompañó hasta la casilla de boletos.

-Bueno, muchas gracias por traerme.

-¿Segura que no quieres que te lleve a tu casa? -rápidamente Elyurias negó.

-En verdad quiero caminar... pero en serio, gracias.

-Gracias a ti por hacerme compañía -dijo galante - Espero verla pronto.

-Yo también.

Una vez que Elyurias desapareció, Fennec tomó su teléfono. Había muchas cosas que informar a su compañero.


El silencio se prolongó más de lo que esperaban o deseaban. Ninguno se atrevía a hablar por más que se estuvieron formulando preguntas durante el viaje de ida. Nezumi fue quien lanzó un suspiro, casi pidiéndole ayuda a Rikiga, pero éste parecía igual de confundido.

-Si no tienen nada de qué hablar, lárguense -gruñó Rou, tras darle un sorbo a su té.

-El virus de la abeja-Shion comenzó recibiendo solo una mirada fría por parte del científico -¿Qué es realmente?

Rou exhaló aire.

-Un virus -repitió, burlándose del albino.

-Eso ya lo sabemos -Nezumi interrumpió con molestia -¿Para qué propósito lo crearon?

-Esa es información confidencial.

-Como si realmente los obedecieras.

-Cambien de pregunta o váyanse -todos intercambiaron miradas.

-La cura del virus, la que miré la última vez.

-Ah sí... -dijo exhausto - La última vez que invadiste mi propiedad... no existe una cura como tal.

-... Mientes -Nezumi lo acusó de repente - Si no nos dices olvida la paz que tenías.

-¿Una amenaza? -lanzó una carcajada que incomodó a Shion - De acuerdo, de acuerdo... si existe la cura y si funciona... pero solo a aquellos a los que no les ha afectado el virus.

-¿Qué...?

-Lo siento por ti, muchacho; pero una vez que eres portador del virus ya no hay nada que puedas hacer.

-¿Cómo sabes eso? -Rikiga habló -¿Acaso ya lo probaste con una víctima?

-No, pero no falta ser genio para saberlo... ese virus solo trae la muerte -exclamó de pronto interesado. Se acercó a Shion y lo tomó fuertemente de la muñeca. Nezumi iba a atacarlo cuando se dio cuenta de lo que miraba Rou: la cicatriz -Lo único que no me explico es el porqué no estás muerto y solo obtuviste este aspecto físico.

-¿Nunca había pasado antes? -Shion tropezó con su lengua. De repente fue tomado del cuello de la gabardina con cierta brusquedad.

-¡Basta! No lo toques de esa forma -Nezumi lo empujó lejos. Rou solo guardó silencio. Permanecieron en ese mutismo por largos segundos hasta que el padrino de Nezumi salió de la habitación en busca de algo. Cuando regresó les entregó un libro que Shion reconoció.

-Aquí tengo toda la investigación y también la cura, que dudo que funcione.

-¿Por qué tan amable?

-Creo que ya es momento de cambiar la página, además ustedes son muy molestos - dijo con cansancio - Escucha bien muchacho -miró a Shion - Lo que tienes son síntomas del virus, a todos los experimentos les pasó lo mismo, pero parece que el proceso se detuvo contigo, dejando solo la cicatriz y el cabello blanco.

-¿Por qué?

-No estoy seguro... quizás la abeja no estaba del todo manipulada y su veneno no era tan fuerte como las demás. Hay muchos factores que pudieron influir.

-Tengo otra pregunta para ti... la vez que fui a Moon Drop encontré a varias personas que de repente se convertían en ancianos muriendo al instante, ¿ese es el objetivo del virus?

-... Sí. Más bien es acelerar el deterioro de las células y provocarle al individuo una muerte nada placentera.

Shion se quedó atento escuchándolo y sentía la ira recorrer de pronto sus venas. Lo tomó del cuello de la camisa, zarandeándolo lo más que podía, sacando una fuerza que no sabía de dónde.

-¡¿Por qué crearon algo como eso?! - dijo alterado.

-¡Shion, detente! -gritó Nezumi.

Rikiga lo tomó de las axilas y lo alejó de aquel hombre tan peligroso.

-... Porque fue un pedido.

- ¿Un pedido? - preguntó Rikiga.

- - No es algo que les convenga escuchar. Simplemente fue orden de un superior estudiar las características de ese virus. Claro que muchos de esos experimentos se basaron en el ensayo y error y hubieron más errores de lo que pensamos.

- Aun así. ¿Sabiendo eso por qué no se detuvieron?! - gritó Shion algo enojado.

- Ordenes son ordenes mocoso. Ya al ver que no era algo que se pudiera controlar decidieron suspender las pruebas.

- Pero las han reanudado - dijo Nezumi ganándose la mirada de su Padrino.

- Ese no es mi problema como ya les he dicho.

- ¿Pero por qué las comenzaron? - habló Rikiga algo pensativo.

- Debe ser su culpa - señaló a Shion.

Shion no sabía a qué se refería.

- Una rata que logra sobrevivir es motivo suficiente para comenzar de nuevo.

- ¿Qué? - Shion le miró sorprendido. Entonces era su culpa que aquellos experimentos iniciaran. Esas personas que habían muerto. Era su culpa. Su tembló levemente sintiendo el peso de aquellas palabras.

- Shion nunca fue una rata de laboratorio - expresó Nezumi fríamente - El nunca había estado allí.

- No significa que no fuera un candidato.

- ¿Eh? - tanto Rikiga como Nezumi estaban confundidos.

- Las personas que tenían que estuvieran relacionadas al laboratorio de una u otra manera eran seleccionados para experimentar.

- Pero mi madre... ella nunca.. - Shion tartamudeó.

- Tu madre quizás te haya llevado voluntariamente.

- ¡Karan no haría eso! - gritó Rikiga. Él sabía que esa mujer a la que tanto apreciaba no sería capaz de hacerle daño su propio hijo.

- Existe también la posibilidad de que ella nunca le haya llevado allí. Pero sabían donde vivía y habían otras maneras de llevar a cabo el experimento sin tener que estar en el laboratorio.

- Por eso hubieron repentinos casos muertes en domicilios en aquel tiempo. Creían que era una extraña epidemia, pero rápidamente cesó - Rikiga analizó.

- ¿A qué te refieres? - preguntó Nezumi.

- Hace algunos años hubo casos de personas que habían muerto en extrañas circunstancias, pero los que murieron siempre eran reportados como si fuera algo menor, aunque no dejaba de ser numeroso y extraño que hubieran tantos incidentes. A los familiares se les dio una buena suma de dinero, así que con eso consiguieron callarlos a todos.

- Veo que haces muy bien tu trabajo, viejo calvo.

- Aún así ¿qué hay de la cura? - exigió Nezumi.

- Ya me tienen harto con ese tema. Ya te dije que no existe una como tal. Pero existe un componente que solo puede ser usado en personas sanas. Ese muchacho va a morir de todas maneras, lento pero seguro - dijo cruelmente y Nezumi le tomó del cuello de la camisa - Puedes golpearme si quieres pero eso no te traerá lo que tanto ansias - dijo con burla.

- Usted dijo que yo era el primero que sobrevivía. ¿Qué hay de mi sangre? - dijo Shion después de tanto analizar sus palabras.

- No te puedo decir nada en concreto, no tengo los equipos necesarios darte un resultado - suspiró - Pero tu ya has visitado las instalaciones y ellos ahora deben tener una muestra de tu sangre. Les has dado una pieza importante, por idiota.

Shion sintió que aquello era como un regaño. Era cierto. El doctor Rashi había sacado numerosas muestras de sangre siempre asegurando que debían seguir investigando.

- ¿Si el virus está completo que van a hacer con él?

- ¿No es obvio?

- Un arma biológica - susurró Rikiga.

Tanto Nezumi como Shion se miraron asustados.

- Es un buen acierto, viejo calvo. Pero su plan está en una calle ciega no podrán llevarlo a cabo de todas formas o será un total fracaso.

- ¿Cómo puedes estar seguro? - preguntó Nezumi.

- Yo mismo tomé mis precauciones. Solo hay una persona que puede ser el detonante del virus. Si la encuentran y la matan. entonces todo estará bien.

-¡¿Qué?!


Llevaba al menos unos cinco minutos en el metro ya casi estaba punto de ser anunciada la estación donde debía quedarse. Casi sentía algo de vergüenza de ver el vagón decorado con su imagen solo esperaban que no la reconocieran allí. Tal vez debió pedirle a Fennec que la llevara a su casa.

- ¿Es usted la mamá de Nezumi? - oyó la voz suave de una chica. Pudo ver que tenía el mismo uniforme del instituto donde su hijo estudiaba.

- ¿Quién... Ah tú eres... - recordó que era la chica con la que Nezumi estaba el día de la obra.

- Soy Ann, es un placer.

- Oh disculpa de verdad que no recordara tu nombre. El placer es mío - ella rió escuchando que llamaban a su estación - Lo siento ya debo bajarme.

- No se preocupe yo también me bajo aquí.

Ambas salieron de la estación, la muchacha le dijo que vivía a pocas cuadras. Se preguntaba ¿por qué Nezumi nunca la invitaba a comer un pastel o a tomar algo?

- Disculpe señora pero quisiera hacerle una pregunta - ella asintió esperando su pregunta - Nezumi no ha venido estos últimos días clases. ¿Está enfermo?

- ¿Enfermo? no. es solo que tiene un viaje escolar... - dijo con inocencia.

- ¿Viaje escolar? -una sonrisa maliciosa estuvo a punto de asomarse en su rostro - Pero si no han pautado uno... upss - ella se calló de golpe aunque por dentro sintiera que se había ganado la lotería.

Elyurias se quedó pensando detenidamente sus palabras. ¿Cómo había sido tan tonta?

- Lo siento. No sabía que...

- Tranquila. No pasa nada.

Ann se despidió de ella al estar cerca del edificio donde vivía.

Se encaminó a su casa subiendo por el ascensor. ya le comenzaba a doler la cabeza y la sangre a hervirle.

- Solo espera a regreses niño malcriado - mascullaba mientras dejaba las cosas en la mesa de la cocina.


-¡¿Quién es?! -Shion estaba muy tenso.

Rou se encogió de hombros desatendiéndose del tema.

-Mientras no cante cuando sea el momento, no habrá porque preocuparnos.

-¿Cante? -Nezumi lo miró confundido -¿Por qué una persona es un detonante?

-No es solo eso, es la combinación de la voz con la canción... pero como ya les dije, no hay problema.

-¿Cómo no va a haber problemas? -Rikiga frunció la entreceja, era obvia la respuesta - Tienen la sangre de Shion, incluso ya podrían haber mejorado el virus.

Rou suspiró.

-El virus no lo podrán terminar ¡Dios! ¿cuántas veces se los he dicho?

-¿Los del laboratorio tienen idea de quién es?

-Obviamente no -Rou estaba perdiendo la paciencia, eran preguntas realmente estúpidas -¿Tienen más preguntas? Porque si no ya pueden irse al diablo por mi parte.

El trío intercambió miradas. Shion bajó la cabeza.

-... El virus al ser detonado, provocará la muerte -susurró, sintiéndose nuevamente asustado.

No había más que decir y todos lo sabían pero no querían desaprovechar esa oportunidad. Tantas preguntas que tenían y tanto que les había costado convencerlo de hablar. Y a pesar de tantos minutos que habían invertido en la plática parecía que se irían con las manos vacías. Tenían muchas dudas, pero no sabían cómo formularlas o, en el caso del oji rubí, ya no deseaba descubrir más cosas.

A esas alturas Shion estaba tan resignado que creía mejor dejar de luchar y esperar el día de su muerte... porque de todas formas pasaría ¿no? Tarde pero pasaría. Lo mejor era vivir normal y dejar de preocuparse por cuestiones que no podía resolver o evitar.

Fue el primero en ponerse de pie y dirigirse a la puerta, con esa misma pesadez. Nezumi y Rikiga se acercaron para detenerlo más no lograron convencerlo.

Rou lanzó un bufido una vez que el albino salió.

-Al parecer no pudo soportar la verdad -recibió una mirada furibunda por parte de su ahijado -Pensé que sería más fuerte.

-No lo juzgues.

-Si no tienen nada que decir márchense, suficiente ya he hecho con soportarlos y responderles todas sus estupideces, así que no me vuelvan a molestar jamás.

-Eso lo decidiremos nosotros -Nezumi lo retó.

-No llegaran a eso. En el cuaderno que les di viene toda la información que necesitan, no sean perezosos y léanlo.

Ante esa idea ninguno de los dos lo contradijo. Lo único que les restaba hacer era regresar al hotel y husmear en ese cuadernillo para así poder formular sus conclusiones. Rikiga, por mera educación, le agradeció y Nezumi salió sin decir más.

En la entrada, Shion yacía sentado en el primer escalón. En el momento en que Nezumi lo visualizó se le fue transmitido tanta tristeza y desesperación que incluso le dieron ganas de brincar todo sistema de seguridad en Moon Drop con tal de golpearlos.

-¿Estás bien? -Shion se encogió levemente pero al menos levantó la mirada, mostrando una sonrisa nostálgica.

-Lo estoy -susurró. El pelinegro le dio la mano para ayudarlo a levantarse, la cual fue aceptada sin vacilación.

-Regresemos con Karan e Inukashi -sugirió Rikiga con un semblante serio, compartiendo y entendiendo a el albino.

Una vez que las encontraron fueron recibidos con un sin fin de preguntas que Rikiga tuvo que frenar, entre que lo estaban hostigando y por el bien de Shion. Acordaron entonces leer el cuaderno una vez en el hotel y ahí responderían o tratarían de, todas las interrogantes de las chicas.

En el camino de regreso el silencio de Shion solo preocupó a los demás, sobre todo a su madre y Nezumi. Éste último se había asegurado de mantenerlo cerca, quería decirle con esa acción que no estaba sólo y jamás lo estaría.

Se desviaron de su destino por sugerencia de Inukashi, diciendo que podrían ir a un restaurant, después de todo ya era hora de comer y la mayoría escuchaba su estómago rugir. El lugar desprendía un ambiente cálido y cómodo y la comida parecía ser típica de la ciudad. En ese momento abordaron un poco del tema, superficialmente, para suerte de Shion; ciertamente en ese instante lo que menos quería era hablar de eso; pero pronto se desviaron.

Cuando finalizaron, tomaron un taxi para regresar al hotel.

Quedaron que descansarían una hora y después se reunirían en la habitación de Rikiga. Pero a pesar de todo ese tiempo para relajarse, Nezumi no podía hacerlo por más que lo intentara. Necesitaba ver a Shion, y con urgencia.

Se desplazó hasta la habitación de éste; claro, siendo seguido por los ratoncitos. Karan le abrió un tanto desconcertada pero en seguida le sonrió.

-¿Está Shion?

-Salió a dar un paseo -anunció algo preocupada -Nezumi... ¿tú sabes por qué luce tan decaído?

-... No estoy seguro, para eso quería verlo... supongo que por lo que averiguamos.

Karan guardó silencio, creyendo que si quería saber la verdad debía conocerla dentro de una hora. Le sonrió por última vez, antes de que Nezumi se despidiera.

Ahora la pregunta era, ¿dónde estaba Shion?

Al final tenía que recorrer los pasillos para encontrar a Shion. No es que fuera tan difícil hacerlo, tenía el cabello blanco. Decidió bajar ya que fue la opción más coherente que se le ocurría de donde pudo haber ido.

Abajo no había mucha gente por no ser temporada turista solo los empleados de la recepción.

Preguntó si alguien le había visto pero ninguno de ellos parecía saberlo y por la descripción que les daba parecían confundidos. Incluso pensaban que buscaba a su abuelo.

Con algo de molestia siguió recorriendo el gran hotel. Miró de reojo a los ratones en su chaqueta.

- Ustedes no se queden de vagos y ayúdenme - exigió.

Los ratoncitos parecían haber entendido así que Hamlet se bajó de la chaqueta de Nezumi bajo la mirada asombrada de éste. No esperaba que de verdad lo hiciera.

El ratoncito parecía haber rastreado el olor de su amo corriendo inmediatamente. Nezumi no tuvo más opción que ir detrás de él.

Había un jardín trasero del cual no se había percatado. La verdad no se había tomado el tiempo de explorar el lugar. Había algo de iluminación por algunos faroles cercanos. Casi perdía de vista a Hamlet entre las plantas y las sombras.

Finalmente cerca de algunos arbustos estaba un bulto reconocible.

Era Shion sentado en una de las bancas.

- ¡Shion! - le llamó de manera tal que el albino se sobresaltó al escucharlo.

Shion se quedó impresionado viéndolo. ¿Cómo le había encontrado? Hamlet se subió de su pantalón hasta su abrigo.

- Él me ayudó a encontrarte- explicó Nezumi. Shion acarició levemente al ratoncito. Nezumi aprovechó a sentarse en el espacio vacío de la banca quedando algo apegado a Shion - Dime ¿Te molesta lo que él ha dicho?

- No lo sé. Pero de cierta manera me siento acorralado y me da miedo. Pensé que tendría otras alternativas.

- Tú no morirás. Encontraremos la manera - dijo algo preocupado por la actitud pesimista de Shion. - Mataremos a quien tengamos que matar y nada podrá hacerte daño.

Shion miró algo confundido a Nezumi, casi con miedo.

- ¿Hablas de matar esa persona? - Nezumi asintió - No quiero - expresó - No quiero que nadie más tenga que morir. No podría matar a alguien solo para beneficiarme.

- Eres tú o esa persona Shion. Además si sigue existiendo cabe la posibilidad de que le encuentren y entonces millones podrían morir también.

- ¡No está bien! - gritó Shion - Matar a alguien simplemente porque sí. Entonces prefiero morir yo, Nezumi. La verdad sabía que era una calle sin salida, pero trataré de disfrutar cada día.

- ¿Acaso te estás rindiendo? - dijo incrédulo.

- Sólo estoy cansado, Nezumi. Además ha sido mi culpa que sigan muriendo esas personas, por mi culpa han vuelto a experimentar. Si yo tan sólo no hubiera ido a ese lugar.

- Tú no tienes la culpa. Nadie sabía lo que había tras todo esto. Yo buscaré una manera de salvarte Shion - dijo Nezumi con firmeza.

Shion sintió su cuerpo estremecerse ante aquellas palabras. Sus labios casi le temblaban pero no era por el frío y sentía que su nariz le picaba al igual que los ojos, quería llorar. Instantáneamente se volteó para que Nezumi no le viera así. Trataba de todas las formas de limpiarse las lágrimas pero no podía hacer que se detuvieran.

Nezumi se había acercado silenciosamente tomando la mano de Shion para girarlo y que le viera fijamente.

Casi pudo dibujar una sonrisa y quitó con sus fríos dedos las lágrimas que salían de los ojos de Shion.

- Majestad, no debe llorar.

- No puedo evitarlo. Eres un tonto por decir esas cosas - dijo algo desesperado por dejar de llorar.

- Entonces tendré que usar la medicina mágica.

- ¿Medicina? - Shion no pudo seguir hablando ya que Nezumi había posado sus labios sobre los suyos.

- ¿Y bien Majestad?, parece que sus lágrimas se han detenido - Shion se sonrojó algo avergonzado.

Los chillidos del ratón blanco hicieron que ambos volteasen a verlo. Hamlet parecía reclamarle algo molesto a Nezumi sobre el hombro de Shion.

- ¿Hamlet? pero qué te ocurre? - Shion lo tomó entre sus manos.

- Parece que está celoso - dijo divertido. Shion volvió a ruborizarse - Bien. Debemos volver dentro hace mucho frío y Rikiga dijo que nos reuniésemos pronto en su habitación.

Shion asintió levantándose de la banca.

Nezumi lo imitó con una sonrisa, le parecía bastante gracioso que un roedor se descolocara con escenas como esas.

Impulsado por seguir descubriendo más de esas acciones en el ratón blanco, que parecía ser el más listo de los hermanos, tomó a Shion de la mano para llamar su atención y unió nuevamente sus labios. Efectivamente Hamlet volvió a chillar y levantó sus patitas delanteras.

- Parece que quiere pelear conmigo -el pelinegro se carcajeó. Shion solo se ruborizó.

Caminaron sin detenerse hasta la habitación de Rikiga e Inukashi. Cuando se les fue abierta la puerta, notaron que todos yacían reunidos y al parecer habían comenzado la plática. No tardaron en ponerse al corriente: ya habían abarcado la mayor parte de la conversación del padrino de Nezumi y también intuyeron que era la sesión de preguntas.

-Los esperábamos para leer esto.

Tanto Shion como Nezumi se tornaron serios, Rikiga les mostró el cuaderno para después abrirlo en la primera parte. Antes de empezar se aclaró la garganta:

"El jueves realizamos una serie de experimentos con algunos animales. El virus parecía surtir efecto en la mayoría de los roedores, obviamente por tener una estructura tan parecida al ser humano; sin embargo, la muestra debía ser revisada nuevamente, algo nos indicaba que no era suficiente ese descubrimiento para dar finalizada nuestra tarea"

Rikiga cambió de página, seguido, tras una observación tardía en el contenido general del libro, afirmó el hecho de que las anotaciones no tenían seguimiento, parecía tener saltos en el tiempo.

-"Estábamos en medio de un callejón sin salida. Por un lado teníamos que concluir con el pedido y por otro para hacerlo necesitábamos recursos, y no animales como huéspedes del virus, al contrario; por lo que resultaba muy difícil tomar una decisión, después de todo estaba en contra de nuestros valores... bueno, los míos. Rashi parecía el más decidido y logró convencer a los otros socios, pero a mí no. Ese virus podría resultar fatal para la vida de las personas, lo sabía en un principio pero siempre evadí el tema. Ya estoy cansado de esto... sin más remedio he tomado mis precauciones, creando un antídoto sin que nadie lo supiese, salvo mis hombres de confianza. Día a día, incluso días extras me quedaba y debo aprovechar cada momento de descanso para concluir mi travesura, como decían mis fieles amigos. Logré crear un antídoto que funcionó en todos los casos, la única prueba que faltaba era si resultaba o era compatible con el sistema defensivo de un ser humano. Lamentablemente ese experimento estaba tan cerca de mi alcance que mejor lo consideré lejano. No quería experimentar con nadie y esperaba que no fuera necesario, porque realmente la cura parecía factible e inmune"

"Fui llamado el día Martes, el día que se supone era mi descanso. Me habían informado que teníamos material para seguir con la investigación y no cabe decir que me pareció una muy buena oportunidad para continuar con el proyecto. Pero jamás imaginé que habían traído seres humanos para que se les aplicara el virus. Al principio traté de negarme, pero podría ser una buena oportunidad también para concluir mi antídoto. El primer sujeto a tratar era un hombre de aproximadamente 40 años. Bastó inyectar el virus y al segundo éste pareció tener efecto, los síntomas eran los mismos que habíamos previsto y se podía decir que teníamos un gran avance casi al punto de anunciar como éxito este proceso. Motivo de fiesta, pensaron mis compañeros, pero el hecho de haber asesinado a alguien, creyendo que sería lo suficientemente rápido para aplicar la cura, no me dejaba en paz. La conciencia me carcomía por dentro. Mi última semana la dediqué por completo a terminar la cura pero en un descuido por confiar plenamente en alguien, éste me había traicionado, acusándome con Rashi y los otros y exponiendo mi secreto. Robert, lo recuerdo, fue quien me previno de eso y me dio tiempo suficiente para destruir todo rastro del la investigación. Bastaba solo mi mente para recordarla y vaya que logré hacerlo. Me vi en la penosa necesidad de renunciar y huir de No.6, sin embargo aún tenía comunicación con otros trabajadores, enterándome después que Moon Drop cometía la peor de las barbaridades y que tanto temía y quería rechazar: experimentaban con humanos"

-Eso debió ser cuando se dio el caso de mucha gente desaparecida -Inukashi dijo, recordando que se los había explicado hace mucho a Nezumi y Shion.

-... Resumió mucho su vida -Nezumi afiló la mirada. Eso no los llevaba a nada.

Rikiga cambió de hoja rápidamente.

-Aquí se describe como hizo la cura pero... realmente no le entiendo, ¿qué dice? -preguntó para sí -¿feni-fenilalino-nofortres?... ¿qué es eso?

-¿Qué más viene?

El hombre leyó más contenido.

-Parece un poema... "Con tu mirada plateada puedo recordar el metal con el que trabajaba" Qué pésimo.

El pelinegro le arrebató el cuaderno, saltando toda esa parte.

-"Perdóname por usarte a ti ... comprenderás que eres la única persona a quién confiaba... pero mis predicciones son ciertas, el virus no resultará... perdóname y solo espero no te descubran"

-¿A quién le escribe? -Shion preguntó, más Nezumi no supo responderle, tan solo concluyeron que era la persona de la que hablaba Rou.

-"No te olvides de lo que te conté... Mi Silvana"

-¿Silvana? - todos susurraron extrañados.

Nezumi se apartó un poco un tanto exhausto del intento poético de ese hombre.

- ¿Eso significa que se trata de una mujer? - dijo Rikiga extrañado.

- Así parece - susurró Nezumi.

- ¿Pero ese puede su nombre? - preguntó Inukashi.

- La verdad no lo creo - intervino Karan - Quizás sea un apodo.

- ¡Pero esto no ayuda mucho! No sabemos su nombre - dijo exasperada Inukashi.

- Ese es un pequeño detalle. Pero supongo que él no nos los dirá.

Shion se había quedado pensativo. La verdad es que no parecía ser una pista muy concreta.

- Solo llegamos a otro callejón sin salida. ¿Además sabes cuantas personas deben existir en No.6?

- Ese no es el problema principal - dijo Nezumi - El problema es si vive allí o en cualquiera de las otras ciudades.

- Pero es extraño. no parece el tipo de hombre que lleve un romance - dijo Rikiga - Además parece confiado de que no será hallada.

- Él dijo que...- Shion pareció recapitular las palabras del padrino de Nezumi - Mientras no cante estará todo bien.

- Entonces solo pone las cosas más difíciles, además puede ser algo figurativo.

- Quizás si tenga que ver con una canción - intervino Karan, todos voltearon a verla - Los sonidos son algo muy importante en el reino animal, sirven para comunicarse, así que si tiene que ver con una canción es factible. Ahora el misterio es que ¿quién puede producir una frecuencia que pueda activar el virus. Debe ser alguien con una buena voz.

- Sea quien sea será un problema hallarle.

- ¿Y qué haremos si le hallamos? - susurró Shion.

- Tal vez esa persona tenga una pista o sepa como curarte - dijo Karan.

Pero Shion aún no parecía convencido.

- Shion no le vamos a hacer nada a esa persona. Debe haber otra manera de parar todo esto - dijo Rikiga entendiendo a que se refería.

Nezumi no decía nada. La verdad no sabía si mantener en pie aquellas palabras. Si encontraban a esa persona y no había solución más que aquella horrible propuesta por su Padrino, ciertamente no sabría qué hacer. ¿Acaso tendría la fuerza de voluntad suficiente para matar a alguien? siempre y cuando fuera un desconocido ¿no? tenía que estudiar todas las posibilidades por el bien de Shion.

Shion salió de la habitación diciendo que estaba cansado. Ya que los adultos parecían conversar o tratar de recordar algún dato acerca del Padrino de Nezumi.

Nezumi simplemente le siguió con sigilo viendo que Inukashi se había quedado dormida de aburrimiento en la cama.

Shion estaba en el pasillo abriendo con la llave electrónica la puerta de su habitación entrando para cerrar la puerta justo cuando un pie en medio se lo impidió. Inmediatamente reconoció la punta de la bota de Nezumi.

- ¿Nezumi? - abrió la puerta dejando ver al joven.

- Pareces cansado Majestad.

- Voy a dormir.

- No lo digo por eso.

- Es solo que me preocupa.

- ¿Te preocupa alguien que no conoces? - sabía que se refería a la persona mencionada como "Silvana" en aquel diario.

- Sé que sonaría hipócrita si dijera que sí pero realmente me asusta la idea de que esa persona tuviera que morir. No lo entiendo...

- ¿Qué no entiendes?

- ¿Por qué tuvo que elegir a una persona que amaba para hacerle eso? - aquello Shion lo susurró como si de verdad le doliera.

Nezumi simplemente no sabía que responder. Sabía que su Padrino era un hombre desconfiado y que no parecía relacionarse con nadie a parte de sus padres. Incluso su madre hablaba del parecido que había entre su padre y ese hombre. ¿Pero acaso existía alguien más en quien pudo confiar?

- La verdad desconozco sus razones pero debe ser alguien confiable.

Shion no dijo parecía algo afectado por aquello.

- Él sabe que no le hallaremos - dijo burlón - Por eso nos entregó ese diario.

- ¿Pero y si el laboratorio le haya?

- Lo dudo.

- Existe la posibilidad, Nezumi - dijo temeroso.

- No sucederá - dijo con seguridad. Aunque sabía que podía pasar y cuan seguras podían ser sus palabras. No había garantía alguna de que aquello pasara.

Shion se adentró en la habitación sentándose en la cama. Quizás era el cansancio que le tenía algo embobado que no le dejaba concentrarse como quería y pensar claramente. Aún así quería confiar en las palabras de Nezumi.

Nezumi le siguió cerrando la puerta tras de si. Vio a Shion que realmente parecía cansado, pero aún así no dejaba de parecer adorable y apetecible a su vista.

Se acercó aún más tocando el cabello suave de Shion.

- Ve a cambiarte o piensas dormir con esa ropa puesta.

Shion parecía no querer levantarse - Déjame quedarme así un poco más.

-¿Te sientes mal? -preguntó preocupado mientras se sentaba a su lado y continuaba sus caricias.

-No... solo es cansancio -respondió nuevamente. Nezumi lo atrajo suavemente, abrazándolo por la cintura - Quizás... esa persona ya ni vive en No.6

El pelinegro rió, Shion comenzaba a balbucear, síntoma de que pronto caería dormido.

-No lo sabemos, pero no te preocupes antes de tiempo.

Shion bostezó. Se puso de pie y se dirigió a su armario, dispuesto a sacar su pijama y ponérsela antes de quedarse dormido con esa ropa de vestir. Nezumi sonrió y se puso de pie.

-¿Lo ayudo a cambiarse Majestad? -le susurró en el oído después de abrazarlo por la espalda. El albino, como siempre: se ruborizó.

-N-No es ne-necesario... puedo hacerlo solo.

Nezumi hizo un gracioso puchero. Lo giró y empezó desabrochando el abrigo. Las manos temblorosas de la persona frente a él no podían hacer nada para frenarlo.

-Eres demasiado tímido... ¡Ah! pero la última vez tú habías sugerido el tener sexo -Nezumi se burló, dando en el blanco, a esas alturas Shion no se preocupaba por detener sus manos traviesas sino por disminuir el sonrojo.

-¡E-Eso no es cierto! -deslizaron su abrigo por sus hombros y sus brazos. ¡Dios! era tan vergonzoso -¡Basta!

El oji plata rió y le robó un beso, alejándose después. Tampoco quería incomodarlo aunque siempre resultaba igual de divertido; quería hacer las cosas bien y sabía que aún no era el momento para ese tipo de avance en la relación, con todo y eso del virus y el laboratorio. Primero lo primero: encontrar a esa tal Silvana.

-Silvana... -susurró. Por alguna extraña razón se le hacía conocido ese nombre.

Shion, quien yacía en el baño de la recámara con el seguro puesto, lanzó un enorme suspiro cuando recordó el evento pasado. ¿En verdad Nezumi quería hacerlo o era mera diversión? Estaba realmente confundido.

Terminó de ponerse su pijama y salió luego de que se lavó los dientes. Al hacerlo notó que el pelinegro lo esperaba sentado en la cama y con la mirada ida.

-¿Nezumi? -el otro pareció salir de su ensoñación, mostrándole una hermosa sonrisa.

-Te vez realmente lindo.

Otro sonrojo. ¿Por qué todo dicho y hecho por él lo apenaba tanto? Mejor decidió ignorar el cumplido, se sentó a su lado.

-¿Qué pensabas?

Nezumi negó con la cabeza.

-Solo en cosas... ese nombre, creo, me parece conocido.

-¿En serio? -dijo impresionado.

-Creo que ya lo he oído... quizás si lo pudiera recordar de donde.

-Sería algo muy bueno para avanzar en la investigación -Shion concluyó con una sonrisa, pero en seguida la borró -... Aún así...todo me parece tan extraño.

Nezumi lo miró.

-Siento que tu padrino sabía que algún día lo buscarías... no lo sé, puso todo en ese cuaderno, incluso el apodo de alguien que quizás conoces o conociste.

-Sí, es raro...

-Además... -bajó la mirada -Estamos más conectados de lo que imaginábamos...

Estuvieron un momento en silencio hasta que unos golpes en la puerta lo interrumpieron. Shion fue a abrir, era su madre.

-Pensé que ya estabas dormido -sonrió divertida - Incluso no sabía cómo llegaría a entrar.

Los tres rieron.

-Pero me alegra que aún estén despiertos. Definimos que mañana regresaremos a No.6

Ambos jóvenes intercambiaron miradas. Era algo pronto.

- Además, ya no hay que hacer aquí, y ustedes tienen que regresar a clases y nosotros al trabajo. No podemos quedarnos otro día más. Además logramos nuestro objetivo, al menos respondimos algunas preguntas.

Karan tenía toda la razón, aunque aún faltaban algunas interrogantes que hacerles a Rou, pero éste seguramente ya estaría huyendo a otra zona.

El pelinegro se levantó de pronto, Karan estaba cansada y él no los dejaba relajarse con su presencia. Se despidió, deseándole un buenas noches a la mujer y se dirigió a la puerta. Shion lo acompañó, emparejando la puerta detrás de él.

-Bueno... ya terminó todo -Nezumi dijo de pronto - Solo espero logremos lo que queremos.

Shion bajó la mirada, ni él sabía ya lo que quería... bueno, más bien no quería tener que hacer daño a nadie para obtener lo que deseaba.

-No estés triste -alzó su rostro y acarició sus mejillas con delicadeza, como una pieza que no deseaba romper - Ya verás que encontraremos la solución.

-Ni sé porqué estoy así.

-Yo sí -lo abrazó -Por eso no te dejaré sólo.

El albino, temblando, lo abrazó con fuerza, deseando que ese contacto jamás fuera interrumpido. Quería vivirlo toda la vida, esa calidez, ese amor, esa seguridad... con esa persona.

-Gracias Nezumi, descansa.

El susodicho lo besó dulcemente.

-Dulces sueños, Shion.


Simplemente el volver de No.5 había resultado algo apresurado. Nezumi hubiera optado por volver a ver una vez más a su padrino pero ya no había tiempo. Ahora estaba en el expreso a No.6. Shion dormitaba contra su hombro desde hacía un buen rato. Una hora suponía. Seguramente ya llevaban la mitad del recorrido. Las montañas grises de No.5 habían desparecido instantáneamente al poco rato, pero no era eso lo que le preocupaba era el hecho de haber escuchado ese nombre ¿De quién se trataba?

Una punzada.

Su brazo derecho le volvía a doler. Era una punzada dolorosa. Se llevó una mano con cuidado de no despertar a Shion apretando su brazo con fuerza. De seguro agún músculo resentido, pensó, pero era extraño como si pasaran una corriente electrica de alto voltaje por allí.

Karan que iba frente a ellos miró a Nezumi un tanto preocupada.

- ¿Ocurre algo Nezumi?

- No es nada - dijo tratando de soltar su brazo.

- Debes estar incomodo. Despertaré a Shion.

- No, está bien - soltó su brazo.

Ella pareció algo intranquila aún así accedió. Shion seguía durmiendo sin percatarse aún.

Nezumi miró de reojo a Shion y casi le contagió sus ganas de dormir. Sin dudarlo también le decidió acompañar.

Todo a su alrededor había desaparecido quedando todo en blanco.

Alguien le tomaba de la mano mientras le llevaba hacia algún lugar dentro de aquel túnel de luz. Entonces pudo ver las hermosas plantas rebosantes de vida de un color muy verde. Las rejas en un hermoso decorado de curvas y allí estaba esa casa pintada de blanco.

"Vamos"

Oyó aquella voz diciéndole que avanzara. Su mano era más grande que la suya, la cual era muy pequeña. Alzó su vista viendo el cabello ondeante y oscuro de aquella mujer que reconoció como su madre.

" ¿Te Portarás bien? "

No entendía su pregunta.

La puerta se abrió y oyó esa voz áspera pero gentil. No sabía ¿por qué? pero tenía miedo.

De pronto su madre ya no estaba. Estaba sólo dentro de esa casa. Aquel hombre había tomado su mano guiándolo hacía el interior.

" Sólo será un piquete. No te dolerá. Eres un niño fuerte ¿no?"


Notas finales:

Respuesta a reviews anónimos:

Eiriz Muchas gracias por comentar! Son interrogantes que se responderán con el tiempo ;) Tal vez xDD de verdad creo que eres Nostradamus xDD A mí también, esa parte es muy tierna. Esperamos te guste el capítulo. Un beso enorme!